Transtornos Mentales y Suicidio

Depresión y suicidio

Indice
1. Introducción
2. Trastornos Mentales
3. Depresión
4. Suicidio
5. Conclusiones

1. Introducción

Mediante el presente trabajo pretendemos dar a conocer las principales características de los fenómenos de la depresión y el suicidio.
Para los más destacados científicos, filósofos y psicoanalistas ha sido un desafío importante profundizar acerca de los orígenes del trastorno mental referente a la depresión y el posterior suicidio. Por esta razón nuestro trabajo pretende ser una mera descripción de lo que nosotros consideramos como causas, características, síntomas y tipos de las patologías mencionadas.
Comenzaremos el desarrollo del trabajo mediante una breve descripción de los trastornos mentales en general y culminaremos con el análisis de una de las formas más frecuentes de autodestrucción: el suicidio.
Para la realización del presente informe nos basamos en el estudio de obras de diversos autores, material extraído de Internet, diccionarios y enciclopedias.

2. Trastornos Mentales

¿Qué son?

Son afecciones o síndromes psíquicos y conductuales, causa de angustias y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico; afectando el equilibrio emocional, el rendimiento intelectual y la adaptación social.
Los trastornos psíquicos también son considerados como una tensión emocional de larga duración, condicionada a la experiencia insuperable por las propias fuerzas. Produce menoscabo del estado de ánimo subjetivo de las posibilidades cualitativas y cuantitativas de experimentación, elaboración y acción; también genera disposición a la acción o reacción causante de una tensión subjetiva que es considerada por el individuo mismo y/o por otros como una desviación de experiencias y norma Se distingue de unas.
 tensión emocional <<normal>> (sobre todo), por la gravedad o por el menoscabo, las pérdidas y las presiones dolorosas subjetivas. Los trastornos mentales duran más, no pueden superarse por las propias fuerzas y se consideran como una <<desviación>>.
Todos experimentamos abatimientos, incompetencia o desamparo en determinadas situaciones o personas. Así mismo experimentamos trastornos del sueño y otras molestias. También nos sentimos a veces desganados, pasivos y como “paralizados”.

¿Cuáles son? (clasificación)
Trastornos infantiles
Son trastornos mentales que se hacen evidentes durante la infancia, la pubertad o la adolescencia.
El retraso mental se caracteriza por la incapacidad para aprender con normalidad y llegar a ser independiente y socialmente responsable.
La hiperactividad, desorden que parte de un déficit en la atención y la concentración, se traduce en un exceso de ímpetu en el individuo que la padece, haciéndole incapaz de organizar y terminar su trabajo, de seguir instrucciones o preservar en sus tareas, debido a una inquietud constante y patológica.
Los trastornos ansiosos comprenden el medio a la separación, evitar el contacto con los extraños y en general un comportamiento pusilánime y medroso.
Otros trastornos mentales se caracterizan por la distorsión simultanea y/o progresiva de varias funciones psíquicas, como la atención, la percepción, la evaluación de la realidad y la motricidad.
Algunos problemas del comportamiento pueden ser también trastornos infantiles: la bulimia, la anorexia nerviosa, los tic, la tartamudez y demás trastornos del habla y la enuresis.

Trastornos Orgánicos-Mentales
Están caracterizados por la anormalidad psíquica y la conductual, asociada a deterioros transitorios o permanentes en el funcionamiento del cerebro. Este daño cerebral, surge como consecuencia de una enfermedad orgánica, del consumo de alguna droga a lesiva para el cerebro o de alguna enfermedad que lo altere indirectamente por su acción lesiva en otras partes del organismo.
Los síntomas característicos de estos trastornos pueden resultar de un daño orgánico o de una reacción del paciente a la pérdida de capacidades mentales. Ciertos trastornos mantienen como principal característica el delirio o un estado de obnubilación de la conciencia, proporcionando así un impedimento para mantener la detención. Además se presentan errores perceptivos y pensamiento desordenado e inadaptado.

Neurosis
La neurosis se caracteriza porque su producto sucedáneo es una fantasía de proveniencia y significación individual.
En esta patología no podemos observar una verdadera pérdida del sentido de la realidad, sino que se trata sólo de una adulteración de ésta.
Dentro de la neurosis encontramos los siguientes trastornos:
*Histeria: Es una enfermedad mental que se manifiesta por medio de determinados síntomas físicos, tales como parálisis o movimientos espasmódicos acompañados a veces de falta o exceso de sensibilidad al dolor. Estos fenómenos también reciben el nombre de Histeria de conversión, y reacciones disociativas. En pacientes diagnosticados hipocondríacos, neuros-técnicos o esquizofrénicos y aun en personas normales se dan también ciertas reacciones corporales prácticamente indistinguibles de las que se observan en los histéricos.
*Trastornos de la Ansiedad: La ansiedad es el síntoma predominante en dos casos: el pánico y los trastornos ansiosos generalizados.
En las fobias y las neurosis observas compulsivas, el pánico aparece cuando el individuo intenta dominar otros síntomas como el miedo racional, desmedido, etc. Entre las perturbadoras esta la agorafobia, miedo a los espacios muy abiertos o cerrados (claustrofobia). Por otro lado las obsesiones consisten en pensamientos, imágenes, impulsos o ideas repetitivas y sin sentido para la persona, que se ve sometida a ellos. Finalmente, la compulsión tiende a repetir mecánicamente comportamientos inútiles, actitudes de previsión (un ejemplo es lavarse las manos más de 30 veces al día).
*Trastornos obsesivos-compulsivos: Una obsesión existe siempre que una persona no puede excluir ciertos pensamientos de la conciencia.
Los fenómenos obsesivos abarcan desde actos cotidianos y repeticiones de medida de precaución consciente hasta sistemas intrapsíquicos, de comportamientos altamente organizados, que dominan a la persona en la neurosis obsesiva y trastornos del carácter.

Un Trastorno Obsesivo
Es uno de los tipos de reacción en el que el individuo sufre la necesidad de realizar actos rituales lógicamente innecesarios (compulsiones) o bien tiene pensamientos que repugnan (obsesión). A estos trastornos los suele acompañar un impulso a la repetición que resulta irresistible a pesar de los grandes esfuerzos para suprimirlo. También a veces acompañan a estos trastornos diversos grados de duda, indecisión, ambivalencia, culpa, pensamientos mágicos y superstición, tendencias sádicas y masoquista, así como cavilaciones sobre el orden y desorden, el bien y el mal, la limpieza y la suciedad, el amor y el odio. Estos elementos generalmente no son comprendidos ni controlados por el individuo, aun cuando éste los considere disparatados, ridículos, penosos o humillante.
Para algunos autores estas reacciones neuróticas no se hallan totalmente determinadas por mecanismos de tipo hereditario (genético).
*Hipocondría: Se hace referencia a una sintomatología psíquica caracterizada por la hipervaloración de una serie de molestias corporales, sin justificación. Esta sintomatología aparece prácticamente en todos los grupos nosológicos, por lo que no puede hablarse de la hipocondría como una enfermedad, sino como un cuadro clínico, que caracteriza a pacientes que padecen diferentes enfermedades psíquicas.
Sydeham utilizó el término hipocondría para designar a la histeria del varón, constituyéndose en el grupo sociológico fundamental que más tarde se conocería con el nombre de neurosis.
Hay 2 formas fundamentales de hipocondría:.Hipocondría menor o neurótica, la que encontramos cuadros que clasifican las distintas formas de neurosis y en especial a la hipocondría obsesiva, ansiosa constitucional e histérica.
Hipocondría delirante o de psicosis, encontramos la psicosis endógena, la maniaco depresiva, las quejas hipocondríacas, muy frecuentes durante la fase depresiva. En la esquizofrenia lo más característico es un cuadro seudo neurótico, en el que durante mucho tiempo el enfermo mantiene otra cosa que sus quejas hipocondríacas, las cuales son delirantes, característica que domina todo el cuadro clínico.
*Fobias: Es temor irracional y persistente, inspirado por un objeto o lugar determinado, también implica ciertas repulsiones e inhibiciones mediante las cuales el sujeto trata de rehuir la ansiedad que lo asecha, ejemplo: un enfermo agorafórico permanecerá día y noche en su casa para evitar lo que invada la angustia. El paciente fóbico recurre a toda clase de subterfugios, en su afán por alejar de sino sólo el objeto de su aversión, sino cualquier alusión a éste, o a cualquier pensamiento relacionado con él.
Se le atribuye a las fobias vivencias de la primera infancia o reprimidas de las que falta recuerdo y que debe ser despertada, ejemplo: del inicio de una fobia puede haber sido porque un niño haya quedado encerrado alguna vez en una habitación produciéndole una claustrofobia.

Psicosis
Constituye un trastorno psiquiátrico grave, suelen dañar algún conflicto visible de la realidad o una percepción de la realidad distinta a la que caracteriza a la mayoría de la población o un alejamiento respecto de las pautas conductuales aceptadas por la sociedad. No son psicóticas todas las personas que muestran tales divergencias o conflictos. Las personas que los especialistas consideran psicóticas no presentan necesariamente trastornos, ni cometen siempre actos que puedan resultar perniciosos para ellas mismas o para la sociedad. Durante la mayor parte de su vida no muestran síntomas patológicos patentes.
Dentro de la psicosis encontramos los siguientes trastornos:
*Trastornos de la personalidad: Estos trastornos duran toda la vida, algunos rasgos de la personalidad son tan rígidos e inadaptados que llegan a causar problemas laborales y sociales. Daños a uno mismo y a los demás.
La personalidad paranoide se caracteriza por la suspicacia y desconfianza. La esquizoide ha perdido la capacidad y el deseo de amar o establecer relaciones personales, mientras que la esquizotipica se caracteriza por el pensamiento, el habla, la percepción y el comportamiento extraño. Las personalidades históricas de caracterizan por la teatralidad de su comportamiento y expresión y se relacionan con la personalidad narcisista.
Las personalidades antisociales se caracterizan por respetar los derechos de los demás y no respetar las normas sociales, son inestables en su auto imagen, estado de ánimo y comportamiento con los demás, hipersensibles al posible rechazó, humillación o vergüenza. La personalidad dependiente es pasiva, incapaz de tomar una decisión propia. Los compulsivos son perfeccionistas e incapaces de manifestar sus afectos. Los pasivos agresivos se resisten a las exigencias de los demás a través de maniobras indirectas como la dilación o la holganazanería
*Trastorno de la afectividad: Son aquellos trastornos en los que el síntoma predominante es la alteración del estado de ánimo. El más típico, la depresión, se caracteriza por la tristeza, el sentimiento de culpa, la desesperanza y la sensación de inutilidad personal. Su opuesto, la manía, se caracteriza por un ánimo exaltado, expansivo, megalomaníaco y también cambiante e irritable, que se alterna casi siempre con el estado depresivo. (1)
*Trastornos paranoides: Se caracteriza por ideas delirantes, de persecución, grandeza y celotípicos. Este tipo de personalidad es defensiva, rígida, desconfiada y egocéntrica, tiende a aislarse y tiende a ser violentamente antisocial y suele iniciarse en la mitad o final de la vida.
*Esquizofrenia: Es un grupo de trastornos graves que se caracterizan por perturbaciones del pensamiento, la percepción y la emoción, unidas a un sentimiento perturbado sobre uno mismo y la pérdida del sentido de la realidad, hay una disociación entre las cogniciones y las emociones.
Estos trastornos paralizan el desarrollo humano en la juventud y suelen conducir al encierro en un mundo autístico, amenazado por el delirio, la alucinación y el temor por enfrentarse con la vida y con las personas. Hay una incapacidad del individuo para conseguir o mantener la integridad de su personalidad y para arrastrar los problemas insalubres que plantea la vida; lo que induce al enfermo a encerrarse en si mismo y tratar de resolver sus conflictos, rompiendo con las normas mentales, sociales y retrocediendo a un estado de su infancia regido por la fantasía y en el que no se distinguía claramente a sí mismo.

Tipos de esquizofrenia:
*Esquizofrenia Catatónica: Comienza de modo repentino, radica en la violenta excitación motora o en la completa rigidez del enfermo. Presenta alternancia de fases de extrema agitación y de inmovilidad total.
*Esquizofrenia Simple: Hay desinterés creciente y una progresiva degradación de la conducta, unidas a una indiferencia total respecto de cualquier pauta de vida.
*Esquizofrenia hebefrénica: Hay delirio y alucinaciones incoherentes e insolubles, el lenguaje suele fragmentarse y hacerse incomprensibles, utilizándose procesos verbales complejos.
*Esquizofrenia paranoide: El pensamiento y la conducta son delirantes, de índole persecutoria, y sometidos a una acción exterior unida a alucinaciones auditivas.
*Demencia: Es un déficit intelectual adquirido, intenso e irreversible. Pertenece a la sicopatología de la inteligencia.
Su causa inmediata es una lesión orgánica más o menos difusa de la corteza cerebral y, en casos raros, una lesión del tálamo óptico. Los procesos cerebrales responsables de la mayor parte de las demencias son: las parálisis generales, tumores de localización prefrontal y tálomica, ciertas epilepsias, como las enfermedades preseniles de Pich y Alzheimer, la ostereoclorosis, la involución senil y la corea de Huntington. Otras demencias de aparición mucho menos frecuente a las anteriores, se deben a ciertas endocrinopatías y las encefalopatías residuales traumáticas, tóxicas o infecciosas.

Psicosis maniaco-depresiva:
Se caracteriza por fases de depresión y manía, aunque también puede presentarse una de estas fases en forma predominante y aislada.
La manía se centra en forma a tres estructuras: el pensamiento, la afectividad y la psicomotricidad; la alteración es de sentido inverso en ambas fases. En la fase depresiva hay alegría, fuga de ideas y exaltación psicomotora. Estos tres síntomas son revelados por la actitud del paciente y se manifiestan en las funciones psíquicas, en la conducta y forma de vivir del mismo.
El enfermo es alegre, jovial e ingenioso, muy activo para emprender cualquier tipo de tareas, tomar decisiones y expresarse.
Cuando la manía llega a su máxima exaltación aparecen graves síntomas psicopatológicos y trastornos de conducta.
En la hipomaníacas la manía se torna en una exaltación del ánimo, pero con irritación, dando lugar a trastornos de sociabilidad y a agresiones de palabra o de hecho. Estas personas dejan las actividades que han comenzado al poco tiempo y suelen ser desaseadas en lo personal y respecto de lo que las rodea.
Puede haber ansiedad, ideas de grandeza grotesca, graves trastornos de conducta y, debido a la exaltación de la libido pueden llegar a cometer delitos sexuales.

3. Depresión

¿Qué es?
El termino depresión toma distintas significaciones radicalmente diferentes, en función de la cultura en que se da la depresión está relacionada con las presiones presentes en determinadas culturas, sobre todo en la infancia en sus periodos críticos.
Ciertas pautas de crianza familiar que “protegen” al niño contra el riesgo de la depresión. El peligro de depresión ocasionado por muertes u otras pérdidas, puede ser reducido mediante determinados rituales de duelo y salidas de agresividad.
La depresión se refiere a una situación psíquica morbosa en la que se altera fundamentalmente el estado de ánimo, en el sentido de una disminución del mismo, y en el que la sintomatología se centra sobre la vivencia de la tristeza y la inhibición psíquica. Esta denominación ha ido adquiriendo más usos y prácticamente ha sustituido al clásico de melancolía, a pesar de que algunas escuelas mantienen la independencia psiquiátrica de ambos términos. La depresión psíquica constituye un síndrome muy frecuente en psiquiatría y prácticamente puede aparecer en todas las enfermedades mentales.
En síntesis, la depresión es un trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefinición y desesperanza profunda. La depresión patológica está determinada por una tristeza sin razón aparente que la justifique y además, grave y persistente. Puede aparecer acompañada de varios síntomas concomitantes, incluidas las perturbaciones del sueño y de la comida, la pérdida de iniciativa, el auto castigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para el placer, incapacidad para concentrarse o tomar decisiones, energía decaída, sentimientos de inutilidad, culpa y desesperación, desprecio de uno mismo, disminución del interés sexual, ideas recurrentes de suicidio, muerte, ataques de llanto. Afecta a hombres y mujeres, y las personas en ciertos períodos del ciclo vital parecen ser las más afectadas.

La Depresión Como Emoción Normal
La depresión es una emoción común, se trata de un sentimiento de desagrado, acompañado por condiciones somáticas, como envenenamiento, paréntesis dermáticas, alteraciones en el tono muscular y transpiración. La persona deprimida camina con la cabeza gacha, las piernas dobladas, con movimientos lentos, es débil, etc.
Pero, sobre todo, en el plano mental, las características de la depresión son más específicas. La ansiedad se caracteriza por el temor al peligro, va acompañada de un sentimiento de que el suceso peligroso, ya se ha dado y de que no está sufriendo el mal temido. En condiciones “normales”, la depresión es una reacción provocada por procesos psicológicos como evaluaciones y estimaciones a nivel cognitivo.
En el proceso de depresión intervienen factores cognitivos y sociales.
Por su condición desagradable, la depresión parece tener una función: la de eliminación a sí mismo. Pero será así si la persona se ve obligada a reorganizar sus pensamientos y buscar nuevas ideas para reconstruir su vida. Sobre todo, organizará las ideas referentes a la persona perdida de modo que ésta no aparezca como indispensable.

La Depresión Como Emoción Anormal
Una depresión es anormal cuando no guarda proposición con el suceso (o sucesos) antecedentes que lo han provocado; cuando es excesiva con respecto a la causa o factor precipitante conocida; cuando se produce en sustitución de otra emoción más adecuada.
Para explicar esta depresión tenemos factores psicológicos y constitutivos. Estos factores están conectados con la depresión durante la psicosis maniaco-depresiva. La depresión no reorganiza las ideas sino que piensa los procesos de pensamiento portadores del dolor mental. Aparentemente funciona un mecanismo de adaptación que reduce la cantidad de pensamiento con el fin de disminuir el dolor, dejando en algunos casos solo pensamientos vagos y generales acompañados por un sentimiento de melancolía. La paralización de los pensamientos dolorosos es un mecanismo que se destruye a sí mismo, empeorando la situación general.

Mecanismos Psicodinámicos De La Depresión
Hay elementos o factores hereditarios y otros vivénciales que desencadenan procesos psicodinámicos que determinan los trastornos depresivos. Los mecanismos psicodinámicos se aplican principalmente a las depresiones de la psicosis maniaco-depresiva, depresión psicótica y melancolía de la involución. Abraham, discípulo de Freud, aplico los principios psicoanalíticos a la psicosis maniaco-depresiva mediante la comparación de la depresión anormal con la tristeza normal. Ambas condiciones son provocadas a veces por una perdida; la persona normal piensa en el ser perdido, mientras que el paciente depresivo se siente dominado por sentimientos de culpa. La hostilidad que se sentía hacia el objeto perdido se dirige hacia él mismo. Abraham presuponía una represión a un estado pregenital ambivalente de relación hacia el objeto, lo que es igual a volver al estado anal sádico. Freud aceptó esta idea de la existencia de una relación entre la aflicción y la melancolía, y observo que en la primera el objeto se siente perdido por la mente, mientras que en la segunda se da la perdida interna, porque la persona desaparecida ha sido incorporada. El sadismo existente en esta relación se dirige hacia el objeto de amor incorporado.
Radó insinuó que la melancolía representa una búsqueda desesperada de amor. El yo se castiga en prevención del castigo paterno.
Klein considero a una actitud depresiva un acontecimiento normal en la vida de un niño hacia los 6 meses, la época del destete. La madre ha sido vista por el niño como 2 personas, buena o mala. El niño teme que sus impulsos agresivos instintivos destruyan el objeto bueno e interpreta la perdida del pecho y su leche como el resultado de esos impulsos agresivos. La incapacidad de resolver esta “actitud depresiva” puede conducir a una posterior depresión patológica.
Arieti observó que en los primeros años de vida de las personas propensas a la depresión psicótica hay fase de intensa gratificación de las necesidades. La madre se siente movida por un sentimiento de deber, al tener al niño y quererlo. Esto hace que el niño sea muy receptivo con respecto a los otros, a introyectarlos y, mas tarde, a ser introvertido y conformista.
A los 2 o 3 años la madre le presta menos atención que antes al niño, inculcándole más responsabilidades, un sentimiento de deber y obligación. En este cambio el niño puede sufrir un trauma. Trata de hallar soluciones o pseudo soluciones, utilizando dos mecanismos: el primero es hacerse más infantil, dependiente, agresivo, por lo que el adulto que lo rodea debe crearle la atmósfera de la primera infancia y felicidad; el otro es tratar de vivir de acuerdo con lo que la madre espera de él, así mediante la obediencia recuperará el primer amor y la primera felicidad.
Más tarde se descubre que estos mecanismos no funcionan. Por muy obediente o agresivo que se vuelva no recupera la primera felicidad, esto provoca sentimientos depresivos. Con algunos años más, la sintomatología de la depresión reproduce aquel primer trauma. Interpreta la pérdida de un objeto querido como si se debiese a él mismo. Esta pérdida puede ser la muerte de alguien querido como el fracaso de una interrelación personal o la desilusión con respecto a una institución u obra a lo que se había entregado la vida. En ocasiones la pérdida es más difícil de evaluar, pueden ser cosas abstractas, tales como ideales, el sentido de la vida y el valor de uno mismo como persona.

Factores etipatogénicos y teoría de la enfermedad.
Aunque se desconoce la causa de la locura maníaco- depresiva, existen una serie de hechos altamente significativos.
La herencia juega un papel indudable en esta enfermedad alrededor del 60% de los casos tiene una carga hereditaria. La auténtica psicosis circular (depresión y manía) está más condicionada genéticamente (alrededor del 70%). La depresión simple o periódica tiene una carga hereditaria de alrededor del 40%.
En íntima relación con la herencia, está la hipótesis constitucional. Kretschmer ha llamado la atención sobre la preponderancia del hábito pícnico y el temperamento ciclotímico en estos pacientes y es evidente que tales sujetos predominan entre los deprimidos.
Se han aducido otros factores biológicos, bioquímicos y neurofisiológicos, pero estos no pasan de ser meras hipótesis. Debe existir indudablemente una alteración científica, ya que en esta Enfermedad aparecen una serie de alteraciones de mecanismos biológicos regidos por este centro. Una cuestión muy debatida reside en la aceptación o no de factores psicológicos y ambientales, como agentes causales de esta enfermedad. La mayoría de los autores piensa que en las depresiones endógenas y las psicorreactivas, estos factores sólo tienen un papel desencadenante.
En conjunto, parece ser que el desencadenamiento psicológico de una fase depresiva es más significativo para las primeras fases que para las otras, que suelen aparecer automáticamente.
Debe restablecerse una línea continua desde el paciente en que la depresión es exclusivamente endógena, hasta la típicamente reactiva, y la significación del factor desencadenante hay que valorarla en relación con la importancia que éste tenga vivencialmente y en relación con las características esenciales de la personalidad: situación biográfica en el momento de la aparición de la fase y otras variables.

Fases de la depresión.
La enfermedad cursa con fases (períodos recortados), que al ceder no dejan efecto psíquico alguno. Estas fases duran por términos medios de 6 a 12 meses.
En la descripción clásica, el curso de la enfermedad va alternando períodos de depresión con fases de manía (“locura maníaco- depresiva”), pero son más numerosos los pacientes que sólo tienen fases de depresión.
Estas fases suelen aparecer en las mujeres alrededor de los 25 y 40 años, en períodos de desequilibrio hormonal (parto, lactancia, menopausia), en los varones, la distribución por edades no es tan característica.
La duración de la fase varía según se refiere a la primera o a las siguientes. En conjunto se aprecia que la duración suele aumentar en cada crisis, y además suelen ser más prolongadas a parir de los 50 años de edad.
En las ínter crisis, el paciente se encuentra totalmente libre de síntomas. La duración de estos períodos varía según se refiere al primer brote o a los siguientes. En conjunto se aprecia una tendencia a ir acortándose los períodos de ínter crisis.
Todos estos datos sólo pueden tomarse como una estimación estadística, ya que la variación de un paciente a otro es grande.
Es característico de esta enfermedad su buen pronóstico (las enfermedades son recortadas y dejan al paciente “limpio” de síntomas), pero en algunos hay una tendencia la cronicidad, especialmente en los pacientes avanzados.
Muy característico es el cambio de sintomatología a lo largo del día y es usual que ésta sea mucho más intensa en las primeras horas del día que en el resto.
En algunos pacientes las fases no son típicas, en el sentido de mezclarse síntomas de depresión con otros de manía (depresión agitada y manía estupurusa, etc.).

Grupos de depresiones según kraepelin.
Grupo: Retardación simple: En la forma simple de depresión, hay ausencia de alucinaciones y delirios importantes. Comienza de modo gradual, se hace difícil pensar, la toma de decisiones y la expresión se tornan dificultosas al igual que el seguimiento de una idea tanto en la lectura como en el habla). El interés por lo que rodea al sujeto desaparece. Muestran carencias de ideas y pobreza de pensamiento, la memoria disminuye, su apariencia es indolente y explican que se sienten cansados y exhaustos.
En cuanto a lo emocional puede verse una depresión uniforme. El paciente es pesimista en cuanto a la visión de la vida, no logra adaptarse al medio, siente fracaso en su profesión, pierde la fe en la religión, frecuentemente expresan la idea de suicidarse, aunque raramente intentan esta acción. Son conscientes de su estado mental deteriorado.
Grupo: Caracterizado por alucinaciones, diversas ideas de persecución y auto acusación; El retardo psicomotriz y dificultad de pensamiento y estado emocional de tristeza; también son comunes las ideas hipocondríacas. El comienzo de esta forma es agudo o subagudo y sobreviene, generalmente, de un período de alegría y gran animación. También, en algunos casos, puede aparecer tras una enfermedad aguda o shock mental.
Síntomas físicos: “atontamiento”, sensación de “pesadez”en el pecho, palpitaciones, apetito escaso, la lengua sucia, estreñimiento, sueño ente cortado y alterado por sueños con ansiedad, ausencia de brillo en los ojos, piel macilenta y sin
firmeza.
Tiene una duración de 8 a 18 meses.
Grupo: Estado de estupor: Se caracteriza por numerosas ideas delirantes, incoherentes (semejantes a los sueños) y alucinaciones. Además hay un elevado obnubilamiento de la conciencia.

Depresiones Reactivas, Psicógenas Y Endógenas
Las emociones anímicas graves que se presentan de una sola vez y que en su profundidad morbosas representan reacciones vivénciales anormales, se designan con el nombre de depresiones reactivas. Con frecuencia, no es el suceso en sí mismo lo más importante, sino el grado de sensibilidad de la personalidad frente a él. En estos casos es más adecuado hablar de depresión psicógena.
Las depresiones reactivas suelen remitir en un lapso de tiempo relativamente corto o, al menos, pasar a grados normales de distimia tiste.
Las distimias son anormales cuando afectan al hombre a tal grado que resiente todo su concepto de la vida. Entonces, se abriga el deseo de que la vida termine y el suicidio o su intento, son consecuencia de esa forma psicológica.
En tales reacciones, a menudo, se trata de individuos cuyo estado de ánimo es débil por naturaleza. Entonces, si la reacción de suicidio no es inmediata se inicia prontamente la mejoría y ya no suele haber peligro.
Los enfermos con depresión reactiva que ingresan en una clínica por intento de suicidio, generalmente, recuperan su concepto normal de vida en pocos días, puede surgir una esperanza después de la grave desilusión.
En el caso de las depresiones endógenas, se diferencian de las reactivas no sólo por su origen y curso, sino también por su cuadro patológico. Incluso cuando la depresión reactiva ensombrece la vida,
Nunca afecta a toda la personalidad; y cuando los pacientes piensan o hablan de ella se incrementa la depresión. Si n embargo, cuando se consigue darle un giro a la conversación, sustrayendo su atención de la vivencia, se liberan de ello por completo. Entonces se reconoce que no enfermó la personalidad como tal, sino que sólo reaccionó patológicamente.
En las depresiones reactivas intensas puede ocurrir que la vivencia perturbadora, con su tono afectivo intenso, actúe fuertemente durante un breve período de tiempo y que fracasen luego todos los intentos para suprimirla.

Cuadro clínico de las depresiones.
Depresión reactiva o psiconeurótica:

  • Sentimientos suaves de desaliento, culpa, menosprecio;
  • Lentitud y reducción atenuadas de la espontaneidad y ausencia de preocupaciones hipocondrías;
  • Inmediatamente después de un acontecimiento trágico o desagradable;
  • No son endógenas, sino que es una reacción a factores externos;
  • el paciente no la acepta como un estado de vida;

Tipo depresivo de la psicosis maníaco depresiva:

  • Triada de síntomas: sufrimiento penetrante de melancolía (A), procesos mentases desordenados, lentos y de contenido poco normal (B) y lentitud psicomotora (C);
  • Ocurre más en las mujeres;
  • Es periódico y no constante;
  • Los intervalos de depresión están separados por intervalos de normalidad.

(A)- Sentimiento de melancolía: la aparición de este sentimiento suele ser aguda y espectacular, y en algunos casos lenta y solapada; en lugar de aparecer luego de un tiempo de transcurrido el suceso trágico, se agudiza, hasta en algunos casos surgen ideas de suicidio.
(B)- Procesos mentales desordenados: corresponde al contenido y tipo de la actividad mental; ha poca variedad de pensamientos y sólo escoge los negativos, desagradables con el fin de prolongar la melancolía en sí mismo; aparecen ideas de culpa, pecado y condenación externa.
(C)- Lentitud psicomotora: hay una hipo actividad, la conversación se reduce al mínimo, se descuida la imagen del paciente; cuando se llega al estupor no puede moverse.

  • Episodios maníacos: estado de euforia, desorden en el proceso mental con revuelo de ideas y satisfacción agradable y aumento de la movilidad; son menos frecuentes que los ataques depresivos.
  • Disfunciones somáticas: pérdida del sueño, apetito, peso, deseo sexual y menos secreción de glándulas parótidas (saliva).

Depresión psicótica:

  • No va acompañada de ataques maníacos;
  • No se diferencia de la psicosis maníaco- depresiva;

Melancolía de involución (psicosis de involución, tipo melancólico):

  • Se da más en las mujeres;
  • Sentimiento de depresión en la edad involutiva;
  • Iguales características de la psicosis maníaco- depresiva;

Otros tipos de depresión

  • Senil (en la vejez);
  • Esquizofrénica (aparece con la esquizofrenia);
  • Psicosis esquizoafectiva (combina características esquizofrénicas y maníaco- depresivas).
  • Síndrome de Cotard (depresión más estado alucinatorio de negación);
  • Depresión analítica (los niños separados de sus madres por tres meses sufren un sentimiento de privación).

Tipos de depresión.
Trastornos depresivos primarios:
Se subdividen en dos grandes grupos:
*Trastorno depresivo mayor:
Se caracteriza por la presencia de uno o más episodios depresivos mayores, el cual abarca 5 o más de los siguientes síntomas:
+ Estado de animo depresivo la mayor parte del día
+ Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas, o casi todas las actividades.
+ Pérdida o aumento significativo de peso o del apetito.
+ Insomnio o hipersomnia (sueño durante todo el día)
+ Agitación o retardación psicomotora.
+ Fatiga o pérdida de la energía.
+ Sentimiento de inutilidad o de culpas excesivas o inapropiadas.
+ Disminución de la autoestima y confianza en sí mismo.
+ Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse.
+ Visión pesimista, poco promisoria del futuro.
+ Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio.
Estos síntomas persisten, por lo menos, 2 semanas, alterando la vida social, familiar, laboral, etc. Si estos episodios se repiten, suele haber un intervalo libre de síntomas entre uno y otro.
En la forma melancólica de la depresión mayor se incluyen los siguientes síntomas típicos:
+ Falta de reactividad a los estímulos placenteros.
+ Una cualidad distinta del estado de ánimo depresivo.
+ La depresión es mayor en la mañana, mejorando el estado de ánimo al anochecer.
+ Despertar precoz y angustiante.
*Distimia:
Presenta síntomas similares a la depresión mayor, pero se diferencian entre sí respecto de:
+ Tipo de evolución: El estado de ánimo depresivo es crónico y dura, por lo menos, 2 años.
+ Severidad de los síntomas: Los mismos suelen ser leves o moderados, sin una alteración significativa de las relaciones sociales, familiares y laborales del individuo.

Trastornos depresivos secundarios:
Comprenden:

*Depresión debido a sustancias: sus causantes son:

  • píldoras antidepresivas
  • analgésicos
  • antibacterianas
  • antihipertensivos
  • hormonas esteroides
  • cocaína
  • anfetaminas
  • alcohol en altas dosis.

*Depresión debido a enfermedad o condición médica: sus causantes son:

  • posparto
  • alteraciones neurológicas
  • alteraciones hormonales
  • infecciones
  • cáncer
  • anemia
  • déficit de vitaminas

*Depresión secundaria a otros trastorno mentales: sus causantes son:

  • trastorno de pánico
  • trastorno obsesivo-compulsivo
  • trastorno por estrés postraumático
  • trastorno sicóticos
  • fase de agotamiento del estrés

*Depresión por duelo: Como reacción normal ante la muerte de un ser querido, si se produce durante un periodo de tiempo prolongado, acompañado por un sentimiento de inutilidad, deterioro marcado del funcionamiento y retardo psicomotor grave, pueden significar un trastorno afectivo importante.
*Depresión en la infancia: Ej. En la adolescencia
Se manifiesta a través de cambios de conducta y en los aprendizajes.
Tratamiento
El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos y los métodos son diversos según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o un periodo de progresivo deterioro, estará indicada la hospitalización. En depresiones graves puede incluirse el uso de la terapia convulsiva.
Suelen emplearse 3 tipos de terapia:

  1. Psicopatía: De orientación psicoanalítica y existencial a depresiones reactivas, psicóticas de intensidad moderada y a psicosis con intervalos de síntomas.
  2. Farmacoterapia: En depresiones moderadamente severas
  3. Electrochoque: En la melancolía de la involución.

El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, alivia sufrimientos innecesarios. Al igual que la psicoterapia de apoyo que ayuda al enfermo a desahogarse e identificar y asimilar los eventos de su vivencia. Las personas desarrollan defensas para afrontar y superar las depresiones leves que se originan por las frustraciones cotidianas.
No se debe acusar a la persona deprimida de aparentar enfermedades o flojera ni esperar que salga inmediatamente de la depresión. Con el tratamiento adecuado mejorara en 2 o 3 semanas. La ansiedad hace a las personas trabajar cuando es funcional; cuando es disfuncional, las paraliza y solo cuando altera sus vidas acuden al médico; aunque con la depresión se vuelen más sensibles, receptivos, crecen y entienden más la vida.

Antidepresivos:
Los estimuladores introducidos en los años `30, no resultaron útiles en los tratamientos de los estados depresivos graves. Para llenar el vacío de la farmacología de los trastornos mentales de tipo depresivo, se elaboraron a los pocos años, drogas anti psicosomáticas (tranquilizantes mayores), otro tipo de sustancias psicoactivas: Las drogas antidepresivas que pueden dividirse en dos: las inhibidores de la monoaminoxidasa y las que no la inhiben o antidepresivos tricíclicos.

La monoaminoxidasa es una enzima que degrada las neurohormonas, que en el cerebro se relacionan con estados emocionales.
Las sustancias químicas que inhiben la enzima ya mencionada y permiten que aumente el nivel cerebral de noradrenalina y serotosina, pueden reducir la duración de una depresión de varios meses o años a un periodo de 3 o 4 semanas.
Existen otras sustancias que no inhiben ninguna enzima, pero muestran un estrecho parecido químico con las fenotiacinas y que resultan igualmente eficaces en los tratamientos de los casos graves de depresión.
Son aun incompletos nuestros conocimientos relativos al tipo de antidepresivos que resultan específicamente indicados para las diversas formas de depresión. A pesar de ello, la farmacoterapia antidepresiva ha representado un avance en el campo de la psiquiatría, ya que las drogas antidepresivas resultan eficaces en un 60% de los casos. Estas tardan de una a tres semanas en ejercer su acción terapéutica.
Algunas producen, además, efectos estimuladores. Los inhibidores de la monoaminoxidasa, tienden a provocar una ligera euforia; mientras que los antidepresivos tricíclicos que no inhiben a la monoaminxidasa, se limitan a eliminar los síntomas depresivos.
A veces los antidepresivos producen efectos secundarios, sobre todo los inhibidores de la monoamonoxidasa.
Aquellos que resultan eficaces pueden potenciar síntomas psicoticos, como por Ej. Alucinaciones, ideas delirantes y estados sicóticos de carácter tóxico

4. Suicidio

Concepto
Suicidio: Acción de quitarse la vida de forma voluntaria.
Se entiende a la distribución directamente querida de la propia vida, bien sea por un acto o una omisión voluntaria. Se distingue de la destrucción indirecta de la vida que se da cuando la muerte propia no procede de un acto cuyo único fin sea quitarse la vida, aunque de ese acto resulte la muerte. En este caso no hay suicidio, pues, la muerte propia no es causada ni directamente querida por el agente, si no solo permitida. Esto se puede dar en el caso que se exija el cumplimiento de obligaciones ineludibles aun a riesgo de perder la propia vida.
Según Durkheim: Entre las diversas muertes hay algunas que presentan la particularidad de ser obra de la propia víctima, resultante de un acto en el que el agente y el paciente son una misma persona. Por lo general, nos representamos el suicidio como una acción positiva y violenta que implica cierto despliegue de fuerza muscular o como una actitud puramente negativa, o una simple abstención con idéntica consecuencia.
Para que podamos considerar la muerte como su efecto, el acto del paciente no puede haber sido inmediatamente antes de ella: la relación de causalidad, puede ser indirecta. Toda muerte meditada o inmediata de un acto positivo o negativo, ejecutado por la misma víctima se considera suicidio.
Las causas de la muerte están fuera de nosotros y hablar de la intención es muy íntimo. Entonces, “Si la muerte es aceptada simplemente como una condición lamentable, pero inevitable, del fin que se tiende, como si expresamente fuese querida y buscada por si misma, lo cierto es que en uno u otro caso el sujeto renuncia a la existencia, y las diferentes maneras de renunciar no pueden ser sino variedades dentro de una misma clase”.

Lo común a estas formas de renunciación suprema es que el acto que lo consagra es cumplido con conciencia de causa. La víctima sabe cuál va a ser el resultado de su conducta. Así en definitivo: “Suicidio es todo caso de muerte que resulte directa o indirectamente de un acto positivo o negativo ejecutado por la propia víctima, a sabiendas de que habría de producir este resultado”.

Contexto histórico y social
A lo largo de la historia ha variado la actitud de la sociedad hacia el acto del suicidio, sus formas y su frecuencia.
En la Europa Antigua, sobre todo en el Imperio Romano, el suicidio estaba consentido y hasta era considerado como un acto honroso; por esta razón los antiguos romanos admitían muchas razones legítimas para su práctica. Después, varios de los primeros concilios de la Iglesia Cristiana decretaron que aquellos que cometieran suicidio, no se les podría aplicar los rituales de la iglesia tras su muerte. En la edad media, la Iglesia Católica Romana consideró expresamente esta práctica y lo tomó como un pecado.
En las legislaciones medievales se ordenaba la confiscación de todas las propiedades del suicida y el cadáver sufría todo tipo de humillaciones. En la actualidad, desde el punto de vista religioso el suicidio es considerado como una mala acción, debido a que el ser humano no tiene derecho a quitarse la vida de Dios le ha dado, y está condenado por el Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Desde el punto de vista jurídico y de los derechos humanos hoy el suicidio, se considera por muchos como un derecho.
En 1897 Durkheim postuló que el suicidio era un fenómeno sociológico más que un puro acto de individualismo. Lo consideraba como una consecuencia de una mala adaptación social del individuo y de una falta de integración. Este autor identificó cuatro tipos de suicidio: Suicidio Egoísta, Altruista, Anómico y Fatalista. Estos se sucedían como consecuencia de determinadas condiciones sociales. No obstante, la tendencia actual considera al suicidio desde el punto de vista psicológico en lugar de una perspectiva moral.

Teorías psicológicas
Formulaciones no psicoanalíticas según Freud:
Hablan de un agotamiento que restringe el campo de la conciencia, lo que ocasiona una depresión orgánica. Refieren también a la incapacidad de adaptación, desequilibrio en la voluntad de vivir; de protesta y hostilidad infantil; narcisismo; compensaciones de impulsos homicidas contra miembros de la familia y niños.

Formulaciones psicoanalíticas según diferentes autores:
-Freud postula que la depresión y el consiguiente suicidio don resultado de un gran impulso agresivo contra un objeto interior, que era amado y ahora es odiado.
-Menninger habla de un instinto de muerte y postula tres elementos del suicidio: Un deseo de matar, un deseo de ser matado y uno de morir.
-Zilborg considera al suicidio como una forma de frustrar las fuerzas externas, y de conseguir la inmortalidad.
-O’Cannor dice que la sensación experimentada por la persona de alcanzar por medio del suicidio la omnipotencia, nos retrae a un narcisismo de la autoridad.
-Gorma hace resaltar la impotencia de la pérdida de un objeto de amor: El suicidio sería el medio para recuperarlo
-Bergler habla de suicidio introyectivo e histérico.

Factores psicológicos influyentes en el suicidio.
Incluyen no solo la personalidad y las constelaciones psicosomáticas del individuo, sino también las motivaciones de su comportamiento suicida.
Las motivaciones interpersonales se producen cuando el suicida trata de provocar una acción por parte de otras personas y un cambio de actitud o sentimientote las mismas, o ambas cosas a la vez. Por lo tanto se considera al comportamiento suicida como medio de influencia, persuasión, cambios, etc. sentimiento o conducta de otro que suele ser alguien con una estrecha relación con el suicida como por ejemplo miembro de su familia, A veces, puede ocurrir que el objeto de esa conducta sea más general e incluso puede ser la misma sociedad.
Se pueden hallar motivaciones para el suicidio entre personas de todas las sociedades, aunque predominan en personas jóvenes y de mediana edad. Su estado emocional es de dependencia, falta de madurez, impulsividad, etc. Con su conducta suicida expresan rabia o sus sentimientos de repulsión para forzar un cambio en la persona que los rechaza o le provoca sentimientos de culpa. Este comportamiento es de características verbales.
Es menos frecuente la explicación o la necesidad de expresar el remordimiento que la persona siente por haber hecho algo en sus relaciones con otros, y con respecto a la muerte, no obstante su comportamiento suicida por lo general la persona no quiere morir.
La acción suicida del individuo quiere dar a entender las presiones y tensiones interiores y satisfacer necesidades internas (lo típico es que esto ocurra después de haber sufrido la pérdida de un ser querido, o que se sienta incapaz de hacer trabajo alguno). Su estado anímico de depresión, retraimiento, agotamiento físico y emocional; puede presentarse como necesidad de explicación y penitencia por su sentimiento de culpa.
Hay casos de suicidas que es difícil distinguir si predominan motivaciones interpersonales o intrapersonales. Parece ser que ambas actúan de igual forma, pero no con la misma fuerza en los diferentes momentos. Muchas veces se observan síntomas de dependencia frustrada, hostilidad y agresividad; tal vez por la repulsión sentida o masoquismo, así como el elemento de ordalía que es visible en gran ambivalencia, en cuanto a morir y en la fuerte tendencia a entregar la propia fuerza al destino.
La agresión es una conducta cuya finalidad es causar daño a un objeto o persona. La conducta opresiva en el ser humano, puede interpretarse como una manifestación de un sentimiento o pulsión de destrucción, como reacción que aparece ante cualquier tipo de frustración o como respuesta aprendida ante situaciones determinadas.
Según Freud la agresión es una “reacción primordial “del ser humano, entre su imposibilidad de evitar el dolor o buscar el placer. Posteriormente, sus investigaciones lo llevaron a la conclusión de que en todo individuo existe un instinto innato de destrucción y de muerte.
Para otros psicólogos, la conducta agresiva se encuentra vinculada a la frustración. Dollard desarrolló la hipótesis de que la intensidad de la agresión es inversamente proporcional a la intensidad de la frustración que para él es una interferencia q incide a llevar a cabo una respuesta de acercamiento al objetivo de un determinado momento.
Actualmente se postula que la frustración origina un estado emocional que “predispone” a actuar de forma agresiva, pero solo en determinadas condiciones y en personas propensas.
El aprendizaje juega un papel fundamental en la conducta agresiva. Seres humanos y animales pueden aprender a evitar reaccionar de forma agresiva ante situaciones que originan una respuesta hostil, y pueden de forma paralela actuar de manera agresiva frente a situaciones que no provocan violencia.

Causas que llevan al suicidio.

La influencia de los medios de comunicación en el suicidio.
Los medios de comunicación forman una parte sumamente importante en la recepción de información y de datos q constituyen nuestro bagaje cultural. Los medios masivos, influyen en su comportamiento y en sus actitudes ante la vida misma. Lo ayudan a tomar decisiones y lo pueden empujar a determinar sus pautas de comportamiento a través de estereotipos o por la información que se le proporciona al individuo.
Un caso muy común es la gran influencia que ejercen los noticieros y este medio de comunicación masivo por excelencia y por presentar una imagen del mundo deteriorada y muchas veces de modo morboso, solo para atraer la atención del público.
Cabe mencionar que el resultado del proceso de emisor, receptor y o retroalimentación, que ejercen os medios masivos en los individuos, actúan como refuerzo de las actitudes en el ser humano, haciendo que estos sean positivos o negativos en su desarrollo social.
Un suicida puede llegar a tener gran influencia por parte de los medios al orillarlo a la depresión, al temor, la angustia, la agonía y hasta la imitación de estereotipos que por estar en la televisión peden ser un ejemplo a seguir para los televidentes.

Otras causas
Desde el punto de vista sociológico poco se sabe de las causas: Para algunos sería a causa de una dificultad de integración social por parte del suicida; para otros se debe a desórdenes mentales, incapacidades físicas mal asimiladas, etc.
El suicidio en la juventud ha aumentado y algunos se lo atribuyen al abuso de las drogas y el alcohol.
Es más acerado afirmar que los mismos factores que llevan a las personas al alcohol o a las drogas, las lleven a intentos de cometer actos suicidas. Los factores de aislamiento social o psicológico y los estados depresivos tienen una mayor importancia en momentos de cometer el suicidio. El aislamiento psicológico producido a veces por la ruptura de los lazos afectivos, por las carencias endémicas de afecto o por la frustración de determinadas expectativas.
Desde el punto de vista ético, la causa más inmediata suele ser la desesperación, situación extrema a la que se llega por diversas influencias. Dejando de lado los casos patológicos (trastornos mentales habituales o esporádicos de difícil valoración moral) y el reconocimiento de la frialdad y cálculo, muy pocas veces coexisten con un gesto contrario al instinto de conservación del hombre. Tampoco puede excluirse el hecho de decisiones trágicas tomadas con la deliberación suficiente de quien sabe lo que hace y por qué lo hace. Como causa principal a las que se reducen todas las demás, a de señalarse el concepto materialista de la vida y la consiguiente insatisfacción que producen los fracasos. La angustia y la ansiedad que provocan el suicidio son efecto de una exagerada sensibilidad o de falta de ideales, acabando por quitar todo sentido a la existencia, cuando se cae en una apreciación de los acontecimientos.

La comunicación en el acto suicida

El comportamiento suicida, aparece más claro cuando se considera como una forma de comunicación.
En la mayoría de los casos el suicidio, es como una larga cadena de acontecimientos, acompañada de muchas comunicaciones a lo largo de este proceso, el acto suicida acaba convirtiéndose en una comunicación que puede tener muchos sentidos y gran importancia.
La comunicación en la conducta suicida se clasifica según:
Su forma: Puede ser verbal (incluyendo escrita); no verbal y comportamental.
Si es directa o indirecta: Puede ser abierta y clara, implícita e indirecta. Son formas de comunicación el retraimiento, la donación de objetos estimados, las alusiones a cosas que no necesitan, fantasías de muerte, sepultura o recate de situaciones peligrosas.
Sustancias o contenido: Puede contener expresiones de culpabilidad explicaciones del acto suicida o instrucciones para las demás personas, por ejemplo testamentos o cartas de los suicidas.
Objeto de la comunicación: En las situaciones más interpersonales la comunicación ya dirigida a una persona o personas concretas; cuando las motivaciones son intrapersonales, la comunicación va más bien dirigida a la sociedad en general.
Finalidad: Puede ser patente o indirecta, a veces se trata de un pedido de auxilio, un deseo de que lo contengan y lo rescaten, un medio para manifestar la hostilidad y el odio, una imputación final de culpa, un modo de humillar a otros o hacerles sentirse culpables, o una forma de echarse así mismos culpas de absorber a otros y de espiar los delitos propios.

Características del suicidio
El comportamiento de la actividad suicida, comprende la autodestrucción total (muerte), la autodestrucción (no muerte), la mutilación y otras acciones dolorosas y no dolorosas, las amenazas, indicaciones verbales de las intenciones de destruirse, depresión e infidelidad y pensamientos de separación, partida, ausencia, consuelo y alivio.
Clínicamente una vez que se han roto las defensas psicológicas, es mayor la posibilidad de que la persona se deje vencer por la tensión emocional cuando esta aparece. El comportamiento es más grave debido a sentimientos de culpa o porque es necesario poder comunicar algo con impacto equivalente.
Normalmente una persona suicida se descubre a si misma comunicando su tendencia a través del comportamiento, o verbalmente antes de que se produzca un acto específico.
El suicida típico presenta un deseo de morir y vivir a la vez; desesperación, impotencia e imposibilidad de hacer frente a los problemas, agotamiento físico o psicológico, ansiedad, tensión, depresión, rabia, culpa, caos y desorganización, estados de ánimo cambiantes, reducción del cognitivo, pérdida del interés por actividades normales, malestar físico, etc.
En los sentimientos de culpabilidad existe una imagen negativa de si mismo, actitudes y expectativas negativas frente al medio ambiente, al futuro y así mismo, desamparo y desesperanza.
Existe también una pasividad, una falta de iniciativa o pérdida de interés de objetos y planes de acción. Hay una paralización de la voluntad.
En el comportamiento suicida, se observa una pérdida del libido, trastornos de sueño, pérdida del apetito y molestias psicosomáticas.
Se desconocen cuáles son los síntomas fundamentales. Esta determinación depende en cada caso de la teoría y de las experiencias correspondientes de los investigados y prácticos clínicos, pero al parecer son básicos el abatimiento y la incapacidad de alegrarse o de anticipar alegría.

Tipos de suicidio
Suicidio egoísta:
En los países de religión puramente católica el suicidio está poco desarrollado, pero en los países protestantes llega a su máxima expresión. Entonces, es válido atribuir a la diferencia de cultos los diferentes puntos de vista sobre el tema.
En lo que concierne a los judíos el Número de suicidios es menos que en la comunidad protestante y en la católica. Concebimos que los católicos deben ejercer sobre si mismos un control severo y sujetarse a una disciplina rigurosa para “para mantenerse”. Además están obligadas a mantener una “moralidad más alta” porque mediante la moral justifican la tolerancia.
No obstante, tanto en la sociedad católica como en la protestante el suicidio está prohibido y condenado, lo sancionan penas morales severas y enseñan que después de la muerte comienza una nueva vida en que el hombre será castigado por sus malas acciones. Cabe destacar que en ambos casos, el suicidio es considerado como la peor de la acciones.
Podemos encontrar la respuesta al interrogante de que por qué en una religión divisamos mayor número de suicidas que en la otra, partiendo de la base que en el protestantismo se admite un libre examen en mayor proporción que en catolicismo. En el catolicismo todo lo que salga de lo común, la variable, causa horror, el protestante es más autor de su creencia. Entonces factiblemente la inclinación del protestantismo hacia el suicidio está relacionado con este” espíritu de libre examen” que motiva a esta religión, y este libre examen se debe a que esta religión se tiene en cuenta (más que en catolicismo) el pensamiento individual , debido a que contiene menos creencias y prácticas comunes. Además el protestantismo tiene una consideración menos que el catolicismo no están unidos entre si.
Conclusión: La inclinación al suicidio se agravia de debido a un debilitamiento de las creencias tradicionales y al estado de individualismo moral resultante de ello, este desaparece respondiendo a la instrucción a otras necesidades. El hombre busca instruirse, cuando su doctrina religiosa no responde a esta necesidad, por haber perdido cohesión, se mata.
En la religión se protege al hombre contra el deseo de destruirse porque forma parte de una comunidad, de una sociedad, no porque se predique el respeto de su persona.
La sociedad en este caso religioso, está constituida por un conjunto de creencias y prácticas comunes a sus fieles. Este conjunto es tradicional y, por lo tanto, obligatorio. Mientras más numeroso y fuerte sea, mayor capacidad preservadora y de integración logrará una sociedad.

Suicidio egoísta en la familia.
En el suicidio puede observarse un acto de desesperación, determinado por las dificultades de la existencia. El matrimonio conlleva una serie de dificultades y responsabilidades. Por esta razón, en épocas pasadas llegó a afirmarse que el matrimonio y la vida familiar multiplicaban las probabilidades de suicidio. Veremos a continuación que esta afirmación resulta falsa.
Una gran mayoría de los solteros son menores de 16 años y los casados sobrepasan este promedio de edad. En el primer caso la tendencia al suicidio es menor por el hecho de atravesar este periodo evolutivo ausente de grandes y numerosas preocupaciones (infancia). Entonces, la atenuación en cuanto al número de suicidas se debe a la edad y no al celibato. Es más, el estado matrimonial disminuye casi a la mitad el peligro de suicidio. Esto se debe a la existencia de la influencia familiar. En cuanto a los viudos, podemos destacar que el número de suicidios es mayor que en cualquier otra clase de población. De aquí se parte para considerar a la viudez como la más desgraciada de todas las formas de suicidio.
Conclusión:

  • Los matrimonios demasiados precoces ejercen una influencia negativa sobre el suicidio: los matrimonios prematuros determinan un estado moral de acción nociva.
  • A partir de los 20 años las personas casadas, corren un riesgo menor ante el peligro de suicidio: Esta inmunidad se debe a una de las siguientes causas:
    • La acción de la familia, que neutraliza la acción o inclinación al suicidio, o bien, le impide manifestarse.
    • La selección matrimonial: Sólo son admitidos al acceso a ka vida familiar aquellos que ofrecen serias garantías de salud, tanto física como moral.
    • En cuanto a la viudez podemos destacar que los hijos “atan” a la vida a su padre o madre, pero a la vez hacen más profunda la etapa de crisis por la que este/a está atravesando. La familia, que antes funcionaba como un “sistema de organizador” del todo, ahora está “desconcertada” por la falta de una pieza elemental.
    • Mientras más fuertemente esté constituida una familia, ejerce una preservación “poderosa” frente al suicidio.

Suicidio egoísta en la sociedad.
Está comprobado a través de la historia, que el suicidio es poco frecuente en aquellas sociedades que se encuentran en proceso de evolución y de concentración. Contrariamente, se multiplican en aquellas en etapa de desintegración. Pero cabe destacar que no todas las crisis políticas o nacionales inducen al suicidio, sólo influyen en esta decisión aquellas en que existan las pasiones.
Las conmociones sociales, las grandes guerras populares, etc. generan y avivan el sentimiento colectivo, concentran las actitudes de una sociedad hacia un mismo fin, determinando así una integración social más fuerte. Por esta razón el individuo piensa menos en si mismo y más en el objetivo común que se desea alcanzar.

Conclusiones generales del suicidio egoísta.

  • El suicidio varía en forma inversa según el grado de integración
    • Religioso
    • Doméstico o familiar
    • Político o social
    • La sociedad se desintegra en la medida en que el individuo se desprende de la vida social, pretendiendo imponer su personalidad sobre la personalidad colectiva.
    • Se llama egoísmo al estado en el que el yo, individual se afirma con exceso sobre el yo social. Por esta razón se denomina “egoísta” al tipo particular de suicidio que resulta de una individualización desmesurada.
    • El resultado que se obtiene del individualismo excesivo es favorecer la acción de las causas del suicidio.
    • El sentimiento de inutilidad frente a la sociedad en que nos desarrollamos puede generar deseos, acciones suicidas “si la vida no vale la pena ser vivida, todo se convierte en un pretexto para deshacernos de ella.
    • En este tipo de suicidio, el egoísmo es la causa generadora
    • Es suicidio es excepcional en el niño y disminuye en el anciano debido a que tienen menos necesidades de completarse con algo exterior a ellos mismos, se bastan por si solos, por lo tanto están menos expuestos a carecer de lo necesario para vivir.
    • La mujer puede vivir aislada más fácilmente que el hombre, esto se debe a que ella tienen “menos vida común” que el hombre, entonces se “penetra” menos en la misma. La sociedad le resulta menos necesaria porque está menos “impregnada” de sociabilidad. Contrariamente, la estabilidad moral del hombre depende de más condiciones, por lo que es vulnerable con más facilidad.

Suicidio altruista
Así como una individualización excesiva conduce al suicidio, aquella persona que se encuentra demasiado ligada a la sociedad puede suicidarse también. Pero para que el individuo se sienta tan “insignificante” en la vida colectiva como para suicidarse, es necesario primero que el grupo lo “absorba”, que forme una masa compacta y continua, todos sus integrantes (no son grupos numerosos) comporten todo, hasta la vida misma, ideas, ocupaciones, etc. En estos grupos, al poseer estas características resulta sumamente fácil y constante la “vigilancia colectiva”. El individuo resulta ser distinto de sus compañeros, forma parte de un todo, sin valor por si mismo. Así su persona deja de tener valor. Para estas personas, los atentados que provienen de individuos particulares, resultan insignificantes; mientras que las exigencias colectivas resultan sumamente importantes, y por tanto, la sociedad le “exige” poner fin a su vida ante el menor motivo.
En este tipo de suicidio, nos encontramos a una etapa previa a él caracterizada porque “el yo no se pertenece”, se confunde con todo aquello externo a él. Cabe destacar que no todo suicidio altruista comprende algunas variedades, aunque en todas ellas el hombre se mata sin estar expresamente obligado a matarse. Para quienes practican este tipo de suicidio, la virtud máxima es no tener apego a la existencia, quien renuncia a ella sin que las circunstancias la soliciten es la persona más virtuosa. Así podemos divisar una primacía social al suicidio, que se ve alentado. El individuo se sacrifica únicamente por el placer del sacrificio. El sujeto aspira a despegarse de su ser personal para “lanzarse” a otra cosa que es considerada como su verdadera existencia y su existencia propia.
La naturaleza del suicidio altruista proviene de la “esperanza”, pues responde a la expectativa de que más allá de esta vida hay mejores perspectivas. Además, implica el entusiasmo y una fe impaciente en su satisfacción mediante actos de gran energía.
Suicidio altruista:

  • Obligatorio
  • Facultativo
  • Agudo

Estima en modo todo aquello que interesa sólo al individuo.
Suicidio a nómico
La sociedad no sólo atrae hacia sí los sentimientos y la actividad de los individuos, sino que también es un poder que los regula.  Esta regulación, mantiene una profunda relación con la tasa total de suicidios.
¿Las crisis económicas influyen de manera considerable al suicidio?
El infortunio económico no tiene la influencia agraviante que a veces se le ha atribuido. Las crisis financieras no conducen al suicidio por empobrecer a la gente, sino porque son crisis, rupturas del orden colectivo, del equilibrio que impulsan a la muerte voluntaria.
Una persona no puede vivir ni ser feliz si sus necesidades no son suficientemente proporcionadas a sus medios. La tendencia a la vida es el resultado a todas las demás tendencias y, consecuentemente, se debilita si las otras se relajan.
En ninguna sociedad se ven igualmente satisfechos los grados de la jerarquía social. Sin embargo, la naturaleza humana es casi la misma en todos los ciudadanos. Esta naturaleza no es la que asigna un límite a las necesidades; por lo tanto cuando dependen exclusivamente del individuo, son ilimitadas.
Debido a que nuestra necesidad es imposible contener desde afuera, se constituye para sí mismo como “una fuerte de tormentos”, porque los deseos ilimitados son insaciables, no encuentran limitación, sobre pasando indefinidamente los medios de que disponen.
Este estado de indeterminación se relaciona primero con las exigencias de la vida física, Perseguir un fin inaccesible provoca un continuo y permanente estado de descontento, este fin puede sostenerse por un tiempo, pero al repetirse las decepciones causadas por la experiencia, se abandonará. Es imposible permanecer en un estado alcanzado por mucho tiempo, debido a que “mientras más tenemos, más deseamos poseer”. Esto se debe a que las satisfacciones, más que calmar, estimulan las necesidades. En la búsqueda de estas satisfacciones siempre encontramos obstáculos y en la medida en que estos se ausenten, se estará unido a la vida mediante un hilo muy tenue que puede “cortarse” en cualquier momento.
Es necesario que, así como en el organismo regula las necesidades físicas, exista un “poder regulador” para las necesidades morales. Este poder no puede ser otra cosa que moral, por lo tanto, la conciencia es la única que puede proveer los medios para constituirlo. Los hombres consienten la limitación de sus deseos, debido a que no se consideran aptos para transgredir estos límites. Además, esta aceptación deviene deque esta limitación no se la dictan ellos mismos sino que proviene, es recibida de una autoridad que respetan y en algunos casos, veneran. Es la sociedad, por mediación de sus integrantes, la que desempeña este papel moderador, ya que es el único “poder moral” superior al individuo y cuya superioridad es aceptada por este. Es la única “autorizada” para declarar el derecho y señalar a las pasiones su límite. En consecuencia moral de las sociedades; sobre la cuál se asientan el bienestar de los trabajadores, opiniones, ideas admitidas. Es bajo este contexto de que cada individuo fija el punto extremo hasta el cual pueden llegar sus ambiciones, y si posee una sana construcción moral, sabe que no es correcto exigir más allá de esos límites. De esta manera señala sus pasiones, objetivos y términos, pero esta determinación no es rígida ni absoluta.
La limitación relativa y la moderación resultante de ella, genera que los hombres “se sientan contentos con su suerte” y a la vez, los estimula a llevarla mejor a cabo. Este contentamiento genera un sentimiento de tranquilidad y actividad, un placer de ser y de vivir, constituyendo en estos signos, las características de la salud.
Aunque cada uno se sienta bien con su condición y no desee más de lo que puede legítimamente, no está “condenado” a una especie de inmovilidad, no obstante, aunque el nivel medio de necesidades esté regulado para cada condición por el consentimiento público, se hace necesaria otra reglamentación más precisa, cuya finalidad será fijar la forma en que las diferentes formas deben ser abiertas a las particularidades. Esta reglamentación se hace presente en todas las sociedades y varía acorde a los tipos y lugares, y es impuesta a los individuos por una autoridad por encima de ellos, por una autoridad colectiva. Esta autoridad se establece a partir de sacrificios y concesiones hechas de unos por otros, en nombre del interés público. De todos modos, aún resulta necesaria una disciplina moral tendiente a que aquellos que han sido menos favorecidos por la naturaleza, acepten a la situación de inferioridad que deben al azar de su nacimiento.
Normalmente, la mayoría de los sujetos, reconocen como equitativo el orden colectivo. Este orden colectivo está destinado a
contener las pasiones individuales y responde a la obediencia y al respeto, y no al temor. El hombre se caracteriza por estar sometido a un freno moral y no físico, es decir, responde a una limitación social. Recibe su “ley” de una sociedad que siente como superior a la suya. Es la conciencia social. En el único caso en que la sociedad deja de ejercer su función de “conciencia moral”, es cuando se encuentra perturbada debido a transformaciones demasiado repentinas. En este momento es cuando se producen bruscos ascensos en el número de suicidios.
Los casos de desastres económicos generan que algunos individuos, desciendan a una situación inferior a la que antes se encontraban. Por esta razón, deben reducir sus experiencias, restringir sus necesidades, aprender a contenerse, su educación moral debe rehacerse. En este momento se sienten “excluidos”, la sociedad no puede en un instante plegarlos a esta nueva vida y enseñarles a ejercer sobre si mismos ese aumento de conciencia al que no estamos acostumbrados.
Si la crisis tiene por origen un brusco acrecentamiento de poderío y fortuna, como las condiciones de la vida cambian, se pretende mucho más. Las fuerzas sociales liberadas, no vuelven a encontrar equilibrio, su valor respectivo permanece indeterminado y consecuentemente por un tiempo habrá ausencia en la reglamentación, no se sabe que es lo justo y que lo injusto, que es lo legítimo y que no, etc.
El estado de irregularidad o anomia es reforzado por el hecho de que las pasiones son menos disciplinadas simultáneamente al momento en que tienen necesidad de una disciplina más fuerte. En este caso sus experiencias se tornan imposibles de resolver. Las ambiciones sobre exitadas van más allá de los límites permitidos, pues la presencia de estos no les son advertidos por nadie. Por esta rezón nada las socia, nada las satisface. Entonces la “lucha” se vuelve más violenta, Actualmente, esta lucha se encuentra presente en todas las clases, esto se debe a que ya no hay clasificación establecida.
La pobreza no protege contra el suicidio, porque es un freno por si misma; los deseos están obligados a contar con los medios. Mientras menos uno posee, menos inclinaciones se vayan a extender sin límites el circuito de sus necesidades. La impotencia, el obligarnos a la moderación, nos ha situado a ella y, como la mediocridad es normal, nada viene excitar el deseo. En oposición, mientras menos limitado se encuentra uno, más “insoportable” parece la limitación.

Control del suicidio
Los controles pueden ser externos o internos.
-Controles externos: Son aquellos por medio de los cuales la sociedad influye en el individuo para que acepte su situación y continúe viviendo.
Ej: tabúes, religión, mitos, costumbres, familia, hijos, etc.
También tienen importancia las acciones de los otros tipos, con respecto al individuo en cuestión
Ej: la compresión, el apoyo, interés y preocupación
-Controles internos: Pueden ser los ideales, las normas, la conciencia, la moralidad y los sentimientos de responsabilidad de la persona. Además la estructura de su personalidad puede ser tal que de a la persona flexibilidad, adaptabilidad, independencia y sentimientos de autoestima que le permitan soportar. Por el contrario, una persona puede ser más vulnerable a causa de su personalidad rígida, excesiva dependencia concepto pobre de si mismos.

Psicología de los supervivientes

El suicidio provoca diversos sentimientos y reacciones entre las personas estrechamente unidas con la víctima y un impacto al superviviente. Las reacciones de los cercanos pueden ser muy variadas: se pueden tratar de sentimientos profundos de pérdida, acompañados con gran tristeza, de rabia por sentir que lo hacen a uno responsable de lo sucedido o porque la víctima rechazó lo que se le ofrecía, culpa, vergüenza o confusión, acompañados de un sentimiento de responsabilidad por la muerte, sentimiento de fracaso e impotencia por ser incapaces de ofrecerle lo que el otro necesitaba, alivio por quedar libre de molestias y demandas insistentes de la víctima, el sentimiento de sentirse abandonado ambivalencia, reacciones de duda, obtención en negar que se ha dado el suicidio y posible en el superviviente.
Entre los que estaban más distantes en relación con la víctima se puede producir rabia, porque el suicida ha eludido sus responsabilidades sociales y morales o por verse acusados como responsables o por sentirse acusados por los no intereses en su prójimo; culpa por pensar que no se ha apreciado lo suficiente a la víctima, repulsión resultante de la elección del suicida de prescindir de ellas; desosiego por una vaga necesidad de auto examen para determinar lo que estaba errado o racionalizar malestar sentido y expulsarlo de si mismo.

Depresión y Suicidio
La forma extrema de huida de una situación vital y de una tensión emocional intolerable es el suicidio. El acto del suicidio ha de considerarse como un intento de “superación” de una situación que resultó incontrolable, incluye el uso de energía, planificación y depresión desprovistas de intentos de superación.
A las personas expuestas al peligro del suicidio les sobreviene un número mayor de acontecimientos vitales, amenazadores, indeseables y des valorables.
El 80% de los suicidios anunciados han de considerarse como llamadas de auxilio, “intentos de control”.
Los siguientes motivos pueden impulsar a las personas afectadas por el peligro del suicidio
-El deseo de vivir, pero en mejores circunstancias.
-El deseo de no sufrir, de no resultar una carga para nadie.
Se ponen en cambio los siguientes sentimientos:
-Las responsabilidades existentes
-Los proyectos de vida que aún no han sido abandonados
-El miedo a la acción
-La condena social del suicidio
-Las tareas no consumadas.
En la ancianidad se acumulan las características que afectan desfavorablemente a las situaciones vitales y los factores de tensión psíquica que pueden provocar ideas de suicidio:
-La jubilación
-La pérdida de funciones y obstáculos
-Los prejuicios del ambiente
-El aislamiento social
-El alojamiento en asilos
-La pérdida del cónyuge
-La ayuda familiar
-Sensibilidades personales
-Una elaboración resignada de las experiencias
Todos estos sentimientos incrementan la tensión de tal forma que se considera al suicidio como última salida. La vejez no produce forzosamente depresiones.
La tendencia al suicidio es el mejor signo de la presencia de una tensión extraordinaria o que una carga emocional muy
elevada, produce precisamente, tales indicaciones.

5. Conclusiones

Al concluir nuestra investigación logramos ampliar nuestros conocimientos respecto de los trastornos mentales que inducen a la depresión y al posterior suicidio.
Al hablar de trastornos mentales nos referimos a aquéllas afecciones o síndromes físicos y conductuales que causan angustia y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico. También se caracterizan por afectar el equilibrio emocional, el rendimiento intelectual y la adaptación social. Los trastornos mentales se clasifican en:
-Trastornos infantiles
-Trastornos orgánico- mentales
-Neurosis
-Histeria
-Trastornos de la ansiedad
-Trastornos obsesivo- compulsivos
-Fobias
-Hipocondría
-Menor o neurótica
-Delirante o de psicosis
-Psicosis
-Trastornos de la personalidad
-Trastornos de la afectividad
-Trastornos paranoides
-Demencias
-Psicosis maníaca- depresivas
-Esquizofrenia
-Catatónica
-Simple
-Hebefrénica
-Paranoide

Respecto de la depresión podemos afirmar que este término adquiere distintas significaciones en función de la sociedad en que se da, esto se debe a que está relacionada con las presiones presentes en determinadas culturas.
Esta patología se refiere a una situación psíquica morbosa en la que se altera el estado de ánimo, en tanto que este disminuye, y en la que la sintomatología se centra sobre la vivencia de la tristeza y la inhibición psíquica.

Es un trastorno mental caracterizado por :
La depresión psíquica es un síndrome frecuente en psiquiatría y puede aparecer en todas las enfermedades mentales.
La afección a la que estamos haciendo referencia se divide en distintos grupos:
Primer grupo: retardación simple
Segundo grupo
Tercer grupo: estado de estupor
Además de diferenciarse por grupo, las depresiones se clasifican en tipos:
-Reactivas
-Psicógenas
-Endógenas
El tratamiento de las depresiones consta de tres tipos de terapias:
-Psicoterapia
-Farmacoterapia
-Electroshock
En lo que respecta al suicidio debemos entenderlo como una acción voluntaria cuyo único fin consiste en quitarse la vida o permitir que la muerte suceda; tal como expresó Durkheim, “toda muerte, mediata o inmediata, de un acto positivo o negativo ejecutada por la misma persona se considera suicidio”.
El acto del suicidio se ha dado a lo largo de la historia de la humanidad de distintas maneras y contempla diversas causas: sociales, culturales, psicológicas, físicas, genéticas y aquellas derivadas de la influencia de los Medios Masivos de Comunicación.
Giran en torno a este fenómeno diversas teorías psicológicas, entre las que se destacan las formulaciones no psicoanalíticas de Freud y las formulaciones psicoanalíticas dictadas por autores como Zilboorg, O’ Connor, Gorma, Menninger, Bergler y Freud.
El suicidio se considera muchas veces como una forma de comunicación.  Esta posee mucho sentido y gran importancia y es clasificada según su forma, si es directa o indirecta, según la sustancia o el contenido, el objeto de la comunicación y la finalidad de la misma.
Las características del fenómeno al cual estamos refiriendo son las siguientes: destrucción total, mutilación, amenazas, indicaciones verbales de la intención del suicida, desesperación, depresión, infelicidad, consuelo, imposibilidad de hacer frente a los problemas, culpa, etc. Aunque se desconocen las características fundamentales de este fenómeno, las básicas parecen ser la incapacidad de alegrarse y el abatimiento.
Diversos tipos de suicidio:
Egoísta: puede observarse en la familia, la religión y la sociedad.
Altruista
Anómico
En lo que respecta al control del suicidio podemos destacar que este puede llevarse a cabo tanto de forma interna como externa.
Las personas vinculadas estrechamente con la víctima suelen tener diversas reacciones, tales como sentimientos de pérdida, tristeza, rabia, culpa, vergüenza o confusión, responsabilidad por la muerte, fracaso, asombro, duda, repulsión, etc. También hay casos en que han expresado sentir alivio por quedar libres de molestias.

Ansiedad, Angustia y Tension

Ansiedad y Angustia… La tensión emocional tiene un impacto corporal tal que produce una serie de síntomas desagradables, ambiguos y que incluso pueden ser más amenazantes por sí mismos que por las causas iniciales de la ansiedad: Respiración agitada, molestias musculares, pinchazos, tics, malestar de estómago, dolor de cabeza, temblor, sudor hipersensibilidad, etc. Mareo, nauseas, sensaciones de vértigo. Taquicardias y ataques de ansiedad injustificados. Irritación , disminución o compulsión del deseo erótico, desánimo ocultado por un ritmo hiperactivo, conductas desorganizadas como ( comer, comprar, mentir, robar, jugar, etc.) El objetivo de la psicoterapia es detectar y atajar las distintas fuentes de angustia, para así eliminar los síntomas físicos molestos. El psicólogo nos adiestra en el control de las situaciones que nos desbordan, resolvemos mal o en las que reaccionamos peor de lo necesario. Miedo Nuestra mente aprende por experiencia qué situaciones son peligrosas y de qué manera se pueden controlar o huir de ellas. En ocasiones este sistema defensivo falla por distintas razones y el cerebro nos señala como peligrosas cosas que en realidad no lo son o nos sentimos impotentes para resolverlas o poder olvidarlas. Algunos ejemplos de miedos irracionales que aparecen con más frecuencia en la consulta de un psicólogo son: Aquellos que se dan ante nuestras propias reacciones físicas desconocidas e inquietantes (hipocondriasis ) Temores a los juicios negativos que puedan hacer los demás a noser queridos (inhibición, complejo de inferioridad). Miedo a ser mirados. Miedo a hacer el ridículo, a ruborizarnos o que nos delate la vergüenza ( fobia social ) Sentirnos agobiados como si fuera a faltarnos la respiración o miedoa marearnos (agorafobia ) Sospechas inconfesables sobre nuestra personalidad, ideas que se convierten en absurdas tiranías (ideas sobre-valoradas, baja auto-estima ). Los miedos irracionales pueden interferir en nuestra vida de tal modo que se convierta en una pesadilla que nos va robando la vitalidad: es el momento indicado para iniciar una terapia psicológica para aprender a controlar el miedo antes de que nos someta a su capricho. Obsesiones Las obsesiones consisten en la inseguridad de si algún funcionamiento básico de nuestra actuación diaria pueda estar fallando. Esta penosa sensación conduce a gastar mucho tiempo asegurando que las cosas están ‘en orden’, como sinos hemos lavado bien las manos, si nuestro lenguaje es adecuado, si la puerta que acabamos de dejar cerrada lo está realmente, si podemos fiarnos de nuestra memoria y así sucesivamente.., Con frecuencia las ideas obsesivas hacen mal pensar del funcionamiento mental, como si se temiera que de pronto fuesen a descontrolarse impulsos absurdos. Las obsesiones conducen a una serie de rituales protectores quese complican hasta la tortura. La psicoterapia es capaz de ponerfreno a este proceso creciente de sospechas y enseñaa extinguir la conducta obsesiva. Depresión La depresión es un trastorno del ánimoproducido por insatisfacción y sufrimiento prolongados,inadaptación, frustraciones intensas y fragilidad de la personalidad -especialmente en momentosde cambio-. Es un desequilibrio de nuestro sistema nervioso, difícil de reponer por alterar precisamente las capacidades para rehabilitarnos: Emocionales: tristeza, irritación, desesperanza, hipersensibilidad. Intelectuales: Falta de concentración y memoria, negativismo, culpa, indecisión, autocrítica excesiva. Comportamiento: Apatía, desmotivación, evitación de esfuerzos, aislamiento. Si la depresión es grave debe tratarse con una medicación acompañada de una psicoterapia (especialidad de los psicoterapeutas) para ayudar a la recuperación y controlde la depresión, estudiar las causas que la han producido y evitarrecaídas. Si la depresión es moderada, la psicoterapia es el tratamiento ideal. Pareja y familia El proyecto de pareja, que tantas ilusiones suscita al comienzo, contiene exigencias e ideales que se concretan condificultad en la práctica. Imperfectamente preparados en el arte de las relaciones humanas, seacumulan problemas de adaptación y comunicación que, malresueltos, quedan eternamente pendientes, produciendo una gradual insatisfacción (ejemplo). La pareja suele atravesar diferentes fases de ajuste a distintos cambios: trabajo, hijos, maduración natural, divergencia de intereses, o simplemente el paso del tiempo. Estas distintas problemáticas suscitan momentos críticos que generan desconcierto y hacen surgir el desencanto al punto de hacer dudar de si merece la pena continuar la vida en común. Acudir a un psicólogo experto en temas de relaciones humanas resulta una idea acertada para abrir un canal de comunicación, analizar, aclarar las situaciones y reconducir una relación con riesgo deseparación. Asimismo, son motivos de consulta las dificultades de relación con los hijos o del sistema familiar. Crisis Es hasta cierto punto normal que una persona pueda atravesar una intensa crisis personal producida por algunasituación de cambio (profesional, amorosa, hijos, muertes, emigración, etc.). Los sentimientos de angustia, confusión y desorientación pueden desbordarnos y requerir algo más que un sedantes o salidas desesperaras (como el alcohol, el juego patológico, la comida, la compra compulsiva ,la mentira, etc.) La orientación y el apoyo psicológico nos ayudan a reencontarnos a nosotros mismos. Habilidades sociales Las técnicas de animación grupal: juegos didácticos, ejercicios de expresividad y creatividad, simulación de situaciones, psicodrama y otras técnicas de dinámica de grupo ayudan a desinhibirnos y superar el exceso de timidez, cautela, y en general las dificultadesde trato social . Esta forma de ayuda psicológica se lleva acabo por medio de Talleres de Relaciones Humanas en grupos reducidos.

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Adolescencia vs Rebeldia -Padres e hijos-

Como toda dificultad de interrelación, ésta tiene dos facetas. Una es la de los padres y otra, la de los hijos.

Para ninguna dificultad hay recetas universales, cada familia es un mundo diferente. Pero hay ideas básicas y se las voy a comentar.

 POR EL LADO DE LOS PADRES.
1. Su autoridad sigue existiendo recuérdenlo. Pero ya no es total porque ya no tratan con hijos pequeñitos, sin criterio propio.
2. La autoridad ahora se basa en la reflexión y en el prestigio. Los hijos van a obedecer porque ustedes saben más y porque ustedes son buenos y aman a sus hijos.
3. Usen razones y revisión de consecuencias.  Así también les enseñan a pensar y decidir.
Por supuesto que habrá temas extremos en que se pueden imponer a pesar de las objeciones del hijo (por ej., si quiere abandonar el colegio y ustedes deciden que no).
4. En esta etapa de la vida de los hijos cobra más importancia la cortesía. Y no es que antes no importara, sino que el adolescente es más sensible a sus derechos y a su valor personal.
Así que a tratarlos con los buenos modales que usamos con otros adultos. Y de ese modo también ustedes podrán exigir la misma cortesía.
5. Eviten, a toda costa parecer dogmaticos,  (aunque lo sean). Los jóvenes gustan de oponerse a todo lo establecido. Es un modo de afirmarse, como diciendo Yo también soy pensante.
6. Sean menos críticos con ellos.  Critiquen sólo lo verdaderamente importante. No hay que darles a los chicos la ocasión de sentirse víctimas.

POR EL LADO DE LOS HIJOS.
1. Que entiendan que padre/madre son eso: padres y amigos especiales diferentes, a los companeros de colegio o amiguitos de grupo.  Que sepan que ustedes esperan respeto y no sólo cariño. Y que les duele  cuando no lo reciben.
2. Que vean que ustedes confían en sus capacidades -cada día mayor- para razonar y decidirse por lo mejor.  Y que poco a poco les dan independencia, en la medida en que muestran merecerla, porque la libertad se apellida responsabilidad.
3. Que escuchen de ustedes que los aman y los cuidan, que son lo mas importante para ustedes. Porque esa es su misión y la realizan con gusto. Que entiendan que el chico/a “libre” es un pobrecito abandonado, al que ustedes miran con compasión y no con menosprecio.
4. Vigilen las influencias que están recibiendo, de los medios o de las amistades. Hay que contrapesar las malas influencias o suprimirlas cuando se puede.
5. Cuando su hija/o pierda el control emocional QUE NO les pase a ustedes lo mismo, por favor. A un grito no se responde con otro, o una falta de respeto no justifica otra falta de respeto. Eso los desmerecería sin remedio.
6. Como prevención, usen lo ya entregado en los envíos de folletos mensuales sobre Castigos, rendimiento en el colegio y sobre Establecer Normas.

No existen criterios educativos preestablecidos que sirvan para todos los hijos, ni consejos profesionales estándar que actúen como? barita mágica? para solventar un problema. Cada familia es distinta como lo es cada uno de los miembros que la integran, en ese sentido veo a diario en la consulta lo efectiva que resulta la atención psicoanalítica en jóvenes problemáticos o desorientados y en padres desesperados por el comportamiento de los mismos. Sólo a través de la educación, la tolerancia, la paciencia es posible un crecimiento saludable. Tampoco hay que olvidar que en este tiempo de la vida se manifiestan en muchos jóvenes procesos patológicos: depresión, ansiedad, enfermedades psicosomáticas, psicosis, anorexia, bulimia, etc. Por lo que no hay que banalizar cuando nuestro hijo o nuestra hija se muestran ?trabajosos? en la adolescencia, en muchas ocasiones estos síntomas son la señal de alarma que nos avisa de que algo falla. Ponerles solución acudiendo a un profesional especializado evitará que la patología se instale, pues los jóvenes responden rápidamente al tratamiento, amén de evitar problemas mayores como el fracaso escolar, el aislamiento social o la drogadicción.

A medida que los chicos crecen y se van adentrando en la adolescencia se modifican las relaciones entre padres e hijos

Estos últimos se van volviendo cada vez más rebeldes como resultado de que su carácter está cambiando.

Esto lleva a que la comunicación con ellos sea cada vez menos frecuente y que nos cuestionen todo lo que decimos.

La principal preocupación de los padres es saber qué hacer para que pasen este periodo de transición entre la niñez y la juventud de la forma más pacífica posible y disminuir de ésta manera las conductas rebeldes.

La rebeldía se puede definir, para comenzar, como una característica propia de la adolescencia.

Esta se manifiesta en la forma de comportarse de los adolescentes que va desde protestar hasta el enfrentamiento con los padres u aquellas personas que los tienen a su cargo.

Este comportamiento se debe a que el adolescente está buscando independizarse de la relación de dependencia que tienen con sus padres para empezar a vivir como un adulto y llegar así a encontrar su propia identidad.

Pero este proceso se hace difícil cuando choca con los padres y no puede ni siquiera controlar su propio carácter.

Esto se evidencia en las discusiones frecuentes que mantiene con estos y en el descontento y la frustración que le genera la forma en que sus padres lo tratan.

Necesita un cambio de actitud en sus padres, que estos le permitan adquirir su independencia tratándolo como un adulto.

Por este motivo la mayoría de las discusiones entre el adolescente y sus padres serán por el reclamo que el chico hace para adquirir nuevos privilegios como puede ser la extensión del horario de salida, la ropa que se va a poner, el peinado, etc.

Aparte de esto, el adolescente debe luchar con su carácter ya que se encuentra desorientado por las transformaciones que está sufriendo no solo a nivel físico sino también en sus sentimientos y en su forma de pensar y ver las cosas.

Está cambiando y todo lo que experimenta es nuevo, esto lo asusta y lo desconcierta por ello pierde el control sobre sus emociones y se revela ante aquello que no conoce y por lo tanto no puede controlar.

Rechaza reglas y normas que él no considera lógicas o le parecen absurdas ó injustas, ya sean sociales o familiares, y se niega a cumplirlas.

Necesita tiempo para dominar su carácter, está creciendo y está aprendiendo a valorar por sí mismo la realidad de todo lo que lo rodea.

La pregunta es qué podemos hacer los padres en esta etapa que resulta tan difícil para ambas partes.

A continuación se dan varias sugerencias para tener una mejor relación con nuestro hijo adolescente y evitar comportamientos rebeldes.

*Ser críticos sólo en lo esencial.

No podemos juzgar ni criticar aquellos aspectos de nuestro hijo que no sean realmente importantes para nosotros, porque sí lo será para él ya que es su forma de identificarse con su grupo de amigos.

Debemos corregirlos en temas realmente importantes como el respeto a los demás, la violencia, el alcohol, cumplir con sus responsabilidades, etc.

Es la mejor manera de evitar discusiones y de que realmente nos escuche.

* No cuestionarse su estado de ánimo.

No darle mucha importancia cuando cambia sus estados de ánimos, ya que está experimentando emociones y sentimientos nuevos, pero si estar atentos para mirar signos que nos muestren que algo anda mal en su comportamiento o conducta.

También se puede dar que se sienta desganado en todo lo que hace, para evitar esto hay que darle buenos ejemplos y reforzar sus comportamientos positivos.

*Darles responsabilidades.

No es bueno la sobreprotección, hay que dejarlos que se relacionen con sus pares.

Darles responsabilidades para luego pedirles cuentas y no sobreprotegerlos es lo mejor, hay que comenzar a tratarlos como adultos.

*Intentar mantener una buena comunicación.

Esta se debe cultivar desde la niñez para lograr con nuestros hijos una relación basada en la confianza y el respeto.

Hay que intercalar las conversaciones serias y los momentos divertidos con nuestros hijos, buscar ocasiones para hacer actividades con ellos y disfrutar del tiempo que pasamos juntos.

Esto ayudará a que en la adolescencia, sea más fácil entendernos con ellos y se podrán evitar de esta manera muchos comportamientos rebeldes.

Sugerencias: -Para evitar adicciones en los adolescentes es necesario que los padres establezcan una relación con sus hijos de comunicación abierta y procurar estar con ellos cuando más los necesiten

-Los padres deben atender los cambios de ánimo que tienen los adolescentes y aprender a reconocer los síntomas de la depresión para impedir que está llegue a sus últimas consecuencias.

-Establecer reglas de común acuerdo en cuestión a las libertades que deban tener los adolescentes pero también dejar claro las restricciones que deban cumplir y explicar las razones por las cuales existen tales limitantes para poder corregir cualquier inconformidad que pueda surgir.

 

 

La Mania la otra faceta del Depresivo

La manía, que es denominada en términos psiquiátricos como hipertimia o síndrome maniforme, consiste en un cambio radical del estado de ánimo. La exaltación de las funciones mentales produce un comportamiento específico en la persona afectada; las emociones son más intensas, el pensamiento se acelera, disminuye la necesidad de dormir y aumentan las necesidades sexuales y de interrelación. Esta fase deviene un período muy agradable para el bipolar. Siente que se encuentra mejor que nunca y dicha sensación implica algunos peligros como, por ejemplo, dejar de tomarse la medicación. Citamos seguidamente una serie de síntomas propios de la euforia: – Sobrevaloración de las propias capacidades. La convicción de que todo es posible para ellos comporta a menudo actitudes temerarias que conllevan un peligro evidente. – Exaltación de las emociones. Puede suceder que el bipolar experimente un cierto enamoramiento, a veces hacia una persona desconocida, o bien hacia alguien que nunca elegiría en un estado de ánimo normal. Dicho enamoramiento suele desaparecer cuando llega la fase depresiva. – Promiscuidad sexual. El enfermo bipolar puede ser infiel a su pareja sin darse cuenta de las consecuencias emocionales. – Inicio de diversas empresas que muy a menudo son inviables. Se asocian para emprender unos negocios que son, en general, improductivos o nada rentables. Estas iniciativas suelen durar poco. – Cambio de prioridades: el interés que demuestran por una determinada cuestión desaparece fácilmente para dirigirse hacia otro objetivo. – Una constante actividad que puede ir acompañada de pérdida de peso. – Planificación continuada de encuentros con diferentes personas a una misma hora y en lugares diferentes. Ello se debe a la ilusión de sentirse capaces de estar en todas partes y llegar donde sea y cuando sea sin problema alguno. – Ideas que surgen a gran velocidad: experimenta una fluidez muy grande en el pensamiento. No obstante, ello no significa que las ideas sean siempre buenas ideas, La creencia de ser superior por el hecho de pensar más lúcidamente y a una mayor velocidad que los demás hace que la autocrítica desaparezca. – Compra compulsiva de artículos superfluos sin reparar en gastos. Generalmente, adquieren cosas que no usarán, o que usarán muy poco tiempo y pronto las dejarán de lado. De hecho, pueden observarse cambios cuando el afectado entra en la fase eufórica que se repiten. Por ejemplo, algunos familiares de bipolares han observado que cuando el enfermo entra en la manía cambia su marca de tabaco, su forma de vestir, cambia su alimentación, necesita escribir poesías o muestra un interés sorprendente por los cataclismos mundiales… Observar estos comportamientos ayuda a saber cuándo la persona bipolar está entrando en la fase de euforia. También cabe destacar la grandilocuencia y la megalomanía como aspectos que se presentan en esta fase de la enfermedad. Además de tener un gran concepto de sí mismo, el afectado cree a menudo que tiene una misión que cumplir y surgen ideas delirantes. Una idea delirante es aquella que choca con la lógica racional y es refutable con argumentos tangibles. En dicho estado, algunas personas llegan al estado delirante: pueden creer que poseen capacidades curativas, o que pueden solucionar conflictos mundiales sin problema. Convicciones como éstas pueden manifestarse aún con mayor fuerza según los casos: el individuo cree proceder de otro planeta, cree tener facultades sobrehumanas, que la televisión habla de ellos.  

  Existen casos en que las fugas de la realidad están revestidas de un gran contenido mesiánico y se consideran los enviados para salvar el mundo.

Estos delirios y alucinaciones se denominan síntomas psicóticos. En los casos de bipolares del tipo I se presentan en un 70 por ciento y ello dificulta un primer diagnóstico. A menudo se confunde con la esquizofrenia.

Otra característica de la fase eufórica es el cambio que el enfermo experimenta hacia su pareja, que parece no importarle, hacia su familia o sus hijos. Muestra una cierta aversión a todos ellos y también una manifiesta dejadez en el ámbito profesional. El trabajo no les importa nada.

Resumiendo, pues, la sintomatología de la fase maníaca más frecuente es la siguiente:

- Sentimientos de bienestar desproporcionados e injustificados.

- Delirios de grandeza.

- Dificultad de concentración.

- Sentimientos de ser invencible.

- Creencias no realistas sobre las propias posibilidades.

- Hiperactividad.

- Incapacidad para relajarse o permanecer inactivo.

- Irritabilidad extrema.

- Disminució del sueño (necesidad de dormir inferior a las tres horas).

- Pensamientos rápidos y acelerados.

- Falta de buen juicio.

- Abuso de drogas como el alcohol o el tabaco (entre otras).

- Sentimientos de euforia y de bienestar desproporcionados.

- Habla rápida y algunas veces de dificil comprensión.

- Incremento de los niveles de energía y de actividad.

- Grandiosidad y autoestima exagerada.

- Verborrea (hablar mucho más de lo habitual).

- Fuga de ideas o experiencia subjetiva de la aceleración del pensamiento.

- Distracción extrema hacia cosas irrelevantes.

- Agitación psicomotora evidente.

- Implicación en actividades de riesgo: gastar mucho dinero, actividad sexual descontrolada, inversiones económicas absurdas…

- Pensamientos recurrentes sobre la muerte y el suicidio.

La manía, por tanto, puede provocar un deterioro grave en el ámbito laboral, en las relaciones sociales y del entorno.

Después de una fase de euforia, llega la depresión. En este momento, la persona recuerda todo lo que ha hecho durante su estado eufórico. Ello genera sentimientos de culpa, o de ridículo que puede agravar la sintomatología propia del estado depresivo en el que ahora se encuentra.

Transtorno Bipolar

TRASTORNO BIPOLAR

 Cada uno tiene altibajos de ánimo: la felicidad, la tristeza, y la ira son
emociones normales y una parte esencial de la vida diaria. En contraste, el
TRASTORNO BIPOLAR es una condición médica en la cual la gente tiene unos
altibajos fuera de proporción, o totalmente sin relación con los eventos de la
vida. Estos altibajos afectan los pensamientos, sentimientos, salud física,
comportamiento, y el funcionamiento. El trastorno bipolar no es su culpa, ni es
el resultado de una personalidad “débil” ó inestable. Es un disturbio que tiene
tratamiento médico para el cual hay medicamentos específicos que ayudan a la
mayoría de la gente.

¿Cuando empieza el Trastorno Bipolar, Depresión Bipolar o Trastorno Maniaco- Depresivo (antiguamente)?
El trastorno bipolar comienza generalmente en la adolescencia o la temprana edad
de la madurez, aunque puede comenzar a veces durante la niñez temprana o tan
tarde como los 40 o 50 años. Cuando alguien con más de 50 años tiene un episodio
maníaco (hipertimía) por primera vez, es muy probable que la causa sea un problema que imita el disturbio bipolar (i.e. , enfermedad neurológica o los efectos de drogas, alcohol, o algunos medicamentos prescritos).
¿Por qué es importante diagnosticar y tratar el trastorno bipolar tan pronto
como sea posible?
Como promedio, la gente ve de 3 a 4 médicos y pasan
más de 8 años antes de que reciban un diagnóstico correcto. Previos
diagnósticos, tratamiento adecuado, y encontrar los medicamentos debidos pueden
ayudar a la gente evitar lo siguiente:

  • · El suicidio. El riesgo es más altos en los años iniciales de la enfermedad.
  • · El abuso de alcohol/sustancias. Más de 50% de aquellos con el disturbio
    bipolar abusan el alcohol o las drogas durante la enfermedad.
  • · Problemas matrimoniales y del trabajo.
  • · El tratamiento inmediato mejora las perspectivas para un matrimonio estable y un trabajo productivo.

Las dificultades del tratamiento. Hay evidencia que mientras más episodios
de altibajos que una persona tiene, más difícil es de tratar los episodios
que siguen posteriormente y los episodios pueden ocurrir más frecuentemente.
(Esto es a veces referido a como un “encender” otra llama, una vez que el fuego
ha comenzado y se ha esparcido, entonces es más difícil para apagarlo.)
El tratamiento incorrecto, impropio, o parcial. Una persona diagnosticada
por error con depresión solamente en lugar del Depresión Bipolar puede
recibir antidepresivos incorrectamente sin medicamento anti-maníaco. Estos
pueden ocasionar episodios maníacos y hacer que el curso general de la
enfermedad empeore.

¿Qué causa el Trastorno Bipolar?

No hay una causa singular ni garantizada del Trastorno o Depresión bipolar, pero la
investigación sugiere fuertemente que es frecuentemente un problema heredado
relacionado con una falta de estabilidad en la transmisión de impulsos de
nervios en el cerebro. Este problema bioquímico hace a la gente con este trastorno
sea más vulnerables a la tensión (stress) emocional y física. Si hay un contratiempo
de la vida, el uso de sustancia, la falta de sueño, u otra estimulación
excesiva, los mecanismos del cerebro normales no trabajan siempre adecuadamente
para restaurar el funcionamiento.
Esta teoría de un interactuar de vulnerabilidad innato con un estímulo ambiental
es similar a teorías propuestas para muchas otras condiciones médicas. En la
enfermedad del corazón, por ejemplo, una persona podría heredar una tendencia
para tener el colesterol alto o la presión arterial alta, que hace que dañe
gradualmente el suministro de oxígeno al corazón. Durante la tensión, tal como
el esfuerzo físico o la tensión emocional, la persona podría desarrollar
repentinamente dolor del pecho o tener un ataque al corazón si el suministro de
oxígeno se baja demasiado. Al igual que con la enfermedad del corazón y otras
condiciones médicas, el tratamiento para el disturbio bipolar se centra en el
tomar los medicamentos debidos y haciendo cambios del estilo de vida para
reducir el riesgo de episodios de altibajos.

 

¿Cuáles son los síntomas del TRASTORNO BIPOLAR?

Durante el proceso del trastorno bipolar, cuatro diferentes tipos de episodios
de ánimo pueden ocurrir:
1. La manía (episodio maníaco). La manía frecuentemente comienza con un sentido
agradable de energía mejorada, creatividad, y la facilidad social-sentimientos
que pueden rápidamente escalar fuera de control en un episodio maníaco. La gente
con manía típicamente carece de comprensión, niegan que las cosas andan mal, y
culpan con cólera a cualquier persona que señala al problema. En un episodio
maníaco, los siguientes síntomas se presentan por lo menos por una semana, hasta
el punto que la persona tiene problemas funcionando de un modo normal:
Sintiéndose extraordinariamente “alto”, eufórico, ó irritable (ó apareciendo
de esta manera a aquellos que lo conocen bien) Por lo menos cuatro (y
frecuentemente casi todos) de las siguientes condiciones:
- Necesitar dormir un poco pero todavía teniendo altos niveles de energía
hablando tan rápidamente que otros no pueden seguir lo que usted quiere
decir.
- Tener pensamientos acelerados y sin control.
- Que se distrae tan fácilmente que cambia la atención entre muchos temas en
sólo algunos minutos.
- Teniendo un sentimiento inflado de poder, grandeza, o de importancia.
- Haciendo cosas temerarias sin preocupación acerca de las posibles malas
consecuencias tal como gastar demasiado dinero, actividad sexual impropia,
hacer inversiones tontas en el negocio

- En casos muy severos, pueden haber síntomas psicóticos tal como alucinaciones
(oyendo o viendo cosas que no están allí) ó ilusiones (creyendo firmemente en
cosas que no son verdaderas).
2. La Hipomanía (episodio hipomaniaco ). La Hipomanía es una forma más moderada
de manía con síntomas similares pero menos severos y el deterioro es menos
también. En episodios hipomaníacos, la persona puede tener un ánimo elevado, se
siente mejor que lo usual, y es más productiva. Estos episodios frecuentemente
hacen a uno sentirse bien y la búsqueda de la hipomanía puede hasta hacer que
la gente deje de tomar su medicamento. Sin embargo, con demasiada frecuencia hay
un precio severo que pagar por la hipomanía ­ya sea escalar hasta la manía ó un
descenso a la depresión.
3. La depresión (episodio depresivo mayor). En un incontrolable episodio
depresivo “mayor”, los siguientes síntomas se manifiestan al menos por 2 semanas
y hacen las cosas difíciles para que usted funcione bien:
- Sentimiento triste, decaído, melancólico o pierde interés en las cosas que
usted disfruta normalmente
Por lo menos cuatro de los siguientes:
- Problemas al dormir o dormir demasiado
- Pérdida de apetito o comer demasiado
- Problemas al tratar de concentrarse o en hacer decisiones
sintiéndose que todo va lento o sintiéndose demasiado agitado que no puede
estar tranquilo
- Sintiéndose inútil o culpable o teniendo muy bajo estimo
- Pérdida de energía o sintiéndose cansado todo el tiempo
- Pensamientos de suicidio o de muerte.
Las depresiones severas pueden también incluir alucinaciones ó ilusiones.
4. El Episodio mixto. Quizás los episodios más debilitantes son aquellos que
involucran al mismo tiempo síntomas tanto como de manía como de depresión o
frecuentemente se alternan durante el día. Usted está excitado ó agitado como en
la manía pero también se siente irritable y deprimido, en lugar de sentirse como
si podría conquistar el mundo.
¿Cuáles son los diferentes patrones del Trastorno Bipolar?
La gente varía en los tipos de episodios que generalmente tienen y cuan
frecuente se sienten enfermo. Algunos tienen iguales números de episodios
maníacos y depresivos; otros tienen principalmente un tipo o el otro. Por
promedio, las personas con disturbio bipolar tienen cuatro episodios durante los
primero 10 años de la enfermedad. Es más probable que los hombres comiencen con
un episodio maníaco, las mujeres con un episodio depresivo. Mientras que un
número de años puedan transcurrir entre los primeros dos o tres episodios de
manía o depresión, la mayoría de la gente sin tratamiento eventualmente tienen
episodios más frecuentes. A veces estos son determinados por las estaciones del
año (por ejemplo, un episodio hipomaniaco en el verano y otro de depresión en el
invierno). Un pequeño número de gente pasan por un ciclo en forma frecuente o
hasta continuamente durante el año.
Los episodios pueden durar días, meses, ó a veces hasta años. Como promedio, sin tratamiento, episodios maniacos o hipomaniacos duran algunos meses, mientras
depresiones frecuentemente duran mucho más de 6 meses. Algunas personas
recuperan completamente y pueden pasar muchos años entre episodios sin ningún
síntoma, mientras que otros continúan teniendo débiles pero preocupantes
episodios de depresión o de altibajos.
Términos especiales que se usan para describir patrones comunes
En el Trastorno Bipolar I , una persona tiene episodios maníacos o mezclados y
casi siempre tiene depresiones también. Si usted se ha enfermado recientemente
por primera vez y le ocurrió con un episodio maníaco, aún se le considerada que
tiene un Trastorno Bipolar I. Es probable que usted continuará teniendo
episodios de depresión en el futuro, así como manía­ menos que usted obtenga
tratamiento efectivo.
En el Trastorno Bipolar II, una persona tiene solamente episodios hipomaníacos y depresivos, no episodios maníacos o completamente mezclados. Este tipo es frecuentemente difícil de reconocer porque hipomanía puede parecer
“sobrenormal,” especialmente si la persona se siente feliz, tiene mucha energía,
y evita tener problemas serios. Si usted tiene el disturbio bipolar II, usted
puede pasar por alto la hipomanía y buscar tratamiento solamente para sus
depresiones. Lamentablemente, si el único medicamento que usted recibe es un
antidepresivo, hay un riesgo que el medicamento le pueda causar una brusca
subida de ánimo ó iniciarle un ciclo de reacciones más frecuentes.
En el Trastorno Bipolar Cíclico Rápido , una persona tiene por lo menos cuatro
episodios por año, en cualquier combinación de maníaco, hipomaniaco, combinado, ó episodios depresivos. Este patrón de episodios se ve en aproximadamente del 5%
al 15% de pacientes con disturbios bipolares. Resulta a veces en la “búsqueda”
de depresiones con antidepresivos, que pueden alentar una reacción de manía,
seguida por una caída a la depresión (i.e. , usted continua subiendo y bajando
como una montaña Rusa).
El Trastorno Esquizoafectivo : Este término se usa para describir una condición
que en algunos modos traspasan con el Trastorno Bipolar. Además de la manía o
depresión, hay síntomas psicóticos persistentes (alucinaciones ó ilusiones)
durante los momentos cuando los síntomas de ánimo están bajo control. En
contraste, en el Trastorno Bipolar, cualquier síntoma psicótico que ocurre
durante episodios severos de manía o depresión terminan cuando el ánimo regresa
a lo normal.

Senales y Sintomas de la Depresion

DESGANO, DESMOTIVACIÓN

El ser humano necesita ‘motivos’ para actuar, deseos, ilusiones, objetivos que den sentido a su vida. A la depresión se llega, y una vez llegados, permanecemos en ella por una apatía, una desgana, una desilusión y falta de sentido en nuestras vidas que nos parece ‘vegetativa’, absurda.

Sin motivación no estamos predispuestos a actuar, y más bien la tendencia es a abandonarse en la inactividad, en un esperar sentir una motivación positiva, que se transforma en desesperación en la medida de que nos cansamos de esperar.

La motivación, las nuevas ilusiones, ¿cómo pueden aparecer en nosotros?. El hecho de que estando bien parecen existir espontáneamente nos induce a creer que es algo ‘natural’, algo que -si funcionamos bien- debería estar ahí como el ritmo respiratorio o el pulso del corazón. Pero lo cierto es que la motivación no es constante e incombustible, no es seguro que esté ahí siempre, y cualquier persona normal atraviesa momentos de vacío y desgana provocados por que las etapas acaban, los deseos se realizan, y porque abundan los tropiezos y fracasos.

Forma parte de las habilidades normales rehacerse, trabajar en nuevas direcciones, explorar nuevos caminos, buscar nuevas motivaciones. Por consiguiente sería más preciso considerar que el estar motivados consiste en:

  • [a] mantener los objetivos, las ilusiones si ya las tenemos, para que no languidezcan por cansancio, olvido, dispersión, tentaciones, etc.
  • [b] buscar nuevas cuando ya se han acabado las anteriores, lo que requiere un comportamiento de exploración, de búsqueda, de correr el riesgo de probar cosas nuevas.

  Con el apartado [a] entramos en el capítulo de la madurez de una persona adulta, de su capacidad para perseverar ante las dificultades, la firmeza de no caer en el derrotismo antes de tiempo, el ser capaces de reanimarnos, darnos nuevo aliento evocando las razones y las cosas que daban sentido a nuestros planes, re-vitalizar, limpiar las motivaciones que se han diluido o se han olvidado en el trajín del día a día (a esta operación la podríamos llamar el arte de auto- motivarse  

Estas capacidades son esenciales para combatir el cansancio, el olvido, las dudas y la tardanza irritante que producen los obstáculos y pegas que van surgiendo.

La depresión se agarra muchas veces al “no tengo fuerzas para seguir”. Parece que hayamos contraído una enfermedad que nos debilitase la capacidad de proseguir el conjunto de nuestras metas: esa falta de energía no es otra cosa que una motivación negativa, que viene a ser todo lo contrario de lo que estamos describiendo como la capacidad de auto-motivación exitosa: constantemente nos comportamos como lo haría un enemigo que nos quisiera desanimar: “¿porqué no lo dejas?”, “¿y no sería mejor renunciar a todo y descansar?”, “seguramente todo irá a peor y los esfuerzos serán inútiles”. Igual que existe el arte de animar el trabajo de un equipo también está el arte -menos útil ciertamente- de desinflarlo, desanimarlo y desmotivarlo.

En cierto modo lo humanos tenemos un ‘equipo’ o conjunto de deseos, pero en ese cesto pude haber una manzana podrida que se dedica a sabotear el al resto simplemente porque está lleno de rencor y resentimiento por alguna cosa que le ha ido mal. Es como si pensara ese deseo, “si a mi me va mal, que ninguno de mis colegas tenga tampoco éxito y así compartiremos todos la pena”.

Es de suponer, que la persona hábil bajo el punto de vista de saberse auto-motivar, se plantea más bien la estrategia constructiva contraria: “salgamos los demás adelante, y a cambio de esa colaboración podremos consolarnos mejor de la desgracia e incluso estaremos en mejor disposición de buscar alternativas y compensar lo que fue mal”.

La educación del carácter durante la infancia es muy importante para resultar buenos auto-motivadores. Si los educadores nos han transmitido  confianza en nosotros mismos, nos han inculcado valor para resistir las dificultades,  nos han enseñado a tolerar las frustraciones y las demoras en la realización  de los deseos, a ser tolerantes y prácticos con lo errores, a controlar el malhumor y la ira, y han estimulado en nosotros una buena imaginación y capacidad de invención, entonces seremos perfectamente hábiles para resistir e imponerlos ante las desgracias. Si por el contrario nuestros educadores reprimían nuestras iniciativas, nos ridiculizaban en exceso, nos mimaban o facilitaban las cosas impidiendo el desarrollo de nuestra fortaleza, si nos hacían demasiado dependientes con el pretexto de protegernos, nos aterrorizaban demasiado o nos volvían excesivamente auto-exigentes, puede ser que estemos peor preparados para el arte de saber re- vitalizarnos, re-motivarnos positivamente (porque criticarnos y castigarnos por ello no sería precisamente un buen ejemplo de motivación positiva) cuando el cansancio y la flaqueza aparecen.

En el apartado [b], la búsqueda de nuevas objetivos, la habilidad de edificar nuevas vidas sobre las cenizas de las anteriores marca la diferencia entre la persona que se hunde ante el fracaso, la muerte o la enfermedad, y la que se remonta. En numerosas ocasiones podemos observar que por un lado la persona ‘derrotista’ se abandona en exceso ante la auto-complacencia en la desgracia (“pobre de mí”, “he tenido mala suerte”, “la vida me trata injustamente”), que es una suerte de dolor pasivo, un re-volverse sobre la misma herida una y otra vez, para que el asombro y el dolor paralizante nos ofusquen y nos hagan sentir impotentes.

Por otro lado, la persona por pudor, miedo, intolerancia u orgullo, no se atreve a buscar ‘consuelo’, a buscar una ‘contención al dolor’, y sobre todo no se atreve a pensar en distintas soluciones que pueda intentar llevar a la práctica, una detrás de otra, hasta ver resultados prometedores.

No se trata de que el dolor o la depresión agudas incapaciten totalmente para buscar salidas -porque aun la persona más impedida puede buscar ayuda externa si ve que ella sóla no puede- sino que lo que se quiere en esas circunstancias es más dolerse por lo malo que buscar lo bueno que te repare.

La conducta de búsqueda, de exploración, requiere desde luego cierta capacidad de aventura, de saber salir de los caminos ya estériles o acabados, de alejarse de las vías muertas para explotar territorios nuevos.

Este salir de lo conocido da mucho miedo, sobre todo si a lo largo de nuestra vida hemos procurado ir sobre seguro, por senderos convencionales, procurando no llamar la atención, temiendo demasiado la reprobación, buscando constantemente la aprobación de los demás.

Estas actitudes, aunque durante mucho tiempo nos han dado seguridad, tal vez nos preparan peor ante los cambios que aquellos que están acostumbrados a los cambios de residencia, de pareja, de trabajo o de país, capaces de empezar de nada con confianza y fe en ellos mismos y en el resultado. El miedo al cambio, a la novedad es, por consiguiente, un gran obstáculo para encontrar nuevas motivaciones. También es muy común encontrar gran dificultad  a la hora de tener otros roles que implican las situaciones nuevas (hacer de ’soltera’ una persona que ha llevado muchos años de casada, hacer de alumno alguien que hace mucho tiempo que no ocupa esa posición, empezar un nuevo trabajo con la humildad del novato, buscar nuevas relaciones sociales como un recién llegado, nuevas actividades o aficiones en las que uno empieza de cero, etc.)

La flexibilidad de la personalidad nos ayuda a ’ser de diversas maneras’, aunque a veces la educación, mal entendida, parece que predique más bien el ’ser siempre la misma persona’, lo cual produce una rigidez peligrosa, sobre todo en las situaciones excepcionales que estamos contemplando, y las que nuestra sociedad compleja se empeña en proporcionarnos. Intelectualmente también se requiere de nosotros el arte ‘activo’ de buscar nuevas ilusiones, consistente en podernos imaginar acontecimientos agradables, historias posibles, nuevos caminos, nuevos parajes y por ello mismo tener ante los ojos una promesa de goce.

Las personas que desarrollan esta facultad siempre están buscando la manera de hacer que un fin de semana resulte algo memorable, una velada con amigos algo encantador, y una tarde lluviosa una ocasión para combatir el aburrimiento con deliciosas sorpresas. Dirigen su mente hacia preguntas como ¿qué podría hacer? ¿y de qué manera podría realizarse mejor? ¿y de qué forma tendría éxito?. Por así decirlo, se ganan a pulso, con el fruto de su esfuerzo mental el tesoro de una buena idea, magia que nunca se hubiera producido cayendo en la pasividad, la queja, el lamento y la protesta airada.

La búsqueda activa de ideas y propósitos es como hacer un crucigrama en el que las palabras que llenan un vacío hay que buscarlas en uno mismo más que en una hoja de soluciones. Implica un ponerse a pensar productivamente, un hacerle arrancar al cerebro listas de propósitos que, en vez de contemplarlos con frialdad maldispuesta y despreciativa, viéramos con la luz de una posibilidad digna de explorarse a falta de algo mejor, confiando en que este proceder, en alguno de los intentos, va a producir un enganche, una reacción más viva que de nuevo se transforme en categoría de ilusión.

Igual que la torpeza para hablar o la timidez se vencen practicando, en vez de sufriendo vergüenza y retirándonos a nuestra cueva interior, así las motivaciones nuevas vienen, se quedan y se hacen ‘auténticas’ en vez de forzadas con el empeño terco de intentar vivirlas lo mejor posible.

Se parece esto a lo que sucede cuando aprendemos algo que se nos resiste (conducir con fluidez, tocar un instrumento musical de forma que suene bien una canción, saber utilizar el ordenador, etc.) pero que una vez superada la fase ‘militar’ se transforma en utilidad y goce. El volcarse, sumergirse en el mundo externo, en actividades que al principio se nos aparezcan como formas inseguras y riesgosas de actuar, es la actividad que nos saca el ensimismamiento empobrecedor que nos ofrece la depresión.

El desánimo, huyendo de la búsqueda en el mundo, se agrava y se muestra insuficiente para salvarnos del apuro, y más bien nos invita a una destrucción desesperada.

APATÍA,DEBILIDAD,CANSANCIO

La reacción que la experiencia nos dicta frente a las sensaciones de cansancio, debilidad, falta de energías, es descansar hasta volver a encontrarnos repuestos. Claro esta que este principio es válido en la mayoría de las ocasiones ‘normales’ de agotamiento por una causa física (trabajo, ejercicio, número de horas que llevamos activos). Efectivamente, un adecuado descanso repone la tensión muscular, regula el metabolismo corporal y nos permite estar a punto para nuevas demandas.

En el caso en el que la debilidad está provocada por una enfermedad (una gripe, por ejemplo), más que reponer un exceso de cansancio conquistamos una normalidad perdida por un proceso patógeno excepcional.

En el caso de la depresión el estado de ‘debilidad’, atonía muscular, y en ocasiones pronunciado enlentecimiento es más el ‘estado’ de inactividad que fruto de cansancio o de proceso degenerativo. Se trata de un estado que la persona puede describir como ‘falta de energía’, y que predispone muy negativamente frente a los esfuerzos físicos tales como levantarse de la cama, ducharse, vestirse, desplazarse, etc.

Como hemos mencionado antes la repuesta puede ser la de ‘descansaré a ver si me recupero’ siguiendo los consejos de nuestro propio cerebro basados en la experiencia. Desafortunadamente esta estrategia supuestamente reparadora y protectora produce el efecto contrario al deseado.

Los fisioterapeutas conocen bien este problema estratégico: una persona ha tenido una lesión muscular, por ejemplo una tendinitis. Instintivamente deja de mover el brazo para ahorrarse dolor, pero esa inactivación a la larga produce involución muscular y pérdida de capacidad de movimiento, un retroceso. La solución, por el contrario, exige paciente y activa colaboración: ejercicios de recuperación progresivos.

Siguiendo este ejemplo, el síntoma de la falta de energía y apatía provoca a menudo un círculo vicioso similar: contra más descansada e inactiva está la persona menos energías y más debilidad tiene; en cambio, una recuperación progresiva, a primera vista antipática y penosa, produce sin embargo mejoras objetivas. El cansancio por consiguiente mejora cansándose más, fortaleciendo el sistema muscular con un ejercicio progresivo (paseos más largos, asumir mayor número de tareas, ocuparse más tiempo en actividades manuales). La actividad es la conducta opuesta a la inactividad, y por ello mismo, indirectamente pone freno y mejora el estado depresivo y es una buena medicina natural.
Así mismo la paradoja de cómo recuperar las energías perdidas consiste en utilizar las pocas energías que nos quedan en producir a través de una actividad forzada acopio de fuerzas.

PROCRASTINACIÓN (Dejar para después)

El cerebro tiene que decidir continuamente qué hacer y cuando. Diversos criterios son útiles para establecer turnos y organizar los recursos:

  • La vigencia de una necesidad.
  • La prioridad que puedan tener diversos objetivos.
  • Las posibilidades de éxito.
  • La oportunidad.
  • La economía de medios que requieren
  • Las recompensas que producen cada uno.
  • Los costes y las preferencias.

Manejar todo este conjunto de variables hace que tomemos decisiones basadas en producir lo máximo al mínimo coste como si de una empresa competitiva se tratase.

La depresión produce una combinación de estos tres factores:

  1. motivación disminuída
  2. dificultad de “start-up” (puesta en marcha)
  3. intolerancia a la frustración (mordacidad, irritación que produce sentir lo desagradable de una forma más intensa)

Estos factores son los responsables de una tendencia a dejar para el último momento la realización de ciertas acciones ‘antipáticas’ tales como hacer una llamada de teléfono ingrata o que nos produce sentimientos negativos, hacer un trabajo pesado, actuaciones que nos exigirían tratar con personas ante las que no nos encontramos cómodos.

La persona deprimida piensa “no estoy de humor ahora mismo para hacerlo, lo dejaré para otro momento”. Si, según los fríos cálculos de la conveniencia, esa acción tendría un tiempo óptimo (pensemos, a modo de ejemplo, en enviar un curriculum laboral antes de que se hayan presentado demasiados candidatos o enviar una carta de reclamación antes de que transcurra un plazo legal) entonces está habiendo un grado de perjuicio, de riesgo de fracaso, que va aumentando en función de cuanto atrasamos indebidamente su ejecución.

La depresión no altera nuestra inteligencia al punto de ofuscarla completamente como en determinados trastornos mentales en los cuales el enfermo no es consciente de estar enfermo, y por consiguiente, nuestra mente nos sigue avisando una y otra vez, con angustiosa insistencia, de que estamos a punto de perder una oportunidad, que todavía estamos a tiempo de enmendarlo.

¿Reaccionamos entonces? La respuesta es que mientras existe plazo de tiempo la procrastinación es posible, y por tanto la persona deprimida, en contra de toda lógica de optimización, sigue demorando con más temeridad, hasta llegar el último día, el último minuto, o llegando incluso a pedir aplazamientos excepcionales, y entonces, con suerte, si no estamos tan mal que nos digamos con ira auto-lacerante que “ya es tarde”, podemos hacerlo finalmente de la peor, más costosa y penosa de las maneras.

Esta conducta es altamente ineficaz y ansiógena -dicho sea de paso, a menudo la ansiedad en la depresión se genera de todas las maneras posibles- y la persona debe estar alerta de de su aparición y corrección sino quiere verse arrastrada a las peores pesadillas.

DUDAS, INSEGURIDAD

Tomar sencillas decisiones tales como qué prenda de ropa me compro,qué menú elijo o en qué dirección inicio un paseo es algo muy sencillo para una persona con un estado de ánimo normal, aunque ello no excluye que esa misma persona normal tendría pleno derecho a tener dudas sobre decisiones importantes (cambio de trabajo, una inversión sustanciosa, elección de pareja, etc.).

En la depresión las “grandes dudas” y las “pequeñas dudas” se conviertes ambas en el mismo tormento. A ello contribuye:

 

  • [a] La dificultad de evaluación, que en la depresión está alterada en el sentido negativo, esto es, en la dirección de exagerar lo poco como mucho, el a veces como siempre, una dificultad como una imposibilidad, de forma que un fallo que comete lo atribuye a que es “una nulidad” o un desaire que se le hace es evaluado como “no soy digno de aprecio”. Esta apreciación extrema es la que conduce a ver la pequeña decisión de elegir el color de una camisa en una “prueba de mi inutilidad” y que este test angustioso de paso se convierta en una “prueba” de la anormalidad de su estado. Se produce de este modo un agrandamiento artificioso del problema, que se transforma en “juicio de dios” sobre su porvenir.
    La misma angustia que se produce de vivir el pequeño problema como problema de primera categoría, es percibido con extrañeza y alimenta en buena medida la inseguridad, al observar que sentimos de forma anómala y por tanto cabría temer que podríamos tomar  decisiones absurdas.
  • [b] La atribución de capacidades: se puede sentir que hay un abismo entre la magnitud de una tarea y las minúsculas fuerzas que se atribuye el deprimido a sí mismo. Para los demás es fácil sostener una conversación o realizar una actividad rutinaria, pero para mí -esgrime el deprimido- es una tarea titánica frente a la que me veo incapaz. Afortunadamente esta incapacidad es más un a distorsión del auto-concepto de uno mismo que una verdadera imposibilidad.
  • [c] El proceso de toma de decisiones: replantear las decisiones que se han tomado continuamente, constantemente, hace que el actuar deje de ser fluido y parezca entorpecido a cada momento.
    Decidir es un trabajo durante el cual debemos paralizar, frenar los impulsos, y sin hacer nada considerar e imaginar alternativas para establecer la dirección hacia donde han de dirigirse los esfuerzos. Por ejemplo, nos quedamos quietos frente al armario y nos imaginamos llevando una camisa, luego otra distinta, luego otra vez la primera, y así sucesivamente. Es fácil entender que decidir ha de tener una duración práctica, porque de lo contrario en vez de ir a parar a una opción -fuera buena o mala-, nos quedaríamos con la peor de todas: la inacción (que con toda seguridad no ofrece nada).
    La forma en la que la depresión influye para que las decisiones se degraden en forma de parálisis es alargando innecesariamente las dudas, tejiendo y destejiendo las mismas ideas una y otra vez, pero si, pero no… Parece imposible decantarse, bien sea porque un impulso subterráneo está más interesado en paralizarnos que en activarnos, o bien sea debido a una enigmática dificultad para decantarse.
    Los dos fenómenos que acabamos de mencionar se dan en la depresión por distintos motivos:
    1) Por un lado el impulso, lo que nos apetece (no lo que nos conviene, criterio que está basado en que seguiremos vivos y entonces nos encontraremos con las consecuencias reales de las decisiones tomadas) es no hacer nada, claudicar, abandonarlos a la pendiente, dejarnos caer.
    2) Por otro lado no encontramos el resorte que hace disparar la decisión, sentir por ejemplo más agrado con una camisa que con otra. Esperamos la emoción positiva que se supone provoca explorar hipótesis y escenas distintas y comparar estos distintos placeres “como si” lleváramos la camisa de turno y encontrar de este modo cual produce mayor recompensa. La dificultad de sentir placer -de cualquier tipo- vuelve muy difícil orientarnos, ya que la búsqueda del placer -a corto o largo plazo- es una de las mejores guías que tenemos los humanos para actuar. Por esta razón la persona deprimida está muy confundida e indecisa acerca de qué decisión tomar hasta en las cosas más nimias.
    Ayuda mucho en esta clase de problemas sustituir el sistema de decisiones habitual por otro provisional que solemos utilizar en algunas situaciones de supervivencia (por ejemplo al ser perseguidos): decidimos lo primero al azar, rápido, no volvemos atrás. Esto es, siguiendo el ejemplo anterior, cogemos la primera camisa al azar y aceptamos el riesgo de habernos equivocado sin escrúpulo ni remordimiento, comprendiendo que hasta estar recuperados éste es el sistema menos malo y el que combate mejor la inacción (que es como el comportamiento negativo que agrava el desánimo).

Poner a prueba cual es el máximo de funcionalidad de que se es capaz produce asombro y sorpresa en el deprimido, al constatar que los hechos de-muestran un panorama en el cual quizá no pueda estar brillante, ocurrente y productivo como en sus mejores momentos, pero se puede hacer  uperfectamentena actuación modesta, al punto de que no llame siquiera la atención (aunque esto podría tener el inconveniente de que los demás supusieran que “no le pasa nada” ya que puede comportarte con mediocre normalidad. A veces la persona deprimida tiene que colaborar poco y ser renuente para “ser tomado en serio” y demostrar la legitimidad de su trastorno en lo que respecta a cuidados y consideraciones). Sea como fuere, conviene apostar por mantener el rendimiento al máximo posible, ya que de este modo se está más cerca de una normalidad aceptable.

DESAPEGO DE LOS ESTÍMULOS

Lo que induce la depresión al deprimido frente a los estímulos es la actitud  de pre-concebir, de dar por hecho, derrotándose por anticipado, que no le “sentarán bien”.

A primera vista podríamos argüir que acercarse a lo agradable produciría consuelo y por ello mismo sería una apetecible medicina para nuestro lánguido estado. En cambio el deprimido desconfía de ese acercarse a lo bueno que antes le reconfortaba, y más bien renuncia preveyendo sentirse todavía más defraudado.

Se vuelve frío y escéptico, y ante la posibilidad de un placer conocido prefiere desilusionarse y así confirma con toda su crudeza, sin paliativos ni falsos consuelos, la amarga realidad que le atenaza.

También contribuye a esta actitud el rencoroso desaire que produce haber esperado mucho y haber encontrado poco en algunos momentos en que hemos probado, y haber sacado la precipitada conclusión “ya no me anima nada”, “será mejor resignarme a este malestar insoportable”.

Sin embargo, pese a esas conclusiones más fruto de la impaciencia que de otra cosa, la exposición a los estímulos agradables resucita los sentidos y las capacidades de goce obturados por la depresión.

La estrategia adecuada es acercarse y permanecer periodos cada vez más largos haciendo ‘como si’ disfrutáramos de productos alimentarios exquisitos, regalásemos el oído con música cuya belleza nos conmovía, nos atreviéramos -a pesar de la poca convicción- a poner ante los ojos la belleza visual del mundo natural (la antigua medicina de la “naturaleza cura”) y artístico.

Se trata de dejar que la curiosidad nos cosquille y provoque a pesar de nuestra inicial indiferencia, en una palabra, ir hacia el interés en vez de pretender estar interesados porque sí, sin habernos re-vitalizador a base de habernos auto-estimulado con la persuasión e insistencia necesarias.

Aparecer en vez de desaparecer, volver al ser que éramos en vez vaciarnos perdidos en nada: he aquí un cambio de actitud que busca y espera la reanimación de su paciente acercarse al habla, la expresión y la acción como el camino que crea lo que practica en vez de lamentar lo que ha perdido.

Practicar vida social, producir manual e intelectualmente, acercarse de puntillas a los placeres para saborearlos aunque fuera de refilón, todo ello hace mover la dinamo y produce el rayo de luz con el que irnos iluminando.

FUGA DE LA CONDUCTA

Este es un fenómeno más propio de los estados ansiosos, cuando el desasosiego que nos produce algo es desviado haciendo otra cosa aparentemente correcta, perteneciente al repertorio de loables propósitos que tenemos, pero cuya oportunidad y urgencia son más que discutibles, lo que la convierte precisamente en “acción tapadera”. Ejemplo de esto es el furor limpiador u organizador -loable, quien lo duda- que le entra al estudiante precisamente cuando tenía que ponerse a estudiar: las incertidumbres y agonías que entraña el “forzarse a aprender” son aparentemente sustituidas por una actuación útil y menos agobiante.

Claro está que lo rechazado retorna más tarde de nuevo con dosis de desagrado crecidas al socaire del silencioso invernadero en el que estuvo temporalmente sepultado.

Hacer lo que no toca, lo que no se debe, incluso lo desaconsejable (por ejemplo, ponerse a comer fuera de horario), pueden ser tentaciones para fugarse con sucedáneos de lo que en el fondo sabemos que “deberíamos” hacer.

Actuar para no hacer lo que se evita hacer, es una buena coartada para convencernos a nosotros mismos de que somos quizás saboteadores, si, pero inocentes y bien intencionados. Así, por ejemplo, debemos acudir a una cita importante, pero antes convendría regar las macetas y de paso dejar fuera del congelador la comida y claro está, no olvidemos coser ese botón que estaba medio suelto, y ciertamente, sería inapelable lavarse antes los dientes, y ya que estamos en la zona del baño podríamos aprovechar para recoger los frascos vacíos que hace días que están pendientes de retiro, ah, y sacar la ropa delicada que estaba en remojo, no se vaya a desteñir demasiado, y así sucesivamente. La persona es consciente de que se está haciendo tarde, que no llegará a tiempo, y no obstante no puede dejar de lado más tareas de última hora que exacerban la ansiedad tanto que resulta tragicocómico la forma en que, vaya fatídica casualidad, llegar a tiempo es ya imposible.

Esta penosa desorganización aparece aumentada en la depresión por otros factores añadidos tales como las dificultades de memoria, concentración y la evitación de lo desagradable o incluso por un oscuro impulso de “echarlo todo a rodar”, como complaciéndose en una degradación de las cosas acorde a la confusión interna de los sentimientos.

RITMOS CIRCADIANOS

Hay un tipo de insomnio, un conjunto de costumbres diarias, que consiguen que la persona deprimida tenga un ritmo “contracorriente” de los demás. Cuando los otros están frescos y despejados, el deprimido está en la espesa de las brumas matutinas, cuando los otros sucumben al cansancio y la modorra, el resucita cual vampiro en la ciudad solitaria.

El aturdimiento tiene a veces cierta ventaja, porque amortigua la angustia que producen las tareas diarias -especialmente cuando el origen de la depresión tiene mucho que ver con esas tareas- y permite un cierto vivir adormecido, un “matar el rato”, un lograr que el tiempo exista menos, una disculpa perfecta par que las cosas tengan un pobreza digna de repulsa y asqueada contemplación.

El apetito desaparece especialmente en las horas de comida, favorecido en esa ausencia por la presencia del picoteo extemporáneo, igual que apetece dormir en las horas más intempestivas y aparecen algunas ráfagas de deseo erótico cuando nadie parece estar a tiro.

La regulación de los ritmos de vigilia y sueño ayudan a encontrarse en el mismo camino que las personas que nos rodean. Las actividades fisiológicas y los impulsos naturales se ven favorecidos por el orden adaptativo en vez de verse perjudicados -disminuidos- por el desorden.

Regular las horas de sueño, de comida, de ejercicio, de lectura, etc. facilitan enormemente la recuperación. No quiere decir esto que nos tengamos que volver rígidos e inflexibles, sino que la flexibilidad es un lujo que uno se puede permitir sólo en el supuesto de que primero tenga una normalidad de funcionamiento.

ABANDONO

¿Cuándo abandonar un empeño? Es de suponer que no vamos a movilizar recursos ni ejercer una costosa tenacidad por bagatelas insustanciales, sino por aquello que tiene categoría. Por mejorar merece la pena esforzarse y, hasta el último resquicio de esperanza contiene enjundia como para arriesgar.

Apostamos por algo que queremos que suceda, identificándonos con el Yo que seríamos una vez conseguido lo que queremos. Los objetivos, los proyectos nos definen, nos hacen anhelar, nos sacan de de un apático pasmo que, en su aparente tranquila serenidad, ocultaría el horror del vacío.

Por estas buenas razones el abandono no ha de facilitarse, sino resistirlo hasta que sea imposible continuar.

En un estado normal tenemos esa fortaleza y resistencia necesarias para proseguir. En cambio, la depresión cambia considerablemente la intensidad de la lucha por mejorar, y podemos llegar a contemplar en ese estado, con blanda auto-comparecencia y frialdad, cómo una pulsión oscura de pronto reniega, se rebela, ya no juega a ganar, y ya no le importa ver el espectáculo de nuestra degradación.

  • [Estado_1] La cosa puede iniciarse por señales sutiles, como desinteresase por la imagen pública, poniéndonos cualquier prenda, descuidando la higiene, dejando de lado la exquisita educación y no nos afanamos en resultar simpáticos o seductores: ya no queremos decorar el mundo, brillar en él como si tuviéramos una disposición amorosa hacia el exterior donde los bienes se consiguen, donde los afanes se siembran y dan fruto.
  • [Estadio_2] Una vez oscurecidos, afeados y hoscos, el siguiente paso es el boicot y el sabotaje pasivo: dejar de hacer lo que sabemos que no podemos permitirnos.
    Para llevar a cabo este silencioso abandono se requiere un método sibilino: resistencia pasiva, omisión, olvido malintencionado, autoengaño, dejadez, ritmo insuficiente.
    Esta segunda etapa genera un perjuicio claramente perceptible, esto es, una degradación angustiosa del conjunto de asuntos que llevamos entre manos (manos obreras, sea dicho de paso, que evitan la tendencia de los asuntos a empeorar si los dejamos solos)
  • [Estadio_3] La preparación de las dos primeras fases es el requisito necesario para dar el paso decisivo: el abandono activo, el descolgar el teléfono para que no nos llamen, faltar al trabajo, dejar de tomar medicinas, no salir de casa, no levantarse de la cama o rebajar nuestras actividades a un mínimo de elemental sobrevivencia (o en su expresión máxima la persona puede “dejarse morir”).
    Quienes rodean al deprimido se escandalizan “¿No se da cuenta del grado de dejadez al que ha llegado?”. La respuesta es que sí. Lo ve con escalofriante asco y rechazo de si mismo. Pero este verse piltrafa impresentable, lejos de suscitar una urgente respuesta para remediarlo, más bien justifica aflojar una vuelta de tuerca más al abandono, soltando las migajas de acción positiva que quedaban como si uno que se viera cayendo no se le ocurriera cosa peor que empujar hacia abajo creyendo trepar hacia arriba.
  • [Estadio_4] El mayor grado de abandono conduce a la inanidad, a una muerte por tristeza o a la tentación del suicidio.

Aunque éste proceso que describimos es de un empeoramiento progresivo, ello no significa que un curso depresivo tenga que conducir a este final de forma inexorable.

La depresión vive del autoengaño de pensarse como “imparable”, dando a entender que la persona está negada, imposibilitada para reaccionar. Esta es la “película” que proyecta -para espantar y paralizar- en la pantalla de la conciencia.

Pero la reacción es siempre posible, y hasta milagrosamente eficaz. Alguien al borde del suicidio puede recapacitar y escandalizarse por haber ido tan lejos en su desesperación. Sin esos extremos dramáticos, siempre es posible combatir el abandono activo, “portarse bien”, cumpliendo -aunque fuera a regañadientes- con los compromisos básicos, hasta notar al cabo de un tiempo una modesta mejora que ir mejorando lentamente produce.

Lo ideal en cuanto a abandono es disciplinarse de forma preventiva: no dar los primeros pasos del desaliño y descuido personales y, es más, cultivar a modo de escudo protector un mimo y una delicadeza exquisitas en el cuidado propio, reflejo de un quererse a uno mismo, de un amor primero desde el que ir a un amor segundo, cultivando la simpatía, la cortesía, la dulzura seductora y la osadía de hacer un placer de nuestro actuar en el mundo, alejándonos tanto de la pereza timorata como del exceso de sensibilidad frente a las imperfecciones y debilidades humanas.

AISLAMIENTO

Una medida de vitalidad de una persona podría consistir en averiguar la calidad y cantidad de sus relaciones sociales. Cuando estamos animados tendemos a estar más expansivos, nos comunicamos más y mejor con las personas que nos rodean, tenemos interés en cuidar y mejorar el trato humano. Por el contrario, la reacción más común estando desanimados es disminuir la búsqueda activa de contacto y desimplicarnos (estar sin estar) en las relaciones que tenemos por costumbre.

La tristeza invita a un repliegue hacia un intimismo, hacia el Yo herido, mientras que la alegría busca un tú o un nosotros con los que compartir, aumentar y difundir la onda expansiva de la vitalidad interna.

El contacto humano, especialmente en un ambiente acogedor y armónico, realiza necesidades muy importantes de los seres humanos (condenados a ser una especie social, mal que nos pese) tales como la necesidad de apego, seguridad, integración, reconocimiento, valoración e incluso de identidad (pertenecer a un grupo, no ser un “don nadie” anónimo). Por consiguiente, alejarse es una forma de dar la espalda a estas necesidades, estar ausentes, perder el amarre que “ser alguien para alguien” nos ata al mundo.

Con cierta frecuencia este aislamiento no sólo es un síntoma de depresión, sino que también ha sido en buena medida su causa. La falta de habilidades sociales, especialmente para intimar y hacer amigos, las dificultades de carácter y maduración, hacen que nuestras relaciones resulten problemáticas o insatisfactorias, pobres y decepcionantes. En otras ocasiones nos hemos visto obligados a empezar de cero por cambios de residencia, estado civil, trabajo, muertes de seres queridos, las etapas que acaban y hasta los cambios culturales que no hemos podido digerir, todo ello puede producir en nosotros pérdidas de identidad y vinculación que conllevan dosis de frustración, duelo y tristeza.

La persona deprimida es consciente de no estar en su mejor momento y por ello no resulta tan agradable a los demás. y no quiere “hacer el papelón” o “ser pesada” o aburrida a los demás. Pero en cambio, en términos de egoísmo personal, es una de las cosas que más le pueden ayudar a recuperarse. Para ser atrevidos cabe tener en cuenta que el grado de “deslucimiento” no es quizá tan impresentable como parece a primera vista -porque los demás tampoco son tan exigentes que nos pidan estar arrebatados en un aura de genialidad constantemente-, y que nuestra capacidad de esfuerzo -aceptemos que sea costosa y trabajosa para nuestro estado depresivo- es sin embargo posible, y podemos afanarnos al punto de “parecer” normales. Esta teatrillo de hacer de normales tiene la inmensa virtud de normalizarnos, de activar nuestro cerebro en la buena dirección.

Seguramente la capacidad de disfrute esté disminuida, y la dificultad de concentración haga que en ocasiones perdamos viveza y capacidad de coger las cosas al vuelo, pero no obstante el contacto humano nos calma y nos reconforta. No debemos ser tan escrupulosos ante nuestros amigos y conocidos que no nos permitamos abusar un poco de ellos, imponiéndoles con la mayor normalidad posible nuestra presencia algo sombría: a cambio nos podemos comprometer a devolverles lo que les quitemos cuando estemos recuperados, guardando una deuda de gratitud y reciprocidad en las ocasiones futuras en las que ellos necesiten nuestro apoyo.

COMER O NO COMER

La alteración del apetito suele ser otro de los síntomas de la depresión. A unos lo que les sucede es que tienen pérdidas alarmantes de peso y a otros se les descontrola la necesidad de ingesta. Este doble posibilidad coincide con el efecto de la ansiedad sobre el apetito, quitándolo o exacerbándolo.

Cuando lo que experimentamos es pérdida de apetencia, la tentación es rechazar la comida, especialmente si tiene apariencia de copiosa o energética. La comida, por añadidura, es como un símbolo de amor a uno mismo (por lo que comer tiene de autocuidado) y también de ese amor universal que se traduce en “estar presentable”, “tener buen aspecto” para alagar y agradar la vista de los demás.

Obviamente, la depresión es un agonista del amor, lo enfría y reduce a una mínima dimensión.

Cuando hay una pérdida de peso preocupante se deben tomar medidas correctoras, y en vez de esperar a recuperar el hambre para asumir las costumbres habituales, como alternativa provisional conviene hacer ingesta de pequeñas dosis de alimentos (un vaso de leche, una fruta, un yogourt, una pequeña ración) cada dos o tres horas, hasta comprobar que el peso se mantiene. Si este plan se acompaña de ejercicio físico (que aumentará la demanda de nutrientes) la estabilización será mucho más rápida y eficaz.

En el caso opuesto, el de que se despierta una voracidad insaciable, el descontrol se ve favorecido por la indiferencia por el aspecto físico, por la falta de autoestima, que aumenta a su vez perdiendo la figura, contribuyendo con ello al apocamiento y aumentando el deseo de aislamiento para no ser vistos de esa guisa ni arriesgarse a que fueran conocidas nuestras debilidades impresentables.

Ideas que pueden ayudar a mejorar el control son las de “prevenir la debilidad”, anticiparse suprimiendo las tentaciones, analizando las ocasiones en las que se estimula más el furor por comer y buscando remedios y argucias para no caer. Si la dificultad es el aumento de la ansiedad en determinadas horas del día hemos de utilizar formas más inocuas de relajación (por ejemplo música apaciguadora, ver películas reconfortantes, pasear, leer, etc.). Si podemos contar con alguna ayuda externa sin que ello cause incomodidad o situaciones problemáticas, puede ser útil pedir vigilancia y control para el acceso a la comida (poner un candado el la nevera, supervisar la cantidad de alimentos, aparecer a ciertos intervalos para comprobar la situación, etc.)

En algunas ocasiones especiales comer o no comer puede ser un método indirecto de fastidiar a un ser querido ante el cual estamos resentidos o reprochantes. Al no comer lo angustiamos o comiendo más de la cuenta le privamos de “don de amor” que es la estética. Claro está, estas formas pasivas de agresión pueden tener el efecto de perjudicarnos a nosotros mismos más que a la persona a la que van dirigidas, que además, en vez de sentirse aludido y cambiar a favor, puede vernos como más desquiciados y enfermos de lo que estamos, distanciándose como quien tiene que tratar con un “bicho raro” al que hay que soportar, reacción que dista del amoroso celo que provoca quien se considera que se gana la esforzada dedicación por sus actitudes colaboradoras.

AUTO-AGRESIÓN

Mientras que la depresión, produce una dificultad para sentir sentimientos positivos (alegría, placer, goce, entusiasmo, deseo), por el contrario, deja intacta la capacidad de sentir lo desagradable (un ruido molesto, una contrariedad, lo penoso y trabajoso, el trato hostil o áspero de los demás).

La modulación emocional está basada en un juego de pesos y contrapesos que nos ayudan a dar la respuesta justa: nos pisan el pie, eso nos molesta, pero si evaluamos al responsable como inocente, con apariencia de buena persona, ello frena la reacción airada. En la depresión faltan unos “frenos” esenciales para la ira y la rabia: sentir amor por uno mismo y por los demás. Vivimos las situaciones como si los costes fueran mucho más pesados que los beneficios, y por ello dignos de la palabra más fácil y abundante en el depresivo: NO. No me gusta, no me interesa, no quiero.

La irritación que produce el más pequeño incidente o feo que nos hagan dispara en el deprimido una reacción desmesurada. Si la persona, antes de deprimirse, era una persona bien educada, con unos principios morales y un comportamiento ejemplar, no la veremos agresiva en el sentido más burdo de ponerse intemperante y ofensiva, ni menos aún pasar a la acción de agredir físicamente. En cambio, otros deprimidos, con dificultades previas a la depresión de control del mal humor y que entraban en estado rabioso a la primera de cambio, duplicarán estas conductas estando deprimidos (al igual que esas mismas personas tienden a sobrepasarse en estados alterados de conciencia como estando ebrios o cansados).

Cuando la persona, por su talante anterior, guarda las apariencias y no dirige la rabia hacia el exterior, la vuelve:

  • [a] Un comportamiento auto-lesivo, auto-punitivo.
  • [b] Un comportamiento agresivo-pasivo

El comportamiento [a] auto-agresivo consiste en hacerse daño a uno mismo. Cuando uno se daña hace a la vez de sujeto irascible, de verdugo ejecutor, y al mismo tiempo de víctima pasiva -que es la parte que en realidad hace que la ira se transforme en dolor y tristeza. La autoagresión consiste en:

  • insultarse y despreciarse constantemente (“soy imbécil”, “estoy hecho un asco”)
  • auto-críticas destructivas (“nunca ha valido para nada”, “no soy capaz de reaccionar”)
  • auto-evaluaciones negativas (“lo hago todo mal”, “no doy pie con bola”)
  • dejar de hacer cosas agradables (elegir el alimento menos sabroso, sentarse en el asiento más incómodo, no ir a ver la película que teníamos intención de ver, renunciar a una visita o a un favor, consuelo o ayuda que nos ofrecen)
  • llevar a cabo acciones de “autodegradación” tales como cortarse el pelo, ir con la ropa más lúgubre, poner música fúnebre en el tocadiscos, complacerse en los estímulos que proporcionan pena y dolor (determinadas fotos y cartas, evocar recuerdos desagradables, traer a colación viejas ofensas)
  • autolesiones (golpes, pellizcos, quemaduras) e intentos de suicidio.

El comportamiento [b] pasivo es una forma indirecta -y por ello mismo, generalmente inadecuada- de protestar y vengarse de los que han suscitado en nosotros la ira desatada. Dejar una ventana abierta por descuido en pleno invierno, quemar la comida, ponerle demasiada sal o elegir el menú que sabemos que menos le gusta a la persona diana, no hacer o hacer mal lo que habíamos prometido o en lo que nos habíamos responsabilizado (por lo tanto el no hacer ni dejar hacer), olvidar tomar la medicación o no colaborar en la recuperación para que los demás se preocupen y no se vean aliviados o se vean “castigados” con nuestro empeoramiento, son algunos ejemplo de tácticas que la mayor parte del tiempo se llevan a cabo con nuestro sacrificio y nuestro dolor, y por ello mismo nos quitan más que nos dan.

Ejercicios para la Depresion

Caminar 10 a 30 minutos todos los días, relajado y en lo posible sonriente funciona como antidepresivo natural.

Otra opción es sentarse en silencio unos 10 minutos cada día en una habitación tranquila donde poder meditar y pensar en cosas positivas de la jornada.

El sueño también es necesario, por lo tanto, para no desvelarse mirando televisión hasta muy tarde, puede grabar su programa nocturno favorito y verlo durante el día.

Dormir bien es esencial para estar de buen humor al día siguiente.

Además es muy bueno tener un propósito de vida cada día, incluso al levantarse en la mañana puede anotarlo y luchar por su realización con energía y optimismo.

Por último no deje nunca de lado las 3 E’s que son:

  • Energía
  • Entusiasmo
  • Empatía

No existen garantías en el tema felicidad, lo que sí existe es su deseo de superación personal. Es bueno escuchar o leer (en este caso) consejos, porque podemos o no seguirlos pero durante esa evaluación lo positivo es que vamos conociéndonos mejor a nosotros mismos.

Este tema es muy amplio y de numerosos matices, así que, si tienes alguna inquietud al respecto puedes plantearla y compartirla en este espacio.

Autoestima y Actitud Positiva

La tendencia a ver el lado negativo de las cosas y la tendencia a ver preferentemente el lado positivo son actitudes que no sólo influyen en nuestros estados de ánimo sino que terminan afectando a los resultados de lo que hacemos. Es ya un tópico describir a los optimistas como pesimistas mal informados, o como ingenuos que no captan todos los aspectos de la realidad, o como ilusos que antes o después se rendirán a la evidencia de que la vida es un cúmulo de problemas tan frecuentes como de difícil solución. Pero ser optimista no equivale a ser frívolo o inconsciente. Optimista es quien percibe lo bueno de cada circunstancia y quien a partir de esa percepción es capaz de optimizar las posibilidades que cada situación plantea. Una de las verdades más profundas de la psicología humana la refleja el viejo proverbio de que “nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Una misma situación percibida por dos personas puede adquirir una dimensión muy diferente. No se puede afirmar categóricamente “esto es así”, es más adecuado el planteamiento “yo esto lo percibo así”, porque la forma en que hemos aprendido a interpretar la realidad va a condicionar nuestro estado de ánimo y éste el enfoque que daremos a nuestra vida. En realidad, existen casi tantos puntos de vista como personas, en tanto que cada uno somos diferentes de los demás. Pero en una clasificación muy sencilla y quizá un poco reduccionista podemos distinguir entre optimistas y pesimistas. Las personas pesimistas interpretan la realidad desde su lado más negativo, y las optimistas perciben lo mejor de cada situación, lo que no quiere decir que ignoren lo malo. El pesimista no sólo tiene el sufrimiento garantizado, sino que con su actitud difícilmente va a aportar soluciones constructivas a los problemas. En cambio, los optimistas tienden a vivir más felices y superan con más facilidad las complicaciones. Dos tipos de actitudes Las actitudes de clausura las mantienen quienes perciben las dificultades como amenazas, quienes cierran la puerta a las soluciones, se enclaustran en lo dramático y ven, sobre todo, la dificultad. Al contrario, las actitudes de apertura son propias de quienes viven las dificultades como problemas a resolver, buscando la salida más eficaz posible. Cuando se encuentran en una apuro, no pierden mucho tiempo en lamentarse y se dedican a hallar las salidas al problema. Hay que elegir Simplificando, se trata de optar, de decidir qué tipo de pensamientos y actitudes nos resultan más convenientes. La vida cotidiana se empeña en proporcionarnos a menudo situaciones difíciles de sobrellevar y de superar. Esto nadie lo duda. Pero el pensamiento positivo nos ayuda a gestionarlas, porque es constructivo y enfoca las relaciones humanas de una manera más equilibrada, ya que se basa en la convicción de que todo puede ir mejor si nosotros ponemos de nuestra parte una actitud positiva. Ser pesimista amarga el carácter y enturbia nuestras relaciones. Además, esta actitud habitualmente esconde la falta de confianza en uno mismo y en los demás. “Qué más quisiera yo que ser optimista, pero la vida me ha hecho ser realista”. Esta afirmación casi siempre oculta una renuncia al cambio, que se basa en que las personas son como son y en que es inútil esforzarse por cambiar el carácter y la actitud de la gente. Nada más falso. Hay que reconocer que todos tenemos un componente genético difícil de modificar, pero la personalidad se compone también de conductas aprendidas y sobre estas sí se puede actuar. En eso consiste el proceso de mejora de la personalidad que, aunque en lo básico se construye en los primeros años de vida, puede cambiarse. Por mucho que creamos ser de un modo determinado, si echamos un vistazo a nuestros cinco o diez últimos años de vida contemplaremos cómo han evolucionado nuestras actitudes ante los diversos acontecimientos ocurridos. Y si la vida nos cambia, normalmente, a más serios y circunspectos, ¿por qué no podemos modificar voluntariamente nuestra manera de ver las cosas, para poder vivir más positivamente? Hablar con uno mismo Víktor E. Frankl, un psiquiatra, cuenta en “El hombre en busca de sentido” las peripecias de un colectivo de judíos prisioneros en campos de exterminio nazi, liderados por el propio Frankl, que cada día buscaban (y encontraban) motivos para seguir vivos y mantener la esperanza. Frankl continuó investigando sobre las actitudes positivas como medio de supervivencia y acuñó el término logoterapia, un método terapéutico que utiliza como elemento de curación la capacidad que todo individuo tiene para pensar, hablar y hablarse a sí mismo, en positivo. La clave es restringir los pensamientos negativos y fomentar la fe en nosotros mismos, buscando en cada momento la respuesta más conveniente a nuestros problemas. No se trata de negar las dificultades, sino de trasmitirnos consignas que nos ayuden a superarlos. ¿Quién no ha visto a los tenistas hablarse a sí mismos en pleno partido, animándose, corrigiéndose, estimulándose? Han sido entrenados psicológicamente para ello, para superar esos momentos de flaqueza o desaliento dándose ánimos a sí mismos, apelando a su fuerza interior, a esa actitud positiva y optimista. Ser optimista equivale a vivir mejor Buscar el lado positivo de las cosas ayuda a sentirnos mejor, hace surgir sentimientos de bienestar y proporciona fuerza y energía para enfrentarnos a las situaciones difíciles. Fijarse en las cosas buenas de la vida es una actitud, que puede ser cultivada y trabajada. Veamos algunas pautas: – Cuando percibimos algo como exclusivamente negativo, dudemos de ese pensamiento. Ha de haber algún modo de hallar algo positivo a la situación o, al menos, a relativizar su gravedad. – Cuando nos veamos atrapados en un callejón sin salida, no reaccionemos inmediatamente. Detengámonos, reflexionemos y busquemos alternativas. – Hagamos frecuentemente inventario de todo lo bueno que tenemos, que es mucho. Recordemos cuántas personas están peor que nosotros. – Escuchemos a quienes nos quieren y nos valoran tal y como somos. – Utilicemos pensamientos constructivos: “quiero”, “puedo”,”soy capaz”. Recordemos situaciones a las que respondimos positivamente. – No aceptemos pensamientos como “a mis años no puedo cambiar”. – Admitamos nuestros errores. Sólo quien se equivoca está vivo de verdad. Los que nunca se equivocan, cometen la mayor de las equivocaciones porque no asumen riesgos: consciente o inconscientemente, se han rendido. – Las dificultades son oportunidades que nos da la vida para fortalecernos. De esas batallas podemos salir reforzados y con una mayor autoestima.

Origen de la Depresion parte 2

Que es un  neurotransmisor?

Un neurotransmisor es una biomolécula, sintetizada generalmente por las neuronas, que se vierte, a partir de vesículas existentes en la neurona presináptica, hacia la brecha sináptica y produce un cambio en el potencial de acción de la neurona postsináptica. Los neurotransmisores son, por tanto, las principales sustancias de las sinapsis ABC (con muchos órganos).

Los neurotransmisores son sustancias bioquímicas elaboradas por las neuronas que hacen posible la transmisión de los impulsos nerviosos a través de las uniones entre neuronas y/u órganos (sinapsis).
Los neurotransmisores son producidos por las neuronas y almacenados en las llamadas terminaciones presinápticas. Al tener lugar un impulso nervioso, son segregados para que éste se pueda transmitir.

Que es una biomolecula?

Las biomoléculas son las moléculas constituyentes de los seres vivos. Los cuatro bioelementos más abundantes en los seres vivos son el carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, representando alrededor del 99% de la masa de la mayoría de las células.[1] Estos cuatro elementos son los principales componentes de las biomoléculas debido a que:

  1. Permiten la formación de enlaces covalentes entre ellos, compartiendo electrones, debido a su pequeña diferencia de electronegatividad. Estos enlaces son muy estables, la fuerza de enlace es directamente proporcional a las masas de los átomos unidos.
  2. Permiten a los átomos de carbono la posibilidad de formar esqueletos tridimensionales –C-C-C- para formar compuestos con número variable de carbonos.
  3. Permiten la formación de enlaces múltiples (dobles y triples) entre C y C, C y O, C y N, así como estructuras lineales ramificadas cíclicas, heterocíclicas, etc.
  4. Permiten la posibilidad de que con pocos elementos se den una enorme variedad de grupos funcionales (alcoholes, aldehídos, cetonas, ácidos, aminas, etc.) con propiedades químicas y físicas diferentes.

Que son las Neuronas?

Las neuronas son un tipo de células del sistema nervioso cuya principal característica es la excitabilidad de su membrana plasmática; están especializadas en la recepción de estímulos y conducción del impulso nervioso (en forma de potencial de acción) entre ellas o con otros tipos celulares, como por ejemplo las fibras musculares de la placa motora. Altamente diferenciadas, la mayoría de las neuronas no se dividen una vez alcanzada su madurez; no obstante, una minoría sí lo hace.[1] Las neuronas presentan unas características morfológicas típicas que sustentan sus funciones: un cuerpo celular o «pericarion», central; una o varias prolongaciones cortas que generalmente transmiten impulsos hacia el soma celular, denominadas dendritas; y una prolongación larga, denominada axón o «cilindroeje», que conduce los impulsos desde el soma hacia otra neurona u órgano diana.

Función de las neuronas

Las neuronas tienen la capacidad de comunicarse con precisión, rapidez y a larga distancia con otras células, ya sean nerviosas, musculares o glandulares. A través de las neuronas se transmiten señales eléctricas denominadas impulsos nerviosos.

Estos impulsos nerviosos viajan por toda la neurona comenzando por las dendritas, y pasa por toda la neurona hasta llegar a los botones terminales, que pueden conectar con otra neurona, fibras musculares o glándulas. La conexión entre una neurona y otra se denomina sinapsis.

Las neuronas conforman e interconectan los tres componentes del sistema nervioso: sensitivo, integrador o mixto y motor; De esta manera, un estímulo que es captado en alguna región sensorial entrega cierta información que es conducida a través de las neuronas y es analizada por el componente integrador, el cual puede elaborar una respuesta, cuya señal es conducida a través de las neuronas. Dicha respuesta es ejecutada mediante una acción motora, como la contracción muscular o secreción glandular.

El impulso nervioso

Artículo principal: Impulso nervioso

A. Vista esquemática de un potencial de acción ideal, mostrando sus distintas fases. B. Registro real de un potencial de acción, normalmente deformado, comparado con el esquema debido a las técnicas electrofisiológicas utilizadas en la medición.

Las neuronas transmiten ondas de naturaleza eléctrica originadas como consecuencia de un cambio transitorio de la permeabilidad en la membrana plasmática. Su propagación se debe a la existencia de una diferencia de potencial o potencial de membrana (que surge gracias a las concentraciones distintas de iones a ambos lados de la membrana, según describe el potencial de Nernst[8] ) entre la parte interna y externa de la célula (por lo general de -70 mV). La carga de una célula inactiva se mantiene en valores negativos (el interior respecto al exterior) y varía dentro de unos estrechos márgenes. Cuando el potencial de membrana de una célula excitable se despolariza más allá de un cierto umbral ( de 65mV a 55mV app) la célula genera (o dispara) un potencial de acción. Un potencial de acción es un cambio muy rápido en la polaridad de la membrana de negativo a positivo y vuelta a negativo, en un ciclo que dura unos milisegundos.

Transmisión de señales entre neuronas

Un sistema nervioso procesa la información siguiendo un circuito más o menos estándar. La señal se inicia cuando una neurona sensorial, generalmente asociada a un órgano de los sentidos, recoge información. Su axón se denomina fibra aferente. Esta neurona sensorial transmite la información a otra aledaña, de modo que acceda un centro de integración del sistema nervioso del animal. Las interneuronas, situadas en dicho sistema, transportan la información a través de sinapsis. Finalmente, si debe existir respuesta, se excitan neuronas eferentes que controlan músculos, glándulas u otras estructuras anatómicas. Las neuronas aferentes y eferentes, junto con las interneuronas, constituyen el circuito neuronal.

Origenes de la Depresion

Origen Neurobioquímico (neurotransmisores).

A nivel del sistema nervioso central, se puede relacionar esta enfermedad con alteraciones en los niveles de neurotransmisores.La primera hipótesis bioquímica de los trastornos afectivos surgió en 1965, cuando Schilkraut postuló la hipótesis aminérgica de estos trastornos.Estos marcadores biológicos, denominados neurotransmisores, en la actualidad se pueden dosar mediante un análisis de sangre u orina y sirven de base para el diagnóstico y tratamiento de cada persona.
En el hombre se han descrito diversas enfermedades que derivan de una alteración en este código, conocido como neurotransmisión. La esquizofrenia y la depresión se consideran en la actualidad día enfermedades de la neurotransmisión. Existen estudios que investigan la genética de los trastornos depresivos e investigan las variantes de los genes que codifican para estos neurotransmisores.
Los investigadores y los médicos inicialmente se centraron en la hipótesis de que una concentración baja de neurotransmisores y, por tanto, un déficit en la neurotransmisión produce depresión. Los neurotransmisores más estudiados han sido la noradrenalina, la serotonina y la dopamina, basándose en que el efecto de muchos fármacos antidepresivos pasa por una modificación en estos neurotransmisores o sus receptores. Los esfuerzos realizados para identificar anomalías bioquímicas consistentes en los pacientes con trastornos del estado de ánimo sólo han tenido un éxito parcial. Entre estos esfuerzos están la determinación en diferentes fluidos corporales (sangre, orina, líquido cefalorraquídeo) de los estos neurotransmisores y sus metabolitos (compuestos producidos tras el paso de estas sustancias por puntos del organismo -el hígado- donde se transforman).  No existe una sola explicación para todas las depresiones. Parte de la investigación ha estado muy centrada posteriormente en el estudio del funcionamiento de los receptores (donde se unen los neurotransmisores) y los subtipos de éstos, detectándose variaciones en su funcionamiento, como puede ser el que aumente su densidad en la membrana de la neurona o que estén más o menos sensibles al efecto de los neurotransmisores. Los receptores son también responsables de la transmisión de la señal eléctrica. También se ha observado que varios tipos de antidepresivos y la terapia electroconvulsiva (electroshock) y la Estimulación Magnética Transcraneana producen este efecto de disminuir la densidad de receptores en la membrana. Lo mismo que para la teoría anterior se ve que no vale para explicar todos los casos. Se sugiere, en general, que el efecto de los antidepresivos pasaría a través de la estimulación de la neurotransmisión de la serotonina, más que la adrenalina. A todo ello hay que decir que los sistemas de neurotransmisión en el cerebro no funcionan de forma independiente entre sí y esto le añade mucha complejidad a la investigación de las alteraciones bioquímicas en las depresiones. Finalmente, la serotonina y la noradrenalina son sólo dos de los muchos neurotransmisores y neuromoduladores que existen en el cerebro.

Distimia y Tratmiento

Los tratamientos para la distimia, depresión, etc, etc, no curan la enfermedad.  Solamente aplacan o camuflan los síntomas. La curación de la distimia pasa por cambiar de hábitos de vida, de alimentación y de forma de pensar y ver el mundo. Como puedes comprender, yo no sé que te va a decir el de la seguridad social, pero te recomiendo que DSISFRUTES DE LA VIDA. Ahí está la clave del éxito y de la curación de la mayoría de las enfermedades.

Si no disfrutas de la vida tu cerebro procesa ideas y conceptos negativos que hacen que la producción bioquímica de tu cerebro produzca sustancias que degeneran el sistema nervioso y al final otras partes del cuerpo, produciendo enfermedades diversas: depresión, stress, ansiedad, diarreas, migrañas, dolores de espalada, mareos, insomnio, envejecimiento prematuro, colitis, reuma, etc.

La ansiedad generalizada es un problema que padecemos casi todos. El ritmo de vida que nos impone la sociedad produce enfermedad de ansiedad a cualquiera que se deje llevar por él y no tome medidas para contrarrestarlo.

Intenta no ponerte demasiadas obligaciones. Haz cosas durante el día, pero bien hechas, perfectamente hechas. Cada cosa que hagas piensa que es como si no existiera otra cosa para hacer en el mundo. DISFRUTA DE LO QUE HACES.  Eso es muy importante.

Otra cosa, no te compares con nadie. Vive TU VIDA.  No quieras parecerte ni tomar modelo de lo que le pasa a esta o a la otra. Tú eres única e irrepetible y tienes que aprender a darte satisfacción, a conocerte y a respetarte a ti misma. Si los demás tienen problemas, tú procura ser consciente que su tristeza te puede arrastrar a ti.

Para ello, recobra energía disfrutando de tu vida, respirando, paseando al aire libre en la montaña o junto el mar.

Intenta no observarte demasiado. Si te tienes como protagonista “estelar” de tu vida no podrás dedicar suficientemente a los demás.

La mejor solución para el problema que notas ahora es LLENAR TU VIDA DE HECHOS DE AMOR Y DE SERVICIO PARA LOS DEMÁS.

Sí, hay muchas personas que pasan a diario en tu camino que necesitan de ti, de una sonrisa, de que les escuches, de que valores sus trabajos o esfuerzos. ¿Qué te impide esforzarte para hacerles la vida más agradable?. Así, cuando llegue al final del día te vendrán pensamientos de esas personas contentas, llenas de energía que les has comunicado tú, y verás que eso es muy contagioso (pues te lo pasas muy bien). Estarás pensando qué y cómo actuar mañana, la semana que viene, etc.

Tienes que vivir una vida que te satisfaga a ti. No dejes pasar los días uno detrás de otro sin ningún sentido. Cuenta los días de tu vida por las buenas obras que has hecho en cada uno de ellos. Si algún día no has hecho nada positivo por los demás, considéralo un día perdido.
LA FUERZA ESTÁ EN TI, EN TU MENTE. Conozco a personas que tomaban seis pastillas diarias contra diversas dolencias de su espíritu que se han recuperado tomando una infusión de manzanilla por las mañanas y una infusión de cola de caballo con miel por las noches, somos un estado mental, todo lo que necesitamos es creerlo….

Tener ansiedad puede ser un poco grave, medio grave o grave del todo. Depende de la intensidad de la misma y de otros factores. Por desgracia en nuestro mundo, en que todo lo queremos hacer a contra reloj y con prisa, el número de personas con ansiedad es altísimo, pero por suerte la naturaleza humana es muy fuerte.

Los medicamentos sólo pueden aliviar los síntomas, aletargando el proceso, haciendo dormir, pero la raiz de la enfermedad sigue vivia en nosostros, los medicamentos solos no curan, necesitamos Psicoterapia combinada con el tratamiento de farmacos para tener una cura exitosa.
Algo que funciona muy bien en el tiempo de recuperacion es:

Un plan de vida, un horario, y cúmplelo, por ejemplo:
7. 00 Levantarse y aseo
7. 45 Lectura, meditación o paseo
8. 15 Desayuno
9 a 13 trabajo
13 a 14 almuerzo
14 a 18 trabajo
18 a 20 tiempo libre
20 a 21 cena
21 a 22 Formación, lectura
22 a 23 aseo.
23 Descanso.

No quieras hacer muchas cosas. Ves haciendo las que puedas, pero cuando cojas una cosa entre manos intenta hacerla perfectamente, como si fuera la única cosa que pudieras hacer en tu vida. Sé útil a los demás no te encierres en ti mismo, ayuda a la gente que te rodea en tu familia, en tu trabajo en tus ratos con amigos. Hazles la vida sencilla, que no se tengan que preocupar por ti. Que después de estar contigo “noten” que han recibido energía, que se sienten mejor. Esa tendría que ser la motivación principal de tu vida, lo demás es relativo y menos importante.

Procura también alimentarte correctamente, tomar alimentos sanos y que sabes que te convienen, cuida a tu cuerpo y a tu persona. Respeta las necesidades del sueño.  Procura aprender a respirar bien, capta la energía de lo que te rodean, deja que te lleguen los rayos del sol, las partículas de aire que te dan la vida que necesitas para respirar. Haz buenas obras de las que tu sabes que puedes hacer. Si algo sale mal, ten paciencia contigo mismo, no te tortures, ámate a ti mismo.

Depresion, estados y factores

Tipos de estados depresivos y factores comunes

Consideraremos tres tipos de depresión agrupadas bajo la categoría de Transtornos afectivos

  • Depresión reactiva o neurótica

  • Depresión endógena

  • Depresión orgánica

Las tres tienen en común los siguientes factores:

  • Humor depresivo

  • Pérdida de placer e interés

  • Inutilidad y culpabilidad

  • Baja autoestima

  • Incapacidad

  • Pensamientos suicidas

  • Ansiedad

  • Dificultades para pensar

  • Obsesiones y paranoia

  • Perturbación del sentido del tiempo

  • Despersonalización (en casos más graves pueden llegar a sentirse apartados de la realidad, como si simplemente fueran observadores sin participar emocionalmente)

  • Pérdida de energía

  • Lentitud y agitación

  • Trastornos del apetito y el peso

  • Problemas de sueño

  • Reducción de la líbido (falta de deseo en las mújeres)

  • Síntomas corporales (jaquecas, náuseas, dolores varios, calambres etc…)

Todos estos síntomas pueden o no estar presentes en la mujer deprimida, estos son un consenso de todos los observados a lo largo de la experiencia.

Para que puedas clasificarte dentro de uno de los tres tipos de depresión mencionados vamos a definirlos con más detalle.

Depresión reactiva

Las depresiones reactivas son las más comunes y del tipo que a todos nos es familiar. No presentan ciclos temporales regulares, por lo general no responden a las terapias físicas (fármacos) no se hallan geneticamente predispuestas y si responden a la terapia cognitivo-conductual.

Este tipo de depresión normalmente parece coincidir con un acontecimiento adverso de la vida, tal como la muerte de un ser querido, el divorcio, las desavenencias conyugales, los problemas económicos o los problemas de desempleo. El inicio de la depresión no tiene porqué ocurrir inmediatamente después del acontecimiento, sino, a veces al cabo de unas semanas o meses. La primera aparición se produce, normalmente en la vida adulta temprana y está caracterizada por sintomatología física y psicológica variada. Es un estado más benigno y no psicótico, aunque, hasta cierto punto, la recuperación se ve influida por factores de personalidad.

Depresión endógena

Este tipo de depresiones son una respuesta a algún proceso endógeno o interno desconocido. Estas depresiones no son desencadenadas por ningún acontecimiento externo; simplemente, se abalanzan sobre la persona afectada. Por lo general, presentan ciclos temporales regulares y pueden ser bipolares o unipolares. La bipolar recibe el nombre de maníaco-depresiva (el individuo pasa repetidamente de la desesperación a un estado de ánimo neutro, de aquí a un estado maníaco hiperactivo y superficialmente eufórico, para volver a la desesperación, pasando por el estado neutro). La unipolar consiste en una alternancia regular de desesperación y neutralidad, sin aparición de manía.

Las depresiones endógenas responden a menudo al tratamiento con fármacos y pueden tener un origen hormonal. También pueden hallarse geneticamente predispuestas (ej. si la madre es depresiva y el padre alcohólico es posible que el descendiente llegue a ser depresivo. Se ha dicho que en los hombres el alcoholismo es el equivalente de la depresión en las mujeres) y sus síntomas suelen ser más graves que los de las depresiones reactivas.

Depresión orgánica

Cuando se hace un diagnóstico de depresión es importante descartar las bases orgánicas, puesto que el efecto y la conducta depresiva están asociadas muchas veces a una lesión cerebral o a la acción de ciertos fármacos.

Formulaciones de la depresión en la psicoterapia conductual

Para el tratamiento de las depresiones más comunes, las reactivas, se han formulado tres teorías en la psicoterapia conductual.

Baja proporción de reforzamiento

Según Lewinsohn la depresión se debe a una baja proporción del reforzamiento positivo seguido de respuestas específicas, bien porque existen pocos acontecimientos reforzadores en el ambiente del paciente y porque éste no suele tener respuestas gratificantes (posiblemente por falta de habilidades sociales). Según él los síntomas cognitivos y verbales de la depresión son consecuencia de la ausencia de respuestas que crea esta pérdida de reforzamiento. Es decir, el individuo deja de hacer más esfuerzos para obtener los resultados deseados porque los anteriores fracasaron. La terapia se dirige a identificar fuentes potenciales de reforzamiento en el ambiente del paciente y a desarrollar métodos para aumentar su disponibilidad (entrenamiento en habilidades sociales).

Pérdida de control: indefensión aprendida

El defensor de esta teoría es Seligman y sugiere que una persona se deprime cuando cree que su conducta tiene poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos, es decir, no tiene ningún control. La terapéutica incluye:

  • Cambiar la posibilidad de acontecimientos porvocadores de depresión con cambios ambientales.

  • Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista y reducir la posibilidad de que insista en el fracaso (pueden utilizarse varios tipos de terapias cognitivas para ello).

  • Desarrollar espectativas de control, por ejemplo, resaltando la variedad de habilidades sociales y comunicativas relevantes del paciente, aumentando el repertorio de actividades generales de modo que existan más oportunidades de resultados positivos y proporcionar estrategias de autocontrol eficaces.

  • Modificar atributos poco realistas de los fracasos, resaltando las circunstancias que impiden el resultado deseado.

  • Modificar atributos poco realistas de éxito, resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de la autoestima).

Distorsiones cognitivas

Postulado por Beck, sugiere que el estado depresivo surge de distorsiones cognitivas basadas en un conjunto de pensamientos negativos respecto a la visión del individuo de sí mismo, del mundo y del futuro. La terapia de dirige a la variedad creciente de actividades del paciente, identificando los pensamientos automáticos que siguen a la percepción de una dificultad, generando pensamientos alternativos (no depresivos) de índole más realista y adaptable, poniendo a prueba la credibilidad de estas alternativas y modificando los supuestos inadaptados que parecen caracterizar los pensamientos automáticos que conducen a las respuestas depresivas.

Depresion y Suicidio

Depresión y suicidio

La enfermedad psiquiátrica con más riesgo de suicidio es la depresión (entre un 10 y un 15%). Los momentos de la enfermedad con más riesgo son cuando disminuye la inhibición y la melancolía (empiezan a mejorar) o cuando se inicia la depresión. Los tres síntomas de la depresión relacionados con el suicidio son:

  • Aumento del insomnio

  • Aumento del abandono del cuidado personal

  • Aumento del deterioro cognitivo

Existen varias opiniones sobre la significación de los síntomas psiquiátricos en el paciente suicida, aunque la mayoría de las revisiones nos indican que en una proporción del 70%, los intentos de suicidio presentan una condición depresiva que es fácil de reconocer. Los depresivos endógenos corren mayor riesgo que los depresivos reactivos, los intentos de suicidio son impulsivos, pueden decidirse una hora antes.

Los intentos de suicidio son especialmente comunes entre las mujeres menores de 35 años (más entre 15 y 24 años), los hombres lo hacen en edad más avanzada. Por clases sociales es más común en las más bajas, pero más efectivo entre las clases altas y grupos profesionales de alto estatus económico.

Factores asociados al riesgo de suicidio:

  • Mujeres menores de 35 años, hombres mayores de 40

  • Separación, divorcio o muerte del cónyuge

  • Pérdida inminente de un ser querido

  • La soledad y el aislamiento social

  • Problemas económicos, paro reciente o jubilación

  • Mala salud

  • Ocupación de alto estatus

  • Depresión (sobre todo endógena)

  • Enfermedad terminal

  • Problemas con alcohol y/o drogas

  • Anteriores intentos de suicidio

  • Historia previa de trastornos afectivos

  • Historia familiar de trastrornos afectivos, suicidio, alcoholismo

  • Indicios suicidas (avisos o conversaciones suicidas)

  • Preparativos (hacer testamento, seguros, nota suicida)

En general los pacientes suicidas están dispuestos a hablar de sus intenciones y para algunos la necesidad de desahogarse con alguien que les toma en serio es terapeuticamente positivo. Cuando existe la  posibilidad de suicidio se le debe animar a que hable de ello y procurar emplear tiempo en el futuro para seguir hablando del tema con lo cual se puede facilitar el ingreso temporal en una unidad psiquiátrica y/o proporcionar la ayuda necesaria para atenuar la circunstancias que provovan el intento suicida.

Terapia Cognitiva para “Transtorno Bipolar”

La terapia cognitiva o terapia cognitiva conductual es una forma de intervención psicoterapéutica en la que destaca de forma prominente la reestructuración cognitiva, la promoción de una alianza terapéutica colaborativa y métodos conductuales y emocionales asociados mediante un encuadre estructurado. Su hipótesis de trabajo es que los patrones de pensamiento, llamados distorsiones cognitivas, tienen efectos adversos sobre las emociones y la conducta y que, por tanto, su reestructuración, por medio de intervenciones psicoeducativas y práctica continua, puede mejorar el estado del consultante.

La primera vez que el paciente se reúne con su psicoterapeuta, hablará acerca de cualquier problema que esté teniendo, de cómo se está sintiendo y sobre las metas que tiene para su psicoterapia. Después de unas cuantas visitas se decide con qué frecuencia se realizará la misma, pudiendo el paciente reunirse con su psicoterapeuta cada semana, o solamente una vez al mes. Los objetivos son acordados entre el terapeuta y el paciente y se formula un plan de intervención estructurado a la medida de las necesidades y características particulares evaluadas.

Mientras está recibiendo psicoterapia, aprenderá nuevas formas de pensar acerca de las situaciones que le molestan. Además, aprenderá nuevas maneras de afrontar sus sentimientos. La psicoterapia cognitiva también puede ayudarle con sentimientos de rabia, ansiedad, timidez o pánico.

La terapia cognitiva o terapia cognitiva conductual es un tipo de psicoterapia empleada para tratar la depresión, trastornos de ansiedad, fobias, y otras formas de trastornos psicológicos. Busca reconocer el pensamiento distorsionado que origina los trastornos y aprender a reemplazarlo con ideas sustitutivas más realistas. Sus practicantes sostienen que la causa de muchas de las depresiones (pero no todas) son los pensamientos irracionales.

Resulta pertinente señalar que los creadores de este enfoque psicológico y terapéutico, para fundamentarlo, manifiestan haber apelado a antiguos tópicos de la escuela estoica de la filosofía griega. Especialmente, a aquéllos en los que pensadores como Epicteto manifiestan, de modo terminante, que no son los “hechos” objetivos mismos los que perturban la dinámica del “alma”, sino lo que “pensamos” -he aquí el principio cognitivo- en nuestro interior, en nuestra subjetividad, sobre esos hechos. De esta manera, el control de las reacciones de nuestra emotividad y conducta puede permanecer de continuo en nuestras manos. O dicho de otro modo más taxativo: somos -hasta cierto punto- como los creadores de nuestra salud o enfermedad psíquicas, de nuestra dicha o de nuestra desdicha. La llamada Terapia racional emotiva conductual,a su vez, siempre ha operado con parejos principios. Es obvio que todo esto ha de ser especialmente valedero para las perturbaciones psicógenas manifiestas. Las distorsiones del paciente, son denominadas por los fundadores de la doctrina, como tríada cognitiva.

La tríada cognitiva consiste en tres patrones cognitivos principales que inducen al sujeto a considerarse a sí mismo, su futuro y sus experiencias, de un modo idiosincrásico. El primer componente de la tríada se centra en la visión negativa del paciente acerca de sí mismo. Tiende a atribuir sus experiencias desagradables a un defecto suyo de tipo psíquico, moral o físico. Debido a este modo de ver las cosas, el paciente cree que, a causa de estos defectos es un inútil carente de valor. Por último, piensa que carece de los atributos esenciales para lograr la alegría y la felicidad.

El segundo componente de la tríada cognitiva se centra, en el caso del depresivo, a interpretar sus experiencias de una manera negativa. Le parece que el mundo le hace demandas exageradas y/o le presenta obstáculos insuperables para alcanzar sus objetivos. Interpreta sus interacciones con el entorno en términos de relaciones de derrota o frustración. Estas interpretaciones negativas se hacen evidentes cuando se observa cómo construye el paciente las situaciones en una dirección negativa, aun cuando pudieran hacerse interpretaciones alternativas más plausibles.

El tercer componente de la tríada cognitiva se centra en la visión negativa acerca del futuro. Espera penas, frustraciones y privaciones interminables. Cuando piensa en hacerse cargo de una determinada tarea en un futuro inmediato, inevitablemente sus expectativas son de fracaso. El modelo cognitivo considera el resto de los signos y síntomas, por ejemplo de un síndrome depresivo, como consecuencia de los patrones cognitivos negativos. Por ejemplo, si el paciente piensa erróneamente que va a ser rechazado, reaccionará con el mismo efecto negativo (tristeza, enfado) que cuando el rechazo es real. Si piensa erróneamente que vive marginado de la sociedad, se sentirá solo.

Los síntomas motivacionales (por ejemplo poca fuerza de voluntad, deseos de escape) también pueden explicarse como consecuencias de las cogniciones negativas. La poca fuerza de voluntad viene provocada por el pesimismo y desesperación del paciente. Si esperamos un resultado negativo, no puede comprometerse a realizar una determinada tarea. Los deseos de suicidio pueden entenderse como expresión extrema del deseo de escapar a lo que parecen ser problemas irresolubles o una situación intolerable.

La creciente dependencia también se puede entender en términos cognitivos. Dado que el paciente se ve como inepto y dado que sobreestima la dificultad de las tareas, espera fracasar en todo. Así tiende a buscar la ayuda y seguridad en otros que él considera más competentes y capacitados. Por último, el modelo cognitivo también puede explicar los síntomas físicos de una depresión. La apatía y las pocas energías pueden ser consecuencia de la convicción del paciente de que está predestinado a fracasar en todo cuanto se proponga. La visión negativa del futuro puede producir una inhibición psicomotriz.

La terapia cognitiva es frecuentemente usada junto con medicación estabilizadora de las emociones para tratar el trastorno bipolar.

La técnica de las cuatro columnas

Una de las técnicas principales de la terapia cognitiva es la de las cuatro columnas, donde las tres primeras permiten analizar el proceso por el cual una persona ha llegado a estar deprimida. La primera columna registra la situación objetiva; en la segunda, el paciente escribe los pensamientos negativos que se le ocurrieron; la tercera columna registra los sentimientos negativos y las conductas disfuncionales que resultaron de ellos. Los pensamientos negativos de la segunda columna se consideran un puente que conecta la situación con los sentimientos angustiantes. Finalmente, la cuarta columna se emplea para desafiar el pensamiento negativo sobre la base de la evidencia de la experiencia del paciente.

Un sub-campo de la terapia cognitiva usado para tratar el trastorno obsesivo compulsivo hace uso del condicionamiento clásico a través de la extinción y habituación. Tal procedimiento ha sido usado exitosamente por el Dr. Steven Phillipson para tratar TOC. CBT también ha sido exitosamente aplicada al tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de pánico.

Mientras visiones similares de la emoción han existido por milenios, la terapia cognitiva fue desarrollada en su forma presente por Albert Ellis y Aaron T. Beck en los 1950s y 1960s. Rápidamente llegó a ser una intervención favorita para estudiar la investigación en Psicoterapia en ambientes académicos. En estudios iniciales fue contrastada con tratamientos conductistas para determinar cuál era el más efectivo. Sin embargo, en años recientes, técnicas cognitivas y conductistas han sido combinadas en tratamientos cognitivo-conductales. Puede declararse que éste es el tipo primario de tratamiento psicológico que se estudia en la investigación hoy día.

Tratando la depresión con CBASP

La terapia más nueva y efectiva para la depresión es el sistema de análisis cognitivo-conductista de Psicoterapia (CBASP). CBASP es una mezcla de varias de las técnicas más efectivas (exitosas). Cuando se realiza en combinación con tratamiento antidepresivo, puede ser extremadamente efectivo.
Un estudio publicado por el Dr. Martin Keller de Brown University et al el 18 de mayo, 2000 en el New England Journal of Medicine comparó el antidepresivo Serzone con la terapia talking, sistema de Psicoterapia de análisis cognitivo conductal (CBASP). CBASP es ampliamente derivado de otras terapias talking (conversacion) como la cognitiva, conductal, y la terapia interpersonal. [...] De los 519 pacientes que completaron el tratamiento, se verificó una tasa de respuesta de 55% en el grupo tratado únicamente con antidepresivo y una de 52% en el grupo tratado con psicoterapia. Los descubrimientos de Serzone aproximadamente se corresponden con muchos otros resultados experimentales de antidepresivos, y subrayan una mayor debilidad en estas drogas – que mientras son efectivas, el beneficio es marginal y el resultado del tratamiento problemático. Similarmente, los descubrimientos de CBASP validan otros estudios que las terapias talking (conversacion) tienen una eficacia cercana aproximadamente igual a tomar antidepresivos.

Los resultados del grupo de tratamiento combinado droga-terapia, de todos modos, fueron verdaderamente llamativos, con 85 por ciento de los pacientes que completaron alcanzando un 50 por ciento o más de reducción en síntomas. Cuarenta y dos por ciento en el grupo combinado alcanzaron la remisión (una virtual eliminación de todos los síntomas depresivos) comparado con el 22 por ciento en el grupo Serzone y 24 porciento en el grupo CBASP.

Los autores del estudio confesaron haber sido tomados por sorpresa por los resultados, admitiendo que “las tasas de respuesta y remisión en el grupo de tratamiento combinado eran sustancialmente más altas que aquellas que podrían haberse anticipado.”

Origen de la Depresion

Con fines explicativos podemos diferenciar a las depresiones con causas psicológicas en aquellas cuyo origen es percibible por quien la padece pues se halla dentro del alcance de su conciencia y hasta cierto punto de su comprensión; y aquellas otras que tienen su raíz en el ámbito del psiquismo profundo, siendo la causa original imperceptible a la conciencia de la persona, aunque esté en condiciones de señalar hechos relacionados a la misma o las manifestaciones evidentes de la depresión. Desde el punto de vista médico podríamos considerar a las debidas a desordenes metabólicos, intoxicaciones, infecciones; a enfermedades a las que acompañan a manera de efectos secundarios y aquellas en las que se puede reconocer un origen genético pues se puede identificar al fenotipo que la origina, que está presente y es “heredada” en una familia. Durante el presente siglo, se han planteado diversas hipótesis para explicar la causa de los trastornos afectivos. Son tres las líneas de pensamiento que han generado hipótesis en este sentido:

Psicodinámica Esta postula que los diversos conflictos intrapsíquicos son la causa de los trastornos afectivos.

Aprendizaje-conductual Asume que pensamiento y sentimientos son conductas aprendidas y que un reforzamiento negativo provocaría los trastornos afectivos.

Psicobiológica Considera que por lo menos los casos más graves de los trastornos afectivos son causados por factores biológicos y que tratamientos de tipo somático pueden ayudar a aliviarlos. Mas recientemente se han encontrado coincidencias mas que discrepancias entre las diversas teorías y así han surgido formulaciones integrativas como

La Hipótesis psicobiológica de vía final común Hipótesis psicobiológica de vía final común Considera que la participación conjunta de las siguientes condiciones determina los estados afectivos.

1 Vulnerabilidad biológica

2 Historia personal del paciente

3 Desencadenantes psicosociales

4 Condición fisiológica general

5 Rasgos y organización de la personalidad

Depresion “Preventiva?”

Como podemos prevenir la depresion? conociendo que es la depresion… La depresion es  una enfermedad como cualquier otra, todos los seres vivos nos  “deprimimos” Porque nos deprimimos?  Porque …respondemos  ante cierto tipo de situaciones, como la perdida de un ser querido, la enfermedad, la muerte, la perdida del trabajo, el divorcio, terminar con una relacion,  cuando viajamos a otro país, etc, etc, …todo esto nos forma  una situación de tensión o stress prolongado.
Existen muchos motivos que pueden conducir al inicio de una depresión, lo extraño sería que uno no se deprimiera nunca. Puede ser leve, moderada o mayor, dependiendo de la intensidad de los síntomas, causas y duración. Se puede mostrar “colorida” con todos sus síntomas o encubierta.
La depresión es una enfermedad común y tratable, afecta a un numero alto de la población y a menudo vuelve a reaparecer después de que se ha acabado con el tratamiento. Se estima que actualmente hasta el 60% de la población estadounidense padece un trastorno depresivo mayor o depresion endogena que es uno de los diagnósticos más frecuentes en la práctica general. A pesar de que puede tratarse con medicamentos, los antidepresivos tardan un tiempo aproximado de 1 a 2 semana en hacer efecto y los organismos pueden responder de manera diferente en cada caso.
En el Reino Unido, los médicos generales diagnostican casi dos millones de nuevos casos de depresión cada año. Ya que un síndrome depresivo puede ser desencadenado por numerosos factores físicos y psicológicos, y ya que algunos síntomas se prestan a confusión, el diagnóstico requiere evaluaciones completas del estado físico y mental de los pacientes, las cuales pueden tomar tiempo. Cada vez más, se reconoce que la depresión requiere un tratamiento prolongado. Después de la suspensión del tratamiento a corto plazo de los síntomas vuelven a aparecer aproximadamente en el 50% de los casos, lo cual traduce un tratamiento inadecuado del episodio depresivo más que la aparición de un nuevo episodio. El tratamiento de mantenimiento de la depresión representa hoy en día una práctica clínica bien aceptada. El tratamiento eficaz de la depresión mayor no sólo mejora la calidad de vida de quienes la padecen, sino que también puede mejorar problemas médicos asociados.
Trastornos del estado de ánimo“. Bajo el nombre de depresión se agrupan una variedad de estados clínicos: desde la alteración del estado de ánimo a una condición que puede poner la vida misma en peligro.
La Depresión es un estado emocional de abatimiento, tristeza, sentimiento de indignidad, de culpa. La misma lleva al que la siente, a la soledad, la pérdida de motivación, el retraso motor y la fatiga. Puede llegar incluso a convertirse en un trastorno psicótico donde el individuo se queda completamente incapacitado para actuar en forma normal en su vida de relación. La depresión mayor se acompaña frecuentemente de síntomas de ansiedad. Los pacientes deprimidos y ansiosos sufren una sintomatología más severa, tienen una respuesta reducida al tratamiento convencional y presentan un mas pobre pronóstico que los pacientes sin ansiedad concomitante.

SÍNTOMAS
Los síntomas más frecuentes son:
· Auto concepto bajo. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a considerarse como deficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un defecto físico, moral o mental. Tiende a rechazarse a sí misma, ya que cree que los demás la rechazarán.
· Una consideración negativa del mundo. Se siente derrotado socialmente. Considera al mundo como si le hiciera enormes exigencias y presentara obstáculos que interfieren con el logro de los objetivos de su vida. Las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas. Miran el futuro sin esperanza.
· Pesimismo marcado. Ve el futuro desde una perspectiva negativa y le da vueltas a una serie de expectativas negativas. El deprimido prevé que sus problemas y experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros mucho peores en su vida.
· Tienden a deformar sus experiencias, malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes tomándolos como fracaso, privación o rechazo personal.
· Exageran o generalizan excesivamente cualquier situación por más sencilla que sea, tienden también a hacer predicciones indiscriminadas y negativas del futuro. Perciben que todo siempre va a ir en contra suyo, acentuando lo negativo hasta casi excluir los hechos positivos.

PREVENCION Y TRATAMIENTO
Hay algunas pautas que pueden ser útiles para evitar caer en la depresión y facilitan salir de ella cuando esta recién asoma, es leve o moderada y se trata de una de una respuesta a una situación temporal:
· Establecer una red de soporte social y amistades. Ejemplo: Agrupación de ex alumnos, Colegio de profesionales, grupo parroquial, curso de idiomas, artes, computación, trabajo social, colonia de extranjeros, etc.
. Ocupar el tiempo en actividades nuevas y productivas, que de preferencia se traduzcan en nuevas rentas. Muchas veces caemos en una rutina de actividades reducidas sin darnos cuenta, trayendo como consecuencia el empobrecimiento de nuestras relaciones humanas, culturales y económicas. Es conveniente romper esa rutina realizando alguna actividad que nos hubiera gustado desarrollar y hemos pospuesto; lo ideal es encontrar entre esos intereses postergados alguno que se traduzca en mayores ingresos económicos y nos relacione con gente que comparte el mismo tipo de interés.
· Tener un programa moderado y constante de ejercicios. Ya está comprobado que existe un compuesto hormonal que está relacionado al “tono vital”, se le llama endorfina, que junto con la serotonina son las “hormonas de la alegría”, el cuerpo las sintetiza naturalmente (sin costo alguno) al realizar ejercicio muscular intenso en forma regular. Los diferentes tipos de danza son una buena alternativa.
· Poner más atención al cuidado físico y arreglo personal. Al inicio de la depresión se aprecia despreocupación en el cuidado de la apariencia personal, lo que a su vez hace que al vernos al espejo o recibir comentarios al respecto nos sintamos peor todavía. No hay que bajar la guardia, se debe procurar mantener la atención por lo menos en el aseo y cuidado personal.
· El stress y la depresión coinciden orgánicamente por estar presentes en situaciones de caídas en el nivel de las vitaminas y minerales (Zinc, Magnesio, etc.), lo que a su vez acentúa el stress, facilitando el ingreso a la depresión; creándose un círculo vicioso; el mismo que se puede romper tomando suplementos vitamínicos que contengan el Complejo B, C y A, los minerales mencionados o específicas para el stress.

Estos consejos pueden ser efectivos para prevenir la depresión o cuando está en su fase de inicio y el origen no es de mayor relevancia para los planes y metas de vida de la persona.
Sin embargo si esta se debe a la pérdida real o virtual de alguien que constituye un eje afectivo en la vida del sujeto, si la depresión ya está instalada por más de 3 meses, si está asociada a la presencia de ansiedad, con dolor existencial e interfiere en la efectividad laboral; entonces no sólo es necesaria la psicoterapia, sino que puede ser conveniente el uso de psico fármacos para compensar bioquímicamente a la persona y es el psiquiatra el profesional indicado para recetarlos.
Desde luego que no es suficiente con el tratamiento farmacológico, también es necesaria la psicoterapia a fin de “reparar” las estructuras mentales y afectivas que han sido afectadas por el evento o situación desencadenante; igualmente es necesario guiar o acompañar a la persona en la re elaboración de su “nueva vida” y el proceso psicoterapéutico debe ser conducido por un profesional debidamente entrenado.
Es conveniente señalar que se debe ser muy cuidadoso al “aconsejar” o “intervenir” en los casos de depresión, especialmente si no se ha realizado la evaluación que permita conocer el nivel de profundidad y las causas de la misma, pues si bien existen que algunas que son “fácilmente manejables” y nuestra intervención puede o no tener mayor trascendencia, igualmente hay otras en las que el daño a la integridad de la personalidad es tal que un desacierto puede conducir a un desenlace lamentable.

Ayudemonos los unos a los otros

Este mensaje lo publico porque pertenece a una de las pacientes del Grupo Nuestro que somos todos los que mantenemos el Grupo de Ayuda y Esperanza vivo, quien me ha escrito y me gustaria publicar su mensaje pues necesita de toda la ayuda que podamos prestarle.  Su mensaje dice asi:

sres. y sras.
grupos de ayuda y esperanza
sra. ANA MARIA BARRIOS

A todos ustedes mi mas respetuoso saludo por la labor diaria y universal que hacen, y  SIN FINES DE LUCRO, lo cual he podido comprobar al responder ENSEGUIDA todos los mensajes y e-mails que les llegan, y todo por el afan de ganar una sonrisa acompañada del bienestar que esta les brinda

mi ONG asociacion por la UNION, ESTABILIDAD Y PAZ de los bipolares del peru, como esta en proceso de iniciacion necesitamos toda ayuda posible, como medicina, sicologos y siquiatras que vengan a darnos charlas, y ya que no nos dan trabajo porque somos discrimanados algo MUY INJUSTO tambien queremos nos apoyen con maquinarias para nosotros mismos crearnos trabajo

en cuanto a la DRA. ANA MARIA BARRIOS que es una PRESTIGIOSA Y RECONOCIDA DRA. COLOMBIANA PARA TODO EL MUNDO, deseariamos si nos puede apoyar con literatura, ya sea libros, folletos, o si se puede programar un cursillo para nuestra ONG, la cual estariamos coordinando en cuanto ella nos dedique un tiempo.

bueno, esperamos haber cubierto sus expectativas, en cuanto a quienes somos y lo que queremos

con el amor de dios en sus corazones y en los nuestros estoy convencida haremos un planeta mas acorde con el plan de dios

teresa frias feijoo
PRESIDENTA DE LA ONG ASOCIACION POR LA UNION, ESTABILIDAD Y PAZ DE LOS BIPOLARES DEL PERU

teresafderomero@hotmail.com
telefonos en lima  255-8736     999885767
av. arequipa 4538 miraflores, lima, peru

Poema “Nuestra Mente”

Photobucketuien no ha sentido
Lo telúrico
Moverse en su interior
Despertando sentimientos
Que provocan gran ardor e
Incomodidades varias
Por no poder armar rápido
Rompecabezas vital
Humano y más que terreno
En nuestro pesado andar
Facilitando los pasos
(Transición que hemos de dar)
Entre el impúber y púber
Entre el maduro y el anciano
Entre el hombre llano y
El Hombre de verdad
Pleno de autoconocimiento
Sin incomodidades adentro
El rompecabezas armado
Relajado, tranquilo y vital

No se completa el autoanálisis
Por solo autoanalizar
Debe uno convertirse
En auto observador y ya
Pues el secreto estriba
En que el observador y
Lo observado
En uno solo se fundan
Logrando así el plan
Intrínseco en los genes
En el Cerebro y Alma
Aunque a algunos no les guste
Mencionar a ese ente
Sin el cual no podrían
Ni vivir, ni pensar, ni andar

Esa es la chispa
Sencilla y única
Que hace al motor andar…
Pero de ella no depende
Cuando la vida Iniciar
Hay aquí ciertas variables
Que el ingeniero en jefe
Creativo y Capaz
Debe medir primero y exactamente
Para poder aplicar

Ciertamente en dualismo
El hombre se debate ¡Ah!
Pero es porque no fija rumbo
Para su no enfilar
Hacia un puerto
O espejismo
Mientras experiencia gana y
Termina, como todos
Llamando al gran capitán…

Ya lo dijo Al Tantawi
“Fuimos creados libres
Pero más nos conviene ¡Ah!
Atarnos con aquellas cadenas
Del Amor y la humildad
De la sumisión perfecta
Renunciando al Albedrío
Que no supimos usar
Dejándole todo al “Universo

O como lo quieras llamar…”
“¡El sabe lo que nos dará!”

Aquel que se crea muy grande
Henchido de orgullo ha de andar y
Quizás contra grandes piedras
Sus frágiles pies han de chocar
Pues ya lo dijo el Gran Ajaib
Señor Pleno de Amor
Bañado en Pureza y Humildad
En una frase muy corta
Que Hari hoy a de alargar
“La Luz suprema mora en todos
Opacada por los velos de la mente y
De la Tosca materia
Para que ella Brille Plena
La mente hay que aquietar y
Dejar que el observador
Se funda con lo observado
Convirtiéndose así
En núcleo y periferia…
Que gran misterio es este que
La mente solo comprenderá
Cuando tome su lugar y
Al intelecto subyugue
Dejando al Alma aflorar.

 

Photobucket

Arte Terapia

La Terapia a través del arte, conocida como Arteterapia (Terapia artística, Terapia creativa o configurativa también), consiste en el uso de las artes visuales con fines terapéuticos. Se basa en la idea de que las representaciones visuales, objetivadas a través del material plástico, contribuyen a la construcción de un significado de los conflictos psíquicos, favoreciendo su resolución. La representación plástica sería, desde este punto de vista, un proceso de construcción del pensamiento.

La terapia artística tiene un rango amplio de aplicación, en áreas como la rehabilitación (ver Terapia ocupacional), la educación y la salud mental.

CARACTERISTICAS DEL ARTE TERAPIA

Actualmente en arteterapia existen 2 corrientes principales: por un lado, los que utilizan la plástica como medio de elicitar un diálogo paciente-terapeuta, con el objetivo de elaborar posteriormente de manera verbal el contenido plástico creado. Por otro lado, están los que se centran el lo artístico, sin requerir la posterior elaboración verbal. Los primeros generalmente son psicólogos o psiquiatras especializados en arteterapia, y los segundos, actúan supervisados en su mayoría por psicólogos o psiquiatras, y su labor es planteada como complementaria a una labor psicoterapéutica.

Independientemente de la orientación escogida, la terapia artística se caracteriza por:

  • Relevancia del proceso de creación por sobre el producto artístico, ya que es en las limitaciones de este proceso en donde pueden trabajrse las dificultades para simbolizar la experiencia
  • Importancia de la creatividad, bajo el supuesto que su desarrollo favorecería el surgimiento de soluciones creativas en otras áreas de la vida.
  • Énfasis en la creación espontánea, sin importar el grado de pericia plástica, con un objetivo más bien expresivo.
  • Articulo publicado en Wikipedia

Depresion causada por otras enfermedades

Entre el 10 y 15 por ciento de las depresiones son provocadas por un problema medico (enfermedad de la glándula tiroides, el cáncer, o enfermedades neurológicas, anemia) o por medicamentos. Una vez que se da tratamiento contra la enfermedad, o se ajusta la dosis y el medicamento adecuados la depresión desaparecerá.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés .En todos los casos es posible que la depresión instalada agrave el cuadro que la originó. En oportunidades disminuyendo las defensa del organismo, actuando directamente sobre el sistema inmunitario.

Enfermedades endocrinas y trastornos metabólicos

* Hipotiroidismo Hipoglucemia

** Hipertiroidismo Diabetes

Enfermedad de Addison Acromegalia

Enfermedad de Cushing Insuficiencia suprarrenal

Trastornos reumatoideos

Artritis reumatoidea

Lupus eritematoso sistémico

*Polimialgia reumática

*Carcinoma de la cabeza del páncreas Neoplasias

**Linfoma retroperitoneal

Trastornos del sistema nervioso central

Enfermedad de Parkinson Hemorragia subaracnoidea.

*Demencia Senil *Tumores cerebrales

Ateroesclerosis cerebral.

Infecciones virales

Influenza Neumonías virales

Hepatitis Mononucleosis infecciosa

Enfermedades cardíacas

Infarto agudo de miocardio (posterior a)

Angina de pecho

Insuficiencia cardíaca congestiva

Trastornos gastro-intestinales

*Ulcera péptica

Colitis

Miscelánea

Intoxicaciones por esteroides Anemia perniciosa

Intoxicaciones por metales: Porfiria intermitente

Talio, mercurio. Asma bronquial

Todas las enfermedades Neurodermatitis

Invalidantes, especialmente

Esclerosis múltiple

Y enfermedades reumáticas

Procedimientos quirúrgicos especialmente asociados con depresión

Cirugía cardiovascular Colectomía

Cirugía ginecológica: Cualquier amputación,

Mastectomía sin importar su dimensión

Histerectomía

Fármacos que causan depresión

Analgésicos | Antiinflamatorios

Fenacetina Fenilbutazona

***Indometacina

Agentes ansiolíticos/

Depresores del S.N.C. Antibióticos

***Benzodiacepinas Sulfamidas

***Barbitúricos Agentes activos contra gram-negativos.

Anticonvulsivos Agentes cardiovasculares

Carbamacepina Digitálicos

Derivados de la succimida Procainamida

***Antihipertensivos ***Corticoides

Clonidina Cortisol

Guanetidina Acetato de cortisona

Hidralazina

Metildopa Hormonas

Propanolol ***Anticonceptivos orales

Reserpina Estrógenos

Progesterona

Drogas antiparkinsonianas

Clorhidrato de amantadina Drogas toxicomaníacas

Levodopa Alcohol

Carbidopa Marihuana

Alucinógenos

Agentes antituberculosos Miscelánea

Cicloserina Colina

Disulfiram

Metilmercurio

Insecticidas organofosforados

Anorexígenos

***Anfetaminas

***fenfluramina

***fenmetrazina

*Enfermedades en las cuales los síntomas depresivos pueden dominar el cuadro

**En exámenes de laboratorio de rutinas aparecen trastornos del calcio sérico.

***Frecuentemente implicados en la depresión.

Puede no presentar anomalidades en los exámenes de laboratorio de rutina

La depresión es doblemente frecuente en pacientes con trastornos y enfermedades gastro-intestinales que en pacientes con otras enfermedades orgánicas.

Hipotiroidismo y Depresión

Los signos y síntomas del hipotiroidismo son casi idénticos a los de la depresión. Todos los pacientes que presentan sintomatología sospechosa deben recibir una prueba funcional de tiroides y, si es posible, se les debe medir el nivel de hormona estimulante de tiroides (TSH), dado que a veces el hipotiroidismo se delimita por la presencia de un nivel de función tiroidea por debajo de lo normal y niveles de TSH elevados concomitantemente. Cuando el paciente recibe la necesaria terapia sustitutiva, generalmente desaparecen los síntomas depresivos. Si los síntomas persisten debe tenerse en cuenta la posible existencia de una depresión autónoma.

Los cuadros depresivos primarios asocian a síntomas psicológicos como la tristeza, disforia, falta de interés o capacidad de placer y disfrute, sentimientos de inutilidad o culpa, estorbo, pensamientos de muerte que pueden llegar a ser de suicidio, otros síntomas somáticos como la pérdida de peso sin hacer régimen, aumento del mismo por hiperfagia, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotores, fatiga o pérdida de energía o disminución de la capacidad de concentración. Muchos de los síntomas de este segundo grupo son compartidos por otros síndromes y enfermedades médicas.

Por otro lado, la dificultad para expresar estados afectivos hace que un grupo de pacientes deprimidos expresen con mayor frecuencia e intensidad sintomatología somática que afectiva, y, sin embargo, padecen cuadros depresivos primarios, denominados tradicionalmente depresiones enmascaradas.

Será una historia clínica detallada la que permitirá detectar antecedentes médicos del paciente, así como la prescripción de fármacos potencialmente depresógenos . Datos demográficos como la edad de inicio del trastorno, que si es tardía, sugiere la necesidad de explorar patología médica o los antecedentes personales, por si no se tratara de un primer episodio depresivo. Los trastornos del humor son los que más se heredan en psiquiatría, así como son también hereditarias otras enfermedades médicas, por lo que resultará de interés profundizar en los antecedentes familiares. La ausencia de antecedentes personales y/o familiares de depresión, orienta a su origen médico o yatrogénico .

Es importante prestar atención a los síntomas cognitivos, incluso posibles fluctuaciones de los mismos. Los pacientes depresivos pueden tener alteradas la capacidad de evocación o la atención, pero si se presentan confusos o con deterioro cognitivo será preciso descartar patologías médicas. El paciente depresivo raramente se muestra desorientado en la exploración mental. Sus alteraciones de memoria, cuando las hay, son más subjetivas que objetivas, polarizando el recuerdo en lo negativo. El inicio de estos problemas será brusco.

Es necesario precisar los síntomas somáticos, por otro lado muy frecuentes en las depresiones primarias: por ejemplo, aunque durante los cuadros depresivos es frecuente la hiporexia y la pérdida de peso, en aquel paciente que ha perdido veinte kilos en un mes habrá que sospechar patología médica subyacente.

En cuanto a la exploración física: deberá ser completa, incluso en pacientes con un diagnóstico anterior de depresión, siempre que aparezcan quejas físicas. En todo caso se deberá incidir en aquellas exploraciones sugeridas por la impresión clínica, y de manera importante en la exploración neurológica.

Resulta a demás muy útil recabar información de los familiares o personas que convivan con el paciente, ya que los pacientes deprimidos no suelen dar información objetiva de su funcionamiento basal. De la misma manera, concretar si existe consumo de tóxicos por parte de los pacientes. Los pacientes deprimidos suelen consumir más alcohol, tóxico muy depresógeno, que la población normal

Depresion y Enfermedad Organica

La depresión podría ser una respuesta al stress ocasionado por enfermedades en pacientes predispuestos, o no, a deprimirse. Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar la depresión, además, las pérdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse más problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Evidentemente, la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además, como se observa en el cuadro, ocupa casi cualquier posición posible en relación con ella.

Relación secuencial entre depresión y enfermedad orgánica

Depresión => simula <= Enfermedad Orgánica
Enmascara
Precede
Acompaña
Intensifica
Complica
sigue

Dado que el médico centra su atención en la entidad orgánica, puede pasar por alto la detección de una depresión. Sin embargo, la depresión no sólo requiere tratamiento por su razón de ser, sino porque afecta desfavorablemente el curso y destino de la enfermedad somática. La depresión puede producir una exageración de los síntomas, aun los de un trastorno orgánico menor. Por ejemplo, los pacientes con trastornos gastrointestinales – con los cuales se asocia con frecuencia la depresión – pueden sentir mayor

Dolor o náusea de lo que podría esperarse por la severidad de la patología. Un paciente que se encuentra deprimido también puede no responder al tratamiento, demorando la recuperación y la rehabilitación. Además los síntomas somáticos de depresión, como constipación, palpitaciones, crisis de vértigo, malestares yu náusea, pueden enmascarar y confundir el cuadro clínico. La incidencia de depresión en pacientes

Clínicos y quirúrgicos es elevada, cualquiera que sea la entidad nosológica y su gravedad. Si bien en general los síntomas son somáticos o se expresan a través de los síntomas orgánicos de la enfermedad primaria, también están presentes síntomas psíquicos y emocionales: tristeza, llanto, evasión, pérdida del interés, enlentecimiento de las respuestas, temores infundados, y autoreproche.

Se sabe que algunas medicaciones y enfermedades orgánicas pueden imitar o, directamente, generar una depresión. Pero incluso en presencia de tales patologías y fármacos, el médico no puede suspirar “diagnósticamente” aliviado; el carcinoma de páncreas puede simular una depresión, pero detrás de la enfermedad puede haber una depresión “genuina” o puede surgir a consecuencia de ella. Se confunden la interdigitación de la enfermedad orgánica y la depresión, y también confunde la enfermedad, al paciente y al médico. La claridad e integridad del diagnóstico depende de un cuidadoso interrogatorio y examen clínico y de un alto índice de sospecha.

Los síntomas somáticos de la depresión no son “fantasías”, sino que se siente. La depresión es tanto un trastorno fisiológico como un trastorno psíquico.

La mejor garantía para establecer un diagnóstico de depresión cuando los síntoma son fundamentalmente somáticos es el tener una mente intuitiva.

La depresión podría ser una respuesta al estrés ocasionado por enfermedades en pacientes, predispuestos, o no a deprimirse.Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar una depresión, además las perdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse mas problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Es evidente que la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además ocupa cualquier posición posible en relación con ella.

Que es un Transtorno Depresivo?

Todo el mundo atraviesa períodos de tristeza, de soledad o de infelicidad. Los acontecimientos cotidianos, y nuestras reacciones ante ellos, afectan a veces a nuestra paz interior. AsÍ es la vida. Pero cuando estos sentimientos duran semanas o incluso meses, impidiendo que volvamos a adoptar una visión sana de la realidad, es posible que nos hallemos ante una depresión. El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. El depresivo está enfermo de su voluntad, y desgraciadamente los familiares y amigos, para estimularlos le piden “¡Tené Voluntad!”, lo que tortura al paciente depresivo pues la enfermedad se caracteriza por ausencia de la misma (no pueden, no es que no quieran). Se les recomienda que salgan de vacaciones, sin saber que el depresivo llevará su depresión en la maleta.Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente “ya basta, me voy a poner bien”. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión pueden mejorar con un .tratamiento adecuado. Características descriptivas y trastornos mentales asociados. Los sujetos con un episodio depresivo mayor se presentan a menudo con llanto, irritabilidad, tristeza, rumiaciones obsesivas, ansiedad, fobias, preocupación excesiva por la salud física y quejas de dolor (p. Ej., cefaleas o dolores articulares, abdominales o de otro tipo). Durante un episodio depresivo mayor algunos sujetos presentan crisis de angustia con un patrón que cumple los criterios del trastorno de angustia. En los niños puede presentarse una ansiedad por separación. Algunos sujetos refieren problemas en las relaciones personales, interacciones sociales menos satisfactorias o problemas en la actividad sexual. La consecuencia más grave de un episodio depresivo mayor es la tentativa de suicidio o el suicidio consumado. El riesgo de suicidio es especialmente alto para los sujetos con síntomas psicóticos, historia de tentativas de suicidio previas, historia familiar de suicidio consumado o consumo concomitante de sustancias. También puede haber una tasa aumentada de muertes por enfermedades médicas. Los episodios depresivos mayores a veces van precedidos de algún estrés psicosocial (p. Ej., la muerte de un ser querido, la separación matrimonial, el divorcio). El parto puede precipitar un episodio depresivo mayor.
Los síntomas de un episodio depresivo mayor suelen desarrollarse a lo largo de días o semanas. Antes de que comience puede haber un período prodrómico con síntomas ansiosos y síntomas depresivos leves, que puede durar semanas o meses. La duración de un episodio depresivo mayor también es variable. Lo habitual es que un episodio no tratado dure 6 meses o más, independientemente de la edad de inicio.

Transtorno de la depresion y Tratamiento

El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de progresivo deterioro, estará  indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el uso de terapia convulsiva, cuando no responde a otras  intervenciones terapéuticas .El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario. En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la comprensión, la simulación, el aprendizaje y el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir futuros episodios. El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir al paciente a un psiquiatra o psicólogo.

Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

ENCUENTRO ENTRE EL MÉDICO, EL PACIENTE Y SUS FAMILIARES

EL PROFESIONAL DEBERÁ RESPONDER A LAS PREGUNTAS DEL PACIENTE

Todo paciente tiene derecho a acceder a un volumen razonable de información sobre su enfermedad, pero más allá de ese derecho, el informar al paciente y a su grupo familiar puede llegar a constituirse en uno de los puntos más importantes del plan de tratamiento. La comprensión dinámica de la enfermedad, de su curso y de su tratamiento puede facilitar el establecimiento de cooperación entre el grupo familiar, el paciente y el medico. Este tipo de cooperación ayuda en la ejecución del tratamiento y hace que las recaídas sean menos problemáticas. Por ejemplo, la esposa que llega a entender que los síntomas perturbantes de la depresión no son culpa de su marido, que él no puede controlar esos síntomas, se pondrá menos hostil y enojada, y tendrá mayor capacidad para brindarle un apoyo afectivo. El paciente que sabe que la depresión es una enfermedad médica que puede ser tratada, con toda probabilidad seguirá las instrucciones médicas. Así también el paciente que entiende que la depresión tiene recaídas, con mayor probabilidad informará al medico sobre la presencia de síntomas larvados mientras todavía sean fácilmente controlables.

Las entrevistas esclarecedoras son en general, simples, y surgen por preguntas hechas por el paciente y sus familiares – , pero los puntos básicos de la depresión deben enunciarse una y otra vez en futuras consultas. Muchas personas tienen un sorprendente volumen de información errónea sobre la depresión , lo cual les impide realmente escuchar lo que se les está diciendo. Además, comprender la depresión especialmente cuando es propia, no es tarea fácil. En cada entrevista tres puntos deben formar la base de la aclaración de la depresión:

1.- La depresión es una enfermedad médica
2.- La depresión no es culpa del paciente o de su grupo familiar
3.- La depresión puede ser tratada.

La entrevista durante la cual se esclarece la depresión también debe incluir la posibilidad de que se requiera una derivación a otros especialistas en ese momento o en el futuro . La entrevista que se efectúa seguidamente es entre el médico y el grupo familiar, pero debe incluirse la misma información en una entrevista esclarecedora entre el médico y el paciente

PENSAMIENTO DEPRESIVO

Su Pensamiento Depresivo

Siempre que usted detecte que se está sintiendo algo más triste, mire hacia atrás e intente recordar qué pensamiento provocó su sentimiento de tristeza. Este pensamiento puede ser una reacción a algo que pasó recientemente, o quizás en la última hora o en los últimos minutos, o puede ser un recuerdo de un evento pasado. El pensamiento puede contener uno o más de los temas siguientes:

(1) Opinión Negativa sobre uno mismo.

Esta idea se mantiene a menudo al compararse con otras personas que parecen ser más atractivas o tener más éxitos o ser más capaces o inteligentes: “Yo soy peor estudiante que Mike,” “he fallado como padre”, “no tengo suficiente juicio o ingenio”. Usted se puede encontrar con que se ha preocupado con estas ideas, o rememora los acontecimientos negativos del pasado cuando otras personas parecían detestarle o despreciarle. Puede considerarse sin valor y aburrido y asume que sus amigos y familiares estarían contentos si se libraran de usted.

(2) Autocrítica.

La persona deprimida se siente triste porque enfoca su atención en sus presuntas limitaciones. Se culpa de no hacer un trabajo que piensa que debe hacer, por decir cosas que no debía o por las desgracias que causa a otros. Cuando las cosas van mal, es probable que la persona deprimida crea que es por su culpa. Incluso los eventos felices pueden hacerle sentirse peor si piensa, “no merezco esto. Soy indigno de ello”. Debido a que la opinión propia es tan baja, puede hacer demandas excesivas sobre sí mismo. Puede exigirse que sea una ama de casa perfecta o un incansablemente amigo fiel o un médico de juicio clínico infalible. Puede venirse abajo pensando, “debía haber hecho un trabajo perfecto”.

(3) Interpretaciones Negativas de los Hechos.

Una vez y otra, puede encontrarse respondiendo de manera negativa a las situaciones que no le molestarían si no estuviera deprimido. Si tiene un problema de no encontrar un lápiz, puede pensar, “Todo es difícil para mí”. Cuando gasta un poco de dinero, puede sentirse triste, como si hubiera gastado una gran cantidad. Puede ver la desaprobación en comentarios que otras personas hacen, o decide que ellos le detestan en secreto –aunque ellos pueden actuar de forma amistosa.

(4) Expectativas Negativas sobre el Futuro.

Puede llegar a tener el hábito de pensar que nunca superará sus sentimientos de dolor o sus problemas y creerá que durarán para siempre. O puede tener las anticipaciones de pensamiento negativas siempre que usted intente hacer un trabajo específico: “Estoy seguro de que voy a fallar en esto”. Una mujer deprimida tendría una imagen visual de ella de que estropea la cena siempre que cocina para invitados. Un hombre con una familia que atender se imaginó despedido por su jefe por cometer algún error. La persona deprimida tiende a ver el futuro como fracaso e infelicidad como algo inevitable y puede decirse que es vano intentar hacer que su vida vaya bien.

(5) ” Mis Responsabilidades me están Agobiando”.

Usted tiene los mismos tipos de trabajos para hacer en casa o en su trabajo que ha hecho antes muchas veces, pero cree ahora que es completamente incapaz de hacerlos o que le llevará semanas o meses antes de llevarlos a cabo. O se dice que tiene tantas cosas para hacer que no hay ninguna manera de organizar el trabajo. Algunos pacientes deprimidos se niegan parte de tiempo para dedicarlo a sus intereses personales debido a lo que ellos ven como obligaciones urgentes que les llueven de todos los lados. Pueden experimentar sentimientos negativos físicos que acompañan a tales pensamientos, incluso sensaciones de ahogo, náusea, o dolores de cabeza.

Que hacer con los Pensamientos Negativos

Una persona no deprimida podría tener los mismos pensamientos de vez en cuando pero generalmente los deshecha de su mente. Pero la persona deprimida los tiene todo el tiempo –siempre que él piense sobre su propio valor o habilidad o lo que es probable que le pase en la vida. Éstos son algunas de las maneras que usted puede reconocer el pensamiento deprimido.

(1) Los pensamientos negativos tienden a ser automáticos.

Realmente no están basados en la razón y la lógica –apenas parecen cruzan la mente, estos pensamientos están basados en la baja opinión y concepto que tienen las personas sobre ellos mismos, en lugar de en la realidad.

(2) Los pensamientos son irracionales y no sirven para ningún propósito útil.

Le hacen sentirse peor y le impiden conseguir lo que realmente quiere en la vida. Si los considera atentamente, probablemente encontrará que se ha saltado a una conclusión que realmente no es exacta. Su psicoterapeuta podrá mostrarle lo irrazonable de sus pensamientos negativos.

(3) Aunque estos pensamientos son irracionales, parecen ser absolutamente creíbles en el momento que usted los tiene. Normalmente se aceptan como razonables y se consideran como un pensamiento realista como, “El teléfono está sonando –debo contestarlo”.

(4) Cuanto más una persona cree estos pensamientos negativos (es decir, los acepta sin criticarlos), peor se siente.

Si usted se permite anclarse en estos pensamientos, encontrará que está interpretando todo de una manera negativa. Tenderá a hundirse cada vez más desde que todo parece desesperante. Pero rendirse es dañino –porque las personas deprimidas interpretan a menudo el hecho de que ellos se han rendido como otra señal de inferioridad y fracaso. Usted puede ayudarse aprendiendo a reconocer sus pensamientos negativos y entender por qué son incorrectos e ilógicos.

Tareas para Realizar (Segun BecK y Greenberg)

(1) Un Horario Diario.

Intente fijar las actividades para llenar todas las horas del día. (Una forma especial es el Horario de Actividades Semanal.) Haga una lista de actividades que usted planea realizar cada día. Empiece con la actividad más fácil y entonces progrese a la más difícil. Verifique cada actividad cómo la completó. Este horario también puede servir como un registro corriente de sus experiencias de dominio y satisfacción.

(2) Método del “Dominio y Placer”.

Usted tiene más cosas “favorables” de lo que es consciente normalmente. Apunte todos los eventos del día y entonces etiquete aquellos que involucran algún dominio de la situación con la letra “D” y aquellos que conllevan un poco de satisfacción con la letra “P”.

(3) El A.B.C. de los Sentimientos.

La mayoría de las personas deprimidas cree que su situación vital es tan penosa que es natural en ellos sentirse triste. Realmente, sus sentimientos se derivan de lo que piensan y cómo interpretan lo que le ha pasado. Si piensan cuidadosamente sobre un reciente evento que les ha perturbado y les ha deprimido, deben poder ordenar tres partes del problema: A. El hecho (Acontecimientos) B. Sus pensamientos C. Sus sentimientos (Consecuencias). La mayoría de las personas sólo son normalmente conscientes de los puntos A y C. Suponga, por ejemplo, A à su esposa se olvida de su cumpleaños. Usted se siente herido, defraudado y triste à C. Lo que realmente está haciéndole infeliz es el significado que usted da a los eventos (B). Usted piensa “el olvido de mi esposa significa que ella no me ama ya”. “He perdido el amor de ella y de otros”.Usted puede pensar entonces que sin su aprobación y admiración usted no puede estar nunca contento o satisfecho. Aunque, es bastante posible que su esposa simplemente estuviera ocupada o no comparta su entusiasmo por los cumpleaños. Usted ha estado sufriendo debido a su conclusión injustificada –no debido al propio evento.

(4) Si usted tiene un sentimiento triste, repase sus pensamientos .

Intente recordar que es lo que ha “pasado a través de su mente”. Estos pensamientos pueden haber sido su “automática” reacción a algo que pasó –el comentario de un amigo, recibir una factura en el correo, el ataque de un dolor de estómago, una imagen. Usted probablemente encontrará que estos pensamientos eran muy negativos y usted los cree.

(5) Intente Corregir Sus Pensamientos

“Contestando” a cada una de las declaraciones negativas que usted se hizo a sí mismo con una declaración más positiva, equilibrada. No sólo encontrará que eso es más realista respecto a su vida sino que, además,. se sentirá mejor. Una ama de casa estaba sintiéndose triste y abandonada porque ninguna de sus amigas le había telefoneado durante unos días. Cuando ella reflexionó sobre el tema, comprendió que María estaba en el hospital y Juana en el pueblo y Elena había llamado. Sustituyó esta explicación alternativa para el pensamiento negativo: “Me han abandonado” y empezó a sentirse mejor.

(6) la Técnica de la Doble Columna.

Apunte su pensamiento automático irrazonable en una columna y en la opuesta su respuesta a los pensamientos automáticos. (Ejemplo: Juan no ha llamado. Él no me ama. La respuesta: Él está muy ocupado y pienso que estoy mejorando respecto a la semana pasada–para que necesite preocuparse por mí.)

(7) Resolución de los Problemas Difíciles.

Si un trabajo particular que usted tiene que hacer parece ser muy complejo y difícil, escriba un ensayo sobre cada uno de los pasos que tiene que realizar para lograr resolverlo y entonces hacer simplemente un paso de cada vez. Problemas que parecen irresolubles pueden ser dominados descomponiéndolos en unidades manejables más pequeñas. Si usted se siente paralizado ante un problema y no está haciendo ningún progreso, intente apuntar maneras diferentes, alternativas de ver el problema. Pregúnteles a otras personas cómo ellos podrían ocuparse de semejante dificultad. Nosotros lo hemos etiquetado como maneras alternativas de presentar y resolver los problemas –”Terapia Alternativa”.

Ejercicio Físico y Depresión

Se ha demostrado que hacer 30 minutos de ejercicio rápido tres veces por semana es tan eficaz como la terapia con medicamentos para aliviar en corto tiempo los síntomas de depresión mayor. Los investigadores de Duque University Medical Center han mostrado además que continuando el ejercicio se reduce notablemente las recaídas de depresión.

Los investigadores de Duque demostraron en un estudio de 156 pacientes de la tercera edad con diagnostico de depresión mayor, que los pacientes que practicaron ejercicios durante 16 semanas, mostraron una mejoría significativa y comparable estadísticamente a la de aquellos que tomaron la medicación antidepresiva, o la de aquellos que a la vez tomaron la medicación y ejercitaron.

Un nuevo estudio con los mismos participantes durante seis meses adicionales, demostró que los pacientes que continuaron ejercitando después de completar el ensayo inicial, tuvieron menos recaídas de depresión, comparativamente con los otros pacientes. Sólo en 8 por ciento de los pacientes del grupo de ejercicio retornó la depresión, mientras que la misma volvió a presentarse en el 38 por ciento del grupo con medicamento sólo y 31 por ciento del grupo del ejercicio más droga.

Llegaron a la conclusión importante de que la efectividad del ejercicio parece persistir con el tiempo, y que los pacientes que responden bien para ejercer y mantener su ejercicio tienen menor riesgo de recaer.

El Dr. Blumenthal explicó. “Que con cada incremento de 50 minutos de ejercicio, se redujo también en un 50 por ciento el riesgo de recaída. Los “resultados de estos estudios indican que un programa de ejercicio modesto es un tratamiento eficaz para los pacientes con depresión mayor”, y continuó diciendo. “Y si estos pacientes motivados continúan con su ejercicio, ellos tienen mayor oportunidad de que la depresión no retorné”

Los investigadores se sorprendieron al ver que el grupo de pacientes que tomaron la medicación y ejercitaron no respondió como aquellos que sólo hicieron ejercicio. Sugirieron que el ejercicio puede ser beneficioso porque los pacientes asumen un papel realmente activo intentando mejorar, mientras que tomar la píldora representa un acto realmente muy pasivo”.

Los investigadores realizaron este exitoso estudio en personas de mediana edad y mayores, por lo que suponen que es lógico asumir que tales resultados se obtendrían también en la población general, puesto que las personas de mayor edad tienden a tener problemas médicos adicionales o enfermedades que podrían hacer mas difícil el ejercicio regular en comparación con los pacientes más jóvenes.

Escala del Test De Hamilton para la Ansiedad

Instrucciones: Escoja en cada ítem la puntuación que corresponda a la intensidad acorde a lo que siente o a su comportamiento, de acuerdo a su apreciación, y luego sume la totalidad de los 17 ítem.

1. Humor deprimido, tristeza (melancolía), desesperanza, desamparo, inutilidad:
0 = Ausente
1 = Estas sensaciones las expresa solamente si le preguntan como se siente
2 = Estas sensaciones las relata espontáneamente
3 = Sensaciones no comunicadas verbalmente (expresión facial, postura, voz, tendencia al llanto)
4 = Manifiesta estas sensaciones en su comunicación verbal y no verbal en forma espontánea

2. Sentimiento de culpa:
0 = Ausente
1 = Se culpa a si mismo, cree haber decepcionado a la gente
2 = Tiene ideas de culpabilidad o medita sobre errores pasados o malas acciones
3 = Siente que la enfermedad actual es un castigo
4 = Oye voces acusatorias o de denuncia y/o experimenta alucinaciones visuales amenazadoras

3. Suicidio:
0 = Ausente
1 = Le parece que la vida no vale la pena ser vivida
2 = Desearía estar muerto o tiene pensamientos sobre la posibilidad de morirse
3 = Ideas de suicidio o amenazas
4 = Intentos de suicidio (cualquier intento serio)

4. Insomnio precoz:
0 = No tiene dificultad
1 = Dificultad ocasional para dormir, por ejemplo le toma más de media hora el conciliar el sueño
2 = Dificultad para dormir cada noche.

5. Insomnio intermedio:
0 = No hay dificultad
1 = Esta desvelado e inquieto o se despierta varias veces durante la noche
2 = Esta despierto durante la noche, cualquier ocasión de levantarse de la cama se clasifica en 2 (excepto por motivos
de evacuar)

6. Insomnio tardío:
0 = No hay dificultad
1 = Se despierta a primeras horas de la madrugada, pero se vuelve a dormir
2 = No puede volver a dormirse si se levanta de la cama

7. Trabajo y actividades:
0 = No hay dificultad
1 = Ideas y sentimientos de incapacidad,  fatiga o debilidad (trabajos, pasatiempos)
2 = Pérdida de interés en su actividad (disminución de la atención, indecisión y vacilación)
3 = Disminución del tiempo actual dedicado a actividades o disminución de la productividad
4 = Dejó de trabajar por la presente enfermedad. Solo se compromete en las pequeñas tareas, o no puede realizar estas
sin ayuda.

8. Inhibición psicomotora (lentitud de pensamiento y palabra, facultad de concentración disminuida, disminución de la
actividad motora):
0 = Palabra y pensamiento normales
1 = Ligero retraso en el habla
2 = Evidente retraso en el habla
3 = Dificultad para expresarse
4 = Incapacidad para expresarse

9. Agitación psicomotora:
0 = Ninguna
1 = Juega con sus dedos
2 = Juega con sus manos, cabello, etc.
3 = No puede quedarse quieto ni permanecer sentado
4 = Retuerce las manos, se muerde las uñas, se tira de los cabellos, se muerde los labios

10. Ansiedad psíquica:
0 = No hay dificultad
1 = Tensión subjetiva e irritabilidad
2 = Preocupación por pequeñas cosas
3 = Actitud aprensiva en la expresión o en el habla
4 = Expresa sus temores sin que le pregunten

11. Ansiedad somática ( Signos físicos concomitantes de ansiedad tales como: Gastrointestinales: sequedad de boca,
diarrea, eructos, etc. Cardiovasculares: palpitaciones, cefaleas. Respiratorios: hiperventilación, suspiros. Frecuencia de
micción incrementada. Transpiración):
0 = Ausente
1 = Ligera
2 = Moderada
3 = Severa
4 = Incapacitante

12. Síntomas somáticos gastrointestinales:
0 = Ninguno
1 = Pérdida del apetito pero come sin necesidad de que lo estimulen. Sensación de pesadez en el abdomen
2 = Dificultad en comer si no se le insiste. Solicita laxantes o medicación intestinal para sus síntomas gastrointestinales

13. Síntomas somáticos generales:
0 = Ninguno
1 = Pesadez en las extremidades, espalda o cabeza. Dorsalgias. Cefaleas, algias musculares. Pérdida de energía y
fatigabilidad. Cualquier síntoma bien definido se clasifica en 2.

14. Síntomas genitales (tales como: disminución de la libido y trastornos menstruales):
0 = Ausente
1 = Débil
2 = Grave

15. Hipocondría:
0 = Ausente
1 = Preocupado de si mismo (corporalmente)
2 = Preocupado por su salud
3 = Se lamenta constantemente, solicita ayuda

16. Pérdida de peso:
0 =  Pérdida de peso inferior a 500 gr. en una semana
1 =  Pérdida de más de 500 gr. en una semana
2 = Pérdida de más de 1 Kg. en una semana

17. Perspicacia:
0 = Se da cuenta que esta deprimido y enfermo
1 = Se da cuenta de su enfermedad pero atribuye la causa a la mala alimentación, clima, exceso de trabajo, virus,
necesidad de descanso, etc.
3 = No se da cuenta que está enfermo

Si la suma total de esta Escala es igual o mayor a 6 puntos  puede estar padeciendo un Trastorno Depresivo.

E S C A L A  D E  H A M I L T ON  P A R A  A N S I E D A D (HARS)

INSTRUCCIONES: Escoja en cada ítem la puntuación que corresponda a la intensidad acorde a lo que siente o a su comportamiento, de acuerdo a su apreciación, y luego sume la totalidad de los 14 ítem. Las definiciones que siguen al enunciado de cada ítem son ejemplos que pueden servir de guía. Deben puntuarse todos los ítem acorde a los siguientes criterios: 0: Ausente; 1: Intensidad ligera; 2: Intensidad media; 3: Intensidad elevada;  4: Intensidad máxima ( invalidante ).

1. HUMOR ANSIOSO: Inquietud. Expectativas de catástrofe. Aprensión ( anticipación temerosa ). Irritabilidad.

2. TENSION: Sensaciones de tensión. Fatigabilidad. Imposibilidad de estar quieto. Reacciones de sobresalto. Llanto fácil. Temblores. Sensaciones de incapacidad para esperar.

3. MIEDOS: A la oscuridad. A los desconocidos. A quedarse solo. A los animales. A la circulación. A la muchedumbre.

4. INSOMNIO: Dificultades de conciliación. Sueño interrumpido. Sueño no satisfactorio, con cansancio al despertar. Sueños penosos. Pesadillas. Terrores nocturnos.

5. FUNCIONES INTELECTUALES ( COGNITIVAS ): Dificultad de concentración. Mala memoria.

6. HUMOR DEPRESIVO: Pérdida de interés. No disfruta del tiempo libre. Depresión. Insomnio de madrugada. Variaciones anímicas a lo largo del día.

7. SINTOMAS SOMATICOS MUSCULARES: Dolores musculares. Rigidez muscular. Sacudidas musculares. Sacudidas clónicas. Rechinar de dientes. Voz quebrada.

8. SINTOMAS SOMATICOS GENERALES: Zumbido de oídos. Visión borrosa. Oleadas de calor o frío. Sensación de debilidad. Sensaciones parestésicas ( pinchazos u hormigueos ).

9. SINTOMAS CARDIOVASCULARES: Taquicardia. Palpitaciones. Dolor torácico. Sensación pulsátil en vasos. Sensaciones de “baja presión” o desmayos. Extrasístoles (arritmias cardíacas benignas).

10. SINTOMAS RESPIRATORIOS: Opresión pretorácica. constricción precordial. Sensación de ahogo o falta de aire. Suspiros. Disnea (dificultad para respirar).

11. SINTOMAS GASTROINTESTINALES: Dificultades evacuatorias. Gases. Dispepsia: dolores antes o después de co- mer, ardor, hinchazón abdominal, nauseas, vómitos, constricción epigástrica. Cólicos (espasmos) abdominales. Borborigmos. Diarrea. Perdida de peso. Estreñimiento.

12. SINTOMAS GENITOURINARIOS: Micciones frecuentes. Micción imperiosa. Amenorrea (falta del período menstrual). Metrorragia (hemorragia genital). Frigidez. Eyaculación precoz. Impotencia. Ausencia de erección.

13. SINTOMAS DEL SISTEMA NERVIOSO AUTONOMO: Boca seca. Accesos de enrojecimiento. Palidez. Tendencia a la sudoración. Vértigos. Cefalea (dolor de cabeza) de tensión.

14. CONDUCTA EN EL TRANSCURSO DEL TEST: Tendencia al abatimiento. Agitación: manos inquietas, juega con los dedos, cierra los puños, tic, aprieta el pañuelo en las manos. Inquietud: va y viene. Temblor en las manos. Rostro preocupado. Aumento del tono muscular o contracturas musculares. Respiración entrecortada. Palidez facial. Traga saliva. Eructos. Taquicardia o palpitaciones. Ritmo respiratorio acelerado. Sudoración. Pestañeo.

EL AMOR MEDICINA NATURAL

I Lov U

El médico y escritor Dean Ornish dice: “El amor y la intimidad influyen de manera esencial en lo que nos enferma y lo que nos hace bien, lo que nos causa tristeza y lo que nos da alegría, lo que nos hace sufrir y lo que nos lleva a la curación. Si una nueva droga tuviera el mismo impacto, practicamnete todos loa médicos del país la recomendarían a sus pacientes; no prescribirla sería un acto contrario a la ética de la profesión”.

DISTIMIA Y DIAGNOSTICO

1 ¿Qué es la distimia?

La distimia, también llamada trastorno distímico, se define como un tipo de trastorno afectivo o del estado de ánimo que a menudo se parece a una forma de depresión grave (clínica) menos severa, pero más crónica. Sin embargo, las personas que tienen distimia también pueden experimentar a veces episodios de depresión grave.
La distimia es un trastorno depresivo que afecta al cuerpo, al estado de ánimo y a los pensamientos. Puede afectar o alterar radicalmente la alimentación, el sueño y la manera de pensar, pero no es lo mismo que sentir tristeza o estar decaído, ni tampoco es indicio de debilidad personal ni constituye un estado que pueda disiparse o modificarse a voluntad. Las personas que sufren una enfermedad depresiva no pueden simplemente “recobrar el ánimo” y reponerse. A menudo es necesario el tratamiento que, a veces, es incluso decisivo para la recuperación.
Existen tres tipos de depresión que pueden clasificarse en tres grupos principales:

  • Depresión grave (depresión clínica)
  • Síndrome maníaco depresivo (trastorno bipolar)
  • Distimia (trastorno distímico)

¿A quiénes afecta la distimia?
La distimia afecta a las mujeres con el doble de frecuencia que a los hombres. El trastorno distímico afecta aproximadamente al 5,4 por ciento de los adultos estadounidenses de 18 años de edad o mayores; es decir, a 10,9 millones de personas. Según el Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health), cada año alrededor del 40 por ciento de los adultos que tienen un trastorno distímico también cumplen los criterios de depresión grave o trastorno bipolar.
¿Cuáles son los síntomas de la distimia?
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la distimia, que son menos severos pero más crónicos que los de la depresión grave. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Tristeza, ansiedad o sensación de “vacío” persistentes.
  • Pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban.
  • Llanto excesivo.
  • Mayor inquietud e irritabilidad.
  • Menor capacidad de concentrarse y tomar decisiones.
  • Disminución de la energía.
  • Pensamientos de muerte o suicidas, intentos de suicidio.
  • Aumento de los sentimientos de culpabilidad, desamparo y, o desesperanza.
  • Alteraciones del peso y, o del apetito debido a comer de forma insuficiente o excesiva.
  • Alteraciones en los hábitos del sueño.
  • Aislamiento social.
  • Síntomas físicos que no ceden ante los tratamientos estándar (por ejemplo, dolor crónico, dolor de cabeza).

Para un diagnóstico de distimia, un adulto debe exhibir un estado de ánimo deprimido durante al menos dos años (un año en los niños y adolescentes), junto con por lo menos otros dos síntomas de depresión (señalados arriba). Los síntomas de la distimia pueden parecerse a los de otras condiciones psiquiátricas. Siempre consulte con un especialista para el diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica la distimia?
Como se ha comprobado que a menudo la depresión coexiste con otras condiciones médicas, como cardiopatía, cáncer o diabetes, y también con otros trastornos psiquiátricos como el abuso de drogas y la ansiedad, el diagnóstico y tratamiento en las etapas iniciales son cruciales para la recuperación. A menudo el diagnóstico se hace después de un examen psiquiátrico o psicológico minucioso, realizado por un  profesional de la salud mental.

TEST DE SUICIDIO?

1. ¿Has estado sintiéndote triste o infeliz?
Una “respuesta afirmativa” confirmará que la persona está atravesando una depresión.
2. ¿A veces te sientes desesperanzado? ¿Te parece que las cosas nunca podrán mejorar?
La desesperanza a menudo va asociada con ideas suicidas.
3. ¿Piensas en la muerte? ¿Te parece que las cosas nunca se pondrán mejor?
Una “respuesta afirmativa” indica ideas suicidas pero no necesariamente planes suicidas. Muchas personas que sufren de depresión declaran que estarían mejor muertas, y que desean morir mientras duermen o en un accidente. Sin embargo, la mayoría no tiene intenciones de matarse.
4. ¿Has tenido alguna vez verdaderos impulsos suicidas? ¿Tienes alguna urgencia de matarte?
Una “respuesta afirmativa” indica un deseo real de morir. Esta es una situación más seria.
5. ¿Tienes algún plan específico para matarte?
Si la respuesta es afirmativa, pregunte los planes en forma detallada. ¿Qué método has elegido? ¿Ahorcarte? ¿Píldoras? ¿Pistola? ¿Has conseguido la cuerda? ¿Desde qué edificio tienes pensado saltar? Aunque estas preguntas suenen grotescas, pueden salvarle la vida. El peligro es mayor cuando los planes son claros y específicos, cuando se han elaborado las preparaciones necesarias y cuando el método elegido es definitivamente mortal.
6. ¿Cuándo estás pensando hacerlo?
Si el plan del intento de suicidio es a largo plazo, digamos, en cinco años más, el peligro no es inminente. Si el plan es a corto plazo, el peligro es grave.
7. ¿Existe algo que te detendría a hacerlo, tal como tu familia o religión?
Si responde que la gente estaría mejor sin él/ella, y si no existen factores disuasivos, las probabilidades de suicidio son altas.

8. ¿Has intentado suicidarse anteriormente?
El hecho de que hayan existido intentos de suicidio anteriores indica mayor probabilidad de intentos en el futuro. Aunque el intento anterior no haya parecido grave, el siguiente puede ser fatal. Todos los intentos de suicidio deben tomarse con seriedad. Más aún, las “señales” suicidas pueden ser más peligrosas de lo que parecen ya que mucha gente realmente se quita la vida.
9. Si te sintieras desesperado, ¿estarías dispuesto a conversar con alguien o a pedir ayuda? ¿Con quién conversarías?
Existe menos peligro cuando la persona con ideas suicidas muestra cooperación y tiene planificado buscar ayuda. El peligro es serio cuando se muestra terca, silenciosa, hostil y sin deseos de buscar ayuda.
Si la persona tiene un plan definido, si tiene los medios al alcance, si el medio elegido es mortal, y si ha determinado cuándo lo hará, el riesgo de suicidio es muy elevado.

Debe actuarse de acuerdo a la urgencia de la situación. Por tanto, es muy importante preguntar esos detalles para poder estimar el peligro.

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO ANO 2009

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Muchas felicidades a todos los lectores y miembros de este grupo AYUDA Y ESPERANZA  en estas navidades y nuestros mas profundos deseos de Alegrias, prosperidad, amor y mucho exito para este ano que comienza.

METAS, AMBICIONES Y SUENOS Seran nuestro EXITO manana.

FELIZ NAVIDAD GRUPOS AYUDA Y ESPERANZA

Presidenta

Dra.  Ana Maria Barrios Escobar

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Esquizofrenia, Psicosis Endogena y Psicosis Maniaco Depresiva

La esquizofrenia (del griego, schizo: “división” o “escisión” y phrenos: “mente“) es un diagnóstico que describe un grupo de síntomas y signos que están presentes en algunas personas. Se caracteriza por una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas, y una significativa disfunción social.

Una persona con este diagnóstico por lo general va a mostrar un pensamiento desorganizado (laxitud asociativa), delirio, alteraciones perceptuales (alucinaciones), alteraciones afectivas (en el ánimo y emociones) y conductuales. Los síntomas de la esquizofrenia son muy variados, lo que sugiere que se trataría de varios trastornos, y no de uno solo. Ninguno de estos síntomas es patognomónico de esta condición, lo que dificulta el diagnóstico.

Naturaleza

Ante la carencia de una anatomía patológica claramente identificable, surgen legítimas dudas acerca de considerar la esquizofrenia una real enfermedad. Cabe la discusión acerca del concepto de “esquizofrenia”, como un concepto peyorativo cargado de sentido social, y de estigmatización del sujeto que recibe este diagnóstico. Algunos autores han llegado a proponer que las percepciones y sentimientos del esquizofrénico tienen un real sentido y no implican necesariamente un menoscabo. Existe un debate inacabado acerca de lo normal y lo anormal de esta condición. Si a la alteración de las endorfinas y la dopamina en el cerebro le llamamos así como tal, tendríamos que llamar a esa enfermedad “insuficiencia dopaminérgica” o “insuficiencia endorfínica” crónica o aguda, según sea la duración y desarrollo de esa alteración. Como lo hace la medicina en general con la mayoría de los síntomas.

La esquizofrenia es considerada por algunos autores como “Psicosis endógena“, y a veces se la agrupa junto a la “Psicosis maníaco depresiva”, también considerada “Endógena”. El término “endógeno” fue originado como polaridad de lo “exógeno”, denominando esto último aquellas manifestaciones psíquicas originadas en trastornos corporales, como enfermedades cerebrales o sistémicas o producto de intoxicaciones con diversas sustancias (lo que hoy se conoce como delirium (se mantiene este término en latín para evitar la confusión con el delirio). El término “endógeno”[1] derivó de la idea de “degeneración” como “desviación malsana de un individuo”, surgida en el siglo XIX, asociándola fuertemente a la idea de predisposición hereditaria degenerada. Posteriormente lo “endógeno” fue modificándose hacia la idea de “disposición” (más que “degeneración”), y luego designó simplemente un origen desconocido, una psicosis sin base somática conocida (pero se deja entrever que probablemente la tenga).

Por último Tellenbach sugirió que existía un “endón” en el ser humano, un ámbito interno donde se verifican procesos rítmicos, de maduración, y que tienen un carácter globalizador, de conjunción cósmica-natural, de corte antropológico-existencial. Históricamente, por lo tanto, lo “endógeno” denominó una etiología, una psicopatología y por último, un adjetivo. Su intención es poner de manifiesto el hecho fundamental que los procesos psicopatológicos esenciales se desarrollan al interior del ser psíquico humano individual, y también el hecho de que no existe un origen biográfico u orgánico definido. Indica por otro lado un origen más o menos misterioso, que surge de la interioridad antropológica del ser humano (el “endón”). Sin embargo, la denominación ha tendido a perder vigor por el notable desarrollo en la comprensión de los factores que se vinculan al origen de la esquizofrenia. La misma denominación “psicosis” es controvertida, dado que el sufijo “osis” indica en medicina un trastorno degenerativo (como en “artrosis”), y existe actualmente un debate en torno a la consideración de la esquizofrenia como “enfermedad”. De ahí que suele preferirse hablar de “trastorno”, que tiene una connotación ligeramente más neutral.

Luminoterapia y Herbolaria para la Depresion

Otros tratamientos: TEC, luminoterapia, herbolaria

Hypericum perforatum o hierba de San Juan

La terapia electroconvulsiva (TEC o “electroshock”) se ha empleado en ocasiones en pacientes con depresión grave y en situaciones en las que los pacientes que no podían tomar antidepresivos.[38] La TEC puede ser efectiva en casos en que los medicamentos antidepresivos no proporcionan un alivio suficiente. En los últimos años la TEC se ha perfeccionado mucho. Antes de administrar el tratamiento, que se hace bajo anestesia de duración breve, se administra un relajante muscular. Se colocan electrodos en sitios precisos de la cabeza, para enviar los impulsos eléctricos. La estimulación ocasiona una convulsión breve (aproximadamente 30 segundos) dentro del cerebro. La persona que recibe TEC no percibe conscientemente el estímulo eléctrico. Para obtener el máximo beneficio terapéutico, se requieren varias sesiones de TEC, usualmente programadas con un promedio de tres por semana.

La luminoterapia o fototerapia presenta una eficacia científica probada en todo tipo de depresiones, muy especialmente en las depresiones ligadas a los cambios estacionales.

Fatiga, somnolencia excesiva, desánimo e irritabilidad pueden sorprender a una persona que durante la mayor parte del año lleva una vida normal y, cuando llegan los meses de frío, aprecia un cambio considerable en su carácter, independientemente de que exista o no una depresión leve o manifiesta el resto del año. Si la tendencia persiste y aumenta el desánimo a medida que los días se acortan, entonces es muy probable que esté padeciendo algún tipo de trastorno afectivo estacional (SAD, por las siglas, en inglés, de seasonal affective disorder). Las personas que padecen este tipo específico de depresión experimentan un estado de ánimo melancólico únicamente durante los meses de otoño e invierno, y su tristeza se abate sólo hasta que regresan la primavera y el verano.[39]

En los últimos años, el uso de hierbas para el tratamiento tanto de la depresión como de la ansiedad ha generado un gran interés. La planta conocida popularmente como hierba de San Juan o corazoncillo o incluso hipérico (el nombre científico es Hypericum perforatum) es una hierba muy utilizada en Europa para el tratamiento de la depresión moderada, y ha captado recientemente la atención de los investigadores de todo el mundo. Ha sido usada durante siglos como parte de muchos remedios naturales y populares. En Alemania, el Hypericum se utiliza hoy día para el tratamiento de la depresión más que cualquier otro antidepresivo. Sin embargo, la eficacia de esta hierba no se ha aclarado porque los estudios científicos que se han llevado a cabo se realizaron únicamente a corto plazo y utilizaron dosis diferentes.

La FDA de los Estados Unidos hizo un anuncio oficial para la salud pública el 10 de febrero de 2000. En él se afirma que la hierba de San Juan parece actuar a través de una de las vías metabólicas usadas por otros medicamentos (algunos agentes anticonvulsivos).

Psicoterapia y Diferentes Terapias

Psicoterapia

Muchas formas de psicoterapia, incluso algunas terapias a corto plazo (10-20 semanas), pueden ser útiles para los pacientes deprimidos. Las terapias “de conversación” ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y a resolverlos, a través de un intercambio verbal con el terapeuta. Algunas veces estas pláticas se combinan con “tareas para hacer en casa” entre una sesión y otra. Los profesionales de la psicoterapia que utilizan una terapia “de comportamiento” procuran ayudar a que el paciente encuentre la forma de obtener más satisfacción a través de sus propias acciones. También guían al paciente para que abandone patrones de conducta que contribuyen a su depresión o que son consecuencia de su depresión.

Estudios de investigación han comprobado que dos tipos de psicoterapia a corto plazo son muy útiles para algunas formas de depresión. Se trata de la terapia interpersonal y de la terapia cognitivo-conductual. Los terapeutas interpersonales se concentran en los problemas en las relaciones con los otros que causan y agravan la depresión. Los terapeutas cognitivo-conductuales ayudan a los pacientes a cambiar los estilos negativos de pensamiento y comportamiento que se asocian con la depresión.

Las terapias dinámicas o “de insight”, que se usan en ocasiones para tratar personas deprimidas, apuntan a ayudar al paciente a resolver sus conflictos. Estas terapias a menudo se reservan para casos en que los síntomas depresivos han mejorado bastante. Para obtener mejores resultados, los cuadros depresivos severos (en especial los que son recurrentes) por lo general requieren medicamentos o terapia electroconvulsiva (TEC), esta última en condiciones especiales, al lado de una psicoterapia, o antes de ella.

Psicoterapias psicodinámicas breves

La psicoterapia psicoanalítica elabora estrategias de afloramiento del yo intrapsíquico, oculto en el inconsciente del paciente, y origen de la sintomatología. El trastorno depresivo se expresaría como resultado de la pugna entre los mecanismos de defensa del paciente y sus impulsos. Las técnicas de psicoterapia psicodinámica breve pretenden investigar y alumbrar esos conflictos para su resolución en la esfera consciente, a través de un número limitado de sesiones.

Psicoterapia interpersonal

En este caso, el psicoterapeuta analiza los síntomas en cuanto surgen desde una perspectiva de comportamientos elaborados por el paciente a través de sus relaciones interpersonales.

Terapia cognitiva y terapia cognitivo-conductual

Esta modalidad intenta modificar pautas de conducta, a partir del análisis funcional del comportamiento, sin profundizar en el análisis de la intrapsique. Entre otros recursos, se apoya sobre todo en técnicas de relajación, de adquisición de habilidades sociales y de afirmación de la asertividad.

Depresion y Tratamiento Farmacologico

Tratamiento

Independientemente de que se llegue a un diagnóstico fino del tipo de trastorno depresivo, si la situación anímica supone una limitación en las actividades habituales del paciente, o una disminución de su capacidad funcional en cualquiera de sus esferas (social, laboral, etc.) se considera adecuada la instauración de un tratamiento. El fin del tratamiento es el de mejorar la situación anímica, así como reinstaurar un adecuado funcionamiento de las capacidades socio-laborales y mejorar, en general, la calidad de vida del paciente, disminuiyendo la morbilidad y mortalidad, y evitando en lo posible las recaídas.

La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la gravedad de los síntomas.

Farmacológico

La fluoxetina se ha popularizado con su nombre comercial más extendido: Prozac. Su eficacia y un viento favorable a corriente de una sociedad medicalizada lo han situado más allá del ámbito farmacológico, muy cerca de la cultura popular. Puede rastrearse la presencia de la “píldora de la felicidad” en la literatura, la música, el cine o la televisión.

El tratamiento con antidepresivos es el único que ha demostrado una evidencia significativa de efectividad en depresiones mayores (graves) y en depresiones psicóticas (solos o en combinación con psicoterapia). En el caso de depresiones leves o moderadas, los antidepresivos parecen ser eficaces, pero también lo son algunas propuestas de tratamiento psicoterápico (solo o con antidepresivos).[31]

No se han evidenciado diferencias entre la eficacia de los diferentes tipos de antidepresivos, cuyas principales diferencias estriban más en el tipo de efectos secundarios que pueden provocar. En general, los pacientes presentan mejor tolerancia a los modernos inhibidores selectivos de recaptación de serotonina que los clásicos antidepresivos tricíclicos y heterocíclicos.

La decisión de emplear uno u otro se basa en criterios como la buena respuesta a un fármaco determinado en episodios previos o en familiares de primer grado, la tolerancia a los posibles efectos secundarios, las interacciones posibles con el tratamiento habitual del paciente, el precio o la existencia de alguna contraindicación relativa, por la presencia de otra enfermedad.

Hay que tener en cuenta que el efecto antidepresivo tarda unas dos semanas en aparecer, aumentando progresivamente hasta su pico de máxima eficacia en torno a los dos meses.

Los principales grupos de fármacos antidepresivos son los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la enzima monoamino-oxidasa (IMAO), aunque se están incorporando nuevos grupos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (como la venlafaxina) o los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina (reboxetina). En mayor o menor grado, todos ellos pueden presentar algunos efectos secundarios, principalmente sequedad de boca, estreñimiento, mareos, náuseas, insomnio o cefalea, siendo los de las últimas generaciones los mejor tolerados.

El tratamiento con antidepresivos debe mantenerse durante seis a doce meses, para evitar el riesgo de recaidas, aunque el efecto completo puede conseguirse al mes del inicio del tratamiento. Hay que tener en cuenta que la causa más frecuente de respuesta terapéutica débil es una mala cumplimentación del tratamiento indicado (abandonos, olvidos, etc.). En torno al 25 por ciento de los pacientes abandonan el tratamiento en el primer mes, un 44 por ciento en el primer trimestre, y un 60 por ciento de los pacientes dentro de los seis meses iniciales.,

Recientemente se han publicado resultados que hacen pensar que la fluoxetina (Prozac) no es en realidad un medicamento tan efectivo contra la depresión como se había anunciado y creído (debido a lo que parece haber sido una manipulación comercial de los datos científicos presentados inicialmente).

Depresion en la Infancia

La depresión en la infancia

La existencia de trastornos depresivos en la infancia comenzó a abordarse en la literatura médica a partir de la década de los años setenta.

La depresión en la niñez se empezó a reconocer sólo hace tres décadas. El diagnóstico se acoge a los mismos criterios que en el caso de los adultos, aunque la sintomatología puede ser algo más confusa. Su prevalencia en la infancia es del 1-2 por ciento y, en la adolescencia, del 4-5 por ciento.] El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, juega menos o deja de hacerlo, expresa el deseo de no querer separarse de los padres o tiene miedo de que uno de los padres se muera. En la primera infancia pueden desarrollar síntomas atípicos como somatizaciones difusas, trastornos alimenticios, enuresis, etc. El adolescente puede expresar mal humor, disminuir el rendimiento escolar, presentar conductas desafiantes o presentar brotes de irritabilidad. En ocasiones expresa el trastorno anímico con el desarrollo de conductas de riesgo (consumo de sustancias psicotrópicas, comportamientos parasuicidas, etc.). Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces, el niño tiene un cambio de comportamiento notorio que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el “niño no parece ser el mismo”. En esos casos puede sospecharse un trastorno depresivo.

El Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH) ha identificado el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de investigación. Las Unidades de Investigación en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP), respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos. Estos investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes. Entre los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión. No obstante, los estudios controlados referidos al tratamiento farmacológico de la depresión infantil son escasos y sus resultados, en general, ambiguos y, en muchos casos, polémicos.

Depresion en la Vejez

La depresión en la vejez

On the Threshold of Eternity. El pintor holandés Vincent van Gogh, aquejado de un grave trastorno mental (quizá un tipo de psicosis que incluía estados de fuerte depresión), pintó este cuadro en 1890, en el que presenta a un anciano en un estado de desesperación.

El inicio clínico de la depresión en el anciano puede cursar con una pobre alteración del estado de ánimo. Incluso puede aparecer enmascarada con otros síntomas principales, tales como la pérdida de apetito, alteraciones de la memoria, insomnio, síntomas somáticos, ansiedad o irascibilidad. Puede simular un cuadro de demencia senil, hablándose entonces de pseudodemencia depresiva.

Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto natural de esa etapa de la vida. La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, provoca un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Cuando la persona de edad avanzada acude con el médico, puede describir únicamente síntomas físicos. Esto ocurre porque el anciano puede mostrarse reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. La persona anciana puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo.

Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de la salud. Los profesionales van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente. También los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando, o debido a una enfermedad física concomitante. Si se elabora el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria. La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de charlas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión) es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores. La psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos. Estudios realizados acerca de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión en la vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia

Depresion en los Varones

La depresión en los varonesAunque la prevalencia global es inferior entre los varones, la tasa de suicidio consumado en ellos es cuatro veces más alta que en las mujeres. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.

La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. Algunos estudios indican que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria en ambos sexos. Sin embargo, sólo en el varón se eleva la tasa de mortalidad debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.[

Depresion en las Mujeres

La depresión se da en la mujer con una frecuencia que es casi el doble de la del varón. Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer.

En particular, en relación con los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la menopausia. Las hormonas sexuales femeninas (estrógenos y progesterona), debido a una existencia de menores niveles de estrógenos, parecen desempeñar por tanto un cierto papel en la etiopatogenia de la depresión.

Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH) demostró que las mujeres que presentaban predisposición a padecer el síndrome premenstrual (SPM) grave se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por ejemplo, de la depresión) cuando se les suprimen sus hormonas sexuales a través de un tratamiento farmacológico. Si ese tratamiento se interrumpe, las hormonas se reactivan y, al poco tiempo, los síntomas vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.

La depresión posparto es un trastorno depresivo que puede afectar a las mujeres después del nacimiento de un hijo. Está ampliamente considerada como tratable. Los estudios muestran entre un 5 y un 25 por ciento de prevalencia, pero las diferencias metodológicas de esos estudios hacen que la verdadera tasa de prevalencia no esté clara]

En recientes estudios se ha demostrado una asociación entre la aparición de depresión en mujeres de edad avanzada y un aumento de la mortalidad (por diferentes causas, principalmente por accidentes vasculares cerebrales).

Depresion y Clasificasion

Clasificación

Trastorno depresivo mayor, episodio único o recidivante

Los criterios que establecen tanto el DSM-IV como el CIE-10 para el trastorno depresivo mayor son:[9]

  • Criterio A: La presencia de por lo menos cinco de los síntomas siguientes, durante al menos dos semanas:
    • Estado de ánimo triste, disfórico o irritable durante la mayor parte del día y durante la mayor parte de los días
    • Anhedonia o disminución de la capacidad para disfrutar o mostrar interés y/o placer en las actividades habituales
    • Disminución o aumento del peso o del apetito
    • Insomnio o hipersomnio (es decir, dificultades para descansar, ya sea porque se duerme menos de lo que se acostumbraba o porque se duerme más; véanse los trastornos en el sueño)
    • Enlentecimiento o agitación psicomotriz
    • Astenia (sensación de debilidad física)
    • Sentimientos recurrentes de inutilidad o culpa
    • Disminución de la capacidad intelectual
    • Pensamientos recurrentes de muerte o ideas suicidas
  • Criterio C: El cuadro repercute negativamente en la esfera social, laboral o en otras áreas vitales del paciente.
  • Criterio D: Los síntomas no se explican por el consumo de sustancias tóxicas o medicamentos, ni tampoco por una patología orgánica.
  • Criterio E: No se explica por una reacción de duelo ante la pérdida de una persona importante para el paciente.

Trastorno distímico

Artículo principal: Distimia

Los criterios para este tipo de trastorno depresivo son:

  • Criterio A: Situación anímica crónicamente depresiva o triste durante la mayor parte del día y durante la mayor parte de los días, durante un mínimo de dos años.
  • Criterio B: Deben aparecer dos o más de estos síntomas:
  • Criterio C: Si hay periodos libres de los síntomas señalados en A y B durante los dos años requeridos, no constituyen más de dos meses seguidos.
  • Criterio D: No existen antecedentes de episodios depresivos mayores durante los dos primeros años de la enfermedad. Si antes de la aparición de la distimia se dio un episodio depresivo mayor, éste tendría que haber remitido por completo, con un periodo posterior al mismo, mayor de dos meses, libre de síntomas, antes del inicio de la distimia propiamente dicha.
  • Criterio E: No existen antecedentes de episodios maníacos, hipomaniacos o mixtos, ni se presentan tampoco los criterios para un trastorno bipolar.
  • Criterio G: No hay criterios de enfermedades orgánicas.
  • Criterio H: Los síntomas originan malestar y deterioro de las capacidades sociales, laborales o en otras áreas del funcionamiento del paciente.

Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo o mixto (ansiedad y ánimo depresivo)

Por trastorno adaptativo o depresión reactiva, se acepta la aparición de síntomas cuando ésta ocurre en respuesta a un acontecimiento vital estresante, y no más allá de los tres meses siguientes a su aparición. Se habla de depresión reactiva cuando el cuadro es más grave de lo esperable o tiene mayor repercusión funcional de la que cabría esperar para ese factor estresante. Debe existir, entonces, un criterio de “desproporción” para su diagnóstico.

Trastorno depresivo no especificado

Se denomina trastorno depresivo no especificado a aquella situación en la que aparecen algunos síntomas depresivos, pero no son suficientes para el diagnóstico de alguno de los trastornos previos. Esta situación puede darse cuando existe un solapamiento de síntomas depresivos con un trastorno por ansiedad (síndrome ansioso-depresivo), en el contexto de un trastorno disfórico premenstrual o en cuadros de trastorno depresivo post-psicótico (residual) en la esquizofrenia.

Otros tipos

Duelo patológico: En el DSM-IV se contempla una situación de duelo que puede precisar tratamiento, aunque sin cumplir los criterios de ninguno de los trastornos previos.

Depresion y su Origen

El origen de la depresión es complejo, ya que en su aparición influyen factores genéticos, biológicos y psicosociales. Hay evidencias de alteraciones de los neurotransmisores, citoquinas y hormonas que parecen modular o influir de forma importante sobre la aparición y el curso de la enfermedad.[2] [3] La psiconeuroinmunología ha evidenciado trastornos en el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal relacionados con las citoquinas, así como alteraciones inmunológicas asociadas a neurotransmisores en el trastorno depresivo mayor (por ejemplo, se reducen el número de transportadores de serotonina en linfocitos de sangre periférica de pacientes deprimidos). Esto parece apuntar a una fuerte relación entre la serotonina y el sistema inmune en esta patología.

Algunos tipos de depresión tienden a afectar a miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo se asocia a menudo con cambios en las estructuras o funciones cerebrales.

Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.

En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los