Trastorno de Personalidad Limítrofe

Definición

El trastorno de personalidad limítrofe (BPD) es una enfermedad compleja y confusa. Se caracteriza por inestabilidad en el estado de ánimo, relaciones interpersonales, imagen personal, y comportamiento. Las personas con BPD con frecuencia actúan impulsivamente. Este comportamiento interrumpe la vida familiar y laboral, la planeación a largo plazo, y el sentido de individualidad. Las personas con BPS también tienen dificultad para controlar su estado de ánimo (llamada regulación de influencia negativa).

La mayoría de quienes padecen BPD tienen gran dificultad para sobrellevar separaciones de seres queridos, y tratan desesperadamente de evitar estar solos. En casos severos, las personas con BPD pueden buscar alivio del dolor interno al cortarse, quemarse, o arañarse a sí mismos.

A medida que ha incrementado el entendimiento de las causas y síntomas de BPD, han mejorado las opciones de tratamiento. Muchos de quienes padecen BPD reciben ayuda considerable por parte de psicoterapia y medicamentos.

Causas

No se entienden por completo las causas del BPD, aunque se cree que la química cerebral, genética, y factores del entorno desempeñan una función. Las personas con BPD probablemente nacen con una vulnerabilidad subyacente a la enfermedad. Cuando están expuestos a ciertas experiencias y tipos de estrés, incrementan sus probabilidades de desarrollar la enfermedad. Con frecuencia se encuentra que las personas que padecen BPD han experimentado abuso infantil, negligencia, separación, abuso sexual, o violencia.

Sistema nervioso central: cerebro

cerebro, rostro, cráneoSe cree que el BPD se desarrolla a partir de una combinación de desequilibrios químicos en el cerebro y experiencias traumáticas en la vida.

© 2011 Nucleus Medical Media, Inc.

Factores de riesgo

Los siguientes factores incrementan sus probabilidades de desarrollar BPD:

  • Sexo: femenino
  • Un historial de abuso, negligencia, o abandono en la infancia
  • Un historial de abuso sexual o violencia
  • Sensibilidad innata al estrés
  • Mala imagen personal; no tener un sentido claro de quién es usted
  • Madre, padre, o hermano con BPD

Síntomas

Los síntomas de BPD varían de una persona a otra. Las personas con BPD tienden a ser extremadamente sensibles al rechazo, reaccionando con ira y enojo ante separaciones incluso ligeras de amigos o miembros de la familia. Los síntomas con frecuencia se vuelven más agudos cuando las personas con BPD se sienten aisladas y solas, o durante momentos de particular estrés.

Los rasgos que son comunes en personas con BPD incluyen:

  • Temor al abandono, provocando comportamientos desesperados con el objetivo de evitar el abandono
  • Cambios extremos del estado de ánimo y dificultad para controlar emociones
  • Dificultad en las relaciones, caracterizada por cambios drásticos entre idealizar la relación y menospreciar la relación (ver a las personas como todas buenas o todas malas)
  • Imagen personal inestable
  • Comportamiento impulsivo
    • Gastar excesivamente
    • Promiscuidad, comportamiento sexual riesgoso
    • Apostar
    • Abuso de drogas y de alcohol
    • Auto-lesión, amenazas suicidas
    • Comer compulsivamente
  • Lesionarse repetitivamente mediante cortadas, arañones, o quemaduras
  • Sentirse incomprendidos, aburridos, y vacíos
  • Tener sensaciones profundamente arraigadas de tener defectos o ser malo de alguna manera
  • Usar mecanismos de “defensa” para evitar tomar responsabilidad para comportarse, o culpar a otras personas
  • Estado de ánimo impredecible y dificultad para regular el estado de ánimo
  • Problemas con el control de ira, manifestada como periodos de enojo intenso, incontrolable, y con frecuencia irracional
  • Episodios (por lo general precipitados por estrés) de paranoia intensa, disociación, o patrones de pensamiento que están al límite de la psicosis (de ahí el término “limítrofe”)

Diagnóstico

Su médico le preguntará acerca de sus síntomas y antecedentes clínicos, y le realizará un examen físico para descartar otras posibles causas de problemas del estado de ánimo y comportamiento. Si se sospecha de BPD, debería recibir una evaluación minuciosa por parte de un psiquiatra que se especialice en trastornos de la personalidad.

La BPD puede afectar a cualquier persona, pero con frecuencia se diagnostica en adolescentes y adultos jóvenes. La BPD parece ocurrir mucho más frecuentemente entre mujeres que entre hombres. Se puede hacer un diagnóstico de BPD si una persona cuenta con un historial de tener relaciones interpersonales inestables, mala imagen personal, e impulsividad marcada junto con algunos de los síntomas específicos de BPD mencionados anteriormente. Además, los pacientes con BPD casi siempre tienen problemas coexistentes de salud mental, incluyendo:

  • Depresión
  • Abuso de sustancias
  • Trastornos alimenticios
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastorno bipolar
  • Gastar compulsivamente, apostar, o comportamiento sexual riesgoso

Tratamiento

Consulte con el médico acerca del mejor plan de tratamiento para usted. Las opciones de tratamiento incluyen:

Psicoterapia

La terapia individual, grupal, y familiar forma la base del tratamiento de BPD. La psicoterapia individual por lo general consiste de 2-3 sesiones a la semana durante un periodo de años. La terapia de comportamiento dialéctico (DBT) es un tipo de terapia cognitiva conductual que ha mostrado particular éxito en personas con BPD. Se puede aplicar como terapia grupal. El objetivo de la terapia es ayudar a la persona con BPD:

  • Entender su comportamiento
  • Mejorar su capacidad de tolerar la frustración, ansiedad, soledad, e ira
  • Controlar el comportamiento impulsivo
  • Mejorar habilidades sociales

La terapia familiar puede ayudar a que miembros de la familia lidien con los efectos del BPD y proporcionen apoyo para la persona que padece BPD.

Medicamentos

Se pueden usar medicamentos antidepresivos y estabilizadores del estado de ánimo para tratar la depresión coexistente y los cambios de humor. Se pueden usar medicamentos antipsicóticos en bajas dosis para controlar el pensamiento distorsionado o la ansiedad.

Prevención

No hay lineamientos para prevenir la BPD. Hay investigación en proceso para identificar cuáles métodos de tratamiento funcionan de manera más efectiva para controlar y revertir el curso de la enfermedad.

RESOURCES:

Borderline Personality Resource Center
http://www.bpdresourcecenter.org

National Institute of Mental Health
http://www.nimh.nih.gov

National Mental Health Association
http://www.nmha.org

CANADIAN RESOURCES:

Borderline Personality Disorder
http://www.borderlinepersonality.ca

Canadian Psychiatric Association
http://www.cpa-apc.org

REFERENCES:

Borderline personality disorder: fact sheet. National Mental Health Association website. Available at: http://www.nmha.org/infoctr/factsheets/borderline.cfm . Accessed July 13, 2005.

Borderline personality disorder: raising questions, finding answers. National Institute of Mental Health website. Available at: http://www.nimh.nih.gov/publication/bpd.cfm . Accessed July 12, 2005.

Borderline personality disorder: resource center. New York-Presbyterian Hospital-Weill Cornell Medical College website. Available at: http://www.bpdresourcecenter.org/ . Accessed July 13, 2005.

Feldman MD, Montandon M. “Borderline personality disorder” in Ferri’s Clinical Advisor: Instant Diagnosis and Treatment , 8 th ed. Philadelphia, PA: Mosby; 2006.

Mason PT, Kreger R. Stop Walking on Eggshells: Taking Your Life Back When Someone You Care About Has Borderline Personality Disorder . Oakland, CA: New Harbinger Publications; 1998.

DEPRESION UN TRANSTORNO MENTAL

TRASTORNOS MENTALES

Los trastornos emocionales como la depresión, ansiedad, angustia, pánico, tristeza, llanto fácil y stress se inician desde la infancia por diversas causas:

- Abandono del padre o madre

- Rechazo en la infancia

- Aislamiento social

- Muerte de un ser querido

- Perdida de trabajo, Desempleo

- Perder un rol de trabajo y asumir otro

- Separación o Divorcio

- Problemas de relación matrimonial

- Ser objeto de Abuso sexual, sicológico, físico, verbal

- Inestabilidad económica

- Discriminación por motivos de raza, cultura, defectos físicos u orientación sexual

- Enfermedades crónicas

- Desastres naturales

- Drogadicción, abuso de sustancias

- Trastornos de alimentación

- Alcoholismo

- Desgracias

- Ir a la cárcel

- La jubilación

- Rencores y odios eternos

Cuando la persona no resuelve correctamente los problemas de la niñez y los actuales, los síntomas van tomando fuerza lenta y SILENCIOSAMENTE con el pasar de los años: se somatiza la perturbación emocional.

La depresión y la ansiedad son una enfermedad grave y potencialmente letal que afecta el cuerpo, la mente y el alma de la persona que queda atrapada bajo su influencia. Interfiere negativa y significativamente con la forma en que se relaciona con el mundo, con su trabajo, en sus relaciones interpersonales y afectivas, igualmente interfiere con la forma como interpreta su ambiente natural y los acontecimientos que le rodean.

Afecta la MENTE porque presenta

ü Explosión de pensamientos negativos permanentes

ü cavilaciones sobre el pasado

ü Incapacidad para concentrarse

ü mala memoria

ü Aumenta el riesgo de demencia

ü Una visión distorsionada y excesivamente negativa de si mismas, una visión pesimista del mundo y desastrosa del futuro

ü Y tiene pensamientos recurrentes de suicidio o muerte

Afecta el CUERPO y presenta:

- Alteración en el sistema nervioso, miedo, temblor

- Fuertes dolores de cabeza

- Vértigo, mareo, desorientación

- Vomito, nauseas

- Sudoración excesiva, frio intenso

- Sensación de ahogamiento y atragantamiento

- Parálisis física o parcial

- descontrol de esfínteres

- Sensación de quemazón y hormigueo en diferentes partes del cuerpo

- Palpitaciones constantes o Taquicardia

- Tensión muscular

- Sensación de opresión en el pecho

- Alteración en la frecuencia cardiaca y respiratoria

- Postura rígida

- Perdida de energía, cansancio, fatiga crónica y letargo persistente

- Disminución de la actividad, la eficacia o la productividad

- Cambios significativos en el apetito y los patrones de sueño

- Dolores inexplicables en el cuerpo

- Afecta el impulso sexual

- y los órganos de la vista, el olfato y el oído

Además, afecta

- El sistema inmunológico: debilita a la persona y se hace mas susceptible a las enfermedades

- El sistema esquelético: aumenta el riesgo de osteoporosis

- El corazón: existe una estrecha relación entre los trastornos afectivos y las dolencias cardiovasculares.

- La depresión, la ansiedad y los síntomas en general producen dolor emocional y también contribuye a la percepción del dolor físico.

Afecta el ALMA porque siente

- Baja autoestima o confianza en si mismos

- Sentimientos de culpa

- Incapacidad para perdonarse

- Tristeza prolongada, llanto fácil e incontrolable

- Pesimismo, negativismo

- Preocupación

- Agitación

- Indiferencia, impotencia

- Irritabilidad, ira, rabia excesiva,

- Abatimiento

- indecisión

- Desesperación

- Desesperanza, falta de fe

- Inutilidad

- Incapacidad para sentir placer en antiguos intereses

- Perdida generalizada de interés social, laboral y familiar

Los síntomas son insufribles y La mayoría de ellos, no buscan ayuda, ni comentan su situación a los familiares, ni a los amigos, porque casi siempre son estigmatizados como “personas con carácter débil”, por lo que deben soportar en silencio la enfermedad. La crisis puede durar semanas, meses o años. Los trastornos mentales, incapacitan e interrumpen el trabajo, los estudios, y las actividades diarias.

Ninguna enfermedad mental y muy pocas enfermedades medicas, conllevan un grado de sufrimiento subjetivo TAN INTENSO COMO LOS TRASTORNOS DEPRESIVOS.

Puede afectar a cualquier persona, a cualquier edad, incluidos los niños, adolescentes, adultos y ancianos; No respeta género, raza, condición, clase social, status, nivel profesional y económico.

EL IMPACTO ACTUAL DE LA DEPRESION

La DEPRESION se percibe hoy como una de las amenazas de mayor repercusión sanitaria y social para el siglo que iniciamos. Según la ASOCIACION COLOMBIANA DE SALUD MENTAL “450 millones de personas a nivel mundial sufren alguno de estos cuadros, y se muestra una persistente tendencia a aumentar; Actualmente una de cuatro personas sufre estos trastornos, para el ano 2020 una, de cada dos personas la padecerá y ocupara, dentro de las causas de morbilidad mundial, el segundo puesto. Cada año un millón de personas se suicida y al menos otros 20 millones intentan hacerlo”. Según la ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) “la depresión es la principal causa de discapacidad. A nivel mundial la incidencia de esta enfermedad es hasta dos veces más alta en las mujeres, que en los hombres. A medida que transcurre el siglo 21 lejos de disminuir amenaza con incrementarse. También se observa que la depresión cada vez más afecta a los jóvenes, ya que muchos de los casos de suicidio corresponden a este grupo.

EN COLOMBIA CADA AÑO, SE SUICIDAN APROXIMADAMENTE 2000 PERSONAS

El estrés, la ansiedad y la depresión… son las enfermedades más comunes del Siglo XXI.

PLAN OBLIGATORIO DE SALUD

El Gobierno Nacional a través del Plan Obligatorio de Salud, presta un apoyo limitado a la comunidad en relación con este tipo de trastornos mentales:

  1. Existe Autorización para Incapacidades muy cortas y los síntomas pueden durar semanas, meses o años
  2. Restricción de Terapias Sicológicas por todo el tiempo de afiliación, entre 8 a 12 y el paciente necesita 1 o 2 terapias semanales, no solo durante el tiempo de la depresión
  3. Intervenciones únicamente en crisis
  4. Cubrimientos escasos en las medicinas: unas, antiguas y otras, no producen efectos en algunas personas
  5. Limitación de tiempo en las hospitalizaciones y durante las mismas, no reciben apoyo terapéutico suficiente, básicamente se restringen a pastillas ansiolíticas y antidepresivos y la depresión que es una enfermedad no se puede curar con “pastillas mágicas”

Lo anteriormente mencionado obliga al paciente a buscar psiquiatra particular y pagar costosas medicinas. Conozco con detalles el servicio que se recibe, puesto que durante los 8 meses que padecí depresión mayor, no obtuve la ayuda idónea para superarla, la única salida que tenia para “descansar” de los síntomas, fue el suicidio. DESAFORTUNADAMENTE EN COLOMBIA, A LA DEPRESIÓN NO SE LE DADO EL CARÁCTER DE ENFERMEDAD, NI CONSTITUYE UN PROBLEMA DE SALUD PUBLICA COMO SI SUCEDE CON LOS PAÍSES DESARROLLADOS.

TRATAMIENTO INTEGRAL

EL TRATAMIENTO QUE DESARROLLAMOS ES INTENSO E INTEGRAL

PRIMERO: dos TERAPIAS SICOLOGICAS con profesionales diferentes, dos días a la semana.

SEGUNDO: GRUPO DE APOYO los dias miercoles 5:30pm en la Fundacion y los sabados a las 4.30pm.

TERCERO: EJERCICIOS DE RESPIRACION, RELAJACION, YOGA o clase de RUMBA.

CUARTO: Grupo de apoyo a los familiares o, las personas mas cercanas del paciente, los dias sabados a las 2.30pm en el humedal santa maria del lago.

QUINTO: Seguimiento medico farmacologico.

CRISIS DE ANGUSTIA, PANICO: se enseñan HERRAMIENTAS para controlar y suspender los síntomas, en los momentos de crisis. se trabaja a diario programacion neurolinguistica, es decir la programacion mental y verbal, con el fin de que, la duracion de las crisis se reduzcan completamente y con el objeto de evitar futuras recaidas.

Depresion y estres postraumatico

QUE ES ESTRES POSTRAUMATICO (TEPT)

El trastorno de estrés postraumático se origina después de haber sufrido una situación traumática como pueden ser una violación, accidente, secuestro o muerte de una o varias personas. Este trastorno se caracteriza porque esas situaciones vuelven a experimentarse en nuestra mente una y otra vez pasado ya cierto tiempo después del suceso, acompañado de ciertos síntomas de ansiedad.

¿QUIEN PUEDE SUFRIR ESTRES POSTRAUMATICO?

- Las víctimas de una violación o agresión física

- Cualquier persona que ha sido diagnosticada de una enfermedad grave

- Los sobrevivientes de desastres naturales (huracanes, maremotos…)

- Las personas que han presenciado la muerte o agresiones violentas de otras personas

- Las víctimas de guerras o conflictos (soldados, unidades médicas…)

- Las personas que han sido víctimas o han intervenido en un accidente

- Cualquier persona que haya tenido una profesión de riesgo (salvavidas, policía, bombero…) entre otras.

SINTOMAS DEL ESTRES POSTRAUMATICO

Los síntonas del TEPT pueden aparecer justo después de una situación traumática o meses e incluso años después. Sus síntomas pueden ser:

- Angustia

- Dificultad para concentrarse

- Dificulta para conciliar el sueño

- Irritabilidad

- Sobresaltos

- Miedo intenso

- Dificultar para expresar emociones

- Sentimiento de culpabilidad

 

U otros síntomas físicos como:

 

- Mareos y desmayos

- Dolor de cabeza

- Nerviosismo

- Latidos más fuertes del corazón

Todos estos síntomas producen un fuerte estrés causando a la persona que lo sufre cansancio y malestar, aumentando su ansiedad o incluso pueden llevarle a una profunda depresión.

 

En estos casos es fundamental la atención temprana del médico o especialista  hacia el afectado por este trastorno para evitar la aparición de los síntomas antes mencionados o un empeoramiento del individuo.


Masajes corporales para la depresion

Los masajes relajantes se realizan con el objetivo de lograr un estado de calma en nuestro cuerpo, que normalmente no podemos obtener naturalmente. La intención principal es darle al cuerpo un estado de tranquilidad y descanso mediante movimientos apropiados.

Son muchos los beneficios que nos aportan los masajes, ayudan a relajarnos, mejoran la circulación sanguinea, alivian los dolores musculares y los de las articulaciones, contribuyen en la eliminación de toxinas, nos ayudan a dormir mejor y alivian la presión de la espalda y cuello debido a malas posturas entre otros.

MASAJE DE ESPALDA BASICO

Para que el masaje resulte efectivo, deberemos seguir una serie de recomendaciones:

- Debes tener la mayor concentración posible y estar atento a las sensaciones que se experimentan para que el masaje sea lo más agradable posible.

- Muy importante es el ritmo del masaje. Los movimientos originan ondas que se propagarán por todo el cuerpo.

- Un masaje fuerte y brusco será vigorizante mientras que un masaje lento y moderado nos calma y relaja.

- Sobre la intensidad de los gestos, deben ser suaves sobre las zonas óseas y más fuertes en la zona muscular.

- El masaje no se puede dar con las manos secas, para ello existen aceites especiales que harán que las manos se deslicen mejor sobre nuestra piel que aumentarán el efecto del masaje.

- Es aconsejable durante el masaje, crear un ambiente relajante y tranquilo, ya que beneficia la relajación de la persona a la cual se le está realizando el masaje.

- Para realizar el masaje es aconsejable realizar ejercicios de calentamiento en manos y muñecas para evitar lesiones.

- Trabaja los pequeños bultos que se aprecien bajo la piel. Son zonas rígidas, tensas o bloqueadas que tienen cúmulos de fibras musculares.

Ejercicio de Meditacion para la depresion

Los ejercicios de meditación nos aportan beneficios para nuestra salud como la disminuición de estrés, aumento de la capacidad de concentración, para dormir y una mayor calidad del sueño, para reducir los niveles de ansiedad y depresión, para aumentar la relajación física y mental así como el autoestima entre otros.

La meditación es la forma con la que nuestra mente se sosiega y alcanzamos un estado de paz interior. Existen muchos métodos de meditación, a continuación y para comenzar, se explican los pasos básicos que llevan hasta ella.

EJERCICIO DE MEDITACION

ENTORNO

 

-Para ello elegiremos un entorno agradable y tranquilo, ni oscuro, ni demasiado iluminado, que nos aporte energía y positividad. Un entorno natural, al amanecer o al atardecer, o una habitación iluminada con la luz de una vela puede ser una buena opción.

POSICION

 

-Elegiremos una posición confortable, al ser posible sentado, ya sea en el suelo, en la silla o en cualquier objeto donde nos encontremos cómodos.

 

-Cruzaremos las piernas y trataremos de mantener la espalda lo más recta posible sin tensionar los hombros ni el cuello, para que la energia fluya fácilmente. La cabeza debe permanecer erguida pero con la barbilla un poco inclinada hacia abajo. Intente adoptar esta postura pero sin forzar ningún músculo de nuestro cuerpo, al principio puede resultarle díficil.

 

-Repose sus manos relajadamente sobre sus piernas, con las palmas hacia arriba. Puede colocarlas una en cada pierna, una mano sobre la otra o formando con su mano derecha un puño que la izquierda agarra.

The Catholic bishop of South Yorkshire and I sat with our sandwiches (mine cheese, his jam) watching this chap amiably commune with nature.

RESPIRACION

-Adoptada ya la postura comenzaremos con la respiración. Debe ser tranquila y agradable, inspirando y espirando suavemente por la nariz. La boca debe permanecer cerrada en todo momento y la lengua pegada al paladar. Es importante que durante la meditación, la respiración sea lo más pareja posible, realizando una respiración diafragmática.

MEDITACION

-Cerramos los ojos e imaginamos una llama, con la llama firmemente grabada en nuestra mente, la llevamos lentamente a nuestra imaginación hacia el interior de nuestra cabeza, muy despacio y relajadamente.

-La hacermos bajar iluminando y purificando todas las partes de nuestro cuerpo por donde la llama transcurre. Primero por nuestra cabeza, nuestros ojos, nuestros oidos, luego hacia nuestra boca, siempre iluminando todos nuestros órganos y purificándolos, tranquila y lentamente.

-Bajamos lentamente hacia el corazón a través de nuestra garganta, allí descansará la llama e iluminará nuestro corazón con una luz brillante. Después la llama se dividirá en dos y la dirigiremos hacia nuestras manos, piernas y pies, iluminando y purificando todos nuestros órganos.

-En este nivel de concentración, en el que la llama es más intensa y nos proporciona una agradable sensación de bienestar, comenzamos a tratar de relajar aún más nuestra mente y de no pensar en nada. No debemos de luchar contra nuestros pensamientos, sino observarlos relajadamente y dejarlos marchar.

BENEFICIOS DE LA MEDITACION

Con una práctica frecuente alcanzaremos el estado meditativo, que es el estado en el que la mente está despejada, libre de pensamientos y en una profunda paz interior. Este es el objetivo de la meditación.

La meditación practicada de forma continua nos aporta además de una profunda paz interior, beneficios como el aumento de la capacidad de concentración, disminuye los niveles de tensión, reducen los niveles de ansiedad y estrés y hace que nuestro cuerpo se armonice, centrándose hacia un estado de salud perfecto.


Ejercicios para la Ansiedad y depresion

Un control adecuado de nuestra respiración aporta al organismo suficiente oxígeno para nuestro cerebro. Esto permite grandes beneficios para nuestra salud, eliminamos toxinas, mejora nuestro rendimiento y favorece la relajación

RESPIRACION ABDOMINAL O DIAFRAGMATICA

Este tipo de respiración nos ayuda a fortalecer el diafragma, disminuir la tasa de respiración, disminuir la demanda de oxígeno y utilizamos menos energía para respirar.

Para realizar este ejercicio túmbese boca arriba, ponga una mano en la parte superior del pecho y la otra en su abdomen, de esta forma sentirá los movimientos del diafragma cuando respire.

Inspire lenta y profundamente, la mano en su pecho debe permanecer tan quieta como sea posible y la de su abdomen debe subir a la vez que aspira.

Retenga la respiración contando hasta tres, luego expire teniendo en cuenta que la mano de su pecho debe permanecer quieta y la de su abdomen debe bajar a la vez que expira.

Practique este ejercicio 10 minutos tres veces al día, aumente gradualmente los minutos y la cantidad de veces según lo necesite.

RESPIRACION COSTAL O TORACIA

Nuesta atención debe centrarse en el tórax y en las costillas. Como en el ejercicio anterior, coloque una mano en la parte superior del pecho y otra en el abdomen.

Inspire lenta y profundamente, la mano de su pecho debe subir a la vez que aspira y la de su abdomen debe permanecer quieta. Usted debe apreciar como su caja torácia se llena y se vacía y como su abdomen permanece quieto mientras tanto.

Practique este ejercicio 10 minutos tres veces al día, aumente gradualmente los minutos y la cantidad de veces según lo necesite.

 RESPIRACION CLAVICULAR

Ahora nuestra atención se centra en la parte superior de los pulmones y en las clavículas en especial.

Coloque una mano en su pecho y otra en su abdomen. Inspire lenta y profundamente, usted debe notar que su abdomen y su pecho permanecen quietos mientras que la parte superior del tórax y las claviculas se llenan de aire. Igualmente cuando expire, su pecho y abdomen permanecerán quietos.

Este tipo de respiración es pobre debido al poco oxígeno que ingerimos. Generalmente, en las personas con ansiedad,  predomina solo este tipo de respiración.

RESPIRACION COMPLETA

Es la unión de los tres tipos de respiración que hemos citado anteriormente.

Inspire lenta y profundamente por la nariz. Sienta como su abdomen, caja torácia y claviculas se llenan de aire, lenta y relajadamente. Mantenga el aire durante tres segundos y expire (es recomendable que el tiempo en la espiración sea el doble que en la inspiración).

Es muy importante que practique este ejercicio al menos media hora al día. Al principio puede presentar mareo o vértigo, no se preocupe, desaparecerá al poco tiempo.

Este ejercicio de respiración presenta una cantidad enorme de beneficios para nuestro cuerpo tales como:

-mejora el funcionamiento de todos nuestros órganos internos.

-mejora el estrés y la depresión

-disminuye el cansancio y la fatiga

-aumenta la capacidad pulmonar

-un ejercicio muy útil para asmáticos

-mejora las digestiones

Estos ejercicios también nos ayudan a combatir los síntomas de ansiedad y depresión o cualquier otro tipo de trastorno, y sobre todo, nos vendrá fenomenal para combatir nuestro estrés diario.


Depresion y Ejercicio de Relajacion Facial

Antes de comenzar el ejercicio, realiza varias veces una respiración completa, tranquila y profunda, puedes hacerlo con los ojos cerrados , esto ayudará a concentrarte y a que nada te distraiga.

 Comenzaremos este ejercicio por la frente, tensaremos fuertemente los músculos de nuestra frente, subiendo las cejas hacia arriba, contando hasta tres mientras inspiramos, uno, dos y tres y comenzamos a soltar todo el aire de nuestros pulmones mientras destensamos progresivamente los músculos de la frente, recuerda que la respiración debe ser tranquila y profunda.

Continuaremos por los ojos, cerraremos y apretaremos los músculos de los ojos mientras inspiramos, uno, dos y tres, tranquila y profundamente, expiramos mientras relajamos lentamente nuestros ojos y párpados.

Igualmente haremos con la nariz, tensándola y subiéndola hacia arriba y expirando mientras relajamos.

Seguiremos con los músculos de la boca, como si de una sonrisa se tratara estiraremos los músculos de la boca hacia nuestros pómulos, inspirando y contando hasta tres y expirando y relajando a la vez.

Presionaremos ahora nuestra mandíbula inferior con la superior, ejerciendo una presión moderada mientras inspiramos, uno, dos y tres y expirando y relajando suavemente.

Del mismo modo apretaremos el labio inferior contra el superior o viceversa y relajándolos mientras expiramos lentamente.

Llevaremos nuestra lengua al paladar ejerciendo toda la presión posible realizando la respiración como en los músculos anteriores.

Por último y para completar el ejercicio, tensaremos nuestro cuello inclinando la cabeza hacia abajo y ejerciendo una suave presión contando hasta tres mientras inspiramos y relajando, llevando la cabeza a su posición original, mientras expiramos. Es importante comenzar con una tensión leve, de lo contrario podríamos sufrir mareos o naúceas. De igual forma que hemos inclinado la cabeza hacia delante, lo haremos también hacia atrás y hacia los lados, llevando nuestra cabeza hacia los hombros.


Depresion y relajacion

Con este ejercicio practicado de forma continuada, de dos a tres veces al día, por la mañana cuando te levantas, a mediodía y por la noche antes de dormir, aprenderás a conciliar el sueño de manera natural y eficaz, a tener un descanso de calidad, a aumentar el nivel de concentración, a disminuir el estrés y a controlar aquellos momentos en que la ansiedad te juega una mala pasada.

Este ejercicio consiste en aflojar y relajar al máximo todos los músculos del cuerpo, sentirlos sumamente ligeros, al mismo tiempo que, controlas y asocias esta sensación a un pensamiento positivo de bienestar y relax. Tu facilidad para relajarte cada vez será mayor y llegará un momento que no nececites realizar el ejercicio por partes, solo con tu pensamiento podrás relajarte.

Puedes hacer este ejercicio sentado o acostado, como más cómodo te resulte.

Si lo haces sentado debes adoptar tus piernas en ángulo recto y ligeramente separadas, los antebrazos apoyados en los muslos, tu espalda recta o ligeramente inclinada hacia delante y tu cabeza descansando sobre tu pecho.

También puedes hacer este ejercicio acostado, hacia arriba, con las piernas ligeramente separadas y los brazos a lo largo de tu cuerpo o apoyados sobre tu pecho.

Para comenzar este ejercicio cierra los ojos con objeto de que nada te distraiga.

Respira profundamente y al exalar repite el número 3 tres veces.
De nuevo respira profundamente y al exalar, repite el número 2 tres veces.
Para completar este primer paso respira otra vez profundamente y repite el número 1 tres veces.

Ahora ya estás listo para comenzar a relajar tu cuerpo por partes.

Piensa en tu pierna derecha, déjala completamente floja, cada vez más floja y relajada, tómate el tiempo que necesites, es fundamental que la dejes totalmente relajada.
Igualmente hazlo con tu pierna izquierda, déjala totalmente relajada.

Del mismo modo, relaja tu brazo derecho e izquierdo, relájalos hasta que los sientas sumamente ligeros.

Ahora relaja los músculos de tu nuca y de tu cuello, siente como la tensión de esta parte de tu cuerpo desaparece.

Relaja tu frente y tu entrecejo, el sentir la frente relajada es señal de paz interior.

Separa ligeramente los dientes y relaja los músculos de tu cara y de tu mandíbula, es una sensación de bienestar profundo.

A continuación relaja tus hombros y todos los músculos de tu espalda.

Relaja tu pecho y vientre, tu respiración es tranquila, fácil y agradable, tu corazón late sereno y tu tranquilidad es perfecta.

Este es el fin de la relajación, crear una perfecta armonía en toda tu persona y sentirte plenamente capaz de controlarte en aquellas ocasiones en la que tu cuerpo lo precise.

Cuando salgas de este ejercicio tendrás una total sensación de descanso y bienestar.

Para salir de la relajación respira profundamente, abre y cierra los dedos de tus manos y pies arriba y abajo, desperézate y abre los ojos, te sentirás totalmente descansado y relajado.

 

 

DEPRESION Y TERAPIA NATURISTA

En los últimos años, el uso de hierbas para el tratamiento tanto de la depresión como de la ansiedad ha generado un gran interés. La yerba de San Juan o Corazoncillo (St. John’s wort o Hypericum perforatum), que es una hierba muy utilizada en Europa para el tratamiento de la depresión moderada, ha captado recientemente la atención de los estadounidenses. La yerba de San Juan, una planta muy bonita y de crecimiento lento que se cubre de flores amarillas en el verano, ha sido usada durante siglos en muchos remedios naturales y populares. En Alemania, el Hypericum se utiliza actualmente para el tratamiento de la depresión más que cualquier otro antidepresivo. Sin embargo, la eficacia de esta hierba no se ha aclarado por que los estudios científicos que se han llevado a cabo fueron a corto plazo y utilizaron varias dosis diferentes.  La FDA hizo un anuncio oficial para la salud pública el 10 de febrero del 2000. En este se afirma que la yerba de San Juan parece utilizar una de los procesos metabólicos usados por muchos otros medicamentos. Por ejemplo varios de los medicamentos que se recetan para tratar problemas tales como las enfermedades del corazón, la depresión, las convulsiones, ciertos cánceres y para prevenir los rechazos de transplantes. Por lo tanto, los médicos deben alertar a sus pacientes acerca de estas posibles interacciones farmacológicas.
Cualquier suplemento naturista se debe tomar únicamente después de consultar con el médico u otro profesional de salud capacitado.

Depresion y Farmacoterapia o medicamentos

Hay varios tipos de medicamentos antidepresivos utilizados para tratar estos trastornos .Estos incluyen los “inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina”(ISRS) que son medicamentos nuevos, los tricíclicos y los “inhibidores de la monoaminoxidasa” (IMAO). Los ISRS y otros medicamentos aún más nuevos que afectan los neurotransmisores como la dopamina o la noradrenalina, generalmente tienen menos efectos secundarios que los tricíclicos. Algunas veces el médico prueba una variedad de antidepresivos antes de encontrarse el medicamento o combinación de medicamentos más efectiva. Generalmente la dosis se debe ir aumentando hasta que la medicación es efectiva. Por lo general, el efecto terapéutico completo de los medicamentos antidepresivos no se observa inmediatamente. Hay que tomarlo en dosis adecuadas por 3 ó 4 semanas, y en algunos casos lleva hasta 8 semanas, para que se produzca el efecto completo. Sin embargo a veces se empiezan a ver mejorías en las primeras semanas.
Es posible que el paciente se sienta tentado a dejar de tomar el medicamento prematuramente. Él puede sentirse mejor y pensar que ya no lo necesita. O puede pensar que el medicamento no le está ayudando en absoluto. Es importante seguir tomando el medicamento hasta que éste tenga oportunidad de actuar en el organismo. Algunos efectos secundarios pueden aparecer incluso antes de que se produzca el efecto antidepresivo.
Una vez que el paciente se sienta mejor, es importante continuar el medicamento por 4 a 9 meses para prevenir una recaída de la depresión. Algunos medicamentos deben dejar de tomarse gradualmente (es decir reduciendo la dosis poco a poco) para dar tiempo a que el organismo se adapte y para prevenir síntomas de abstinencia, los que se producen cuando algunos medicamentos se descontinúan abruptamente. En los casos de trastorno bipolar y depresión severa crónica o recurrente, es posible que el paciente tenga que tomar el medicamento por un tiempo indefinido.
Al contrario de lo que algunas personas creen, los medicamentos antidepresivos no crean hábito. Sin embargo, como sucede con cualquier tipo de medicamento recetado por periodos prolongados, los antidepresivos deben ser supervisados cuidadosamente por el médico para determinar si se están dando en una dosis correcta. El médico debe verificar la dosificación y la efectividad del tratamiento en forma periódica.
Hay un pequeño grupo de personas que no responden a los antidepresivos usados más comúnmente (tricíclicos, ISRS y otros antidepresivos nuevos) y para las cuales los IMAO son el mejor tratamiento. Las personas que están tomando esta clase de antidepresivos deben evitar determinados alimentos. Ciertos alimentos contienen niveles elevados de la sustancia llamada tiramina (la que normalmente se encuentra en quesos fermentados, vinos y encurtidos o alimentos en conserva de vinagre). Cuando el paciente toma un IMAO, estos alimentos deben ser estrictamente evitados, al igual que algunos medicamentos como los descongestionantes que se toman para los resfríos y algunas alergias. La interacción de la tiramina con los IMAO puede ocasionar una crisis hipertensiva (subida brusca y extrema de la presión arterial) que puede llevar a la ruptura de una arteria en el cerebro, es decir un accidente cerebro-vascular. El médico debe proporcionar al paciente una lista completa de los alimentos prohibidos. El paciente debe llevar la lista consigo en todo momento. Las otras clases de antidepresivos (tricíclicos, ISRS y otros antidepresivos nuevos) no requieren restricciones alimenticias.
Nunca se deben combinar medicamentos de ningún tiporecetados, sin receta o prestadossin consultar al médico. Cualquier otro profesional de la salud que pueda recetarle un medicamento (por ejemplo el dentista u otro especialista) tiene que saber qué medicamentos está tomando el paciente. Aunque algunos medicamentos son inocuos cuando se toman solos, si se toman en combinación con otros pueden ocasionar efectos secundarios peligrosos. Algunas substancias, como el alcohol y las drogas de adicción, pueden reducir la efectividad de los antidepresivos y por lo tanto se deben evitar. Deben evitarse el vino, la cerveza y las bebidas alcohólicas destiladas, por ejemplo tequila, gin, ron, vodka, Wisky y licores. A algunas personas que están tomando uno de los antidepresivos nuevos, el médico puede permitirles el uso de una cantidad moderada de alcohol, si la persona no ha tenido un problema de alcoholismo.
Los sedantes o medicamentos ansiolíticos, que se dan para la ansiedad, no son antidepresivos. A veces son recetados junto con los antidepresivos, sin embargo, por si solos no son efectivos para tratar la depresión. Los estimulantes, como las anfetaminas, no son efectivos para tratar la depresión. Ocasionalmente se utilizan bajo estricta supervisión médica en personas que padecen al mismo tiempo de una enfermedad física y de depresión.
Las preguntas sobre los antidepresivos recetados y problemas que puedan estar relacionados con el medicamento, deben tratarse con el médico.
El litio ha sido por muchos años el tratamiento de elección para el trastorno bipolar por su efectividad para prevenir los extremos del estado de ánimo comunes en este trastorno. Su uso debe ser supervisado cuidadosamente por el médico, ya que hay poca diferencia entre las dosis efectivas y las tóxicas. Si una persona tiene un trastorno preexistente de tiroides, renal, cardíaco o epilepsia, el litio puede no ser recomendable. Afortunadamente, otros medicamentos han demostrado ser útiles para controlar cambios de ánimo extremos. Entre estos se encuentran dos anticonvulsivos: la carbamazepina (Tegretol®) y el ácido valproico (Depakene®). Ambos medicamentos han tienen una aceptación amplia en la práctica clínica. El ácido valproico ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas de los EE.UU. (Food and Drug Administration, FDA) como un tratamiento de primera línea para la manía aguda. Otros anticonvulsivos que se empezaron a utilizar más recientemente son la lamotrigina (Lamictal®) y la gabapentina (Neurontin®). Se está estudiando qué tan eficaces son éstos para el tratamiento del trastorno bipolar.
La mayoría de las personas con trastorno bipolar toman más de un medicamento(polifarmacia). Junto con el litio y un anticonvulsivo, el paciente puede necesitar un medicamento para otros síntomas que se asocian frecuentemente con la bipolaridad: agitación, ansiedad, depresión e insomnio. Es de vital importancia encontrar la mejor combinación posible de estos medicamentos para cada paciente. Para esto se requiere que el médico supervise el tratamiento cuidadosamente.

 

DEPRESION Y TRATAMIENTOS DE ELECTROSHOC

Es útil, especialmente para los pacientes cuya depresión es severa o pone su vida en peligro y para los pacientes que no pueden tomar antidepresivos. La TEC es a menudo efectiva en casos en que los medicamentos antidepresivos no proporcionan un alivio suficiente. En los últimos años la TEC se ha perfeccionado mucho. Antes de administrar el tratamiento, que se hace bajo anestesia de duración breve, se administra un relajante muscular. Se colocan electrodos en sitios precisos de la cabeza, para enviar impulsos eléctricos. La estimulación ocasiona una convulsión breve (aproximadamente 30 segundos) dentro del cerebro. La persona que recibe TEC no percibe conscientemente el estímulo eléctrico. Para obtener el máximo beneficio terapéutico se requieren varias sesiones de TEC, usualmente programadas con un promedio de tres por semana. Por su parte, la TEC es el único procedimiento igualmente eficaz en el tratamiento de la manía yde la depresión. Pero no es lo mismo mejorar un cuadro maniaco (en lo que puede ser esencial el poder sedativo, más o menos inespecífico, de un fármaco) que aliviar una depresión o prevenir la aparición de nuevas fases. El concepto de timorregulador, pues, parece aplicarse con una cierta ligereza y más bien con el ánimo de englobar las diferentes técnicas y los muy dispares fármacos utilizados en el trastorno bipolar. Con un concepto tan utilitarista, cualquier sustancia o técnica es timorreguladora con tal de que se emplee con cierto éxito en el trastorno bipolar.

 

 

DEPRESION Y TRATAMIENTO

El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de progresivo deterioro, estará  indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el uso de terapia convulsiva, cuando no responde a otras  intervenciones terapéuticas .El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario. En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la comprensión, la simulación, el aprendizaje y el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir futuros episodios. El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir al paciente a un psiquiatra o psicólogo.

Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

 

Esquizofrenia y Tratamiento

La esquizofrenia  es un diagnóstico psiquiátrico en personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y graves, caracterizados por alteraciones en la percepción o la expresión de la realidad.   La esquizofrenia causa además una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas, y una significativa disfunción social.

El concepto de esquizofrenia comenzó históricamente con el término «demencia precoz» de Bénédict Morel a mediados del siglo XIX. En 1898 Emil Kraepelin delimitó dentro de la demencia precoz a varios trastornos como la hebefrenia y la catatonia. Precisamente, debido a las múltiples combinaciones sintomáticas posibles, se ha sugerido que la esquizofrenia se trataría de varios trastornos y no de uno solo. Por esta razón, Eugen Bleuler prefirió utilizar el plural schizophrenias para referirse a esta patología cuando acuñó el nombre en 1908. A pesar de su etimología, la esquizofrenia no es lo mismo que el trastorno de identidad disociativo (o «trastorno de personalidad múltiple», o de «doble personalidad»), con el que ha sido frecuentemente confundida.   Actualmente, el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales distingue cinco variables o subtipos dentro de la esquizofrenia, mientras que la Organización Mundial de la Salud distingue siete subtipos. Por otro lado, existe una amplia variedad de modelos categoriales y dimensionales que tratan de abordar y explorar los síntomas de la esquizofrenia y su diagnóstico.

Los síntomas de la esquizofrenia suelen comenzar en adultos jóvenes y aproximadamente 0,4-0,6% de la población se ve afectada.[5] [6] Una persona con esquizofrenia, por lo general, muestra un lenguaje y pensamientos desorganizados, delirios, alucinaciones, trastornos afectivos y conducta inapropiada.   El diagnóstico se basa en las experiencias reportadas por el mismo paciente y el comportamiento observado por el examinador. No existen actualmente pruebas de laboratorio para el diagnóstico de la esquizofrenia y ninguno de los síntomas es patognomónico de esta condición, lo que dificulta el diagnóstico.

Algunos estudios sugieren que la genética, defectos durante el neurodesarrollo, el entorno durante la infancia o procesos psicológicos y sociales son factores importantes que pudiesen contribuir a la aparición de la esquizofrenia. Ciertos medicamentos y el uso recreativo de drogas parecen causar o empeorar los síntomas. La investigación psiquiátrica actual se centra en el papel de la neurobiología, pero no se ha encontrado ninguna causa orgánica.   Se ha notado un consistente aumento en la actividad de la dopamina en la vía mesolímbica del cerebro en las personas esquizofrénicas. Sin embargo, la dirección de la causalidad biológica continúa siendo una incógnita.

El tratamiento farmacológico de primera línea son los medicamentos antipsicóticos, que fundamentalmente actúan suprimiendo la actividad de la dopamina. Las dosis de los antipsicóticos empleados son generalmente más bajas que en las primeras décadas de su uso. La psicoterapia y la rehabilitación profesional y social también son importantes. En casos más graves, donde hay riesgo para el mismo paciente y para otros a su alrededor, puede ser indicada la hospitalización involuntaria, aunque la estadía hospitalaria es menos frecuente y por períodos más cortos que en tiempos pasados.  Por lo general, los trastornos de la cognición contribuyen a problemas persistentes de la conducta. Los pacientes esquizofrénicos suelen tener otros problemas de salud, incluyendo drogodependencia, depresión y trastorno de ansiedad, así como problemas sociales como desempleo, pobreza y baja calidad de vida. La esperanza de vida de los pacientes con esquizofrenia es de 10 a 12 años menor que los individuos sin la enfermedad, por razón de los problemas de salud y una mayor frecuencia de suicidio.

Demencia

¿Qué es?

La demencia es un patrón de deterioro mental causado por diferentes enfermedades o condiciones.

Una persona con demencia pierde la capacidad mental. La pérdida de memoria usualmente se manifiesta primero. Gradualmente, la persona no puede realizar tareas físicas y mentales básicas. Típicamente, la demencia se desarrolla lentamente con el paso de los meses o años. Los primeros síntomas son a menudo leves. Finalmente, las personas con demencia pueden presentar pérdida severa de la memoria. Ellos también pueden perder su capacidad para comunicarse de manera eficaz, reconocer a otras personas llevar a cabo tareas complejas o pensar en forma crítica.

A menudo, la demencia ocurre cuando las células nerviosas (neuronas) en el cerebro se rompen (degeneran) y las conexiones entre las neuronas se interrumpen. Son varias las causas de estas rupturas y generalmente no pueden detenerse. Entre las causas de la demencia:

  • La enfermedad de Alzheimer causa alrededor del 40 a 50 % de todas las demencias.
  • La enfermedad vascular, como un accidente cerebrovascular, causa alrededor del 20%.
  • La demencia de cuerpos de Lewy, que ocasiona la deformación de las neuronas del cerebro, causa otro 20% de las demencias.

Otras condiciones que pueden causan demencia incluyen:

  • la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
  • lesión en el cerebro por traumatismo
  • síndrome de inmunodeficiencia adquirida
  • alcoholismo
  • enfermedades degenerativas, como la enfermedad de Huntington y la atrofia de Pick
  • absceso cerebral
  • esclerosis múltiple
  • más de otras 50 condiciones degenerativas

En casos raros, la demencia está causada por una condición tratable, y puede frenarse parcial o totalmente si la condición se diagnostica y trata rápidamente.

  • depresión
  • reacciones adversas a los medicamentos
  • infecciones, como sífilis o meningitis micótica.
  • condiciones metabólicas, como carencias de vitamina B12, ácido fólico u hormona tiroidea

Alrededor de 5 millones de personas en Estados Unidos sufren de demencia. Se cree que aproximadamente el 15% de las personas mayores de 65 años tiene demencia. La enfermedad de Alzheimer, la causa más común de demencia, afectará a más de 12 millones de americanos en los próximos 20 años. Leer Más…

Borderline transtorno de personalidad

El trastorno límite de la personalidad, o borderline, también llamado limítrofe o fronterizo, abreviado como TLP, es actualmente definido por el DSM-IV (DSM-IV  como un trastorno de la personalidad que se caracteriza primariamente por desregulación emocional, pensamiento extremadamente polarizado y relaciones interpersonales caóticas. El perfil global del trastorno también incluye típicamente una inestabilidad generalizada del estado de ánimo, de la autoimagen y de la conducta, así como del sentido de identidad, que puede llevar a periodos de disociación. Se incluye dentro del grupo B de trastornos de la personalidad, los llamados “dramático-emocionales”. Es, con mucho, el más común de los trastornos de la personalidad.

El término borderline para referirse al trastorno está ampliamente extendido, incluso fuera del mundo anglosajón. Las razones son de índole histórica, debido a la popularización del concepto en psiquiatría por C. H. Hughes y posterior adopción por el psicoanalista Adolph Stern en 1938 para caracterizar afecciones psiquiátricas que superaban la neurosis pero que no alcanzaban la psicosis (muchos autores califican los síntomas del TLP como pseudopsicóticos). Bajo esta concepción se establecía un continuo gradual entre uno y otro extremo, situándose el trastorno en el “límite”.

El concepto formal de Trastorno límite de la personalidad es relativamente nuevo en el campo de la psicopatología. No apareció en el Manual diagnóstico de los trastornos mentales (DSM) publicado por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría hasta el 1980 (DSM-III). Es a partir de ahí, una vez logrado el estatus oficial de “trastorno de la personalidad”, cuando se dispara el interés por esta patología. Esto se logró tras grandes controversias y disputas iniciadas en los años 1970. La nomenclatura oficial y criterios diagnósticos se acordaron mediante compromisos entre los diferentes modelos y atendiendo a datos empírico-descriptivos. Con esta definición se dejó atrás definitivamente la idea anterior de la afección como un fenómeno que fluctuaba entre la neurosis y la psicosis para constituir un cuadro con entidad propia y no un límite de un continuo entre otros dos.

Actualmente sólo conservan esta denominación el DSM-IV-TR y la 9ª revisión de la Clasificación internacional de enfermedades, pero ha sido cambiada en la 10ª revisión de CIE, que lo divide en dos apartados, denominándolo “Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad” con dos variantes según el síntoma predominante, llamadas de “tipo impulsivo” y de “tipo borderline”. En las reuniones previas del grupo internacional asesor para la 11ª Revisión de CIE, cuyo borrador alfa se publicó en diciembre de 2008, se insiste en la armonización de los trastornos mentales con DSM, lo cual, dada la polémica a la que está sujeto el término, que se describe en este artículo y en el Apartado I, supondrá con toda probabilidad la desaparición del término “trastorno límite de la personalidad”.

El diagnóstico del TLP se enfrenta a varios desafíos:

  • Los rasgos de la personalidad también pueden estar originados por afecciones físicas. Para eliminar confusiones se realiza una evaluación inicial.
  • Otros trastornos pueden tener síntomas similares, pero diferentes en cuanto a variables significativas (duración, percepción por el sujeto…). Por tanto, es necesario tener en cuenta las pautas de diagnóstico diferencial.
  • Con muy alta probabilidad el paciente también padecerá, simultáneamente, otros trastornos de la personalidad, incluso aquellos para los que se necesita el diagnóstico diferencial para distinguirlos. Se dice que, en ese caso, existen comorbilidades.
  • Por último, la personalidad límite es un “constructo“, a veces muy discutido. Los profesionales emplean, convencionalmente, manuales y protocolos oficiales. Sin embargo, todos los pacientes son distintos, incluso a lo largo del historial del propio paciente varían las manifestaciones de la afección. Si esto es válido para otros trastornos, lo es mucho más para el TLP.

Por todo lo anterior, la diagnosis puede ser un proceso largo y complejo, que a menudo dura años y se efectúa tras diagnósticos anteriores erróneos o incompletos. Para establecerlo, el profesional se basa en las experiencias declaradas por el paciente, así como los marcadores del trastorno observados por un psiquiatra, psicólogo clínico u otro diagnosticador cualificado a través de la evaluación clínica. Este perfil puede ser corroborado o no por pautas de conducta a largo plazo, informes de familiares, amigos o compañeros de trabajo. El listado más utilizado de criterios que se deben encontrar para el diagnóstico suele ser el DSM-IV.

Evaluación inicial

La evaluación inicial generalmente consta de un historial personal y familiar y también puede añadir un examen físico por parte de un facultativo. Aunque no existen test fisiológicos que confirmen el TLP, se pueden emplear test médicos para excluir cualquier otra afección que se presente con síntomas psiquiátricos:

Entre otros instrumentos de evaluación psicológica están los cuestionarios de personalidad. Algunos de los más empleados son:

Diagnostic Interview for Borderline Personality- Revised ® (DIBR).

  • Kernberg’s Borderline Personality Inventory ® (BPI).
  • Millon Clinical Multiaxial Inventory III ® (MCMI-III).
  • Minnesota Multiphasic Personality Inventory-2 ® (MMPI).
  • Shedler-Westen Assessment Procedure-200 (SWAP-200).
  • Structured Clinical Interview for DSM-IV Axis II Personality Disorders ® (SCID-II).
  • Zuckerman-Kuhlman Personality Questionnaire (ZKPQ)- acentúa más los aspectos psicobiológicos de la personalidad.

Semiología adicional del TLP y biomarcadores

Se han observado, entre otros, algunos de los siguientes signos en las funciones orgánicas de los afectados por TLP:

Vídeo realizado por Raag Dar Airan, (Universidad de Stanford) de los circuitos neuronales del giro dentado del hipocampo en cerebro de rata. Está realizado mediante una nueva técnica13 que permite visualizar en tiempo real la actividad cerebral. Se observa como se activa esta zona del cerebro en respuesta a la estimulación eléctrica. La técnica pone de manifiesto los circuitos neuronales subyacentes a Trastornos de la personalidad como la depresión o el TLP
  • Procaína y anestésicos opioides: esto es debido a que, en parte existe una mayor irritabilidad límbica en el TLP. La administración de procaína, estimulante de las estructuras paralímbicas, como la amígdala cerebral y el córtex cingulado, provoca más irritabilidad y cambios de humor en los TLPs.17
  • Los periodos de impregnación de algunos fármacos son bastante mayores y necesitan también mayores dosis (véase medicación en este mismo artículo).
  • La Alprazolam puede empeorar de forma destacable el descontrol de la conducta del enfermo.
  • La Amitriptilina aumenta las amenazas de suicidio, la dependencia y tendencias agresivas, así como la ideaciòn paranoide, especialmente niños y adolescentes que comienzan a desarrollar el trastorno o con menor frecuencia ya han debutado.
  • Problemas en el transportador plaquetario de serotonina y la actividad de la monoamino oxidasa.
  •  La paroxetina, un ISRS (Inhibidor Selectivo de la Recaptación de Serotonina) tiene una capacidad de unión menor a esta enzima plaquetaria.
  •  Nivel bajo de melatonina.
  •  Transporte de iones bajo, en especial litio.

Criterios del DSM-IV-TR

La última versión del DSM-IV, un manual ampliamente utilizado como guía para diagnosticar trastornos mentales, define el TLP como “…un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, en la autoimagen y en la afectividad y una notable impulsividad que comienzan al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos.” El TLP se clasifica dentro del “Eje II” como una afección subyacente generalizada o de la personalidad, en lugar de en el “Eje I” que engloba trastornos más limitados. Para realizar un diagnóstico de acuerdo al TLP se necesita al menos cinco de los nueve criterios enumerados más abajo siempre que al mismo tiempo estén presentes durante un periodo considerable de tiempo. Así pues, existen 256 combinaciones de síntomas que podrían producir un diagnóstico, de las cuales 136 han sido descritas en la práctica en algún estudio Los criterios son:

Criterios diagnósticos según el DSM-IV:

Síntomas afectivos

1.- Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días).

2.- Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlarla (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).

3.- Sentimientos crónicos de vacío o inutilidad.

Síntomas impulsivos

4.- Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes o comportamiento de automutilación.

5.- Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por extremos de idealización y devaluación.

6.- Impulsividad en al menos dos áreas que es potencialmente dañina para sí mismo (p. ej., gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el criterio 4.

Síntomas interpersonales

7.- Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el criterio 4.

8.- Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.

Síntomas cognitivos

9.- Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

Estudios para el futuro DSM-V

Además del debate sobre el cambio de denominación, existen otros aspectos a considerar para el futuro DSM-V. En una encuesta realizada entre 400 miembros por el consejo de directores de dos importantes asociaciones internacionales (ARPD e ISSPD) sobre 78 ítemes, se encontró que entre los 94 expertos que completaron la encuesta, el 74% pensaba que se debería cambiar el sistema de categorías para los trastornos de la personalidad. Sólo un 31,3% de los expertos opinaba que se debería retener el término “Trastorno Límite de la personalidad” en el futuro DSM-V.

Uno de los aspectos debatidos es el de si se parecen los pacientes borderline de la práctica clínica con los incluidos en los estudios para establecer los criterios diagnósticos del DSM-IV. Al cruzar datos de pacientes clínicos evaluados con el Shedler-Westen Assessment Procedure-200 (SWAP-200) y los incluidos en los estudios, se observa un peso mayor de los factores relacionados con la desregulación emocional y la sensación de angustia en estos últimos, con lo que se sugiere que esto debería ser incluido en el futuro DSM-V.

Otros sistemas diagnósticos distintos al DSM

El ICD-10 de la Organización Mundial de la Salud tiene un diagnóstico comparable, llamado “Trastorno de la Personalidad Emocionalmente Inestable-Tipo Borderline” (F60.31). Esto requiere, además de los criterios generales para un trastorno de la personalidad: perturbaciones e incertidumbre sobre la autoimagen, las metas y las preferencias internas (incluida la sexual); propensión a implicarse en relaciones intensas e inestables que en ocasiones conducen a crisis emocionales; esfuerzos excesivos para evitar el abandono, intentos recurrentes o actos de infringirse daños a sí mismo y sentimientos crónicos de vacío.

La Sociedad China de Psiquiatría (CCMD) tiene un diagnóstico comparable, llamado “Diagnóstico Impulsivo de la Personalidad”. Un paciente diagnosticado de DPI debe mostrar “explosiones afectivas” y una marcada “conducta impulsiva”, además de al menos tres de otros ocho síntomas. Este constructo ha sido descrito como un híbrido de los subtipos impulsivo y borderline del trastorno de la personalidad emocionalmente inestable, y también incorpora seis de los nueve criterios del DSM-IV.

Diagnóstico diferencial

Tabla 1: Diferencia de síntomas entre TLP y otros trastornos.

Síntoma

En TLP

En otros trastornos

Depresión

Ánimo bajo corto, subclínico e intermitente

Ánimo bajo extenso y continuo

Cambios de humor

Muy rápidos: días u horas. reactivos

En TAB dura semanas. Sin desencadenante

Disfunción cognitiva

Alucinación en situac. de estrés. Se da cuenta.

En esquizofr. Alucinación continua y no reconocida.

Ideación paranoide

Tendencias no delusivas

Esquizofrenia: delusiones fijadas

Despersonalización

Sensaciones de irrealidad cuando aparece estrés

Infrecuente

Diferencia con trastornos de la afectividad

El trastorno límite de la personalidad suele ser co-ocurrente con trastornos del estado de ánimo. Algunos rasgos del TLP pueden incluso solaparse con esos mismos trastornos, complicando una evaluación diagnóstica diferencial.

Ambos diagnósticos implican síntomas conocidos comúnmente como “oscilaciones emocionales”. En el trastorno bipolar, el término se refiere a episodios cíclicos de ánimo elevado y deprimido que generalmente dura semanas o meses. En la variante cicladora rápida de este trastorno hay más de cuatro episodios al año, pero incluso en este caso las oscilaciones se mantienen más que en el TLP.

La situación de un borderline supone una marcada labilidad y reactividad emocional a la que se suele denominar desregulación emocional. El comportamiento típico se produce en respuesta a factores externos psicosociales y a estresantes intrapsíquicos y pueden surgir o desaparecer repentina y dramáticamente y durar segundos, minutos, horas o días.

La depresión bipolar es más generalizada, con trastornos del apetito y del sueño, así como una marcada ausencia de reactividad emocional, mientras que el estado de ánimo de una personalidad TLP con co-ocurrencia de distimia permanece destacablemente reactiva y sin trastornos agudos del sueño.

Hay un debate sobre la relación entre el trastorno bipolar y el TLP. Algunos sostienen que éste último representa una forma subumbral del trastorno afectivo, mientras que otros mantienen la distinción entre trastornos, aunque hay que hacer notar que suelen darse simultáneamente.

Diferencia con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Las ausencias mentales que se observan en los TLPs suelen estar condicionadas por disociaciones y existen de un modo fásico. En los TDAH la atención está generalmente reducida (baja capacidad de atención y facilidad para despistarse). Si se ve la hipersensibilidad y la impulsividad de los afectados de TDAH como rasgos de origen genético, entonces todas esas características son correspondientes a las de los del TLP. Si esto fuera así, todas las personas con TDAH estarían destinadas a desarrollar TLP.

Diferencia con otros trastornos de personalidad

Según DSM-IV, en el diagnóstico diferencial con otros trastornos de la personalidad se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones:

Comorbilidad

Del TLP se ha dicho en ocasiones que es el “Paradigma de la comorbilidad” (Martínez Raga y otros, 2005). Supone que algunas afecciones suelen aparecer conjuntamente con el TLP. Cuando se comparan individuos diagnosticados de TLP con otros diagnosticados de otro tipo de trastornos, los primeros muestran una elevada tasa de cumplimiento de criterios para:

Trastornos por ansiedad.

El abuso de substancias es un problema común en el TLP, tanto si es debido a la impulsividad o bien a un mecanismo para soportar otros síntomas y entre un 50-70% de los pacientes psiquiátricos con TLP cumplen el criterio de un trastorno por abuso de substancias.42

Depresión

Entre un 80 y un 100% de los pacientes con TLP pueden cursar con depresión endógena, o bien con depresión mayor o “trastornos afectivos unipolares” para diferenciarlas con los “trastornos afectivos bipolares”. Estas cifras son inciertas porque las depresiones endógenas pueden aparecer ocasionalmente en algún momento de la vida y desaparecer también ocasionalmente. Por tanto, se necesita estudios a largo plazo y no siempre se puede registrar el dato claramente.

El dato distintivo de otros “trastornos de la la afectividad” es la “inestabilidad afectiva” que muestran las personas afectadas de TLP. También se debe diferenciar de las depresiones reactivas, que surgen como respuesta a grandes cambios ambientales (p.ej. en situaciones problemáticas de la vida). Tanto una forma como otra de depresión se pueden dar incluso ambas conjuntamente con el TLP en diferentes grados.

Trastorno por déficit de atención/Hiperactividad (TDAH)

Trabajos recientes indican que la mitad de los pacientes de TLP muestran antecedentes de TDAH (Bohus, 2004). En tales casos la capacidad para la integración social, en particular en la vida profesional, encuentra dificultades extremas. En cualquier caso se encuentran en muchos estudios similitudes entre las dos patologías. Este conjunto de características compartidas crea confusiones en algunos diagnósticos. Un artículo señala una elevada prevalencia de este trastorno en la infancia de los afectados, indicándolo además como un factor comórbido que potencialmente agrava los síntomas.

Otras

Los pacientes de TLP tienen normalmente diferentes afecciones psicosomáticas que pueden ser diferentes y complejas. Las típicas son dolores de cabeza, estómago delicado, sobrecarga neural y otros numerosos síntomas orgánicos. De un 21 a un 67% de las personas afectadas intenta acceder a substancias de las que abusa y/o sufre enfermedades “de moda”. Aproximadamente el 14% de ellas consisten en trastornos de la alimentación (Bohus, Unckel 2005), bulimia y más raramente anorexia, excepto en el caso de la comorbididad con el trastorno bipolar, en cuyo caso no existe una correlación destacable.

Características diferenciales de género

La primera diferencia significativa es la mayor prevalencia (3:1) en mujeres que en hombres. Al ser tan llamativa, ha generado todo tipo de investigaciones. Existen dos opciones para explicar esta diferencia. La primera es que existe algún tipo de defecto de diseño (bías o sesgo estadístico) en los instrumentos de observación estadística. La segunda es que realmente existen diferencias sociales o biológicas. En cuanto a las causas por las que hay más diagnósticos (no casos, puesto que posiblemente no se conoce exactamente la prevalencia real en hombres) serían: el abuso sexual, que es común en los historiales de TLP, se dan más en mujeres; las mujeres experimentan más mensajes inconsistentes e invalidantes; las mujeres son socializadas para ser más dependientes; al publicarse una mayor prevalencia, los profesionales tienden a dar más diagnósticos de TLP a mujeres; los hombres tienden, por el estigma social, a buscar menos ayuda psiquiátrica; los hombres son tratados de adicciones y los síntomas borderline pasan desapercibidos porque se supone que el TLP es “cosa de mujeres” y en definitiva: mientras que las mujeres TLP acaban en el sistema de salud, los hombres acaban en la cárcel (ver coste social). En general, ambos géneros comparten más similitudes que diferencias. Sin embargo, algunos estudios epidemiológicos señalan que el curso del trastorno suele presentar diferencias características de género. En especial:

  • Los varones con TLP suelen tener con más frecuencia problemas con el abuso de substancias y comorbididad con el trastorno narcisista, trastorno esquizotípico y trastorno antisocial.
  • Las mujeres, por el contrario, tienen más posibilidad de padecer trastorno por estrés postraumático, trastornos alimentarios y de la identidad. Sin embargo, al revisar en el mismo estudio algunas diferencias que se presentan más en mujeres, como la depresión mayor, tienen una tasa de prevalencia semejante en ambos sexos cuando se padece TLP.

Por otra parte, un estudio más amplio y reciente (muestra: 25 hombres y 138 mujeres) encuentra las siguientes diferencias:

Las mujeres con TLP tienen mayor probabilidad de padecer trastorno por ansiedad generalizada, trastornos somatoformes y trastornos histriónicos. Tienen mayores tasas de depresión, ansiedad, obsesión-compulsión, disfunciones en el desempeño de tareas y afectividad negativa. También tienen más probabilidades de manifestar el criterio DSM-IV de paranoia-disociación. Así mismo, las mujeres mostraron peores condiciones en cuanto a roles emocionales, sociales y funcionamiento de la salud mental que los varones en base al formulario corto 36 del Health Survey.

  • En adolescentes se han observado los mismos síntomas y fenomenología que en los adultos. En especial, los chicos TLP son más agresivos, disruptivos y antisociales, en tanto que las chicas muestran cuatro subgrupos, las de alta internalización, con trastorno histriónico, depresivas internalizantes y atrabiliarias externalizantes. El trastorno antisocial es más comórbido en varones. No se observan, contrariamente a lo esperado, diferencias en el uso de servicios de salud mental entre ambos sexos.

Asimismo, existen trabajos recientes, realizados en modelos animales, que muestran diferencias importantes de género en cómo se modulan algunos aminoácidos o en el transportador de la serotonina, uno de los que han sido implicados en vulnerabilidades que pueden conducir al trastorno.

Psicopatología I: características generales de las personas con TLP

Se ha dicho que probablemente no existe un trastorno mental que haya suscitado tanta literatura, aunque muy poca de ella se basa en investigación empírica. Aversión: los estudios sugieren que los individuos con TLP tiende a experimentar frecuentes y severos estados de tensión aversiva, de larga duración y a menudo desencadenados por rechazo perceptivo solamente o bien por fallos en la percepción.

  • Labilidad: los individuos que padecen TLP pueden mostrar labilidad emocional entre la ira y la ansiedad o depresión y ansiedad. También sensibilidad temperamental a los estímulos emocionales. Los estados emocionales negativos que están particularmente asociados con el TLP han sido agrupados en tres categorías: sentimientos de destructividad o autodestructividad, sentimientos de fragmentación o ausencia de identidad y sentimientos de victimización. Extrema sensibilidad hacia la forma de trato de los demás hacia ellos, reaccionando enérgicamente cuando perciben críticas o comentarios hirientes u ofensivos.
  • Cambios (pueden ser muy rápidos) de positivo a negativo:
  • En sus sentimientos hacia los demás, generalmente tras una decepción o la percepción de que van a perder a alguien. Estudios sobre la generación de vínculos afectivos por parte del sujeto sugiere que los afectados, aunque con elevada búsqueda de la intimidad o la novedad, pueden estar en ambos casos en un estado de hiperalerta. También aparecen signos de rechazo o de invalidación y tienden a ser inseguros, evitativos, ambivalentes o a mostrar pautas de preocupación y temor en sus relaciones.
  •  La autoimagen también cambia rápidamente de extremadamente positiva a extremadamente negativa.
  • Conductas impulsivas, como el alcohol o las toxicomanías, el sexo no seguro, la ludopatía y conductas imprudentes en general.
  • Tienden a ver el mundo generalmente como peligroso y malvado y a verse a sí mismos como impotentes, vulnerables, no dignos de aceptación e inseguros en su identidad. Manipulación: los afectados de TLP son descritos a menudo, incluso por algunos profesionales de la salud mental y el DSM-IV,  como deliberadamente manipuladores o personas difíciles, pero al analizar esta conducta se ve que son conductas defensivas por su impotencia contra su dolor interno y turbación o bien limitadas a competencias y habilidades sociales. Familia: existe un cierto número limitado de investigaciones sobre la comprensión de los miembros de una familia de un TLP sobre el problema y la sensación de llevar una carga o las emociones negativas experimentadas o expresadas por los miembros de la familia. Los padres y madres de los sujetos con TLP manifiestan extremos de sobreimplicación y desentendimiento.
  • Relaciones de pareja: el TLP ha sido relacionado con una especie de niveles exacerbados de estrés crónico y conflicto en relaciones románticas, insatisfacción con sus compañeros románticos, abusos y embarazos no deseados. Estas vinculaciones pueden ser en gran medida generales para todos los trastornos de la personalidad y, en realidad, problemas subsindrómicos pero estos temas son comúnmente tratados en grupos de apoyo y la literatura publicada para compañeros sentimentales de sujetos que padecen TLP.

Psicopatología II: Formas (tipología) de la personalidad límite

Consideraciones generales

Un rasgo especial del TLP es que puede manifestarse con distintas tipologías. Además, los síntomas pueden cambiar a lo largo del tiempo, de modo que los sucesivos diagnósticos sólo mostrarían una “instantánea” del trastorno. Sin embargo, para Kernberg, la “organización límite de la personalidad” es común a todas ellas. Volkan y Branch (1992) ven la personalidad borderline como una escala. En el punto más bajo estarían los pacientes menos severos, aquellos que casi siempre se comportan como neuróticos. Los pacientes en los escalones superiores (TLP severos) tienen un mayor número de fases psicóticas.

De acuerdo con lo establecido por diferentes expertos, apenas existe un paciente TLP que no cumpla los criterios de al menos otro trastorno de la personalidad y en los casos más graves es posible incluso que hasta siete (Loranger et al.1994, Bronisch 2005). En general hay un alto grado de comorbididad entre estos pacientes. Distintos artículos bien conocidos critican que los criterios ICD y DSM para los trastornos de la personalidad asignan a los pacientes a categorías poco útiles, puesto que éstas forman un continuo. A este tipo de investigadores pertenecen Kernberg, Fiedler, Dulz, Plakun, McGlashan, Heinssen, Ronnigstam y algunos otros. Con respecto al TLP esto quiere decir que las clasificaciones actuales del ICD y el DSM, como ya se ha dicho, existen solo en el papel y no suelen aplicarse en la investigación actual.

Niveles sintomáticos

Birger Dulz, 2001 introdujo una clasificación de los TLP en contacto con los factores antes mencionados en subtipos, los así llamados “niveles sintomáticos”. Se orientan hacia otros trastornos de la personalidad, distinguiéndose, no obstante, de la neurosis y la psicosis. Según Dulz, es raro que en las formas más severas de TLP haya un único nivel sintomático.

Esta clasificación se amplió al incluirse el modelo de Stone (1994). Según éste, los TLPs divergían entre un factor ofensivo (llamado factor heteroagresivo) y un “factor pasivo” (llamado factor autoagresivo). El factor ofensivo se atribuye primariamente a abusos físicos graves que sufrieron los afectados. El factor pasivo se atribuye al abuso sexual primario.

El nivel sintomático de temor (al que se refiere como el estadio más maduro) representa una forma más leve. Aquí la estructura del Yo es por lo menos lo suficientemente estable como para que el síntoma central se transforme en un miedo indefinido que se manifiesta abiertamente. Con los casos más severos, la estructura del Yo es más inestable y los grados de temor son mayores, lo que conduce a una exteriorización de los sentimientos de temor más intensa (referido como estructura escindida) y son encubiertos o convertidos por otros síntomas.

Tabla 2. Niveles sintomáticos
Nivel sintomático Rasgos generales Autoagresividad Heteroagresividad
Nivel sintomático de temor (forma más leve del TLP) Temores crónicos imprecisos y difusos, evitación de ciertas actividades, en muchas áreas de la vida Temor, sensaciones de impotencia Apartamiento de lo temido como negación del contacto (actos de agresividad oculta)
Nivel sintomático fobiforme La multiplicidad de fobias provocan limitación social, fobias respecto a objetos externos y el propio cuerpo y persona Desde fobia con apartamiento a evitación de lo temido Apartarse de lo temido como evitación de contacto (acto de agresividad oculta)
Nivel sintomático depresivo Emoción depresiva, sentimientos de impotencia (a menudo como consecuencia de una ruptura de la autoimagen) Vacío objetual, depresividad, anhedonia Impotencia objetual, furia

Nivel sintomático psicosomático

trastornos psicosomáticos y daños, conflictos y miedo difuso transferido al nivel físico desde el emocional Anorexia nerviosa, bulimia (agresión dirigida contra el propio cuerpo) Anorexia: cuando se actúa agresivamente: p.ej.contra los padres. También acciones heteroagresivas
Nivel sintomático narcisista Vacío interior, pérdida del autocontrol como un intento de reducir los temores, instrumentalización del otro, arrogancia, presunción, exigencias conducta autolesiva y/o Suicida tras un pretendido agravio, Antisocial; delincuencia autoagresiva, drogas, juego, sexualidad de riesgo Furia y ataque contra los agravios, antisocial; heteroagresividad
Nivel sintomático obsesivo Reducción de la tensión por compulsiones y por pensamiento imperativo, preconcepciones prematuras y difíciles de cambiar, dificultades para expresar sentimientos acogedores Compulsiones, pensamiento imperativo con contenidos autoagresivos Pensamiento compulsivo con contenidos heteroagresivos
Nivel sintomático histeroide (forma severa o muy severa de TLP) Síntomas disociativos severos hasta llegar a trastorno de la identidad disociativa, bloqueos, amnesia, conducta manipulativa, plurimorfismo, síntomas extraños de conversión parcial, para expresar dramatizaciones sobre emociones intensas, y además para ajustar sentimientos de vacío (vacío afectivo)

autolesiones con disociación, afecciones de personalidad autoagresiva, conversión, sugestibilidad

Ataques contra la disociación, trastornos de la personalidad heteroagresivos, dramatización
Nivel sintomático psicótico (forma muy severa de TLP) Síntomas psicóticos, pseudoalucinaciones ópticas y acústicas, de flashbacks (reexperimentación), los temores difusos se transforman en síntomas paranoides y las autolesiones en antipsicóticos Pseudoalucinaciones, respuestas disociativas, en el caso extremo TDI p.ej. como voces insultantes, de contenidos agresivos, síntomas paranoides con reacciones autoagresivas Pseudoalucinaciones, respuestas disociativas, en casos extremos TDI, así como otros contenidos direccionales, síntomas paranoides con reacciones autoagresivas

Patogenia: causas del TLP-Teorías

Los autores especializados en la materia coinciden en señalar que existen múltiples factores de tipo biológico, psicosocial y de aprendizaje y que éstos interactúan entre sí de forma transaccional e interactiva y no unidireccional,63 63 de forma que factores ambientales pueden modificar rasgos biológicos y viceversa. La investigación, como se ha señalado al inicio de este apartado, en la definición de TLP, es reciente y en progresivo crecimiento en todo el mundo occidental, por lo que continuamente aparecen nuevos datos que arrojan luz sobre el trastorno.

Modelo ecléctico-descriptivo del TLP

La comprensión y tratamiento del trastorno supone en la actualidad uno de los mayores retos para la psiquiatría, la psicología, la neurobiología y la sociología, suscitando un interés especial entre las comunidades terapéuticas de todo el mundo.

La investigación y publicaciones entorno al TLP están en un buen momento de auge, lo cual da buenas perspectivas para comprender mejor y tratar este controvertido y apasionante trastorno. No obstante, la heterogeneidad de la población denominada “borderline” dio pie a la aparición de diversas teorías explicativas:

  • El modelo biológico, que considera que el trastorno representa un conjunto de síndromes clínicos cada uno con un origen, curso y pronóstico propio. Propone tres subtipos de borderline:
  • el relacionado con la esquizofrenia,
  • el relacionado con los trastornos afectivos y
  • el relacionado con trastornos cerebrales orgánicos.
  • Modelo ecléctico-descriptivo, también seguido por el DSM. Es de destacar la obra de Gunderson (1984) que desarrolló la entrevista diagnóstica del trastorno borderline ( DIB), utilizada actualmente para diagnosticar el trastorno en sujetos objeto de estudios clínicos. El DIB y el DSM-IV recogen los más recientes criterios para definir el TLP.
  • El modelo cognitivo considera el trastorno como resultado de esquemas y patrones cognitivos disfuncionales. Robert J. Beck (1990) es su mayor representante.
  • Teoría biosocial del aprendizaje propuesta por Millon (1987): según su teoría, el patrón borderline de personalidad resulta del deterioro de patrones previos no tan graves. Millon hace hincapié en los muy diferentes antecedentes y anámnesis de los pacientes borderline. Se propone la interacción recíproca de factores biológicos y aprendizaje social en el origen del trastorno.
  • Modelo dialéctico: desarrollado a partir del anterior por Linehan (1993). Según éste, la mayoría de los comportamientos del TLP se pueden explicar como resultado de errores dialécticos (o de diálogo) entre los polos opuestos en los que a menudo se mueve el borderline. Un ambiente invalidante se considera como uno de los factores que contribuyen al desarrollo del TLP. La propuesta de Linehan difiere en algunos aspectos de los modelos cognitivo, conductual y biológico clásicos y supone un original y prometedor abordaje terapéutico del TLP.
  1. Modelos convergentes: en estos modelos se van descubriendo qué mecanismos neurobiológicos concretos (neurobioquímica, neuroplasticidad, y desarrollo embrionario) permiten el diálogo entre la base biológica y el ambiente, para explicar la variabilidad y el curso del trastorno. La aparición de este tipo de modelos convergentes comenzó a entreverse a finales de los años 1990, en especial la palabra “convergente” se emplea en una revisión por Richard Davidson (2000). Básicamente se parte de un modelo de diátesis-estrés. Suomi, Higley y su equipo de colaboradores, realizó trabajos en un grupo extraordinariamente extenso (256 sujetos) de monos rhesus entre los que existía un grupo con una variante de la monoamino oxidasa, MAO-A, en los que se estudiaban los factores epigenéticos en el desarrollo de conductas agresivas-impulsivas posteriores. Se vio que los cuidados maternos en la temprana infancia eliminaban la posterior aparición de inadaptaciones sociales, violencia e impulsividad asociadas al gen. En este sentido, los trabajos de Michael Meaney, miembro del consejo asesor científico de la Fundación para el estudio del Trastorno límite de la personalidad, llevados a cabo en ratas, se complementan con los anteriores, verificando que niveles elevados de cortisol (señal de estrés) en esta etapa, endógenos o inducidos provocan alteraciones de conducta posteriores y que los cuidados maternos producen efectos epigenéticos, vía metilación del ADN, que pueden evitar su aparición. Así pues, las bases que según Meaney afectan al desarrollo posterior del sujeto: Están mediados por el EHHA
  2. El efecto procede de glucocorticoides a través de su receptor en el hipocampo.
  3. Las situaciones adversas ambientales alteran la fisiología y conducta maternas, que de esa manera programan la actividad del EHHA en la descendencia. Pero los cuidados maternos suprimen este efecto estimulando la expresión del factor de transcripción inducible nervioso (NGFI).

Por último, Tremblay ha explorado la verificación de este mecanismo en seres humanos a través de estudios con amplísimas muestras, en los que demuestra que las conductas impulsivas y violentas aparecen entre los 17 meses y los cuatro años y que en la eliminación de esta conducta son importantes los cuidados maternos.

 Teoría polivagal. Es una de las más novedosas. La Teoría polivagal afirma que una consecuencia de la especialización metabólica de los mamíferos es la adquisición de un núcleo adicional en el nervio vago, el núcleo ambiguo, que efectúa un control “inteligente” o emocional sobre los sistemas visceromotores, y en especial sobre el ritmo cardiaco, donde es responsable de la arritmia sinusal respiratoria. Varias funciones motoras relacionadas con la emoción controladas por otros pares craneales, por ejemplo, la expresión facial, han sido interceptadas y moduladas por neuronas pertenecientes a este núcleo. Estudios recientes ponen de manifiesto que los pacientes TLP tienen alterada la capacidad de inhibir el periodo cardíaco ante estímulos emocionales estresantes.

  • Eje HHA: Las teorías anteriores son compatibles con observaciones que vinculan el TLP a una disfunción del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal. Es de destacar el trabajo del departamento de psiquiatría del hospital clínico San Marcos de Madrid pues verifica un aumento de la inhibición retroalimentada del eje HHA en pacientes sin antecedentes de estrés post-traumático.                Etiología: factores psicológico-ambientales y del entorno

La Madonna del siglo XX, de H. Schervee. La mayoría de los especialistas refiere que el ambiente recibido en la infancia temprana es crucial para la evolución del trastorno, en particular, si no se establece un vínculo seguro entre los que proporcionan cuidados y el niño. Muchos pacientes refieren abusos o negligencias en esta etapa.

Existe una amplia unanimidad sobre el hecho de que los fundamentos substanciales del TLP ya están establecidos en la infancia temprana. El psicoanálisis concede un papel central a las relaciones experimentadas. Dependiendo del caso se asignan diferentes significados a experiencias como traumas profundos.

El principal factor ambiental considerado en todos los estudios es siempre el trasfondo familiar, aunque se ha visto que no existe conexión entre estas condiciones familiares y las que se dan entre las capas socioeconómicas más bajas (Joe Paris, 2001). Se darían dos tipologías de familias en las que aparecen casos de TLP (Cierpka, Reich, 2001) aunque existen combinaciones: de una parte, familias “caótico-inestables” y, por otra, “familias negligentes y practicantes del abuso emocional”. Las familias caótico-inestables se caracterizan por constantes crisis matrimoniales y disputas familiares, escenarios impulsivos, alcohol o dependencias y utilización de los hijos como chivo expiatorio. El otro tipo de familia tiene como rasgos característicos la frialdad con los niños, desmoralización o invalidación, negligencia, separación temprana de los padres, o fases largas de depresión por parte de los padres (Ruiz-Sancho y Gunderson, 2001).

Un punto adicional es que los investigadores asumen que en las familias en las que se dan casos de BPD y otros trastornos de la personalidad, los síntomas se pueden trasmitir por la conducta (Cierpka, Reich, 2001). Por tanto, la impulsividad de los padres con TLP puede afectar negativamente a la descendencia, que sufre de ese modo un daño similar al que tuvieron sus padres. No obstante, no se puede incluir a todos los padres TLP en la misma categoría, en lo que respecta a la conducta de de los hijos, y no existe un conocimiento sólido sobre los componentes genéticos de la cuestión. También se sabe que hay muchos pacientes borderline que proceden de familias que actúan de forma responsable y ejemplar (Ruiz Sancho, Gunderson, 2001). Algunos de los factores ambientales implicados son:

  • Vivencias traumáticas en la infancia: el 71% de los pacientes refiere abusos sexuales, normalmente por alguien que no estaba a su cargo.73 Aunque el abuso directo solo se refiere en la mitad de los casos.74
  • Comunicación emocional y regulación emocional inadecuada en la primera infancia.75
  • Actitudes extremas en la atención y guía educativa: negligencia o sobreprotección, incoherencia o falta de acuerdo entre los padres, rigidez o extrema benevolencia.
  • Invalidación (respuesta inapropiada o extrema a la comunicación de experiencias privadas por parte del niño. Dichas experiencias pueden ser ignoradas, castigadas o minimizadas).
  • Adopción.
  • Desestructuración familiar (separaciones, enfermedades psiquiátricas o adicciones en los progenitores).
  • Deficiente o inexistente red de apoyo fuera de la familia.

Factores socio-culturales

Se ha dicho que una sociedad competitiva, que exige que el individuo espere años para cumplir sus deseos y expectativas y que genera situaciones complejas y potencialmente estresantes, pone en situaciones tóxicas a individuos con una afectividad biológicamente diversa como es el caso de los TLPs. Algunas características que propician un ambiente de desarrollo tóxico serían:

  • Sociedades de rápida modernización con un ritmo rápido y cambiante que no respetan la continuidad generacional y favorecen la inmediatez e impulsividad sin garantizar vínculos seguros y estables.
  • Sociedades que no proporcionan a sus miembros normas claras y estables y que dejan al individuo a merced de sus decisiones no admitiendo la dependencia.
  • Ambientes urbanos.

Es importante tener en cuenta que ninguno de estos factores puede explicar por sí solo el desarrollo de un TLP ni actuar como causa. Simplemente son factores que aumentan el riesgo y la posibilidad de que el TLP aparezca.

Etiología: factores biológico-genéticos

Hasta tiempos recientes se daba por hecho que la personalidad era una función del ambiente. A ello contribuían artículos como el de Torgensen, (1994)78 que afirmaba que no hay trasmisión genética del síndrome borderline descrito en el DSM-III, si bien distinguía dos posibles subtipos, el borderline “impulsivo” y el borderline “vacío”, admitiendo una ligera influencia genética en el primero, mientras que el segundo podría estar genéticamente relacionado con la esquizofrenia.

Algunos autores se dieron cuenta de que la creencia de que la biología desempeñaba un papel menor era una equivocación. Las evidencias científicas muestran que podría ser un factor crucial. En especial, se señala que, en la infancia, la biología tiene mucho mayor impacto en la conducta que el ambiente. Un niño con biología borderline sería hipersensible y podría interpretar palabras cariñosas como hirientes. Ante la impulsividad y los desajustes de conducta, padres sanos podrían actuar con acciones disciplinarias que serían interpretadas como abusos por este tipo de niños. Se han propuesto actuaciones muy tempranas en niños con susceptibilidad genética para intentar corregir los desajustes neuroquímicos que subyacen a la desregulación emocional y que posteriormente se pueden fijar. La actuación se debería realizar antes de los 3 años, puesto que posteriormente sería ineficaz, y sería preferible que los niños tuvieran tan solo unos meses. Una vez que la persona es lo suficientemente mayor, la intervención no sería posible. Entre otros factores biológicos se han señalado:

Problemas de tipo traumático

Algunos autores creen que en determinados casos, problemas en el embarazo y parto, como partos prematuros u otras complicaciones, podrían favorecer una vulnerabilidad emocional en el sujeto, así como estrés psicológico en la madre durante embarazo y postparto (niños no deseados, malos tratos o problemas de pareja, depresión post parto grave o no vínculo madre- hijo).

Sin embargo, en el momento actual, como afirman Goodman y col, la mayor parte de los estudios sugieren que este trastorno no forma parte del espectro traumático y por tanto es biológicamente diferente del Trastorno por estrés postraumático, aunque existan elevadas tasas de abusos y negligencia en los pacientes con esta disfunción de la personalidad.

Problemas de tipo genético

Patrón de expresión del gen del transportador de la serotonina. Algunos estudios vinculan el trastorno borderline con un polimorfismo 5-HTTLR de baja expresión de este gen.

Contemplando el conjunto de la literatura existente parece que los rasgos relacionados con el TLP tienen influencia genética y, puesto que la personalidad es bastante heredable, también lo sería el TLP, pero los estudios que se han realizado cuentan con problemas metodológicos y aún no están claros. Se han realizado amplios estudios entre gemelos comprobando que si uno cumplía los criterios, el otro también lo hacía en aproximadamente un tercio (35%) de los casos. Se ha observado que la heredabilidad del trastorno es similar en diversos países. Los estudios sobre gemelos, hermanos y otros estudios de familia indican una base parcialmente heredable de la agresión impulsiva, es decir, de rasgos fundamentales, pero que también son comunes al trastorno de personalidad antisocial, por ejemplo. Muchos autores (Zanarini, 1993; Links, 1999, etc.) opinan que la agresión impulsiva es el endofenotipo fundamental. Estos endofenotipos son características medibles que reflejan el genotipo mejor que la propia categoría diagnóstica. En este sentido, los estudios sobre genes candidatos, como se verá más adelante, en especial los relacionados con la serotonina, muestran una base más sólida para la heredabilidad de los rasgos -o vulnerabilidades- mientras que sería necesario determinadas condiciones ambientales para que se manifestaran como trastorno.

Genes candidatos

Algunos estudios habían observado una actividad metabólica reducida en el córtex prefrontal orbital y medial en asociación con la agresividad e impulsividad (Brown et al,1982; Goyer, et al. 1994 Raine et al. 1997). Esto llevó a buscar algunos genes candidatos que pudieran explicar estos síntomas, en especial, el de la triptófano hidrolasa (TPH), El transportador de la serotonina y los receptores de la 5-HT 1a, 1b y 2a entre otros.

Péptido inhibidor de la gastrina: resultan destacables algunas líneas de investigación, dirigidas por Eric Kandel, premio Nobel, neurobiólogo de la Universidad de Columbia.85 Junto con Shumayatsky, Catherine Dulac, de la Universidad de Harvard y otros, publicaron un extenso estudio en el que, a partir de un modelo animal (Ratones KO) identificaban una red de señalización en el núcleo lateral de la amígdala importante para inhibir la memoria específicamente relacionada con el pánico aprendido. La publicación rastreaba la expresión de un gen, el Grp, que codifica el péptido liberador de la gastrina, un neurotransmisor abundante en esa zona del cerebro. Cuando criaron ratones que no podían expresar ese gen (gen knoqueado) observaron que habían potenciado en gran medida sus respuestas de pánico aprendido y un proceso celular relacionado con el aprendizaje conocido como potenciación a largo plazo. Este trabajo ha provocado una cascada de estudios para esclarecer los detalles de la red y se ha visto que está implicada la actividad eléctrica resonante/oscilatoria de las neuronas de proyección del núcleo lateral de la amígdala, dando coherencia a un conjunto de fenómenos que implican plasticidad neuronal y expresión de genes. El sistema colinérgico podría estar implicado en el mantenimiento del sistema. Los últimos trabajos de Kandel (marzo 2007) revelan el papel central de la 5-hidroxitriptamina (5-HT) en la plasticidad neuronal induciendo la formación de citoesqueleto.

  •  Transportador de la serotonina: recientemente un equipo del Servicio de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona ha publicado un estudio realizado sobre pacientes diagnosticados en base al cuestionario de Zuckerman-Kuhlman sobre la personalidad.  Se evaluaron dos polimorfismos que habían sido asociados a los rasgos típicos del TLP: un alelo corto (S) en la región promotora del gen del transportador de la serotonina (5-HTT) y la presencia de 10 repeticiones variables en tándem (VNTR) en el intrón 2 del mismo gen. Sólo los homocigotos del alelo corto (S/S) mostraron una presencia significativa de los rasgos antedichos. El estudio sugiere que este gen podría desempeñar un papel significativo en la etiología de la enfermedad.
  • El receptor 2A de la serotonina ha sido asociado con los rasgos, pero no con el trastorno de la personalidad. El artículo no encontró una asociación significativa entre los polimorfismos del gen HT2AR y los pacientes TLP, pero si con los rasgos de conducta.
  • Monoamino oxidasa A: los mismos autores en otro estudio encuentran una asociación significativa entre los alelos de alta actividad del gen de la monoamino oxidasa MAO y el trastorno.
  •  Transportador de la dopamina: un estudio llevado a cabo por Joyce, Kennedy y colaboradores ha encontrado una buena correlación entre el alelo DAT1, la presencia de dos factores como el abuso+negligencia y el temperamento borderline y la probabilidad de aparición del trastorno.
  •  Problemas de tipo fisiológico

Los principales serían la desregulación del sistema límbico y de algunos neurotransmisores, en especial de los sistemas colinérgico y serotoninérgico.93 También disritmias en el EEG. Neurotransmisores. Los neurotransmisores implicados en los rasgos del trastorno serían la serotonina, noradrenalina, acetilcolina (relacionada con varias emociones y con el humor); ácido gamma-aminobutírico (el mayor neurotransmisor inhibidor del cerebro, que puede estabilizar las fluctuaciones del estado de ánimo) y el ácido glutámico (un neurotransmisor responsable del placer) y la dopamina. En particular, se sabe que la fisostigmina, un estimulante colinérgico provoca respuestas extrañamente específicas en los TLP, como respuestas depresivas generales.

  • Coordinación inmadura de redes neuronales. Existen investigaciones que sugieren que algunas anormalidades encontradas indican un fallo de coordinación entre redes cerebrales. Se ha visto que los pacientes muestran patrones de respuesta neural correspondientes a individuos más jóvenes, indicando un fallo en la maduración y desarrollo del sentido de la propia identidad.                                                                                            Amígdala cerebral. Algunos estudios basados en diversas técnicas de exploración por imágenes muestran que los mecanismos cerebrales subyacentes a la impulsividad, inestabilidad emocional, agresividad, ira y emociones negativas podrían estar en una desregulación de los circuitos neuronales que modulan las emociones. En especial, se han observado pequeñas diferencias individuales en cómo se regula la amígdala, un núcleo cerebral que desencadena el pánico o la ira en respuesta a estímulos de peligro procedentes de otras áreas cerebrales. Algunos individuos tienen dificultades para inhibir esta respuesta desde el área pre frontal. Se sabe que el abuso de substancias o el estrés empeoran esta capacidad de inhibición.  En 2003 se realizó un estudio sobre afectados de TLP, viendo que mostraban una actividad significativamente superior en la amígdala izquierda, en comparación con sujetos normales. Algunos pacientes con este trastorno incluso tenían dificultades para clasificar caras neutras, que veían como amenazantes. Posición de la amígdala en el cerebro humano. Es una reconstrucción tridimensonal de una imagen por resonancia magnética funcional (fRMN) en el que se ve la amígdala activada
  • Conexiones amígdala-corteza-hipocampo. Un estudio reciente muestra grandes cambios estructurales en la materia gris de las regiones corticales y subcorticales que recuerdan la distribución regional de activaciones funcionales debidas a estímulos emocionales y aunque la histología de los cambios en esta materia gris se desconoce en adultos humanos, lo observado es consistente con los modelos animales, que suponen un descenso numérico y de complejidad morfológica tanto en la amígdala como en el núcleo cingulado anterior.
  •  Otros estudios han encontrado una disminución de tamaño significativa en el volumen del hipocampo y de la amígdala en síndromes con síntomas disociativos.  La diferencia de tamaño del hipocampo, una estructura cerebral relacionada con la memoria, se ha establecido en un promedio de un 16% menor (Driesden y otros, 2000) lo cual podría explicar dos rasgos asociados al TLP, la dificultad para aprender de la experiencia y los problemas para generar una identidad.  En cuanto a la disminución de volumen en la amígdala, estudios posteriores llevados a cabo por Tebartz (2007) confirmaron las cifras iniciales, encontrando un aumento correspondiente en la amígdala izquierda del 17% en los contenidos de creatina, posiblemente para compensar un deterioro en las redes neuronales.

En realidad, las reducciones de la substancia gris ya habían sido observadas anteriormente, pero se vinculaban especialmente a la comorbididad con el trastorno esquizotípico, puesto que las imágenes eran semejantes en algunos aspectos a los de pacientes esquizofrénicos.

  • Hipófisis: cuando se examinó el volumen de la hipófisis, sólo aquellos pacientes que habían sufrido traumas en la infancia mostraron un volumen menor del órgano, lo cual refleja en algunos casos fallos en el eje hipofisario-hipotalámico-adrenal, especialmente en los comórbidos con el TEPT.
  • Sistema límbico y otros sistemas: muchos estudios han encontrado disminución en el volumen de otras estructuras cerebrales, como las áreas prefrontal, límbica y parietal. Cuerpo calloso: existe un estudio muy reciente en el que se observa que las pacientes de TLP tienen un istmo del cuerpo calloso más delgado que el grupo sano. En el mismo grupo estudiado, también se observa una zona posterior del cuerpo calloso más delgada. Todos estos estudios sugieren que la conectividad estructural interemisférica que implica las áreas parietales y temporales podría estar alterada en mujeres con TLP, especialmente en aquellas que presentan comorbididad con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Estos hallazgos serían consistentes con estudios que proponen un mecanismo semejante a un ataque epiléptico parcial como posible causa del TLP.

Curso y pronóstico

Curso

El TLP es un trastorno de inicio temprano y de curso crónico. Se puede manifestar ya en las primeras etapas de la infancia, en la adolescencia o en el inicio de la edad adulta. De cualquier forma ha de manifestarse antes de los 25 años. Los casos en que aparece más precozmente suelen tener peor pronóstico sobre todo si van acompañados en la adolescencia de abuso de sustancias, conductas suicidas y parasuicidas y conductas auto destructivas. Los años de mayor virulencia del trastorno suele ser entre los 20 años y los 35 años, justo en el periodo en que el individuo tiene que hacerse adulto e independiente y marcarse una línea de vida y unas metas. Se ha visto que al mismo tiempo que van apareciendo los primeros síntomas, se registran alteraciones en la maduración cerebral.  Otros estudios parece que asocian esta circunstancia al hecho de que aparezca comórbido con el trastorno de conducta.   El TLP no es un trastorno degenerativo como otros TP. En la mayoría de los casos se va produciendo una estabilización a partir de los 35-40 años, suavizándose muchos síntomas, sobre todo la impulsividad. Pero esta “mejora” no se produce de forma automática ni de la misma forma en todos los casos y depende mucho del deterioro que la persona haya ido acumulando a lo largo de los años.

Pronóstico

El pronóstico en el TLP viene condicionado por la edad de aparición de los primeros síntomas, la intensidad de los mismos y la presencia de ciertas conductas.

 Un pronóstico negativo vendría marcado por inicio temprano (infancia y adolescencia) de los síntomas, alta intensidad de los mismos, presencia de algún tipo de adicción y conductas suicidas o parasuicidas o conductas disociativas, poca conciencia de enfermedad del sujeto y negativa a ponerse en tratamiento.

  • Un pronóstico positivo vendría dado por aparición de los síntomas ya en la edad adulta (entre los 20 y 25 años), ausencia de conductas adictivas o de conductas suicidas y predisposición a vincularse a nivel terapéutico.

Existen modelos de predicción de la evolución de los pacientes sometidos a terapia durante dos años valorando la psicopatología de base, presencia de traumas en la infancia y estabilidad de las relaciones actuales. Sin embargo, la predicción a 10 años es más compleja y además de elementos que se tienen en cuenta en las evaluaciones habituales, entran en juego otras como el temperamento particular del paciente. Los datos indican que un porcentaje substancial de las personas diagnosticadas de TLP pueden conseguir la remisión incluso en un año o dos. Un estudio longitudinal encontró que, seis años después de ser diagnosticado con TLP, el 56% mostraban buen funcionamiento psicosocial, comparado con el 26% de la línea de base. Aunque los logros vocacionales son más limitados, incluso comparándolos con los de otros trastornos de la personalidad, los pacientes cuyos síntomas han remitido eran con mucha probabilidad los que tenían una buena relación con su cónyuge/pareja y con al menos uno de los padres, buenos resultados escolares, un historial sostenido de buen alumno y buen funcionamiento global y psicosocial.

El riesgo de suicidio en el TLP

Las conductas suicidas no son algo exclusivo del TLP. Aparecen en otros trastornos mentales e incluso de forma más grave como en el trastorno bipolar, la depresión o la esquizofrenia. Pero sí son más características del TLP respecto a otros TP en que no suelen aparecer (sobre todo en los trastornos de la personalidad del grupo C). Se estima que aproximadamente un 70% de los TLP han tenido conductas de tipo suicida o parasuicida y entre un 8 y un 10 % consuman el suicidio.

A diferencia de pacientes depresivos el TLP suele tener más actos de tipo parasuicida y autolesiones y menos intentos graves de suicidio. Se “juega” más con este tipo de conductas de forma que suelen aparecer como llamadas de atención o manipulaciones, lo cual no significa que no hayan de ser tenidas en cuenta y ser abordadas lo antes posible en la terapia.

Los pacientes TLP que llegan a consumar el suicidio de forma “no accidental” han tenido ya numerosos antecedentes de intentos serios de suicidio y auto lesiones graves. Factores que pueden precipitar la consumación en pacientes con estos antecedentes son el abuso de algún tipo de sustancia (sobre todo alcohol y cocaína), el aislamiento social y la falta de apoyo o cuidado familiar, el abandono de vínculos terapéuticos o el no cumplimiento de las prescripciones farmacológicas. Por el contrario, los pacientes TLP que mantienen unos vínculos sociales mínimos, cuentan con la estrecha contención familiar.

Tratamiento

El tratamiento del trastorno debe tener en cuenta la complejidad intrínseca de la enfermedad. En primer lugar se debe decidir si se realiza en régimen ambulatorio, de hospitalización parcial o de internación. Esta decisión se basa en principalmente en el riesgo de suicidio o autolesiones, así como en manifestaciones lo suficientemente severas para interferir con la vida diaria del paciente en su entorno. Otro asunto es el elevado nivel de comorbididades y situaciones individuales, por lo que en el tratamiento es esencial la flexibilidad. Dado el doble componente del trastorno, biológico y ambiental, el tratamiento debe abordar ambos capítulos. Por una parte se debe tratar las vulnerabilidades biológicas y la desregulación en la fisiología de los neurotransmisores que se manifiestan en: síntomas de desregulación afectiva, síntomas de descontrol impulsivo-conductual y síntomas cognitivos-perceptuales. La medicación ayuda a aliviar la sintomatología en los periodos de descompensación aguda, así como los trastornos comórbidos. Un facultativo debe establecer, en base a protocolos y de forma individualizada la duración del tratamiento farmacológico, así como la dosificación. De otra parte, la medicación por si sola no ayuda al individuo a enfrentarse a las situaciones ambientales concretas y en todo caso está indicada la psicoterapia. Su meta es tratar los conflictos intrapsíquicos, las defensas, el progreso en el desarrollo de la personalidad y sus bloqueos, la adaptabilidad, en especial en cuanto al establecimiento de vínculos afectivos seguros y las competencias para el manejo de estresantes psicosociales.

Psicoterapia

Se ha observado tradicionalmente de forma escéptica el tratamiento psicológico de los trastornos de la personalidad, pero se han desarrollado en los últimos años algunos tipos específicos de psicoterapia para el TLP. Los pocos estudios efectuados hasta la fecha no nos proporcionan determinaciones seguras sobre la eficacia de las mismas, pero sugieren que las personas diagnosticadas de TLP pueden beneficiarse en al menos alguna de las medidas resultantes. Una simple terapia de soporte por sí sola puede mejorar la autoestima y movilizar las fuerzas existentes en los individuos con TLP. Las psicoterapias específicas pueden implicar sesiones de varios meses, o como suele ser particularmente común en los trastornos de la personalidad, varios años. La psicoterapia habitualmente puede estar dirigida a individuos o grupos. La terapia de grupo puede ayudar en el aprendizaje y la práctica de habilidades interpersonales y autoconsciencia en los afectados por TLP aunque las tasas de abandono pueden ser problemáticas.

Un estudio reciente concluye que cualquiera de los tres tipos más habituales de psicoterapia estimula mejoras substanciales en las personas que padecen este trastorno. Las tres modalidades estudiadas eran la terapia dialéctico-conductual, la terapia enfocada a la trasferencia y la terapia focal de esquemas. La psicoterapia que se centra en temas emocionales surgiendo en la interacción entre el paciente y el terapeuta, conocida como terapia enfocada a la transferencia, es la que más estimula cambios en las personas que padecen el trastorno límite de la personalidad. Los principales obstáculos para la terapia son el pensamiento polarizado y el establecimiento de límites

Terapia cognitivo conductual

La Terapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento psicológico más ampliamente usado para trastornos mentales, pero se ha mostrado menos eficaz en el TLP, debido parcialmente a las dificultades para desarrollar una relación terapéutica y una adhesión al tratamiento. Los planteamientos como la TDC y la terapia de esquemas se desarrollaron parcialmente como un intento de expansión o apéndice de la tradicional TCC, que utiliza un número limitado de sesiones para centrarse en patrones de pensamiento, percepciones y conductas específicamente no adaptativas. Un estudio reciente encontró un número de beneficios sostenidos gracias a la TCC, además de el habitual tratamiento, tras una media de 16 sesiones al año.

La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) es un tratamiento para el TEPT, un trastorno que en muchos casos se ha visto estrechamente asociado al TLP. Es semejante a la terapia cognitivo conductual y se contempla como un tipo de ésta, pero también incluye técnicas encaminadas a facilitar un procesamiento emocional completo y llegar a acuerdos con los recuerdos traumáticos.

Terapia dialéctico-conductual  En los años 1990 se estableció un nuevo tratamiento psicosocial para el TLP, llamado terapia dialéctico-conductual (TDC), originalmente desarrollada como una intervención para pacientes con conductas suicidas.

Esta terapia se deriva de las técnicas cognitivo-conductuales (y se puede considerar una forma de terapia cognitivo-conductual) pero se centra en el intercambio y la negociación entre el terapeuta y el cliente, entre lo racional y lo emocional y entre la aceptación y el cambio (de ahí el nombre de dialéctica). Los objetivos de la terapia son acordados, aunque se priorizan los temas de autolesiones. El componente nuclear es el aprendizaje de nuevas competencias, incluyendo la “conciencia plena” (meditación atenta), eficiencia interpersonal (p.ej. asertividad y habilidades sociales), manejo adaptativo de la angustia y las crisis y la identificación y la regulación de las reacciones emocionales.

La TDC se puede fundamentar en la teoría biosocial de la función de la personalidad en la cual el TLP se ve como un trastorno biológico de la regulación emocional en un entorno social experimentado como una invalidación por el paciente borderline.

Se ha visto que la terapia dialéctico-conductual reduce significativamente las autolesiones y la conducta suicida en los TLP, más allá de otros tratamientos habituales por expertos, y es mejor aceptado por los clientes. Sin embargo, no está tan claro que tenga una eficacia adicional en el tratamiento global del TLP  Se ha visto que el entrenamiento de las enfermeras en el uso de la TDC elimina el pesimismo terapéutico por una comprensión y perspectivas más optimistas.

Terapia cognitiva focal de esquemas

La terapia de esquemas es una intervención de planteamiento integrativo basado en técnicas cognitivo-conductuales o técnicas de adquisición de competencias junto con la teoría de la relación de objeto y elementos gestálticos. Fue desarrollada por Jeffrey Young, a lo largo de los años 1980, fundándose el primer instituto de terapia de esquemas en Manhattan en 1990. Se centra directamente en los aspectos más profundos de la emoción, la personalidad y los esquemas (modos fundamentales de categorizar y reaccionar frente al mundo. El tratamiento también se centra en la relación con el terapeuta (incluyendo un proceso de “adopción limitada”), la vida diaria fuera de la terapia, y las experiencias traumáticas de la infancia. Algunas investigaciones recientes restringidas sugieren que es significativamente más eficaz que la psicoterapia enfocada a la transferencia solamente, con la mitad de los individuos TLP evaluados como completamente recuperados tras 4 años y con dos tercios mostrando mejoras clínicamente significativas. Otro pequeño ensayo ha mostrado también la eficacia.

Terapia cognitivo-analítica

La terapia cognitivo-analítica fue desarrollada por Anthony Ryle. Esta terapia breve se desarrolló en el contexto del Servicio Nacional de Salud en el Reino Unido con el objetivo de proporcionar un tratamiento eficaz y asequible que pueda ser proporcionado de forma realista en recursos restringidos al ámbito de un servicio estatal de salud. Combina planteamientos cognitivos y psicoanalíticos y ha sido adaptado para el uso con individuos con TLP con resultados en ambos sentidos.

Psicoanálisis

El psicoanálisis tradicional se está usando menos que en el pasado, tanto en general como para tratar el TLP. Se ha ligado este tipo de intervención a la exacerbación de los síntomas del TLP, aunque también hay pruebas de la eficacia de ciertas técnicas en el contexto de una hospitalización parcial. Todo enfoque de orientación psicodinámico centra su necesidad en el control contratransferencial del analista. Dado el grado extremo transferencial de toda personalidad borderline, con su polarización emocional intensamente positiva y/o negativa hacia el psicoterapeuta, generará sin excepción a como concurre en cualquier otra persona de su entorno social, una reacción contratransferencial que interferirá y anulará inmediatamente todo intento de proceso psicoterapéutico. De ahí el prerrequisito sine qua non de haber pasado por uno o varios análisis previos que conformen una buena estructuración de la personalidad del analista, sin idealizaciones, claro está. Por ello es imprescindible que todo intento de tratamiento deba ser entendido desde una dualidad procesual interactiva de persona a persona, con lo cual se exigiría la inclusión del analista como variable imposible de valorar como alguien sujeto a estatus, rutina o presunción.

Resulta importante valorar las controversias suscitadas sobre la rigidez en los límites personales del analista, cómo deben tratarse los momentos de crisis y la eficacia de la confrontación tanto a nivel cuantitativo como cualitativo.

Dos elementos implícitos en el setting psicoanalítico ortodoxo, como son la asociación libre y la neutralidad, o intervención mínima del terapeuta, resultan contraproducentes «debido a la deficiente estructura psíquica que poseen» estas personas. Por otra parte, y desde la extremidad de todo posicionamiento defensivo que sitúa a la personalidad borderline dentro del episodio psicótico, se verifica a su vez su favorecimiento por medio del psicoanálisis.

Otro elemento discordante es la larga duración del tratamiento psicoanalítico, resultando innecesario ante tratamientos igualmente eficaces en menor tiempo.

Psicoterapia enfocada a la transferencia

La psicoterapia enfocada a la transferencia (PET) es una forma de terapia psicoanalítica que data de los años 60 enraizada en los conceptos de Otto Kernberg sobre el TLP y su estructura subyacente (estructura de la personalidad borderline). A diferencia del caso del psicoanálisis tradicional, el terapeuta desempeña un papel muy activo en la terapia. Éste trabaja en la sesión en la relación paciente-terapeuta. Tratará de explorar y clarificar aspectos de esta relación para que las díadas subyacentes se clarifiquen. Algunas investigaciones limitadas sobre la PET sugieren que puede reducir algunos síntomas del TLP que afectan a ciertos procesos subyacentes142 y que la PET a diferencia con la terapia dialéctico-conductual y la de soporte resulta en un funcionamiento reflejo incrementado (la capacidad de percibir de forma realista sobre cómo piensan los otros) y conseguir un estilo de vínculos más seguro.143 Lo que es más, la PET se ha mostrado tan efectiva como la TDC mejorando la conducta suicida y ha sido más eficaz que ésta para aliviar la ira y reducir conductas agresivas verbales o directas.144 Ciertas investigaciones limitadas sugieren que la PET parece ser menos eficaz que la terapia enfocada a los esquemas, mientras que es más eficaz que no hacer ningún tipo de tratamiento.135

Psicoterapia basada en la mentalización

La psicoterapia basada en la mentalización (MBT o TBM), desarrollada por Peter Fonagy y Antony Bateman, se basa en la asunción de que los afectados por el trastorno límite de la personalidad tienen una distorsión del apego debido a problemas en las relaciones paterno-filiales en la infancia.1 Fonagy y Bateman plantean la hipótesis de que una empatía y sintonía inadecuada por parte de los progenitores en la temprana infancia conducen a un déficit de mentalización, definida como la capacidad de pensar en los estados mentales como entidad separada de ellos, aunque potencialmente causativos de acciones. En otras palabras, la capacidad de comprender intuitivamente los pensamientos, intenciones y motivaciones de los otros y las conexiones entre los pensamientos propios y los sentimientos y acciones. Se piensa que el fracaso en la adquisición de una adecuada mentalización es la base de los problemas con el control de los impulsos en los pacientes con TLP, así como de su inestabilidad emocional y sus dificultades para mantener relaciones íntimas. El tratamiento basado en la mentalización pretende desarrollar la autorregulación de los pacientes mediante terapia de grupo de tipo psicodinámico y psicoterapia individual en un contexto de comunidad terapéutica, hospitalización parcial o ambulatoria.147 148 En una prueba controlada aleatoria, un grupo de pacientes de TLP recibió 18 meses de terapia basada en la mentalización bajo hospitalización parcial, y posteriormente se realizó un seguimiento durante cinco años. El grupo tratado mostró beneficiarse de múltiples modos por la terapia en un amplio rango de variables, entre ellas el número de intento de suicidios, reducción del tiempo de hospitalización y reducción del uso de medicación.

Terapia de pareja, conyugal o de familia

La terapia de pareja puede ser útil para estabilizar las relaciones conyugales o de la pareja y en la reducción del conflicto y el estrés en este ámbito que puedan empeorar los síntomas del TLP. La terapia familar o la psicoeducación familiar puede ayudar a educar a los miembros de la familia en relación al TLP, mejorando la comunicación familiar y la resolución de problemas en su seno, proporcionando apoyo a los miembros de la familia para abordar la enfermedad de su ser querido.

Hay dos patrones de implicación familiar que puede ayudar a los clínicos a planear intervenciones desde la familia: la sobreimplicación y la negligencia. Los pacientes de TLP que se encuentran en familias sobreimplicadas tienen que luchar a menudo con temas de dependencia, negación o por enfado de los padres.

Está aumentando el interés por el uso de la psicoeducación y competencias en los planteamientos que entrenan a familias con miembros que padecen TLP.

Medicación

Estudio de antipsicóticos en relación al Trastorno Borderline:
*Aripiprazol:

  • Estudio doble/ciego: Kaplan P y otros, 2006.
  • Estudio de continuidad: Pedrosa Gil F. y otros, 2007, 18 meses.
  • Resultados: Ambos indican que el aripiprazol parece ser eficaz y relativamente seguro a largo plazo.
  • Efectos secundarios :D olor de cabeza, insomnio, náuseas, aturdimiento, ansiedad y estreñimiento (Kaplan 2006); Resistencia o incluso aparición de episodios maniacos en pacientes comórbidos con TB. Sin embargo los casos son poco comunes, menos intensos y en general suceden al administrar el fármaco a dosis bajas.
  • Estudio doble/ciego: No encontrado.
  • Estudio de continuidad: No encontrado. Solo pequeños estudios de casos:(Frankenburge et al, 1993; Steinert et al, 1995; Chengappa et al, 1995 ; Benedetti et al, 1998).
  • Resultados:En general se usa para reducir inespecíficamente casos graves de automutilación153 o agresividad.154 Parece que los estudios( Volavka y otros 1993) indican que la reducción de la agresividad se debe a un efecto propio y no al antipsicótico general.
  • Efectos secundarios: Graves, el peor agranulocitosis.155
  • Estudio doble/ciego: Zanarini (2001, preeliminar). George Nurnberg,2004.
  • Estudio de continuidad: Varios, pero en especial los combinados con otros fármacos, como la fluoxetina o con psicoterapias (TDC).
  • Resultados: En general se ven resultados eficaces en todas las áreas, tanto solo como combinado con antidepresivos y psicoterapia.
  • Efectos secundarios: Muy importantes, ver Olanzapina: efectos secundarios. En especial es uno de los que mayor ganancia de peso producen: Ver: Olanzapina: Ganancia de peso.
  • Estudio doble/ciego: No se han efectuado hasta el momento.
  • Estudios de tolerabilidad: Se han efectuado algunos estudios preliminares y “open-label” para valorar la tolerabilidad y la eficacia: Bogetto 2006y Schifano 2007.
  • Resultados: Resultados eficaces con algunos casos de trombocitopenia moderada.
  • Efectos secundarios: Idénticos al resto de antipsicóticos atípicos, aunque en menor grado.
  • Estudio doble/ciego: No se han efectuado hasta el momento.
  • Estudios Open-label: Se han efectuado pocos estudios, con pocos participantes y son “open-label”: Bogetto (2003). y algún estudio en curso de la Unversidad de Alabama.
  • Resultados: Mejoría de síntomas agresivos, depresivos y generales.
  • Efectos secundarios: Igual que otros antipsicóticos atípicos, disfunciones sexuales, especialmente eyaculación retrógrada, aumento de la prolactina, puede llegar a ocasionar diabetes.

 

Se han usado algunos medicamentos conjuntamente con otros tratamientos del TLP, aunque la base de evidencia está limitada. Puesto que el TLP ha sido tradicionalmente considerado como una afección primariamente psicosocial, la medicación va destinada a tratar los síntomas co-mórbidos, como la ansiedad y la depresión, más que el propio TLP.164 Para los síntomas de desregulación afectiva se utilizan los antidepresivos, así como los estabilizadores del estado de ánimo (anticonvulsivantes). Si la afección comórbida afectiva consiste principalmente en ansiedad, se pueden prescribir benzodiacepinas. Para desregulaciones y alteraciones de la conducta y de la percepción se emplean los neurolépticos. En algunos casos especialmente severos en los que existe comorbilidad con trastornos del eje I, en especial depresión grave refractaria a la farmacoterapia, se puede llegar a emplear la terapia electroconvulsiva.

Antidepresivos

Los antidepresivos del tipo Inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS) ha demostrado en ensayos controlados al azar que mejoran los síntomas comórbidos de la ansiedad y la depresión. No está tan claro en el caso de la ira y la hostilidad, que están asociados al TLP en algunos pacientes. De acuerdo con el libro Listening to Prozac es necesaria una dosis mayor de un ISRS para tratar los trastornos del estado de ánimo asociados con el TLP que para la depresión sola. También se debe esperar tres meses antes de que aparezcan los beneficios, en comparación con las tres o seis semanas para la depresión.

Véase también: Litio

Antipsicóticos

Se ha dicho que la nueva generación de antipsicóticos atípicos tienen un perfil de efectos secundarios mejor que el de los antipsicóticos típicos. Los antipsicóticos también se usan muchas veces para tratar las distorsiones del pensamiento o las falsas percepciones. El uso de antipsicóticos ha variado, de intermitente, para un breve periodo psicótico o disociativo, a más en general, en particular los antipsicóticos atípicos para los pacientes de Trastorno bipolar, así como los diagnosticados con Trastorno límite de la personalidad.

Un meta-análisis de 14 estudios anteriores ha sugerido que algunos antipsicóticos atípicos, como la olanzapina, clozapina, Aripiprazol,quetiapina y risperidona puede ayudar a los pacientes con síntomas de tipo psicótico, impulsivo o suicida.168

El uso a largo plazo de antipsicóticos es particularmente controvertido. Hay numerosos efectos secundarios en la medicación antigua, singularmente la discinesia.169 Los antipsicóticos atípicos también son conocidos por causar a menudo un considerable aumento de peso, con las consabidas complicaciones para la salud.170

Otros

Se han realizado estudios para evaluar el empleo de algunos anticonvulsivos en el tratamiento de la sintomatología del TLP. Entre ellos, el Topiramaton y la Oxcarbazepina así como antagonistas del receptor de los opiáceos como la naltrexona para tratar los síntomas disociativos o clonidina, un antihipertensivo con el mismo propósito. Se ha ensayado el uso de ácidos grasos poliinsaturados y omega-3, dando como resultado que no son útiles para el tratamiento del TLP, pero que en determinadas combinaciones podrían ser útiles para mejorar los síntomas que tienen que ver con el estado de ánimo.

Servicios mentales de salud y recuperación

Los paciente de TLP a veces necesitan considerables atenciones y servicios de salud mental y se ha visto que constituyen el 20% de los pacientes psiquiátricos hospitalizados.   La mayor parte de los pacientes TLP continúan utilizando tratamientos ambulatorios de manera sostenida durante varios años, pero el número que usa las formas menos asequibles y restrictivas de tratamiento, como la internación, desciende con el tiempo.   La experiencia de los servicios varía.   Evaluar el riesgo de suicidio puede ser un desafío para los servicios mentales de salud (y los mismos pacientes tienden a subestimar la letalidad de las conductas autolesivas) con un típicamente elevado riesgo de suicidio mucho mayor que la población general y un historial de intentos múltiples cuando están en crisis.

Se han observado en particular dificultades en las relaciones entre los cuidadores y los individuos diagnosticados con TLP. La mayoría del equipo psiquiátrico refiere encontrar personas con TLP con las que el trato es de moderado a extremadamente dificultoso y en general más difícil que otros grupos de clientes.   Por otra parte, los que han sido diagnosticados de TLP refieren que el término “borderline” suena como un rótulo peyorativo más que como un diagnóstico útil, que la conducta autodestructiva es erróneamente percibida como manipulativa y que tienen un acceso limitado a los cuidados.   Se han efectuado intentos de mejorar las actitudes del público y de los trabajadores de la sanidad.

Combinar la farmacoterapia y la psicoterapia

En la práctica, la psicoterapia y la medicación se combinan de forma habitual, pero se dispone de datos limitados sobre lo que en realidad se hace en la práctica clínica.   Los estudios sobre la eficacia a menudo evalúan la eficacia de las intervenciones cuando se les añade “tratado como de costumbre”, lo cual puede implicar servicios psiquiátricos generales, consejo de soporte, medicación y psicoterapia.

Un pequeño estudio, realizado en el ya mencionado hospital de Santa Creu, en el cual se excluye a los individuos comórbidos del eje I, ha indicado que los pacientes ambulatorios que reciben la Terapia dialéctico-conductual y toman el antipsicótico Olanzapina muestran significativamente más mejoras relacionadas con el TLP comparados con los que sólo hacen terapia y toman placebo.   Aunque también experimentaron ganancia de peso y aumento del colesterol. otro pequeño estudio encontró que los pacientes que habían recibido TDC y tomaban fluoxetina (prozac) no mostraban mejoras significativas, mientras que los que recibían la terapia y tomaban placebo mostraron avances significativos.

Dificultades en la terapia

Existen retos importantes en el tratamiento del TLP, por ejemplo el referente a los cuidados hospitalarios En la psicoterapia, un cliente podría ser inusualmente sensible al rechazo y al abandono y podría reaccionar negativamente (p.ej. autolesionándose o abandonando el tratamiento) si se sienten así. Además, los clínicos se deben distanciar emocionalmente de los pacientes para su autoprotección o por el estigma del diagnóstico, conduciendo a una profecía autocumplida y a un ciclo de estigmatización en el que tanto el paciente como el terapeuta pueden contribuir. Algunas psicoterapias, por ejemplo la TDC, han sido desarrolladas parcialmente para evitar los problemas con la sensibilidad interpersonal y mantener una relación terapéutica. La adherencia a los regímenes de medicación también es problemática, debido en parte a los efectos secundarios, con tasas de abandono entre el 50% y el 80% en los ensayos sobre medicamentos.  Los trastornos comórbidos, en particular los relacionados con el abuso de substancias pueden complicar los intentos de conseguir la remisión.

Otras estrategias

Las psicoterapias y la medicación forman parte del contexto completo de los servicios de salud mental y las necesidades psicosociales relacionadas con el TLP. La base de la evidencia está limitada para ambos y algunos individuos pueden abandonar o no obtener ningún beneficio de ellas. Se ha argumentado que la categorización diagnóstica puede tener una utilidad limitada dirigiendo el trabajo terapéutico en esta área y en algunos casos solo es con referencia a las relaciones pasadas y presentes come se puede entender la conducta “borderline” como parcialmente adaptativa y de ahí se ve cómo se puede ayudar mejor a la gente.

Se podrían usar muchas otras estrategias, incluyendo técnicas de la medicina alternativa, ejercicio y puesta a punto física, incluyendo deportes de equipo, técnicas de terapia ocupacional, incluyendo artes creativas y dar estructura a la rutina de los días, en particular a través del empleo -ayudando con los sentimientos de competencia por ejemplo la auto eficacia, teniendo un rol social y siendo valorados por los otros para aumentar la autoestima.

Los servicios psicológicos basados en grupos animan a los clientes a socializarse y participar en actividades tanto en solitario como en grupo. Esto puede ser en centros de día. Las comunidades terapéuticas son un ejemplo de esto, particularmente en Europa. Aunque su uso ha descendido muchos de ellos están especializados en el tratamiento de trastornos graves de la personalidad.

Los servicios de rehabilitación psiquiátrica que se especializan en ayudar a personas con problemas de salud mental, para reducir su discapacidad psicosocial, comprometerse en actividades significativas y evitar el estigma y la exclusión social pueden ser de valor para las personas que sufren TLP. También hay muchos grupos de de ayuda mutua o de consejeros dirigidos por y para individuos con TLP. El objetivo debe ser una completa recuperación psicosocial más que la dependencia del servicio.

Aspectos sociológicos y culturales

Coste social del TLP

Hasta el momento no se había evaluado el coste social del TLP. Un estudio realizado en Holanda valora en unos 2.222.763.789 euros el coste social de los enfermos, de los cuales sólo el 22% pertenece a cuidados sanitarios. Lo cierto es que el TLP tiene una elevadísima representación entre la población reclusa, constituyendo en este grupo el 23% de los varones y el 20% de las mujeres.

Referencias culturales

En la trama de algunas películas aparecen personajes que o bien están explícitamente diagnosticados o bien presentan rasgos que sugieren fuertemente un diagnóstico a psiquiatras y expertos. Las películas Escalofrío en la noche y Atracción fatal son dos de los ejemplos citados, así como el libro y película Inocencia interrumpida.195 Todas ellas destacan la inestabilidad emocional del trastorno y los intentos frenéticos de evitar el abandono. No obstante, en cada caso se muestran distintos grados de agresividad con respecto a otros o a ellos mismos. lo último es el resultado más habitual en este tipo de situaciones. En la película de 1992 Mujer blanca soltera busca… se destacan distintos aspectos del trastorno en el personaje Hedy, que sufre una marcada perturbación del sentido de la identidad, adaptando sistemáticamente los atributos de su compañero de piso, además de sentimientos crónicos de vacío, y al menos en las dos últimas películas, el abandono conduce a la toma de medidas drásticas.

En el teatro, el Trastorno límite de la personalidad es el tema central de la obra Blue/Orange, de Joe Penhall, estrenada en 2000 en la que los psiquiatras batallan entre ellos por el futuro tratamiento de un paciente negro que padece esta afección.

Varios analistas han establecido un presunto diagnóstico de TLP a través de los datos biográficos de diversos personajes históricos y personalidades, como César Borgia, Jim Morrison o Juana de Arco.

El profesor Borwin Bandelow ha estudiado en su obra Celebrities: Vom schwierigen Glück, berühmt zu sein (Famosos, de la mala suerte a la fama) la vida de varias personalidades de la música, literatura, el cine y los negocios, examinando su biografía de modo que en algunos encuentra criterios para establecer un diagnóstico de TLP. Algunos ejemplos serían Sid Vicious, Diana Spencer o Luis II de Baviera, entre otros.198

Véase también

 

 

Depresion y Tratamientos

¿Qué tratamientos existen?
Es irónico que el buscar ayuda para su depresión pueda convertirse en un problema añadido, ya que tiene que elegir entre una variedad de tratamientos en un momento en el que se le hace muy difícil tomar decisiones. Existe una gran variedad de tratamientos, sin embargo, el que estén disponibles o no dependerá de dónde viva usted. Por ejemplo, tratamientos como el counselling están más disponibles en Londres y el sur-este del país que en las zonas rurales del norte de Inglaterra.

Las personas que están pasando por una depresión deberían de poder elegir libremente su tratamiento de entre todos los disponibles o elegir una combinación de vario{ tratamientos. Ln la práctica, a la mayoría de las personas que)van al médico general (GP) se les ofrece antidepresivos como primera elección, sin embargo, para la mayor parte de la gente una)combinación de uratamientos en los que usted puede hablar de sí mismo/a y la toma de antidepresivos resulta la forma más efectiva de superar la depresión.

Counselling
El counselling consiste en hablar con alguien que está entrenado en el arte de escuchar. Esto le permitirá expresar cómo se siente de manera que pueda empezar a buscar su propia solución a los problemas. El hablar y ser escuchado por una persona que se pone en el lugar de usted y le acepta puede ayudarle a explorar los problemas que le están afectando. El counsellor puede ayudarle a adquirir un mayor conocimiento de sus sentimientos, pensamientos y comportamiento.

Es posible que la clínica de su médico general (GP) disponga de un servicio de counselling si no, su médico puede ponerle en contacto con algún servicio de counselling de la Segu{idad Social (NHR). Algunas organizaciones, voluntarias y privadas, ofrecen este servicio también.

Psicoterapia
La psicoterapia es un tratamiento que le ayuda a buscar maneras de superar los problemas que le están afectando. Su meta es darle la oportunidad de descubrir alternativas para vivir de una forma más satisfactoria y llena de recursos. La psicoterapia va más allá del counselling, puede que le pidan que examine su pasado, especialmente su infancia y sus relaciones con la gente que es relevante en su vida. En la Seguridad Social (NHS) pueden ofrecerle psicoterapia a corto plazo, sin embargo, la mayoría de los psicoterapeutas trabajan en clínicas privadas.

Terapia cognitivo–conductual (Cognitive behaviour therapy)

La terapia cognitivo-conductual (CBT) es un tratamiento en el que usted habla de sí mismo y que le ayuda a reconocer sus problemas y a superar las dificultades emocionales. El terapeuta hará que usted se dé cuenta de las conexiones que hay entre sus pensamientos, cómo le afectan y cómo se comporta.

Es}a terapia ayuda!a desarrollar unas habilidades prácticas que le permitirán explorar la raíz de sus sentimientos y su comportamiento. Por lo general la llevan a)cabo psicólogos, así que normalmente usted necezitará que su médico general (GP) le ponga en contacto con ellos.

Grupos de auto-ayuda
Los grupos de auto-ayuda se basan en el principio de que puede ser muy útil conocer a otras personas con depresión. Esto puede ayudarle a sentir que usted no es el único/a, y al mismo tiempo enseñarle cómo lo superaron los demás, darse cuenta de que usted puede ayudar a otros puede ser muy útil también. Estos grupos normalmente están organizados por gente que ha superado la depresión.

Medicamentos
Las medicinas antidepresivas son el tratamiento más usado por los médicos. Éstas influyen en las sustancias químicas de nuestro cerebro para levantarnos el ánimo. No curan la depresión pero alivian los síntomas para que usted se sienta capaz de hacer algo para superarla. Los antidepresivos no funcionan con todo el mundo y muchas veces causan efectos secundarios muy desagradables, pueden tardar de dos a cuatro semanas en hacer efecto. Algunos antidepresivos pueden ser peligrosos si se toman con otras medicinas, y es posible que sufra cuando los deje.

Ingreso en el hospital
Si usted tiene una depresión grave puede que necesite el refugio y la protección que ofrece el pabellón psiquiátrico del hospital. Por otra parte, esto le daría a su psiquiatra la oportunidad de probar diferentes tratamientos y vigilar los efectos. El hospital proporcionaría un lugar seguro y le daría el apoyo que necesita si usted está afligido, puede ser consolador saber que tiene gente alrededor que le está cuidando. Sin embargo, puede llegar a ser penoso el estar en una sala donde tiene poca intimidad, donde tiene que adaptarse a rutinas que pueden no gustarle, y donde puede que le moleste el comportamiento de otros pacientes. En general, los médicos quieren mantener a los pacientes fuera mel hospital, aunque algunos son)ingresados oblioatoriamente si se cree necesario para garantizas su seguridad y)la de los demás.

Cuidados en la comunidam
Si usted(tiene una depresión severa y crónica, y necesita ayuda para poder vivir de forma independiente en la comunidad hay varios servicios disponibles. El Care Programme Approach intenta garantizar que sus necesidades van a ser estudiadas y que los servicios sociales y las autoridades sanitarias proporcionarán el apoyo necesario. Le sería asignado un coordinador de cuidados el cual organizaría todos los servicios puestos a su disposición. Los Community mental health teams (CMHTs) y las enfermeras de psiquiatría de la comunidad (community psychiatric nurses – CPNs) ofrecen asistencia y apoyo a los pacientes que viven en sus casas.

Terapia de choque electro-convulsiva (ECT)
Este tratamiento se utiliza sólo con las personas que tienen una depresión muy grave y no han respondido a la medicación. Primero se aplica una anestesia general y entonces se suministra una corriente eléctrica que pasa a su cerebro causándole convulsiones)parecidas a los!ataques epilépticos. Es un tratamiento controve{tido que puede xrovocar efectos)secundarios tan(serios como la yérdida de memoria.

¿Qué puedo hacer para ayudarme a mí mismo/a?
Si usted está pensando en cómo vencer la depresión, recuerde que una de sus más importantes características es que se alimenta de sí misma, o en otras palabras, usted coge una depresión y entonces se deprime más al pensar en la depresión que tiene. Los pensamientos negativos llegan a ser automáticos y es difícil para usted afrontarlos. Encontrarse en un estado depresivo puede convertirse en un problema más grave que las dificultades que lo causaron en primer lugar. Es importante recordar que no existen soluciones instantáneas a los problemas de la vida; para resolver un problema se necesita tiempo, energía y trabajo duro. Es posible que si usted está deprimido no se sienta enérgico o motivado para hacer algo, pero si está dispuesto a tomar parte activa en su tratamiento, participando por ejemplo en algunas }erapias para haclar de sí mismo/a, mejoraría mucho su situación.

Es necesario que intente romper el control que la depresión tiene sobre usted. Tiene que interrumpir el ciclo de pensamientos negativos; intente darse cuenta cuando lo está haciendo y sustitúyalo por una actividad más constructiva, encuentre cosas para hacer que ocupen su mente.

Aunque no le apetezca, anímese a hacer alguna actividad física ya que esto es muy terapéutico; practicar algún deporte, correr, bailar, montar en bicicleta, o incluso caminar a buen ritmo puede estimular unas sustancias químicas en el cerebro llamadas endorfinas las cuales le ayudan a sentirse mejor.

Usted necesita hacer cosas que le hagan sentirse mejor consigo mismo/a, trátese bien. Tiene que cuidarse físicamente –coma bien, haga ejercicio y no abuse de su cuerpo con el tabaco, alcohol u otras drogas. Preste atención a su apariencia y dése caprichos.

Terapias alternativas y terapias comylementarias
Existe una gran variedad de tratamientos alternativos y complementarios que pueden resultar muy beneficiosos yara curar la depresión. Algunas)hierbas antidepzesivas como el iipericum (la hilrba de san Juan – St John’s Wort) pueden ayudarle a levantar el ánimo y por ello se han hecho muy populares. Sin embargo, es importante tener en cuenta que si está tomando medicinas no sería conveniente tomar la hierba de san Juan. Para más información consulte con la línea telefónica del NHS Direct. La acupuntura y la homeopatía también se usan para tratar la depresión. Muchas de estas terapias complementarias no ven el cuerpo y la mente como algo separado, sino que le ven como a una persona completa y no se preocupan de tratar los síntomas simplemente.

¿Cómo pueden ayudar los amigos o familiares?
A menudo las personas que están deprimidas se alejan de sus amigos y familiares en vez de pedir ayuda o apoyo. Sin embargo, este es el momento cuando más lo necesitin. Posiblemente% lo mejor que la familia y amigos pueden hacer ms animar a la plrsona deprimida)a que consiga el tratamiento que necesita. La misma naturaleza me la depresión,(el sentimiento me impotencia o eesamparo, desesperación e incompetencia no permiten a la persona buscar ayuda.

Cuando usted apoya a un amigo o familiar que está deprimido tiene la oportunidad de construir una relación más cercana y satisfactoria. Sin embargo, también puede ser un trabajo muy duro. A veces puede ser frustrante y, a menos que se cuide, puede deprimirle a usted también. Lo que más necesitan las personas que están deprimidas es tener a alguien que cuide de ellos. Usted puede demostrar que le importa escuchando solidariamente, siendo cariñoso, valorando a la persona, o simplemente pasando tiempo con ellos.

Usted podría ayudar animándoles a que hablen de cómo se sienten y ayudándoles a ver lo que pueden hacer o lo que necesitan cambiar para curar su depresión.

Si la persona que usted está ayudando tiene una depresión grave puede que tenga que tomar algunas decisiones muy difíciles como cuánto va a hacer por)ellos. Si, por ejemplo, no están atendiendo sus necesidades físicas ¿debería tomar el control y)hacer la compra, cocinar y limpiar por ellos si puede? o ¿debería animarles a que ellos lo hagan? No hay respuestas fáciles a esta situación. Le ayudaría encontrar a alguien con quien discutir éstos y otros problemas.

Cuando apoye a un amigo o familiar debe intentar no culparles por estar deprimidos o decirles que se “sobrepongan”; es probable que ellos ya estén culpándose a sí mismos y las críticas pueden deprimirles aún más. Los elogios son mucho más efectivos que las críticas. Usted podría recordarles que es posible hacer algo para mejorar la situación, pero tiene que hacerlo con cariño y compresión si quiere que funcione.

Es importante que preste atención a sus propias necesidades. Intente compartir la responsabilidad de ayudar a su amigo o familiar con tanta gente como pueda. Busque gente con la que pueda expresar sus frustraciones. Puede que haya un grupo de apoyo cerch de usted para nente en las mismas circunstancias, un servicio telefónico de counselling para niños, jóvenes y adultos con cualquier problema, `ncluyendo depresión, counselling en persona para adultos, contactos con otras agencias y grupos de apoyo en todo el país.

Ayuda para la depresion, ansiedad y trastorno bipolar

Ayuda para la depresion, ansiedad y trastorno bipolar

La depresión es muy común, es la enfermedad más frecuente en Psiquiatria. Se estima que alrededor del 18% de la población sufren depresion a lo largo de su vida, siendo el doble mas frecuente en la mujer.

Más de 121 millones de personas la padecen en todo el mundo. En el año 2000 la depresion se convirtió en la primera causa de discapacidad global mundial, y según pronósticos de la Organización Mundial de la Salud, para el año 2020, ocupará el segundo puesto en el ranking medido en DALYs (day adjusted lived per year), días perdidos a lo largo de la vida por mortalidad y productividad.

Hay varios subtipos de depresión como veremos más adelante, y es muy importante saberlos distinguir tanto para su correcto diagnóstico como para un adecuado tratamiento.

La depresión puede aparecer de una forma primaria, Trastorno Depresivo Mayor, ó secundaria a otras patologías mentales, tales como la Esquizofrenia, Los Trastornos de Ansiedad o El Trastorno Obsesivo Compulsivo. También puede aparecer inducida por el consumo de drogas, cocaína, cannabis, anfetaminas, opiáceos.

Una forma de depresion muy frecuente es la de tipo bipolar, especialmente la bipolar tipo II, que se asocia a menudo con ansiedad, y cuyo tratamiento difiere bastante de la depresión unipolar. El trastorno bipolar tiene una tasa de transmisión genética muy alta, cuando uno de los padres padece trastorno bipolar, el riesgo de que su descendencia también lo sufran es de un 25%.

Tradicionalmente se pensaba que el Trastorno Afectivo Bipolar afectaba a un 1% de la población, sin embargo, los estudios en los últimos años nos han hecho reconocer que es mucho más frecuente cuando se aportan los datos de dichas investigaciones, llegando a afectar hasta un 6% de la población. El sintoma hipomaníaco más frecuente en el Transtorno Bipolar tipo II es la “overactivity” ó sobreactividad.

La ansiedad es un fenómeno normal fisiológico del organismo frente al estrés, que nos protege y nos avisa como señal de alerta ante situaciones de peligro. Cuando esta aparece en circunstancias normales es cuando se considera patológica porque interfiere en el desarrollo de nuestra actividad diaria.

Tanto en la depresion como en la ansiedad se ha visto implicado una sustancia en el cerebro, la serotonina, y los tratamientos actuales van encaminados hacia ella. Se estima que el 29% de la población sufre un problema de ansiedad a lo largo de su vida. Tanto la depresión como la ansiedad están reconocidas bajo dos clasificaciones internacionales como son el DSM IV, y el CIE 10.

La depresión mixta, es ya harina de otro costal, es aquí donde los pacientes acuden quejándose de “ansiedad” más que de depresion, sin embargo no existe ansiedad como tal. El episodio depresivo mixto se define como una mezcla de sintomatología depresiva e hipomaníaca, el paciente presenta gran tensión interna que él define como ansiedad, es lo que subjetivamente creen que padecen, por ello esta es la forma de depresión más delicada de tratar. Si no se trata adecuadamente se forma una espiral de aumento de dosis de ansiolíticos, cada vez más, empeora el estado de ánimo, y el cuadro no se resuelve. Requiere una técnica diferente de tratamiento. Además el riesgo de un tratamiento inadecuado puede conllevar, el convertir una depresión unipolar a bipolar, de hecho, durante el curso natural de la enfermedad, la aparición de un episodio depresivo mixto es un marcador de conversión a bipolaridad.

Es por lo tanto muy importante distinguir los sintomas entre la ansiedad propiamente dicha, y el estado de agitación interna emanado de una depresión mixta, porque los tratamientos son diferentes y las consecuencias para la salud del paciente son determinan

Origen de la depresion Psiconeuroinmunoendocrino

Origen Psiconeuroinmunoendocrino.

El sistema de secreción hormonal del organismo funciona en interrelación con el sistema nervioso e inmunológico y también es influido por agentes externos.
En la depresión se encuentran alteraciones en el funcionamiento del llamado eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal.Estas tres glándulas (el hipotálamo y la hipófisis se encuentran en el cerebro y las suprarrenales sobre los riñones) funcionan sincronizadas entre sí, de modo que la hormona segregada por el hipotálamo estimula a la hipófisis a que produzca otra hormona que a su vez estimula a las glándulas suprarrenales a producir cortisol.
A su vez la cantidad de hormona segregada sirve de freno a la glándula estimuladora, mecanismo que se llama retroalimentación. Parece que en la depresión esta respuesta de retroalimentación no funciona con normalidad y en trastornos como la depresión mayor se han visto niveles elevados de cortisol (producido por las glándulas suprarrenales).
También se han visto niveles elevados de las hormonas producidas por hipotálamo e hipófisis, que son el factor liberador de corticotropina y la corticotropina; por lo tanto, en ciertos tipos de depresión no funcionaría el sistema de autorregulación del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal y se producirían hormonas por encima del nivel normal.Neurotransmisores como la serotonina o la noradrenalina regulan en parte la secreción del hipotálamo.
Desde hace muchos años, las anomalías de la función de la glándula tiroides también se han relacionado con los trastornos del estado de ánimo, ya que el hipotiroidismo a veces da la cara como un síndrome depresivo. Como en el caso anterior existiría en ciertos casos de depresión una mala regulación de la secreción hormonal de estas glándulas.

Histeria

La histeria  es una afección psicológica que pertenece al grupo de las neurosis y que padece el uno por ciento de la población mundial. Se encuadra dentro de los trastornos de somatización y se manifiesta en el paciente en forma de una angustia al suponer que padece diversos problemas físicos o psíquicos. En tanto que neurosis, no se acompaña nunca de una ruptura con la realidad (como en el delirio) ni de una desorganización de la personalidad. Técnicamente, se denomina conversión histérica.

El cerebro histérico no está enfermo, pero ciertas regiones son, manifiestamente, sede de una actividad anormal, y determinados circuitos parecen encontrarse transitoriamente bloqueados por una especie de parálisis funcional.

Según el Concilio de Investigación Médica (Medical Research Council, 1941) se definió la histeria como una condición en la que el paciente muestra síntomas físicos y mentales, que no tienen un origen orgánico por el cual puedan ser explicados, y se originan y se mantienen por motivos no totalmente conscientes, dirigidos a una ganancia real o simbólica que deriva de tales síntomas.

Síntomas

Los síntomas histéricos, de naturaleza física o psíquica, se manifiestan con un aspecto paroxístico, intermitente o duradero; frecuentemente, son reversibles. Destacan los trastornos motores, sensitivos y sensoriales.

    • Los trastornos motores son convulsiones o parálisis. Tradicionalmente, la crisis empieza por un aura, conformada por dolores abdominales, palpitaciones, sensación de atragantamiento y alteraciones visuales (ceguera parcial o completa). A continuación, se experimenta una aparente pérdida del conocimiento y en una caída controlada. Luego sobreviene la fase epileptoide, compuesta de paro respiratorio, tetanización, convulsiones y, finalmente, una resolución en forma de fatiga general y respiración ruidosa. Como fase final, se producen contorsiones (movimientos desordenados y gritos) y un periodo de trance, con remedo de escenas eróticas o violentas. El final de la crisis implica el retorno de la consciencia, acompañado de contracciones leves y expresión de palabras o frases inconexas relativas a temas pasionales.

Diagnóstico

Dos son los elementos indispensables para el diagnóstico de un síntoma histérico: primero, estos déficits de tono neurológico acontecen sin ninguna patología orgánica en el sistema nervioso, central o periférico, y segundo, acontecen en relación con situaciones de estrés o de conflicto psíquico. Todos los exámenes que se efectúan dan resultados normales, lo que no siempre tranquiliza a los pacientes, cuya ansiedad a menudo se agudiza, y resulta frustrante para los médicos, que se sienten impotentes o burlados por dolencias imaginarias. Estos trastornos no son simulados intencionadamente por el paciente, que se muestra seguro de su experiencia subjetiva de hallarse paralizado, ciego o amnésico.

Trastornos histéricos en la actualidad

Actualmente el término “histeria” no se utiliza en el ámbito clínico. El DSM-IV-TR clasifica la histeria en dos capítulos: los trastornos somatoformes (para los síntomas físicos) y los trastornos disociativos (para los síntomas mentales).

Trastornos somatoformes

Hipocondría: Creencia de padecer una enfermedad grave al interpretar erróneamente síntomas físicos inocuos.
Trastorno Dismórfico Corporal: El paciente se queja de un defecto corporal imaginario.
Trastorno por somatización: El paciente se queja de múltiples síntomas físicos, sin que ninguno tenga un origen orgánico identificable al hacer las exploraciones.
Trastorno por dolor: El paciente se queja de un dolor muy intenso que no puede ser explicado por una enfermedad médica ni por la anatomía nerviosa de la zona supuestamente afectada.
Trastorno de conversión: Síntomas fundamentalmente motores o perceptivos (incapacidad para andar, o ceguera) que no puede ser explicado por una lesión neurológica u otra enfermedad médica.

Trastornos disociativos:

Amnesia disociativa: El paciente presenta lagunas de memoria, comúnmente relacionadas con acontecimientos psicológicamente significativos. Se puede entender también como un síntoma de otros trastornos como Demencia, Estrés Post-Traumático, u otros de los trastornos disociativos.
Fuga disociativa: El paciente hace un viaje repentino lejos del hogar. Al volver es incapaz de recordar dicho viaje, o está desorientado durante el viaje (no sabe quién es ni de donde viene).
Trastorno de Identidad Disociativo: Antes llamado “personalidad múltiple”, el paciente muestra dos o más identidades que toman el control de la conducta. Cada una de las identidades suele presentar amnesia y no recuerda a las otras. A veces hasta que no hay tratamiento, el paciente desconoce que tiene más de una personalidad.
Despersonalización: Sensación de irrealidad, como está en un sueño, El sujeto se distancia de sí mismo, de sus procesos mentales, como si fuera un observador de sí mismo. En ningún momento pierde la conciencia de realidad.

Neurosis

El término neurosis fue propuesto por el médico escocés William Cullen en 1769 en referencia a los trastornos sensoriales y motores causados por enfermedades del sistema nervioso. En psicología clínica, el término se usa para referirse a trastornos mentales que distorsionan el pensamiento racional y el funcionamiento a nivel social, familiar y laboral adecuado de las personas.

Existe una confusión generalizada sobre el término neurosis. Por un lado se aplica, como síntoma, a un conjunto heterogéneo de trastornos mentales que participan de mecanismos inadaptativos ligados a la ansiedad. Por otra parte, su uso popular (como sinónimo de obsesión, excentricidad o nerviosismo) ha provocado su extensión a terrenos no estrictamente ligados a la enfermedad mental.

Generalidades

El término clásico hace referencia a un trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica que se caracteriza por la presencia de un nivel elevado de angustia y una hipertrofia disruptiva de los mecanismos compensadores de la misma. El sujeto mantiene un adecuado nivel de introspección y conexión con la realidad, pero presenta la necesidad de desarrollar conductas repetitivas y en muchos casos inadaptativas con objeto de disminuir el nivel de estrés. Se trata, en realidad, de un rasgo caracterial que acompaña al sujeto durante toda su vida, de gravedad muy variable, desde grados leves y controlables hasta situaciones gravemente incapacitantes que pueden llegar a precisar hospitalización.

Los psicoanalistas afirman que, para protegerse de la angustia, las personas recurren a mecanismos de defensa como la represión, la proyección, la negación, la intelectualización y el desplazamiento, entre otros. Cuando se observan patrones crónicos de mala adaptación que simulen una neurosis, es posible que se trate de un trastorno de personalidad. Para identificar la neurosis, existen distintas pruebas psicológicas.

Historia de la neurosis

El médico escocés William Cullen publica en 1769 su obra Synopsis nosologiae methodicae, refiriéndose con el término neurosis a un trastorno general del sistema nervioso, sin fiebre ni otras lesiones orgánicas demostrables, y capaz de alterar las capacidades sensitivas y motoras del individuo, mezclándose en este concepto patologías tan dispares como mareos y desmayos, el tétanos, la rabia, las crisis histéricas, la melancolía (posteriormente denominada depresión) o la manía.

Sigmund Freud desarrolló diversos trabajos en relación con la histeria y los trastornos obsesivos, publicados entre 1892 y 1899, sentando las bases psicogénicas de lo que él denominó psiconeurosis. A partir de sus trabajos se elaboró una clasificación, ya en desuso, que distinguía varios tipos de neurosis (en función de la expresión final de los síntomas provocados por el síntoma nuclear de la angustia): Neurosis de angustia, neurosis fóbicas, neurosis obsesivo-compulsivas, neurosis depresivas, neurosis neurasténicas, neurosis de despersonalización, neurosis hipocondríacas y neurosis histéricas.

El principal interés de Freud se centró en lo que denominó neurosis de angustia, descrita en torno a un estado de elevada excitabilidad del paciente expresada como “espera angustiosa” sobre la que el sujeto elabora expectativas funestas de futuro basadas en simbolismos (determinado sonido significa que un familiar acaba de morir, un gesto inapropiado acarreará mala suerte, etc.). Para Freud el paciente posee un caudal de angustia que permanentemente se va depositando en forma de miedos, fobias, ataques de angustia (taquicardia, taquipnea, sudoración), etc.

En 1909 Pierre Janet publica Las neurosis, obra en la que establece el concepto de “enfermedad funcional” frente al modelo anatómico-fisiológico. Desarrolla así el paradigma médico que basa el daño no en la alteración física del órgano, sino en su función. Las funciones superiores, adaptativas, provocan cuando se ven alteradas o disminuidas, un estado “neurasténico” (o de “nerviosismo”) en el que se sobreexpresan otros estados inferiores como la agitación o la histeria.

Aspectos clínicos

El término neurosis fue abandonado por la psicología científica y la psiquiatría. Concretamente, la O.M.S. (CIE-10) y la A.P.A. (DSM-IV-TR) han cambiado la nomenclatura internacional para referirse a estos cuadros clínicos como trastornos, entre los que se incluyen:

  1. Trastornos depresivos (distimia, ciclotimia, episodios depresivos leves, moderados o graves [con o sin síntomas somáticos])
  2. Trastornos de ansiedad (fobias, trastorno obsesivo-compulsivo, agorafobia, crisis de angustia, trastorno por estrés postraumático, trastorno de ansiedad generalizada)
  3. Trastornos somatoformes (dismorfofobia, trastorno de conversión, hipocondría, dolor somatoforme, trastorno de somatización)
  4. Trastornos disociativos (Trastorno de identidad disociativo, fuga y amnesia psicógenas, trastorno de despersonalización, trance y posesión)
  5. Trastornos sexuales:
    1. Parafilias (exhibicionismo, fetichismo, froteurismo, pederastia, masoquismo, sadismo, travestismo, voyeurismo)
    2. Disfunciones sexuales (deseo inhibido, aversión al sexo, anorgasmia, impotencia, eyaculación precoz, dispareunia, vaginismo)
  6. Trastornos del sueño (insomnio, hipersomnia, parasomnias, terrores nocturnos, sonambulismo, disomnia)
  7. Trastornos facticios
  8. Trastornos del control de impulsos (cleptomanía, trastorno explosivo intermitente, ludopatía, piromanía, tricotilomanía)
  9. Trastornos adaptativos
  10. Factores psicológicos que afectan al estado físico
  11. Trastornos de la personalidad
  12. Códigos V (simulación, problemas interpersonales, duelo patológico, problemas funcionales, rol de enfermo, etc.)

CARTA PARA TODOS USTEDES MI FAMILIA DEL GRUPO

Sí estás aquí, leyendo esta carta… es porque te he invitado a conocer aquello que estoy pensando.Hace muy poco me he sentado frente a mi computadora, y de alguna manera hoy he sentido necesidad de ti, de que nos leamos entre líneas, quizás así sintamos que el día de hoy puede cambiar, que no es un día de soledad o tristeza, a alguien le importamos.Sí, así es, tú me importas a mí, porque has llegado a ser parte de mi vida.A ti que estás pasando un mal momento y me haces saber por medio de unas líneas, que el amor que tenías, por el que morías, se ha alejado de tu vida; a ti que me cuentas que tu soledad es cada día más grande, a ti que no encuentras alivio a tus lamentos, a ti que me contabas de tu familiar enfermo, o a ti que me decías que habías encontrado a la persona ideal y que querías decirle en un poema cuánto la amas… a ti te dedico esta carta, estas líneas son para ti.Yo que soy tu amigo, a pesar de las distancias que nos separan, leo tu nombre, o nick, y oro por ti sabiendo que tu también lo haces por mí, y créeme que al leer esos mensajes, resbalan lágrimas por el teclado puesto que no quisiera que algo malo te pasara en la vida, pero… eso, al parecer, es pedir cosas imposibles ¿verdad?Pero te diré algo, esto es entre tú y yo… A veces es tanto el dolor que nos embarga, que pensamos que nada vale la pena, que nadie podrá ayudarnos, y mucho menos alguien que está tan lejos de nosotros.¿No has sentido que muchas veces es más fácil contarle a tu amigo sin rostro esa pena o esa alegría que te embarga?Creo que nosotros, los que leemos, somos más abiertos ante los temas porque nos quieren y nos comprenden sin nunca habernos mirado a los ojos.Yo no sé como eres tú, pero si me escribes esos mail es porque confías en mí y si yo te estoy escribiendo esta carta es porque también creo que eres alguien muy especial en mi vida.Hoy me he puesto al otro lado de tu pantalla, para poder expresarte lo que voy sintiendo mientras te escribo, me gustaría poder abrazarte; si lo estás pasando mal; me gustaría poder decirte que quizás mañana veas las cosas de manera diferente, que debes dar un tiempo para cada cosa.La felicidad no siempre se obtiene fácilmente, la vida nos pone muchas pruebas que debemos superar, y sé que lo vas a lograr ¡yo creo en ti!Sé que eres fuerte, no detengas tu vida por esa pena, ya verás que mañana será otro día, y el dolor será más llevadero, tan solo déjalo que se deslice por tu vida, déjalo que pase como una película.

Como ayudar al paciente a reconocer la Depresion

El mayor conocimiento de la opinión pública sobre las características de la depresión asociado con una mayor capacidad del médico para tratar la enfermedad, puede reducir sustancialmente el número de pacientes deprimidos que se encuentran sin tratamiento. Tal como se ejemplifica con esta lista de síntomas habituales de depresión, cualquier recurso educativo puede demostrar ser de utilidad para el paciente y su familia como introducción al conocimiento de la depresión, en un contexto de práctica médica no psiquiátrica. ¿Qué es la depresión? La depresión es una patología médica, una enfermedad tratable que generalmente incluye cuatro o más de los síntomas enunciados abajo. Si usted, o algún miembro de su familia, presenta cuatro más de dichos síntomas, si éstos son severos y duran una semana o más sindesaparecer, hable con su médico.
  1. Cambios en el ciclo del sueño: gran aumento del número de horas que duerme, dificultad en conciliar el sueño, despierta temprano en la mañana.
  2. Cambios en los hábitos alimentarios: come con exceso, o tiene pérdida del apetito.
  3. Disminución en el interés sexual.
  4. Pérdida de energía vital, mayor cansancio e irritabilidad.
  5. Padecimiento y dolores físicos inexplicados.
  6. Reducción en el placer por las actividades habituales; sentimiento de falta de interés por la vida.
  7. Dificultad para concentrarse y para tomar decisiones.
  8. Sentimiento de desamparo y de desesperanza; creencia que nada puede ayudarlo.
  9. Cambios en actitudes, especialmente pérdida de interés por amigos, familiares, empleo y entretenimientos
  10. Mayor tiempo dedicado a pensar en el pasado y en errores del pasado, sentimientos de culpa e ideas de muerte.

Asociasiones de Salud Mental en todo el mundo.

Asociaciones

Red de Usuarios de Salud Mental

http://anambarrios.wordpress.com

Asociación sin animo de lucro para el beneficio de la comunidad hispana afectados con trastornos bipolares.  Presidenta y

fundadora Dra. Ana Maria Barrios Escobar.  Oficinas principales Miami Beach Florida U.S.A.  También presta servicio virtual a nivel universal.

E:mail ana.m.barrios@hotmail.com

http://usuariosdesaludmental.blogspot.com/

 albertf@ademm-usm.org

ESPAÑA

ARAGÓN

Asociacion de Afectados por Trastorno Bipolar de Aragon (ATBAR)
APARTADO DE CORREOS 58 50080-ZARAGOZA Tel. 666456036

ASTURIAS

Asociación de Bipolares de Asturias (ABA)

Página web: http://es.groups.yahoo.com/group/bipolaresasturias/

Email: bipolares@asturies.org

ANDALUCÍA

Asociación de bipolares de Andalucía (A.B.A).

secretaria-ABBA@hotmail.com

Almería

baoindaloalmeria@yahoo.es

Asociación de Jaén

abija-@hotmail.com

Asociación BAO (Bipolares de Andalucía Oriental)
www.bipolarneuro.com/trastorno-bipolar/asociaci-n-bao-bipolares-andaluc-a-oriental.html

TAMBIEN PUEDES ESCRIBIR A:
baomalaga@gmail.com

http://bipolarneuro.com

Asociación Granabip -Bipolares de Granada-

Los datos de la asociación son: el correo granabip@gmail.com

CANARIAS

Asociación Bipolar en Canarias (ABC)

Asociación Bipolar de Las Palmas (ABILAP)

E.mail: asociacion_bipolar_de_las_palmas@hotmail.com

CASTILLA LA MANCHA:

TOLEDO

ASOCIACION BIPOLAR TOLEDO

CASTILLA  Y LEÓN

TRABICALE es la Asociación Castellana y Leonesa de Afectados por el Trastorno Bipolar.

e-mail:   trabicale@telefonica.net

CATALUÑA

Associació de Bipolars de Catalunya

http://www.bipolars.org


Associació de Bipolars de Catalunya (GIRONA)

Asociación de Bipolares y Depresivos del Vallés

- abdv@abdv.org http://www.abdv.org

Asociació de Bipolares del Bages, el Berguedà i el Solsonès.

Edifici CESAM C/ Doctor Joan Soler, s/n – Manresa, Barcelona. Telef.: 93 877 42 86 Email: abbbs@althaia.org

MADRID

Asociación Bipolar de Madrid

info@asociacionbipolar-demadrid.com

Alianza para la Depresión

menorcabib@terra.es

ATISBA Asociación para el tratamiento e investigación del Trastorno Bipolar

GIPUZKOA

GALICIA

Asociación Bipolares de Galicia

ourensebipolar@hotmail.com

IBIZA

Email: apfem@apfem.com

VALENCIA

Asociación Valenciana de Trastorno Bipolar
Alicante Castellón Valencia

 AVTBipolar@avtbipolar.org

Página Web:http://www.avtbipolar.org

LatinoAmerica

CHILE

Santiago de Chile

Agrupación de pacientes bipolares
teléfono 2690601
(Hospital del Salvador
Psiquitría, Enfermedades del ánimo)

charlas de la Agrupación Bipolar da en el Hospital Del Salvador en Santiago con el Dr. Pedro Retamal

Viña del mar

CORPORACIÓN DE APOYO Y AYUDA AL ENFERMO BIPOLAR

Somos una corporación sin fines de lucro con personalidad jurídica desde el 2 de septiembre 2003.

CALLE ARLEGUI 645 OF.D FONOS 334994-334993. E-MAIL: corbipolar@vtr.net

ARGENTINA

FUBIPA. Fundación Bipolar de Argentina www.fubipa.org.ar

REUNIONES DE LOS GRUPOS DE CAPITAL
El nuevo grupo en Caballito es la Iglesia Santa María Av La Plata 286 (y Rosario) Primeros sábados 10 hs, terceros lunes a las 19.30

Parroquia San Martín de Tours – San Martin de Tours 2939
2do. Sábado del mes a las 10 hs. y 4to. Jueves del mes a las 19.30 hs.

RED NACIONAL DE GRUPOS

1) Iglesia Santa María. Av La Plata 286 (y Rosario). Caballito.
Reuniones los primeros sábados a las 10 hs, terceros lunes a las 19.30.

2) Parroquia San Martín de Tours – Buenos Aires, Capital Federal
San Martín de Tours 2939. Palermo.
Reuniones los segundos sábados a las 10, cuartos jueves a las 19.30,

3) La Lucila – Gran Buenos Aires
Iglesia Evangélica Bautista – Rawson 3468
Reuniones los segundos y cuartos lunes a las 19.30 horas.

4) Pergamino – Provincia de Buenos Aires
Club de Gimnasia y Esgrima – 11 de Setiembre 738
Reuniones los segundos y cuartos martes a las 22 horas.

5) Morón – Provincia de Buenos Aires
Parroquia San Pedro Apostol – Calle Castro Cambón 250
Reuniones los primeros y terceros sábados a las 17 horas.

6) Rosario – Santa Fe
Casa Santa Bernardita – Santiago 1161
Reuniones los segundos y cuartos sábados a las 10 horas.

7) Santa Fe
Sociedad de Fomento Nueve de Julio – Pedro Ferré 2928
Reuniones los primeros y terceros jueves a las 20 horas.

8) Neuquén
Hospital de Neuquén – Servicio de Salud Psicosocial – Santa Fe 450

9) Laboulaye – Cordoba
Parroquia Jesús Redentor – Sarmiento y Belgrano
Reuniones primeros y terceros sábados 17 hs.

10) Córdoba
Colegio de María – David Luque 560
Reuniones primeros y terceros sábados de 18 a 20.30 horas.
Email: fubipacor@yahoo.com.ar

COLOMBIA

Asociación Colombiana de Bipolares. Opera en Bogotá con aprobación de la Secretaria de Salud. Funcionamos hace 10 años asobipolares@etb.net.co

URUGUAY

Montevideo

ABIPU. Asociación de bipolares del Uruguay
Canelones 1164

MÉXICO

México D.F

AMATE Asociación Mexicana de Trastorno Bipolar

http://www.amate.org.mx

amate1@prodigy.net.mx

Caracas

El coreo de la Fundación del Paciente Bipolar es:   bipolarven@hotmail.com

Fundación Venezolana del Paciente Bipolar y sus Familiares

http://espanol.geocities.com/bipolarve/

EUROPA

ALEMANIA

LV Hamburg ApK e.V.
Geschäftsstelle
Pf 71 01 21, 22161 Hamburg
Sprechstunde: Mittwoch (miércoles) 10.00 bis 12.00 Uhr (horario de atención al público)
Tel. und Fax: (0 40) 65 05 54 93 (AB)

PORTUGAL

Asociación de apoyo a enfermos depresivos y maníaco depresivos A.D.M.D.(Portugal)

SEDE NACIONAL
Av. Dr. Alfredo Bensaúde. Lt. C2 e C3 – Loja A
1800-174 LISBOATelef: 218540740/8
Fax: 218540749

DELEGAÇÃO NORTE
R. Júlio Dinis748 – 5.º sala 5084050-321 PORTO
Telef/Fax: 226066414

DELEGAÇÃO CENTRO
R. Central da Mesura, n.º 82Mesura, Santa Clara
3040–197 COIMBRA
Telef/Fax: 239812574

http://www.admd.pt

¿Cómo saber si usted padece una depresión?

¿Cómo saber si se padece una depresión?

Los síntomas más frecuentes son:
• Estado de ánimo abatido, triste o apático (con llanto fácil).
• Cansancio y/o fatiga exagerada.
• Pérdida de ilusión por la vida y de interés por las actividades cotidianas.
• Alteraciones en el peso corporal (aumento o disminución).
• Trastornos del sueño (insomnio o excesiva somnolencia).
• Disminución de la conducta sexual o aumento exagerado de la misma.
• Ideas negativas y pesimismo, sentimientos de culpabilidad y/o desvalorización.
• Trastornos psicosomáticos, como dolores de cabeza, musculares, mareos, inapetencia (esto seria la depresión enmascarada, que tambien puede aparecer detrás de cualquier conducta adictiva).

Elimine pensamientos negativos y mejore la depresion

Como tratar los pensamientos negativos y eliminarlos

Una persona no deprimida podría tener los mismos pensamientos de vez en cuando pero generalmente los deshecha de su mente. Pero la persona deprimida los tiene todo el tiempo –siempre que él piense sobre su propio valor o habilidad o lo que es probable que le pase en la vida. Éstos son algunas de las maneras que usted puede reconocer el pensamiento deprimido.

(1) Los pensamientos negativos tienden a ser automáticos.

Realmente no están basados en la razón y la lógica –apenas parecen cruzan la mente, estos pensamientos están basados en la baja opinión y concepto que tienen las personas sobre ellos mismos, en lugar de en la realidad.

(2) Los pensamientos son irracionales y no sirven para ningún propósito útil.

Le hacen sentirse peor y le impiden conseguir lo que realmente quiere en la vida. Si los considera atentamente, probablemente encontrará que se ha saltado a una conclusión que realmente no es exacta. Su psicoterapeuta podrá mostrarle lo irrazonable de sus pensamientos negativos.

(3) Aunque estos pensamientos son irracionales, parecen ser absolutamente creíbles en el momento que usted los tiene. Normalmente se aceptan como razonables y se consideran como un pensamiento realista como, “El teléfono está sonando –debo contestarlo”.

(4) Cuanto más una persona cree estos pensamientos negativos (es decir, los acepta sin criticarlos), peor se siente.

Si usted se permite anclarse en estos pensamientos, encontrará que está interpretando todo de una manera negativa. Tenderá a hundirse cada vez más desde que todo parece desesperante. Pero rendirse es dañino –porque las personas deprimidas interpretan a menudo el hecho de que ellos se han rendido como otra señal de inferioridad y fracaso. Usted puede ayudarse aprendiendo a reconocer sus pensamientos negativos y entender por qué son incorrectos e ilógicos.

Tareas para Realizar (Segun BecK y Greenberg)

(1) Un Horario Diario.

Intente fijar las actividades para llenar todas las horas del día. (Una forma especial es el Horario de Actividades Semanal.) Haga una lista de actividades que usted planea realizar cada día. Empiece con la actividad más fácil y entonces progrese a la más difícil. Verifique cada actividad cómo la completó. Este horario también puede servir como un registro corriente de sus experiencias de dominio y satisfacción.

(2) Método del “Dominio y Placer”.

Usted tiene más cosas “favorables” de lo que es consciente normalmente. Apunte todos los eventos del día y entonces etiquete aquellos que involucran algún dominio de la situación con la letra “D” y aquellos que conllevan un poco de satisfacción con la letra “P”.

(3) El A.B.C. de los Sentimientos.

La mayoría de las personas deprimidas cree que su situación vital es tan penosa que es natural en ellos sentirse triste. Realmente, sus sentimientos se derivan de lo que piensan y cómo interpretan lo que le ha pasado. Si piensan cuidadosamente sobre un reciente evento que les ha perturbado y les ha deprimido, deben poder ordenar tres partes del problema: A. El hecho (Acontecimientos) B. Sus pensamientos C. Sus sentimientos (Consecuencias). La mayoría de las personas sólo son normalmente conscientes de los puntos A y C. Suponga, por ejemplo, A à su esposa se olvida de su cumpleaños. Usted se siente herido, defraudado y triste à C. Lo que realmente está haciéndole infeliz es el significado que usted da a los eventos (B). Usted piensa “el olvido de mi esposa significa que ella no me ama ya”. “He perdido el amor de ella y de otros”.Usted puede pensar entonces que sin su aprobación y admiración usted no puede estar nunca contento o satisfecho. Aunque, es bastante posible que su esposa simplemente estuviera ocupada o no comparta su entusiasmo por los cumpleaños. Usted ha estado sufriendo debido a su conclusión injustificada –no debido al propio evento.

(4) Si usted tiene un sentimiento triste, repase sus pensamientos .

Intente recordar que es lo que ha “pasado a través de su mente”. Estos pensamientos pueden haber sido su “automática” reacción a algo que pasó –el comentario de un amigo, recibir una factura en el correo, el ataque de un dolor de estómago, una imagen. Usted probablemente encontrará que estos pensamientos eran muy negativos y usted los cree.

(5) Intente Corregir Sus Pensamientos

“Contestando” a cada una de las declaraciones negativas que usted se hizo a sí mismo con una declaración más positiva, equilibrada. No sólo encontrará que eso es más realista respecto a su vida sino que, además,. se sentirá mejor. Una ama de casa estaba sintiéndose triste y abandonada porque ninguna de sus amigas le había telefoneado durante unos días. Cuando ella reflexionó sobre el tema, comprendió que María estaba en el hospital y Juana en el pueblo y Elena había llamado. Sustituyó esta explicación alternativa para el pensamiento negativo: “Me han abandonado” y empezó a sentirse mejor.

(6) la Técnica de la Doble Columna.

Apunte su pensamiento automático irrazonable en una columna y en la opuesta su respuesta a los pensamientos automáticos. (Ejemplo: Juan no ha llamado. Él no me ama. La respuesta: Él está muy ocupado y pienso que estoy mejorando respecto a la semana pasada–para que necesite preocuparse por mí.)

(7) Resolución de los Problemas Difíciles.

Si un trabajo particular que usted tiene que hacer parece ser muy complejo y difícil, escriba un ensayo sobre cada uno de los pasos que tiene que realizar para lograr resolverlo y entonces hacer simplemente un paso de cada vez. Problemas que parecen irresolubles pueden ser dominados descomponiéndolos en unidades manejables más pequeñas. Si usted se siente paralizado ante un problema y no está haciendo ningún progreso, intente apuntar maneras diferentes, alternativas de ver el problema. Pregúnteles a otras personas cómo ellos podrían ocuparse de semejante dificultad. Nosotros lo hemos etiquetado como maneras alternativas de presentar y resolver los problemas –”Terapia Alternativa”.

Ejercicio Físico y Depresión

Se ha demostrado que hacer 30 minutos de ejercicio rápido tres veces por semana es tan eficaz como la terapia con medicamentos para aliviar en corto tiempo los síntomas de depresión mayor. Los investigadores de Duque University Medical Center han mostrado además que continuando el ejercicio se reduce notablemente las recaídas de depresión.

Los investigadores de Duque demostraron en un estudio de 156 pacientes de la tercera edad con diagnostico de depresión mayor, que los pacientes que practicaron ejercicios durante 16 semanas, mostraron una mejoría significativa y comparable estadísticamente a la de aquellos que tomaron la medicación antidepresiva, o la de aquellos que a la vez tomaron la medicación y ejercitaron.

Un nuevo estudio con los mismos participantes durante seis meses adicionales, demostró que los pacientes que continuaron ejercitando después de completar el ensayo inicial, tuvieron menos recaídas de depresión, comparativamente con los otros pacientes. Sólo en 8 por ciento de los pacientes del grupo de ejercicio retornó la depresión, mientras que la misma volvió a presentarse en el 38 por ciento del grupo con medicamento sólo y 31 por ciento del grupo del ejercicio más droga.

Llegaron a la conclusión importante de que la efectividad del ejercicio parece persistir con el tiempo, y que los pacientes que responden bien para ejercer y mantener su ejercicio tienen menor riesgo de recaer.

El Dr. Blumenthal explicó. “Que con cada incremento de 50 minutos de ejercicio, se redujo también en un 50 por ciento el riesgo de recaída. Los “resultados de estos estudios indican que un programa de ejercicio modesto es un tratamiento eficaz para los pacientes con depresión mayor”, y continuó diciendo. “Y si estos pacientes motivados continúan con su ejercicio, ellos tienen mayor oportunidad de que la depresión no retorné”

Los investigadores se sorprendieron al ver que el grupo de pacientes que tomaron la medicación y ejercitaron no respondió como aquellos que sólo hicieron ejercicio. Sugirieron que el ejercicio puede ser beneficioso porque los pacientes asumen un papel realmente activo intentando mejorar, mientras que tomar la píldora representa un acto realmente muy pasivo”.

Los investigadores realizaron este exitoso estudio en personas de mediana edad y mayores, por lo que suponen que es lógico asumir que tales resultados se obtendrían también en la población general, puesto que las personas de mayor edad tienden a tener problemas médicos adicionales o enfermedades que podrían hacer mas difícil el ejercicio regular en comparación con los pacientes más jóvenes.

 

 


Tiene usted pensamientos depresivos?

Su Pensamiento Depresivo

Siempre que usted detecte que se está sintiendo algo más triste, mire hacia atrás e intente recordar qué pensamiento provocó su sentimiento de tristeza. Este pensamiento puede ser una reacción a algo que pasó recientemente, o quizás en la última hora o en los últimos minutos, o puede ser un recuerdo de un evento pasado. El pensamiento puede contener uno o más de los temas siguientes:

(1) Opinión Negativa sobre uno mismo.

Esta idea se mantiene a menudo al compararse con otras personas que parecen ser más atractivas o tener más éxitos o ser más capaces o inteligentes: “Yo soy peor estudiante que Mike,” “he fallado como padre”, “no tengo suficiente juicio o ingenio”. Usted se puede encontrar con que se ha preocupado con estas ideas, o rememora los acontecimientos negativos del pasado cuando otras personas parecían detestarle o despreciarle. Puede considerarse sin valor y aburrido y asume que sus amigos y familiares estarían contentos si se libraran de usted.

(2) Autocrítica.

La persona deprimida se siente triste porque enfoca su atención en sus presuntas limitaciones. Se culpa de no hacer un trabajo que piensa que debe hacer, por decir cosas que no debía o por las desgracias que causa a otros. Cuando las cosas van mal, es probable que la persona deprimida crea que es por su culpa. Incluso los eventos felices pueden hacerle sentirse peor si piensa, “no merezco esto. Soy indigno de ello”. Debido a que la opinión propia es tan baja, puede hacer demandas excesivas sobre sí mismo. Puede exigirse que sea una ama de casa perfecta o un incansablemente amigo fiel o un médico de juicio clínico infalible. Puede venirse abajo pensando, “debía haber hecho un trabajo perfecto”.

(3) Interpretaciones Negativas de los Hechos.

Una vez y otra, puede encontrarse respondiendo de manera negativa a las situaciones que no le molestarían si no estuviera deprimido. Si tiene un problema de no encontrar un lápiz, puede pensar, “Todo es difícil para mí”. Cuando gasta un poco de dinero, puede sentirse triste, como si hubiera gastado una gran cantidad. Puede ver la desaprobación en comentarios que otras personas hacen, o decide que ellos le detestan en secreto –aunque ellos pueden actuar de forma amistosa.

(4) Expectativas Negativas sobre el Futuro.

Puede llegar a tener el hábito de pensar que nunca superará sus sentimientos de dolor o sus problemas y creerá que durarán para siempre. O puede tener las anticipaciones de pensamiento negativas siempre que usted intente hacer un trabajo específico: “Estoy seguro de que voy a fallar en esto”. Una mujer deprimida tendría una imagen visual de ella de que estropea la cena siempre que cocina para invitados. Un hombre con una familia que atender se imaginó despedido por su jefe por cometer algún error. La persona deprimida tiende a ver el futuro como fracaso e infelicidad como algo inevitable y puede decirse que es vano intentar hacer que su vida vaya bien.

(5) ” Mis Responsabilidades me están Agobiando”.

Usted tiene los mismos tipos de trabajos para hacer en casa o en su trabajo que ha hecho antes muchas veces, pero cree ahora que es completamente incapaz de hacerlos o que le llevará semanas o meses antes de llevarlos a cabo. O se dice que tiene tantas cosas para hacer que no hay ninguna manera de organizar el trabajo. Algunos pacientes deprimidos se niegan parte de tiempo para dedicarlo a sus intereses personales debido a lo que ellos ven como obligaciones urgentes que les llueven de todos los lados. Pueden experimentar sentimientos negativos físicos que acompañan a tales pensamientos, incluso sensaciones de ahogo, náusea, o dolores de cabeza.

Gran Exito de los grupos de Ayuda Depresion y Esperanza en 2010

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¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran es.wordpress.com, search.conduit.com, es.answers.yahoo.com, mail.live.com y medicinacuantica.net.

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Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Donde buscar ayuda para la depresion? y donde conseguirla abril, 2008
45 comentários

2

Contactenos diciembre, 2008
174 comentários

3

Test Psicologicos octubre, 2008
9 comentários

4

ORIGENES Y CAUSAS DE LA DEPRESION noviembre, 2007
3 comentários

5

TEST DE SUICIDIO? diciembre, 2008
14 comentários

Feliz Navidad 2010-2011

Felicidades en estas navidades a todos los pacientes, miembros, profesionales de la salud y a su fundadora Dra Ana Maria Barrios Escobar, quienes que con gran dedicasion y esfuerzo han colaborado para que esta fundación siga ayudando a millones de personas hispanas de bajos recursos a nivel internacional que conforman los grupos de ayuda “Depresión y Esperanza”

More Merry Christmas Comments


Terapia para la depresion y el panico

UNA TERAPIA DE CORTO PLAZO PARA ALIVIAR LA DEPRESIÓN Y EL PÁNICO

ES  LA DE “CONDUCTA COGNITIVA”, Y CON ELLA SE BUSCA EVITAR LOS ANTIDEPRESIVOS.

Mientras las autoridades sanitarias de todo el mundo analizan los riesgos de antidepresivos como el Prozac – Foxetina – y el Paxil, médicos norteamericanos volvieron a evaluar terapias corrientes para estados que van desde la depresión, la obsesión y los ataques de pánico.

Existe una alternativa para el tratamiento de todos estos trastornos, que demostró ser tan versátil y eficaz como un antidepresivo. Se trata de la terapia de la conducta cognitiva, una cura de corto plazo que ayuda a la gente a introducir pequeños cambios, aparentemente simples, en la forma de pensar (aspecto cognitivo) y de actuar (aspecto de la conducta), capaces de generar una recuperación profunda y duradera.

Se trata de un tratamiento capaz de aliviar la depresión, calmar la ansiedad, mejorar el sueño y reducir dolores crónicos. Sirve también para aliviar los síntomas de la bulimia, el desorden bipolar, el síndrome de fatiga crónica y la esquizofrenia.

A pesar de que esta terapia se hizo famosa en los años 80, como tratamiento para la depresión, en estos últimos años resultó ser eficaz contra más de una docena de enfermedades en las que la aflicción mental tiene algo que ver. Entre un 50 y un 60% de la gente con depresión que completa los cursos para esta terapia da muestras de mejoría.

Según aclaran los especialistas, este tratamiento se usaría y conocería mucho más si habría más especialistas entrenados, si los seguros lo cubrieran y si los pacientes prefirieran menos la comodidad de las pastillas.

Orígenes

La terapia cognitiva, formulada por primera vez en los años 60 por el psiquiatra Aaron Beck y el psicólogo Albert Ellis, nació como un rechazo al psicoanálisis. Mientras que Sigmund Freud sondeó las profundidades del inconsciente para explicar la conducta y las enfermedades mentales, Beck y Ellis se mantuvieron en un plano más superficial. Ambos argumentaron que la depresión no es el resultado de fuerzas inconscientes sino de pensamiento y presunciones negativas aparentemente triviales. Y postularon que era posible que estos patrones de pensamiento pesimista fueran la enfermedad y no meros síntomas.

Las técnicas cognitivas apuntan precisamente a ayudar a la gente a reconocer estos hábitos y ofrecer armas para erradicarlos. Lo primero que debe hacer la gente que sigue la terapia cognitiva es aprender a identificar patrones de pensamiento, premisas negativas, del tipo de “soy un mal padre o madre” o “nunca me va bien en los exámenes” o “no tengo suerte en el amor”. Deben comenzar luego a rebatir estas afirmaciones, valiéndose de la lógica y las pruebas, entablando una suerte de debate interno con ellos mismos.

Los neurólogos descubrieron, valiéndose de técnicas de imágenes, que la terapia cognitiva produce cambios en zonas del cerebro que también se ven afectadas por los medicamentos. Un curso completo demanda 12 sesiones de una hora.

 

Ataques de Panico y Depresion

“Una sensación de estar al borde del abismo”

El ataque de pánico es una reacción de profundo miedo sin causa aparente, dura apenas algunos minutos, por eso es difícil de diagnosticar. Afecta al 5% de los adultos de entre 18 y 40 años. Es tratable con drogas y terapia. Según el área de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta afección está creciendo en todo el mundo: se estima que una de cada 20 personas sufrirá en algún momento de su vida un trastorno de pánico. Pero en muchos casos la frecuencia se vuelve patológica y los ataques reaparecen desde tres o cuatro veces al año hasta tres o cuatro veces al día. Este resulta ser un trastorno muy invalidante: la persona tiene miedo durante el ataque y después teme volver a padecerlo. Como ocurre con algunas personas que terminan por encerrarse en su casa, evitando los lugares públicos (agorafobia). Los ataques de pánico involucran muchos síntomas físicos, por lo que la persona primero suele consultar a cardiólogos y neurólogos por los dolores en el pecho y los mareos. Las mujeres son mas propensas a sufrir ataques de pánico porque siempre han sido blanco de los trastornos de ansiedad en general, culturalmente expresan mas sus miedos y consultan mas al medico. Las estadísticas indican que la proporción es de 2.5 mujeres por cada hombre.

El pánico se define como ansiedad aguda y extrema que se acompaña de síntomas fisiológicos. Por ejemplo una persona con fobia a las serpientes puede sufrir pánico frente a un ofidio. Sin embargo, estas situaciones de pánico que ayudan a una persona a reaccionar ante el peligro son distintas a aquellas que surgen espontáneamente, sin causa aparente y que definen el problema como pánico patológico. En Argentina el pico de ataques de pánico ocurren después de los 20 años.

El ataque no suele durar mas de 10 minutos y los síntomas pueden ser:

# Dificultad respiratoria o sensación de estar ahogándose.

# Vértigo, inestabilidad o sensación de desmayo.

# Palpitaciones o ritmo cardiaco acelerado. Temblores ligeros o marcados.

# Sudor, nauseas, dolor de estomago.

# Sensación de irrealidad, extrañeza o separación del entorno.

# Sensación de adormecimiento.

# Enrojecimiento o escalofríos.

# Dolor o incomodidad en el pecho.

# Miedo a morir, a enloquecer o a perder el control.

Aunque estos ataques son incómodos y parecen poner a la persona al borde de un abismo, no son peligrosos. Desde la mirada terapéutica hablan de conflictos subyacentes y problemas de educación. Los neurobiólogos consideran que existe un marcador genético que predispone a padecer este trastorno. Todos coinciden en que las personas que sufren ataques de pánico suelen tener rasgos previos de miedo, inseguridad, dependencia emocional y una reacción exagerada ante situaciones de separación de los seres queridos

A veces, la persona que sufrió un desorden de pánico se recupera sola, pero otras veces necesita apoyo psicológico y farmacológico con el objetivo de calmar los síntomas, así se pueden controlar las crisis y disminuir su intensidad y frecuencia.

NADIE ESTA EXENTO

La actriz estadounidense Kim Basinger de 43 años padeció ataques de pánico, y por eso, acepto protagonizar el documental “Panic” donde cuenta sus momentos de pesadilla y como logro superarlos. Muchos famosos confesaron en entrevistas que habían sufrido ataques de pánico y trastornos de ansiedad, entre ellos están Nicolas Cage, Barbra Streisand, y Michael Jackson entre otros. Pero quizás el mas extraño caso ocurrió mucho antes de que el trastorno de pánico se definiera como tal, el naturalista Charles Darwin habría sufrido ataques de pánico y agorafobia (miedo a los espacios abiertos). Darwin era un viajero incansable, pero un año después de su regreso de un viaje de cinco años por Sudamérica y el Pacifico, comenzó a quejarse de una “incomoda palpitación en el corazón”. El “misterioso” mal lo fue debilitando y durante años, los médicos le diagnosticaron problemas nerviosos, enfermedades tropicales, envenenamiento con arsénico, agotamiento intelectual y otras enfermedades, pero nunca dieron con la palabra correcta. Si Darwin viviera, su padecer hubiera tenido nombre y apellido: trastorno de pánico.

Contactenos: http://anambarrios.wordpress.com

 

 

Disorders – Attention Deficit Hyperactivity Disorder

Calming Tips for Hyperactive Children

Disorders – Attention Deficit Hyperactivity Disorder

Parents of hyperactive children know the “Would you please just settle down?!” phrase well, and likely use it on a regular basis.
There are a number of tips to help parents settle their hyperactive child down. These quick tips and relaxation techniques take the same amount of time as yelling and scolding but produce incredibly different results in hyperactive children.
Quick Calming Tips:
Try quick tips to calm a hyperactive child down during temper outbursts or unusually rowdy days. These calming tips are not novel to adults by any stretch. How many times have you heard “Take a deep breath and count to 10″ or “Calgon, take me away.” What works for big people works for little people as well.
• Deep breathing is one of the simplest ways to calm the body. Teach your children to take deep breaths (in through the nose, out through the mouth) when they begin to feel frustrated and out of control. Parents, you do this too!
• Draw a warm salt bath or bubble bath to wash away the hyperactive child’s stresses of the day.
• Take your hyperactive child for a walk or send them around the block on their own if they are old enough. Not only does walking burn off excess energy, the repetitive thump, thump, thump of feet hitting pavement brings the mind back into focus.
• Give your hyperactive child a mini-massage. Touch is very important to Attention Deficit Hyperactivity Disorder children. Massaging their temples, giving a shoulder rub or lightly running your fingers through their hair can calm children quickly.
• Put together a “Boredom Box” that provides creative outlets for your hyperactive child. Fill this box or plastic storage bin with paint sets, coloring books, crossword puzzles, modeling clay, jewelry making kits and other artistic areas of interest. Hyperactive children bore easily and their fast spinning minds need extra stimulation. In the absence of nothing better to do, hyperactive children will lean on their own devises and you don’t want them doing that. Better that they draw than set the cat on fire…
The quick-fix calming techniques work to sooth the hyperactive child after they already became too stressed or active. There are also techniques that parents can teach their hyperactive children to help them get the “stuff” out before it builds up and explodes.
Create a calming home environment:
Attention Deficit Hyperactivity Disorder children have difficulty remaining calm in a hectic environment. Clearing the clutter and taking a “less is more” approach to decorating can reduce the sensory overload on Attention Deficit and hyperactive children.
The Attention Deficit Hyperactivity Disorder child’s bedroom especially should be free of clutter. Use plastic bins to organize and store all those precious little plastic treasures (that we adults commonly refer to as “junk”) and small toys. Open the curtains to provide natural lighting. Keep posters and wall hangings to a minimum. Paint the child’s bedroom in calming muted colors instead of bright primary colors.
Follow a Routine:
All children thrive in homes that provide routines, consistency and structure. Attention Deficit and hyperactive children especially need structure and schedules to feel secure in their surroundings. For these children, a more “military” approach to routines works better. Waking up, eating meals, doing homework, and bed times should all occur at about the same time every day, with few surprises to upset the Attention Deficit or hyperactive child.
A Place to Relax:
If at all possible, find a space in the house to designate as a relaxation space. It does not have to be a large space but it does need to be away from high activity areas. This little corner (or even a portion of a walk-in closet) can have a beanbag chair and a few books, coloring books or other quiet time activities.
Encourage your child to go to this space when they become angry or out of control, but never make this a place of punishment. This special spot in the house is a positive place where they can go to settle down, sort things out or just hang out when they need to be alone.
Journaling:
For the child who is old enough to write, journaling is an excellent way to untangle frazzled minds and get things off their chest. This technique allows hyperactive children to spill their internal stresses outside themselves and onto paper.
Develop a daily habit of having your child write a page or two, depending on their age, about anything that comes to mind. They can write “I hate school, the dog just drooled, the baby’s crying is driving me crazy…” – whatever comes to mind. Eventually, they will get to the guts of what is going on inside them. Then rumple or tear the paper up and throw it away.
These private internal thoughts are not for you or anyone else to read, ever. Please respect their privacy and let them know they can write anything down without fear of reprimand.
Taking a mini-vacation with Guided Imagery:
Guided imagery is a powerful relaxation tool for hyperactive children that pulls their focus to positive thoughts, all the while encouraging creativity in your child. You can check out books on this technique at your local library if you want further information on the subject.
Last, but certainly not least, diet:
Some parents find that reducing or eliminating sugar from the diet goes a long way in calming the hyperactive child. If your child is a finicky eater, you will need to supplement the diet to make sure your Attention Deficit or hyperactive child has the fuels needed for his body to function well.
Starting the day out with a healthy breakfast balanced with proteins, fats and carbs is important. An egg sandwich, peanut butter toast and fresh fruit, protein shakes and fresh fruit smoothies are great ways to start the day for Attention Deficit and hyperactive children.
Sugar cereals are quick and convenient but should not be used as a breakfast mainstay. Fruit juices are high in calories and sugar and not recommended for children, especially those with Attention Deficit or hyperactivity. Instead of juice or sodas, get in the habit of offering plain old H2O. With plenty of bottled waters that offer fruit flavors and vitamin enhancements, getting your children hydrated is easier now than ever before.

Como tratar la Depresion

El primer paso para recuperarse de la depresión requiere hablar con su médico o profesional de la salud sobre cómo se siente. Sólo su médico puede realizar un diagnóstico adecuado de la depresión. Si le han diagnosticado depresión, es probable que tenga muchas preguntas, por ejemplo, todos los datos científicos sobre la depresión y su tratamiento.

Datos científicos sobre la depresión
Un gran número de investigadores cree que la causa de la depresión es un desequilibrio de las sustancias químicas que se producen naturalmente en el cerebro y en el cuerpo, la serotonina y la norepinefrina. Se sabe que en el cerebro, estas dos sustancias químicas se asocian con el estado de ánimo. Se cree que estas mismas sustancias también están asociadas con la regulación y la reducción del dolor que se trasmite desde el cuerpo.

Para estar saludable y libre de la depresión, es posible que necesite un programa de tratamiento que atienda tanto sus síntomas emocionales como sus dolores físicos.

Medicación
Si su médico le recomienda una medicación, asegúrese de conversar con él sobre los medicamentos que influyen sobre la serotonina y la norepinefrina.

Imprima estas Preguntas frecuentes sobre Cymbalta y convérselas con su médico.

Terapia de conversación
En general consiste en conversar con un profesional de la salud mental durante aproximadamente una hora por semana. El tratamiento puede prolongarse pro varias semanas o por 1 o 2 años. La situación de cada persona es diferente.

La depresión puede afectar negativamente la manera de pensar y sentir. La terapia de conversación puede ayudarle a aprender a manejar su depresión y a aliviar los síntomas.

Cambios en el estilo de vida
La depresión puede afectar varias áreas de su vida y, en consecuencia, es posible que su médico le recomiende introducir cambios específicos en su estilo de vida, entre ellos, hacer ejercicios físicos. También, pedir apoyo a amigos y familiares y tratar de encontrar más oportunidades y actividades sociales en las que pueda participar.

Tome ese primer paso importante de pedir ayuda para la depresión. No espere – la depresión es una enfermedad que puede y debe tratarse.

Hoy mismo hable con un ser querido o un amigo sobre cómo se siente así lo podrán ayudar a hablar con un médico y ponerse en movimiento para recuperarse. Imprima los resultados que obtuvo en el Mapa corporal de síntomas y/o la Lista de control como ayuda para iniciar la conversación con un amigo o un ser querido.

Síntomas de la depresión

Existen varios signos y síntomas que pueden orientar al profesional de la salud para establecer el diagnóstico de depresión. En general, una persona debe presentar cinco (o más) de los síntomas detallados a continuación durante el mismo período de dos semanas. Estos síntomas deben representar un cambio con respecto a su funcionamiento normal. Además, al menos uno de los síntomas debe ser el N.º 1 (estado depresivo) o el N.º  (pérdida de interés o placer por las actividades).

Síntomas frecuentes de la depresión

Desgana o irritabilidad la mayor parte del día, casi todos los días
Pérdida de interés o placer en diversas actividades (hobbies, trabajo, relaciones sexuales, reuniones con amigos, etc.) durante la mayor parte del día, casi todos los días
Cambio repentino en el peso (pérdida de peso sin hacer dieta, aumento de más del 5% del peso corporal en un mes) o un cambio en el apetito
Incapacidad para dormir o exceso de sueño casi todos los días
Agitación o inquietud (observadas por terceros) casi todos los días
Fatiga constante o pérdida de energía casi todos los días
Sentimientos frecuentes de desvaloración o culpa inapropiada casi todos los días
Dificultad para concentrarse o tomar decisiones casi todos los días
Pensamientos frecuentes relacionados con la muerte o el suicidio (o un intento o plan de suicidio)
Nota importante: Si usted o alguien que usted conoce tiene pensamientos suicidas, busque ayuda profesional inmediatamente a través de su profesional de la salud, o llame al 411 para obtener el número de teléfono de la línea directa de ayuda al suicida más cercana.

Además de tener cinco o más de los síntomas mencionados, para hacer un diagnóstico de trastorno depresivo grave (TDG)Éste es un término médico para un tipo específico de depresión. Una persona que padece de un trastorno depresivo grave debe tener tanto un estado depresivo como una pérdida del interés o placer en las actividades cotidianas. Debe tener estos síntomas de manera constante durante al menos dos semanas. Además, este estado de ánimo debe implicar un cambio en el estado de ánimo habitual de la persona. También debe afectar de manera negativa su desempeño diario, como la familia, el trabajo, la socialización, etc. Un estado depresivo provocado por drogas o alcohol, o bien, por una afección médica no se considera un trastorno depresivo grave. Recuerde que sólo un médico puede diagnosticar correctamente éste o cualquier otro trastorno., los síntomas deben causar una gran angustia o afectar el desempeño normal de la persona. Esto significa que los síntomas tienen un efecto negativo en el desempeño social o laboral de la persona, o en cualquier otro aspecto de su vida.

Es importante saber que existen muchas enfermedades distintas que pueden causar síntomas de depresión. Su médico u otro profesional de la salud debe descartar otras causas posibles (incluidos otros medicamentos o drogas ilegales) antes de diagnosticar depresión.2

La depresión no es igual para todos
No es necesario que se presenten todos los síntomas y signos mencionados para tener un diagnóstico de depresión. Además, los síntomas varían según la persona. Por ejemplo, las mujeres que sufren de depresión son más propensas a experimentar culpa, aumento de peso, ansiedad, trastornos alimenticios o exceso de sueño, que los hombres con depresión. Las personas mayores con depresión tienden a experimentar tristeza constante o una sensación de “vacío”.

Es importante recordar que la depresión es un trastorno médico como cualquier otro. Por lo tanto, así como existen tratamientos para trastornos como la diabetes o la enfermedad cardíaca, también hay opciones disponibles para el tratamiento de la depresión.

No deje de acudir a un profesional de la salud para que determine si tiene síntomas de depresión. Si cree que tiene síntomas de depresión, haga esta Prueba de auto detección de la depresión y analice los resultados con su profesional de la salud.

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Depresion e hipotiroidismo

La prevalencia de hipotiroidismo (de grado I a IV) es probablemente superior en pacientes con depresión resistente al tratamiento que en otros pacientes deprimidos. El hipotiroidismo también puede ser más prevalente en la depresión aguda que en la crónica. Los pacientes con hipotiroidismo y episodios previos de depresión son más propensos a presentar una recidiva, incluso con síntomas depresivos más graves, cuando se suspende el tratamiento hipotiroideo. En pacientes con trastorno bipolar, el hipotiroidismo se asocia con cambios rápidos de fase y una escasa respuesta al tratamiento. Aunque la disfunción tiroidea puede desencadenar un episodio de depresión, dicha disfunción también modifica la evolución y la respuesta terapéutica de los trastornos del estado de ánimo. Además, el hipotiroidismo puede reagudizar una diátesis genética a la depresión. Los signos y síntomas del hipotiroidismo son casi idénticos a los de la depresión. Todos los pacientes que presentan sintomatología sospechosa deben recibir una prueba funcional de tiroides y, si es posible, se les debe medir el nivel de hormona estimulante de tiroides (TSH), dado que a veces el hipotiroidismo se delimita por la presencia de un nivel de función tiroidea por debajo de lo normal y niveles de TSH elevados concomitantemente. Cuando el paciente recibe la necesaria terapia sustitutiva, generalmente desaparecen los síntomas depresivos. Si los síntomas persisten debe tenerse en cuenta la posible existencia de una depresión autónoma.

Los cuadros depresivos primarios asocian a síntomas psicológicos como la tristeza, disforia, falta de interés o capacidad de placer y disfrute, sentimientos de inutilidad o culpa, estorbo, pensamientos de muerte que pueden llegar a ser de suicidio, otros síntomas somáticos como la pérdida de peso sin hacer régimen, aumento del mismo por hiperfagia, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotores, fatiga o pérdida de energía o disminución de la capacidad de concentración. Muchos de los síntomas de este segundo grupo son compartidos por otros síndromes y enfermedades médicas.

Por otro lado, la dificultad para expresar estados afectivos hace que un grupo de pacientes deprimidos expresen con mayor frecuencia e intensidad sintomatología somática que afectiva, y, sin embargo, padecen cuadros depresivos primarios, denominados tradicionalmente depresiones enmascaradas.

Será una historia clínica detallada la que permitirá detectar antecedentes médicos del paciente, así como la prescripción de fármacos potencialmente depresógenos . Datos demográficos como la edad de inicio del trastorno, que si es tardía, sugiere la necesidad de explorar patología médica o los antecedentes personales, por si no se tratara de un primer episodio depresivo. Los trastornos del humor son los que más se heredan en psiquiatría, así como son también hereditarias otras enfermedades médicas, por lo que resultará de interés profundizar en los antecedentes familiares. La ausencia de antecedentes personales y/o familiares de depresión, orienta a su origen médico o iatrogénico.

Es importante prestar atención a los síntomas cognitivos, incluso posibles fluctuaciones de los mismos. Los pacientes depresivos pueden tener alteradas la capacidad de evocación o la atención, pero si se presentan confusos o con deterioro cognitivo será preciso descartar patologías médicas. El paciente depresivo raramente se muestra desorientado en la exploración mental. Sus alteraciones de memoria, cuando las hay, son más subjetivas que objetivas, polarizando el recuerdo en lo negativo. El inicio de estos problemas será brusco.

Es necesario precisar los síntomas somáticos, por otro lado muy frecuentes en las depresiones primarias: por ejemplo, aunque durante los cuadros depresivos es frecuente la hiporexia y la pérdida de peso, en aquel paciente que ha perdido veinte kilos en un mes habrá que sospechar patología médica subyacente.

En cuanto a la exploración física: deberá ser completa, incluso en pacientes con un diagnóstico anterior de depresión, siempre que aparezcan quejas físicas. En todo caso se deberá incidir en aquellas exploraciones sugeridas por la impresión clínica, y de manera importante en la exploración neurológica.

Resulta a demás muy útil recabar información de los familiares o personas que convivan con el paciente, ya que los pacientes deprimidos no suelen dar información objetiva de su funcionamiento basal. De la misma manera, concretar si existe consumo de tóxicos por parte de los pacientes. Los pacientes deprimidos suelen consumir más alcohol, tóxico muy depresógeno, que la población normal

Sin el aporte regular de determinadas hormonas, nuestra capacidad de comportarnos se vería seriamente deteriorada, y sin otras hormonas moriríamos rápidamente. pequeñas cantidades de algunas hormonas pueden modificar nuestros estados de ánimo y nuestras conductas y acciones, nuestras inclinaciones y apetencias, nuestra agresividad o nuestra sumisión y nuestras conductas de reproducción como así también nuestros conceptos parentales.

También hay hormonas que hacen algo más que influir sobre las conductas del ser humano adulto, estableciendo el desarrollo de las características corporales al inicio de la vida e incluso determinando las capacidades conductuales de los individuos. Posteriormente los cambiantes targets de algunas glándulas endocrinas y las modificaciones en la sensibilidad corporal a la acción de determinadas hormonas, componen los aspectos más importantes de los fenómenos del envejecimiento corporal y cerebral.

Los signos y síntomas del hipotiroidismo son casi idénticos a los de la depresión. Todos los pacientes que presentan sintomatología sospechosa deben recibir una prueba funcional de tiroides y, si es posible, se les debe medir el nivel de hormona estimulante de tiroides (TSH), dado que a veces el hipotiroidismo se delimita por la presencia de un nivel de función tiroidea por debajo de lo normal y niveles de TSH elevados concomitantemente. Cuando el paciente recibe la necesaria terapia sustitutiva, generalmente desaparecen los síntomas depresivos. Si los síntomas persisten debe tenerse en cuenta la posible existencia de una depresión autónoma.

En los países desarrollados, la causa más frecuente de hipotiroidismo es una inflamación autoinmune de la glándula tiroides, que se llama tiroiditis linfocítica crónica o tiroiditis de Hashimoto (en honor al Dr. Hakaru Hashimoto, que la describió en 1912). Esta enfermedad es 5-10 veces más frecuente en mujeres, y cursa con niveles muy altos de anticuerpos antitiroideos (como también puede ocurrir en la enfermedad de Graves). Existen otras tiroiditis, que pueden ocurrir después de un embarazo o de una enfermedad vírica, y que pueden llevar a estados transitorios de hipotiroidismo. Es muy común la detección de esta patología en pacientes que concurren con diagnóstico de depresión. Es obligatorio por lo tanto la evaluación del eje Tiroideo en los pacientes con tratornos del estado de ánimo

Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden producir síntomas atribuibles a una enfermedad psiquiátrica. En el hipotiroidismo son frecuentes la astenia psicomotora, el letargo, la somnolencia y trastornos cognitivos, como pérdida de memoria y falta de capacidad de concentración, todos ellos muy frecuentes en la depresión. Por otra parte, el hipertiroidismo puede ser causa de hiperactividad con taquicardia, nerviosismo, crisis vasomotoras e irritabilidad, que pueden confundirse con crisis de pánico o episodios de manía o hipomanía.

Existe una alta prevalencia de hipotiroidismo subclínico en pacientes que consultan por depresión . . La mayor parte de estos casos corresponden a hipotiroidismo subclínico, caracterizado por ausencia de los signos clásicos de esta enfermedad y manifestado principalmente por molestias anímicas. Las cifras de hipotiroidismo mencionadas se incrementan cuando se consideran sólo a sujetos que han experimentado mala o nula respuesta al tratamiento. En más del 50% de los pacientes con depresión refractaria se evidencian manifestaciones de hipotiroidismo. Tomando estos datos en conjunto se puede concluir que el hipotiroidismo es frecuente en pacientes con depresión, y esto es mayor cuando se evalúan pacientes refractarios a la terapia con psicofármacos o que recaen después de una buena respuesta inicial.

Los mecanismos por los cuales el funcionamiento tiroideo influiría en la psicopatología anímica no son conocidos. El hecho que una de las principales acciones de las hormonas tiroideas, el aumento del consumo de oxígeno, no se verifica a nivel del SNC, ha llevado a postular que la acción de estas hormonas se ejercería a través de otros mecanismos. La existencia de acciones de las hormonas tiroideas sobre el SNC resulta innegable si se considera que ellas son fundamentales para su desarrollo y maduración.

Las hormonas tiroideas actuarían modulando el número de receptores adrenérgicos postsinápticos alfa y beta, tanto en la corteza cerebral como en el cerebelo. Este hecho es relevante, si se considera que para algunos autores la depresión es debida en parte a una deficiencia de catecolamina y en particular de norepinefrina. De esta forma, en el hipotiroidismo la disminución de receptores adrenérgicos podría explicar la hipo actividad neuronal y con ello los efectos en la esfera anímica asociados a esta enfermedad.

Se postuló recientemente un novedoso mecanismo de acción de las hormonas tiroideas en el SNC, el cual se expresaría modulando la concentración de serotonina intracerebral Estudios en animales han demostrado que la administración tanto aguda como crónica de triyodotironina (T3) aumenta la concentración de serotonina intracerebral. Por otra parte, se ha demostrado que la serotonina cerebral disminuye en el hipotiroidismo y aumenta en el hipertiroidismo. De esta forma, los cambios en la concentración de serotonina intracerebral podrían explicar la sintomatología anímica de pacientes afectados por disfunción tiroidea y en particular por hipotiroidismo.

La relación entre psicofármacos y hormonas tiroideas queda en evidencia al analizar sus respectivos mecanismos de acción. Ambos pueden modular el número de receptores postsinápticos y la concentración de serotonina intracerebral, mecanismos que eventualmente podrían potenciarse

Nuestra esencia contenido puro e inmutable

Hay algo en tu interior que no cambia nunca, es tu esencia, y lo que vales forma parte de ella.
Todos tenemos el mismo contenido puro e inmutable. Seas espiritual o no, esto es una verdad que está fuera de todo juicio y tiempo. Llévatelo a la moral y la ética si lo trascendente no va contigo, el mensaje es el mismo:

Nuestro interior es bueno, es invariable, nadie nos lo puede quitar, ni nuestro pasado, ni nuestras circunstancias; nada.

No olvides esta idea, pues te dará la pista para sentirte tranquilo de que al final de todo lo que ves en ti, siempre hay algo bello y bueno, es tu esencia y no se puede perder. Quizás tú no la veas ahora, quizás ya la distingas, pero no del todo. No importa, si te quedas quieto, tranquilo, en silencio, ella sigue ahí, y dice que tú como todos, estás hecho de algo terriblemente válido.

A partir de ahí, no olvides que tu vida la dibujas tú. Conociendo todo lo que puedas sobre las tendencias de tu caracter, de tu pensamiento, sobre tus gustos y deseos, sobre tu mundo interno, sobre las materias que te preocupan, sobre cómo es y se desarrolla el ser humano, manejarás mejor y comprenderás mejor la vida, y con ella a los demás y a ti mismo.

De nuevo, a partir de ahí, dibujarás una vida que lleve tu nombre. Ninguna es perfecta, ninguna es lineal, eso es algo a no olvidar de la realidad. Pero todas son buenas y válidas, la tuya,  y la  de los demas, nadie es perfecto…lo importante es entenderlo y seguir trabajando en el area erronea que nos afecta, para ser mejores cada dia, …y asi seguier evolucionando en la rueda de la vida.

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Depresion e hipotiroidismo

La prevalencia de hipotiroidismo (de grado I a IV) es probablemente superior en pacientes con depresión resistente al tratamiento que en otros pacientes deprimidos. El hipotiroidismo también puede ser más prevalente en la depresión aguda que en la crónica. Los pacientes con hipotiroidismo y episodios previos de depresión son más propensos a presentar una recidiva, incluso con síntomas depresivos más graves, cuando se suspende el tratamiento hipotiroideo. En pacientes con trastorno bipolar, el hipotiroidismo se asocia con cambios rápidos de fase y una escasa respuesta al tratamiento. Aunque la disfunción tiroidea puede desencadenar un episodio de depresión, dicha disfunción también modifica la evolución y la respuesta terapéutica de los trastornos del estado de ánimo. Además, el hipotiroidismo puede reagudizar una diátesis genética a la depresión. Los signos y síntomas del hipotiroidismo son casi idénticos a los de la depresión. Todos los pacientes que presentan sintomatología sospechosa deben recibir una prueba funcional de tiroides y, si es posible, se les debe medir el nivel de hormona estimulante de tiroides (TSH), dado que a veces el hipotiroidismo se delimita por la presencia de un nivel de función tiroidea por debajo de lo normal y niveles de TSH elevados concomitantemente. Cuando el paciente recibe la necesaria terapia sustitutiva, generalmente desaparecen los síntomas depresivos. Si los síntomas persisten debe tenerse en cuenta la posible existencia de una depresión autónoma. // <![CDATA[//
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Los cuadros depresivos primarios asocian a síntomas psicológicos como la tristeza, disforia, falta de interés o capacidad de placer y disfrute, sentimientos de inutilidad o culpa, estorbo, pensamientos de muerte que pueden llegar a ser de suicidio, otros síntomas somáticos como la pérdida de peso sin hacer régimen, aumento del mismo por hiperfagia, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotores, fatiga o pérdida de energía o disminución de la capacidad de concentración. Muchos de los síntomas de este segundo grupo son compartidos por otros síndromes y enfermedades médicas.

Por otro lado, la dificultad para expresar estados afectivos hace que un grupo de pacientes deprimidos expresen con mayor frecuencia e intensidad sintomatología somática que afectiva, y, sin embargo, padecen cuadros depresivos primarios, denominados tradicionalmente depresiones enmascaradas.

Será una historia clínica detallada la que permitirá detectar antecedentes médicos del paciente, así como la prescripción de fármacos potencialmente depresógenos . Datos demográficos como la edad de inicio del trastorno, que si es tardía, sugiere la necesidad de explorar patología médica o los antecedentes personales, por si no se tratara de un primer episodio depresivo. Los trastornos del humor son los que más se heredan en psiquiatría, así como son también hereditarias otras enfermedades médicas, por lo que resultará de interés profundizar en los antecedentes familiares. La ausencia de antecedentes personales y/o familiares de depresión, orienta a su origen médico o iatrogénico.

Es importante prestar atención a los síntomas cognitivos, incluso posibles fluctuaciones de los mismos. Los pacientes depresivos pueden tener alteradas la capacidad de evocación o la atención, pero si se presentan confusos o con deterioro cognitivo será preciso descartar patologías médicas. El paciente depresivo raramente se muestra desorientado en la exploración mental. Sus alteraciones de memoria, cuando las hay, son más subjetivas que objetivas, polarizando el recuerdo en lo negativo. El inicio de estos problemas será brusco.

Es necesario precisar los síntomas somáticos, por otro lado muy frecuentes en las depresiones primarias: por ejemplo, aunque durante los cuadros depresivos es frecuente la hiporexia y la pérdida de peso, en aquel paciente que ha perdido veinte kilos en un mes habrá que sospechar patología médica subyacente.

En cuanto a la exploración física: deberá ser completa, incluso en pacientes con un diagnóstico anterior de depresión, siempre que aparezcan quejas físicas. En todo caso se deberá incidir en aquellas exploraciones sugeridas por la impresión clínica, y de manera importante en la exploración neurológica.

Resulta a demás muy útil recabar información de los familiares o personas que convivan con el paciente, ya que los pacientes deprimidos no suelen dar información objetiva de su funcionamiento basal. De la misma manera, concretar si existe consumo de tóxicos por parte de los pacientes. Los pacientes deprimidos suelen consumir más alcohol, tóxico muy depresógeno, que la población normal

Sin el aporte regular de determinadas hormonas, nuestra capacidad de comportarnos se vería seriamente deteriorada, y sin otras hormonas moriríamos rápidamente. pequeñas cantidades de algunas hormonas pueden modificar nuestros estados de ánimo y nuestras conductas y acciones, nuestras inclinaciones y apetencias, nuestra agresividad o nuestra sumisión y nuestras conductas de reproducción como así también nuestros conceptos parentales.

También hay hormonas que hacen algo más que influir sobre las conductas del ser humano adulto, estableciendo el desarrollo de las características corporales al inicio de la vida e incluso determinando las capacidades conductuales de los individuos. Posteriormente los cambiantes targets de algunas glándulas endocrinas y las modificaciones en la sensibilidad corporal a la acción de determinadas hormonas, componen los aspectos más importantes de los fenómenos del envejecimiento corporal y cerebral.

Los signos y síntomas del hipotiroidismo son casi idénticos a los de la depresión. Todos los pacientes que presentan sintomatología sospechosa deben recibir una prueba funcional de tiroides y, si es posible, se les debe medir el nivel de hormona estimulante de tiroides (TSH), dado que a veces el hipotiroidismo se delimita por la presencia de un nivel de función tiroidea por debajo de lo normal y niveles de TSH elevados concomitantemente. Cuando el paciente recibe la necesaria terapia sustitutiva, generalmente desaparecen los síntomas depresivos. Si los síntomas persisten debe tenerse en cuenta la posible existencia de una depresión autónoma.

En los países desarrollados, la causa más frecuente de hipotiroidismo es una inflamación autoinmune de la glándula tiroides, que se llama tiroiditis linfocítica crónica o tiroiditis de Hashimoto (en honor al Dr. Hakaru Hashimoto, que la describió en 1912). Esta enfermedad es 5-10 veces más frecuente en mujeres, y cursa con niveles muy altos de anticuerpos antitiroideos (como también puede ocurrir en la enfermedad de Graves). Existen otras tiroiditis, que pueden ocurrir después de un embarazo o de una enfermedad vírica, y que pueden llevar a estados transitorios de hipotiroidismo. Es muy común la detección de esta patología en pacientes que concurren con diagnóstico de depresión. Es obligatorio por lo tanto la evaluación del eje Tiroideo en los pacientes con tratornos del estado de ánimo

Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden producir síntomas atribuibles a una enfermedad psiquiátrica. En el hipotiroidismo son frecuentes la astenia psicomotora, el letargo, la somnolencia y trastornos cognitivos, como pérdida de memoria y falta de capacidad de concentración, todos ellos muy frecuentes en la depresión. Por otra parte, el hipertiroidismo puede ser causa de hiperactividad con taquicardia, nerviosismo, crisis vasomotoras e irritabilidad, que pueden confundirse con crisis de pánico o episodios de manía o hipomanía.

Existe una alta prevalencia de hipotiroidismo subclínico en pacientes que consultan por depresión . . La mayor parte de estos casos corresponden a hipotiroidismo subclínico, caracterizado por ausencia de los signos clásicos de esta enfermedad y manifestado principalmente por molestias anímicas. Las cifras de hipotiroidismo mencionadas se incrementan cuando se consideran sólo a sujetos que han experimentado mala o nula respuesta al tratamiento. En más del 50% de los pacientes con depresión refractaria se evidencian manifestaciones de hipotiroidismo. Tomando estos datos en conjunto se puede concluir que el hipotiroidismo es frecuente en pacientes con depresión, y esto es mayor cuando se evalúan pacientes refractarios a la terapia con psicofármacos o que recaen después de una buena respuesta inicial.

Los mecanismos por los cuales el funcionamiento tiroideo influiría en la psicopatología anímica no son conocidos. El hecho que una de las principales acciones de las hormonas tiroideas, el aumento del consumo de oxígeno, no se verifica a nivel del SNC, ha llevado a postular que la acción de estas hormonas se ejercería a través de otros mecanismos. La existencia de acciones de las hormonas tiroideas sobre el SNC resulta innegable si se considera que ellas son fundamentales para su desarrollo y maduración.

Las hormonas tiroideas actuarían modulando el número de receptores adrenérgicos postsinápticos alfa y beta, tanto en la corteza cerebral como en el cerebelo. Este hecho es relevante, si se considera que para algunos autores la depresión es debida en parte a una deficiencia de catecolamina y en particular de norepinefrina. De esta forma, en el hipotiroidismo la disminución de receptores adrenérgicos podría explicar la hipo actividad neuronal y con ello los efectos en la esfera anímica asociados a esta enfermedad.

Se postuló recientemente un novedoso mecanismo de acción de las hormonas tiroideas en el SNC, el cual se expresaría modulando la concentración de serotonina intracerebral Estudios en animales han demostrado que la administración tanto aguda como crónica de triyodotironina (T3) aumenta la concentración de serotonina intracerebral. Por otra parte, se ha demostrado que la serotonina cerebral disminuye en el hipotiroidismo y aumenta en el hipertiroidismo. De esta forma, los cambios en la concentración de serotonina intracerebral podrían explicar la sintomatología anímica de pacientes afectados por disfunción tiroidea y en particular por hipotiroidismo.

La relación entre psicofármacos y hormonas tiroideas queda en evidencia al analizar sus respectivos mecanismos de acción. Ambos pueden modular el número de receptores postsinápticos y la concentración de serotonina intracerebral, mecanismos que eventualmente podrían potenciarse

Depresion causada por la glandula Tiroides

La causa más frecuente es la Enfermedad de Graves. Se asocia con más frecuencia a estados de ansiedad y sintomatología vegetativa, como taquicardias, disnea, hipersudoración, así como pérdida de peso con hiperfagia. Se ha detectado que los síntomas afectivos preceden a las manifestaciones físicas en un 14% de los casos8. El diagnóstico resulta más difícil en los ancianos, en los que puede llegar a predominar clínica de apatía y quejas cognitivas. Es necesario realizar screening de hormonas tiroideas en pacientes depresivos con antecedentes familiares de problemas tiroideos, cicladores rápidos, depresiones resistentes y especialmente en mujeres postmenopaúsicas y puérperas.

Depresion causada por enfermedades Organicas

La depresión podría ser una respuesta al stress ocasionado por enfermedades en pacientes predispuestos, o no, a deprimirse. Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar la depresión, además, las pérdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse más problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Evidentemente, la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además, como se observa en el cuadro, ocupa casi cualquier posición posible en relación con ella.

Relación secuencial entre depresión y enfermedad orgánica

Depresión => simula <= Enfermedad Orgánica
Enmascara
Precede
Acompaña
Intensifica
Complica
sigue

Dado que el médico centra su atención en la entidad orgánica, puede pasar por alto la detección de una depresión. Sin embargo, la depresión no sólo requiere tratamiento por su razón de ser, sino porque afecta desfavorablemente el curso y destino de la enfermedad somática. La depresión puede producir una exageración de los síntomas, aun los de un trastorno orgánico menor. Por ejemplo, los pacientes con trastornos gastrointestinales – con los cuales se asocia con frecuencia la depresión – pueden sentir mayor

Dolor o náusea de lo que podría esperarse por la severidad de la patología. Un paciente que se encuentra deprimido también puede no responder al tratamiento, demorando la recuperación y la rehabilitación. Además los síntomas somáticos de depresión, como constipación, palpitaciones, crisis de vértigo, malestares yu náusea, pueden enmascarar y confundir el cuadro clínico. La incidencia de depresión en pacientes

Clínicos y quirúrgicos es elevada, cualquiera que sea la entidad nosológica y su gravedad. Si bien en general los síntomas son somáticos o se expresan a través de los síntomas orgánicos de la enfermedad primaria, también están presentes síntomas psíquicos y emocionales: tristeza, llanto, evasión, pérdida del interés, enlentecimiento de las respuestas, temores infundados, y autoreproche.

Se sabe que algunas medicaciones y enfermedades orgánicas pueden imitar o, directamente, generar una depresión. Pero incluso en presencia de tales patologías y fármacos, el médico no puede suspirar “diagnósticamente” aliviado; el carcinoma de páncreas puede simular una depresión, pero detrás de la enfermedad puede haber una depresión “genuina” o puede surgir a consecuencia de ella. Se confunden la interdigitación de la enfermedad orgánica y la depresión, y también confunde la enfermedad, al paciente y al médico. La claridad e integridad del diagnóstico depende de un cuidadoso interrogatorio y examen clínico y de un alto índice de sospecha.

Los síntomas somáticos de la depresión no son “fantasías”, sino que se siente. La depresión es tanto un trastorno fisiológico como un trastorno psíquico.

La mejor garantía para establecer un diagnóstico de depresión cuando los síntoma son fundamentalmente somáticos es el tener una mente intuitiva.

La depresión podría ser una respuesta al estrés ocasionado por enfermedades en pacientes, predispuestos, o no a deprimirse.Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar una depresión, además las perdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse mas problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Es evidente que la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además ocupa cualquier posición posible en relación con ella.

Depresion y Cancer

Cancer

Existen muchos mitos sobre el cáncer y de la manera en la cual las personas se enfrentan a este, tales como: todas las personas con cáncer están deprimidas, la depresión en una persona con cáncer es normal; los tratamientos no ayudan, todas las personas con cáncer sufrirán y padecerán una muerte dolorosa. La tristeza y la pena son reacciones normales a las crisis que hay que enfrentar durante una enfermedad de cáncer. Estas reacciones las experimentarán periódicamente todas las personas. Ya que la tristeza y la depresión son comunes, es importante distinguir entre los grados normales de tristeza y los trastornos depresivos. Una revisión de un artículo reciente del panel de consenso sobre la postrimería-de-la-vida, describe los detalles relacionados con esta importante distinción Un elemento crítico en el tratamiento del paciente es el poder reconocer los índices presentes de depresión para poder establecer el grado apropiado de intervención, que podría abarcar desde una consejería breve, a grupos de apoyo, medicación o psicoterapia. Por ejemplo, la relajación y la intervención mediante la consejería ha mostrado que puede reducir síntomas psicológicos en aquellas mujeres con un nuevo diagnóstico de cáncer ginecológico. Algunas personas pueden tener más dificultad en ajustarse al diagnóstico de cáncer que otros, y variarán en la forma de responder al diagnóstico. La depresión mayor no es simplemente tristeza o falta de ánimo. Esta afecta aproximadamente a un 25% de los pacientes y tiene síntomas reconocibles que pueden ser diagnosticados y tratados, lo cual es algo que hay que hacer, debido a que esta tiene un impacto en la calidad de vida. Generalmente, la respuesta emocional inicial de la persona al diagnóstico de cáncer suele ser breve, con una duración de varios días o semanas, y puede incluir sentimientos de incredulidad, rechazo o desesperación. Esta respuesta es normal y parte de un espectro de síntomas depresivos que van desde la tristeza normal, a un trastorno de adaptación de humor deprimido, hasta una depresión grave. Otros de los síndromes descritos incluyen la distimia y la depresión subclínica o depresión Menor. La distimia es un trastorno afectivo crónico durante el cual la persona se siente desanimada la mayor parte de los días por al menos 2 años. En contraste, la depresión subclínica es un trastorno de la afectividad agudo pero menos severo (en esta se presentan algunos, pero no todos los síntomas de diagnóstico) de una depresión mayor.

La respuesta emocional al diagnóstico de cáncer o a una recaída podría comenzar con un período disfórico, marcado por un aumento en la agitación. Durante este tiempo el individuo experimentará trastornos del sueño y del apetito, ansiedad, cavilaciones y temor al futuro. Sin embargo, estudios epidemiológicos indican que al menos la mitad de todos las personas diagnosticadas con cáncer se adaptarán satisfactoriamente. Algunos indicadores de lo que podríamos considerar una adaptación exitosa son: mantenerse activo en los quehaceres cotidianos; tratar de reducir al mínimo el impacto que tiene la enfermedad en los papeles que a diario desempeñamos, como el de padre, esposo, empleado etc. y tratar de regular las emociones que le son normales a la enfermedad; y manejar los sentimientos de desesperanza, desvalidez, inutilidad o culpa. Los indicadores de riesgo podrían señalar que es necesario efectuar una intervención temprana: antecedentes de depresión; sistema precario de respaldo social (soltero, pocos amigos, ambiente laboral solitario); indicios de persistentes creencias irracionales o pensamiento negativo respecto al diagnóstico; pronóstico más grave; y mayor disfunción relacionada con el cáncer. Cuando el médico clínico comienza a tener sospechas de que un paciente está deprimido, hará una evaluación de sus síntomas. Aun en ausencia de síntomas, muchos pacientes manifiestan interés en la terapia de apoyo, y el personal sanitario debería tratar de referir a estos pacientes a un profesional en salud mental calificado. Sin embargo cuando estos síntomas se intensifican, se tornan duraderos o recurrentes, después de haber aparentemente desaparecido, es esencial que se sometan a tratamiento para aliviar los síntomas. La ansiedad y depresión al principio del tratamiento son buenos indicadores de que estas volverán a presentarse en 6 meses.

Las pacientes con cáncer de mama en una fase no muy avanzada que desarrollan depresión al conocer su diagnóstico tienen más riesgo de fallecer.
En el caso de un cáncer en fases más desarrolladas, la enfermedad es más mortífera entre las mujeres que padecen depresión antes de conocer su diagnóstico. La relación entre el momento de la depresión y la fase del cáncer es «difícil de explicar»,  aunque  existen numerosos factores que pueden influir en ella.Sin embargo, los mecanismos exactos por los que la depresión interactúa con el cáncer de mama, se desconocen.
La depresión post-diagnóstico incrementa  la mortalidad entre los casos de cáncer poco avanzados, aunque su influencia es prácticamente nula en los tumores más avanzados. Mientras que la depresión anterior al diagnóstico provocaba un mayor riesgo de mortalidad entre las mujeres con tumores más grandes y mayor dispersión de la enfermedad.
Este hecho es invariable independientemente de la edad de la paciente o del tratamiento que estuviese recibiendo contra el cáncer. A pesar de ello,se admite que serían necesarios nuevos trabajos con más información sobre otras posibles enfermedades de las mujeres, sus hábitos de alcohol y tabaco, o posibles diferencias socioeconómicas

Carcinoma de páncreas

La anorexia, pérdida de peso y dolorimiento difuso son a menudo los únicos síntomas y  cuando no existían procedimientos diagnósticos con técnicas de imagen llevaron al diagnóstico de un cuadro depresivo 3 .

Tumores del SNC

Las manifestaciones psiquiátricas de los tumores SNC pueden ser la primera presentación en un 20% de los tumores cerebrales supratentoriales, y en un 5% de los infratentoriales 3 . Los tumores frontales y temporales de crecimiento lento son los que más se asocian a síntomas afectivos, apatía y depresión. El diagnóstico se realiza por la presencia de déficit neurológicos asociados a la sintomatología depresiva.

Los tumores frontales resultan especialmente silentes, y los síntomas que los pacientes presentan suelen ser muy inespecíficos. Los pacientes suelen expresar apatía, indiferencia y dificultad para iniciar actividades. Aunque dependiendo de la localización se suele asociar impulsividad y desinhibición. Algunos autores refieren que los tumores frontales del hemisferio derecho se asocian más frecuentemente a euforia, mientras que los del hemisferio izquierdo lo hacen a depresión.

Depresión pre o post?

Teresa Sevillano Bermúdez (*), Fernando Gonçalves Estella (**)

(*) Médico General. ZBS Matilla de los Caños. Salamanca

(**) Médico General. Doctor en Medicina y Cirugía. ZBS Sayago. Zamora

“Se trata de una mujer joven, con un cuadro clínico típico de depresión, que debuta al poco tiempo de que su suegra sea intervenida de un cáncer de ciego. Ella es la cuidadora de la convalecencia de su suegra, con la que está muy implicada emocionalmente.

En esas circunstancias, no es de extrañar que su médico de cabecera, interprete como “comprensible en el contexto”, tanto la aparición de un cuadro de depresión reactiva, como las posibles “somatizaciones” por su identificación con la suegra convaleciente, de la que ella cuida.

La presencia del DIU, hace que la propia enferma encuentre como justificadas sus molestias abdominales, hasta el punto que está pensando en acudir a su ginecólogo para extraerlo.

La derivación al psiquiatra es razonable, ya que se trata de un primer episodio depresivo en una mujer joven, con unas ideas aparentemente hipocondríacas de carácter obsesivoide, que está “empeñada en que va a tener lo mismo que su suegra”.

Que el psiquiatra confirme el diagnóstico, entra también en el terreno de lo comprensible: visita breve, el va a lo psíquico, ajusta como cree oportuno el tratamiento antidepresivo y da por supuesto que de lo orgánico se ocupará su médico de cabecera.

Podemos pues, hablar de “comprensible”, “razonable”, “lógico”,… cada uno ha actuado según ciencia y conciencia, y no hay reproche alguno que hacer.

Pero lo cierto es que sin saberlo, estamos ante una paciente muy especial.

Especial, porque con 42 años, está agotando sus últimos ocho meses de vida. Y cuando se piensa en la posibilidad de la naturaleza orgánica real del cuadro, ya no hay solución médica para su problema.

Ante casos como el comentado, el médico se hace repentinamente consciente de sus enormes limitaciones. Es un bofetón a su pretendida seguridad. Se llena de dudas, de inseguridad, de desconfianza.

¿Qué comenzó antes, el cáncer o la depresión ?. ¿El cáncer era la consecuencia de la depresión o la depresión una más de las manifestaciones del cáncer ?. ¿O quizás la depresión pudo inducir de alguna manera la aparición del cáncer ?. ¿Fue uno consecuencia de la otra o la otra consecuencia del uno ?. ¿O tal vez su coexistencia era simplemente debido al azar ?. ¿Seguro ?.

No. En medicina, con harta frecuencia, dos y dos suman veintisiete.

¿Alguno de los médicos que intervino a lo largo del proceso, pudo actuar de un modo más idóneo con la paciente ?. No lo sé, sinceramente, no lo sé. Tal vez.”

Depresion y Accidente Cerebro-Vascular

Accidente Cerebro-Vascular

En general, los hombres que sufren un ictus son mayores, más obesos y presentan cifras mas elevadas de presión arterial que los adultos sanos y tienden a ser fumadores y a sufrir al menos una enfermedad crónica.
L os varones que sufren un ictus mortal presentan más síntomas de ansiedad y depresión. Sin embargo, estos trastornos psicológicos no estaban vinculados a un mayor riesgo de ataques isquémicos transitorios, también llamados “mini-ictus”, que con frecuencia son precursores de ictus con consecuencias más graves.

Aunque aún no se han identificado los mecanismos por los que los problemas psicológicos influyen en la salud cerebro vascular. Las personas deprimidas son más propensas a abandonar la medicación hipertensiva. Además se ha demostrado una asociación entre la depresión y la ansiedad y los cambios en el sistema nervioso autónomo, que regula la frecuencia cardiaca y la contracción de los vasos sanguíneos. Estos cambios pueden influir en la gravedad de los ictus y los infartos de miocardio.

Las personas que desarrollan una depresión luego de los cincuenta años presentan más probabilidades de padecer un ictus silencioso. En este tipo de pacientes la depresión podría indicar la presencia de pequeños trombos o lesiones en los vasos sanguíneos cerebrales, por lo que debería considerarse, en determinados casos, como una señal de aviso de la posibilidad de sufrir un accidente cerebro vascular .Tras haber sufrido un ictus las manifestaciones neuropsiquiátricas más frecuentes son los trastornos adaptativos que, en mayor o menor grado, suceden en la mayoría de los casos durante la fase aguda del ACV. Se manifiestan como reacciones ansiosas depresivas reactivas a la incertidumbre que origina la propia enfermedad. Suelen ser transitorias y autolimitadas y no suelen constituir verdaderos problemas. Otra cuestión es cuando el paciente desarrolla una depresión o un síndrome ansioso severo que se cronifican, ya que estas situaciones pueden contribuir a ensombrecer el pronóstico del ictus. Muchos de los trastornos que ocurren durante la fase aguda del ACV son más frecuentes de lo que se ha venido creyendo y, si no se aplican escalas apropiadas para evaluar síntomas tales como desinhibición, negativismo, indiferencia, agresividad, etc., pueden no ser detectados. Algunos de estos síndromes conductuales, por ejemplo el negativismo, puede estar relacionado con el desarrollo ulterior de depresión o ansiedad.

El tratamiento debe iniciarse siempre con medidas de orientación psicoterapéutica, asegurando el apoyo familar y simultáneamente con la atención médica y rehabilitadora de los déficit físicos. De este modo un número no desdeñable de cuadros depresivos reactivos pueden solucionarse sin necesidad de pasar al siguiente escalón terapéutico, que es la utilización de fármacos. El tratamiento farmacológico deberá ser instaurado cuando el estado depresivo se prolongue más allá de 2-3 semanas, cuando la depresión presente rasgos de tipo endógeno (despertar precoz, variaciones diurnal, inhibición, trastornos psicomotores marcados, sintomas psicóticos en ausencia de síndrome confusional) o bien, cuando su severidad así lo aconseje. Tanto los antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos (amitriptilina, nortrptilina, imipramina, trazolona), los atípicos (mianserina), como los inhibidores selectivos de la recaptación deserotonina (ISRS) (paroxetina, fluoxetina, fluvoxamina, sertralina) pueden ser teóricamente utilizados, siempre comenzando a bajas dosis y aumentándolas progresivamente, debiéndose mantener este tratamiento un minimo de 6 semanas.

Depresion y Corazon

Depresión y Corazón

Los pacientes depresivos presentan una sensación inexplicable de vacío y tristeza, que lleva a una angustia inmotivada, que hace consciente todo el cuerpo que normal y habitualmente no lo es. La inevitable necesidad de auto-observación conduce al descubrimiento de sensaciones displacenteras, astenia, tensión muscular y abdominal, sensación de ahogo respiratorio, síntomas gastrointestinales y cardiovasculares, como palpitaciones, dolor precordial opresivo y taquicardia.

A pesar de la constelación de síntomas somáticos, que motivan frecuentes consultas en la práctica clínica, entre los médicos existe la tendencia a considerar la depresión una enfermedad no real o necesariamente no tan seria, por lo que se pierde una oportunidad de un tratamiento apropiado.

Sin embargo aparentemente los pacientes con depresión incrementan su riesgo de padecer eventos cardiovasculares. Los pacientes con enfermedades cardiacas que sufren depresión se ven sobrepasados por el peso de su enfermedad y tienen una menor calidad de vida que los que no padecen depresión.

No sólo la depresión parece ser un factor de riesgo más que deberíamos incorporar en la lista de los mencionados, sino que al igual que otros modifican el pronóstico en aquellos pacientes que han padecido un infarto de miocardio o que padecen isquemia de miocardio.

El paciente depresivo es mas vulnerable a los eventos cardiovasculares o cerebro vasculares y al empeoramiento de su pronóstico Lo expuesto muestra, con claras evidencias, la relación existente entre el cerebro y el corazón y muestra a la depresión como un factor de riesgo con peso independiente. Es lógico pues pensar en la tarea inmediata de extremar los métodos diagnósticos que detecten precozmente los síntomas depresivos, de forma tal que se incluya la terapia antidepresiva como tratamiento del desorden afectivo, y así prevenir y mejorar el pronóstico de la patología cardiovascular, en tal sentido ya existen estudios que muestran una disminución del impacto negativo producido por el infarto de miocardio mediante la utilización de antidepresivos

La depresión se ha relacionado entre otros trastornos psiquiátricos con la enfermedad cardiovascular. A diferencia de otros factores de riesgo, su estudio se ha desdeñado en forma no intencional. A pesar de ello en la actualidad existe suficiente evidencia médica que considera a la depresión como un Factor de Riesgo Independiente para la enfermedad coronaria y el infarto de miocardio, Y un Indicador Pronóstico Negativo para enfermos cardiovasculares. Numerosos estudios han planteado la hipótesis de posibles nexos fisiopatológicos entre la depresión y la enfermedad vascular. La disfunción del eje Hipotálamo Hipófiso Suprarrenal, junto a una reactividad plaquetaria alterada incidirían en forma directa sobre la cubierta de los vasos, punto inicial del proceso de arteriosclerosis responsable de los eventos clínicos y su recurrencia.

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La prevención está relacionada con los factores contribuyentes. El apoyo social es de utilidad en el manejo de las pérdidas de seres queridos y en los cambios en la movilidad. En muchos casos, no existe prevención efectiva.

El interés de un diagnóstico precoz .  Muchas personas deprimidas son objeto de equivocadas creencias sobre la enfermedad mental, en el seno de su misma familia, lo cual retarda el diagnostico, y por ello el tratamiento.

  • Desterrar la vieja discusión entre tratamiento farmacológico o psicológico, que no tienen porque ser excluyentes. Es muy común la resistencia de los pacientes, y/o familiares a los tratamientos químicos, en beneficio de los psicológicos, inclinándose la balanza a favor de estos  últimos. El tratamiento farmacológico  en la depresión, es insustituible, como en muchas otras dolencias, sin embargo se observa una corriente de opinión mayoritaria, en todo el mundo, en la que la población se cuestiona la necesidad o no de tomar fármacos ante un síndrome depresivo, cosa que no se hace con otras enfermedades; nadie pone en duda, por ejemplo, la necesidad de insulina ante una diabetes tipo I .
  • Formar a los jóvenes en cuanto a la óptima elección de su futura ocupación laboral. Es bien conocida la relación entre un trabajo gratificante, y la salud mental, pues si bien el trabajo es un bien económico, también es fuente de bienestar social, de relación humana y autoestima.

La depresión no es culpa de nadie

Por último, es hora de eliminar de forma definitiva prejuicios e ideas falsas sobre la depresión que en muchas ocasiones hacen de la víctima un culpable, privándolas así de la solidaridad y comprensión que por sus circunstancias de salud y de vida necesitan.

Prevención primaria de la depresión

Conseguir un diagnóstico adecuado y disponer de terapias eficaces son, por el momento, las armas más efectivas para el tratamiento de la depresión Hoy por hoy, la prevención primaria de la depresión es una labor muy difícil de conseguir.

Hacer hincapié en estos aspectos así como en los de tipo social redundaría de una forma más eficaz en la calidad de vida de los afectados y supondría un menor costo sanitario, porque, en muchas ocasiones, como el enfermo desconoce los síntomas específicos, no acude a los especialistas adecuados y demanda pruebas para averiguar su estado de salud.

Un punto de coincidencia es que la depresión se convertirá en los próximos años en el segundo problema de salud mundial, después de las enfermedades cardiovasculares. En Argentina se calcula que un 15 por ciento de la población sufre depresión. El problema estriba en que muchos pacientes que se beneficiarían de los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos no reciben la atención adecuada.

Tratamiento de Mantenimiento

La mayoría de las depresiones tiende a la cronicidad. Hace unos años, una vez que había pasado el episodio depresivo, se retiraba la medicación. Ahora sabemos que la terapia de mantenimiento es positiva porque disminuye el riesgo de recidivas. Todos los expertos coinciden en mantener la terapia entre seis meses y un año.

En geriatría el tratamiento debe mantenerse entre un año o año y medio, como mínimo, después de resuelto el primer episodio. Cuando el enfermo presenta un historial de más de tres episodios, el tratamiento puede continuar para mantener al paciente asintomático durante cinco años. A partir de este momento, debe replantearse la situación.
Aparte del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico es importante -una vez que haya hecho efecto y que el paciente sienta que ha mejorado su condición, es importante que se sigan ciertos consejos o modos de vida.

- Tener pensamientos positivos
- Cuidar la salud física
- Mantener un calendario diario uniforme.

- Reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual.

- Aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas.

- Expresar las emociones
- Seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento impuesto
- Reunirse periódicamente con el terapeuta
- Comer una dieta equilibrada
- Hacer ejercicio físico

Depresion y Sida

Depresión y SIDA

Los hombres VIH positivos pueden tener niveles bajos de testosterona lo cual a su vez puede causar disminución en los niveles de energía, pérdida del deseo sexual y sentimientos de depresión. Los niveles de testosterona pueden medirse fácilmente mediante un análisis de sangre, y si estos son anormalmente bajos, se debe utilizar una terapia de reemplazo hormonal.

Sustiva , que es un medicamento para tratar el VIH, puede causar varios efectos secundarios de tipo psicológico. Si su depresión coincide con el inicio de una terapia con Sustiva y se vuelve severa o dura más de unas pocas semanas, debería considerar la posibilidad de cambiarse de terapia para ver si la depresión mejora.

En etapas avanzadas de la enfermedad del VIH sintomática, ciertas infecciones oportunistas, así como el VIH mismo, pueden afectar al cerebro de tal manera que se produzcan síntomas de depresión. Todavía lo indicado es el uso de los antidepresivos, aunque primero debe diagnosticarse el problema subyacente, y de ser posible, tratarse.

. La terapia de apoyo hablada no tiene que durar mucho tiempo.Los grupos de apoyo también pueden ser útiles para muchas personas VIH positivas con distimia. Hablar con personas que comparten y verdaderamente entienden sus problemas podría reducir los sentimientos de aislamiento y desespero.

La medicación con antidepresivos es la manera más rápida de aliviar la depresión mayor y definitivamente es lo indicado para la depresión severa que está asociada con pensamientos de suicidio y/o una perturbación importante en el funcionamiento de la vida diaria. Una medicación apropiada puede aliviar sus síntomas y permitirle que siga adelante con su vida. Los medicamentos también pueden funcionar para las distimia. Aunque la mejoría parezca menos dramática que en la depresión mayor, podría llevar a una significativa mejoría en su vida. El mejor tratamiento tanto para la depresión mayor como para la distimia es una combinación de medicamentos y terapia hablada. Numerosos estudios muestran que tanto la psicoterapia como los medicamentos son muy eficaces para tratar la depresión. Un estudio reciente (así como una gran cantidad de experiencia clínica) indica que probablemente la combinación de los dos es más eficaz para tratar la depresión.

Cuando está presente una fuente importante de estrés, tales como los problemas relacionados con el VIH, usted tiende a aceptar al estrés como inevitable, entendible e incambiable—y por consiguiente, inapropiado para ser tratado mediante una terapia. Sin embargo, por el solo hecho de conocer la fuente del estrés, no significa que debe descartarse el tratamiento. Entendemos que un brazo puede fracturarse debido a la tensión de una caída; pero aún así, ponemos yeso para que el hueso sane.

¿Algunos de estos medicamentos interactúan con los medicamentos contra el VIH o tienen efectos secundarios inusuales en alguien que tenga la enfermedad del VIH? ¿Cómo afectan mi sistema inmunológico?
En general, no hay problema en tomar un antidepresivo de este grupo en combinación con los medicamentos contra el VIH. Sin embargo, si usted está tomando el inhibidor de la proteasa Norvir ( ritonavir ) o Kaletra ( lopinavir+ritonavir ), debe tener ciertas precauciones especiales. El Ritonavir actúa aumentando la cantidad de otros medicamentos en el organismo. Esto es particularmente problemático con el Wellbutrin , debido a que puede causar convulsiones si la dosis es muy alta. El ritonavir puede aumentar el desarrollo de la ansiedad y la agitación como efectos secundarios del Serzone . Por lo general no es problema con los otros antidepresivos, aunque podría requerir una dosis más baja de lo usual. Su psiquiatra deberá saber qué otros medicamentos está tomando usted. Si el o ella no son expertos en el tratamiento de pacientes con VIH, deberán consultar con su médico de atención primaria para asegurarse de que la combinación no sea dañina.

Si usted tiene síntomas de la etapa avanzada de la enfermedad del VIH, podría estar más propenso a desarrollar efectos secundarios de los varios medicamentos. Su psiquiatra deberá entonces trabajar en estrecha colaboración con su médico especialista.

Depresion y Enfermedad de Parkinson

Enfermedad de Parkinson

La frecuencia de depresión en la Enfermedad de Parkinson se cifra en el 50% de los casos, considerándose los síntomas afectivos como parte de la enfermedad 17 . Existe mayor prevalencia entre las mujeres que entre los varones. Se asocia además con las formas de inicio temprano. Los síntomas ansiosos, irritabilidad y pesimismo son muy frecuentes, así como las ideas de suicidio. Se sabe que la depresión no se debe únicamente a los sentimientos de incapacidad que ocasiona la enfermedad, sino que existe un correlato biológico. Precede al desarrollo de los síntomas motores en el 25% de los casos, no existiendo diferencias entre los distintos estadíos de la enfermedad.

Aunque los antiparkinsonianos se asocian con depresión, no se ha visto mayor proporción de pacientes deprimidos después de la introducción de la L-Dopa.

Depresion y Demencia de Alzheimer

Demencia de Alzheimer

La frecuencia de depresión en los pacientes de Alzheimer es muy variable, oscilando entre el 1 y el 90%. Diferencias metodológicas y de criterios aparte, la depresión es muy frecuente en estos enfermos 19 . Se han realizado gran número de estudios con la finalidad de detectar la relación que existe entre sintomatología afectiva y el mayor riesgo de demencia en pacientes depresivos detectándose depresión previa a la aparición de deterioro cognitivo en el 44% de los casos. Dichos estudios hasta el momento arrojan resultados contradictorios. Parece que hubiera un grupo de pacientes que, tras un cuadro depresivo con alteraciones cognitivas leves, fueran configurando un cuadro demencial 20

Depresion y Epilepcia

Epilepsia

El trastorno psiquiátrico más frecuente en los pacientes epilépticos, después de los trastornos de la personalidad, es la depresión sin que la naturaleza de la depresión en los períodos interictales dependa de una simple adaptación a un trastorno crónico. El riesgo es mayor en aquellos epilépticos con foco en el hemisferio dominante. Estas depresiones suelen conllevar un componente endógeno importante, con un riesgo de suicidio que quintuplica al de la población general .. Se invoca además al efecto depresógeno de algunos antiepilépticos, e incluso a la depleción de ácido fólico asociada a la toma de algunos de ellos.

Depresion y Cefaleas

Cefaleas

Se observa una relación muy estrecha entre la depresión y las cefaleas. La cefalea, como síntoma, es frecuente en los cuadros depresivos, y a su vez la depresión suele ser frecuente en los pacientes con cefaleas crónicas. De los tipos de cefaleas estudiados, son las migrañas las que más frecuentemente asocian cuadros depresivos 24 . La frecuencia de depresión en pacientes con migraña es del 20%. Se cree, aunque resulta controvertido, que comparte etiología con la depresión en el sentido de un déficit de serotonina cerebral. También puede resultar de un cuadro desadaptativo ante un dolor crónico. Varios ISRS se han relacionado con la producción de cefaleas, como la paroxetina .

Depresion y Glandula Suprarenal

Glandula Suprarrenal

Enfermedad de Addison

La insuficiencia suprarrenal susceptible de ser confundida con un cuadro depresivo es aquella de larga evolución, por lo inespecífico de los síntomas. Aparece una intensa astenia, originalmente de predominio vespertino y posteriormente generalizada , así como indiferencia y pobreza de pensamiento, unido a sintomatología depresiva. La pérdida de peso y la anorexia son muy frecuentes. Con el tiempo se terminan de instaurar los síntomas cardinales de la enfermedad, como la hiperpigmentación, hiponatremia, hiperpotasemia e hipotensión. Son pacientes muy proclives al desarrollo de sintomatología maniforme al ser tratados con esteroides, que por otra parte, son el tratamiento de elección 25 .

Enfermedad de Cushing

A veces el síndrome depresivo es la primera presentación de la enfermedad. Puede alcanzar una gran gravedad y llegar a presentarse con sintomatología psicótica. En esta enfermedad existe sintomatología psiquiátrica en el 50% de los casos, depresiva en un 35%. En el 50% de pacientes que la desarrollan se encuentran factores predisponentes para la depresión, tales como antecedentes familiares depresivos o de suicidio o historia de pérdidas y separación. Estos pacientes suelen tener mayor irritabilidad y labilidad emocional que los pacientes con depresión primaria. La gravedad del cuadro depresivo se ha relacionado con los niveles de cortisol , y parece responder bien con la normalización de los niveles. La depresión parece más frecuente en las formas hipofisarias que en aquellas de origen suprarrenal. En contraste con el hipercortisolismo resultante de la administración de corticoides exógenos, no son frecuentes los cuadros maníacos.

Depresion y otras Enfermedades

Otras enfermedades

Enfermedad de Huntington

El trastorno psiquiátrico más frecuente de la enfermedad de Huntington es la depresión, con una prevalencia de la misma del 35% 18 . La fenomenología es similar a la del trastorno primario, pudiendo llegar a aparecer sintomatología psicótica. Es más frecuente en los estadios primarios, cuando todavía no se han manifestado los movimientos anormales, precediéndolos una media de cinco años, y en aquellos pacientes con inicio tardío de la enfermedad. Se asocia a un alto riesgo de suicidio.

Enfermedad de Wilson

La enfermedad de Wilson evoluciona a la larga a una demencia progresiva. Las manifestaciones psiquiátricas a lo largo de la enfermedad son muy frecuentes 21 , más en la forma tardía de la enfermedad y como primera manifestación de la enfermedad en un 20% de los casos. No es infrecuente la presencia de cuadros depresivos y maníacos.

Esclerosis múltiple

Durante mucho tiempo se prestó más atención a la euforia que a veces acompaña a los pacientes con esclerosis múltiple, y que a su vez está relacionada con el deterioro cognitivo. Sin embargo, la depresión es el síndrome psiquiátrico más frecuente, apareciendo en el 42% de los pacientes. En algunos casos se ha señalado como pródromo de la enfermedad. Estos pacientes presentan un alto riesgo de suicidio, siendo 75 veces más frecuente que en la población general, sobre todo en los primeros cinco años del diagnóstico 22 .

En cuanto al manejo, estos pacientes son particularmente sensibles a los efectos secundarios de los tricíclicos, así como al desarrollo de crisis epilépticas. De ahí que se prefiera, como en la mayoría de pacientes con problemas médicos, el empleo de ISRS.

Porfiria aguda intermitente

Produce una tríada sintomática que consiste en dolor abdominal agudo, polineuropatía y manifestaciones psiquiátricas, que van desde la depresión a la psicosis 23 . No es infrecuente que estos pacientes pasen por conversivos. Es frecuente que existan familiares con el mismo diagnóstico. El tratamiento además deberá ir encaminado a evitar los factores desencadenantes, como los barbitúricos.

Enfermedad de Lyme

La depresión asociada a la enfermedad de Lyme tiene lugar a los seis meses o incluso años después de haberse presentado el llamado eritema crónico migratorio, con la fiebre, mialgias y cefalea acompañantes. Puede aparecer un cuadro meningoencefalítico que asocia irritabilidad, confusión y labilidad emocional, para evolucionar en un tercer estadio con sintomatología depresiva con marcada labilidad afectiva, y síntomas cognitivos. En ocasiones evoluciona a una demencia progresiva. Se diagnostica por la serología específica de la Borrelia burgdorferi , y la historia de viajes durante el verano a zonas boscosas endémicas.

Mononucleosis infecciosa

Aparecen cuadros depresivos asociados a una intensa fatiga y sensación de malestar 31 . A menudo el cuadro depresivo aparece en el mes posterior a la clínica característica de la infección. Es debatida la relación entre el denominado síndrome de fatiga crónica y las infecciones de los virus de Epstein – Bar y Citomegalovirus .

Depresion y Anemia

Anemia y Depresión

Está caracterizada por ser una condición en la que el cuerpo no produce la cantidad suficiente de glóbulos rojos o disminuye la concentración de hemoglobina en la sangre. Esta situación se acompaña de un déficit de oxígeno, disminuyendo así la energía que puede ser utilizada por el organismo en general y el cerebro en particular. Entre los síntomas de la anemia se incluyen la fatiga, mareos, debilidad, dificultad respiratoria, menor concentración , problemas de memoria y palidez de la piel. Los pacientes a menudo describen una falta de energía (anergia) abrumadora, que no está relacionada con el esfuerzo ni se alivia con el descanso. Este tipo de fatiga puede durar bastante después de haber terminado el tratamiento. Y lo que es más, si no se trata, la anemia puede hacer que el tratamiento de la enfermedad de base sea menos eficaz, que someta al corazón y al sistema cardiovascular a demasiad trabajo y que sea necesario hacer una transfusión de sangre para obtener más glóbulos rojos. La anemia es un efecto secundario común asociado con diversas patologías y/o con sus tratamientos. Como se observa es una de las condiciones fisiopatológicas con la que se debe realizar diagnóstico diferencial con las depresiones, con las que guarda mucha sintomatología en común. En este caso un simple hemograma sirve para realizar el diagnóstico diferencial. A veces hay que tener en cuenta que la depresión por su condición, (falta de apetito, mala alimentación, etc.) puede generar un proceso anémico que complica mas el cuadro. La presencia de pacientes con desórdenes afectivos con anemia se encuentra en el 14% de los casos, El déficit de O2 tisular provocado en cualquier tipo de anemia, incluye el S.N.C. y de esta manera puede contribuir a mantener, agravar y/o cronificar el cuadro depresivo .En este sentido, nos parece importante recalcar que los síndromes anémico y depresivo se expresan clínicamente con síntomas comunes. Un paciente anémico no deprimido, obtendría un índice de depresión moderado en cualquier cuestionario de auto evaluación para cuantificar la depresión. Así, tomando el Inventario de Beck, el impacto sobre los ítems de fatigabilidad, somatizaciones, libido y concentración se nos hace evidente la correlación entre uno y otro cuadro .. Es importante, por tanto, determinar el problema que le está afectando a usted, ya que existen diferentes tratamientos dependiendo de cuál sea la condición primaria.

Depresion y Enfermedades Reumaticas

Enfermedades reumaticas

Ciertamente, algunas enfermedades, son mucho más amenazantes que otras, por cuanto implican discapacidad, desfiguración, y dolor, como es el caso de la artritis reumatoide. En general, hay mayores dificultades para adaptarse a las enfermedades que afectan la imagen corporal y por lo tanto la auto imagen de las personas. El diagnóstico de enfermedad crónica, cambia la forma en que la persona se ve así misma y a su vida, afecta profundamente su auto concepto ya que desde éste momento en adelante, todo será distinto. Su proyecto de vida, deberá ser revisado y, a menudo, no podrá saber cual será su curso.

La artritis reumatoide induce en el paciente varios procesos interactuantes: Por un lado la inflamación, el dolor, la pérdida de movimiento articular, la deformidad, producen discapacidad y pérdida de un gran número de funciones de la vida diaria, que pueden afectar en mayor o menor grado el desplazamiento, el cuidado personal, el trabajo y otras actividades básicas; estas a su vez afectan la independencia económica y roles sociales de la persona. Por otro lado, al aparecer los primeros síntomas, la persona comienza un proceso de asimilación psicológica de la pérdida de su salud y un proceso de duelo anticipado por la amenaza de pérdidas futuras. Estos procesos conllevan a un esfuerzo cognitivo y emocional crónico que resultan en una mayor vulnerabilidad psicológica. Desde el punto de vista psicológico en la Artritis Reumatoide se presenta un proceso continuo de estrés, adaptación y superación en que participan varios factores contemporáneamente. Por otro lado, la artritis reumatoide, por su naturaleza misteriosa, e impredecible, puede generar fácilmente, sentimientos de inseguridad hacia el futuro. El paciente, al no ver mejorías en su enfermedad, y en algunos casos tener que soportar retrocesos, puede llegar a una percepción de falta de control y resignación exagerada, concluyendo, que nada ni nadie, será capaz de cambiar su situación, aunque se le presenten alternativas viables en el tiempo, como por ejemplo, nuevos medicamentos. Esto, llevaría al paciente, a una fase de pérdida de confianza en sí mismo y a un debilitamiento progresivo de la auto percepción de su Yo, que no lo haría sentir merecedor de respeto y afecto, impulsándolo a bajos niveles de autoestima, que a la vez influenciarían su auto eficacia y por ende, la posibilidad de acceder, a eventos reforzantes de tipo social. En la artritis reumatoidea, la depresión media la relación entre el dolor y el deterioro de la función cognitiva, aun luego de ajustar los datos en función del posible impacto de la edad sobre cada uno de esos parámetros. El tratamiento adecuado de la depresión en los ancianos, con fármaco y psicoterapia, repercute positivamente en la mejora de los síntomas de la artritis y, como consecuencia, en la calidad de vida de aquéllos que la sufren

Tratar a los pacientes ancianos de depresión puede ayudar a aliviar el dolor de la artritis, lo que significaría un hecho esperanzador para los que sufren la enfermedad articular degenerativa. Las personas mayores que reciben tratamiento para la depresión con medicamentos y terapia no sólo presentan menos síntomas depresivos después de un año, sino que las manifestaciones de su artritis también mejoran.

Depresion y Enfermedad Organica

Depresión y Enfermedad Orgánica

La depresión podría ser una respuesta al stress ocasionado por enfermedades en pacientes predispuestos, o no, a deprimirse. Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar la depresión, además, las pérdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse más problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Evidentemente, la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además, como se observa en el cuadro, ocupa casi cualquier posición posible en relación con ella.

Relación secuencial entre depresión y enfermedad orgánica

Depresión => simula <= Enfermedad Orgánica
Enmascara
Precede
Acompaña
Intensifica
Complica
sigue

Dado que el médico centra su atención en la entidad orgánica, puede pasar por alto la detección de una depresión. Sin embargo, la depresión no sólo requiere tratamiento por su razón de ser, sino porque afecta desfavorablemente el curso y destino de la enfermedad somática. La depresión puede producir una exageración de los síntomas, aun los de un trastorno orgánico menor. Por ejemplo, los pacientes con trastornos gastrointestinales – con los cuales se asocia con frecuencia la depresión – pueden sentir mayor

Dolor o náusea de lo que podría esperarse por la severidad de la patología. Un paciente que se encuentra deprimido también puede no responder al tratamiento, demorando la recuperación y la rehabilitación. Además los síntomas somáticos de depresión, como constipación, palpitaciones, crisis de vértigo, malestares yu náusea, pueden enmascarar y confundir el cuadro clínico. La incidencia de depresión en pacientes

Clínicos y quirúrgicos es elevada, cualquiera que sea la entidad nosológica y su gravedad. Si bien en general los síntomas son somáticos o se expresan a través de los síntomas orgánicos de la enfermedad primaria, también están presentes síntomas psíquicos y emocionales: tristeza, llanto, evasión, pérdida del interés, enlentecimiento de las respuestas, temores infundados, y autoreproche.

Se sabe que algunas medicaciones y enfermedades orgánicas pueden imitar o, directamente, generar una depresión. Pero incluso en presencia de tales patologías y fármacos, el médico no puede suspirar “diagnósticamente” aliviado; el carcinoma de páncreas puede simular una depresión, pero detrás de la enfermedad puede haber una depresión “genuina” o puede surgir a consecuencia de ella. Se confunden la interdigitación de la enfermedad orgánica y la depresión, y también confunde la enfermedad, al paciente y al médico. La claridad e integridad del diagnóstico depende de un cuidadoso interrogatorio y examen clínico y de un alto índice de sospecha.

Los síntomas somáticos de la depresión no son “fantasías”, sino que se siente. La depresión es tanto un trastorno fisiológico como un trastorno psíquico.

La mejor garantía para establecer un diagnóstico de depresión cuando los síntoma son fundamentalmente somáticos es el tener una mente intuitiva.

La depresión podría ser una respuesta al estrés ocasionado por enfermedades en pacientes, predispuestos, o no a deprimirse.Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar una depresión, además las perdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse mas problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Es evidente que la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además ocupa cualquier posición posible en relación con ella.

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Entre el 10 y 15 por ciento de las depresiones son provocadas por un problema medico (enfermedad de la glándula tiroides, el cáncer, o enfermedades neurológicas, anemia) o por medicamentos. Una vez que se da tratamiento contra la enfermedad, o se ajusta la dosis y el medicamento adecuados la depresión desaparecerá.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés .En todos los casos es posible que la depresión instalada agrave el cuadro que la originó. En oportunidades disminuyendo las defensa del organismo, actuando directamente sobre el sistema inmunitario.

Enfermedades endocrinas y trastornos metabólicos

* Hipotiroidismo Hipoglucemia

** Hipertiroidismo Diabetes

Enfermedad de Addison Acromegalia

Enfermedad de Cushing Insuficiencia suprarrenal

Trastornos reumatoideos

Artritis reumatoidea

Lupus eritematoso sistémico

*Polimialgia reumática

*Carcinoma de la cabeza del páncreas Neoplasias

**Linfoma retroperitoneal

Trastornos del sistema nervioso central

Enfermedad de Parkinson Hemorragia subaracnoidea.

*Demencia Senil *Tumores cerebrales

Ateroesclerosis cerebral.

Infecciones virales

Influenza Neumonías virales

Hepatitis Mononucleosis infecciosa

Enfermedades cardíacas

Infarto agudo de miocardio (posterior a)

Angina de pecho

Insuficiencia cardíaca congestiva

Trastornos gastro-intestinales

*Ulcera péptica

Colitis

Miscelánea

Intoxicaciones por esteroides Anemia perniciosa

Intoxicaciones por metales: Porfiria intermitente

Talio, mercurio. Asma bronquial

Todas las enfermedades Neurodermatitis

Invalidantes, especialmente

Esclerosis múltiple

Y enfermedades reumáticas

Procedimientos quirúrgicos especialmente asociados con depresión

Cirugía cardiovascular Colectomía

Cirugía ginecológica: Cualquier amputación,

Mastectomía sin importar su dimensión

Histerectomía

Fármacos que causan depresión

Analgésicos | Antiinflamatorios

Fenacetina Fenilbutazona

***Indometacina

Agentes ansiolíticos/

Depresores del S.N.C. Antibióticos

***Benzodiacepinas Sulfamidas

***Barbitúricos Agentes activos contra gram-negativos.

Anticonvulsivos Agentes cardiovasculares

Carbamacepina Digitálicos

Derivados de la succimida Procainamida

***Antihipertensivos ***Corticoides

Clonidina Cortisol

Guanetidina Acetato de cortisona

Hidralazina

Metildopa Hormonas

Propanolol ***Anticonceptivos orales

Reserpina Estrógenos

Progesterona

Drogas antiparkinsonianas

Clorhidrato de amantadina Drogas toxicomaníacas

Levodopa Alcohol

Carbidopa Marihuana

Alucinógenos

Agentes antituberculosos Miscelánea

Cicloserina Colina

Disulfiram

Metilmercurio

Insecticidas organofosforados

Anorexígenos

***Anfetaminas

***fenfluramina

***fenmetrazina

*Enfermedades en las cuales los síntomas depresivos pueden dominar el cuadro

**En exámenes de laboratorio de rutinas aparecen trastornos del calcio sérico.

***Frecuentemente implicados en la depresión.

Puede no presentar anomalidades en los exámenes de laboratorio de rutina

La depresión es doblemente frecuente en pacientes con trastornos y enfermedades gastro-intestinales que en pacientes con otras enfermedades orgánicas.

Hipotiroidismo y Depresión

Los signos y síntomas del hipotiroidismo son casi idénticos a los de la depresión. Todos los pacientes que presentan sintomatología sospechosa deben recibir una prueba funcional de tiroides y, si es posible, se les debe medir el nivel de hormona estimulante de tiroides (TSH), dado que a veces el hipotiroidismo se delimita por la presencia de un nivel de función tiroidea por debajo de lo normal y niveles de TSH elevados concomitantemente. Cuando el paciente recibe la necesaria terapia sustitutiva, generalmente desaparecen los síntomas depresivos. Si los síntomas persisten debe tenerse en cuenta la posible existencia de una depresión autónoma.

Los cuadros depresivos primarios asocian a síntomas psicológicos como la tristeza, disforia, falta de interés o capacidad de placer y disfrute, sentimientos de inutilidad o culpa, estorbo, pensamientos de muerte que pueden llegar a ser de suicidio, otros síntomas somáticos como la pérdida de peso sin hacer régimen, aumento del mismo por hiperfagia, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotores, fatiga o pérdida de energía o disminución de la capacidad de concentración. Muchos de los síntomas de este segundo grupo son compartidos por otros síndromes y enfermedades médicas.

Por otro lado, la dificultad para expresar estados afectivos hace que un grupo de pacientes deprimidos expresen con mayor frecuencia e intensidad sintomatología somática que afectiva, y, sin embargo, padecen cuadros depresivos primarios, denominados tradicionalmente depresiones enmascaradas.

Será una historia clínica detallada la que permitirá detectar antecedentes médicos del paciente, así como la prescripción de fármacos potencialmente depresógenos . Datos demográficos como la edad de inicio del trastorno, que si es tardía, sugiere la necesidad de explorar patología médica o los antecedentes personales, por si no se tratara de un primer episodio depresivo. Los trastornos del humor son los que más se heredan en psiquiatría, así como son también hereditarias otras enfermedades médicas, por lo que resultará de interés profundizar en los antecedentes familiares. La ausencia de antecedentes personales y/o familiares de depresión, orienta a su origen médico o yatrogénico .

Es importante prestar atención a los síntomas cognitivos, incluso posibles fluctuaciones de los mismos. Los pacientes depresivos pueden tener alteradas la capacidad de evocación o la atención, pero si se presentan confusos o con deterioro cognitivo será preciso descartar patologías médicas. El paciente depresivo raramente se muestra desorientado en la exploración mental. Sus alteraciones de memoria, cuando las hay, son más subjetivas que objetivas, polarizando el recuerdo en lo negativo. El inicio de estos problemas será brusco.

Es necesario precisar los síntomas somáticos, por otro lado muy frecuentes en las depresiones primarias: por ejemplo, aunque durante los cuadros depresivos es frecuente la hiporexia y la pérdida de peso, en aquel paciente que ha perdido veinte kilos en un mes habrá que sospechar patología médica subyacente.

En cuanto a la exploración física: deberá ser completa, incluso en pacientes con un diagnóstico anterior de depresión, siempre que aparezcan quejas físicas. En todo caso se deberá incidir en aquellas exploraciones sugeridas por la impresión clínica, y de manera importante en la exploración neurológica.

Resulta a demás muy útil recabar información de los familiares o personas que convivan con el paciente, ya que los pacientes deprimidos no suelen dar información objetiva de su funcionamiento basal. De la misma manera, concretar si existe consumo de tóxicos por parte de los pacientes. Los pacientes deprimidos suelen consumir más alcohol, tóxico muy depresógeno, que la población normal

Suicidio y senales de Peligro

Suicidio: Señales de peligro.
Preguntas que deben formularse

Estas son algunas señales que indican que su ser querido esta pasando por una depresión severa y si hay riesgo de suicidio:

  • Cambios en la personalidad, tales como tristeza, retraimiento, irritabilidad, ansiedad, indecisión, apatía.
  • Cambios en el comportamiento; falta de concentración en la escuela, en el trabajo, o en las tareas rutinarias.
  • Cambios en los patrones de sueño; sueño exagerado o insomnio.
  • Cambios en los patrones de alimentación; pérdida del apetito y de peso, o aumento exagerado del apetito.
  • Pérdida de interés en los amigos, en la actividad sexual y en las actividades en las que participaba antes.
  • Preocupaciones sobre dinero y enfermedades (reales o imaginarias).
  • Temor de perder el control, de volverse loco, de dañarse a sí mismo o dañar a otros.
  • Sentimientos abrumadores de culpabilidad, vergüenza y odio a si mismo.
  • Pérdida de esperanza en el futuro, “las cosas nunca mejorarán, siempre me sentiré igual.”
  • Consumo de alcohol o drogas.
  • Pérdidas recientes; por muerte, divorcio, separación, termino de una relación, trabajo, dinero, condición social, confianza en sí mismo, autoestima.
  • Pérdida de la fe.
  • Impulsos, planes suicidas; desaparición de pertenencias favoritas; previos intentos o señales de suicidio.
  • Inquietud, hiperactividad y agitación pueden ser indicaciones de una depresión

¿Cómo puede saber cuándo una persona está pensando en suicidarse?

Si usted piensa que su ser querido pensando en suicidarse, no tema el hacerle las siguientes preguntas. Casi todo el mundo, en un momento u otro, ha pensado en suicidarse. No existe el peligro de “darle la idea.” En realidad, para una persona con depresión, puede ser un gran alivio ventilar el tema del suicidio y discutirlo abiertamente sin dar señales de sorpresa o desaprobación. Sacar a relucir el tema del suicidio demuestra a la persona afectada que se le está tomando en serio.

¿Has estado sintiéndote triste o infeliz?

Una “respuesta afirmativa” confirmará que la persona se ha estado sintiendo deprimida.

¿A veces te sientes desesperanzado? ¿Te parece que las cosas nunca podrán mejorar?

La desesperanza a menudo va asociada con ideas suicidas.

¿Piensas en la muerte? ¿Te parece que las cosas nunca se pondrán mejor?

Una “respuesta afirmativa” indica ideas suicidas, pero, no necesariamente planes suicidas. Muchas personas que sufren de depresión declaran que estarían mejor muertas, y que desean morir mientras duermen o en un accidente. Sin embargo, la mayoría no tiene intenciones de matarse.

¿Has tenido alguna vez verdaderos impulsos suicidas? ¿Tienes alguna urgencia de matarte?

Una “respuesta afirmativa” indica un deseo real de morir. Esta es una situación más seria.

¿Tienes algún plan específico para matarte?

Si la respuesta es afirmativa, pregunte los planes en forma detallada. ¿Qué método has elegido? ¿Ahorcarte? ¿Píldoras? ¿Pistola? ¿Has conseguido la cuerda? ¿Desde qué edificio tienes pensado saltar? Aunque estas preguntas suenen grotescas, pueden salvarle la vida. El peligro es mayor cuando los planes son claros y específicos, cuando se han elaborado las preparaciones necesarias y cuando el método elegido es definitivamente mortal.

¿Cuándo estás pensando hacerlo?

Si el plan del intento de suicidio es a largo plazo, digamos, en cinco años más, el peligro no es inminente. Si el plan es a corto plazo, el peligro es grave.

¿Existe algo que te detendría a hacerlo, tal como tu familia o religión?

Si responde que la gente estaría mejor sin él/ella, y si no existen factores disuasivos, las probabilidades de suicidio son altas.

¿Has intentado suicidarse anteriormente?

El hecho de que hayan existido intentos de suicidio anteriores indica mayor probabilidad de intentos en el futuro. Aunque el intento anterior no haya parecido grave, el siguiente puede ser fatal. Todos los intentos de suicidio deben tomarse con seriedad. Más aún, las “señales” suicidas pueden ser más peligrosas de lo que parecen ya que mucha gente realmente se quita la vida.

Si te sintieras desesperado, ¿estarías dispuesto a conversar con alguien o a pedir ayuda? ¿Con quién conversarías?

Existe menos peligro cuando la persona con ideas suicidas muestra cooperación y tiene planificado buscar ayuda.  El peligro es serio cuando se muestra terca, silenciosa, hostil y sin deseos de buscar ayuda.

Si la persona tiene un plan definido, si tiene los medios al alcance, si el medio elegido es mortal, y si ha determinado cuándo lo hará, el riesgo de suicidio es muy elevado. Debe actuarse de acuerdo a la urgencia de la situación. Por tanto, es muy importante preguntar esos detalles para poder estimar el peligro.

Tratamiento para la Depresion

Tratamiento Para la Depresión

El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de progresivo deterioro, estará  indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el uso de terapia convulsiva, cuando no responde a otras  intervenciones terapéuticas .El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario. En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la comprensión, la simulación, el aprendizaje y el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir futuros episodios. El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir al paciente a un psiquiatra o psicólogo. // <![CDATA[//
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Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

Psicologia del Stress

A los efectos meramente descriptivos, podríamos dividir arbitrariamente, los patrones de conducta en tres grandes grupos, de acuerdo a características generales propias de interrelacionarse con el medio y con los demás: 1.- Patrón de conducta “A”: característico de personas que perciben su entorno como opuesto u oposicionista con sus objetivos y amenazadores de su autoestima. Son individuos tendientes a ejercer la dominación y a competir, se sienten impulsados a vivir en forma permanente como bajo las pautas propias de un estado de lucha, lo que los lleva a actuar con manifiesta agresividad hacia los demás. Elabora estrategias conductuales de lucha por la obtención del control, está en permanente competencia . Mantiene su organismo en activación constante y prolongada, llevándolo a un estado de resistencia y tensión. Sin embargo su conducta no llega a ser consumatoria. La inhibición de la conducta constituye una forma de claudicación del organismo en su intento de adaptación al medio. 2.- Patrón de conducta “B”: es el que caracteriza a un individuo relajado y tranquilo, confiado en sus potencialidades, atento tanto a la satisfacción como a la obtención del bienestar personal; mantiene relaciones interpersonales relajadas, está abierto a las emociones, incluso las que manifiestan hostilidad. 3.- Patrón de conducta “C”: es el conformado por personas de un estilo pasivo en su comunicación verbal, no asertivo, extraordinariamente colaborador, que manifiesta conductas de resignación, sumisión y bloqueo o contención emocional. 4.- Patrón manipulador del entorno: este patrón sería caracterizado por aquellas personas que creen que en el mundo están los demás y que éstos están para servirlos. La activación conductual, se halla sustentada biológicamente por sistemas que parecen alternarse en la regulación del organismo según sean los efectos de su conducta sobre la situación planteada. a) El sistema activador de la acción es dependiente de la actividad haz postencefálico central. Los mecanismos de lucha o huida, se hallan bajo control de la amígdala, Lóbulo temporal, Lóbulo frontal. La región septohipocámpica regula el sistema inhibidor de la acción o del castigo. La región Septal es la región del placer. Por lo tanto, la activación conductual puede expresarse por medio de mecanismos adaptativos, caracterizados por su eficacia para suprimir los estímulos percibidos como amenazadores o por su valor para reducir la activación biológica que provocan. En otras ocasiones, esta adaptación genera conductas de lucha por el control de la situación, la que deviene en una inhibición conductual como respuesta pardojal a la activación biológica central. Sin embargo, en todo caso no debemos dejar de tener en cuenta, que las conductas adaptativas buscan como fin último, reducir la activación provocada por la cognición que el sujeto hace de su entorno, lo que implica una valoración de riesgo percibido y de la evaluación que la persona hace de sus posibilidades para afrontarlo.

Diferentes tipos de Stress

Podemos nombrar varios tipos de stress: a) Stress negativo: al que precedentemente hemos denominado Distrés, los estímulos pueden llegar a producir diversas enfermedades y trastornos porque la energía no le da tiempo al organismo a recuperarse, sufriendo por lo tanto un gran desgaste. b) Stress positivo: es el mecanismo que se activa automáticamente frente a un problema percibido claramente e interpretado con verdadera rapidez, tomándose una decisión inmediatamente. Una vez resuelto el problema, el organismo vuelve a su normal funcionamiento, recuperando su equilibrio. c) Stress sociológico: es el que se produce ante una situación de crisis social. d) Stress laboral: no todas las personas reaccionan de la misma manera frente a las condiciones y contingencias del trabajo, por ello los síntomas son absolutamente personales y están íntimamente relacionados con la personalidad y el modo individual de responder frente a los estímulos externos. e) Stress fisiológico: es que se produce por la agresión al organismo por causas físicas, por ejemplo enfermedades. f) Stress producido frente a los cambios ambientales: la alteración del sistema endócrino, del sistema nervioso vegetativo, modificación del ritmo y de la frecuencia cardio-respiratoria; modificación de la tensión arterial, de los niveles de glucosa y grasas en sangre, modificación de las funciones hormonales y alteración de los ciclos menstruales. g) Stress psicológico: respuestas emocionales; angustia; ansiedad; irritabilidad; estado de ánimo negativo; aumento de los niveles de colesterol e insuficiencias coronarias. Si bien ya lo hemos dicho, es conveniente reiterar que el stress no es sólo negativo (distrés) sino también positivo dado que gracias a este mecanismo, el cual se activa en forma automática ante una situación de emergencia, podemos percibir mejor y más claramente un problema, lo interpretamos con mayor rapidez y decidimos de forma inmediata que respuesta vamos a implementar. Una vez resuelto el problema, el organismo regresa a su estado de equilibrio natural, lo que implica el normal funcionamiento del mismo. No debe ser confundido el stress con el miedo, dado que el primero, prepara al organismo para la acción y el movimiento, nos permite pensar con rapidez y actuar con mayor fuerza y energía. El miedo por su parte, generalmente paraliza. En diversas ocasiones, el stress es generado a partir de estímulos físicos o también de pensamientos negativos. El exceso de stress es malo para la salud del ser humano ya que los estímulos repetidos, pueden llegar a producir enfermedades y trastornos, pues la energía demandada, no le da tiempo al organismo a una adecuada recuperación

Ansiedad y el Stress

Podemos definir a la ansiedad como una vivencia subjetiva de la percepción del mundo externo (o de partes de él) o de una experiencia interior que produce una emoción. La ansiedad también es adaptativa y ayuda a enfrentar diversas exigencias de la vida. Todo proceso de activación ansiosa cumple el objetivo de preparar el organismo para la acción.

Es un estado de alerta que produce un sentimiento indefinido de inseguridad. La ansiedad como sentimiento, se puede articular en cinco planos:
1.- Plano fisiológico: caracterizado por palpitaciones, sequedad de la boca, nauseas, vómitos, tics localizados, temblor de pies y manos.
2.- Plano psíquico: inseguridad, inquietud interior, desasosiego.
3.- Plano de la conducta: Bloqueo afectivo, alerta, alteraciones del lenguaje no verbal.
4.- Plano cognitivo: Pensamientos preocupantes, a veces ilógicos; trastornos de la memoria y dificultad para concentrarse.
5.- Plano asertivo: Dificultades para desarrollar actividades sociales, dificultad para iniciar una conversación o expresar sus opiniones. La persona prefiere pasar desapercibida.

Existen tres elementos ligados a la ansiedad:
a) Pérdida de control: en las depresiones no endógenas, el predominio recae en factores psicológicos. Ante el proceso de valoración de un fenómeno generador de stress, existen mecanismos de adaptación con síntomas neurofisiológicos, que se manifiestan con cambios periféricos específicos o centrales que llevan a la percepción de una sensación de insuficiencia y pérdida del control
b) . Esta situación conduce al bloqueo de estrategias adecuadas, con la aparición de síntomas depresivos y desencadenando simultáneamente cambios neuroquímicos propios del la depresión. Los individuos creen poder tener el control sobre su entorno (teoría de la indefensión), cuando fracasa en su creencia, se produce una sensación de desconfianza generalizada que es trasladada a otras situaciones, esto provoca que el sujeto renuncie al control de situaciones del que realmente son capaces.
c)  Pueden oponerse al agente realmente stresante, a través de la implementación de mecanismos de defensa, entre los que se incluye un mecanismo de defensa perceptiva que debería responder a una “percepción selectiva del entorno” por medio de la cual se evita la cognición de amenaza, y a la “negación”, que mostraría una cognición en la que son suprimidos los significados amenazantes.
d)  Desde el plano psicológico, los individuos intentan controlar las piezas que componen su mundo en forma cada vez más minuciosa, y ante la falla o el fracaso, se incrementa enormemente su ansiedad.
e) Pérdida del amor y del afecto: La carencia o ausencia de calor emocional en las primeras etapas del desarrollo, provoca que muchas veces se presente en el individuo una dificultad para tomar decisiones, esta dificultad, es un factor generador de stress.
f)  Las emociones, superan a la lógica en la percepción de la realidad.
g)  La memoria emocional exagerada, es la reemplazante de la distorsión de las manifestaciones de la conducta, provocando una visión deformada de los hechos, que dan la característica a la subjetividad del comportamiento.
h) Pérdida de la autoestima: La principal manifestación es el temor al fracaso.

Electroshock o Electrochoque

¿Electroshock, electrochoque, TEC?

Contrariamente a lo que puede parecer el empleo de electroshocks sigue siendo válido en algunas enfermedades mentales graves.

Los ataques que ha sufrido la práctica del electroshock se basan más en prejuicios que en realidades. Un ejemplo: nadie cuestiona el empleo del resucitador como método de desbloquear una parada cardíaca. En cambio, se ataca el empleo del electroshock cuando es el medio más efectivo de tratar una esquizofrenia grave, una depresión con ideas suicidas o un estado de agitación en una depresión bipolar.

Las poéticas ideas de los antipsiquiatras de la década de los 60, acerca de la inexistencia de la enfermedad mental (la locura sería un modo diferente de ver la vida) están, hoy en día, totalmente superadas.

Pero novelas y películas de esa época (Por ejemplo: Alguien voló sobre el nido del cuco) expandieron amplias ideas erróneas sobre la psiquiatría y sobre los electroshocks.

El electroshock hace pasar por la cabeza de la persona una cantidad de corriente capaz de mantener encendida una bombilla de 10 watios durante 2 segundos. Produce una respuesta convulsiva que se minimiza con el empleo de anestesia y relajantes musculares. La persona no sufre en absoluto. Después no recuerda nada de lo sucedido. Los aparatos modernos realizan electroencéfalograma antes, durante y después del paso de la corriente. Los impulsos de corriente cesan apenas el EEG alcanza el objetivo fijado.

Los efectos secundarios, en forma de pérdida de memoria, son pasajeros. Es más peligroso el empleo de medicación.

¿Por qué se llama TEC (ECT en inglés)?

El electroshock es llamado generalmente TEC (Terapia Electro Convulsivante). Fue descubierto por el psiquiatra italiano Ugo Cerletti hacia 1938. Los primeros tratamientos de tipo convulsivante  se desarrollaron en la década de los 30, partiendo de una idea errónea: la incompatibilidad entre esquizofrenia y epilepsia. La provocación de una crisis convulsiva (epiléptica) curaría la esquizofrenia. Dicha teoría, desarrollada por Ladislas Joseph von Meduna, dio lugar a diferentes técnicas para inducir la epilepsia.

Así, Manfred Sakel, en 1933, desarrolló los shoks de insulina. Al inyectar un exceso de insulina se provocaba una bajada de azucar (hipoglicemia) que inducía convulsiones y coma. El riesgo importante de muerte que ello provoca, así como la aparición de lesiones retinianas con ceguera, hacía desaconsejable el método. Pero la realidad era que los pacientes mejoraban. La razón era desconocida (pues epilepsia y esquizofrenia no son, en realidad, incompatibles) pero los pacientes experimentaban un notable restablecimiento. Nijinsky, el bailarín, fue el primer esquizofrénico tratado con éxito mediante la insulina.

Otros intentos de crear convulsiones se habían hecho contagiando de malaria a los pacientes, o bien con inyecciones de “cardiazol” (un excitante nervioso parecido a las anfetaminas).

Cerletti, al parecer, tomó la idea de las anestesias de cerdos, en el matadero, mediante descargas eléctricas antes de su sacrificio. El primer TEC en un paciente humano fue realizado en abril de 1938, sobre un paciente esquizofrénico con alucinaciones, delirios y confusión. Las series de sucesivos TEC llevaron al paciente a un estado de normalidad.

¿Por qué funciona la TEC  (terapia electroconvulsivante, electroshock, electrochoque?

El mecanismo de actuación no es el que se pensaba. Epilepsia y Esquizofrenia son perfectamente posibles en una misma persona. El efecto de la TEC es un aumento de la permeabilidad de todos los neurorreceptores cerebrales. Los neurotransmisores funcionan mejor tras la acción de la TEC. En este sentido es algo similar al efecto de las descargas eléctricas en el pecho del paciente clínicamente muerto: la llamada resucitación con choques eléctricos.

¿Para qué se emplea la TEC (terapia electroconvulsivante, electroshock, electrochoque)?

Sirve para mejorar las fases agudas de la esquizofrenia, con delirios y alucinaciones. También son positivos en las depresiones graves, sobre todo cuando hay ideas importantes de suicidio o una baja respuesta a la medicación.

Otra indicación importante son las fases maníacas de los trastornos bipolares.

La terapia electroconvulsiva (TEC) se recomienda con más frecuencia cuando han sido probados otros tratamientos y sus resultados no han sido satisfactorios, o cuando la espera a que un fármaco haga efecto resulte poco práctica (p. ej., cuando es muy probable que la persona va a intentar suicidarse). La TEC es un tratamiento eficaz para las personas que sufren depresiones graves, y actúa rápidamente en la mayoría de los pacientes.

En los años 40 y 50 del siglo XX, el tratamiento se administró principalmente a personas con enfermedades mentales graves. Hoy en día, la TEC se utiliza generalmente para tratar a pacientes con depresión grave, manía aguda, y ciertos síndromes esquizofrénicos.

La TEC puede ser de utilidad en las situaciones siguientes:

  • La depresión grave con insomnio (problemas para conciliar el sueño), cambios de peso, sentimientos de desesperación o culpabilidad, e ideas suicidas u homicidas.
  • La depresión grave que no responde a los antidepresivos (medicamentos utilizados para tratar la depresión) o el asesoramiento.
  • La depresión grave en pacientes que no pueden tomar antidepresivos. En USA, la APA (American Psychiatryc Assotiation)  recomienda emplear TEC en depresiones graves de mujeres embarazadas, en quienes serían peligrosos según qué tratamientos farmacológicos.
  • La manía severa (hablar demasiado, insomnio, pérdida de peso y comportamiento impulsivo) que no responde a los medicamentos.
  • En el tratamiento de las formas graves y agudas de esquizofrenia.

¿Cómo se aplica el tratamiento con electroshock (TEC, electroshock, electrochoque?

La TEC se da bajo la forma de una serie de tratamientos, unas tres veces por semana, durante dos a cuatro semanas. Antes del tratamiento, se administra al paciente anestesia general y un relajante muscular. A continuación se conectan electrodos en el cuero cabelludo del paciente y se aplica una corriente eléctrica que provoca una breve convulsión. Minutos más tarde, el paciente se despierta, sin recordar los sucesos que tuvieron lugar durante el tratamiento. Al igual que ocurre con otros tratamientos antidepresivos, a menudo es necesario un tratamiento de refuerzo con fármacos o TEC ocasional para ayudar a evitar una recaída en la depresión.

Para llevar al máximo los beneficios de la TEC, es esencial un diagnóstico exacto de la enfermedad del paciente, y que se sopesen cuidadosamente los riesgos y efectos adversos en comparación con los de otros tratamientos alternativos. Entre los efectos secundarios más corrientes se incluyen las pérdidas temporales de memoria a corto plazo, náuseas, dolores musculares y dolor de cabeza. A veces varía la presión sanguínea o el ritmo cardíaco. Si se produjeran estos cambios, se supervisarán cuidadosamente durante el tratamiento con TEC y serán inmediatamente tratados. Los efectos secundarios de la TEC no suelen durar mucho tiempo.

¿Qué peligros tiene la TEC (terapia electroconvulsivante, electroshock, electrochoque?

La TEC sigue siendo un tratamiento objeto de controversia. Gran parte de esta controversia se refiere a cuestiones sobre la eficacia y los efectos secundarios. Debido a la preocupación que se siente frente a una pérdida de memoria permanente y a la confusión relacionada con el tratamiento TEC, algunos expertos recomiendan que el tratamiento se utilice sólo como último recurso. Mientras que algunos estudios han demostrado un 80% de mejorías en los pacientes con depresión grave tras la TEC, otros estudios indican que las recaídas son frecuentes, incluso en los pacientes que toman medicación tras la TEC.

Los sentimientos negativos en relación con la TEC evocadas en la películo alguien voló sobre el nido del cuco, basada en la novela de Ken Kesey (New York, Viking Press, 1962) están todavía muy extendidos, pero la mayoría de las personas, cuando han de enfrentarse con una enfermedad mental refractaria al tratamiento farmacológico en un familiar, o en ellos mismos, se dan cuenta de que la película no refleja la realidad.

Una contribución de mayor importancia al declive en la disponibilidad del tratamiento con TEC en USA fue un influyente informe del Grupo para el Avance de la Psiquiatría, publicado en 1947, que resaltaba su uso excesivo. Esta acusación estaba basada en la ahora absurda idea de que ya que toda enfermedad mental podía ser tratada satisfactoriamente únicamente con psicoterapia, y que  cualquier otra intervención podría interferir con el proceso de elaboración por parte del paciente de los mecanismos psicológicos subyacentes.

La frecuencia de un periodo confusional de dos a tres semanas asociada con la TEC en su uso en aquellos tiempos daba soporte a esta idea. Los ahora desacreditados trabajos de Thomas Szasz y otros antipsiquiatras contribuyeron aún más a su puesta en cuestión.

A pesar de la aparición de agentes farmacológicos eficaces, las teorías psicogénicas de la enfermedad mental se mantuvieron en primera línea hasta mediados los 70, y el uso de TEC era considerado una indicación  inadecuada.

A pesar de la intensa investigación farmacéutica, parece evidente que los beneficios de los nuevos fármacos para la depresión y la esquizofrenia son principalmente los de disminuir los efectos secunadrios y mejorar el cumplimiento; hay escasa mejoría en el tratamiento de las situaciones refractarias, lo que subraya la necesidad de ensayar en estos casos la TEC. Aunque aparecen nuevos agentes prometedores en el tratamiento del trastorno bipolar, la necesidad de la TEC en casos refractarios persiste.

¿Qué sucede al administrar  un electroshock (TEC, electroshock, electrochoque)?

La cantidad de corriente debe de ser suficiente para provocar la convulsión, la cual varía ampliamente de un enfermo a otro. La diferencia de potencial de 70 a 130 voltios durante 0,1 a 0,5 segundos provocará una convulsión de técnica corriente. La mayoría de los terapeutas, en su técnica habitual, aplica más de la dosis mínima necesaria con el fin de evitar fracasos. G. Sogliani fue el primero que mantuvo el voltaje constante a 110 voltios y aumentaba sólo el tiempo del paso de la corriente si era necesario: Debe evitarse siempre el llamado shock mancato o choque frustrado, el cual se caracteriza por vértigo violento, náuseas y fenómenos vasomotores. En raras ocasiones se han visto convulsiones unilaterales, que son completamente imprevisibles y no pueden provocarse a voluntad; cuando éstas ocurren se aplica inmediatamente otro estímulo eléctrico para transformar el ataque unilateral en generalizado.

La convulsión desencadenada eléctricamente repite la mayor parte de las manifestaciones de una convulsión espontánea de tipo epiléptico; está caracterizada por una fase tónica (gran tensión) que aproximadamente después de diez segundos se transforma lentamente en una fase clónica con movimientos espasmódicos, que al principio son rápidos y de poca duración y más tarde se hacen lentos e intensos, hasta que pasados unos 30 ó 50 segundos se debilitan y desaparecen. La convulsión se acompaña de apnea o suspensión respiratoria. Algunos pacientes pierden orina, semen y más raramente heces.

El ataque es seguido por un coma del que el paciente despierta en un estado confusional que dura de cinco a 30 minutos o más. Preparación del paciente. Antes de indicarse el tratamiento con e. debe practicarse un examen de tórax, para excluir alteraciones importantes del corazón, aneurisma de aorta o infecciones pulmonares. También se practicará un electrocardiograma, pues añadirá más conocimiento del estado del corazón del paciente para superar la descarga eléctrica.

¿Cómo se prepara el paciente para un electroshock (TEC, terapia convulsivante, electrochoque)?

Corrientemente se suele aplicar el TEC por las mañanas y en ayunas. Una comida fuerte, tomada poco antes del tratamiento, puede ser arrojada mecánicamente al contraerse los músculos abdominales. Los pacientes que presentan náuseas con facilidad deben ser medicados con atropina. En la actualidad es el anestesista quien prepara a los enfermos, en condiciones de anestesia general, con aplicación de relajantes musculares y oxígeno, durante la misma; el «tubo de boca» es necesario para evitar mordeduras de lengua. Ningún enfermo debe de levantarse hasta que esté tranquilo y pueda responder satisfactoriamente a preguntas sencillas.

¿Percibe el paciente sensaciones desagradables con el electroshock (TEC, terapia electroconvulsivante, electrochoque)?

El paciente no percibe nada si es anestesiado y relajado. Sale del electroshock (TEC) como al salir de un sueño por anestesia breve.

El miedo al tratamiento no se ha eliminado completamente en el TEC. El paciente pierde el sensorio inmediatamente y tiene amnesia para la totalidad del choque. El miedo está generalmente determinado por la aversión a estar inconscientes o por el temor de no despertar después del mismo.

Una experiencia desagradable puede ser  la excitación posconvulsiva que puede durar de cinco minutos a media hora. W. Sargant y C. Slater creen que ésta no guarda relación con el tipo de psicosis, pero sí con los rasgos de la personalidad anterior y las pautas preestablecidas.

¿Tiene complicaciones la terapia electro convulsivante (TEC, electroshock, electrochoque)?

Las convulsiones repetidas pueden producir síntomas orgánicos. Han sido descritos como «reacciones psicótico-orgánicas» ocurridas durante la TEC (L. B. Kalinowsky). El síntoma más constante es el deterioro de la memoria, seguido de síntomas en la esfera emocional. Es de gran importancia práctica el reconocimiento de estos síndromes orgánicos. El electroencefalograma también se altera; las ondas lentas normales desaparecen entre una y cinco semanas en pacientes que reciben seis o menos convulsiones, y entre dos y seis meses o incluso más, en los casos de tratamientos prolongados (R. J. Young).

Entre las complicaciones más frecuentes se hallaban, antiguamente,  las fracturas producidas por la contracción muscular brusca. Fueron evitadas por Bennet y Hobson, en 1940, con la aplicación de curare y más tarde con D-tubocurarina; técnicas ambas desechadas en la actualidad por la aparición de múltiples miorrelajantes,  exentos prácticamente de complicaciones.

Hipnosis Clinica


Hipnosis

  • Concepto
  • Historia
  • Definición de hipnosis
  • Verdades acerca de la hipnosis
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  • Control de hábitos
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  • Trastornos psicosomáticos
  • Recuperación de recuerdos olvidados

.     Concepto

La hipnosis  es un estado mental y físico en el que “cambiamos” la forma de funcionar de la conciencia. Normalmente estamos más o menos atentos, pero captando  lo que sucede a nuestro alrededor. Si aprendemos a  “reducir” la atención difusa (la que se dirige al entorno, al ambiente), al tiempo que aumentamos la atención interna, la que se dirige a nuestro propio pensamiento, llegaremos a conseguir un estado de “superconcentración”, dirigida exactamente a aquellos contenidos que nos interesen.

Este tipo de estado ha sido denominado de muchas formas a lo largo de la historia: estado de trance, experiencia mística, meditación trascendental, recogimiento, estado hipnótico, estado sofrónico…

Lo importante es que se trata de un estado fácil de conseguir para la mayor parte de la gente. Es probable que casi todo el mundo pueda llegar a un mayor o menor grado  de este cambio de conciencia a poco que se aplique. Si otro nos enseña a llegar a este estado de conciencia, hablaremos de hipnosis. Cuando  lo aprendemos a hacer nosotros mismos, estaremos elaborando una autohipnosis.

Estudiaremos aquí: (1) la historia de la hipnosis,  (2) las verdades y mentiras que escucharás acerca de esta técnica, (3) varios sistemas sencillos, pero muy eficaces, de inducir el estado de “superconcentración” y (4) una serie de utilidades que puedes poner en práctica para mejorar la autoestima, el control emocional o, incluso, el dominio de algunos síntomas molestos (miedos, fobias, dolores…)

2.     Historia

Los estados de “trance” están descritos desde muy antiguo. En las culturas no occidentales se empleaban sobre todo por parte de los “curanderos” o “sacerdotes”, siendo generalmente ellos (los curanderos) quienes entraban en estado de trance como parte de las ceremonias de curación.

La hipnosis, tal como hoy la conocemos, empezó hace dos siglos en Francia.  La palabra “hipnosis” (de una palabra griega, “hypnós”, que significa sueño) fue definida por James Braid en 1843, pero lo que Braid describía no era sino lo que había iniciado en París un médico alemán llamado Franz Anton Mesmer, bajo el nombre de “magnetismo animal”.

2.1     Mesmer

Mesmer fue el descubridor de una espectacular manera de curar enfermedades, basada en la sugestión.  Llegó a París (entonces, el centro del mundo) en 1778 precedido de una reputación de hacedor de milagros. Al parecer había devuelto la vista a una joven música de Viena que la había perdido.

La forma de trabajar de Mesmer era espléndida y teatral.  Partía de la base de que él era capaz de acumular una porción del “fluido universal” (hoy lo llamaría “energías positivas”) y de transmitirlo a sus semejantes.

La Academia de Medicina rechazó sus técnicas, pero uno de sus pacientes (M. Bergasse) abrió una suscripción de 100 luises por persona que le fue ofrecida a  Mesmer para montar una clínica, a condición de revelar a los suscriptores los secretos del “magnetismo animal”.

La sala de tratamientos que montó Mesmer en el Hotel Bouillon estaba instalada con gran habilidad: semioscuridad, perfumes orientales, músicas lejanas y exóticas, así como decoración recargada y misteriosa. Presidía el centro de la sala la llamada “cubeta de la salud”, una especie de simbiosis entre altar y pila  bautismal, llena de agua sulfurosa. Los pacientes se sentaban rodeados por cordones que salían de la cubeta. Asimismo, tocaban con las manos,  de vez en cuando, unas varillas metálicas en contacto con el agua, las cuales debían apretar sobre las partes enfermas de su cuerpo. También se tocaban unos a otros en las puntas de los dedos, para hacer circular “el fluido”.  Mesmer, majestuoso en su túnica de seda morada, pasaba entre ellos tocándoles con su varilla, o con sus manos, en la frente y en las manos. No era extraño que durante el acto los pacientes entrasen en trances convulsivos (al estilo de una macumba vudú) para lo cual algunos compadres de Mesmer, bien pagados, daban el pertinente ejemplo.

Sea como fuere, el caso es que Mesmer se hizo el “hombre de moda”, y su consulta, bien repleta, tenía listas de espera que en nada envidiarían a las de nuestra Seguridad Social.

Ante las apasionadas discusiones entre partidarios y críticos, el Rey  encargó a una comisión de científicos que analizasen el trabajo de Mesmer. Como curiosidad señalemos que, en el grupo de expertos, compartieron tareas el químico Lavoisier, Benjamin Franklin y el tristemente relevante Dr. Guillotin. Los resultados fueron negativos para el alemán, y un informe de la comisión (del que se publicaron 20.000 ejemplares) ilustraba acerca de la superchería. Una parte del informe revelaba que algunos de los tratamientos eran claramente inmorales, y que no era infrecuente que bellas damas, sugestionadas por el santón, acabasen en una sala acolchada llamada “sala de las crisis” donde Mesmer calmaba sus nervios mediante la aplicación de una vara propia enteramente natural.

Al ver que venían malos tiempos para él, Mesmer volvió a Alemania y se llevó el dinero de sus suscriptores, quienes nunca obtuvieron el secreto prometido. A pesar de sus evidentes falacias, el método de Mesmer fue un indiscutible precursor (y posiblemente un inspirador) de futuras investigaciones y aplicaciones en el campo de la medicina psicosomática.

2.2     Bernheim, Liébeault  y Charcot

Hipólito Bernheim, psiquiatra nacido en Alsacia, era profesor agregado de la facultad de Medicina de Estrasburgo, en el último cuarto del siglo pasado, cuando contactó con un médico rural, Liébeault, el cual había desarrollado un método hipnótico muy parecido al que hoy en día empleamos. Se apartaba completamente de las turbias teatralidades del método mesmeriano.

Juntos crearon la “Escuela psicológica de Nancy”, auténtica pionera en el estudio de la hipnosis, y opuesta a la “Escuela neurofisiológica de París” del Hospital de la Salpetrière, en la que el neurólogo francés más importante de aquellos tiempos, Charcot, impartía  sus lecciones de neurología, pero también de psiquiatría e hipnosis. La doctrina de Charcot era que solamente se podía hipnotizar a los enfermos histéricos (lo cual es un notorio error). Pero su fama como neurólogo era tal, que por sus aulas pasaron  alumnos que, con el tiempo, serían grandes médicos (Sigmund Freud, entre ellos).

La escuela de Nancy, menos laureada en su época, trabajó de forma más callada. Las publicaciones de Bernheim son predecesoras de la moderna medicina psicosomática, y de las aplicaciones de la hipnosis en este tipo de enfermedades.

2.3     James, Prince, Janet, Breuer, Freud.

El interés de la hipnosis se mantuvo en los Estados Unidos a través de escritos de William James, Morton Prince y Boris Sidis, interesados por las extrañas manifestaciones de ciertos pacientes histéricos con doble personalidad, o con  personalidad múltiple.  En Europa, Janet acuñó el concepto del inconsciente y usó la hipnosis como un método para acceder a las capas más desconocidas de la conciencia. Breuer y Freud empleaban la regresión hipnótica como base para llegar al análisis de los contenidos inconscientes traumáticos. Freud abandonó más adelante la técnica, al desarrollar el método psicoanalítico, si bien en sus últimos años reconoció la validez de la hipnosis como un método eficaz.

2.4     Siglo XX

El interés por la hipnosis, muy enfriado en las primeras décadas de nuestro siglo, resurgió durante la guerra civil española, y más adelante en la segunda guerra mundial, cuando los psiquiatras del ejército advirtieron que la técnica era útil para resolver los estados de trance llamados “neurosis dela trinchera”.  Mi maestro, Santiago Montserrat Esteve, aplicó la técnica en las Fuerzas de la Generalitat de Cataluña, con impresionante éxito. Kardiner y Spiegel, en EEUU aplicaron idénticas soluciones en la confrontación de los años 45-50.

En los años 50 aparece una fiebre investigadora acerca de la hipnosis.  La prestigiosa APA (American Psychiatric Assotiation) reconoce el valor de la hipnosis como legítimo método terapéutico, y, hoy en día, una división de la American Psychological Assotiation está dedicada a su estudio e investigación.

2.5     Sofrología e hipnosis

En la década de los 60 aparecieron los trabajos de un médico colombiano, A. Caycedo, quien, trabajando en Barcelona, desarrolló una especie de redescubrimiento de la hipnosis, bajo el nombre de “Sofrología” (de una palabra griega que significa descanso, reposo).  Su exposición, avalada por el Prof. Dr. A. Sarró, atrajo a numerosos profesionales y profanos. Los discípulos de Caycedo (por otra parte, apartado ahora de actividades médicas) enriquecieron la “sofrología” con diversas aportaciones, técnicas de meditación y hasta de Zen. La sofrología, hoy en horas bajas (aunque de repente surgen seguidores apasionados donde uno menos se espera) no ha sido sino un intento de revitalizar la hipnosis, en épocas de poco atractivo, a base de “enmascararla” bajo otro nombre y “embellecerla” con un discurso orientalista, fácil de vender en la década prodigiosa.

3.     Definición

3.1     Verdades acerca de la hipnosis

El estado hipnótico es un estado de “superconcentración”, en el que la conciencia centraliza su atención sobre puntos concretos, separándolos del resto.  Es como cuando hacemos pasar los rayos del sol a través de una lupa: la energía se concentra sobre un punto concreto, pero sin perderse un ápice de ella.

En este sentido es algo muy distinto del sueño. Durante la hipnosis no hay ningún tipo de pérdida  involuntaria de control. Durante el estado hipnótico, el sujeto es dueño de sí mismo y no hace sino aquello que acepta hacer.

En sentido estricto, no es que una persona  hipnotice a otra. Lo que sucede es que una persona entra en un estado de concentración y relajación, y otra le explica cómo hacerlo. Cualquier otra forma de entender la hipnosis es contraproducente.

Si el que da las instrucciones las plantea en forma de reto (“ahora no podrá abrir los ojos, aunque quiera”) o anuncia que van a suceder acontecimientos hipotéticos (“cuando se despierte ya no volverá a fumar”) está actuando, como mínimo, a la ligera. Si los sujetos hipnotizados son muy sugestionables, o (en la hipnosis de escenario) están vencidos por la ansiedad, pueden responder ciegamente a este tipo de órdenes. Pero, si se trata de personas normales, pueden responder en forma muy crítica a estas sugerencias, más propias del hipnotizador de feria que del profesional que emplea la hipnosis como medio para hacer el bien.

Bien es verdad que, para el hipnotizador de feria, este tipo de “espectáculos” resultan muy comerciales. Pero no es menos cierto que las órdenes a seguir de forma irracional comportan alguna forma de vejación al sujeto hipnotizado y suponen un desprestigio para la técnica.

3.2     Mentiras acerca de la hipnosis

La hipnosis no es un estado de sueño, aunque muchos de los hipnotizadores de feria (y algunos de los “serios”)  manejen la palabra “Dormir” o la orden “¡Duerme!” como  artimaña en sus actuaciones. Hipnosis es un estado de “superconcentración”. Si efectuamos electroencefalograma de una persona en estado hipnótico, el trazado obtenido no se parece en nada al  del sueño, sino que se asemeja al de una persona despierta, atenta, pero en estado de gran tranquilidad y relajación mental.

3.2.1     ¿Cómo trabaja el hipnotizador de teatro?

El hipnotizador de teatro es alguien que trabaja con una “verdad a medias”, que suelen ser las peores de las mentiras. Hace hipnosis, pero no siempre. Según qué días, no hace nada de hipnosis. En la España pretelevisiva hemos tenido a dos de los más geniales “hipnotizadores” de teatro de todos los tiempos: el Profesor Alba, y Fassman, quienes, en las décadas de los 40 y 50, rivalizaban en protagonizar espectáculos de hipnosis en los escenarios de teatros. Otros, menos famosos, actuaban en las “varietés” de fin de sesión cinematográfica (entonces en boga) o en circos y fiestas mayores.  Fassman, en su madurez, creó un centro de estudios donde enseñaba técnicas de hipnosis, meditación y relajación. Creo que era una excepción entre los hipnotizadores teatrales, pues llegó a desarrollar una actividad, como asesor psicológico, demostrando siempre una gran profesionalidad y honradez.

Veamos el trabajo del hipnotizador teatral estándar.  Como inicio de sus demostraciones, pide voluntarios entre el público. Normalmente se presentan dos o tres, de forma rápida, que son los compadres (a sueldo del hipnotizador). Con ellos realiza efectos vistosos: “sueño inmediato”, obediencia absoluta, catalepsias… y caldea el ambiente.

Cuando, tras nuevas peticiones, suben al escenario 10 o 12 personas, el hipnotizador se aprovecha del “miedo escénico” de los que no son compadres.  Despacha rápidamente a los que no advierte nerviosos o sugestionables, y se queda con las personas que entiende más simples y colaboradoras. Pueden ser personas inteligentes, pero bondadosas por naturaleza y poco dispuestas a crearle complicaciones al artista. De todas formas, si alguno inicia reticencias a media función, será ridiculizado y vejado… y mandado a su sitio en la platea.

Jean Louis Chardans, en su genial obra Diccionario Ilustrado de Trucos (Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1970) divide los “clientes” del hipnotizador teatral en: compadres (pagados), simpatizantes (gentes bondadosas), tímidos (hacen lo que se les dice) e imitadores (hacen lo que los demás por miedo a quedar mal). El hipnotizador juega con el miedo y la simpatía. Sus sujetos responden a dos conceptos bien definidos: quienes soportan la experiencia, y quienes actúan en la experiencia.

Se busca crear en los sujetos tres grados de inconsciencia más o menos total o voluntaria: “sueño” provocado, obediencia de órdenes  e irresponsabilidad total.

Los compadres son quienes llevan la peor parte: atravesados con agujas, o desnudándose ante el público (a pesar de las “exhortaciones” de sus “familiares”). Pero también es posible que algunos “nerviosos” inocentes hagan las mil y una, dejando sorprendido incluso al hipnotizador.

Si alguno de los sujetos no se presta al juego, el hipnotizador teatral suele imprecarle con frases del estilo de “Solamente hay dos casos en que yo fracaso: con retrasados mentales o con alcohólicos”. El público se ríe, y la persona molesta se marcha en el 90 por ciento de los casos.

3.2.2     ¿Cómo trabaja el hipnotizador de televisión?

Más fácil todavía. Se llena un plató con mil personas ansiosas de salir en televisión. El mago anuncia que solicita diez voluntarios, los cuales, después de colaborar, serán invitados a una merienda opípara y visitarán los estudios de la TV de turno. Se abalanzan los candidatos. Se eligen los 10 más “bondadosos”, y, por si acaso, algún que otro compadre. Se les hacen pruebas de “hipnotizabilidad”. Cuando alguno fracasa (o sea, no hace lo que el mago le dice) se le echa sin contemplaciones y se anuncia por la megafonía que queda excluido de la merendola. Se piden nuevos voluntarios para sustituir a los caídos en desgracia. Se llega a tener los diez o doce más dóciles y mansos. Se actúa. Si alguno falla, se dice “¡Corten!” y se le manda a su sitio (o se le expulsa del plató). Al final se montan las escenas más adecuadas, y el programa se emite con insólitas demostraciones del hipnotizador, que, milagro, jamás tiene un fallo cuando la emisión definitiva llega a las pantallas.

1.     Técnica pura para la hipnosis y la autohipnosis

1.1     ¿Qué significa llegar a un estado  de relajación hipnótica?

En el estado hipnótico llegamos a una situación de superconcentración y de descanso, que comporta los siguientes cambios:

1.        Relajación muscular. El estado es de inmovilidad (excepto en lo referido a músculos respiratorios) y de ahorro de la energía.

2.        Disociación de las sensaciones corporales. Algunas partes del cuerpo “no se notan”;  El cuerpo se siente ligero y pesado al mismo tiempo.

3.        Se pierde la atención para todo aquello que no sea esencial. Los sonidos ambientales parecen lejanos.

4.        Aumenta la capacidad para percibir las sensaciones que uno mismo se sugiera: cansancio, pesadez,  descanso, placidez…

5.        Aumenta la capacidad para disminuir la sensación de tacto, o incluso de propiciar anestesia, en cualquier parte del cuerpo.

6.        Se puede lograr la regresión en el tiempo:  volver a vivir situaciones pasadas, incluso aquellas que fueron olvidadas por resultar lacerantes o dolorosas.

7.        La superconcentración permite aprender instrucciones y “grabar” mensajes con todo detalle.

1.2     ¿Hay grados en la hipnosis?

Los tratados clásicos proponen tres fases de profundidad en la hipnosis:

1.        Fase I. La relajación muscular es notable, y la conciencia ligeramente concentrada. El sujeto percibe la relajación (por ejemplo, si tenía un lápiz en la mano, éste se cae al llegar a la fase I, lo que puede emplearse como mecanismo de comprobación).  El recuerdo del estado hipnótico es total una vez este ha cesado. Es la fase ideal para el descanso hipnótico.

2.        Fase II. Sería un estado intermedio entre la fase I y la Fase III. Además de la relajación el cuerpo se siente muy pesado, y los movimientos se advierten dificultosos e innecesarios. El sujeto no desea moverse y responde positivamente a las sugestiones de inmovilidad. Algunas partes del cuerpo se disocian  (es decir, no se perciben). El recuerdo es total, pero existe una clara distorsión en cuanto a la percepción del tiempo (media hora en ese estado puede percibirse como unos pocos minutos). Es la fase ideal para la mayor parte de las terapias y de los diversos usos de la hipnosis.

3.        Fase III. Se consigue con un poco de tiempo y cuando ya se tiene amplia experiencia en fases I y II. la relajación es completa y la concentración de la conciencia es total. Todo lo que no concierne al pensamiento sobre el que se concentra la conciencia, desaparece. Es la fase ideal para hacer regresiones, o para integrar mensajes post-hipnóticos (cosas que se debe hacer una vez terminada la hipnosis). La percepción del tiempo es casi nula. El recuerdo del estado hipnótico es fragmentario, y algunos puntos concretos pueden quedar excluidos de la memoria.

1.3     ¿Hipnosis o autohipnosis?

Creo, honradamente, que toda hipnosis es una autohipnosis.  Mi teoría favorita es: Usted entra en un estado de superconcentración, que llamamos estado hipnótico, y yo le enseño cómo se hace.

Los métodos para llegar al estado hipnótico son muy variados. De hecho, el estado hipnótico no difiere del estado de superconcentración conseguido mediante técnicas de relajación, de meditación o de yoga. Como dice Krisnamurti, el gran filósofo de la meditación pura, se trata de llegar a un estado en que la mente, libre de prejuicios y supeditaciones, simplemente piensa y observa.  El gran maestro compara este estado de “observación” con lo que significa observar con la vista, por ejemplo, si miramos un balcón lleno de flores un día de sol. Pero simplemente observando: dejando pasar la vista sobre las formas, los colores, las luces… sin pretender contar las flores, ni decir su nombre o variedad, ni juzgar acerca de su colocación. Simplemente observar: disfrutar de lo que vemos, sin más.

La observación pura más elevada, según este autor, se consigue cuando el pensamiento se observa a sí mismo, cuando observador y observado se funden en una sola entidad.

En mi trabajo, enseño a usar la autohipnosis desde el primer día. Empleo instrucciones verbales que grabo en una cinta de cassette para cada cliente.  La lleva a su casa, y practica cada día cuanto quiere para ir automatizando la llegada al estado de “observación”. Así, en futuras sesiones, alcanzar este estado será cada vez más rápido y los resultados del tratamiento serán más eficaces en menos tiempo.

1.4     Instrucciones para la autohipnosis

Exponemos  tres técnicas para entrar en estado hipnótico que, a pesar de su aparente sencillez, son altamente poderosas para lograr la finalidad prevista. Escuchar las instrucciones en un cassette es una manera eficaz de seguir los pasos adecuados. En las sesiones “in vivo”, suelo controlar el proceso de inducción mediante la aplicación de un “polígrafo” (el famoso “detector de mentiras”) que no es más que un instrumento capaz de ofrecerme en pantalla la constatación de si el sujeto se relaja o no, lo que me da ocasión a variar el ritmo de las instrucciones y acomodarlo a cada persona en particular.

1.4.1     Una técnica muy segura: hipnosis y relajación muscular

La persona debe colocarse en una cama cómoda, en un diván o en un sillón reclinable para relajación. Si usa cojín, éste debe ser de miraguano o de un material sintético similar y maleable, de forma que fije el cuello y la cabeza de una forma cómoda  y adecuada para cada cual. La luz debe ser tenue, o inexistente. El ambiente sin ruidos extemporáneos. El teléfono descolgado, y las demás personas de la casa advertidas de no interrumpir. Las instrucciones son algo así como:

“Vamos a iniciar el ejercicio de relajación hipnótica. Busca, en primer lugar, la postura en la que sientas mayor comodidad, en la que notes que no estás haciendo fuerza alguna.

Empezaremos con un ejercicio de cansancio ocular. Coloca tu mano derecha extendida hacia adelante y arriba, casi por encima de tu cabeza. El puño cerrado y el pulgar extendido. Mira fijamente la punta del dedo pulgar, sin girar la cabeza hacia atrás, pero forzando la vista. Deber notar que los ojos se esfuerzan en mirar hacia arriba y hacia atrás.

Notarás rápidamente una sensación de cansancio y tensión en ojos y párpados, así como dificultad para fijar la vista donde deseas, aparición de visión doble y necesidad de cerrar los ojos. Compara esta tensión con el bienestar que percibirás al cerrar los ojos y bajar la mano. Hazlo ahora.

Iniciarás un ejercicio de respiración profunda. Debes respirar profunda y acompasadamente. En cada inspiración tomarás todo el aire que seas capaz, y lo expulsarás por completo en cada exhalación. Debes notar que, al respirar profundamente, tu abdomen, la zona de tu ombligo, se desplaza arriba y abajo al tomar y expulsar el aire. Concéntrate en pensar que cada vez que expulsas el aire es como si eliminases tensión de tu cuerpo.

Al cerrar los ojos notaste una sensación de bienestar y descanso en tus párpados y en tu frente. Dejaremos ahora que este bienestar se expanda por todo tu cuerpo.

Concentra tu atención en tu brazo derecho. Repásalo mentalmente, desde el hombro hasta la mano, comprobando que esté perfectamente apoyado y que no haga fuerza alguna para mantener su postura.

Cuando oigas la palabra “tensión” colocarás en tensión todos los músculos del brazo, aunque sin moverlos de sitio. No lo levantes ni cierres el puño. Simplemente tensa todos los músculos. Lo mantendrás durante unos diez segundos, hasta que oigas la palabra “basta”. En ese momento cesarás de forma inmediata la tensión, tan rápido como si accionases un interruptor, y tu brazo quedará colocado en reposo. En unos treinta segundos, de forma automática, el brazo quedará como desconectado, en reposo, como si estuviera junto a tu cuerpo pero sin formar parte de él. La sensación es de calma y de descanso. Así pues, con el brazo derecho “¡Tensión!”… “¡Basta!”. Tu brazo derecho se desconecta y queda en reposo junto a ti. Respiración profunda… Tu brazo derecho va entrando en estado de calma y sosiego.

Concentra ahora la atención en el brazo izquierdo. Repásalo también mentalmente para comprobar que está bien apoyado… Cuando oigas la palabra “tensión” harás la tensión con los músculos del brazo izquierdo. La mantendrás hasta que oigas “basta”, y, en ese momento, desconectarás la tensión y dejarás que tu brazo entre en reposo. Así pues, con el brazo izquierdo, “¡Tensión!”… ¡”Basta!”.  Respiración profunda… También tu brazo izquierdo se desconecta y va quedando en reposo.

Tu cuerpo va entrando en relajación, como si fuera cubierto por una nube. Trabajaremos ahora tu pierna derecha. Repásala mentalmente desde la cintura hasta el pie. Comprueba que esté perfectamente apoyada, sin hacer fuerza. Cuando oigas la palabra “tensión”, tensarás firmemente todos los músculos de la pierna derecha. Cuando oigas “basta” soltarás la tensión, y también la pierna derecha quedará en reposo junto a ti. Así pues, con la pierna derecha, “¡Tensión!”…  “¡Basta!”. También tu pierna derecha entra en estado de reposo. Respiración profunda… Deja que tu cuerpo se vaya sintiendo distendido y plácido.

Trabajaremos ahora tu pierna izquierda. Comprueba mentalmente que está bien apoyada. Cuando oigas “tensión” harás la contracción con los músculos de la pierna izquierda. Cuando oigas “basta” la soltarás, y, en ese momento, la inmensa mayor parte de tu cuerpo estará en reposo con lo que se incrementará la sensación de descanso.

Así pues, con la pierna izquierda, ¡”Tensión!”… “¡Basta!”. Respiración profunda… ¡Descansa!…

La relajación hipnótica es un estado de descanso en que dejamos nuestros músculos relajados e inmóviles, al tiempo que la mente se concentra y se calma. La sensación corporal que notarás es doble. En algunos momentos  sentirás tu cuerpo como pesado, como pegado a la cama o sillón, pero en otros momentos lo sentirás ligero, leve, como si estuvieras sobre un colchón neumático flotando sobre el agua tranquila. Esta doble sensación es propia de los estados de relajación hipnótica superficial.

Tu mente también la percibirás con una doble sensación. Por una parte notarás una fuerte concentración, un total control. sabes donde estás, qué haces, para qué lo haces. Por otra parte, notarás un alejamiento del entorno, como si las cosas estuvieran lejos y confusas… También esta doble sensación, de control y de abandono, es propia de los estados de relajación hipnótica superficial.

Unos minutos de relajación proporcionan más descanso que un tiempo mucho mayor de sueño. Esto es así porque durante el sueño no hay control. Puedes soñar, moverte, respirar agitadamente… Pero durante la relajación el control es total. Sabes lo que haces. Tu inmovilidad es total y plácida. Únicamente haces los movimientos de la respiración, los ejercicios para aumentar la relajación o pequeñísimos movimientos para acomodarte en un momento dado. El resto del tiempo, el cuerpo descansa. La mente descansa.

La mente, en estado hipnótico, adopta una postura de observación. Simplemente observa. la conciencia se concentra en los puntos en que tu deseas concentrarte. Todo lo demás no se percibe.

Durante la relajación hipnótica puedes aprovechar para eliminar tensión. Respira profundamente. Oxigenarás tu cuerpo, relajarás la musculatura de tórax y abdomen, y, en cada exhalación, es como si abrieses la espita que descarga el depósito de las tensiones acumuladas.

Saldrás del estado de relajación en tres fases. Primero las explicaremos. En la fase uno, al oir “uno”, abrirás los ojos. En la segunda fase, al oir “dos”, harás movimientos suaves con manos, brazos y piernas, para sentir nuevamente el  movimiento corporal. En la tercera fase, al oir “tres”, darás por terminado el ejercicio. Desconectarás mentalmente, y volverás a tu estado normal, con la intensa sensación de haber descansado y de mantener un estado mental de equilibrio y firmeza.”

1.4.2     Una técnica muy rápida: visualización

Las técnicas de visualización consisten en representar en el pensamiento imágenes que intentan “vivirse” de forma lo más completa posible. Debemos entrenarnos en percibir la imagen con todos los detalles que puedan captar los sentidos. Es como si entrásemos en la situación y buscásemos percibirla en su plenitud, reproducirla en nuestra mente con sus menores detalles.

No es difícil, aunque al principio pueda parecerlo. He aquí un método con tres aproximaciones sucesivas, relativamente fácil  de percibir. Veamos las instrucciones:

“Iniciaremos un ejercicio de visualización. Ponte en una postura cómoda, respira profundamente y mantén tus ojos cerrados.

Visualizarás, en primer lugar, una imagen de cansancio físico. Busca en tu recuerdo algún momento de tu vida en que hayas sentido un intenso cansancio físico. Quizá después de hacer algún ejercicio agotador, una excursión, o un trabajo, cambiar muebles…

Debes recordar intensamente esta situación. Colócala en tu pensamiento y rememora los detalles.  Cuál era tu vestimenta, qué personas había, cómo era la luz, el ambiente. Qué olores sentías. Cómo era tu respiración.  Qué sonidos percibías… Rememora también la sensación de cansancio, quizá de sudor, de sed.  La necesidad de sentarte o echarte, de descansar.

Deja que todo tu cuerpo se impregne de la sensación de cansancio… tus brazos pesados, tus piernas… Siente ahora el efecto del cansancio sobre tu cuerpo. Descansa.

Visualizarás en segundo lugar una situación de bienestar y placer afectivo, en compañía de otra persona. Puede ser, o no, una relación de pareja. Debe ser alguna situación que recuerdes con especial ternura. Una de las veces que has sentido con más intensidad la vivencia de afecto, de cariño, de dar y recibir, de entregarte.

Recuerda intensamente la situación. Colócala en el pensamiento. Recuerda quiénes estabais. Como ibais vestidos. Como era el ambiente, la luz, las sombras, las cosas, los muebles, el olor, los sonidos, las voces, el silencio, el tacto… Recuerda cómo te sentías, como se sentía la otra persona. Deja que la corriente de afecto y ternura pase otra vez por tu cuerpo y tu mente. Imprégnate de esa sensación. Siente el bienestar y el deleite que la situación conlleva. Siente el efecto de est tranquilidad sobre tu cuerpo. Descansa.

Pasaremos ahora a visualizar una escena de descanso en el paisaje más hermoso que recuerdes haber visto en toda tu vida. Ese lugar maravilloso que te evoca paz, reposo y serenidad. Donde es posible fundirse con la naturaleza, gozarla…

Obsérvate en ese paisaje, mirándolo, sintiéndolo, gozándolo. Rememora el espacio con todos tus sentidos: la luz, las sombras, los colores, la humedad, la temperatura, cómo es tu forma de vestir, tu actitud. Qué olores se sienten. Cómo es el aire, la brisa, la atmósfera, el cielo…

Deja que tu cuerpo y tu mente se integren ahora en este paisaje. Siente cómo todo tu cuerpo se impregna de esa sensación de paz y sosiego. Descansa”

En breves minutos es posible reproducir las visualizaciones expuestas, y pasar a un estado de concentración mental  propio de la autohipnosis. Podemos, a partir de ahí, pasar a visualizaciones más concretas, para solventar problemas personales o para entrenar habilidades.

1.4.3     Una técnica mixta.

Cuando tengas experiencia en autohipnosis mediante alguna de las técnicas explicadas, quizá te interese crear tu propia técnica para llegar lo más rápidamente posible al estado de superconcentración. Te expongo a continuación una técnica mixta, relativamente rápida, que combina elementos de relajación muscular y de visualización.  Insisto en que, para lograr resultados con esta técnica, debes tener experiencia concreta en cada una de las técnicas anteriores, y saber  perfectamente qué sientes cuando llegas al estado hipnótico.

Las instrucciones son:

“Vamos a iniciar el ejercicio de relajación hipnótica. En primer lugar vas a provocar un cansancio ocular. Para ello vas a fijar tu vista hacia arriba, hacia un punto del techo. Debes notar que estás forzando la vista, hacia arriba y hacia atrás. Ello te producirá, en pocos momentos, un cansancio en los párpados. Notarás tensión y cansancio sobre los ojos, y necesidad de cerrar los párpados. Cierra los ojos… Descansa.

Mantendrás la respiración acompasada y profunda. Recuerda que debes inhalar todo el aire que puedas, y soltarlo cada vez por completo.

Impregna tus brazos y piernas de la sensación de pesadez. Siéntelos pesados, sueltos, como si cayeran. Comprueba que tus brazos y piernas se notan pesados, como pegados a la cama o al sillón.

Visualiza la escena de descanso en el paisaje relajante. Concéntrate en los detalles: el aire, la luz, los colores, los ruidos, los olores…

Deja que la sensación de pesadez en brazos y piernas se transforme en sensación de relajación, de descanso.  Que la pesadez alterne con la ligereza. Sensación de flotación, de que tu cuerpo reposa mientras tu pensamiento se concentra en la visualización…”

A partir de ahí, podemos incluir en el proceso las visualizaciones que nos interesen.

2.     Hipnosis y autohipnosis en la consulta médicaHasta ahora hemos visto lo que es la hipnosis de teatro, y unas instrucciones útiles para la hipnosis médica y la autohipnosis.  Vamos a ver ahora cuáles son los posibles usos de la hipnosis para solucionar problemas psicológicos, o para mejorar nuestra manera de ser.

2.1     ¿Quién es hipnotizable?

Este es un punto muy controvertido. Algunos especialistas en hipnosis médica dicen que solamente una persona de cada diez es hipnotizable. Otros llegan a una de cada cuatro.

En mi trabajo diario he llegado a la conclusión de que, en la consulta médica, prácticamente todo el mundo puede llegar a un estado de relajación hipnótica. Bien es verdad que hay algunas excepciones, que ahora contaremos, pero la mayor parte de la gente es capaz de entender el proceso hipnótico… si se lo explican de la forma adecuada.

Cuando alguien acude al médico en demanda de ayuda, se establece entre ambos (médico y cliente)  una relación de cooperación que llamamos alianza terapéutica. Ambos  cooperan para llegar al mismo objetivo.

Desgraciadamente, eso no sucede siempre. La masificación de según qué consultas médicas y la sustitución de la relación humana por un exceso de tecnología provoca un “enfriamiento” de esta relación.

Pero en mi trabajo diario he mantenido el establecimiento de este vínculo, “a la vieja usanza”, sin prescindir para nada de la tecnología (manejo un completo laboratorio de neurofisiología, con toda clase de aparatos: electroencefalograma, maping cerebral, potenciales evocados cerebrales, reacciómetros, taquistoscopios, polígrafo, ordenadores…)  A pesar de esta “tecnificación”, sigo pensando que la relación médico-cliente es vital, y me encanta trabajar de esta manera. Fijaos que hablo de “clientes” y no de “enfermos” o “pacientes”. Tengo muy claro que, por más que posea un Doctorado y dos Especialidades, soy alguien que ofrece unos servicios a cambio de unos honorarios. Me gusta pensar así, porque, de esa forma, tengo un poderoso estímulo para trabajar cada día lo mejor posible:  si no lo hago bien, si no consigo resultados, perderé clientes y no conseguiré otros nuevos.

Algunos colegas no acaban de entender esta manera de pensar. Los que actúan con “mentalidad funcionarial” (y mucho peor si trabajan en puestos “funcionariales”) tienden a hacer el mínimo, especialmente si sus honorarios no dependen de si lo hacen bien o no.  Fijaos en que digo “los que tienen mentalidad funcionarial”, que no son todos, ni mucho menos. En “puestos funcionariales” hallamos también bellísimas personas, con mentalidad  seria, encaminados a prestar sus conocimientos de una manera eficaz y entregada, buscando crear con sus pacientes el vínculo que hace pensar al paciente “Este es mi médico” y al médico “Este es mi paciente”.

Si creamos este vínculo (que, por otra parte, exige casi siempre la libre elección de médico) será fácil trabajar con cualquier técnica. Si proponemos a nuestro cliente una técnica útil, como la hipnosis, y le explicamos clara y honestamente qué es y para qué sirve, el cliente aceptará  la oferta que le hace su médico, en quien confía, como persona y como profesional.

2.2     ¿Es necesario “medir la hipnotizabilidad”?

Medir la “hipnotizabilidad” significa hacer unas pruebas previas para comprobar si el sujeto es “hipnotizable o no”. Existen diversos “test” concretos que sirven para probar si un sujeto es sugestionable, dúctil… en suma, para predecir si podremos llegar o no a hipnotizarle.

Pero ya os he contado que mi razonamiento es muy distinto. No se trata de que yo vaya a hipnotizar a mi cliente. Lo que hago es “enseñarle cómo entrar en estado hipnótico”.

Creo que, si empezamos haciendo “pruebas de hipnotizabilidad” estamos dando una imagen de incertidumbre. Transmitimos la idea de que “a lo mejor podemos, y a lo peor no”.

Prefiero decir a mi cliente: “Vamos a entrar en estado de relajación hipnótica.  Te enseñaré como se hace, te grabaré las instrucciones en un cassette, y luego lo repetirás en casa.  Quizá las primeras veces no consigamos una gran intensidad, pero eso es lo de menos. Buscaremos, de momento, una relajación hipnótica superficial, y, con la práctica, verás como cada vez obtienes una relajación más intensa.”

Controlo la situación con el polígrafo (“la máquina de la verdad”)  que me ofrece, a tiempo real, información sobre si el cliente se relaja o no. Cambio mis instrucciones sobre la marcha y doy por terminado el ejercicio cuando constato que el paciente obtiene una relajación leve o moderada. A partir de ahí, la práctica en su casa nos demostrará si es capaz de repetir o no el proceso.

Hay personas que lo consiguen muy fácilmente. Otras, en cambio, comunican en la siguiente consulta que “son incapaces” de relajarse. Con estos últimos, ensayamos algún otro método, o, en su caso, renunciamos a las técnicas de relajación e hipnosis.

Pero son los menos. En mi estadística, nueve clientes de cada diez pueden beneficiarse de esta técnica… en el caso de que la técnica sea apropiada para su problema. Esto lo explicaremos en los apartados siguientes.

2.3     ¿Para qué no sirve la hipnosis en la consulta médica?

Hay una serie de problemas psicológicos en los que la hipnosis es inoperante o, peor aún, contraproducente. Son los siguientes:

1.        Depresión. Los pacientes depresivos, con cualquier tipo de depresión (ver en esta misma colección el manual del Dr. Manuel Alfonso acerca de “Depresión y Ansiedad”), tienen muy difícil la obtención de cualquier tipo de relajación, sea por el método que sea. La depresión, a pesar de su expresión psicológica es una enfermedad orgánica y como tal hay que tratarla. La primera fase del tratamiento debe incluir el empleo de medicamentos antidepresivos. Más adelante, cuando la persona sale del estado depresivo, la “ansiedad obsesiva” (dar vueltas y vueltas a las cosas, sin llegar a resultados) desaparece, y la persona es capaz de concentrarse. Recordemos que la hipnosis es un estado de “superconcentración” y que cualquier depresión, aún las leves, provocan problemas importantes para fijar la atención.

2.        Esquizofrenia y síntomas psicóticos en general. La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que consiste en una pérdida del contacto con la realidad. Los delirios (sistemas de pensamiento sin contenidos reales) y las alucinaciones (percibir cosas que no existen) son los “síntomas psicóticos” más habituales. En cualquier psicosis (palabra prácticamente sinónima de esquizofrenia) aparecen también síntomas de deterioro. La persona se vuelve más o menos inútil para el trabajo, el estudio, las relaciones sociales y afectivas. Este tipo de pacientes pueden vivir la hipnosis en forma delirante, percibiéndola como una “intromisión” en su pensamiento, o en una forma de perjudicarles.

1.1     ¿Para qué sirve la hipnosis en la consulta médica?

La hipnosis y, en consecuencia, la autohipnosis, constituye un complemento eficaz en el tratamiento de una gran diversidad de problemas.  Exponemos los más experimentados.

1.1.1     Reestructuración de los conocimientos y de las actitudes.

Es mi aplicación favorita. En este caso empleamos la hipnosis para “grabar” conocimientos y nuevas actitudes que permitan al sujeto enfrentarse mejor a los problemas que la vida proporciona.

Tomemos un ejemplo: Si una persona cree que es muy importante conseguir la aprobación y el aprecio de quienes le rodean, se siente mal cuando cree que no lo consigue.  Puede incluso actuar de forma forzada, buscando que “todos le quieran”, aunque para ello deba renunciar a su propia manera de ser, o deba hacer concesiones que, en el fondo, le frustran.

Lo que nos afecta no son los hechos, sino la visión que tenemos de ellos.  Y la visión que tenemos de los hechos depende, en gran medida, de “cómo hemos aprendido a ver los hechos”. Una “idea errónea” como la expuesta (“Debo agradar a todo el mundo”) hace que veamos a los demás como jueces a quienes tenemos que agradar por encima de todo, lo que nos supedita constantemente a las opiniones de otras personas.

En otras palabras, las “ideas erróneas” hacen que “veamos la realidad” de forma deformada. Si la idea errónea es “Mejor evitar los problemas que afrontarlos”, la persona se pasa el tiempo cerrando los ojos ante los problemas, y soslayándolos en lugar de tratar de resolverlos. A la larga, acaba por no saber qué hacer ante ningún tipo de problema, y, lo que es peor, se siente cada vez más incapaz. Le falta “entrenamiento” en el hábito de afrontar la realidad.

En estos casos, la técnica hipnótica puede ser de gran ayuda. Para cada “idea errónea” grabamos instrucciones racionales que pasarán a formar parte de los esquemas mentales del sujeto. El estado de relajación hipnótica supone una “superconcentración” que permite aprender las cosas con gran facilidad. Si las ideas son simples, racionales y claras, se “insertan” en la mente de quien las practica y, en poco tiempo, pasan a formar parte del “pensamiento automático”. Llamamos pensamiento automático al pensamiento que, constantemente, estamos produciendo, aún cuando no nos damos cuenta. Es una especie de “diálogo interior” que mantenemos con nosotros mismos, casi inconsciente, pero que comporta constantes “instrucciones”  acerca de cómo actuar y acerca de qué valores debemos asumir.

Si quieres practicar con algún “pensamiento erróneo”, te ofrezco una lista de los más habituales, y, para cada uno de ellos, los “mensajes racionales” que debes grabar en tu cinta de autohipnosis tras las instrucciones para inducir la relajación hipnótica. En el cupón que adjuntamos a este libro hallarás la lista de cintas que tenemos ya grabadas, por si quieres solicitar alguna concreta para tu uso.

1.1.1.1     Ideas erróneas más habituales

1.        Necesidad de aprobación.  Ya la hemos comentado. La idea errónea es que el sujeto cree que debe, inexorablemente, conseguir el aprecio, la aprobación o el afecto de quienes le rodean. Como todas las ideas erróneas se apoya en algo que es cierto: es bueno conseguir aprobación… pero es imposible conseguirla siempre.

2.        Necesidad de perfección. Creer que uno debe ser irremisiblemente perfecto. Que no tiene derecho a equivocarse. Que el error nos debe hacer sentir culpables. El perfeccionista patológico va dejando de hacer las cosas que no puede hacer a la perfección, con lo que cada vez va haciendo menos y está dispuesto a aceptar menos responsabilidades. Suele ser muy molesto para los demás, si exige también perfección suprema a quienes le rodean.

3.        Hay que buscar a los culpables; su castigo resuelve el problema. Pero, desgraciadamente, es más importante la prevención que el castigo. Por otra parte, quien siempre busca “culpables”, tiende a desechar su propia responsabilidad.

4.        Las cosas deberían ser como necesitamos que sean. “Mi vida sería maravillosa si las cosas fueran como yo quiero”. Pero la realidad es distinta: las cosas son como son y no necesariamente como nos gustaría que fuesen.

5.        Los acontecimientos externos son la causa de nuestros males. Recordemos el mensaje básico: lo que nos afecta no son los hechos, sino la manera que tenemos de afrontarlos. Los acontecimientos externos son como son. Nosotros tenemos que aprender a afrontarlos de la mejor manera posible.

6.        Es normal sentir ansiedad. Hay personas que están tan acostumbradas a ser “sufridores”, que creen que lo normal, o incluso lo deseable, es sufrir por todo y por todos.

7.        Es mejor evitar los problemas que no afrontarlos.  No es verdad. La vida nos depara constantemente situaciones problemáticas, y hemos de aprender a afrontarlas. Otra cosa es prevenir problemas. Pero, cuando aparecen, no hay más remedio que pechar con ellos y resolverlos de la mejor manera posible.

8.        Necesitamos ayuda. Hay personas que se sienten enteramente desvalidas cuando deben actuar por su cuenta, afrontar responsabilidades o tomar decisiones. Nunca va mal tener un apoyo… pero es imprescindible que perfeccionemos nuestra autonomía para obrar por nuestra cuenta. No siempre nos será posible contar con la ayuda que deseamos.

9.        El pasado nos determina. hay personas “marcadas” por su pasado. Bien es verdad que algunos sucesos pueden resultar altamente condicionantes (por ejemplo, haber nacido con un defecto genético), pero eso no “determina” la vida en sentido estricto. Cada persona puede evolucionar. El pasado no es sino algo que ya ha sucedido. No podemos volver atrás a cambiar nada. debemos afrontar el presente, y mirar de progresar día a día sin caer en la trampa de la pasividad que supone decir: “Soy así. Nada puedo hacer”.

10.     La felicidad aumenta con la pasividad. Hay personas cuya manera de reposar es “no hacer absolutamente nada”. Sí que hay momentos de la vida en que puede ser grato tomarnos este tipo de descanso. Pero quien no tenga otras alternativas… tendrá una vida muy poco enriquecedora. Y una jubilación dramática.

11.     No tenemos control sobre nada.  Hay quien cree que, en este mundo, somos seres pasivos e impotentes, que nada podemos hacer para cambiar el curso de nuestras vidas. Ello les lleva a una pasividad  insoportable, que comporta, a la larga, sentimientos de frustración y depresión.

12.     Somos frágiles y debemos evitar el sufrimiento a toda costa. Lo cual lleva a quienes tengan esta idea errónea a evitar todo esfuerzo, o a ignorar todo aquello que comporta una dificultad. Nuevamente la pasividad y la desesperanza son las consecuencias finales de este tipo de pensamiento irracional.

13.     Las relaciones se basan en el sacrificio. No necesariamente. Tan bueno es dar como recibir, pues las relaciones deben basarse en el respeto mutuo. Si en una relación, una de las partes se “sacrifica” siempre, no es raro que, a la larga, sienta que le han estado tomando el pelo.

14.     Si no haces lo que proponen  los demás, estarás solo.  Pero lo importante es hacer lo que realmente deseamos hacer, o lo que nos conviene hacer. Por otra parte, la soledad no es necesariamente negativa. Hay muchas cosas enriquecedoras que podemos hacer sin compañía. El “miedo a la soledad” es un mal consejero a la hora de plantear nuestras relaciones con los demás.

15.     Cuando te desaprueban, es que estás errado. No necesariamente. Tenemos derecho a pensar y obrar “en conciencia”. Si tenemos la seguridad de actuar de acuerdo a nuestras convicciones, tenemos derecho a hacerlo.

16.     Existe el amor perfecto y la relación ideal. Pero “nadie es perfecto”. No existe la “media naranja”. Cada cual tiene sus virtudes y sus defectos, y, en cualquier relación, hemos de profundizar para conocer unos y otros, y ver si casan con los nuestros. Quien espere la “pareja ideal”, puede esperar sentado.

17.     El valor de una persona deriva de cuanto consiga o realice. Es un pensamiento habitual en tiempos de materialismo. Pero no olvidemos que un imbécil, aunque gane mucho dinero, sigue siendo un imbécil.

18.     El enfado es destructivo. No siempre. A veces es lícito enfadarse (otra cosa sería descargar la ira o la agresividad sobre los demás). Hay ocasiones en que un enfado nos puede “mover” a  tomar decisiones necesarias.

19.     Es un error anteponer nuestras necesidades. Hay personas que creen que siempre deben anteponer las necesidades de los demás, y constantemente se rebajan o posponen. Pero es lícito anteponer nuestras necesidades cuando ello es necesario para nuestra autoestima. Con tal de que no ataquemos los derechos de los demás, es bueno defender los nuestros. Incluso en el Evangelio se dice que un mandamiento capital es “amar al prójimo como a ti mismo”. Es decir, que el “amor por uno mismo” es puesto como medida de lo que debe ser el amor hacia los demás. Quien no sabe respetarse a sí mismo, ni sabrá respetar a los demás, ni será respetado por ellos.

1.1.1.2     Ideas racionales para “grabar” en nuestro pensamiento

He aquí  una serie de afirmaciones racionales, para las ideas irracionales más relevantes:

1.1.1.2.1     Afirmaciones “anticulpa”

No quiero sentirme culpable porque no me servirá para nada

No puedo volver atrás en el tiempo

Hice lo mejor que sabía en aquel momento

Haré lo necesario para mejorar día a día

Me perdono por no ser perfecto/a

Perdono a los demás por no ser perfectos/as

Tengo valor para decir “lo siento”

Puedo guiar a mis hijos sin necesidad de controlarles

No quiero tener pensamientos autodestructivos

He elegido estar en paz conmigo, en lugar de sentirme culpable

Viviré el presente en lugar del pasado

1.1.1.2.2     Obtener aprobación

Obtener aprobación de todos los que nos rodean es imposible.

Existen muchas formas de pensar. No es posible coincidir con todas.

Cada cual tiene derecho a tener su propia opinión.

No podemos gustar a todo el mundo. Incluso en una elección política, los líderes con mayoría absoluta suelen obtener menos del 33% de los posibles votos (contando las abstenciones). Ello significa que solamente les aprueban 1 de cada 3 personas.

Si queremos expresar opiniones que gusten a todos, no tenemos más remedio que renunciar a algunas de nuestras ideas. Tenemos derecho a tener nuestras propias ideas.

Si hacemos concesiones para gustar a los demás, dejaremos de tener opiniones propias.

Si para contentar a los demás y conseguir su beneplácito queremos estar de acuerdo con ellos, deberemos adaptar nuestra forma de pensar a la forma de pensar de cada uno de los demás, con lo que estaremos cambiando de opinión constantemente.

A la larga los demás se darán cuenta de que no tenemos ideas propias, y, lo que es peor, de que cambiamos de idea con excesiva frecuencia.

No somos lingotes de oro que vaya  a gustar a todo el mundo. Somos personas, con nuestras virtudes y defectos. Gustaremos a unos y desagradaremos a otros.

1.1.1.2.3     Perfeccionismo

Los seres humanos no somos perfectos… al menos en esta vida. La perfección total es inalcanzable.

Es verdad que debemos intentar hacer las cosas lo mejor posible, de acuerdo con nuestras posibilidades reales, pero la perfección completa no está a nuestro alcance.

Si intentamos hacer las cosas perfectas, perdemos tiempo y nunca llegamos a estar totalmente satisfechos.

Dejamos de hacer cosas si solamente hacemos aquello que creemos hacer perfecto

Limitamos nuestras posibilidades, incluso de diversión. Imaginemos que solamente jugásemos al tenis si fuésemos capaces de llegar al nº 1 del mundo.

Ni siquiera el nº 1 es perfecto. Todo ser humano se equivoca.

Tenemos derecho a equivocarnos. No debemos hundirnos ante el error.

El fracaso forma parte de nuestras vidas. Ante el fracaso debemos aceptar su existencia inevitable, analizar nuestros errores e intentar enmendarlos. Pero debemos aceptar el fracaso como algo inherente a nuestros actos.

Solamente no se equivocan quienes nada intentan.

No hay peor error que el de quien nada intenta.

Debemos educar a nuestros hijos en la aceptación del fracaso. La posibilidad del fracaso debe estar entre las “reglas del juego”.

1.1.1.2.4     El castigo de los viles asegura nuestra felicidad.

Es cierto que existen seres viles, pero ello no nos exculpa a nosotros de nada.

Cada uno debe aceptar sus propias responsabilidades. No podemos echar a los demás, sean viles o no, la culpa de nuestras desgracias.

Cada uno debe ser dueño de su vida, de la mejor manera posible.

La existencia de mafias y traficantes, por ejemplo, no explica por sí sola, la existencia de drogadictos.  Cada uno de nosotros debe procurar, en su casa, el ambiente necesario para que los chicos no caigan en manos de las adicciones.

Nuestras escalas de valores deben ser claras y sólidas. Ello garantizará que las personas de nuestro entorno, que han aprendido nuestras escalas de valores, no vayan a caer en manos de quienes tienen escalas de valores al margen de la ley.

Debemos ser muy consecuentes con nuestras escalas de valores. Si no lo hacemos así, damos a quienes nos rodean malas lecciones acerca de cómo respetar las normas.

Debemos ser rectos con nuestras escalas de valores. No cambiarlas a nuestro antojo o en forma relativista. Si se hacen excepciones deben ser muy razonadas y perfectamente previsibles por los demás.

1.1.1.2.5     Las cosas deberían ser tal y como deseamos

Las cosas son como son, nos guste o no.

Cuando algo es quiere decir que ha sido así porque se han dado las circunstancias precisas para que así fuera. Todo lo que es, es.

No podemos volver atrás en el tiempo a cambiar nada.

Podemos hacer cosas en el presente (no en el pasado) y cambiar, en lo posible, las consecuencias de las cosas, pero las cosas (los hechos que ya han sido) no es posible cambiarlos.

Los hechos suceden sin tener en cuenta el concepto de “justicia”. La vida no es “justa” en el sentido que nosotros entendemos cuando decimos “¡no hay derecho!”. La vida no entiende de buenos ni malos. Hay “malos” que medran, en tanto que los “buenos” mueren. También sucede lo contrario. En esta vida no es posible alcanzar el concepto de justicia total.

Si no aceptamos las cosas tal como son, mal podremos afrontarlas.

La realidad es inevitable. Podemos cerrar los ojos, o esconder la cabeza, pero la realidad sigue ahí.

1.1.1.2.6     Los acontecimientos externos son los culpables.

Los acontecimientos externos no son los culpables de nuestras emociones, sino la forma como nosotros afrontamos estos acontecimientos.

Nuestra forma de ver el mundo condiciona lo que nosotros pensamos acerca de las cosas.

Nuestra forma de ver las cosas depende de nuestra experiencia, de nuestras escalas de valores, de nuestros estados de ánimo, de nuestros conocimientos…

Todo es según del color del cristal con que se mira. Una misma situación puede ser juzgada de formas muy distintas por diferentes personas. Incluso situaciones aparentemente absolutas, son relativas según quienes las vea (por ejemplo: si muere un hombre, sus amigos se entristecen, pero sus enemigos pueden alegrarse).

Hemos de aprender a afrontar los acontecimientos. Cuanto mayor sea nuestra capacidad para afrontar hechos, mejor preparados estaremos `para actuar siempre de acuerdo con lo posible.

Hay veces que la única respuesta adecuada es la resignación. No podemos luchar contra las cosas que no tienen solución. La solución, en estos casos, es aceptar que no hay solución a nuestro gusto.

1.1.1.2.7     Es normal sentir ansiedad.

Si acepto que es normal sentir ansiedad, sentiré ansiedad.

La ansiedad depende de lo que yo pienso acerca de los hechos. Si en mi diálogo interior me digo cosas que me van a hacer sentir ansiedad, sentiré ansiedad.

Soy yo quien elige la ansiedad. Si aprendo a pensar de forma sensata y racional, no tendré por qué sentir ansiedad.

Sustituiré la “ansiedad” por la “preocupación”. No permitiré que la ansiedad me bloquee.

No quiero tener ansiedad. No me va a servir para nada.

Cuando siento ansiedad me bloqueo. Mi corazón se acelera, mis manos tiemblan, mi mente se dispara, sudo, se me hace un nudo en el estómago, se me saca la boca… todo ello no me sirve para nada.

Cuánto más tranquilo esté, mejor afrontaré los obstáculos, aún aquéllos que parecen muy difíciles.

1.1.1.2.8     Es mejor soslayar los problemas que afrontarlos

Si soslayo o eludo los obstáculos, en lugar de hacerles frente, en el fondo elijo la solución más cómoda, más pasiva… pero menos eficaz.

Por más que lo ignore, sigue ahí.

No me entreno a resolver problemas ni a afrontarlos.

No resuelvo nada, con lo que, a la larga, perderé autoestima y creeré de mi que no soy capaz de hacer nada positivo.

La conducta neurótica por excelencia es la comodidad de no hacer nada. Es necesario aprender a afrontar la realidad, los obstáculos, los problemas… y buscar la mejor manera de actuar ante ellos.

Resolver los problemas quiere decir, simplemente, decidir cuál es la mejor solución posible, de acuerdo con la realidad. Aprender a afrontar problemas es una forma más de aceptar la realidad.

1.1.1.2.9     Es necesario contar con la ayuda de algo o alguien más fuerte que nosotros

No es malo contar con la ayuda de algo o alguien más fuerte… siempre que ello no nos bloquee cuando estamos solos.

No siempre es posible contar con ayuda.

Debemos aceptar nuestras responsabilidades en lugar de cargarlas a otras personas.

Si siempre buscamos ayuda o apoyo, no ganamos autoestima. La mejor forma de obtener autovaloración es estar de acuerdo con lo que nosotros hacemos o pensamos, sin tener que recurrir a los demás.

No siempre la ayuda será la más eficaz. Buscar apoyo en los demás es una forma de dependencia. Las personas dependientes son las que, con mayor facilidad, caen en dependencias inadecuadas (sectas, drogas…)

“A Dios rogando y con el mazo dando”. Ni siquiera una fe sobrenatural nos garantiza la pasividad total en nuestra vida. Obra mal quien se encomienda… y a partir de aquí se deja ir. Ni el apoyo de una fe sobrenatural nos exime de nuestras obligaciones.

1.1.1.2.10     El pasado nos determina

El pasado puede condicionarnos, más o menos, pero no nos determina en forma absoluta más que en contadas ocasiones (por ejemplo: una enfermedad genética), y aún así, hay muchas maneras de abordar cualquier situación, en el presente.

Haya pasado lo que haya pasado, lo que nos queda por vivir empieza ahora.

Lo único que vivimos es el presente. Un perpetuo presente que fluye constantemente a lo largo de nuestras vidas.

Debemos aprender a vivir el presente. Es lo único que realmente tenemos.

No podemos volver al pasado ni avanzar hacia el futuro. El presente es lo único que nos sirve.

Nuestra forma de afrontar el mundo es la que condiciona nuestra manera de actuar. Hay miles de formas de actuar. El pasado nos condiciona, en parte, pero la elección de una u otra forma de actuar depende de nosotros, ahora.

Si aceptamos la determinación por el pasado, o cualquier otra determinación, caemos en la trampa de la comodidad neurótica: “Yo qué voy a hacer, si todo está escrito”.

1.1.1.2.11     El ocio es la mejor forma de vida

El ocio total es la máxima comodidad neurótica. No hacer nada. No pensar nada. No actuar ante nada. No prever nada…

El descanso es necesario, pero no debo confundirlo con el ocio total. Incluso cuando descanso, estoy haciendo algo positivo.

El ocio total debe entenderse como una total dejación de responsabilidades.

Los periodos de descanso son necesarios, especialmente si los dedicamos a relajarnos activamente, cultivar aficiones, relacionarnos con los demás…

No debo aspirar al ocio total, ni pensar que es la mejor manera de vivir, porque entonces estaré perpetuamente disgustado con mi forma de vida.

La vida no es una fiesta. No hemos venido aquí a pasarlo bien en todo momento. Nos pasan cosas buenas y malas. Tenemos aciertos y errores. Si pensara que lo ideal sería que no pasara nada, que todo estuviera resuelto y que no tuviera que luchar por nada ni sentir dolor, estaría pensando en otra vida, no en esta…

1.1.1.2.12     No tenemos control sobre nada

Si acepto que no tengo control sobre nada, caigo en la máxima comodidad neurótica: resulta que no tengo que hacer nada sino esperar acontecimientos.

Las cosas son como son, pero la forma de actuar mía soy yo quien la tiene que decidir.

Tengo control sobre mí mismo a través de mi manera de pensar. Puedo decidir cuál es mi manera de pensar.

Ello no me garantiza la total libertad de acción, pero sí la total libertad de pensamiento.

En sociedades normales, democráticas, la libertad de pensamiento me permitirá una gran libertad de acción.

Soy yo quien decide, quien escoge mis reglas y mis límites.

Mis derechos solamente deben acabar donde empiezan los de los demás.

Tengo derecho a decidir, a obrar en conciencia, a equivocarme. Si me niego estos derechos, viviré más pasivo (con comodidad neurótica), pero no más feliz.

1.1.1.2.13     No debemos sufrir ni hacer sufrir a los demás

El sufrimiento forma parte de la naturaleza humana. Nada es totalmente bueno ni maravilloso. Siempre algo va a salir en desacuerdo a nuestras esperanzas o deseos.

Si intentamos evitar el sufrimiento, a toda costa, deberemos hacer concesiones. Por ejemplo: no es posible aprobar exámenes sin esfuerzo, ni culminar todos los trabajos.

Si acepto el esfuerzo conseguiré más cosas. No siempre lograré todo lo que deseo, pero a base de sufrimiento podré culminar cosas que me harán sentir satisfecho conmigo mismo.

No es posible tomar decisiones a gusto de todo el mundo. A veces nuestras decisiones harán sufrir a alguien. Cualquier decisión comporta un riesgo que debo aceptar y asumir.

Casi todo lo que deseo parece privar o dañar a alguien. Si intento anular esta realidad, acabaré por no comunicar sentimientos importantes o por no disfrutar de lo bueno, por temor de hacer daño.

1.1.1.2.14     Las relaciones se basan en el sacrificio

No es mejor dar que recibir. Son las dos caras de una misma moneda.

Las mejores relaciones son las que se basan en el respeto mutuo, en la aceptación de los derechos de cada uno.

El que cree que no debe pedir nada, en el fondo espera que los demás se darán cuenta de sus necesidades y las satisfarán. Pero la realidad es que los demás se acostumbran a no dar nada a la persona que nada pide.

Los demás nos tratan tal y como les enseñamos a tratarnos. Si les acostumbramos a pensar en nosotros como figuras abnegadas, sacrificadas, que todo dan y nada reclaman, nos tratarán como tales. Si nada pedimos, creen que nada necesitamos.

A la larga, puede llegar el momento en que quien siempre da, cae en la cuenta de que los demás “pasan” de él.

A veces, si un día no se sacrifica como de costumbre, se lo recriminan.

Debemos acostumbrarnos a vivir la vida en forma transaccional. Respetamos, y nos respetan. Damos, y recibimos. Ofrecemos, y pedimos.

La recompensa, ahora.

1.1.1.2.15     Existe el amor perfecto y/o la relación ideal

Nada ni nadie es perfecto. Una broma de Jardiel Poncela: “Hoy en día no existen virtuosas ni entre las violinistas”.

Si buscamos el amor perfecto o la relación ideal, lo más probable es que busquemos sucesivas relaciones porque ninguna nos satisface plenamente y siempre estaremos esperando la “media naranja” ideal.

Las parejas “perfectas” son aquellas que se respetan y que aceptan las limitaciones del otro.

Cada uno tiene defectos y virtudes.

Si acepto vivir en pareja, debo aceptar a otro tal como es, con sus virtudes y sus defectos. La otra parte, a su vez, debe obrar de igual forma conmigo.

La relación de pareja es un “contrato” generalmente no escrito, ni siquiera explícito. Cada uno espera cosas, pero no siempre las explica claramente. Es necesario poner sobre la mesa las expectativas para evitar sorpresas.

1.1.1.2.16     Estar solo es algo horrible

La soledad, por sí misma, no es horrible.

Si nos repetimos que nos asusta la soledad, acabaremos haciendo estupideces para no estar solos.

A veces la soledad es necesaria. Tenemos derecho a estar solos si así nos apetece.

El que tiene miedo irracional a estar solo, en el fondo, es que busca algún tipo de dependencia. Bien es verdad que a veces estaremos mejor acompañados, pero no podemos caer en la trampa de “necesitar”  estar acompañados, porque no depende únicamente de nosotros solos. Si necesito algo que no depende por entero de mi, estoy colocándome en situación de subordinación o de ansiedad.

La soledad puede ser productiva y, a veces, deseable. Hemos de aprender a ocupar la soledad de forma que podamos sentirnos igualmente felices cuando tenemos compañía que cuando no tenemos.

1.1.1.2.17     El valor de una persona depende de lo que obtenga

El valor del ser humano depende del mismo hecho de ser humano.

Si supeditamos el valor a la capacidad de lograr, obtener, realizar… estaremos condenando de antemano a los disminuidos, a los menos inteligentes, a los menos capaces.

Alguien puede tener grandes logros, pero ser una mala persona, o un pervertido… la obtención de logros es significativa en cuanto a sí misma, pero no garantiza que la persona tenga un mayor valor global.

Un imbécil con dinero… sigue siendo un imbécil.

1.1.1.2.18     Mejorar la autoestima

Tengo valía porque lucho por sobrevivir.

Tengo necesidades legítimas. Está bien satisfacer mis necesidades.

Soy responsable de mi vida. Acepto las consecuencias de mis actos.

Siempre hago lo que me parece mejor en cada momento.

“Errores” es una palabra que utilizo después.

Tengo derecho a cometer errores.

Estoy ampliando mis conocimientos para tomar mejores decisiones.

En el momento de elegir hago lo que mi conocimiento me permite.

Es absurdo criticar las acciones de los demás; también ellos hacen lo que les permite su conocimiento.

Mi tarea básica es extender el conocimiento, el propio y el de quienes quiero.

Nadie vale más o menos que yo.

Puedo aprender de mis errores, sin culpa ni ansiedad.

El conocimiento de cada cual es diferente.

Cuando no estoy seguro de qué hacer, debo analizar las consecuencias.

Puedo inventar nuevas formas de satisfacer una necesidad y elegir sensatamente la mejor opción.

1.1.2     Control de hábitos

La hipnosis y la autohipnosis se han mostrado como un excelente método de ayuda para ayudar a los pacientes a controlar una serie de hábitos dañinos o molestos.  Veamos su utilidad en varios de esos hábitos, y las distintas estrategias que pueden aplicarse en ellos:

1.1.2.1     Dejar de fumar

La dependencia de la nicotina, junto con la del alcohol, es la drogadicción más extendida en el mundo. La nicotina es una sustancia estimulante, espantosamente tóxica, pero a la que resulta fácil habituarse, así como desarrollar resistencia ante ella. Me explico: en un paquete de tabaco hay nicotina suficiente para matar a un “novato”. Si alguien que nunca ha fumado se fumase un paquete entero, tragando el humo con la fruición de un fumador veterano,  como mínimo acabaría en Urgencias. Pero ¡ay! el fumador veterano desarrolla una tolerancia  considerable hacia el tabaco. Lo se por experiencia. Hace quince años que no fumo, pero había llegado a consumir tres paquetes al día (dos de rubio y uno de negro)  además de varios puros.  Hoy en día, tras quince años de haber dejado el hábito, siento molestia al aspirar humo como fumador pasivo y estoy seguro de que marearía si intentase degustar un habano.

La autohipnosis es un método complementario adecuado para dejar esta adicción. Proporciona una especie de relajación ante el nerviosismo provocado por el abandono del cigarrillo, disminuye la sensación de “recompensa” provocada por el fumar y sirve para “cambiar” las ideas del fumador con respecto al tabaco.

De todas formas, no esperemos milagros. La  adicción a la nicotina es la más extendida entre las habituaciones a drogas psicoactivas, y la tasa de recaídas en quienes intentan dejar el hábito es del 60 al 75 %, en el primer año, exactamente igual que con la mayor parte de las drogas denominadas “mayores” (heroína, cocaína).

Un tratamiento de deshabituación y abandono del hábito funciona o no, en relación a las circunstancias que se dan en cada caso:

1.        El estrés ambiental influye desfavorablemente. Es difícil dejar de fumar si la persona está en situación de estrés.

2.        El apoyo social (por parte de amigos, familiares…) debe ser incondicional y positivo. Es difícil que alguien deje de fumar si quienes conviven con él  siguen fumando, o si los amigos y familiares siguen ofreciéndole tabaco.

3.        Debe haber una suficiente información educativa acerca de las ventajas de dejar el hábito.

4.        La persona debe tener un buen grado de autoconfianza y seguridad en sus posibilidades.

5.        Las mujeres lo tienen mucho más difícil que los hombres. No se sabe la causa, pero el porcentaje de recaídas en mujeres (alrededor del 85 %) es mucho más elevado que el de los hombres.

6.        Debe haber una motivación muy rotunda y sincera  para dejar de fumar. La persona que quiere dejar de fumar debe tenerlo muy claro.

7.        Los niveles altos de nicotina en sangre (su metabolito en sangre se llama “cotinina”) dificultan dejar el hábito.  Desgraciadamente, cuánto más cigarrillos se fuman al día, mayor es el nivel de “cotinina” en sangre y, en consecuencia, mayor es el grado de adicción.

Las técnicas que se emplean son de dos tipos:

a)     Dar instrucciones al sujeto acerca de que notará mal sabor  de boca  o de que se sentirá físicamente a disgusto mientras lo inhala. Una instrucción suplementaria puede ser la de permitir fumar únicamente un cigarrillo coincidiendo con las horas exactas, en tanto que si se intenta a cualquier otra hora aparecerá el malestar. Es un método que puede dar resultado en personas muy sugestionables, pero que crea una cierta dependencia hacia el terapeuta.

b)    Reestructuración del conocimiento. Tal y como recomendábamos en el caso de “ideas erróneas”. Partimos de la base de que fumar es dañino, y grabamos el mensaje de que el adicto debe cuidar su cuerpo del veneno, igual como haría con un niño que fuera a tomar alguna sustancia nociva. De esta forma centramos el tema en lo que la persona busca (la salud) más que en aquello contra lo que lucha (el tabaco).

Las instrucciones de esta segunda técnica pueden ser las siguientes:

“Grabaremos un mensaje para que optimes tu voluntad para proteger su salud. Sabemos perfectamente que fumar es destructivo, especialmente para tu cuerpo. Fumando, entramos en nuestros pulmones una gran cantidad de alquitranes destructivos, muchos de los cuales son cancerígenos. Entramos también la nicotina, que es la droga productora de “placer”. La nicotina, aunque no lo percibas exactamente, tiene un efecto revitalizante y tranquilizador. Cuando llevas tiempo sin fumar conoces perfectamente el bienestar que recibes al inhalar el primer cigarrillo. La nicotina es la responsable de la adicción, y la que, a la larga, provoca el otro daño que es el de las arterias y del corazón.

A partir de ahora vas a proteger tu cuerpo de estas sustancias dañinas. Pondrás en la balanza el placer de fumar y las ventajas para tu cuerpo, y no te vas a hacer trampa. Quieres proteger tu cuerpo. Defender tu vida. Tu calidad de vida. Tus pulmones. Tu corazón. Demasiadas agresiones sufrimos por la contaminación ambiental, como para que juguemos con fuego al introducir humo extremadamente polucionante en nuestro cuerpo, y en el ambiente que respiran las demás personas. Defenderemos también nuestra economía. Colocarás en una hucha lo que gastarías en tabaco, y, en pocos meses, te harás un regalo estupendo como premio por haber defendido tu cuerpo.

Cuando fumas, te estás proporcionando un placer. Un premio. Pero, a partir de ahora, cambiarás tu concepto de premio. Decidirás que el mejor premio es el que te das en el momento en que renuncias a encender un cigarrillo. Te das el premio de respetar tu cuerpo, de cuidarlo, igual que harías con un niño al que vieras en situación de peligro. Tu cuerpo es tu don más preciado. Tu salud es el valor más importante. Quieres proteger tu cuerpo y tu salud, y vas a empezar ahora.

En el momento en que vas a tomar un cigarrillo has de decirte: No voy a engañarme. El mejor placer es el de cuidar mi salud. Mi bolsillo. Mi ambiente. Este va a ser mi premio.

Bien es verdad que, en alguna ocasión, puedo sucumbir a la tentación. Pero no me dejaré vencer si esto sucede. La diferencia entre un hombre y un cerdo es que, si caen en un charco de porquería, el hombre hace por salir; el cerdo se revuelca en ella. Si algún día consumo, inmediatamente volveré a decirme que lo que debo hacer es proteger mi cuerpo, y proporcionarme el mejor de los premios: cuidar mi salud, mi aliento, mis dientes… y mis pulmones y arterias.”

Es pertinente combinar este método con cualquier otro: acupuntura, chicles de nicotina, parches de nicotina… En estos casos, debe haber un profesional de la medicina que oriente el proceso, indicando las dosis de nicotina que se deben emplear y la forma de disminuirlas progresivamente hasta cesarlas por completo.

1.1.2.2     Control del peso

La autohipnosis puede emplearse en el control del peso, combinado con un plan dietético adecuado y con un plan de ejercicio. En esta misma colección podéis consultar el minimanual “Control del peso” del Dr. José Rumbau.

Cuando empleamos la autohipnosis, al igual que en el tabaquismo, podemos seguir dos métodos:

Crear en la persona una “aversión artificial” a según qué comidas. La técnica consiste en visualizar alguna escena muy desagradable, cuya percepción genere asco y náusea. Por ejemplo: visualizar que se está en una bañera llena de vómito en el que nadan cucarachas, y que uno se hunde cada vez más en ella mientras el apestoso material y los asquerosos bichos van entrando en su boca y son deglutidos hacia el estómago…

Creedme si os digo que, en estado hipnótico, esta visualización provoca náuseas físicas y contracciones gástricas precursoras del vómito.

Tal visualización se “asocia” a una palabra clave. Por ejemplo: “vómito”. Cuando la persona ha entrenado esto veinte o treinta veces, nada más pensar en la palabra “vómito” se imagina la situación y siente asco invencible.

Se le recomienda, entonces, que cada vez que vaya a comer algo indebido se diga “vómito”. El asco superará las ganas de comer.

Esta técnica no es la más recomendable, por lo mismo que antes decíamos: excesiva dependencia del terapeuta, necesidad de reforzar las “grabaciones” constantemente y  por la sensación de “castigo” que provoca.

La segunda técnica es la misma que empleábamos con el tabaco: proteger al cuerpo. Cargar el acento en que el premio no es la comida, sino el placer que vas a sentir al reforzar tu voluntad y cuidar tu salud.

El mensaje sería más o menos como sigue:

“Grabaremos un mensaje para que optimes tu voluntad para proteger su salud. Sabemos perfectamente que comer en exceso es destructivo, especialmente para tu cuerpo. Comer en exceso significa incrementar tu peso, afear tu figura, elevar tu colesterol y aumentar el riesgo de enfermedades. Mantener tu peso ideal, en cambio, cuida tu salud, al tiempo que te da la satisfacción de mejorar tu autoestima. Controlando nuestro peso nos sentimos más satisfechos con nosotros mismos.

Cuando comemos en exceso, es porque, sin tenerlo del todo claro, nos estamos dando un “premio”. Nos proporcionamos el placer de comer aquello que nos gusta… que casi siempre es lo que peor nos sienta para el control del pesa.

A partir de ahora vas a proteger tu cuerpo de esta agresión. Pondrás en la balanza el placer de comer en exceso  y las ventajas para tu cuerpo, y no te vas a hacer trampa. Quieres proteger tu cuerpo. Defender tu vida. Tu calidad de vida. Tus autoimagen. Tu corazón. Demasiadas agresiones sufrimos por la contaminación ambiental, como para que juguemos con fuego al introducir excesos de grasas e hidratos de carbono  en nuestro cuerpo.

Cuando comes en exceso, te estás proporcionando un placer. Un premio. Pero, a partir de ahora, cambiarás tu concepto de premio. Decidirás que el mejor premio es el que te das en el momento en que renuncias comer en exceso. Te das el premio de respetar tu cuerpo, de cuidarlo, igual que harías con un niño al que vieras en situación de peligro. Tu cuerpo es tu don más preciado. Tu salud es el valor más importante. Quieres proteger tu cuerpo y tu salud, y vas a empezar ahora.

En el momento en que vas a comer en exceso  has de decirte: No voy a engañarme. El mejor placer es el de cuidar mi salud. Mi imagen. Mi autoestima.  Este va a ser mi premio.

Bien es verdad que, en alguna ocasión, puedo sucumbir a la tentación. Pero no me dejaré vencer si esto sucede. La diferencia entre un hombre y un cerdo es que, si caen en un charco de porquería, el hombre hace por salir; el cerdo se revuelca en ella. Si algún día como en exceso, inmediatamente volveré a decirme que lo que debo hacer es proteger mi cuerpo, y proporcionarme el mejor de los premios: cuidar mi salud, mi apariencia y la confianza que tengo en mí mismo.”

Los planes de dieta y ejercicio son los habituales en estos casos. Nuevamente nos referimos al minimanual acerca de “Control del peso” editado en esta misma colección.

1.1.2.3     Tics

La autohipnosis puede emplearse en el tratamiento de los tics, aunque siempre en combinación con otras técnicas. Los tics son movimientos involuntarios, y prácticamente inconscientes, que afectan a uno o varios músculos del cuerpo. A veces son ruidosos (tics fonatorios) consistentes en carraspear, inspirar por la nariz o chasquear la lengua. En ocasiones son combinaciones amplias de todo esto que venimos diciendo.

En cualquier caso de tics debe intervenir un médico neurólogo, que va a diagnosticar el tipo y la gravedad de cada uno de los distintos tipos de tics. En principio hay tres tipos de tic:

1.        Tics transitorios. Son los más benignos. Afectan a uno o dos músculos, varían de una temporada a otra, aparecen y desaparecen espontáneamente.

2.        Enfermedad de los tics (o enfermedad de “Gilles de La Tourette”).  Toma su nombre del neurólogo francés que la describió por primera vez. Los tics son constantes, incoercibles, afectan a muchos grupos musculares, aumentan cuando el sujeto está solo y se acompañan de la emisión de ruidos y de palabras en forma compulsiva.

3.        Tics motores crónicos. Estarían entre los dos grados anteriores. Más que un tic transitorio, pero sin llegar a la gravedad y espectacularidad de la enfermedad de Gilles de La Tourette.

Los dos últimos tienen un origen orgánico (un fallo en los centros cerebrales de control del movimiento, algo así como lo que sucede en la enfermedad de Parkinson) y requieren un enfoque médico.

Los tics transitorios, en cambio,  pueden tratarse con un enfoque psicológico amplio. Lo mejor es efectuarlo en la infancia, que es cuando aparecen este tipo de tics. El tratamiento de los tics transitorios exige, ante todo, una actitud tranquila por parte de la familia.  Los tics son manifestaciones semivolun­tarias y di­fícilmente controlables, pero que suelen aumentar en momentos de ansiedad.  Si el niño se ve vigila­do, reconvenido, culpado o menospre­ciado a causa del tic, le va a aumentar la ansiedad, con lo que aumentarán los tics.

Hacia 1973,  N.  H. Azrin, Director del Dpto. de Tratamientos  en el Centro de Desarrollo y Salud  Mental Anna,  en la localidad de Anna (Illinois) y profesor en la Univ. de Illinois Meridional, en Carbondale, des­cribió un método de aprendizaje para el control de hábitos nerviosos,  en­tre los que incluye los tics junto a tartamudez,  morderse las uñas, arrancarse el pelo, tamborileo, ceceo, rechinar los dientes, carras­peo, tos nerviosa, bizqueo, parpadeo o movimien­tos espasmódicos de los ojos, morderse el interior de la mejilla y el labio. En conjunto,  se trata de una  serie de actos  motores, desde los muy sim­ples (ej:  parpadeo como tic) hasta los muy com­plejos (ej: arran­carse pelos de las cejas,  llevarlos a la boca y triturarlos con los dientes).  El trata­miento según el método de Azrin y Nunn consta de un plan amplio que incluye:  Aprendizaje de una motivación para dejar el hábito;  apren­der a ser consciente del hábito; aprender una “reacción de competencia”, esto es: una conducta que sea incompatible con el hábito, para ponerla en prácti­ca cada vez que la persona detecte el inicio de éste, con lo que puede pararlo;  reconocer la con­ducta asociada  al hábito para luchar contra él desde su  más incipiente manifestación;  cobrar consciencia de las situa­ciones que tienden al hábi­to; adiestramiento en la relajación;  búsqueda de  apoyos  sociales  (amigos, parientes, etc.) que se­pan que uno está dejando el  hábito;  práctica de las reacciones de competencia,  hasta que se vuel­van automáticas; ensayos simbólicos,  imaginando la  lucha contra el hábi­to  en diversidad de situa­ciones; exhibición de la mejora, buscando situa­ciones antes evitadas  a causa del hábito (por ejemplo, ir a ciertos lugares públicos donde antes uno se avergonzaba de entrar a causa  de sus tics); registro, llevando una gráfica de sus frecuencias y de sus progresos.

En el caso de los tics,  las técnicas de relajación y de autohipnosis  se practican esen­cialmente con los grupos muscu­lares involucrados  en los tics concretos de cada persona.

Un ejemplo de la técnica:

a)  el niño es aleccionado a considerar las ventajas que tendrá cuando logre superar los tics;

b)  aprende a detectar las situaciones  que facilitan la producción de tics resumiéndolos en una lista  (ej: nerviosismo,    ser el centro de atención,  viajando en  autobús,  al  hablar    por teléfono, al escribir una tarea,  etc.);

c) aprende una “reacción de  competencia (ej: contracción,   sin movimiento, de los músculos involu­crados en el tic);

d) ensaya intensamente el control del hábito, estando a solas  y en un am­biente tranquilo;

e) ensaya mentalmente y prepara su reacción ante las diversas    cir­cunstan­cias en que se le suele presentar el tic;

f)  bus­ca  el apoyo  social de sus amigos, maestros, pa­dres, hermanos, etc., pidiéndoles que le recuer­den que está dejando    el hábito, y que debe reali­zar los ejercicios;

g) exhibe su mejoría ante los demás, participando en una conversa­ción ante  desconocidos,  o solicitando  hablar en clase    (en general, actividades que antes evitaba por ver­güenza);

h)  anota,  a diario, sus progresos, llevando un registro y/o    una grá­fica de  la fre­cuencia con que realiza los  tics  y de las veces en que es capaz de controlarlos.

La técnica completa de Azrin y Nunn consta en su obra “Tratamiento de hábitos nerviosos”,  traducida al español (Ed. Martínez Roca,  Barcelona,  1987).  Es una excelente  metodología que aporta una há­bil solución  para  una serie  de  conductas, apa­rentemente inofensivas,  pero que son causa de an­siedad en muchos niños… y en no menos padres.

1.1.2.4     Tartamudeo

El tartamudeo consiste en la repetición o  pro­longación frecuente de los sonidos,  o de las síla­bas. Perturba notablemente la fluidez del lengua­je. Puede haber problemas en la emisión  de cualquier fonema, pero es más frecuente que apa­rezcan mayormente al iniciar fonemas “explosivos” (/b/, /p/, etc.) Es normal que el tarta­mudeo sea más evidente cuando el niño se halla some­tido a una situación  en que se siente evalua­do,  o con la “necesidad” de hablar bien. El niño suele intentar mecanismos  de compensación para  evitar su aparición,  por ejemplo:  iniciar sus fra­ses con una palabra “inocua”, acompañar su verba­lización con movimientos, etc.

Es un trastorno de aparición infantil  en la in­mensa  mayor parte de los casos.  Suele iniciarse en el curso de la instauración del lenguaje.  La mayor parte de los casos son transitorios (hasta un 80  % de recuperacio­nes). Alrededor de un 5% de niños han presentado o presentan algún tipo de  tartamudeo,  pero solamente el 1% de adultos si­guen con este tras­torno.

Son varias los tratamientos propuestos para el trata­miento del tartamudeo así como las teorías pro­puestas para  su explicación.  El comporta­miento de la persona que tartamudea suele ser muy variado. Mu­chos tartamudos no parecen sufrir con su pro­ble­ma.  En otros aparecen  síntomas  que revelan  una ansiedad  que puede ser muy discreta   o muy  acusada. Otros, en fin,  se  cierran  en  el  silencio,  evitan  las  situaciones de conflicto y al  final también a la  mayoría de  las personas.  En estos casos el  trastorno sobrepasa  el  área  del  lenguaje para integrarse más en el marco de la psiquiatría.

En general puede decirse que la tartamudez se incrementa en aqué­llas ocasiones en que la tensión emocional aumenta, espe­cialmente,  si aumenta en relación  a la  emisión del lenguaje (angustia de anticipación. Se acentúa en circunstancias que marcan  una etapa de  adap­tación social,  o que ponen en cuestión dicha adap­tación.  Lo cierto es que  el tartamudo se encuentra expuesto a alteraciones psico­lógicas que es preciso someter a un  tratamiento,  bien para superarlas bien para  lograr un aceptable equilibrio que le permita asumir su  pro­blema, como requisito pre­vio para lograr su superación.

Los tratamientos combinan diferentes técnicas. La más habitual es la técnica de Azrin y Nunn, la cual consiste fundamentalmente en la producción  de respuestas incom­patibles  con la conducta de tartamudeo.  Describimos la técnica al com­pleto en el apartado  dedicado a tics.  En el  caso del  tartamudeo, el sujeto debe ser entrenado para  interrumpir  su  habla en  el momento de tar­ta­mudear,  para  inspirar  profundamente.  El pro­grama incluye otros aspec­tos:  formulación  de  pensamientos  antes  de hablar, identificación de si­tuaciones favorables al  tartamudeo, períodos de habla cortos,  ejercicios diarios de respiración, procedimientos de relajación y autohipnosis,  exhibición de las me­joras  corregidas y apoyo de los familiares y personas próximas. El trabajo original de Azrin ha sido recientemente traducido  al  español (“Tratamiento de Hábitos nerviosos: tartamudez, tics, morderse las uñas, arrancarse el cabello, etc.” N.H. Azrin y  R. G. Nunn, Ed. Martínez Roca, 1987).

1.1.3     Trastornos por ansiedad

La autohipnosis puede ser muy útil en el control de la ansiedad. Como técnica para inducir la relajación, sirve para aprender a tranquilizarse, para reposar en situaciones de tensión y para eliminar la tirantez acumulada. En este sentido, los simples ejercicios de inducción autohipnótica descritos en el apartado 4.4, son suficientes para aprender a disminuir la ansiedad.

En el caso de que la ansiedad esté causada por una acumulación de ideas erróneas (apartado 5.4.1), la hipnosis se aplicará siguiendo las instrucciones correspondientes, en lo que se refiere a “grabación de mensajes”. Cada cuál deberá detectar sus ideas erróneas más habituales, y construir “mensajes racionales” a partir de los esquemas que en este minimanual venimos ofreciendo.

Un detalle importante: las grandes crisis de ansiedad suelen ser causadas por un trastorno de fondo depresivo, y, en ellas, de nada sirve la aplicación única de hipnosis. Deben ser evaluadas por el profesional de la psiquiatría, quien decidirá acerca de su mejor tratamiento.

1.1.4     Fobias concretas

Las fobias únicas (por ejemplo: a las alturas, a los ascensores, a las serpientes…) son fáciles de tratar mediante la autohipnosis.  En cambio, las fobias múltiples (fobia a salir a la calle y a ir en metro y a ir al cine y a visitar grandes almacenes y a…) requieren un enfoque más amplio.

Las fobias múltiples, a menudo, se engloban bajo el concepto de “agorafobia” . Hoy en día llamamos “agorafobia” al temor a padecer ansiedad extrema en un lugar de donde sea difícil o embarazoso escapar. Ello incluye lugares muy dispares: un cine lleno de gente, un túnel en la carretera, un ascensor…

La “agorafobia” suele ser también un trastorno de fondo depresivo. A veces la depresión está tan enmascarada que únicamente un interrogatorio cuidadoso por parte del profesional llega a ponerla de manifiesto.

La “agorafobia” requiere una evaluación  profunda por parte del psiquiatra, antes de decidir que técnica, o combinación de técnicas, deben aplicarse.

Las fobias concretas se pueden tratar con autohipnosis. Veamos un ejemplo concreto: las instrucciones que damos para personas que “se bloquean” en situaciones de examen (“fobia a ser evaluado”). Emplearemos las que aplicamos a un caso concreto:  Pili, una de mis pacientes, de 39 años, que había suspendido 6 veces el examen de conducir, y para quien la sola mención del examen producía un estado de ansiedad (por cierto, aprobó).

Una vez inducida la autohipnosis, con algún método que incluya visualización, pasamos al siguiente mensaje:

“Vas a visualizar ahora el día de tu próximo examen. Te has levantado por la mañana, has ido al campo de prácticas, y haces tu última práctica antes del examen.  Te sientas en el coche. Visualiza la situación como sabes hacerlo. Fíjate en los detalles del coche. El olor que sientes. Los ruidos del ambiente. La luz. La calle. Los semáforos…

Apoya las manos en el volante. Comprueba que no lo agarras de forma tensa. Simplemente apoyas las manos y sostienes levemente el volante. Deja que los brazos se sientan relajados, con sensación de peso y ligereza. Comprueba que tu postura sea relajada. Te sientas recostada. Las piernas sueltas. Sin tensión. Respira profundamente, elimina tensión con cada respiración.

Inicia la última práctica antes del examen. Vas a hacer una cosa que te parecerá insólita, pero que debes hacer: vas a equivocarte dos veces ex-profeso. Vas a saltarte (un poco) una señal o frenarás un metro más adelante de lo debido en un semáforo. Elige tu mismo lo que vas a hacer, pero equivócate, a sabiendas, dos veces. Con ello ya te habrás enfrentado este día a posibles errores, y no sientes ansiedad ante ellos.

Cuando vayas a iniciar el examen real, harás lo mismo. Comprobarás tu postura. Dejarás relajados tus brazos y piernas. Sostendrás con suavidad el volante. Inspirarás para la respiración profunda y rememorarás el olor relajante del paisaje tranquilo.  Antes de empezar mirarás al cielo y, como hablando para ti mismo, dirás en voz baja pero audible: “estoy supernervioso”. Aunque no lo estés. Con ello ya no tienes que ocultar nada si te pones nervioso. No esperes respuesta del examinador. Si te dice algo, lo que sea, respondes “perdón, gracias”.

A partir de ahí, respiras, rememoras el olor del paisaje relajante… y dejas que el examen vaya fluyendo de forma automática, haciendo lo que sabes, sin más.

Si te sale bien, maravilloso. Te dices: “Muy bien”.

Si te sale mal, no pasa nada. Te dices: “Volveremos a intentarlo”. Si sale mal, analizaremos el por qué, y habremos aprendido algo de cara al siguiente examen.”

En este mensaje hemos incluído técnicas de relajación, de visualización y de intención paradójica (equivocarse ex profeso en el ensayo, para reducir la ansiedad ante el error).

1.2     Trastornos psicosomáticos

Denominamos trastornos psicosomáticos a aquéllos que, afectando al organismo, tienen un origen psíquico. Los mecanismos a través de los cuales una afectación psíquica puede provocar una alteración corporal son diversos. Veamos los más frecuentes:

1. Un estado de emoción  cualquiera (la percepción de un peligro, la percepción de una buena noticia…) comporta un estado de alerta. El cerebro, en tales circunstancias, manda descargar adrenalina y cortisol (dos hormonas) que sirven para activar el organismo y responder con presteza a las circunstancias que provocan la emoción.

Aparece un problema en personas muy emotivas, que viven en estado de emoción constante, o en personas sometidas a estrés continuado. Las descargas constantes de adrenalida y de cortisol pueden crear hipertensión arterial, gastritis, úlceras de estómago, incluso infartos cardíacos.

2. En los estados depresivos aparece una percepción muy negativa de todo cuanto acontece alrededor de la persona, o en su interior. Cualquier molestia, aún las banales, son percibidas como dolores muy intensos, o con gran sensación de sufrimiento.

Ya comentábamos en el apartado “¿Para qué no sirve la hipnosis en la consulta médica?” que los estados depresivos no son tributarios de ser tratados con hipnosis. Las molestias físicas que aparecen en las depresiones (vértigos, dolores de cabeza, mareos, dolores digestivos, dolores musculares…) deben ser tratados, en primer lugar,  con medicamentos antidepresivos, y la hipnosis se puede utilizar cuando los medicamentos ya han hecho una parte de efecto.

1.2.1     Tratamiento del dolor

En las “Clinicas del dolor” suelen manejar medicamentos analgésicos… y medicamentos antidepresivos. El dolor es un síntoma subjetivo, y muy variable para cada persona, y aún para una misma persona en diferentes situaciones.

Todos sabemos que hay personas muy sufridas, que aguantan bien el dolor. Otras, en cambio, se desesperan aún con dolores no demasiado intensos. Una misma persona, en según que condiciones, resiste mejor o peor el dolor. Un accidentado de coche, por ejemplo, puede no sentir dolor en los primeros momentos, a pesar de tener fracturados algunos huesos. Ello se debe a que la intensa emoción de los primeros minutos tras el accidente impide la percepción del dolor. Una persona sometida a torturas, llega a “disociar”, es decir, separar, su percepción de su cuerpo.  Se siente como si el torturado fuera otra persona, como si su cuerpo “no fuera suyo”, y su cerebro deja de percibir dolor.

Esta es la base del tratamiento del dolor mediante la autohipnosis: aprender a disociar la zona dolorosa, de forma que se perciba en forma  débil, o incluso que no se perciba. Es posible llegar a completas anestesias, que sirven incluso para pequeñas operaciones  (extracciones dentarias, por ejemplo).

Conseguir la anestesia o la disociación parcial del dolor exige una autohipnosis muy experimentada, con mucho tiempo de entrenamiento. Las sesiones que permiten la disociación también deben ser bastante largas (alrededor de 45 minutos).

1.2.2     Insomnio

Parece una paradoja emplear la hipnosis, que ya hemos comentado que no es un estado parecido al sueño, para inducir éste. De hecho, el uso de la autohipnosis para tratar el insomnio solamente es posible cuando el insomnio es debido a problemas de ansiedad. La hipnosis sirve, en estos casos, como método de relajación orientado a conseguir un estado de tranquilidad y reposo que sea compatible con el sueño.

Es importante, en casos de insomnio, diferenciar entre el insomnio más o menos banal, debido a situuaciones de ansiedad, con el insomnio de segunda y tercera hora (despertar más temprano) propio de los estados depresivos, los cuales requerirían un tratamiento específico.

1.3     Recuperación de recuerdos “olvidados”

Los trastornos psicológicos relacionados con “recuerdos olvidados” suelen ser de tipo “disociativo”.  Los “estados disociativos” significan que la persona “disocia” (es decir, “separa”) la experiencia psicológica de la física.  Lo que “percibe” o “siente” escapa a su control y no corresponde a la realidad física. Un típico estado  disociativo es la “amnesia psicógena” que puede aparecer después de un trauma psíquico. También la “fuga psicógena” en la que un sujeto desaparece de su medio y aparece en otro lugar, habiendo adoptado una nueva personalidad y con incapacidad para recordar el pasado.  También aparecen estados disociativos en forma de “situaciones de trance”, por ejemplo en niños sometidos a malos tratos, en personas sometidas a “lavados de cerebro” o en los que han sido miembros de algunas sectas destructivas.

En estos casos, la inducción de un estado hipnótico puede llevar a la visualización del trauma desencadenante, y que había  sido reprimido, es decir “olvidado” a causa de su contenido angustiante.

Resulta bastante inútil intentar “regresiones” hacia el pasado en otro tipo de trastornos psicológicos, o en personas que lo hacen “por curiosidad”.  Los estados disociativos que hemos mencionado, y que muchas veces tienen que ver con un “trauma psicológico inicial” son los que mejor se pueden beneficiar con el empleo de esta técnica.

El procedimiento de trabajo es el siguiente:

Lo primero es inducir un estado de hipnosis o autohipnosis con alguna de las técnicas aprendidas.

Si se trabaja en autohipnosis, es factible “interrogar a nuestro propio subconsciente” mediante el uso de algún mecanismo que “amplifique” nuestras respuestas inconscientes. El mejor instrumento para este fin es el péndulo. Puede ser un péndulo de radiestesia, pero lo podemos construir nosotros mismos con un objeto pequeño y brillante (un anillo, por ejemplo) atado a un hilo.

Manteniendo el péndulo cogido, sin moverlo, comprobaremos la fuerza de la sugestión de la siguiente forma:

Moveremos los ojos lentamente de izquierda a derecha, desde el punto C al D, y de derecha a izquierda, desde el D al C.  Al poco tiempo, sin que hagamos ningún esfuerzo para ello, veremos como el péndulo se mueve también de izquierda a derecha.

Después, haremos lo mismo desde el punto A al B, y del B al A. Veremos ahora cómo el péndulo oscila  de adelante hacia atrás.

Debemos repetir exte experimento varias veces, hasta que veamos que el péndulo oscila apenas iniciamos el movimiento de los ojos.

“Grabaremos” ahora el significado inconsciente que daremos al movimiento del péndulo. Por ejemplo, en el movimiento de adelante atrás repetiremos mentalmente “sí, sí… sí, sí…”  En cambio, repetiremos “no, no, no…” en el movimiento derecha – izquierda.

De esta forma, podemos tener un “mecanismo visible” que nos informe de nuestras respuestas subconscientes.

La técnica consiste en llegar a un buen estado autohipnótico, por cualquiera de las técnicas explicadas. Cuando estemos bien relajados y concentrados, sostendremos el péndulo y preguntaremos a nuestro inconsciente si podemos interrogarle. Parece una tontería, pero es imprescindible. Mentalmente diremos algo así como: “¿Puedo preguntar al inconsciente?”

Si el péndulo “responde” que sí,  procederemos al “interrogartorio”. Se trata de hacer preguntas muy concretas que puedan ser respondidas con una respuesta del tipo de “sí” o “no”. También pueden emplearse preguntas más vagas, pero, en estos casos, las respuestas también serán más imprecisas.

Un sistema interesante es intentar la visualización del  suceso que recordamos en forma confusa. Recordemos que, en estos casos, se trata de rememorar todos los detalles sensoriales que nos puedan llevar a “amplificar” el recuerdo: colores, olores, ruidos, etcétera.

Esquizofrenia

Esquizofrenia: La mente escindida

Los constantes avances en el tratamiento del cáncer y del SIDA hacen que, a veces, reparemos menos en otras investigaciones no menos interesantes. En estos momentos estamos a punto de ver la aparición de una serie de terapéuticas orientadas a mejorar las condiciones de vida de quienes sufren demencia: demencias seniles, tipo Alzheimer, y lo que durante un tiempo se llamó “demencia precoz” por su aparición frecuente en la edad juvenil. Nos referimos a la esquizofrenia.

La palabra esquizofrenia viene de unas palabras griegas que significan “mente escindida”. Es muy probable que, bajo el nombre genérico de esquizofrenia, estemos agrupando enfermedades mentales distintas. Pero en todas ellas la “mente escindida” es una característica común.

Las esquizofrenias tienen dos tipos de manifestaciones distintas:

  1. Los síntomas que llamamos “positivos“, no en un sentido favorable sino en el sentido literal de “sumarse”. En otras palabras: los síntomas “que se suman” o “positivos” son elementos que el enfermo antes no tenía, y ahora sí: alucinaciones, delirios y comportamientos extraños son los más evidentes. Las alucinaciones y los delirios suelen llamarse también “síntomas psicóticos”, pues la palabra “psicosis” ha venido a resultar un sinónimo de esquizofrenia.
  2. Los síntomas que llamamos “negativos”, queriendo indicar que “se restan” del estado del paciente. Tras una fase marcada por la presencia de “síntomas positivos” (alucinaciones, delirios, etc.) se suele entrar en la fase de “síntomas negativos” en la que lo más evidente es la pérdida de capacidades en cuanto a trabajo, relación social, afectividad y capacidad intelectual. En mayor o menor grado, según la gravedad de la enfermedad, los pacientes quedan con sus facultades mermadas y en situación de incapacidad.

Solamente la conjunción de síntomas positivos y negativos, en una duración superior a los seis meses, permite orientar el diagnóstico de esquizofrenia.

La evolución del proceso parece ser independiente de los esfuerzos de los familiares, de los médicos, psicólogos, asistentes sociales y personal de enfermería psiquiátrica. Unos casos evolucionan hacia una compensación más o menos compatible con una vida normal, otros hacia una especie de vida “semivegetal”, y otros, en fin, hacia una dinámica creciente de conflictos, agresiones, autoagresiones y desastres.

Bien es verdad que los casos mal tratados evolucionan claramente peor. Pero nada nos garantiza que un paciente sometido a los más rigurosos tratamientos, médicos, psicológicos y sociales, evolucione de forma óptima. Lo más complicado, hasta ahora, es el tratamiento de los “síntomas negativos”. Todavía no sabemos todo lo necesario acerca de la bioquímica cerebral en la esquizofrenia, pero disponemos de muchos medicamentos, llamados “antipsicóticos” o “neurolépticos” que permiten suavizar, o incluso eliminar, las alucinaciones y los delirios. Pero son pocos los que tienen algún efecto sobre la inhibición, los bloqueos, la incapacidad para sentir afecto, para razonar o para hacer una vida laboral normal.

El más clásico de los fármacos con efecto sobre síntomas negativos es la clozapina (Leponex®), descubierto en 1954. Como efecto secundario se han descrito casos de disminución grave de glóbulos blancos, con efecto nefasto sobre las defensas del organismo. Ello hace que sea un fármaco sometido a condiciones especiales de uso, controles mediante análisis de sangre, etc. A finales de la década de los 80 apareció la risperidona (Risperdal®).

En 1996 apareció la olanzapina (Zyprexa®) con excelentes efectos sobre síntomas positivos y negativos, semejantes a los de la clozapina, pero sin los riesgos de ésta.

Los medicamentos no son la panacea para la esquizofrenia, pero permiten contener una gran cantidad de síntomas. Las acciones de tipo psicológico y psicosocial, hospitales de día, grupos de laborterapia, etc. son el complemento imprescindible para permitir que la mayor parte de los pacientes lleven una vida lo más autónoma posible y lo mejor adaptada posible al entorno en el que se desenvuelven.


Transtorno Por Alcohol

Consumo de alcohol. Alcoholismo.

En nuestra sociedad el abuso y la dependencia del alcohol son, de largo, los más frecuentes trastornos relacionados con el mal uso de sustancias potencialmente tóxicas. En el estado Español, aproximadamente tres millones y medio de personas consumen más del límite razonable de 80 gramos de alcohol al día. Extrapolando los datos económicos de estados Unidos (150 mil millones de dólares anuales), podríamos pensar en cifras aproximadas de 300.000 millones de pesetas, como costes sociales directos e indirectos generados por las enfermedades relacionadas con el alcohol. Tales gastos incluyen las horas de trabajo perdidas, los daños sociales, los gastos sanitarios generados por las múltiples complicaciones causadas por el alcohol, los subsidios derivados de tales enfermedades, etcétera.

El número de muertes debidas a la heroína, como ejemplo de droga inicua, no son sino una mínima cifra si la comparamos con las muertes debidas al alcohol, alrededor de 30.000 fallecimientos anuales sumando el suicidio, el cáncer, las enfermedades cardíacas, las hepáticas y los accidentes de circulación. Alrededor de la mitad de accidentes de tráfico se consideran debidos al alcohol, cifra que se incrementa si consideramos los sufridos en altas horas de la madrugada los fines de semana.

Son muchas las causas involucradas en los trastornos relativos con el alcohol. En cada caso individual unas pueden ser más importantes que otras. Las más importantes son:

Factores genéticos.

Parece bastante seguro que algunos tipos de alcoholismo son debidos a una predisposición genética. Uno de los receptores (D2) del neurotransmisor cerebral dopamina existe en menor cantidad en personas con tendencia al alcoholismo y a conductas adictivas en general. El receptor D2 se relaciona con sensaciones de placer y gratificación. La tendencia a las adicciones químicas (drogas) y la tendencia a los comportamientos de compensación (ludopatía, compras compulsivas, adicción al sexo, etcétera) significarían una especie de resarcimiento. La cantidad de receptores D2 presentes en el cerebro depende de un gen concreto, una de cuyas formas determina pocos receptores D2 y mayor proclividad a los trastornos por habituación a sustancias, o a déficit de control de los impulsos (ludopatía por ejemplo).

La heredabilidad del alcoholismo queda refrendada por la tendencia a sufrirlo con mayor asiduidad en personas con familiares de primer grado alcohólicos. Dicha propensión es de tres a cuatro veces mayor que en la población general.

Hoy en día se sospecha de una personalidad adictiva, la cual se presentaría en personas con bajo nivel de receptores D2 para la dopamina, las cuales caerían fácilmente enganchadas en consumo de sustancias placenteras (alcohol, cocaína, nicotina…) o en conductas impulsivas (juego patológico, comer compulsivamente, compras innecesarias, etcétera.)

Factores sociales

Determinados ambientes favorecen más que otros el consumo de alcohol. En ciertas regiones, “salir de vinos” es la actividad social diaria más realizada. Lo mismo cabe decir de las “fiestas para adolescentes” en las que se favorece y premia el consumo de alcohol.

Factores educativos y familiares

Los hábitos de los padres influyen sobre los hijos. Si estos crecen en un ambiente donde el alcohol es celebrado como algo que se relaciona con la fiesta, el bienestar y la euforia, al tiempo que reduce el miedo y la ansiedad, el caldo de cultivo está preparado.

Sea por las causas que sea, el consumo excesivo de alcohol, bien por abuso aislado, bien por abuso crónico, daña el hígado, el sistema gastrointestinal, aumenta el colesterol y los triglicéridos, provoca debilidad muscular, aumenta la incidencia de cáncer en faringe, laringe, esófago, estómago, hígado, colon y pulmón. La intoxicación aguda provoca hipoglucemias con resultado de muerte.

El hígado humano tiene capacidad para eliminar entre 80 y 120 gramos de alcohol al día, en los varones, y unos 50 a 60 en mujeres. Un litro de vino de 11 grados, contiene 88 gramos de alcohol. El alcoholismo depende de la cantidad de alcohol ingerido al día (el límite alto sería de 120 gramos), pero también de que el consumo de alcohol produzca perturbaciones en el comportamiento, en la salud física y mental, en las relaciones interpersonales, en el adecuado funcionamiento social y económico.

Ante cualquier duda es pertinente la consulta al médico. Los trastornos relacionados con el alcohol se tratan, y muy bien por cierto, en los servicios hospitalarios de Alcohología, donde se combinan técnicas médicas con la psicoterapia familiar y la psicoterapia de grupo.

¿Sabía Ud que…?

  • La cantidad de suicidios entre personas con problemas de dependencia al alcohol está entre el 10 y el 15 %. Ello puede ser debido a la elevada coexistencia de depresiones graves, fallos en los sistemas de apoyo psicosocial, alta tasa de paro entre estos pacientes, y la alta incidencia de desarraigo y vida solitaria.
  • El 20 – 25 % de personas consumen alcohol como una manera de reducir su ansiedad. Especialmente en casos de agorafobia y de fobia social.
  • La depresión afecta de un 30 a 40 % de personas alcohólicas, siendo más común en las mujeres que en los hombres.

Interacciones con otros medicamentos

El alcohol interactúa con muchos medicamentos. Veamos los principales:

Medicamento Tipo de acción
Paracetamol Aumenta la toxicidad hepática
Antidepresivos Aumenta la sedación
Benzodiacepinas (ansiolíticos) Aumenta la sedación y la lentitud psicomotora.
Antiulcerosos gástricos La ranitidina incrementa los niveles plasmáticos de alcohol al dificultar su eliminación (¡atención conductores!).
Antibióticos Algunos de ellos (doxiciclina, eritromicina) son interferidos en su absorción o en su eliminación.
Antidiabéticos Algunos de ellos (clorpropamida, tolbutamida y tolazamida) convierten en tóxico al alcohol.

¿Qué caracteriza el trastorno por dependencia al alcohol?

  • Incapacidad para dejar de beber.
  • Repetidos intentos para reducir la cantidad de alcohol consumida (incluso con periodos de abstinencia total).
  • Sobreingestas más o menos esporádicas.
  • Periodos de amnesia para algunos sucesos ocurridos durante la intoxicación.
  • Continuar bebiendo a pesar de percibir consecuencias negativas para la salud o para la conducta adaptativa (social, familiar, laboral).

Consecuencias más habituales

  • Conductas agresivas durante la intoxicación.
  • Absentismo laboral.
  • Pérdidas de empleo.
  • Problemas legales (por ejemplo, arrestos por conducir ebrio).
  • Discusiones con la familia y con los amigos por el consumo excesivo de alcohol.
  • En casos crónicos: demencia por alcohol.

Tipos de dependencia

  • Tipo A. Inicio en edad adulta, dependencia relativamente leve, psicopatología leve.
  • Tipo B. Inicio precoz, mucha psicopatología, probable historia familiar de dependencia al alcohol, dependencia importante, pobre respuesta a los tratamientos.

Tratamientos

  • Medicación. Básicamente sustancias que crean aversión al alcohol. Algunos antidepresivos modernos son interesantes para frenar la ansia por beber. También existen medicamentos que limitan la apetencia al alcohol (ejemplo: acamprosato).
  • Psicoterapia. Tanto la terapia individual, como la familiar y la de grupo, son útiles en el tratamiento.
  • Asociaciones de autoayuda (tipo Alcohólicos anónimos). Proveen un soporte social y afectivo, así como un medio para el autocontrol.


Familia de Depresivos y como pueden ayudar a un familiar Deprimido


Informaciones para los familiares

¿Por que se dan medicamentos en la depresión trastorno depresivo)?
Efecto de los antidepresivos en la depresión (trastorno depresivo)
¿Cuanto tiempo dura un tratamiento antidepresivo en una depresión (trastorno depresivo)?
¿Cómo debe retirarse la medicación antidepresiva?
¿Puede hacer vida normal alguien que tiene depresión?
¿Hay que hacer psicoterapia en la depresión (trastorno depresivo)?
¿Crea  dependencia la medicación antidepresiva cuando se administra en una depresión (trastorno depresivo)?
¿Son medicamentos peligrosos los que se emplean en la depresión (trastorno depresivo)?
En los niños, ¿tampoco son peligrosos?
¿Que debemos hacer en una depresión (trastorno depresivo)  si no hay mejoría con la medicación?
¿Cuáles son los efectos secundarios de la medicación antidepresiva (la que se una en la depresión)?
¿Que debemos  hacer si los efectos secundarios son muy molestos?
¿Debemos esforzarnos para salir de la depresión (trastorno depresivo)?
¿CÓMO PUEDE AYUDAR LA FAMILIA en una depresión (trastorno depresivo)?
¿Existe la personalidad depresiva, o es un tipo de depresión (trastorno depresivo)?


¿Por que se dan medicamentos en la depresión (trastorno depresivo)?

Porque la depresión responde a un trastorno bioquímico cerebral muy bien conocido. Unas sustancias llamadas “neurotransmisores”, las cuales trasladan información entre las células del cerebro, se hallan disminuidas en algunas zonas del cerebro cuando hay una depresión. En según que casos, especialmente en depresiones muy  graves o muy resistentes al tratamiento, pueden hacerse análisis de sangre muy concretos para evaluar el estado de los neurotransmisores, y, a través de ellos, es posible detectar la gravedad de la depresión.

Los medicamentos antidepresivos favorecen la utilización de los neurotransmisores que fabrica el cerebro, e impiden su destrucción.

Efecto de los antidepresivos en la depresión (trastorno depresivo)

Los antidepresivos son medicamentos muy eficaces. Hay que tener en cuenta algunas de sus características. Los plazos normales de actuación de un antidepresivo son los siguientes:

  • La mejoría se inicia en un plazo que va de 5 a 20 días,  o incluso más (hasta 6 semanas).
  • Lo normal es que entre los 15 y los 45 días de tratamiento se llegue a una mejoría inestable, con altibajos.
  • En unos 3 meses la mejoría va haciéndose estable y se va manteniendo.
  • Durante los tres primeros meses, es normal hacer recaídas de uno a tres días, que se recuperan espontáneamente.
  • Hacia los 3 meses la mejoría se estabiliza por completo. En el caso de no ser así, es necesario evaluar la necesidad de cambiar la medicación por otra. En según que casos se asocian varias medicaciones para conseguir un mayor efecto.
  • Los antidepresivos pueden dar efectos secundarios, que desaparecen a la semana o a las dos semanas de tomarlos. Los efectos secundarios más frecuentes son: náuseas esporádicas, sudoración, dolor de cabeza los primeros días y lentitud en la respuesta sexual. Son efectos más o menos molestos, pero no peligrosos. Si son muy incómodos, se puede  cambiar la medicación por otra.  Hay varios tipos de antidepresivos, parecidos en eficacia y la respuesta es muy individual. A unas personas les van mejor  antidepresivos distintos que  a otras.
  • En los prospectos de los medicamentos puede advertir de gran cantidad de efectos secundarios, pero ahí están incluidos incluso aquellos que solamente acontecen en un caso de cada mil. Ante cualquier duda, el paciente no debe dudar en  consultara su médico con toda tranquilidad. El paciente  debe estar constantemente informado y tener confianza en su medico.

¿Cuanto tiempo dura un tratamiento antidepresivo en una persona con depresión (trastorno depresivo)?

Hoy en día se tiende a mantener durante bastan­te tiempo la medicación, pues es el mejor remedio para evitar recaídas. Un tratamiento correcto viene a durar entre 6 y 18 meses. En caso de depresio­nes antiguas o con muchas recaídas, conviene hacer la medicación mayor plazo de tiempo. Entre tres y seis años. En casos de depresiones con muchas recaídas podemos plantear el tratamiento de por vida, tal como haríamos en la diabetes o en la hipertensión arterial.

Cuando el paciente ha mejorado por completo, la medicación antidepresiva tiene un efecto preventivo. Mientras se toma la medicación es más difícil recaer en la depresión, y, de producirse, las recaídas son más suaves.

¿Cómo debe retirarse la medicación antidepresiva en un paciente con depresión (trastorno depresivo)?

Normalmente se retira la medicación de forma escalonada, y evitando hacerlo en épocas de ries­go (primavera, otoño, una fase de estrés, etc.)

Quitar la medicación suele durar uno o dos meses. En el caso de producirse recaídas durante este proceso, es pertinente reinstaurar el tratamiento, al menos durante 6 meses más.

¿Puede hacer vida normal alguien que tiene depresión (trastorno depresivo)?

Normal del todo, es difícil sin tratamiento.  La depresión siempre afecta, en mayor o menor medida una serie de capacidades de la persona. Dificultad para conectar con los demás, fatiga, apatía y trastornos de concentración son  síntomas que, si son intensos, perturban en sobremanera la vida normal. No es extraño, y está del todo justificado, que en depresiones intensas el paciente tenga que coger la baja laboral.

¿Hay que hacer psicoterapia en la depresión (trastorno depresivo)?

La primera fase del tratamiento consiste en el empleo de medicamentos. Es importante que el paciente y sus familiares entiendan que la depresión es una enfermedad orgánica. El enfermo y quienes le rodean lo pasan mal. En las depresiones, sean del tipo que sean, hay problemas para relacionarse con los demás en forma positiva.

En esta primera fase, las psicoterapias acostum­bran a ser muy suaves, pues la misma depresión impide al paciente afrontar con objetividad su situación. Más adelante, cuando -pasados uno o dos meses- mejora el estado de ánimo, es el momento de hablar acerca de la conveniencia o no de una psicoterapia.

La depresión es una enfermedad. Si alguien es normal, y en un momento de su vida padece  una depresión, después de curada la depresión vuelve a ser normal. Si alguien es inmaduro o neurótico, al padecer una depresión empeora. En según que casos, al salir de la depresión, es conveniente la psicoterapia.

¿Crea  dependencia la medicación antidepresiva en los pacientes con depresión (trastorno depresivo)?

No. En absoluto. No  confunda los antidepresivos con algunos tranquilizantes que sí pueden crear dependencia. Un detalle: la medicación antidepre­siva se expende en las farmacias simplemente mostrando la receta (no es obligatorio que se la queden). Los antidepresivos solamente sirven para curar la depresión. Si alguien, que no tuviera depresión, los tomase “para animarse”, lo más probable es que los dejara muy rápido. Los antidepresivos, si no hay depresión, sientan mal. Contrasta eso con el efecto relajante que producen en el caso de haber una depresión.

¿Son medicamentos peligrosos los que se usan en la depresión (trastorno depresivo)?

A las dosis habituales son medicamentos bien tolerados. Cualquier tratamiento debe ser controlado por el especialista, el cual orientará el seguimiento y el control de los efectos.

Puede haber reacciones alérgicas, como con cualquier otro medicamento, aunque son muy raras; son mucho más “alergizantes” los antibióticos, pongamos por caso.

En los niños, ¿tampoco son peligrosos?

Es válido cuanto decíamos para adultos. Son medicamentos muy poco peligrosos a las dosis habituales. Los niños, además, tienen un hígado sano y poco sometido a “castigos” (alcohol por ejemplo), y toleran extraordinariamente bien este tipo de medicamentos.

¿Que debemos hacer si no hay mejoría con la medicación que se da en la depresión (trastorno depresivo)?

Recuerde que son medicamentos lentos en cuanto a hacer su efecto. A veces tardan 6 sema­nas en notarse los efectos.

El medico valorará la evolución  tras las primeras semanas de tratamiento, y decidirá si es nece­sario aumentar la medicación, cambiarla o añadir otros antidepresivos.

Si persiste la falta de mejoría en 1 ó 2 meses, lo más adecuado  es hacer unos análisis especiales de sangre para comprobar si el enfermo absorbe o no la medicación.

Las depresiones resistentes son aquellas que mejoran poco con el tratamiento, sea cual sea. Gracias a Dios son poco frecuentes. En estos casos hay que probar diversos antidepresivos o medicamentos especiales como las sales de Litio. Algunos de estos tratamientos se administran por vía inyectable intramuscular o endovenosa.

¿Cuáles son los efectos secundarios?

Dependen de cada antidepresivo y de cada persona. Habrá quien no tendrá ninguno, o solamente uno o dos de ellos. Otras personas los tendrán casi todos.

Casi nunca obligan a variar la medicación, aunque puede hacerse en todos los casos.

Los efectos secundarios más frecuentes de los antidepresivos clásicos son:

Sequedad de boca. Estreñimiento. Sudoración. Temblor.

Con los antidepresivos modernos los efectos secundarios suelen ser muy leves. Los más frecuentes son: Náuseas. Cefalea. Disminución de la libido.

¿Que debemos  hacer si los efectos secundarios son muy molestos?

Díganlo con toda tranquilidad a su médico, lo antes posible. Casi siempre es factible cambiar el medicamento por otro que tenga efectos secundarios distintos. Lo más probable es que los efectos secundarios duren entre 2 y 6  días. Si son más duraderos, avise a su doctor.

¿Debemos esforzarnos para salir de la depresión (trastorno depresivo)?

No demasiado. Frases como “Tienes que distraerte” o “Eres tú quien ha de poner el esfuerzo para mejorar” o “Tu te lo tienes que curar” son de una refinada crueldad en el caso de personas con depresión.

Si alguien estuviera con una pierna rota y enyesada, a nadie se le ocurriría decirle: “Tienes que esforzarte por correr” o “Eso se cura subiendo cada día una montaña”. Pues bien, los “consejos” para que los depresivos “se animen” son tan contraproducentes como los de atletismo para los lisiados.

La depresión es precisamente una enfermedad del humor, del estado de ánimo y de la capacidad para disfrutar.

Sí que es verdad que, en alguna ocasión, puede ser positivo animar a un depresivo. Pero la mayor parte de las veces le estaremos forzando, haciéndole sentir más incapaz y culpable.

El paciente depresivo es difícil de contentar. Si le hacemos caso se quejará de que lo atosigamos, y si no le hacemos caso, se quejará de que le re­chazamos.

Cuando uno tiene una depresión, si está aquí le parece que estaría mejor allí, pero cuando va a allí, cree que estaba mejor aquí. Hay que tener paciencia con el.

La depresión es un estado de malestar total, que puede ser terrorífica. Solamente los que han tenido una depresión entienden lo que pasa por la cabeza de un depresivo.

No debemos confundir la depresión con un estado de tristeza normal. Todos habremos estado tristes alguna vez, pero ello no es nada compara­do con la profunda agonía que sufre un depresivo grave, ni siguiera con la tristeza o la inquietud de las depresiones llamadas “menores”.

La depresión es algo terrible. La frase que más me ha impresionado, dicha por un paciente depresivo, ha sido la siguiente: “Doctor, si cuando muero voy al Infierno, no me vendrá de nuevo. Ya estoy en el infierno”.

¿CÓMO PUEDE AYUDAR LA FAMILIA en una depresión (trastorno depresivo)?

El único tratamiento que la familia puede suministrar es el una combinación de cariño y de comprensión. El paciente depresivo puede estar irritable y antipático, pero no es por culpa suya. Bastante pena tiene, y, a pesar de que intentase esforzarse, las más de las veces no conseguiría sobreponerse.

Es importante saber que, cuando el paciente lo está pasando mal, no podemos hacer casi nada para mejorarle. No podremos animarle ni consolarle. Lo mejor es dejarle tranquilo, aún a sabien­das de que, a lo mejor, se enfadará “porque no le hacemos caso”. De la misma manera que “si le hacemos caso” se enfadará “porque le atosigamos”. Es realmente difícil contentar a quien está padeciendo un trastorno depresivo, y la mejor opción es cargarnos de paciencia, y esperar que el tratamiento surta su efecto.

¿Existe la PERSONALIDAD DEPRESIVA o es una forma de depresión (trastorno depresivo)?

¿Hay quien nace con depresión?  ¿Puede tenerse depresión desde muy joven, aún desde niño? Compruebe los síntomas de lo que se llama:

DISTIMIA DEPRESIVA

Distimia quiere decir “humor perturbado”. En este trastorno la persona suele estar con cambios de humor, irritabilidad, problemas de concentración y, de vez en cuando, altibajos depresivos. Las distimias son muy engañosas, pues pueden durar años y no diagnosticarse como un trastorno depresivo. Lo típico es que duren mucho tiempo, y que el paciente no pase más de dos meses libre de trastornos. Es frecuente la incidencia de desavenencias familiares, personales, laborales, etc., a causa de los cambios del humor.

Trastorno Bipolar y Litio

¿Qué es el litio? El litio es un metal de la familia de los alcalinos, ampliamente distribuido en la naturaleza. En el ser humano se pueden detectar infinitésimas cantidades de litio que, probablemente, se ingieren con los alimentos. No se conoce la función del litio en el cuerpo humano, al contrario que la función de sus compañeros de grupo, el sodio y el potasio. En principio, el litio no le falta a nadie. Las pequeñísimas cantidades de litio que se pueden medir en el plasma humano no tienen ninguna función conocida. Pero la administración de suplementos de litio tiene ya antecedentes, tanto en Grecia como en Roma, utilizado en termas de aguas minerales alcalinas para diversos padecimientos, tanto físicos como psíquicos. Historia del litio El litio, como elemento químico, fue descubierto en 1817. En 1840 ya se utilizaba uno de sus compuestos, el urato de litio, para el padecimiento de la gota. Las aguas alcalínas litínicas tuvieron gran predicamento como diuréticas. Recordemos las “sales lithinées”, sales litínicas o, vulgarmente, “litines”, que hacia los años 50 perdieron su calidad de “medicinales” para pasar a ser una manera de mejorar el sabor del agua del grifo. En 1949 un psiquiatra australiano, John F. Cade, descubrió el efecto de las sales de litio en casos de depresiones bipolares. En 1965 aparecieron los trabajos de M. Schou determinando la manera correcta de emplear las sales de litio, así como la cantidad de litio que era necesaria y la manera de controlarlo en cada caso concreto. ¿Puede faltar el litio? Si alguien pregunta “¿Me falta litio?” la respuesta es “No”. En según qué casos de depresiones bipolares, la administración de litio es una terapéutica excelente. No se conoce por completo el mecanismo del litio en el cerebro humano. Son muchas las acciones que realiza: aumento de excreción del agua, del sodio, del potasio, cambia respuestas bioeléctricas neuronales, interviene en mecanismos oxidativos de las neuronas, aumenta el intercambio de neurotransmisores como noradrenalina, pero disminuye la liberación de otros, como la serotonina… Como medicamento: resulta el más eficaz tratamiento de las fases maníacas de las depresiones bipolares. En tal tipo de trastornos, las fases de depresión (polo bajo) son seguidas de fases de euforia patológica y comportamiento desmesurado sin control (polo alto, o fase de manía). Manía, en griego, significa “locura”, y a eso se refiere la palabra en las depresiones bipolares. El paciente bipolar, en fase maníaca, se siente prepotente, superior, capaz de hacer de todo y de gastar sin mesura lo que tiene o lo que no tiene. La segunda utilidad del litio es mejorar el efecto de los antidepresivos, por lo que se asocia a estos en casos de depresiones resistentes. Las sales de litio se emplean en tabletas de unos 400 mg por vía oral. El efecto terapéutico del litio se produce cuando el ion litio alcanza de 0.5 a 1.4 mEq/l (miliequivalentes por litro) de plasma. Es necesario hacer análisis de sangre con frecuencia mensual al principio, trimestral después, y cada vez que se cambia la dosis de litio por vía oral. Los riesgos de intoxicación solamente existen si no se controlan los niveles en plasma. El litio “avisa”. Cuando el nivel plasmático es mayor del indicado (1.4 mEq/l) suelen aparecer efectos molestos: sequedad de boca, temblor en manos, náuseas, sed, diarreas, gastritis, aumento de la cantidad de orina. Niveles plasmáticos adecuados Los niveles plasmáticos adecuados son de 0.6 a 1.2 mEq/l en casos de depresión bipolar, y de 0.4 a 0.6 mEq/l en depresiones resistentes. ¿Es tóxico el litio? Los niveles son tóxicos por encima de los 2 mEq/l. Ello puede provocar alteraciones del ritmo cardiaco, afectaciones neurológicas (descoordinación por afectación del cerebelo, convulsiones, desorientación, etcétera.) y afectaciones renales. Cualquier análisis de litio que dé cifras por encima de 2 mEq/l obliga al ingreso hospitalario, para la eliminación del exceso de litio (lavado de estómago, diuresis forzada con riñón artificial). ¿Es peligroso el litio? Empleado bajo el control de profesionales que dominen la farmacología del litio, y que sepan advertir al paciente de las ventajas y desventajas, el litio no es en absoluto peligroso. El control de los niveles plasmáticos es totalmente obligado, así como los chequeos periódicos en pacientes que deban tomar las sales de litio a largo plazo. * En las depresiones bipolares los episodios maníacos consisten en un estado de ánimo anormal, expansivo o irritable, con autoestima exagerada, disminución de la necesidad de dormir, ganas inmoderadas de hablar pasando incansablemente de un tema a otro, agitación psicomotriz y realización desmedida de actividades placenteras que tienen amplio potencial para producir consecuencias graves (compras irrefrenables, inversiones alocadas, indiscreciones sexuales…) * Los tratamientos con litio tienen un coste económico muy bajo, por lo que no es raro que los administradores del gasto sanitario se sientan muy inclinados a recomendarlo. * A pesar de su aparente inocuidad, fruto de su fama de “natural”, el litio es un metal con alto potencial para la intoxicación, como también sucede con el plomo, el mercurio, el aluminio o el arsénico. Interacciones del litio con otros medicamentos * Es importante que quien deba tratarse con llitio conozca las posibles interacciones de éste con otros medicamentos, y que consulte a su médico acerca de ello. o Teofilina y sustancias parecidas, que se administran a enfermos asmáticos. o Algunos antibióticos (tetraciclina, espectinomicina, metronidazol). o Anticonvulsivantes. Hay que tener mucho cuidado con la carbamazepina (Tegretol®) que es un excelente medicamento antimaníaco, como el litio, pero que no debe ser administrado conjuntamente con él. o Antidepresivos. Cuando se administran conjuntamente, lo que es perfectamente correcto, hay que extremar los controles plasmáticos y preferir niveles alrededor de 0.4 mEq/l. o Antihipertensivos. Los riesgos se han descrito con metildopa, prazosin , propanolol, clonidina, e inhibidores de la ECA . o Antiinflamatorios, antirreumáticos, analgésicos. o Medicamentos para el hipertiroidismo. o Tranquilizantes tipo benzodiacepinas. o Vasodilatadores de la familia de los bloqueadores de los canales del calcio. o Digoxina (un protector del corazón). o Disulfiramo (un aversivo contra el alcohol). o Diuréticos, que se dan en casos de hipertensión, insuficiencia cardíaca, etcétera. o Alcohol. o L-Dopa (un antiparkinsoniano). o Marihuana y derivados del cannabis, en general. o Metamucil (un laxante). Precauciones y contraindicaciones * El litio puede provocar trastornos en el feto si lo toman madres gestantes. El embarazo es una contraindicación absoluta para el litio. * El litio es neurotóxico, especialmente en personas con enfermedades degenerativas del cerebro (Alzheimer, demencia senil, etcétera.). También empeora una enfermedad muscular, la miastenia grave. * El litio aumenta la cantidad de glóbulos blancos en algunas ocasiones, lo que no es grave. Está contraindicado en personas con leucemia. * Los enfermos de riñón ven aumentados sus problemas, pues la eliminación renal del litio es difícil. si deben tomar litio, debe ser bajo el control de su nefrólogo. * El litio puede reducir la función del tiroides, y llega a provocar bocios en un 2-4 % de pacientes. * Un 20-30 % de pacientes tratados con litio aumentan su peso de 5 a 10 kg. * El litio pasa a la leche materna, por lo que no es conveniente que lo tomen mujeres que están amamantando a sus hijos. ¿Dónde hay litio? * Medicamentos concretos para su empleo en depresiones bipolares. En España únicamente existe uno, con tabletas de 400 mg de carbonato de litio (Plenur®). Se expende con receta médica, y solamente debe ser usado bajo control de un médico, y con análisis de sangre frecuentes para vigilar el nivel en plasma. Su prospecto explica las contraindicaciones, las incompatibilidades y las precauciones para su uso. * Productos “dietéticos” o “suplementos dietéticos” que se venden en tiendas de dietética, herboristerías y tiendas de “productos naturales”. No pasan control de la Dirección de Farmacia. No quedan claras las dosis. No explican de forma rigurosa las contraindicaciones absolutas (especialmente el embarazo). * Sales litínicas para mezclar con el agua. Se venden en supermercados y colmados. Son los sobres genéricamente llamados “litines”. Llevan dosis poco importantes de litio, pero siguen estando contraindicados en mujeres gestantes. A veces se venden bajo el nombre de “soda”, pero los que contienen litio lo reflejan en la fórmula escrita en el envase. * En aguas minerales alcalinas (por ejemplo las de Caldas de Malavella, Vichy Catalán, etc.) se encuentra Litio, aunque en dosis tan bajas que parecen excluir su contraindicación. También hallaremos litio en todos los elementos vegetales y animales que vayamos a usar en nuestra alimentación.

Poema de Navidad

Llega la navidad,
los pueblos y ciudades se llenan de estrellas,
todo se ilumina,
el silencio da paso a canciones embriagadoras,
aquellas que te hacen llenarte de gozo.
El árbol, se ha decorado,
está mas bello que nunca,
las familias se unen como ningún otro día lo han hecho,
con cánticos,
con ilusiones.. .
Ese hijo/a viene desde muy lejos,
para solo poder estar a tu lado,
esa sonrisa que tienes,
no te la noto durante el resto del año.
Hoy canta,
hoy disfruta,
que el niño Jesus pequeñito,
ha nacido en ese pesebre,
que desprende tanto amor,
incluso siendo simples figuritas.

Psicologia del stress segun los patrones de conducta

A los efectos meramente descriptivos, podríamos dividir arbitrariamente, los patrones de conducta en tres grandes grupos, de acuerdo a características generales propias de interrelacionarse con el medio y con los demás:
1.- Patrón de conducta “A”: característico de personas que perciben su entorno como opuesto u oposicionista con sus objetivos y amenazadores de su autoestima. Son individuos tendientes a ejercer la dominación y a competir, se sienten impulsados a vivir en forma permanente como bajo las pautas propias de un estado de lucha, lo que los lleva a actuar con manifiesta agresividad hacia los demás. Elabora estrategias conductuales de lucha por la obtención del control, está en permanente competencia . Mantiene su organismo en activación constante y prolongada, llevándolo a un estado de resistencia y tensión. Sin embargo su conducta no llega a ser consumatoria.
La inhibición de la conducta constituye una forma de claudicación del organismo en su intento de adaptación al medio.
2.- Patrón de conducta “B”: es el que caracteriza a un individuo relajado y tranquilo, confiado en sus potencialidades, atento tanto a la satisfacción como a la obtención del bienestar personal; mantiene relaciones interpersonales relajadas, está abierto a las emociones, incluso las que manifiestan hostilidad.
3.- Patrón de conducta “C”: es el conformado por personas de un estilo pasivo en su comunicación verbal, no asertivo, extraordinariamente colaborador, que manifiesta conductas de resignación, sumisión y bloqueo o contención emocional.
4.- Patrón manipulador del entorno: este patrón sería caracterizado por aquellas personas que creen que en el mundo están los demás y que éstos están para servirlos.

La activación conductual, se halla sustentada biológicamente por sistemas que parecen alternarse en la regulación del organismo según sean los efectos de su conducta sobre la situación planteada.
a) El sistema activador de la acción es dependiente de la actividad haz postencefálico central. Los mecanismos de lucha o huida, se hallan bajo control de la amígdala, Lóbulo temporal, Lóbulo frontal. La región septohipocámpica regula el sistema inhibidor de la acción o del castigo. La región Septal es la región del placer.

Por lo tanto, la activación conductual puede expresarse por medio de mecanismos adaptativos, caracterizados por su eficacia para suprimir los estímulos percibidos como amenazadores o por su valor para reducir la activación biológica que provocan.

En otras ocasiones, esta adaptación genera conductas de lucha por el control de la situación, la que deviene en una inhibición conductual como respuesta pardojal a la activación biológica central.

Sin embargo, en todo caso no debemos dejar de tener en cuenta, que las conductas adaptativas buscan como fin último, reducir la activación provocada por la cognición que el sujeto hace de su entorno, lo que implica una valoración de riesgo percibido y de la evaluación que la persona hace de sus posibilidades para afrontarlo.

Feliz Navidad y un prospero ano nuevo 2010 de Anamaria Barrios

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Que son las Benzodiazepinas?

BENZODIAZEPINAS
Las benzodiazepinas son sustancias que se utilizan para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Pero también se indican en muchas otras situaciones, como por ejemplo en el insomnio, o como relajantes musculares, en las convulsiones, o como medicación preanestésica en las cirugías (ver Indicaciones).
Para ingresar al estudio de las benzodiazepinas y sus usos, vamos a transitar por los conceptos básicos de la ansiedad y sus trastornos. Recordaremos algunos fundamentos de la neurotransmisión, especialmente la serotoninérgica. También repasaremos algunos aspectos de la farmacocinética y de la farmacodinamia y veremos a las benzodiazepinas en general y las particularidades de algunas de ellas. Nuestro interés es centrarnos en la relación de la farmacología con la clínica, poniendo un cuidado especial en transmitir conceptos claros que sean comprensibles para todos los agentes de salud mental.

Farmacologia de las benzodiazepinas

Acciones farmacológicas de las benzodiazepinas
Describiremos las acciones farmacológicas de las benzodiazepinas para después señalar sus indicaciones, ya que ambas están en estrecha relación.
1. Ansiolítica: disminuye o suprime la ansiedad. Da sensación de tranquilidad y disminuye la tensión psíquica y física.
2. Sedante: es la acción por la cual el individuo ve mermar su actividad general, donde disminuye su tiempo de reacción, con limitación de las funciones psicomotoras y mentales (como la atención y la concentración) y dificultad para la coordinación motora (ataxia). Esta acción es las que provoca la sedación diurna o “efecto resaca”.
3. Hipnótica: Disminuyen el tiempo que tarda la persona en dormirse; facilitan el permanecer dormido y aumentan el umbral para despertarse
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(es decir que se necesita un estímulo mayor para que pase del sueño a la vigilia). Así, proporcionan una menor cantidad de despertares. Reducen los terrores nocturnos y las pesadillas (porque disminuye la etapa 4 del sueño). Con respecto al tiempo global del sueño, lo aumenta.
4. Anticonvulsivante: El efecto de las benzodiazepinas sobre las convulsiones se ejerce impidiendo la difusión de la actividad epiléptica. Las benzodiazepinas más anticonvulsivas son el flunitrazepám, el clonazepám, el bromazepam y el niitrazepám. Se utilizan más frecuentemente el clonazepám en los tratamientos a largo plazo, y en casos de urgencia por convulsiones que no ceden (estado epiléptico), sobre todo el diazepám endovenoso.
5. Relajante muscular: La droga más utilizada para la miorrelajación es el diazepám. Por otro lado, el clonazepám produce relajación muscular en dosis no sedantes, no así el diazepám.
6. Antipánico: Se llama así a la acción de algunas benzodiazepinas que evitan los síntomas del ataque de pánico, como el clonazepám y el alprazolám principalmente, y también el lorazepám.
Indicaciones de las benzodiazepinas
1 Ansiedad :
a) Trastorno de ansiedad generalizada.
b) Ansiedad anticipatoria en trastornos de pánico. Crisis de pánico
c) Ansiedad debida a factores estresantes vitales. Reacción aguda al estrés
d) Ansiedad debida a condiciones médicas: Endoscopias, cateterismos; preanestesia y postquirúrgicos; ansiedad por retirada del respirador; síndromes dolorosos de corta duración; infarto agudo del miocardio.
2 Insomnio: Inducción y/o mantenimiento del sueño
3 Fobia social
4 Depresión con ansiedad
5 Abstinencia alcohólica
6 Agitación psicomotriz
a) Agitación psicótica
b) Agitación psicomotriz senil
c) Delirium
d) Agitación maníaca
7 Movimientos anormales producidos por antipsicóticos:
a) Reacciones distónicas agudas o mioclónicas
b) Acatisia
c) Disquinesias tardías
8 Síndromes convulsivos:
a) Epilepsia
b) Estatus epiléptico

Ansiedad Patologica

Ansiedad patológica
La ansiedad no es normal cuando es persistente a través del tiempo y se hace independiente de la existencia o no de los estímulos externos que pueden provocarla. Y, además, su intensidad es muy alta, quedando desproporcionada con respecto al peligro real que amenaza al individuo. La persona que la sufra va a tratar de alejarse de determinadas situaciones que la asustan retrayéndose socialmente o teniendo conductas evitativas.
También va a padecer, asociada a su sufrimiento psíquico, una constelación persistente de síntomas físicos.
TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Los trastornos de ansiedad son un conjunto de enfermedades que se caracterizan por presentar, básicamente, una excesiva ansiedad, preocupaciones exageradas, y miedos y temores desmedidos. Estos desórdenes se acompañan de un aumento de la tensión nerviosa y/o de un incremento de la activación o alerta, que están generalmente asociados a síntomas físicos como:
• los que tiene estímulo autonómico como la taquicardia, las palpitaciones, la transpiración excesiva, la boca seca, los temblores o las sacudidas musculares, la palidez en la piel o el rubor;
• las molestias en el torax como opresión o dolor precordial y sensación de nudo en la garganta;
• los síntomas respiratorios como hiperventilación, disnea (sensación de falta de aire);
• los síntomas gastrointestinales que van desde molestias digestivas inespecíficas, dolor de estómago y falta de apetito, hasta la alteración del tránsito intestinal con diarreas, nauseas y vómitos;
• las molestias genitourinarias, como la poliuria;
• las manifestaciones músculoesqueléticos, como tensión y dolores musculares, inquietud motora, temblores en manos y cara (“latidos” en los párpados o en los labios) o sensación de debilidad corporal;
• los fenómenos neurológicos como las cefaleas, los mareos, sensación de inestabilidad, parestesias (“hormigueo”).
Además le causan al individuo que los padece un malestar notable o un deterioro significativo en su actividad en diversas áreas de la vida.
Veremos dos clasificaciones de los trastornos de ansiedad. Primero incluiremos el ordenamiento de la CIE-10 (Clasificación Internacional de las Enfermedades de la OMS, ”Trastornos mentales y del comportamiento”), y después la sistematización del DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana -APA-). Los cuadros clínicos  los veremos en el capítulo de trastornos de ansiedad y su tratamiento.
TRASTORNOS DE ANSIEDAD: CLASIFICACIONES DEL CIE-10 Y DEL DSM-IV-TR
CIE-10

F40. TRASTORNOS DE ANSIEDAD FÓBICA
F41. OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD
AGORAFOBIA
TRASTORNO DE PÁNICO
SIN TRASTORNO DE PÁNICO
TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA
CON TRASTORNO DE PÁNICO
TRASTORNO MIXTO ANSIOSO-DEPRESIVO
FOBIAS SOCIALES
OTRO TRASTORNO MIXTO DE ANSIEDAD
FOBIAS ESPECÍFICAS
OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD ESPECIFICADOS
OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD FÓBICA
TRASTORNO DE ANSIEDAD SIN ESPECIFICACIÓN
TRASTORNO DE ANSIEDAD FÓBICA SIN ESPECIFICACIÓN
F42. TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO
F43. REACCIONES A ESTRÉS GRAVE Y TRASTORNOS DE ADAPTACIÓN
CON PREDOMINIO DE PENSAMIENTOS O RUMIACIONES OBSESIVOS
REACCIÓN A ESTRÉS AGUDO
CON PREDOMINIO DE ACTOS COMPULSIVOS (RITUALES OBSESIVOS)
TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
CON MEZCLA DE PENSAMIENTOS Y ACTOS OBSESIVOS
REACCIÓN MIXTA DE ANSIEDAD Y DEPRESIÓN
OTROS TRASTORNOS OBSESIVO-COMPULSIVOS
TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO SIN ESPECIFICACIÓN
DSM-IV-TR
TRASTORNO DE ANGUSTIA SIN AGORAFOBIA
TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
TRASTORNO DE ANGUSTIA CON AGORAFOBIA
TRASTORNO POR ESTRÉS AGUDO
AGORAFOBIA SIN HISTORIA DE TRASTORNO POR ANGUSTIA
TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA
FOBIA ESPECÍFICA
TRASTORNOS DE ANSIEDAD DEBIDOS A ENFERMEDAD MÉDICA
FOBIA SOCIAL
TRASTORNOS DE ANSIEDAD INDUCIDOS POR SUSTANCIAS
TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO
TRASTORNO DE ANSIEDAD NO ESPECIFICADO

Ansiedad Normal

Ansiedad normal
Todas las personas pueden sentir ansiedad. Cuando un individuo experimenta una situación que podría ser considerada exigente para lo que es habitual en su vida, necesita una adaptación. La señal de que la situación le demanda un esfuerzo extra, un ajuste, es la ansiedad. Se puede decir que la ansiedad es una advertencia beneficiosa que tenemos disponible ante la aparición de un peligro real. Esta ansiedad normal tiene la característica de ser transitoria, dependiente de la situación que la causa y de tener una intensidad acorde al estímulo que la origina. Es frecuente que la ansiedad disminuya el umbral al llanto, siendo frecuente la aparición del llorar. Así, puede ser normal y adaptativo reaccionar con cierto grado de nerviosismo e intranquilidad ante un examen, o antes de pasar por una operación quirúrgica, o cuando vamos a enfrentar una situación muy anhelada. Pero también es adaptativo llegar a sentir mucho miedo o terror ante una experiencia peligrosa como puede ser un asalto; o al estar involucrado en un accidente o al verlo; o el hecho de encontrarse en un terremoto o en un tsunami. Pero en todos los casos en que la ansiedad es una respuesta normal adaptativa, esta cede al desaparecer la exigencia de la situación.

Transtornos Mentales y Suicidio

Depresión y suicidio

Indice
1. Introducción
2. Trastornos Mentales
3. Depresión
4. Suicidio
5. Conclusiones

1. Introducción

Mediante el presente trabajo pretendemos dar a conocer las principales características de los fenómenos de la depresión y el suicidio.
Para los más destacados científicos, filósofos y psicoanalistas ha sido un desafío importante profundizar acerca de los orígenes del trastorno mental referente a la depresión y el posterior suicidio. Por esta razón nuestro trabajo pretende ser una mera descripción de lo que nosotros consideramos como causas, características, síntomas y tipos de las patologías mencionadas.
Comenzaremos el desarrollo del trabajo mediante una breve descripción de los trastornos mentales en general y culminaremos con el análisis de una de las formas más frecuentes de autodestrucción: el suicidio.
Para la realización del presente informe nos basamos en el estudio de obras de diversos autores, material extraído de Internet, diccionarios y enciclopedias.

2. Trastornos Mentales

¿Qué son?

Son afecciones o síndromes psíquicos y conductuales, causa de angustias y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico; afectando el equilibrio emocional, el rendimiento intelectual y la adaptación social.
Los trastornos psíquicos también son considerados como una tensión emocional de larga duración, condicionada a la experiencia insuperable por las propias fuerzas. Produce menoscabo del estado de ánimo subjetivo de las posibilidades cualitativas y cuantitativas de experimentación, elaboración y acción; también genera disposición a la acción o reacción causante de una tensión subjetiva que es considerada por el individuo mismo y/o por otros como una desviación de experiencias y norma Se distingue de unas.
 tensión emocional <<normal>> (sobre todo), por la gravedad o por el menoscabo, las pérdidas y las presiones dolorosas subjetivas. Los trastornos mentales duran más, no pueden superarse por las propias fuerzas y se consideran como una <<desviación>>.
Todos experimentamos abatimientos, incompetencia o desamparo en determinadas situaciones o personas. Así mismo experimentamos trastornos del sueño y otras molestias. También nos sentimos a veces desganados, pasivos y como “paralizados”.

¿Cuáles son? (clasificación)
Trastornos infantiles
Son trastornos mentales que se hacen evidentes durante la infancia, la pubertad o la adolescencia.
El retraso mental se caracteriza por la incapacidad para aprender con normalidad y llegar a ser independiente y socialmente responsable.
La hiperactividad, desorden que parte de un déficit en la atención y la concentración, se traduce en un exceso de ímpetu en el individuo que la padece, haciéndole incapaz de organizar y terminar su trabajo, de seguir instrucciones o preservar en sus tareas, debido a una inquietud constante y patológica.
Los trastornos ansiosos comprenden el medio a la separación, evitar el contacto con los extraños y en general un comportamiento pusilánime y medroso.
Otros trastornos mentales se caracterizan por la distorsión simultanea y/o progresiva de varias funciones psíquicas, como la atención, la percepción, la evaluación de la realidad y la motricidad.
Algunos problemas del comportamiento pueden ser también trastornos infantiles: la bulimia, la anorexia nerviosa, los tic, la tartamudez y demás trastornos del habla y la enuresis.

Trastornos Orgánicos-Mentales
Están caracterizados por la anormalidad psíquica y la conductual, asociada a deterioros transitorios o permanentes en el funcionamiento del cerebro. Este daño cerebral, surge como consecuencia de una enfermedad orgánica, del consumo de alguna droga a lesiva para el cerebro o de alguna enfermedad que lo altere indirectamente por su acción lesiva en otras partes del organismo.
Los síntomas característicos de estos trastornos pueden resultar de un daño orgánico o de una reacción del paciente a la pérdida de capacidades mentales. Ciertos trastornos mantienen como principal característica el delirio o un estado de obnubilación de la conciencia, proporcionando así un impedimento para mantener la detención. Además se presentan errores perceptivos y pensamiento desordenado e inadaptado.

Neurosis
La neurosis se caracteriza porque su producto sucedáneo es una fantasía de proveniencia y significación individual.
En esta patología no podemos observar una verdadera pérdida del sentido de la realidad, sino que se trata sólo de una adulteración de ésta.
Dentro de la neurosis encontramos los siguientes trastornos:
*Histeria: Es una enfermedad mental que se manifiesta por medio de determinados síntomas físicos, tales como parálisis o movimientos espasmódicos acompañados a veces de falta o exceso de sensibilidad al dolor. Estos fenómenos también reciben el nombre de Histeria de conversión, y reacciones disociativas. En pacientes diagnosticados hipocondríacos, neuros-técnicos o esquizofrénicos y aun en personas normales se dan también ciertas reacciones corporales prácticamente indistinguibles de las que se observan en los histéricos.
*Trastornos de la Ansiedad: La ansiedad es el síntoma predominante en dos casos: el pánico y los trastornos ansiosos generalizados.
En las fobias y las neurosis observas compulsivas, el pánico aparece cuando el individuo intenta dominar otros síntomas como el miedo racional, desmedido, etc. Entre las perturbadoras esta la agorafobia, miedo a los espacios muy abiertos o cerrados (claustrofobia). Por otro lado las obsesiones consisten en pensamientos, imágenes, impulsos o ideas repetitivas y sin sentido para la persona, que se ve sometida a ellos. Finalmente, la compulsión tiende a repetir mecánicamente comportamientos inútiles, actitudes de previsión (un ejemplo es lavarse las manos más de 30 veces al día).
*Trastornos obsesivos-compulsivos: Una obsesión existe siempre que una persona no puede excluir ciertos pensamientos de la conciencia.
Los fenómenos obsesivos abarcan desde actos cotidianos y repeticiones de medida de precaución consciente hasta sistemas intrapsíquicos, de comportamientos altamente organizados, que dominan a la persona en la neurosis obsesiva y trastornos del carácter.

Un Trastorno Obsesivo
Es uno de los tipos de reacción en el que el individuo sufre la necesidad de realizar actos rituales lógicamente innecesarios (compulsiones) o bien tiene pensamientos que repugnan (obsesión). A estos trastornos los suele acompañar un impulso a la repetición que resulta irresistible a pesar de los grandes esfuerzos para suprimirlo. También a veces acompañan a estos trastornos diversos grados de duda, indecisión, ambivalencia, culpa, pensamientos mágicos y superstición, tendencias sádicas y masoquista, así como cavilaciones sobre el orden y desorden, el bien y el mal, la limpieza y la suciedad, el amor y el odio. Estos elementos generalmente no son comprendidos ni controlados por el individuo, aun cuando éste los considere disparatados, ridículos, penosos o humillante.
Para algunos autores estas reacciones neuróticas no se hallan totalmente determinadas por mecanismos de tipo hereditario (genético).
*Hipocondría: Se hace referencia a una sintomatología psíquica caracterizada por la hipervaloración de una serie de molestias corporales, sin justificación. Esta sintomatología aparece prácticamente en todos los grupos nosológicos, por lo que no puede hablarse de la hipocondría como una enfermedad, sino como un cuadro clínico, que caracteriza a pacientes que padecen diferentes enfermedades psíquicas.
Sydeham utilizó el término hipocondría para designar a la histeria del varón, constituyéndose en el grupo sociológico fundamental que más tarde se conocería con el nombre de neurosis.
Hay 2 formas fundamentales de hipocondría:.Hipocondría menor o neurótica, la que encontramos cuadros que clasifican las distintas formas de neurosis y en especial a la hipocondría obsesiva, ansiosa constitucional e histérica.
Hipocondría delirante o de psicosis, encontramos la psicosis endógena, la maniaco depresiva, las quejas hipocondríacas, muy frecuentes durante la fase depresiva. En la esquizofrenia lo más característico es un cuadro seudo neurótico, en el que durante mucho tiempo el enfermo mantiene otra cosa que sus quejas hipocondríacas, las cuales son delirantes, característica que domina todo el cuadro clínico.
*Fobias: Es temor irracional y persistente, inspirado por un objeto o lugar determinado, también implica ciertas repulsiones e inhibiciones mediante las cuales el sujeto trata de rehuir la ansiedad que lo asecha, ejemplo: un enfermo agorafórico permanecerá día y noche en su casa para evitar lo que invada la angustia. El paciente fóbico recurre a toda clase de subterfugios, en su afán por alejar de sino sólo el objeto de su aversión, sino cualquier alusión a éste, o a cualquier pensamiento relacionado con él.
Se le atribuye a las fobias vivencias de la primera infancia o reprimidas de las que falta recuerdo y que debe ser despertada, ejemplo: del inicio de una fobia puede haber sido porque un niño haya quedado encerrado alguna vez en una habitación produciéndole una claustrofobia.

Psicosis
Constituye un trastorno psiquiátrico grave, suelen dañar algún conflicto visible de la realidad o una percepción de la realidad distinta a la que caracteriza a la mayoría de la población o un alejamiento respecto de las pautas conductuales aceptadas por la sociedad. No son psicóticas todas las personas que muestran tales divergencias o conflictos. Las personas que los especialistas consideran psicóticas no presentan necesariamente trastornos, ni cometen siempre actos que puedan resultar perniciosos para ellas mismas o para la sociedad. Durante la mayor parte de su vida no muestran síntomas patológicos patentes.
Dentro de la psicosis encontramos los siguientes trastornos:
*Trastornos de la personalidad: Estos trastornos duran toda la vida, algunos rasgos de la personalidad son tan rígidos e inadaptados que llegan a causar problemas laborales y sociales. Daños a uno mismo y a los demás.
La personalidad paranoide se caracteriza por la suspicacia y desconfianza. La esquizoide ha perdido la capacidad y el deseo de amar o establecer relaciones personales, mientras que la esquizotipica se caracteriza por el pensamiento, el habla, la percepción y el comportamiento extraño. Las personalidades históricas de caracterizan por la teatralidad de su comportamiento y expresión y se relacionan con la personalidad narcisista.
Las personalidades antisociales se caracterizan por respetar los derechos de los demás y no respetar las normas sociales, son inestables en su auto imagen, estado de ánimo y comportamiento con los demás, hipersensibles al posible rechazó, humillación o vergüenza. La personalidad dependiente es pasiva, incapaz de tomar una decisión propia. Los compulsivos son perfeccionistas e incapaces de manifestar sus afectos. Los pasivos agresivos se resisten a las exigencias de los demás a través de maniobras indirectas como la dilación o la holganazanería
*Trastorno de la afectividad: Son aquellos trastornos en los que el síntoma predominante es la alteración del estado de ánimo. El más típico, la depresión, se caracteriza por la tristeza, el sentimiento de culpa, la desesperanza y la sensación de inutilidad personal. Su opuesto, la manía, se caracteriza por un ánimo exaltado, expansivo, megalomaníaco y también cambiante e irritable, que se alterna casi siempre con el estado depresivo. (1)
*Trastornos paranoides: Se caracteriza por ideas delirantes, de persecución, grandeza y celotípicos. Este tipo de personalidad es defensiva, rígida, desconfiada y egocéntrica, tiende a aislarse y tiende a ser violentamente antisocial y suele iniciarse en la mitad o final de la vida.
*Esquizofrenia: Es un grupo de trastornos graves que se caracterizan por perturbaciones del pensamiento, la percepción y la emoción, unidas a un sentimiento perturbado sobre uno mismo y la pérdida del sentido de la realidad, hay una disociación entre las cogniciones y las emociones.
Estos trastornos paralizan el desarrollo humano en la juventud y suelen conducir al encierro en un mundo autístico, amenazado por el delirio, la alucinación y el temor por enfrentarse con la vida y con las personas. Hay una incapacidad del individuo para conseguir o mantener la integridad de su personalidad y para arrastrar los problemas insalubres que plantea la vida; lo que induce al enfermo a encerrarse en si mismo y tratar de resolver sus conflictos, rompiendo con las normas mentales, sociales y retrocediendo a un estado de su infancia regido por la fantasía y en el que no se distinguía claramente a sí mismo.

Tipos de esquizofrenia:
*Esquizofrenia Catatónica: Comienza de modo repentino, radica en la violenta excitación motora o en la completa rigidez del enfermo. Presenta alternancia de fases de extrema agitación y de inmovilidad total.
*Esquizofrenia Simple: Hay desinterés creciente y una progresiva degradación de la conducta, unidas a una indiferencia total respecto de cualquier pauta de vida.
*Esquizofrenia hebefrénica: Hay delirio y alucinaciones incoherentes e insolubles, el lenguaje suele fragmentarse y hacerse incomprensibles, utilizándose procesos verbales complejos.
*Esquizofrenia paranoide: El pensamiento y la conducta son delirantes, de índole persecutoria, y sometidos a una acción exterior unida a alucinaciones auditivas.
*Demencia: Es un déficit intelectual adquirido, intenso e irreversible. Pertenece a la sicopatología de la inteligencia.
Su causa inmediata es una lesión orgánica más o menos difusa de la corteza cerebral y, en casos raros, una lesión del tálamo óptico. Los procesos cerebrales responsables de la mayor parte de las demencias son: las parálisis generales, tumores de localización prefrontal y tálomica, ciertas epilepsias, como las enfermedades preseniles de Pich y Alzheimer, la ostereoclorosis, la involución senil y la corea de Huntington. Otras demencias de aparición mucho menos frecuente a las anteriores, se deben a ciertas endocrinopatías y las encefalopatías residuales traumáticas, tóxicas o infecciosas.

Psicosis maniaco-depresiva:
Se caracteriza por fases de depresión y manía, aunque también puede presentarse una de estas fases en forma predominante y aislada.
La manía se centra en forma a tres estructuras: el pensamiento, la afectividad y la psicomotricidad; la alteración es de sentido inverso en ambas fases. En la fase depresiva hay alegría, fuga de ideas y exaltación psicomotora. Estos tres síntomas son revelados por la actitud del paciente y se manifiestan en las funciones psíquicas, en la conducta y forma de vivir del mismo.
El enfermo es alegre, jovial e ingenioso, muy activo para emprender cualquier tipo de tareas, tomar decisiones y expresarse.
Cuando la manía llega a su máxima exaltación aparecen graves síntomas psicopatológicos y trastornos de conducta.
En la hipomaníacas la manía se torna en una exaltación del ánimo, pero con irritación, dando lugar a trastornos de sociabilidad y a agresiones de palabra o de hecho. Estas personas dejan las actividades que han comenzado al poco tiempo y suelen ser desaseadas en lo personal y respecto de lo que las rodea.
Puede haber ansiedad, ideas de grandeza grotesca, graves trastornos de conducta y, debido a la exaltación de la libido pueden llegar a cometer delitos sexuales.

3. Depresión

¿Qué es?
El termino depresión toma distintas significaciones radicalmente diferentes, en función de la cultura en que se da la depresión está relacionada con las presiones presentes en determinadas culturas, sobre todo en la infancia en sus periodos críticos.
Ciertas pautas de crianza familiar que “protegen” al niño contra el riesgo de la depresión. El peligro de depresión ocasionado por muertes u otras pérdidas, puede ser reducido mediante determinados rituales de duelo y salidas de agresividad.
La depresión se refiere a una situación psíquica morbosa en la que se altera fundamentalmente el estado de ánimo, en el sentido de una disminución del mismo, y en el que la sintomatología se centra sobre la vivencia de la tristeza y la inhibición psíquica. Esta denominación ha ido adquiriendo más usos y prácticamente ha sustituido al clásico de melancolía, a pesar de que algunas escuelas mantienen la independencia psiquiátrica de ambos términos. La depresión psíquica constituye un síndrome muy frecuente en psiquiatría y prácticamente puede aparecer en todas las enfermedades mentales.
En síntesis, la depresión es un trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefinición y desesperanza profunda. La depresión patológica está determinada por una tristeza sin razón aparente que la justifique y además, grave y persistente. Puede aparecer acompañada de varios síntomas concomitantes, incluidas las perturbaciones del sueño y de la comida, la pérdida de iniciativa, el auto castigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para el placer, incapacidad para concentrarse o tomar decisiones, energía decaída, sentimientos de inutilidad, culpa y desesperación, desprecio de uno mismo, disminución del interés sexual, ideas recurrentes de suicidio, muerte, ataques de llanto. Afecta a hombres y mujeres, y las personas en ciertos períodos del ciclo vital parecen ser las más afectadas.

La Depresión Como Emoción Normal
La depresión es una emoción común, se trata de un sentimiento de desagrado, acompañado por condiciones somáticas, como envenenamiento, paréntesis dermáticas, alteraciones en el tono muscular y transpiración. La persona deprimida camina con la cabeza gacha, las piernas dobladas, con movimientos lentos, es débil, etc.
Pero, sobre todo, en el plano mental, las características de la depresión son más específicas. La ansiedad se caracteriza por el temor al peligro, va acompañada de un sentimiento de que el suceso peligroso, ya se ha dado y de que no está sufriendo el mal temido. En condiciones “normales”, la depresión es una reacción provocada por procesos psicológicos como evaluaciones y estimaciones a nivel cognitivo.
En el proceso de depresión intervienen factores cognitivos y sociales.
Por su condición desagradable, la depresión parece tener una función: la de eliminación a sí mismo. Pero será así si la persona se ve obligada a reorganizar sus pensamientos y buscar nuevas ideas para reconstruir su vida. Sobre todo, organizará las ideas referentes a la persona perdida de modo que ésta no aparezca como indispensable.

La Depresión Como Emoción Anormal
Una depresión es anormal cuando no guarda proposición con el suceso (o sucesos) antecedentes que lo han provocado; cuando es excesiva con respecto a la causa o factor precipitante conocida; cuando se produce en sustitución de otra emoción más adecuada.
Para explicar esta depresión tenemos factores psicológicos y constitutivos. Estos factores están conectados con la depresión durante la psicosis maniaco-depresiva. La depresión no reorganiza las ideas sino que piensa los procesos de pensamiento portadores del dolor mental. Aparentemente funciona un mecanismo de adaptación que reduce la cantidad de pensamiento con el fin de disminuir el dolor, dejando en algunos casos solo pensamientos vagos y generales acompañados por un sentimiento de melancolía. La paralización de los pensamientos dolorosos es un mecanismo que se destruye a sí mismo, empeorando la situación general.

Mecanismos Psicodinámicos De La Depresión
Hay elementos o factores hereditarios y otros vivénciales que desencadenan procesos psicodinámicos que determinan los trastornos depresivos. Los mecanismos psicodinámicos se aplican principalmente a las depresiones de la psicosis maniaco-depresiva, depresión psicótica y melancolía de la involución. Abraham, discípulo de Freud, aplico los principios psicoanalíticos a la psicosis maniaco-depresiva mediante la comparación de la depresión anormal con la tristeza normal. Ambas condiciones son provocadas a veces por una perdida; la persona normal piensa en el ser perdido, mientras que el paciente depresivo se siente dominado por sentimientos de culpa. La hostilidad que se sentía hacia el objeto perdido se dirige hacia él mismo. Abraham presuponía una represión a un estado pregenital ambivalente de relación hacia el objeto, lo que es igual a volver al estado anal sádico. Freud aceptó esta idea de la existencia de una relación entre la aflicción y la melancolía, y observo que en la primera el objeto se siente perdido por la mente, mientras que en la segunda se da la perdida interna, porque la persona desaparecida ha sido incorporada. El sadismo existente en esta relación se dirige hacia el objeto de amor incorporado.
Radó insinuó que la melancolía representa una búsqueda desesperada de amor. El yo se castiga en prevención del castigo paterno.
Klein considero a una actitud depresiva un acontecimiento normal en la vida de un niño hacia los 6 meses, la época del destete. La madre ha sido vista por el niño como 2 personas, buena o mala. El niño teme que sus impulsos agresivos instintivos destruyan el objeto bueno e interpreta la perdida del pecho y su leche como el resultado de esos impulsos agresivos. La incapacidad de resolver esta “actitud depresiva” puede conducir a una posterior depresión patológica.
Arieti observó que en los primeros años de vida de las personas propensas a la depresión psicótica hay fase de intensa gratificación de las necesidades. La madre se siente movida por un sentimiento de deber, al tener al niño y quererlo. Esto hace que el niño sea muy receptivo con respecto a los otros, a introyectarlos y, mas tarde, a ser introvertido y conformista.
A los 2 o 3 años la madre le presta menos atención que antes al niño, inculcándole más responsabilidades, un sentimiento de deber y obligación. En este cambio el niño puede sufrir un trauma. Trata de hallar soluciones o pseudo soluciones, utilizando dos mecanismos: el primero es hacerse más infantil, dependiente, agresivo, por lo que el adulto que lo rodea debe crearle la atmósfera de la primera infancia y felicidad; el otro es tratar de vivir de acuerdo con lo que la madre espera de él, así mediante la obediencia recuperará el primer amor y la primera felicidad.
Más tarde se descubre que estos mecanismos no funcionan. Por muy obediente o agresivo que se vuelva no recupera la primera felicidad, esto provoca sentimientos depresivos. Con algunos años más, la sintomatología de la depresión reproduce aquel primer trauma. Interpreta la pérdida de un objeto querido como si se debiese a él mismo. Esta pérdida puede ser la muerte de alguien querido como el fracaso de una interrelación personal o la desilusión con respecto a una institución u obra a lo que se había entregado la vida. En ocasiones la pérdida es más difícil de evaluar, pueden ser cosas abstractas, tales como ideales, el sentido de la vida y el valor de uno mismo como persona.

Factores etipatogénicos y teoría de la enfermedad.
Aunque se desconoce la causa de la locura maníaco- depresiva, existen una serie de hechos altamente significativos.
La herencia juega un papel indudable en esta enfermedad alrededor del 60% de los casos tiene una carga hereditaria. La auténtica psicosis circular (depresión y manía) está más condicionada genéticamente (alrededor del 70%). La depresión simple o periódica tiene una carga hereditaria de alrededor del 40%.
En íntima relación con la herencia, está la hipótesis constitucional. Kretschmer ha llamado la atención sobre la preponderancia del hábito pícnico y el temperamento ciclotímico en estos pacientes y es evidente que tales sujetos predominan entre los deprimidos.
Se han aducido otros factores biológicos, bioquímicos y neurofisiológicos, pero estos no pasan de ser meras hipótesis. Debe existir indudablemente una alteración científica, ya que en esta Enfermedad aparecen una serie de alteraciones de mecanismos biológicos regidos por este centro. Una cuestión muy debatida reside en la aceptación o no de factores psicológicos y ambientales, como agentes causales de esta enfermedad. La mayoría de los autores piensa que en las depresiones endógenas y las psicorreactivas, estos factores sólo tienen un papel desencadenante.
En conjunto, parece ser que el desencadenamiento psicológico de una fase depresiva es más significativo para las primeras fases que para las otras, que suelen aparecer automáticamente.
Debe restablecerse una línea continua desde el paciente en que la depresión es exclusivamente endógena, hasta la típicamente reactiva, y la significación del factor desencadenante hay que valorarla en relación con la importancia que éste tenga vivencialmente y en relación con las características esenciales de la personalidad: situación biográfica en el momento de la aparición de la fase y otras variables.

Fases de la depresión.
La enfermedad cursa con fases (períodos recortados), que al ceder no dejan efecto psíquico alguno. Estas fases duran por términos medios de 6 a 12 meses.
En la descripción clásica, el curso de la enfermedad va alternando períodos de depresión con fases de manía (“locura maníaco- depresiva”), pero son más numerosos los pacientes que sólo tienen fases de depresión.
Estas fases suelen aparecer en las mujeres alrededor de los 25 y 40 años, en períodos de desequilibrio hormonal (parto, lactancia, menopausia), en los varones, la distribución por edades no es tan característica.
La duración de la fase varía según se refiere a la primera o a las siguientes. En conjunto se aprecia que la duración suele aumentar en cada crisis, y además suelen ser más prolongadas a parir de los 50 años de edad.
En las ínter crisis, el paciente se encuentra totalmente libre de síntomas. La duración de estos períodos varía según se refiere al primer brote o a los siguientes. En conjunto se aprecia una tendencia a ir acortándose los períodos de ínter crisis.
Todos estos datos sólo pueden tomarse como una estimación estadística, ya que la variación de un paciente a otro es grande.
Es característico de esta enfermedad su buen pronóstico (las enfermedades son recortadas y dejan al paciente “limpio” de síntomas), pero en algunos hay una tendencia la cronicidad, especialmente en los pacientes avanzados.
Muy característico es el cambio de sintomatología a lo largo del día y es usual que ésta sea mucho más intensa en las primeras horas del día que en el resto.
En algunos pacientes las fases no son típicas, en el sentido de mezclarse síntomas de depresión con otros de manía (depresión agitada y manía estupurusa, etc.).

Grupos de depresiones según kraepelin.
Grupo: Retardación simple: En la forma simple de depresión, hay ausencia de alucinaciones y delirios importantes. Comienza de modo gradual, se hace difícil pensar, la toma de decisiones y la expresión se tornan dificultosas al igual que el seguimiento de una idea tanto en la lectura como en el habla). El interés por lo que rodea al sujeto desaparece. Muestran carencias de ideas y pobreza de pensamiento, la memoria disminuye, su apariencia es indolente y explican que se sienten cansados y exhaustos.
En cuanto a lo emocional puede verse una depresión uniforme. El paciente es pesimista en cuanto a la visión de la vida, no logra adaptarse al medio, siente fracaso en su profesión, pierde la fe en la religión, frecuentemente expresan la idea de suicidarse, aunque raramente intentan esta acción. Son conscientes de su estado mental deteriorado.
Grupo: Caracterizado por alucinaciones, diversas ideas de persecución y auto acusación; El retardo psicomotriz y dificultad de pensamiento y estado emocional de tristeza; también son comunes las ideas hipocondríacas. El comienzo de esta forma es agudo o subagudo y sobreviene, generalmente, de un período de alegría y gran animación. También, en algunos casos, puede aparecer tras una enfermedad aguda o shock mental.
Síntomas físicos: “atontamiento”, sensación de “pesadez”en el pecho, palpitaciones, apetito escaso, la lengua sucia, estreñimiento, sueño ente cortado y alterado por sueños con ansiedad, ausencia de brillo en los ojos, piel macilenta y sin
firmeza.
Tiene una duración de 8 a 18 meses.
Grupo: Estado de estupor: Se caracteriza por numerosas ideas delirantes, incoherentes (semejantes a los sueños) y alucinaciones. Además hay un elevado obnubilamiento de la conciencia.

Depresiones Reactivas, Psicógenas Y Endógenas
Las emociones anímicas graves que se presentan de una sola vez y que en su profundidad morbosas representan reacciones vivénciales anormales, se designan con el nombre de depresiones reactivas. Con frecuencia, no es el suceso en sí mismo lo más importante, sino el grado de sensibilidad de la personalidad frente a él. En estos casos es más adecuado hablar de depresión psicógena.
Las depresiones reactivas suelen remitir en un lapso de tiempo relativamente corto o, al menos, pasar a grados normales de distimia tiste.
Las distimias son anormales cuando afectan al hombre a tal grado que resiente todo su concepto de la vida. Entonces, se abriga el deseo de que la vida termine y el suicidio o su intento, son consecuencia de esa forma psicológica.
En tales reacciones, a menudo, se trata de individuos cuyo estado de ánimo es débil por naturaleza. Entonces, si la reacción de suicidio no es inmediata se inicia prontamente la mejoría y ya no suele haber peligro.
Los enfermos con depresión reactiva que ingresan en una clínica por intento de suicidio, generalmente, recuperan su concepto normal de vida en pocos días, puede surgir una esperanza después de la grave desilusión.
En el caso de las depresiones endógenas, se diferencian de las reactivas no sólo por su origen y curso, sino también por su cuadro patológico. Incluso cuando la depresión reactiva ensombrece la vida,
Nunca afecta a toda la personalidad; y cuando los pacientes piensan o hablan de ella se incrementa la depresión. Si n embargo, cuando se consigue darle un giro a la conversación, sustrayendo su atención de la vivencia, se liberan de ello por completo. Entonces se reconoce que no enfermó la personalidad como tal, sino que sólo reaccionó patológicamente.
En las depresiones reactivas intensas puede ocurrir que la vivencia perturbadora, con su tono afectivo intenso, actúe fuertemente durante un breve período de tiempo y que fracasen luego todos los intentos para suprimirla.

Cuadro clínico de las depresiones.
Depresión reactiva o psiconeurótica:

  • Sentimientos suaves de desaliento, culpa, menosprecio;
  • Lentitud y reducción atenuadas de la espontaneidad y ausencia de preocupaciones hipocondrías;
  • Inmediatamente después de un acontecimiento trágico o desagradable;
  • No son endógenas, sino que es una reacción a factores externos;
  • el paciente no la acepta como un estado de vida;

Tipo depresivo de la psicosis maníaco depresiva:

  • Triada de síntomas: sufrimiento penetrante de melancolía (A), procesos mentases desordenados, lentos y de contenido poco normal (B) y lentitud psicomotora (C);
  • Ocurre más en las mujeres;
  • Es periódico y no constante;
  • Los intervalos de depresión están separados por intervalos de normalidad.

(A)- Sentimiento de melancolía: la aparición de este sentimiento suele ser aguda y espectacular, y en algunos casos lenta y solapada; en lugar de aparecer luego de un tiempo de transcurrido el suceso trágico, se agudiza, hasta en algunos casos surgen ideas de suicidio.
(B)- Procesos mentales desordenados: corresponde al contenido y tipo de la actividad mental; ha poca variedad de pensamientos y sólo escoge los negativos, desagradables con el fin de prolongar la melancolía en sí mismo; aparecen ideas de culpa, pecado y condenación externa.
(C)- Lentitud psicomotora: hay una hipo actividad, la conversación se reduce al mínimo, se descuida la imagen del paciente; cuando se llega al estupor no puede moverse.

  • Episodios maníacos: estado de euforia, desorden en el proceso mental con revuelo de ideas y satisfacción agradable y aumento de la movilidad; son menos frecuentes que los ataques depresivos.
  • Disfunciones somáticas: pérdida del sueño, apetito, peso, deseo sexual y menos secreción de glándulas parótidas (saliva).

Depresión psicótica:

  • No va acompañada de ataques maníacos;
  • No se diferencia de la psicosis maníaco- depresiva;

Melancolía de involución (psicosis de involución, tipo melancólico):

  • Se da más en las mujeres;
  • Sentimiento de depresión en la edad involutiva;
  • Iguales características de la psicosis maníaco- depresiva;

Otros tipos de depresión

  • Senil (en la vejez);
  • Esquizofrénica (aparece con la esquizofrenia);
  • Psicosis esquizoafectiva (combina características esquizofrénicas y maníaco- depresivas).
  • Síndrome de Cotard (depresión más estado alucinatorio de negación);
  • Depresión analítica (los niños separados de sus madres por tres meses sufren un sentimiento de privación).

Tipos de depresión.
Trastornos depresivos primarios:
Se subdividen en dos grandes grupos:
*Trastorno depresivo mayor:
Se caracteriza por la presencia de uno o más episodios depresivos mayores, el cual abarca 5 o más de los siguientes síntomas:
+ Estado de animo depresivo la mayor parte del día
+ Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas, o casi todas las actividades.
+ Pérdida o aumento significativo de peso o del apetito.
+ Insomnio o hipersomnia (sueño durante todo el día)
+ Agitación o retardación psicomotora.
+ Fatiga o pérdida de la energía.
+ Sentimiento de inutilidad o de culpas excesivas o inapropiadas.
+ Disminución de la autoestima y confianza en sí mismo.
+ Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse.
+ Visión pesimista, poco promisoria del futuro.
+ Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio.
Estos síntomas persisten, por lo menos, 2 semanas, alterando la vida social, familiar, laboral, etc. Si estos episodios se repiten, suele haber un intervalo libre de síntomas entre uno y otro.
En la forma melancólica de la depresión mayor se incluyen los siguientes síntomas típicos:
+ Falta de reactividad a los estímulos placenteros.
+ Una cualidad distinta del estado de ánimo depresivo.
+ La depresión es mayor en la mañana, mejorando el estado de ánimo al anochecer.
+ Despertar precoz y angustiante.
*Distimia:
Presenta síntomas similares a la depresión mayor, pero se diferencian entre sí respecto de:
+ Tipo de evolución: El estado de ánimo depresivo es crónico y dura, por lo menos, 2 años.
+ Severidad de los síntomas: Los mismos suelen ser leves o moderados, sin una alteración significativa de las relaciones sociales, familiares y laborales del individuo.

Trastornos depresivos secundarios:
Comprenden:

*Depresión debido a sustancias: sus causantes son:

  • píldoras antidepresivas
  • analgésicos
  • antibacterianas
  • antihipertensivos
  • hormonas esteroides
  • cocaína
  • anfetaminas
  • alcohol en altas dosis.

*Depresión debido a enfermedad o condición médica: sus causantes son:

  • posparto
  • alteraciones neurológicas
  • alteraciones hormonales
  • infecciones
  • cáncer
  • anemia
  • déficit de vitaminas

*Depresión secundaria a otros trastorno mentales: sus causantes son:

  • trastorno de pánico
  • trastorno obsesivo-compulsivo
  • trastorno por estrés postraumático
  • trastorno sicóticos
  • fase de agotamiento del estrés

*Depresión por duelo: Como reacción normal ante la muerte de un ser querido, si se produce durante un periodo de tiempo prolongado, acompañado por un sentimiento de inutilidad, deterioro marcado del funcionamiento y retardo psicomotor grave, pueden significar un trastorno afectivo importante.
*Depresión en la infancia: Ej. En la adolescencia
Se manifiesta a través de cambios de conducta y en los aprendizajes.
Tratamiento
El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos y los métodos son diversos según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o un periodo de progresivo deterioro, estará indicada la hospitalización. En depresiones graves puede incluirse el uso de la terapia convulsiva.
Suelen emplearse 3 tipos de terapia:

  1. Psicopatía: De orientación psicoanalítica y existencial a depresiones reactivas, psicóticas de intensidad moderada y a psicosis con intervalos de síntomas.
  2. Farmacoterapia: En depresiones moderadamente severas
  3. Electrochoque: En la melancolía de la involución.

El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, alivia sufrimientos innecesarios. Al igual que la psicoterapia de apoyo que ayuda al enfermo a desahogarse e identificar y asimilar los eventos de su vivencia. Las personas desarrollan defensas para afrontar y superar las depresiones leves que se originan por las frustraciones cotidianas.
No se debe acusar a la persona deprimida de aparentar enfermedades o flojera ni esperar que salga inmediatamente de la depresión. Con el tratamiento adecuado mejorara en 2 o 3 semanas. La ansiedad hace a las personas trabajar cuando es funcional; cuando es disfuncional, las paraliza y solo cuando altera sus vidas acuden al médico; aunque con la depresión se vuelen más sensibles, receptivos, crecen y entienden más la vida.

Antidepresivos:
Los estimuladores introducidos en los años `30, no resultaron útiles en los tratamientos de los estados depresivos graves. Para llenar el vacío de la farmacología de los trastornos mentales de tipo depresivo, se elaboraron a los pocos años, drogas anti psicosomáticas (tranquilizantes mayores), otro tipo de sustancias psicoactivas: Las drogas antidepresivas que pueden dividirse en dos: las inhibidores de la monoaminoxidasa y las que no la inhiben o antidepresivos tricíclicos.

La monoaminoxidasa es una enzima que degrada las neurohormonas, que en el cerebro se relacionan con estados emocionales.
Las sustancias químicas que inhiben la enzima ya mencionada y permiten que aumente el nivel cerebral de noradrenalina y serotosina, pueden reducir la duración de una depresión de varios meses o años a un periodo de 3 o 4 semanas.
Existen otras sustancias que no inhiben ninguna enzima, pero muestran un estrecho parecido químico con las fenotiacinas y que resultan igualmente eficaces en los tratamientos de los casos graves de depresión.
Son aun incompletos nuestros conocimientos relativos al tipo de antidepresivos que resultan específicamente indicados para las diversas formas de depresión. A pesar de ello, la farmacoterapia antidepresiva ha representado un avance en el campo de la psiquiatría, ya que las drogas antidepresivas resultan eficaces en un 60% de los casos. Estas tardan de una a tres semanas en ejercer su acción terapéutica.
Algunas producen, además, efectos estimuladores. Los inhibidores de la monoaminoxidasa, tienden a provocar una ligera euforia; mientras que los antidepresivos tricíclicos que no inhiben a la monoaminxidasa, se limitan a eliminar los síntomas depresivos.
A veces los antidepresivos producen efectos secundarios, sobre todo los inhibidores de la monoamonoxidasa.
Aquellos que resultan eficaces pueden potenciar síntomas psicoticos, como por Ej. Alucinaciones, ideas delirantes y estados sicóticos de carácter tóxico

4. Suicidio

Concepto
Suicidio: Acción de quitarse la vida de forma voluntaria.
Se entiende a la distribución directamente querida de la propia vida, bien sea por un acto o una omisión voluntaria. Se distingue de la destrucción indirecta de la vida que se da cuando la muerte propia no procede de un acto cuyo único fin sea quitarse la vida, aunque de ese acto resulte la muerte. En este caso no hay suicidio, pues, la muerte propia no es causada ni directamente querida por el agente, si no solo permitida. Esto se puede dar en el caso que se exija el cumplimiento de obligaciones ineludibles aun a riesgo de perder la propia vida.
Según Durkheim: Entre las diversas muertes hay algunas que presentan la particularidad de ser obra de la propia víctima, resultante de un acto en el que el agente y el paciente son una misma persona. Por lo general, nos representamos el suicidio como una acción positiva y violenta que implica cierto despliegue de fuerza muscular o como una actitud puramente negativa, o una simple abstención con idéntica consecuencia.
Para que podamos considerar la muerte como su efecto, el acto del paciente no puede haber sido inmediatamente antes de ella: la relación de causalidad, puede ser indirecta. Toda muerte meditada o inmediata de un acto positivo o negativo, ejecutado por la misma víctima se considera suicidio.
Las causas de la muerte están fuera de nosotros y hablar de la intención es muy íntimo. Entonces, “Si la muerte es aceptada simplemente como una condición lamentable, pero inevitable, del fin que se tiende, como si expresamente fuese querida y buscada por si misma, lo cierto es que en uno u otro caso el sujeto renuncia a la existencia, y las diferentes maneras de renunciar no pueden ser sino variedades dentro de una misma clase”.

Lo común a estas formas de renunciación suprema es que el acto que lo consagra es cumplido con conciencia de causa. La víctima sabe cuál va a ser el resultado de su conducta. Así en definitivo: “Suicidio es todo caso de muerte que resulte directa o indirectamente de un acto positivo o negativo ejecutado por la propia víctima, a sabiendas de que habría de producir este resultado”.

Contexto histórico y social
A lo largo de la historia ha variado la actitud de la sociedad hacia el acto del suicidio, sus formas y su frecuencia.
En la Europa Antigua, sobre todo en el Imperio Romano, el suicidio estaba consentido y hasta era considerado como un acto honroso; por esta razón los antiguos romanos admitían muchas razones legítimas para su práctica. Después, varios de los primeros concilios de la Iglesia Cristiana decretaron que aquellos que cometieran suicidio, no se les podría aplicar los rituales de la iglesia tras su muerte. En la edad media, la Iglesia Católica Romana consideró expresamente esta práctica y lo tomó como un pecado.
En las legislaciones medievales se ordenaba la confiscación de todas las propiedades del suicida y el cadáver sufría todo tipo de humillaciones. En la actualidad, desde el punto de vista religioso el suicidio es considerado como una mala acción, debido a que el ser humano no tiene derecho a quitarse la vida de Dios le ha dado, y está condenado por el Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Desde el punto de vista jurídico y de los derechos humanos hoy el suicidio, se considera por muchos como un derecho.
En 1897 Durkheim postuló que el suicidio era un fenómeno sociológico más que un puro acto de individualismo. Lo consideraba como una consecuencia de una mala adaptación social del individuo y de una falta de integración. Este autor identificó cuatro tipos de suicidio: Suicidio Egoísta, Altruista, Anómico y Fatalista. Estos se sucedían como consecuencia de determinadas condiciones sociales. No obstante, la tendencia actual considera al suicidio desde el punto de vista psicológico en lugar de una perspectiva moral.

Teorías psicológicas
Formulaciones no psicoanalíticas según Freud:
Hablan de un agotamiento que restringe el campo de la conciencia, lo que ocasiona una depresión orgánica. Refieren también a la incapacidad de adaptación, desequilibrio en la voluntad de vivir; de protesta y hostilidad infantil; narcisismo; compensaciones de impulsos homicidas contra miembros de la familia y niños.

Formulaciones psicoanalíticas según diferentes autores:
-Freud postula que la depresión y el consiguiente suicidio don resultado de un gran impulso agresivo contra un objeto interior, que era amado y ahora es odiado.
-Menninger habla de un instinto de muerte y postula tres elementos del suicidio: Un deseo de matar, un deseo de ser matado y uno de morir.
-Zilborg considera al suicidio como una forma de frustrar las fuerzas externas, y de conseguir la inmortalidad.
-O’Cannor dice que la sensación experimentada por la persona de alcanzar por medio del suicidio la omnipotencia, nos retrae a un narcisismo de la autoridad.
-Gorma hace resaltar la impotencia de la pérdida de un objeto de amor: El suicidio sería el medio para recuperarlo
-Bergler habla de suicidio introyectivo e histérico.

Factores psicológicos influyentes en el suicidio.
Incluyen no solo la personalidad y las constelaciones psicosomáticas del individuo, sino también las motivaciones de su comportamiento suicida.
Las motivaciones interpersonales se producen cuando el suicida trata de provocar una acción por parte de otras personas y un cambio de actitud o sentimientote las mismas, o ambas cosas a la vez. Por lo tanto se considera al comportamiento suicida como medio de influencia, persuasión, cambios, etc. sentimiento o conducta de otro que suele ser alguien con una estrecha relación con el suicida como por ejemplo miembro de su familia, A veces, puede ocurrir que el objeto de esa conducta sea más general e incluso puede ser la misma sociedad.
Se pueden hallar motivaciones para el suicidio entre personas de todas las sociedades, aunque predominan en personas jóvenes y de mediana edad. Su estado emocional es de dependencia, falta de madurez, impulsividad, etc. Con su conducta suicida expresan rabia o sus sentimientos de repulsión para forzar un cambio en la persona que los rechaza o le provoca sentimientos de culpa. Este comportamiento es de características verbales.
Es menos frecuente la explicación o la necesidad de expresar el remordimiento que la persona siente por haber hecho algo en sus relaciones con otros, y con respecto a la muerte, no obstante su comportamiento suicida por lo general la persona no quiere morir.
La acción suicida del individuo quiere dar a entender las presiones y tensiones interiores y satisfacer necesidades internas (lo típico es que esto ocurra después de haber sufrido la pérdida de un ser querido, o que se sienta incapaz de hacer trabajo alguno). Su estado anímico de depresión, retraimiento, agotamiento físico y emocional; puede presentarse como necesidad de explicación y penitencia por su sentimiento de culpa.
Hay casos de suicidas que es difícil distinguir si predominan motivaciones interpersonales o intrapersonales. Parece ser que ambas actúan de igual forma, pero no con la misma fuerza en los diferentes momentos. Muchas veces se observan síntomas de dependencia frustrada, hostilidad y agresividad; tal vez por la repulsión sentida o masoquismo, así como el elemento de ordalía que es visible en gran ambivalencia, en cuanto a morir y en la fuerte tendencia a entregar la propia fuerza al destino.
La agresión es una conducta cuya finalidad es causar daño a un objeto o persona. La conducta opresiva en el ser humano, puede interpretarse como una manifestación de un sentimiento o pulsión de destrucción, como reacción que aparece ante cualquier tipo de frustración o como respuesta aprendida ante situaciones determinadas.
Según Freud la agresión es una “reacción primordial “del ser humano, entre su imposibilidad de evitar el dolor o buscar el placer. Posteriormente, sus investigaciones lo llevaron a la conclusión de que en todo individuo existe un instinto innato de destrucción y de muerte.
Para otros psicólogos, la conducta agresiva se encuentra vinculada a la frustración. Dollard desarrolló la hipótesis de que la intensidad de la agresión es inversamente proporcional a la intensidad de la frustración que para él es una interferencia q incide a llevar a cabo una respuesta de acercamiento al objetivo de un determinado momento.
Actualmente se postula que la frustración origina un estado emocional que “predispone” a actuar de forma agresiva, pero solo en determinadas condiciones y en personas propensas.
El aprendizaje juega un papel fundamental en la conducta agresiva. Seres humanos y animales pueden aprender a evitar reaccionar de forma agresiva ante situaciones que originan una respuesta hostil, y pueden de forma paralela actuar de manera agresiva frente a situaciones que no provocan violencia.

Causas que llevan al suicidio.

La influencia de los medios de comunicación en el suicidio.
Los medios de comunicación forman una parte sumamente importante en la recepción de información y de datos q constituyen nuestro bagaje cultural. Los medios masivos, influyen en su comportamiento y en sus actitudes ante la vida misma. Lo ayudan a tomar decisiones y lo pueden empujar a determinar sus pautas de comportamiento a través de estereotipos o por la información que se le proporciona al individuo.
Un caso muy común es la gran influencia que ejercen los noticieros y este medio de comunicación masivo por excelencia y por presentar una imagen del mundo deteriorada y muchas veces de modo morboso, solo para atraer la atención del público.
Cabe mencionar que el resultado del proceso de emisor, receptor y o retroalimentación, que ejercen os medios masivos en los individuos, actúan como refuerzo de las actitudes en el ser humano, haciendo que estos sean positivos o negativos en su desarrollo social.
Un suicida puede llegar a tener gran influencia por parte de los medios al orillarlo a la depresión, al temor, la angustia, la agonía y hasta la imitación de estereotipos que por estar en la televisión peden ser un ejemplo a seguir para los televidentes.

Otras causas
Desde el punto de vista sociológico poco se sabe de las causas: Para algunos sería a causa de una dificultad de integración social por parte del suicida; para otros se debe a desórdenes mentales, incapacidades físicas mal asimiladas, etc.
El suicidio en la juventud ha aumentado y algunos se lo atribuyen al abuso de las drogas y el alcohol.
Es más acerado afirmar que los mismos factores que llevan a las personas al alcohol o a las drogas, las lleven a intentos de cometer actos suicidas. Los factores de aislamiento social o psicológico y los estados depresivos tienen una mayor importancia en momentos de cometer el suicidio. El aislamiento psicológico producido a veces por la ruptura de los lazos afectivos, por las carencias endémicas de afecto o por la frustración de determinadas expectativas.
Desde el punto de vista ético, la causa más inmediata suele ser la desesperación, situación extrema a la que se llega por diversas influencias. Dejando de lado los casos patológicos (trastornos mentales habituales o esporádicos de difícil valoración moral) y el reconocimiento de la frialdad y cálculo, muy pocas veces coexisten con un gesto contrario al instinto de conservación del hombre. Tampoco puede excluirse el hecho de decisiones trágicas tomadas con la deliberación suficiente de quien sabe lo que hace y por qué lo hace. Como causa principal a las que se reducen todas las demás, a de señalarse el concepto materialista de la vida y la consiguiente insatisfacción que producen los fracasos. La angustia y la ansiedad que provocan el suicidio son efecto de una exagerada sensibilidad o de falta de ideales, acabando por quitar todo sentido a la existencia, cuando se cae en una apreciación de los acontecimientos.

La comunicación en el acto suicida

El comportamiento suicida, aparece más claro cuando se considera como una forma de comunicación.
En la mayoría de los casos el suicidio, es como una larga cadena de acontecimientos, acompañada de muchas comunicaciones a lo largo de este proceso, el acto suicida acaba convirtiéndose en una comunicación que puede tener muchos sentidos y gran importancia.
La comunicación en la conducta suicida se clasifica según:
Su forma: Puede ser verbal (incluyendo escrita); no verbal y comportamental.
Si es directa o indirecta: Puede ser abierta y clara, implícita e indirecta. Son formas de comunicación el retraimiento, la donación de objetos estimados, las alusiones a cosas que no necesitan, fantasías de muerte, sepultura o recate de situaciones peligrosas.
Sustancias o contenido: Puede contener expresiones de culpabilidad explicaciones del acto suicida o instrucciones para las demás personas, por ejemplo testamentos o cartas de los suicidas.
Objeto de la comunicación: En las situaciones más interpersonales la comunicación ya dirigida a una persona o personas concretas; cuando las motivaciones son intrapersonales, la comunicación va más bien dirigida a la sociedad en general.
Finalidad: Puede ser patente o indirecta, a veces se trata de un pedido de auxilio, un deseo de que lo contengan y lo rescaten, un medio para manifestar la hostilidad y el odio, una imputación final de culpa, un modo de humillar a otros o hacerles sentirse culpables, o una forma de echarse así mismos culpas de absorber a otros y de espiar los delitos propios.

Características del suicidio
El comportamiento de la actividad suicida, comprende la autodestrucción total (muerte), la autodestrucción (no muerte), la mutilación y otras acciones dolorosas y no dolorosas, las amenazas, indicaciones verbales de las intenciones de destruirse, depresión e infidelidad y pensamientos de separación, partida, ausencia, consuelo y alivio.
Clínicamente una vez que se han roto las defensas psicológicas, es mayor la posibilidad de que la persona se deje vencer por la tensión emocional cuando esta aparece. El comportamiento es más grave debido a sentimientos de culpa o porque es necesario poder comunicar algo con impacto equivalente.
Normalmente una persona suicida se descubre a si misma comunicando su tendencia a través del comportamiento, o verbalmente antes de que se produzca un acto específico.
El suicida típico presenta un deseo de morir y vivir a la vez; desesperación, impotencia e imposibilidad de hacer frente a los problemas, agotamiento físico o psicológico, ansiedad, tensión, depresión, rabia, culpa, caos y desorganización, estados de ánimo cambiantes, reducción del cognitivo, pérdida del interés por actividades normales, malestar físico, etc.
En los sentimientos de culpabilidad existe una imagen negativa de si mismo, actitudes y expectativas negativas frente al medio ambiente, al futuro y así mismo, desamparo y desesperanza.
Existe también una pasividad, una falta de iniciativa o pérdida de interés de objetos y planes de acción. Hay una paralización de la voluntad.
En el comportamiento suicida, se observa una pérdida del libido, trastornos de sueño, pérdida del apetito y molestias psicosomáticas.
Se desconocen cuáles son los síntomas fundamentales. Esta determinación depende en cada caso de la teoría y de las experiencias correspondientes de los investigados y prácticos clínicos, pero al parecer son básicos el abatimiento y la incapacidad de alegrarse o de anticipar alegría.

Tipos de suicidio
Suicidio egoísta:
En los países de religión puramente católica el suicidio está poco desarrollado, pero en los países protestantes llega a su máxima expresión. Entonces, es válido atribuir a la diferencia de cultos los diferentes puntos de vista sobre el tema.
En lo que concierne a los judíos el Número de suicidios es menos que en la comunidad protestante y en la católica. Concebimos que los católicos deben ejercer sobre si mismos un control severo y sujetarse a una disciplina rigurosa para “para mantenerse”. Además están obligadas a mantener una “moralidad más alta” porque mediante la moral justifican la tolerancia.
No obstante, tanto en la sociedad católica como en la protestante el suicidio está prohibido y condenado, lo sancionan penas morales severas y enseñan que después de la muerte comienza una nueva vida en que el hombre será castigado por sus malas acciones. Cabe destacar que en ambos casos, el suicidio es considerado como la peor de la acciones.
Podemos encontrar la respuesta al interrogante de que por qué en una religión divisamos mayor número de suicidas que en la otra, partiendo de la base que en el protestantismo se admite un libre examen en mayor proporción que en catolicismo. En el catolicismo todo lo que salga de lo común, la variable, causa horror, el protestante es más autor de su creencia. Entonces factiblemente la inclinación del protestantismo hacia el suicidio está relacionado con este” espíritu de libre examen” que motiva a esta religión, y este libre examen se debe a que esta religión se tiene en cuenta (más que en catolicismo) el pensamiento individual , debido a que contiene menos creencias y prácticas comunes. Además el protestantismo tiene una consideración menos que el catolicismo no están unidos entre si.
Conclusión: La inclinación al suicidio se agravia de debido a un debilitamiento de las creencias tradicionales y al estado de individualismo moral resultante de ello, este desaparece respondiendo a la instrucción a otras necesidades. El hombre busca instruirse, cuando su doctrina religiosa no responde a esta necesidad, por haber perdido cohesión, se mata.
En la religión se protege al hombre contra el deseo de destruirse porque forma parte de una comunidad, de una sociedad, no porque se predique el respeto de su persona.
La sociedad en este caso religioso, está constituida por un conjunto de creencias y prácticas comunes a sus fieles. Este conjunto es tradicional y, por lo tanto, obligatorio. Mientras más numeroso y fuerte sea, mayor capacidad preservadora y de integración logrará una sociedad.

Suicidio egoísta en la familia.
En el suicidio puede observarse un acto de desesperación, determinado por las dificultades de la existencia. El matrimonio conlleva una serie de dificultades y responsabilidades. Por esta razón, en épocas pasadas llegó a afirmarse que el matrimonio y la vida familiar multiplicaban las probabilidades de suicidio. Veremos a continuación que esta afirmación resulta falsa.
Una gran mayoría de los solteros son menores de 16 años y los casados sobrepasan este promedio de edad. En el primer caso la tendencia al suicidio es menor por el hecho de atravesar este periodo evolutivo ausente de grandes y numerosas preocupaciones (infancia). Entonces, la atenuación en cuanto al número de suicidas se debe a la edad y no al celibato. Es más, el estado matrimonial disminuye casi a la mitad el peligro de suicidio. Esto se debe a la existencia de la influencia familiar. En cuanto a los viudos, podemos destacar que el número de suicidios es mayor que en cualquier otra clase de población. De aquí se parte para considerar a la viudez como la más desgraciada de todas las formas de suicidio.
Conclusión:

  • Los matrimonios demasiados precoces ejercen una influencia negativa sobre el suicidio: los matrimonios prematuros determinan un estado moral de acción nociva.
  • A partir de los 20 años las personas casadas, corren un riesgo menor ante el peligro de suicidio: Esta inmunidad se debe a una de las siguientes causas:
    • La acción de la familia, que neutraliza la acción o inclinación al suicidio, o bien, le impide manifestarse.
    • La selección matrimonial: Sólo son admitidos al acceso a ka vida familiar aquellos que ofrecen serias garantías de salud, tanto física como moral.
    • En cuanto a la viudez podemos destacar que los hijos “atan” a la vida a su padre o madre, pero a la vez hacen más profunda la etapa de crisis por la que este/a está atravesando. La familia, que antes funcionaba como un “sistema de organizador” del todo, ahora está “desconcertada” por la falta de una pieza elemental.
    • Mientras más fuertemente esté constituida una familia, ejerce una preservación “poderosa” frente al suicidio.

Suicidio egoísta en la sociedad.
Está comprobado a través de la historia, que el suicidio es poco frecuente en aquellas sociedades que se encuentran en proceso de evolución y de concentración. Contrariamente, se multiplican en aquellas en etapa de desintegración. Pero cabe destacar que no todas las crisis políticas o nacionales inducen al suicidio, sólo influyen en esta decisión aquellas en que existan las pasiones.
Las conmociones sociales, las grandes guerras populares, etc. generan y avivan el sentimiento colectivo, concentran las actitudes de una sociedad hacia un mismo fin, determinando así una integración social más fuerte. Por esta razón el individuo piensa menos en si mismo y más en el objetivo común que se desea alcanzar.

Conclusiones generales del suicidio egoísta.

  • El suicidio varía en forma inversa según el grado de integración
    • Religioso
    • Doméstico o familiar
    • Político o social
    • La sociedad se desintegra en la medida en que el individuo se desprende de la vida social, pretendiendo imponer su personalidad sobre la personalidad colectiva.
    • Se llama egoísmo al estado en el que el yo, individual se afirma con exceso sobre el yo social. Por esta razón se denomina “egoísta” al tipo particular de suicidio que resulta de una individualización desmesurada.
    • El resultado que se obtiene del individualismo excesivo es favorecer la acción de las causas del suicidio.
    • El sentimiento de inutilidad frente a la sociedad en que nos desarrollamos puede generar deseos, acciones suicidas “si la vida no vale la pena ser vivida, todo se convierte en un pretexto para deshacernos de ella.
    • En este tipo de suicidio, el egoísmo es la causa generadora
    • Es suicidio es excepcional en el niño y disminuye en el anciano debido a que tienen menos necesidades de completarse con algo exterior a ellos mismos, se bastan por si solos, por lo tanto están menos expuestos a carecer de lo necesario para vivir.
    • La mujer puede vivir aislada más fácilmente que el hombre, esto se debe a que ella tienen “menos vida común” que el hombre, entonces se “penetra” menos en la misma. La sociedad le resulta menos necesaria porque está menos “impregnada” de sociabilidad. Contrariamente, la estabilidad moral del hombre depende de más condiciones, por lo que es vulnerable con más facilidad.

Suicidio altruista
Así como una individualización excesiva conduce al suicidio, aquella persona que se encuentra demasiado ligada a la sociedad puede suicidarse también. Pero para que el individuo se sienta tan “insignificante” en la vida colectiva como para suicidarse, es necesario primero que el grupo lo “absorba”, que forme una masa compacta y continua, todos sus integrantes (no son grupos numerosos) comporten todo, hasta la vida misma, ideas, ocupaciones, etc. En estos grupos, al poseer estas características resulta sumamente fácil y constante la “vigilancia colectiva”. El individuo resulta ser distinto de sus compañeros, forma parte de un todo, sin valor por si mismo. Así su persona deja de tener valor. Para estas personas, los atentados que provienen de individuos particulares, resultan insignificantes; mientras que las exigencias colectivas resultan sumamente importantes, y por tanto, la sociedad le “exige” poner fin a su vida ante el menor motivo.
En este tipo de suicidio, nos encontramos a una etapa previa a él caracterizada porque “el yo no se pertenece”, se confunde con todo aquello externo a él. Cabe destacar que no todo suicidio altruista comprende algunas variedades, aunque en todas ellas el hombre se mata sin estar expresamente obligado a matarse. Para quienes practican este tipo de suicidio, la virtud máxima es no tener apego a la existencia, quien renuncia a ella sin que las circunstancias la soliciten es la persona más virtuosa. Así podemos divisar una primacía social al suicidio, que se ve alentado. El individuo se sacrifica únicamente por el placer del sacrificio. El sujeto aspira a despegarse de su ser personal para “lanzarse” a otra cosa que es considerada como su verdadera existencia y su existencia propia.
La naturaleza del suicidio altruista proviene de la “esperanza”, pues responde a la expectativa de que más allá de esta vida hay mejores perspectivas. Además, implica el entusiasmo y una fe impaciente en su satisfacción mediante actos de gran energía.
Suicidio altruista:

  • Obligatorio
  • Facultativo
  • Agudo

Estima en modo todo aquello que interesa sólo al individuo.
Suicidio a nómico
La sociedad no sólo atrae hacia sí los sentimientos y la actividad de los individuos, sino que también es un poder que los regula.  Esta regulación, mantiene una profunda relación con la tasa total de suicidios.
¿Las crisis económicas influyen de manera considerable al suicidio?
El infortunio económico no tiene la influencia agraviante que a veces se le ha atribuido. Las crisis financieras no conducen al suicidio por empobrecer a la gente, sino porque son crisis, rupturas del orden colectivo, del equilibrio que impulsan a la muerte voluntaria.
Una persona no puede vivir ni ser feliz si sus necesidades no son suficientemente proporcionadas a sus medios. La tendencia a la vida es el resultado a todas las demás tendencias y, consecuentemente, se debilita si las otras se relajan.
En ninguna sociedad se ven igualmente satisfechos los grados de la jerarquía social. Sin embargo, la naturaleza humana es casi la misma en todos los ciudadanos. Esta naturaleza no es la que asigna un límite a las necesidades; por lo tanto cuando dependen exclusivamente del individuo, son ilimitadas.
Debido a que nuestra necesidad es imposible contener desde afuera, se constituye para sí mismo como “una fuerte de tormentos”, porque los deseos ilimitados son insaciables, no encuentran limitación, sobre pasando indefinidamente los medios de que disponen.
Este estado de indeterminación se relaciona primero con las exigencias de la vida física, Perseguir un fin inaccesible provoca un continuo y permanente estado de descontento, este fin puede sostenerse por un tiempo, pero al repetirse las decepciones causadas por la experiencia, se abandonará. Es imposible permanecer en un estado alcanzado por mucho tiempo, debido a que “mientras más tenemos, más deseamos poseer”. Esto se debe a que las satisfacciones, más que calmar, estimulan las necesidades. En la búsqueda de estas satisfacciones siempre encontramos obstáculos y en la medida en que estos se ausenten, se estará unido a la vida mediante un hilo muy tenue que puede “cortarse” en cualquier momento.
Es necesario que, así como en el organismo regula las necesidades físicas, exista un “poder regulador” para las necesidades morales. Este poder no puede ser otra cosa que moral, por lo tanto, la conciencia es la única que puede proveer los medios para constituirlo. Los hombres consienten la limitación de sus deseos, debido a que no se consideran aptos para transgredir estos límites. Además, esta aceptación deviene deque esta limitación no se la dictan ellos mismos sino que proviene, es recibida de una autoridad que respetan y en algunos casos, veneran. Es la sociedad, por mediación de sus integrantes, la que desempeña este papel moderador, ya que es el único “poder moral” superior al individuo y cuya superioridad es aceptada por este. Es la única “autorizada” para declarar el derecho y señalar a las pasiones su límite. En consecuencia moral de las sociedades; sobre la cuál se asientan el bienestar de los trabajadores, opiniones, ideas admitidas. Es bajo este contexto de que cada individuo fija el punto extremo hasta el cual pueden llegar sus ambiciones, y si posee una sana construcción moral, sabe que no es correcto exigir más allá de esos límites. De esta manera señala sus pasiones, objetivos y términos, pero esta determinación no es rígida ni absoluta.
La limitación relativa y la moderación resultante de ella, genera que los hombres “se sientan contentos con su suerte” y a la vez, los estimula a llevarla mejor a cabo. Este contentamiento genera un sentimiento de tranquilidad y actividad, un placer de ser y de vivir, constituyendo en estos signos, las características de la salud.
Aunque cada uno se sienta bien con su condición y no desee más de lo que puede legítimamente, no está “condenado” a una especie de inmovilidad, no obstante, aunque el nivel medio de necesidades esté regulado para cada condición por el consentimiento público, se hace necesaria otra reglamentación más precisa, cuya finalidad será fijar la forma en que las diferentes formas deben ser abiertas a las particularidades. Esta reglamentación se hace presente en todas las sociedades y varía acorde a los tipos y lugares, y es impuesta a los individuos por una autoridad por encima de ellos, por una autoridad colectiva. Esta autoridad se establece a partir de sacrificios y concesiones hechas de unos por otros, en nombre del interés público. De todos modos, aún resulta necesaria una disciplina moral tendiente a que aquellos que han sido menos favorecidos por la naturaleza, acepten a la situación de inferioridad que deben al azar de su nacimiento.
Normalmente, la mayoría de los sujetos, reconocen como equitativo el orden colectivo. Este orden colectivo está destinado a
contener las pasiones individuales y responde a la obediencia y al respeto, y no al temor. El hombre se caracteriza por estar sometido a un freno moral y no físico, es decir, responde a una limitación social. Recibe su “ley” de una sociedad que siente como superior a la suya. Es la conciencia social. En el único caso en que la sociedad deja de ejercer su función de “conciencia moral”, es cuando se encuentra perturbada debido a transformaciones demasiado repentinas. En este momento es cuando se producen bruscos ascensos en el número de suicidios.
Los casos de desastres económicos generan que algunos individuos, desciendan a una situación inferior a la que antes se encontraban. Por esta razón, deben reducir sus experiencias, restringir sus necesidades, aprender a contenerse, su educación moral debe rehacerse. En este momento se sienten “excluidos”, la sociedad no puede en un instante plegarlos a esta nueva vida y enseñarles a ejercer sobre si mismos ese aumento de conciencia al que no estamos acostumbrados.
Si la crisis tiene por origen un brusco acrecentamiento de poderío y fortuna, como las condiciones de la vida cambian, se pretende mucho más. Las fuerzas sociales liberadas, no vuelven a encontrar equilibrio, su valor respectivo permanece indeterminado y consecuentemente por un tiempo habrá ausencia en la reglamentación, no se sabe que es lo justo y que lo injusto, que es lo legítimo y que no, etc.
El estado de irregularidad o anomia es reforzado por el hecho de que las pasiones son menos disciplinadas simultáneamente al momento en que tienen necesidad de una disciplina más fuerte. En este caso sus experiencias se tornan imposibles de resolver. Las ambiciones sobre exitadas van más allá de los límites permitidos, pues la presencia de estos no les son advertidos por nadie. Por esta rezón nada las socia, nada las satisface. Entonces la “lucha” se vuelve más violenta, Actualmente, esta lucha se encuentra presente en todas las clases, esto se debe a que ya no hay clasificación establecida.
La pobreza no protege contra el suicidio, porque es un freno por si misma; los deseos están obligados a contar con los medios. Mientras menos uno posee, menos inclinaciones se vayan a extender sin límites el circuito de sus necesidades. La impotencia, el obligarnos a la moderación, nos ha situado a ella y, como la mediocridad es normal, nada viene excitar el deseo. En oposición, mientras menos limitado se encuentra uno, más “insoportable” parece la limitación.

Control del suicidio
Los controles pueden ser externos o internos.
-Controles externos: Son aquellos por medio de los cuales la sociedad influye en el individuo para que acepte su situación y continúe viviendo.
Ej: tabúes, religión, mitos, costumbres, familia, hijos, etc.
También tienen importancia las acciones de los otros tipos, con respecto al individuo en cuestión
Ej: la compresión, el apoyo, interés y preocupación
-Controles internos: Pueden ser los ideales, las normas, la conciencia, la moralidad y los sentimientos de responsabilidad de la persona. Además la estructura de su personalidad puede ser tal que de a la persona flexibilidad, adaptabilidad, independencia y sentimientos de autoestima que le permitan soportar. Por el contrario, una persona puede ser más vulnerable a causa de su personalidad rígida, excesiva dependencia concepto pobre de si mismos.

Psicología de los supervivientes

El suicidio provoca diversos sentimientos y reacciones entre las personas estrechamente unidas con la víctima y un impacto al superviviente. Las reacciones de los cercanos pueden ser muy variadas: se pueden tratar de sentimientos profundos de pérdida, acompañados con gran tristeza, de rabia por sentir que lo hacen a uno responsable de lo sucedido o porque la víctima rechazó lo que se le ofrecía, culpa, vergüenza o confusión, acompañados de un sentimiento de responsabilidad por la muerte, sentimiento de fracaso e impotencia por ser incapaces de ofrecerle lo que el otro necesitaba, alivio por quedar libre de molestias y demandas insistentes de la víctima, el sentimiento de sentirse abandonado ambivalencia, reacciones de duda, obtención en negar que se ha dado el suicidio y posible en el superviviente.
Entre los que estaban más distantes en relación con la víctima se puede producir rabia, porque el suicida ha eludido sus responsabilidades sociales y morales o por verse acusados como responsables o por sentirse acusados por los no intereses en su prójimo; culpa por pensar que no se ha apreciado lo suficiente a la víctima, repulsión resultante de la elección del suicida de prescindir de ellas; desosiego por una vaga necesidad de auto examen para determinar lo que estaba errado o racionalizar malestar sentido y expulsarlo de si mismo.

Depresión y Suicidio
La forma extrema de huida de una situación vital y de una tensión emocional intolerable es el suicidio. El acto del suicidio ha de considerarse como un intento de “superación” de una situación que resultó incontrolable, incluye el uso de energía, planificación y depresión desprovistas de intentos de superación.
A las personas expuestas al peligro del suicidio les sobreviene un número mayor de acontecimientos vitales, amenazadores, indeseables y des valorables.
El 80% de los suicidios anunciados han de considerarse como llamadas de auxilio, “intentos de control”.
Los siguientes motivos pueden impulsar a las personas afectadas por el peligro del suicidio
-El deseo de vivir, pero en mejores circunstancias.
-El deseo de no sufrir, de no resultar una carga para nadie.
Se ponen en cambio los siguientes sentimientos:
-Las responsabilidades existentes
-Los proyectos de vida que aún no han sido abandonados
-El miedo a la acción
-La condena social del suicidio
-Las tareas no consumadas.
En la ancianidad se acumulan las características que afectan desfavorablemente a las situaciones vitales y los factores de tensión psíquica que pueden provocar ideas de suicidio:
-La jubilación
-La pérdida de funciones y obstáculos
-Los prejuicios del ambiente
-El aislamiento social
-El alojamiento en asilos
-La pérdida del cónyuge
-La ayuda familiar
-Sensibilidades personales
-Una elaboración resignada de las experiencias
Todos estos sentimientos incrementan la tensión de tal forma que se considera al suicidio como última salida. La vejez no produce forzosamente depresiones.
La tendencia al suicidio es el mejor signo de la presencia de una tensión extraordinaria o que una carga emocional muy
elevada, produce precisamente, tales indicaciones.

5. Conclusiones

Al concluir nuestra investigación logramos ampliar nuestros conocimientos respecto de los trastornos mentales que inducen a la depresión y al posterior suicidio.
Al hablar de trastornos mentales nos referimos a aquéllas afecciones o síndromes físicos y conductuales que causan angustia y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico. También se caracterizan por afectar el equilibrio emocional, el rendimiento intelectual y la adaptación social. Los trastornos mentales se clasifican en:
-Trastornos infantiles
-Trastornos orgánico- mentales
-Neurosis
-Histeria
-Trastornos de la ansiedad
-Trastornos obsesivo- compulsivos
-Fobias
-Hipocondría
-Menor o neurótica
-Delirante o de psicosis
-Psicosis
-Trastornos de la personalidad
-Trastornos de la afectividad
-Trastornos paranoides
-Demencias
-Psicosis maníaca- depresivas
-Esquizofrenia
-Catatónica
-Simple
-Hebefrénica
-Paranoide

Respecto de la depresión podemos afirmar que este término adquiere distintas significaciones en función de la sociedad en que se da, esto se debe a que está relacionada con las presiones presentes en determinadas culturas.
Esta patología se refiere a una situación psíquica morbosa en la que se altera el estado de ánimo, en tanto que este disminuye, y en la que la sintomatología se centra sobre la vivencia de la tristeza y la inhibición psíquica.

Es un trastorno mental caracterizado por :
La depresión psíquica es un síndrome frecuente en psiquiatría y puede aparecer en todas las enfermedades mentales.
La afección a la que estamos haciendo referencia se divide en distintos grupos:
Primer grupo: retardación simple
Segundo grupo
Tercer grupo: estado de estupor
Además de diferenciarse por grupo, las depresiones se clasifican en tipos:
-Reactivas
-Psicógenas
-Endógenas
El tratamiento de las depresiones consta de tres tipos de terapias:
-Psicoterapia
-Farmacoterapia
-Electroshock
En lo que respecta al suicidio debemos entenderlo como una acción voluntaria cuyo único fin consiste en quitarse la vida o permitir que la muerte suceda; tal como expresó Durkheim, “toda muerte, mediata o inmediata, de un acto positivo o negativo ejecutada por la misma persona se considera suicidio”.
El acto del suicidio se ha dado a lo largo de la historia de la humanidad de distintas maneras y contempla diversas causas: sociales, culturales, psicológicas, físicas, genéticas y aquellas derivadas de la influencia de los Medios Masivos de Comunicación.
Giran en torno a este fenómeno diversas teorías psicológicas, entre las que se destacan las formulaciones no psicoanalíticas de Freud y las formulaciones psicoanalíticas dictadas por autores como Zilboorg, O’ Connor, Gorma, Menninger, Bergler y Freud.
El suicidio se considera muchas veces como una forma de comunicación.  Esta posee mucho sentido y gran importancia y es clasificada según su forma, si es directa o indirecta, según la sustancia o el contenido, el objeto de la comunicación y la finalidad de la misma.
Las características del fenómeno al cual estamos refiriendo son las siguientes: destrucción total, mutilación, amenazas, indicaciones verbales de la intención del suicida, desesperación, depresión, infelicidad, consuelo, imposibilidad de hacer frente a los problemas, culpa, etc. Aunque se desconocen las características fundamentales de este fenómeno, las básicas parecen ser la incapacidad de alegrarse y el abatimiento.
Diversos tipos de suicidio:
Egoísta: puede observarse en la familia, la religión y la sociedad.
Altruista
Anómico
En lo que respecta al control del suicidio podemos destacar que este puede llevarse a cabo tanto de forma interna como externa.
Las personas vinculadas estrechamente con la víctima suelen tener diversas reacciones, tales como sentimientos de pérdida, tristeza, rabia, culpa, vergüenza o confusión, responsabilidad por la muerte, fracaso, asombro, duda, repulsión, etc. También hay casos en que han expresado sentir alivio por quedar libres de molestias.

Ansiedad, Angustia y Tension

Ansiedad y Angustia… La tensión emocional tiene un impacto corporal tal que produce una serie de síntomas desagradables, ambiguos y que incluso pueden ser más amenazantes por sí mismos que por las causas iniciales de la ansiedad: Respiración agitada, molestias musculares, pinchazos, tics, malestar de estómago, dolor de cabeza, temblor, sudor hipersensibilidad, etc. Mareo, nauseas, sensaciones de vértigo. Taquicardias y ataques de ansiedad injustificados. Irritación , disminución o compulsión del deseo erótico, desánimo ocultado por un ritmo hiperactivo, conductas desorganizadas como ( comer, comprar, mentir, robar, jugar, etc.) El objetivo de la psicoterapia es detectar y atajar las distintas fuentes de angustia, para así eliminar los síntomas físicos molestos. El psicólogo nos adiestra en el control de las situaciones que nos desbordan, resolvemos mal o en las que reaccionamos peor de lo necesario. Miedo Nuestra mente aprende por experiencia qué situaciones son peligrosas y de qué manera se pueden controlar o huir de ellas. En ocasiones este sistema defensivo falla por distintas razones y el cerebro nos señala como peligrosas cosas que en realidad no lo son o nos sentimos impotentes para resolverlas o poder olvidarlas. Algunos ejemplos de miedos irracionales que aparecen con más frecuencia en la consulta de un psicólogo son: Aquellos que se dan ante nuestras propias reacciones físicas desconocidas e inquietantes (hipocondriasis ) Temores a los juicios negativos que puedan hacer los demás a noser queridos (inhibición, complejo de inferioridad). Miedo a ser mirados. Miedo a hacer el ridículo, a ruborizarnos o que nos delate la vergüenza ( fobia social ) Sentirnos agobiados como si fuera a faltarnos la respiración o miedoa marearnos (agorafobia ) Sospechas inconfesables sobre nuestra personalidad, ideas que se convierten en absurdas tiranías (ideas sobre-valoradas, baja auto-estima ). Los miedos irracionales pueden interferir en nuestra vida de tal modo que se convierta en una pesadilla que nos va robando la vitalidad: es el momento indicado para iniciar una terapia psicológica para aprender a controlar el miedo antes de que nos someta a su capricho. Obsesiones Las obsesiones consisten en la inseguridad de si algún funcionamiento básico de nuestra actuación diaria pueda estar fallando. Esta penosa sensación conduce a gastar mucho tiempo asegurando que las cosas están ‘en orden’, como sinos hemos lavado bien las manos, si nuestro lenguaje es adecuado, si la puerta que acabamos de dejar cerrada lo está realmente, si podemos fiarnos de nuestra memoria y así sucesivamente.., Con frecuencia las ideas obsesivas hacen mal pensar del funcionamiento mental, como si se temiera que de pronto fuesen a descontrolarse impulsos absurdos. Las obsesiones conducen a una serie de rituales protectores quese complican hasta la tortura. La psicoterapia es capaz de ponerfreno a este proceso creciente de sospechas y enseñaa extinguir la conducta obsesiva. Depresión La depresión es un trastorno del ánimoproducido por insatisfacción y sufrimiento prolongados,inadaptación, frustraciones intensas y fragilidad de la personalidad -especialmente en momentosde cambio-. Es un desequilibrio de nuestro sistema nervioso, difícil de reponer por alterar precisamente las capacidades para rehabilitarnos: Emocionales: tristeza, irritación, desesperanza, hipersensibilidad. Intelectuales: Falta de concentración y memoria, negativismo, culpa, indecisión, autocrítica excesiva. Comportamiento: Apatía, desmotivación, evitación de esfuerzos, aislamiento. Si la depresión es grave debe tratarse con una medicación acompañada de una psicoterapia (especialidad de los psicoterapeutas) para ayudar a la recuperación y controlde la depresión, estudiar las causas que la han producido y evitarrecaídas. Si la depresión es moderada, la psicoterapia es el tratamiento ideal. Pareja y familia El proyecto de pareja, que tantas ilusiones suscita al comienzo, contiene exigencias e ideales que se concretan condificultad en la práctica. Imperfectamente preparados en el arte de las relaciones humanas, seacumulan problemas de adaptación y comunicación que, malresueltos, quedan eternamente pendientes, produciendo una gradual insatisfacción (ejemplo). La pareja suele atravesar diferentes fases de ajuste a distintos cambios: trabajo, hijos, maduración natural, divergencia de intereses, o simplemente el paso del tiempo. Estas distintas problemáticas suscitan momentos críticos que generan desconcierto y hacen surgir el desencanto al punto de hacer dudar de si merece la pena continuar la vida en común. Acudir a un psicólogo experto en temas de relaciones humanas resulta una idea acertada para abrir un canal de comunicación, analizar, aclarar las situaciones y reconducir una relación con riesgo deseparación. Asimismo, son motivos de consulta las dificultades de relación con los hijos o del sistema familiar. Crisis Es hasta cierto punto normal que una persona pueda atravesar una intensa crisis personal producida por algunasituación de cambio (profesional, amorosa, hijos, muertes, emigración, etc.). Los sentimientos de angustia, confusión y desorientación pueden desbordarnos y requerir algo más que un sedantes o salidas desesperaras (como el alcohol, el juego patológico, la comida, la compra compulsiva ,la mentira, etc.) La orientación y el apoyo psicológico nos ayudan a reencontarnos a nosotros mismos. Habilidades sociales Las técnicas de animación grupal: juegos didácticos, ejercicios de expresividad y creatividad, simulación de situaciones, psicodrama y otras técnicas de dinámica de grupo ayudan a desinhibirnos y superar el exceso de timidez, cautela, y en general las dificultadesde trato social . Esta forma de ayuda psicológica se lleva acabo por medio de Talleres de Relaciones Humanas en grupos reducidos.

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Adolescencia vs Rebeldia -Padres e hijos-

Como toda dificultad de interrelación, ésta tiene dos facetas. Una es la de los padres y otra, la de los hijos.

Para ninguna dificultad hay recetas universales, cada familia es un mundo diferente. Pero hay ideas básicas y se las voy a comentar.

 POR EL LADO DE LOS PADRES.
1. Su autoridad sigue existiendo recuérdenlo. Pero ya no es total porque ya no tratan con hijos pequeñitos, sin criterio propio.
2. La autoridad ahora se basa en la reflexión y en el prestigio. Los hijos van a obedecer porque ustedes saben más y porque ustedes son buenos y aman a sus hijos.
3. Usen razones y revisión de consecuencias.  Así también les enseñan a pensar y decidir.
Por supuesto que habrá temas extremos en que se pueden imponer a pesar de las objeciones del hijo (por ej., si quiere abandonar el colegio y ustedes deciden que no).
4. En esta etapa de la vida de los hijos cobra más importancia la cortesía. Y no es que antes no importara, sino que el adolescente es más sensible a sus derechos y a su valor personal.
Así que a tratarlos con los buenos modales que usamos con otros adultos. Y de ese modo también ustedes podrán exigir la misma cortesía.
5. Eviten, a toda costa parecer dogmaticos,  (aunque lo sean). Los jóvenes gustan de oponerse a todo lo establecido. Es un modo de afirmarse, como diciendo Yo también soy pensante.
6. Sean menos críticos con ellos.  Critiquen sólo lo verdaderamente importante. No hay que darles a los chicos la ocasión de sentirse víctimas.

POR EL LADO DE LOS HIJOS.
1. Que entiendan que padre/madre son eso: padres y amigos especiales diferentes, a los companeros de colegio o amiguitos de grupo.  Que sepan que ustedes esperan respeto y no sólo cariño. Y que les duele  cuando no lo reciben.
2. Que vean que ustedes confían en sus capacidades -cada día mayor- para razonar y decidirse por lo mejor.  Y que poco a poco les dan independencia, en la medida en que muestran merecerla, porque la libertad se apellida responsabilidad.
3. Que escuchen de ustedes que los aman y los cuidan, que son lo mas importante para ustedes. Porque esa es su misión y la realizan con gusto. Que entiendan que el chico/a “libre” es un pobrecito abandonado, al que ustedes miran con compasión y no con menosprecio.
4. Vigilen las influencias que están recibiendo, de los medios o de las amistades. Hay que contrapesar las malas influencias o suprimirlas cuando se puede.
5. Cuando su hija/o pierda el control emocional QUE NO les pase a ustedes lo mismo, por favor. A un grito no se responde con otro, o una falta de respeto no justifica otra falta de respeto. Eso los desmerecería sin remedio.
6. Como prevención, usen lo ya entregado en los envíos de folletos mensuales sobre Castigos, rendimiento en el colegio y sobre Establecer Normas.

No existen criterios educativos preestablecidos que sirvan para todos los hijos, ni consejos profesionales estándar que actúen como? barita mágica? para solventar un problema. Cada familia es distinta como lo es cada uno de los miembros que la integran, en ese sentido veo a diario en la consulta lo efectiva que resulta la atención psicoanalítica en jóvenes problemáticos o desorientados y en padres desesperados por el comportamiento de los mismos. Sólo a través de la educación, la tolerancia, la paciencia es posible un crecimiento saludable. Tampoco hay que olvidar que en este tiempo de la vida se manifiestan en muchos jóvenes procesos patológicos: depresión, ansiedad, enfermedades psicosomáticas, psicosis, anorexia, bulimia, etc. Por lo que no hay que banalizar cuando nuestro hijo o nuestra hija se muestran ?trabajosos? en la adolescencia, en muchas ocasiones estos síntomas son la señal de alarma que nos avisa de que algo falla. Ponerles solución acudiendo a un profesional especializado evitará que la patología se instale, pues los jóvenes responden rápidamente al tratamiento, amén de evitar problemas mayores como el fracaso escolar, el aislamiento social o la drogadicción.

A medida que los chicos crecen y se van adentrando en la adolescencia se modifican las relaciones entre padres e hijos

Estos últimos se van volviendo cada vez más rebeldes como resultado de que su carácter está cambiando.

Esto lleva a que la comunicación con ellos sea cada vez menos frecuente y que nos cuestionen todo lo que decimos.

La principal preocupación de los padres es saber qué hacer para que pasen este periodo de transición entre la niñez y la juventud de la forma más pacífica posible y disminuir de ésta manera las conductas rebeldes.

La rebeldía se puede definir, para comenzar, como una característica propia de la adolescencia.

Esta se manifiesta en la forma de comportarse de los adolescentes que va desde protestar hasta el enfrentamiento con los padres u aquellas personas que los tienen a su cargo.

Este comportamiento se debe a que el adolescente está buscando independizarse de la relación de dependencia que tienen con sus padres para empezar a vivir como un adulto y llegar así a encontrar su propia identidad.

Pero este proceso se hace difícil cuando choca con los padres y no puede ni siquiera controlar su propio carácter.

Esto se evidencia en las discusiones frecuentes que mantiene con estos y en el descontento y la frustración que le genera la forma en que sus padres lo tratan.

Necesita un cambio de actitud en sus padres, que estos le permitan adquirir su independencia tratándolo como un adulto.

Por este motivo la mayoría de las discusiones entre el adolescente y sus padres serán por el reclamo que el chico hace para adquirir nuevos privilegios como puede ser la extensión del horario de salida, la ropa que se va a poner, el peinado, etc.

Aparte de esto, el adolescente debe luchar con su carácter ya que se encuentra desorientado por las transformaciones que está sufriendo no solo a nivel físico sino también en sus sentimientos y en su forma de pensar y ver las cosas.

Está cambiando y todo lo que experimenta es nuevo, esto lo asusta y lo desconcierta por ello pierde el control sobre sus emociones y se revela ante aquello que no conoce y por lo tanto no puede controlar.

Rechaza reglas y normas que él no considera lógicas o le parecen absurdas ó injustas, ya sean sociales o familiares, y se niega a cumplirlas.

Necesita tiempo para dominar su carácter, está creciendo y está aprendiendo a valorar por sí mismo la realidad de todo lo que lo rodea.

La pregunta es qué podemos hacer los padres en esta etapa que resulta tan difícil para ambas partes.

A continuación se dan varias sugerencias para tener una mejor relación con nuestro hijo adolescente y evitar comportamientos rebeldes.

*Ser críticos sólo en lo esencial.

No podemos juzgar ni criticar aquellos aspectos de nuestro hijo que no sean realmente importantes para nosotros, porque sí lo será para él ya que es su forma de identificarse con su grupo de amigos.

Debemos corregirlos en temas realmente importantes como el respeto a los demás, la violencia, el alcohol, cumplir con sus responsabilidades, etc.

Es la mejor manera de evitar discusiones y de que realmente nos escuche.

* No cuestionarse su estado de ánimo.

No darle mucha importancia cuando cambia sus estados de ánimos, ya que está experimentando emociones y sentimientos nuevos, pero si estar atentos para mirar signos que nos muestren que algo anda mal en su comportamiento o conducta.

También se puede dar que se sienta desganado en todo lo que hace, para evitar esto hay que darle buenos ejemplos y reforzar sus comportamientos positivos.

*Darles responsabilidades.

No es bueno la sobreprotección, hay que dejarlos que se relacionen con sus pares.

Darles responsabilidades para luego pedirles cuentas y no sobreprotegerlos es lo mejor, hay que comenzar a tratarlos como adultos.

*Intentar mantener una buena comunicación.

Esta se debe cultivar desde la niñez para lograr con nuestros hijos una relación basada en la confianza y el respeto.

Hay que intercalar las conversaciones serias y los momentos divertidos con nuestros hijos, buscar ocasiones para hacer actividades con ellos y disfrutar del tiempo que pasamos juntos.

Esto ayudará a que en la adolescencia, sea más fácil entendernos con ellos y se podrán evitar de esta manera muchos comportamientos rebeldes.

Sugerencias: -Para evitar adicciones en los adolescentes es necesario que los padres establezcan una relación con sus hijos de comunicación abierta y procurar estar con ellos cuando más los necesiten

-Los padres deben atender los cambios de ánimo que tienen los adolescentes y aprender a reconocer los síntomas de la depresión para impedir que está llegue a sus últimas consecuencias.

-Establecer reglas de común acuerdo en cuestión a las libertades que deban tener los adolescentes pero también dejar claro las restricciones que deban cumplir y explicar las razones por las cuales existen tales limitantes para poder corregir cualquier inconformidad que pueda surgir.

 

 

La Mania la otra faceta del Depresivo

La manía, que es denominada en términos psiquiátricos como hipertimia o síndrome maniforme, consiste en un cambio radical del estado de ánimo. La exaltación de las funciones mentales produce un comportamiento específico en la persona afectada; las emociones son más intensas, el pensamiento se acelera, disminuye la necesidad de dormir y aumentan las necesidades sexuales y de interrelación. Esta fase deviene un período muy agradable para el bipolar. Siente que se encuentra mejor que nunca y dicha sensación implica algunos peligros como, por ejemplo, dejar de tomarse la medicación. Citamos seguidamente una serie de síntomas propios de la euforia: – Sobrevaloración de las propias capacidades. La convicción de que todo es posible para ellos comporta a menudo actitudes temerarias que conllevan un peligro evidente. – Exaltación de las emociones. Puede suceder que el bipolar experimente un cierto enamoramiento, a veces hacia una persona desconocida, o bien hacia alguien que nunca elegiría en un estado de ánimo normal. Dicho enamoramiento suele desaparecer cuando llega la fase depresiva. – Promiscuidad sexual. El enfermo bipolar puede ser infiel a su pareja sin darse cuenta de las consecuencias emocionales. – Inicio de diversas empresas que muy a menudo son inviables. Se asocian para emprender unos negocios que son, en general, improductivos o nada rentables. Estas iniciativas suelen durar poco. – Cambio de prioridades: el interés que demuestran por una determinada cuestión desaparece fácilmente para dirigirse hacia otro objetivo. – Una constante actividad que puede ir acompañada de pérdida de peso. – Planificación continuada de encuentros con diferentes personas a una misma hora y en lugares diferentes. Ello se debe a la ilusión de sentirse capaces de estar en todas partes y llegar donde sea y cuando sea sin problema alguno. – Ideas que surgen a gran velocidad: experimenta una fluidez muy grande en el pensamiento. No obstante, ello no significa que las ideas sean siempre buenas ideas, La creencia de ser superior por el hecho de pensar más lúcidamente y a una mayor velocidad que los demás hace que la autocrítica desaparezca. – Compra compulsiva de artículos superfluos sin reparar en gastos. Generalmente, adquieren cosas que no usarán, o que usarán muy poco tiempo y pronto las dejarán de lado. De hecho, pueden observarse cambios cuando el afectado entra en la fase eufórica que se repiten. Por ejemplo, algunos familiares de bipolares han observado que cuando el enfermo entra en la manía cambia su marca de tabaco, su forma de vestir, cambia su alimentación, necesita escribir poesías o muestra un interés sorprendente por los cataclismos mundiales… Observar estos comportamientos ayuda a saber cuándo la persona bipolar está entrando en la fase de euforia. También cabe destacar la grandilocuencia y la megalomanía como aspectos que se presentan en esta fase de la enfermedad. Además de tener un gran concepto de sí mismo, el afectado cree a menudo que tiene una misión que cumplir y surgen ideas delirantes. Una idea delirante es aquella que choca con la lógica racional y es refutable con argumentos tangibles. En dicho estado, algunas personas llegan al estado delirante: pueden creer que poseen capacidades curativas, o que pueden solucionar conflictos mundiales sin problema. Convicciones como éstas pueden manifestarse aún con mayor fuerza según los casos: el individuo cree proceder de otro planeta, cree tener facultades sobrehumanas, que la televisión habla de ellos.  

  Existen casos en que las fugas de la realidad están revestidas de un gran contenido mesiánico y se consideran los enviados para salvar el mundo.

Estos delirios y alucinaciones se denominan síntomas psicóticos. En los casos de bipolares del tipo I se presentan en un 70 por ciento y ello dificulta un primer diagnóstico. A menudo se confunde con la esquizofrenia.

Otra característica de la fase eufórica es el cambio que el enfermo experimenta hacia su pareja, que parece no importarle, hacia su familia o sus hijos. Muestra una cierta aversión a todos ellos y también una manifiesta dejadez en el ámbito profesional. El trabajo no les importa nada.

Resumiendo, pues, la sintomatología de la fase maníaca más frecuente es la siguiente:

- Sentimientos de bienestar desproporcionados e injustificados.

- Delirios de grandeza.

- Dificultad de concentración.

- Sentimientos de ser invencible.

- Creencias no realistas sobre las propias posibilidades.

- Hiperactividad.

- Incapacidad para relajarse o permanecer inactivo.

- Irritabilidad extrema.

- Disminució del sueño (necesidad de dormir inferior a las tres horas).

- Pensamientos rápidos y acelerados.

- Falta de buen juicio.

- Abuso de drogas como el alcohol o el tabaco (entre otras).

- Sentimientos de euforia y de bienestar desproporcionados.

- Habla rápida y algunas veces de dificil comprensión.

- Incremento de los niveles de energía y de actividad.

- Grandiosidad y autoestima exagerada.

- Verborrea (hablar mucho más de lo habitual).

- Fuga de ideas o experiencia subjetiva de la aceleración del pensamiento.

- Distracción extrema hacia cosas irrelevantes.

- Agitación psicomotora evidente.

- Implicación en actividades de riesgo: gastar mucho dinero, actividad sexual descontrolada, inversiones económicas absurdas…

- Pensamientos recurrentes sobre la muerte y el suicidio.

La manía, por tanto, puede provocar un deterioro grave en el ámbito laboral, en las relaciones sociales y del entorno.

Después de una fase de euforia, llega la depresión. En este momento, la persona recuerda todo lo que ha hecho durante su estado eufórico. Ello genera sentimientos de culpa, o de ridículo que puede agravar la sintomatología propia del estado depresivo en el que ahora se encuentra.

Transtorno Bipolar

TRASTORNO BIPOLAR

 Cada uno tiene altibajos de ánimo: la felicidad, la tristeza, y la ira son
emociones normales y una parte esencial de la vida diaria. En contraste, el
TRASTORNO BIPOLAR es una condición médica en la cual la gente tiene unos
altibajos fuera de proporción, o totalmente sin relación con los eventos de la
vida. Estos altibajos afectan los pensamientos, sentimientos, salud física,
comportamiento, y el funcionamiento. El trastorno bipolar no es su culpa, ni es
el resultado de una personalidad “débil” ó inestable. Es un disturbio que tiene
tratamiento médico para el cual hay medicamentos específicos que ayudan a la
mayoría de la gente.

¿Cuando empieza el Trastorno Bipolar, Depresión Bipolar o Trastorno Maniaco- Depresivo (antiguamente)?
El trastorno bipolar comienza generalmente en la adolescencia o la temprana edad
de la madurez, aunque puede comenzar a veces durante la niñez temprana o tan
tarde como los 40 o 50 años. Cuando alguien con más de 50 años tiene un episodio
maníaco (hipertimía) por primera vez, es muy probable que la causa sea un problema que imita el disturbio bipolar (i.e. , enfermedad neurológica o los efectos de drogas, alcohol, o algunos medicamentos prescritos).
¿Por qué es importante diagnosticar y tratar el trastorno bipolar tan pronto
como sea posible?
Como promedio, la gente ve de 3 a 4 médicos y pasan
más de 8 años antes de que reciban un diagnóstico correcto. Previos
diagnósticos, tratamiento adecuado, y encontrar los medicamentos debidos pueden
ayudar a la gente evitar lo siguiente:

  • · El suicidio. El riesgo es más altos en los años iniciales de la enfermedad.
  • · El abuso de alcohol/sustancias. Más de 50% de aquellos con el disturbio
    bipolar abusan el alcohol o las drogas durante la enfermedad.
  • · Problemas matrimoniales y del trabajo.
  • · El tratamiento inmediato mejora las perspectivas para un matrimonio estable y un trabajo productivo.

Las dificultades del tratamiento. Hay evidencia que mientras más episodios
de altibajos que una persona tiene, más difícil es de tratar los episodios
que siguen posteriormente y los episodios pueden ocurrir más frecuentemente.
(Esto es a veces referido a como un “encender” otra llama, una vez que el fuego
ha comenzado y se ha esparcido, entonces es más difícil para apagarlo.)
El tratamiento incorrecto, impropio, o parcial. Una persona diagnosticada
por error con depresión solamente en lugar del Depresión Bipolar puede
recibir antidepresivos incorrectamente sin medicamento anti-maníaco. Estos
pueden ocasionar episodios maníacos y hacer que el curso general de la
enfermedad empeore.

¿Qué causa el Trastorno Bipolar?

No hay una causa singular ni garantizada del Trastorno o Depresión bipolar, pero la
investigación sugiere fuertemente que es frecuentemente un problema heredado
relacionado con una falta de estabilidad en la transmisión de impulsos de
nervios en el cerebro. Este problema bioquímico hace a la gente con este trastorno
sea más vulnerables a la tensión (stress) emocional y física. Si hay un contratiempo
de la vida, el uso de sustancia, la falta de sueño, u otra estimulación
excesiva, los mecanismos del cerebro normales no trabajan siempre adecuadamente
para restaurar el funcionamiento.
Esta teoría de un interactuar de vulnerabilidad innato con un estímulo ambiental
es similar a teorías propuestas para muchas otras condiciones médicas. En la
enfermedad del corazón, por ejemplo, una persona podría heredar una tendencia
para tener el colesterol alto o la presión arterial alta, que hace que dañe
gradualmente el suministro de oxígeno al corazón. Durante la tensión, tal como
el esfuerzo físico o la tensión emocional, la persona podría desarrollar
repentinamente dolor del pecho o tener un ataque al corazón si el suministro de
oxígeno se baja demasiado. Al igual que con la enfermedad del corazón y otras
condiciones médicas, el tratamiento para el disturbio bipolar se centra en el
tomar los medicamentos debidos y haciendo cambios del estilo de vida para
reducir el riesgo de episodios de altibajos.

 

¿Cuáles son los síntomas del TRASTORNO BIPOLAR?

Durante el proceso del trastorno bipolar, cuatro diferentes tipos de episodios
de ánimo pueden ocurrir:
1. La manía (episodio maníaco). La manía frecuentemente comienza con un sentido
agradable de energía mejorada, creatividad, y la facilidad social-sentimientos
que pueden rápidamente escalar fuera de control en un episodio maníaco. La gente
con manía típicamente carece de comprensión, niegan que las cosas andan mal, y
culpan con cólera a cualquier persona que señala al problema. En un episodio
maníaco, los siguientes síntomas se presentan por lo menos por una semana, hasta
el punto que la persona tiene problemas funcionando de un modo normal:
Sintiéndose extraordinariamente “alto”, eufórico, ó irritable (ó apareciendo
de esta manera a aquellos que lo conocen bien) Por lo menos cuatro (y
frecuentemente casi todos) de las siguientes condiciones:
- Necesitar dormir un poco pero todavía teniendo altos niveles de energía
hablando tan rápidamente que otros no pueden seguir lo que usted quiere
decir.
- Tener pensamientos acelerados y sin control.
- Que se distrae tan fácilmente que cambia la atención entre muchos temas en
sólo algunos minutos.
- Teniendo un sentimiento inflado de poder, grandeza, o de importancia.
- Haciendo cosas temerarias sin preocupación acerca de las posibles malas
consecuencias tal como gastar demasiado dinero, actividad sexual impropia,
hacer inversiones tontas en el negocio

- En casos muy severos, pueden haber síntomas psicóticos tal como alucinaciones
(oyendo o viendo cosas que no están allí) ó ilusiones (creyendo firmemente en
cosas que no son verdaderas).
2. La Hipomanía (episodio hipomaniaco ). La Hipomanía es una forma más moderada
de manía con síntomas similares pero menos severos y el deterioro es menos
también. En episodios hipomaníacos, la persona puede tener un ánimo elevado, se
siente mejor que lo usual, y es más productiva. Estos episodios frecuentemente
hacen a uno sentirse bien y la búsqueda de la hipomanía puede hasta hacer que
la gente deje de tomar su medicamento. Sin embargo, con demasiada frecuencia hay
un precio severo que pagar por la hipomanía ­ya sea escalar hasta la manía ó un
descenso a la depresión.
3. La depresión (episodio depresivo mayor). En un incontrolable episodio
depresivo “mayor”, los siguientes síntomas se manifiestan al menos por 2 semanas
y hacen las cosas difíciles para que usted funcione bien:
- Sentimiento triste, decaído, melancólico o pierde interés en las cosas que
usted disfruta normalmente
Por lo menos cuatro de los siguientes:
- Problemas al dormir o dormir demasiado
- Pérdida de apetito o comer demasiado
- Problemas al tratar de concentrarse o en hacer decisiones
sintiéndose que todo va lento o sintiéndose demasiado agitado que no puede
estar tranquilo
- Sintiéndose inútil o culpable o teniendo muy bajo estimo
- Pérdida de energía o sintiéndose cansado todo el tiempo
- Pensamientos de suicidio o de muerte.
Las depresiones severas pueden también incluir alucinaciones ó ilusiones.
4. El Episodio mixto. Quizás los episodios más debilitantes son aquellos que
involucran al mismo tiempo síntomas tanto como de manía como de depresión o
frecuentemente se alternan durante el día. Usted está excitado ó agitado como en
la manía pero también se siente irritable y deprimido, en lugar de sentirse como
si podría conquistar el mundo.
¿Cuáles son los diferentes patrones del Trastorno Bipolar?
La gente varía en los tipos de episodios que generalmente tienen y cuan
frecuente se sienten enfermo. Algunos tienen iguales números de episodios
maníacos y depresivos; otros tienen principalmente un tipo o el otro. Por
promedio, las personas con disturbio bipolar tienen cuatro episodios durante los
primero 10 años de la enfermedad. Es más probable que los hombres comiencen con
un episodio maníaco, las mujeres con un episodio depresivo. Mientras que un
número de años puedan transcurrir entre los primeros dos o tres episodios de
manía o depresión, la mayoría de la gente sin tratamiento eventualmente tienen
episodios más frecuentes. A veces estos son determinados por las estaciones del
año (por ejemplo, un episodio hipomaniaco en el verano y otro de depresión en el
invierno). Un pequeño número de gente pasan por un ciclo en forma frecuente o
hasta continuamente durante el año.
Los episodios pueden durar días, meses, ó a veces hasta años. Como promedio, sin tratamiento, episodios maniacos o hipomaniacos duran algunos meses, mientras
depresiones frecuentemente duran mucho más de 6 meses. Algunas personas
recuperan completamente y pueden pasar muchos años entre episodios sin ningún
síntoma, mientras que otros continúan teniendo débiles pero preocupantes
episodios de depresión o de altibajos.
Términos especiales que se usan para describir patrones comunes
En el Trastorno Bipolar I , una persona tiene episodios maníacos o mezclados y
casi siempre tiene depresiones también. Si usted se ha enfermado recientemente
por primera vez y le ocurrió con un episodio maníaco, aún se le considerada que
tiene un Trastorno Bipolar I. Es probable que usted continuará teniendo
episodios de depresión en el futuro, así como manía­ menos que usted obtenga
tratamiento efectivo.
En el Trastorno Bipolar II, una persona tiene solamente episodios hipomaníacos y depresivos, no episodios maníacos o completamente mezclados. Este tipo es frecuentemente difícil de reconocer porque hipomanía puede parecer
“sobrenormal,” especialmente si la persona se siente feliz, tiene mucha energía,
y evita tener problemas serios. Si usted tiene el disturbio bipolar II, usted
puede pasar por alto la hipomanía y buscar tratamiento solamente para sus
depresiones. Lamentablemente, si el único medicamento que usted recibe es un
antidepresivo, hay un riesgo que el medicamento le pueda causar una brusca
subida de ánimo ó iniciarle un ciclo de reacciones más frecuentes.
En el Trastorno Bipolar Cíclico Rápido , una persona tiene por lo menos cuatro
episodios por año, en cualquier combinación de maníaco, hipomaniaco, combinado, ó episodios depresivos. Este patrón de episodios se ve en aproximadamente del 5%
al 15% de pacientes con disturbios bipolares. Resulta a veces en la “búsqueda”
de depresiones con antidepresivos, que pueden alentar una reacción de manía,
seguida por una caída a la depresión (i.e. , usted continua subiendo y bajando
como una montaña Rusa).
El Trastorno Esquizoafectivo : Este término se usa para describir una condición
que en algunos modos traspasan con el Trastorno Bipolar. Además de la manía o
depresión, hay síntomas psicóticos persistentes (alucinaciones ó ilusiones)
durante los momentos cuando los síntomas de ánimo están bajo control. En
contraste, en el Trastorno Bipolar, cualquier síntoma psicótico que ocurre
durante episodios severos de manía o depresión terminan cuando el ánimo regresa
a lo normal.

Senales y Sintomas de la Depresion

DESGANO, DESMOTIVACIÓN

El ser humano necesita ‘motivos’ para actuar, deseos, ilusiones, objetivos que den sentido a su vida. A la depresión se llega, y una vez llegados, permanecemos en ella por una apatía, una desgana, una desilusión y falta de sentido en nuestras vidas que nos parece ‘vegetativa’, absurda.

Sin motivación no estamos predispuestos a actuar, y más bien la tendencia es a abandonarse en la inactividad, en un esperar sentir una motivación positiva, que se transforma en desesperación en la medida de que nos cansamos de esperar.

La motivación, las nuevas ilusiones, ¿cómo pueden aparecer en nosotros?. El hecho de que estando bien parecen existir espontáneamente nos induce a creer que es algo ‘natural’, algo que -si funcionamos bien- debería estar ahí como el ritmo respiratorio o el pulso del corazón. Pero lo cierto es que la motivación no es constante e incombustible, no es seguro que esté ahí siempre, y cualquier persona normal atraviesa momentos de vacío y desgana provocados por que las etapas acaban, los deseos se realizan, y porque abundan los tropiezos y fracasos.

Forma parte de las habilidades normales rehacerse, trabajar en nuevas direcciones, explorar nuevos caminos, buscar nuevas motivaciones. Por consiguiente sería más preciso considerar que el estar motivados consiste en:

  • [a] mantener los objetivos, las ilusiones si ya las tenemos, para que no languidezcan por cansancio, olvido, dispersión, tentaciones, etc.
  • [b] buscar nuevas cuando ya se han acabado las anteriores, lo que requiere un comportamiento de exploración, de búsqueda, de correr el riesgo de probar cosas nuevas.

  Con el apartado [a] entramos en el capítulo de la madurez de una persona adulta, de su capacidad para perseverar ante las dificultades, la firmeza de no caer en el derrotismo antes de tiempo, el ser capaces de reanimarnos, darnos nuevo aliento evocando las razones y las cosas que daban sentido a nuestros planes, re-vitalizar, limpiar las motivaciones que se han diluido o se han olvidado en el trajín del día a día (a esta operación la podríamos llamar el arte de auto- motivarse  

Estas capacidades son esenciales para combatir el cansancio, el olvido, las dudas y la tardanza irritante que producen los obstáculos y pegas que van surgiendo.

La depresión se agarra muchas veces al “no tengo fuerzas para seguir”. Parece que hayamos contraído una enfermedad que nos debilitase la capacidad de proseguir el conjunto de nuestras metas: esa falta de energía no es otra cosa que una motivación negativa, que viene a ser todo lo contrario de lo que estamos describiendo como la capacidad de auto-motivación exitosa: constantemente nos comportamos como lo haría un enemigo que nos quisiera desanimar: “¿porqué no lo dejas?”, “¿y no sería mejor renunciar a todo y descansar?”, “seguramente todo irá a peor y los esfuerzos serán inútiles”. Igual que existe el arte de animar el trabajo de un equipo también está el arte -menos útil ciertamente- de desinflarlo, desanimarlo y desmotivarlo.

En cierto modo lo humanos tenemos un ‘equipo’ o conjunto de deseos, pero en ese cesto pude haber una manzana podrida que se dedica a sabotear el al resto simplemente porque está lleno de rencor y resentimiento por alguna cosa que le ha ido mal. Es como si pensara ese deseo, “si a mi me va mal, que ninguno de mis colegas tenga tampoco éxito y así compartiremos todos la pena”.

Es de suponer, que la persona hábil bajo el punto de vista de saberse auto-motivar, se plantea más bien la estrategia constructiva contraria: “salgamos los demás adelante, y a cambio de esa colaboración podremos consolarnos mejor de la desgracia e incluso estaremos en mejor disposición de buscar alternativas y compensar lo que fue mal”.

La educación del carácter durante la infancia es muy importante para resultar buenos auto-motivadores. Si los educadores nos han transmitido  confianza en nosotros mismos, nos han inculcado valor para resistir las dificultades,  nos han enseñado a tolerar las frustraciones y las demoras en la realización  de los deseos, a ser tolerantes y prácticos con lo errores, a controlar el malhumor y la ira, y han estimulado en nosotros una buena imaginación y capacidad de invención, entonces seremos perfectamente hábiles para resistir e imponerlos ante las desgracias. Si por el contrario nuestros educadores reprimían nuestras iniciativas, nos ridiculizaban en exceso, nos mimaban o facilitaban las cosas impidiendo el desarrollo de nuestra fortaleza, si nos hacían demasiado dependientes con el pretexto de protegernos, nos aterrorizaban demasiado o nos volvían excesivamente auto-exigentes, puede ser que estemos peor preparados para el arte de saber re- vitalizarnos, re-motivarnos positivamente (porque criticarnos y castigarnos por ello no sería precisamente un buen ejemplo de motivación positiva) cuando el cansancio y la flaqueza aparecen.

En el apartado [b], la búsqueda de nuevas objetivos, la habilidad de edificar nuevas vidas sobre las cenizas de las anteriores marca la diferencia entre la persona que se hunde ante el fracaso, la muerte o la enfermedad, y la que se remonta. En numerosas ocasiones podemos observar que por un lado la persona ‘derrotista’ se abandona en exceso ante la auto-complacencia en la desgracia (“pobre de mí”, “he tenido mala suerte”, “la vida me trata injustamente”), que es una suerte de dolor pasivo, un re-volverse sobre la misma herida una y otra vez, para que el asombro y el dolor paralizante nos ofusquen y nos hagan sentir impotentes.

Por otro lado, la persona por pudor, miedo, intolerancia u orgullo, no se atreve a buscar ‘consuelo’, a buscar una ‘contención al dolor’, y sobre todo no se atreve a pensar en distintas soluciones que pueda intentar llevar a la práctica, una detrás de otra, hasta ver resultados prometedores.

No se trata de que el dolor o la depresión agudas incapaciten totalmente para buscar salidas -porque aun la persona más impedida puede buscar ayuda externa si ve que ella sóla no puede- sino que lo que se quiere en esas circunstancias es más dolerse por lo malo que buscar lo bueno que te repare.

La conducta de búsqueda, de exploración, requiere desde luego cierta capacidad de aventura, de saber salir de los caminos ya estériles o acabados, de alejarse de las vías muertas para explotar territorios nuevos.

Este salir de lo conocido da mucho miedo, sobre todo si a lo largo de nuestra vida hemos procurado ir sobre seguro, por senderos convencionales, procurando no llamar la atención, temiendo demasiado la reprobación, buscando constantemente la aprobación de los demás.

Estas actitudes, aunque durante mucho tiempo nos han dado seguridad, tal vez nos preparan peor ante los cambios que aquellos que están acostumbrados a los cambios de residencia, de pareja, de trabajo o de país, capaces de empezar de nada con confianza y fe en ellos mismos y en el resultado. El miedo al cambio, a la novedad es, por consiguiente, un gran obstáculo para encontrar nuevas motivaciones. También es muy común encontrar gran dificultad  a la hora de tener otros roles que implican las situaciones nuevas (hacer de ‘soltera’ una persona que ha llevado muchos años de casada, hacer de alumno alguien que hace mucho tiempo que no ocupa esa posición, empezar un nuevo trabajo con la humildad del novato, buscar nuevas relaciones sociales como un recién llegado, nuevas actividades o aficiones en las que uno empieza de cero, etc.)

La flexibilidad de la personalidad nos ayuda a ‘ser de diversas maneras’, aunque a veces la educación, mal entendida, parece que predique más bien el ‘ser siempre la misma persona’, lo cual produce una rigidez peligrosa, sobre todo en las situaciones excepcionales que estamos contemplando, y las que nuestra sociedad compleja se empeña en proporcionarnos. Intelectualmente también se requiere de nosotros el arte ‘activo’ de buscar nuevas ilusiones, consistente en podernos imaginar acontecimientos agradables, historias posibles, nuevos caminos, nuevos parajes y por ello mismo tener ante los ojos una promesa de goce.

Las personas que desarrollan esta facultad siempre están buscando la manera de hacer que un fin de semana resulte algo memorable, una velada con amigos algo encantador, y una tarde lluviosa una ocasión para combatir el aburrimiento con deliciosas sorpresas. Dirigen su mente hacia preguntas como ¿qué podría hacer? ¿y de qué manera podría realizarse mejor? ¿y de qué forma tendría éxito?. Por así decirlo, se ganan a pulso, con el fruto de su esfuerzo mental el tesoro de una buena idea, magia que nunca se hubiera producido cayendo en la pasividad, la queja, el lamento y la protesta airada.

La búsqueda activa de ideas y propósitos es como hacer un crucigrama en el que las palabras que llenan un vacío hay que buscarlas en uno mismo más que en una hoja de soluciones. Implica un ponerse a pensar productivamente, un hacerle arrancar al cerebro listas de propósitos que, en vez de contemplarlos con frialdad maldispuesta y despreciativa, viéramos con la luz de una posibilidad digna de explorarse a falta de algo mejor, confiando en que este proceder, en alguno de los intentos, va a producir un enganche, una reacción más viva que de nuevo se transforme en categoría de ilusión.

Igual que la torpeza para hablar o la timidez se vencen practicando, en vez de sufriendo vergüenza y retirándonos a nuestra cueva interior, así las motivaciones nuevas vienen, se quedan y se hacen ‘auténticas’ en vez de forzadas con el empeño terco de intentar vivirlas lo mejor posible.

Se parece esto a lo que sucede cuando aprendemos algo que se nos resiste (conducir con fluidez, tocar un instrumento musical de forma que suene bien una canción, saber utilizar el ordenador, etc.) pero que una vez superada la fase ‘militar’ se transforma en utilidad y goce. El volcarse, sumergirse en el mundo externo, en actividades que al principio se nos aparezcan como formas inseguras y riesgosas de actuar, es la actividad que nos saca el ensimismamiento empobrecedor que nos ofrece la depresión.

El desánimo, huyendo de la búsqueda en el mundo, se agrava y se muestra insuficiente para salvarnos del apuro, y más bien nos invita a una destrucción desesperada.

APATÍA,DEBILIDAD,CANSANCIO

La reacción que la experiencia nos dicta frente a las sensaciones de cansancio, debilidad, falta de energías, es descansar hasta volver a encontrarnos repuestos. Claro esta que este principio es válido en la mayoría de las ocasiones ‘normales’ de agotamiento por una causa física (trabajo, ejercicio, número de horas que llevamos activos). Efectivamente, un adecuado descanso repone la tensión muscular, regula el metabolismo corporal y nos permite estar a punto para nuevas demandas.

En el caso en el que la debilidad está provocada por una enfermedad (una gripe, por ejemplo), más que reponer un exceso de cansancio conquistamos una normalidad perdida por un proceso patógeno excepcional.

En el caso de la depresión el estado de ‘debilidad’, atonía muscular, y en ocasiones pronunciado enlentecimiento es más el ‘estado’ de inactividad que fruto de cansancio o de proceso degenerativo. Se trata de un estado que la persona puede describir como ‘falta de energía’, y que predispone muy negativamente frente a los esfuerzos físicos tales como levantarse de la cama, ducharse, vestirse, desplazarse, etc.

Como hemos mencionado antes la repuesta puede ser la de ‘descansaré a ver si me recupero’ siguiendo los consejos de nuestro propio cerebro basados en la experiencia. Desafortunadamente esta estrategia supuestamente reparadora y protectora produce el efecto contrario al deseado.

Los fisioterapeutas conocen bien este problema estratégico: una persona ha tenido una lesión muscular, por ejemplo una tendinitis. Instintivamente deja de mover el brazo para ahorrarse dolor, pero esa inactivación a la larga produce involución muscular y pérdida de capacidad de movimiento, un retroceso. La solución, por el contrario, exige paciente y activa colaboración: ejercicios de recuperación progresivos.

Siguiendo este ejemplo, el síntoma de la falta de energía y apatía provoca a menudo un círculo vicioso similar: contra más descansada e inactiva está la persona menos energías y más debilidad tiene; en cambio, una recuperación progresiva, a primera vista antipática y penosa, produce sin embargo mejoras objetivas. El cansancio por consiguiente mejora cansándose más, fortaleciendo el sistema muscular con un ejercicio progresivo (paseos más largos, asumir mayor número de tareas, ocuparse más tiempo en actividades manuales). La actividad es la conducta opuesta a la inactividad, y por ello mismo, indirectamente pone freno y mejora el estado depresivo y es una buena medicina natural.
Así mismo la paradoja de cómo recuperar las energías perdidas consiste en utilizar las pocas energías que nos quedan en producir a través de una actividad forzada acopio de fuerzas.

PROCRASTINACIÓN (Dejar para después)

El cerebro tiene que decidir continuamente qué hacer y cuando. Diversos criterios son útiles para establecer turnos y organizar los recursos:

  • La vigencia de una necesidad.
  • La prioridad que puedan tener diversos objetivos.
  • Las posibilidades de éxito.
  • La oportunidad.
  • La economía de medios que requieren
  • Las recompensas que producen cada uno.
  • Los costes y las preferencias.

Manejar todo este conjunto de variables hace que tomemos decisiones basadas en producir lo máximo al mínimo coste como si de una empresa competitiva se tratase.

La depresión produce una combinación de estos tres factores:

  1. motivación disminuída
  2. dificultad de “start-up” (puesta en marcha)
  3. intolerancia a la frustración (mordacidad, irritación que produce sentir lo desagradable de una forma más intensa)

Estos factores son los responsables de una tendencia a dejar para el último momento la realización de ciertas acciones ‘antipáticas’ tales como hacer una llamada de teléfono ingrata o que nos produce sentimientos negativos, hacer un trabajo pesado, actuaciones que nos exigirían tratar con personas ante las que no nos encontramos cómodos.

La persona deprimida piensa “no estoy de humor ahora mismo para hacerlo, lo dejaré para otro momento”. Si, según los fríos cálculos de la conveniencia, esa acción tendría un tiempo óptimo (pensemos, a modo de ejemplo, en enviar un curriculum laboral antes de que se hayan presentado demasiados candidatos o enviar una carta de reclamación antes de que transcurra un plazo legal) entonces está habiendo un grado de perjuicio, de riesgo de fracaso, que va aumentando en función de cuanto atrasamos indebidamente su ejecución.

La depresión no altera nuestra inteligencia al punto de ofuscarla completamente como en determinados trastornos mentales en los cuales el enfermo no es consciente de estar enfermo, y por consiguiente, nuestra mente nos sigue avisando una y otra vez, con angustiosa insistencia, de que estamos a punto de perder una oportunidad, que todavía estamos a tiempo de enmendarlo.

¿Reaccionamos entonces? La respuesta es que mientras existe plazo de tiempo la procrastinación es posible, y por tanto la persona deprimida, en contra de toda lógica de optimización, sigue demorando con más temeridad, hasta llegar el último día, el último minuto, o llegando incluso a pedir aplazamientos excepcionales, y entonces, con suerte, si no estamos tan mal que nos digamos con ira auto-lacerante que “ya es tarde”, podemos hacerlo finalmente de la peor, más costosa y penosa de las maneras.

Esta conducta es altamente ineficaz y ansiógena -dicho sea de paso, a menudo la ansiedad en la depresión se genera de todas las maneras posibles- y la persona debe estar alerta de de su aparición y corrección sino quiere verse arrastrada a las peores pesadillas.

DUDAS, INSEGURIDAD

Tomar sencillas decisiones tales como qué prenda de ropa me compro,qué menú elijo o en qué dirección inicio un paseo es algo muy sencillo para una persona con un estado de ánimo normal, aunque ello no excluye que esa misma persona normal tendría pleno derecho a tener dudas sobre decisiones importantes (cambio de trabajo, una inversión sustanciosa, elección de pareja, etc.).

En la depresión las “grandes dudas” y las “pequeñas dudas” se conviertes ambas en el mismo tormento. A ello contribuye:

 

  • [a] La dificultad de evaluación, que en la depresión está alterada en el sentido negativo, esto es, en la dirección de exagerar lo poco como mucho, el a veces como siempre, una dificultad como una imposibilidad, de forma que un fallo que comete lo atribuye a que es “una nulidad” o un desaire que se le hace es evaluado como “no soy digno de aprecio”. Esta apreciación extrema es la que conduce a ver la pequeña decisión de elegir el color de una camisa en una “prueba de mi inutilidad” y que este test angustioso de paso se convierta en una “prueba” de la anormalidad de su estado. Se produce de este modo un agrandamiento artificioso del problema, que se transforma en “juicio de dios” sobre su porvenir.
    La misma angustia que se produce de vivir el pequeño problema como problema de primera categoría, es percibido con extrañeza y alimenta en buena medida la inseguridad, al observar que sentimos de forma anómala y por tanto cabría temer que podríamos tomar  decisiones absurdas.
  • [b] La atribución de capacidades: se puede sentir que hay un abismo entre la magnitud de una tarea y las minúsculas fuerzas que se atribuye el deprimido a sí mismo. Para los demás es fácil sostener una conversación o realizar una actividad rutinaria, pero para mí -esgrime el deprimido- es una tarea titánica frente a la que me veo incapaz. Afortunadamente esta incapacidad es más un a distorsión del auto-concepto de uno mismo que una verdadera imposibilidad.
  • [c] El proceso de toma de decisiones: replantear las decisiones que se han tomado continuamente, constantemente, hace que el actuar deje de ser fluido y parezca entorpecido a cada momento.
    Decidir es un trabajo durante el cual debemos paralizar, frenar los impulsos, y sin hacer nada considerar e imaginar alternativas para establecer la dirección hacia donde han de dirigirse los esfuerzos. Por ejemplo, nos quedamos quietos frente al armario y nos imaginamos llevando una camisa, luego otra distinta, luego otra vez la primera, y así sucesivamente. Es fácil entender que decidir ha de tener una duración práctica, porque de lo contrario en vez de ir a parar a una opción -fuera buena o mala-, nos quedaríamos con la peor de todas: la inacción (que con toda seguridad no ofrece nada).
    La forma en la que la depresión influye para que las decisiones se degraden en forma de parálisis es alargando innecesariamente las dudas, tejiendo y destejiendo las mismas ideas una y otra vez, pero si, pero no… Parece imposible decantarse, bien sea porque un impulso subterráneo está más interesado en paralizarnos que en activarnos, o bien sea debido a una enigmática dificultad para decantarse.
    Los dos fenómenos que acabamos de mencionar se dan en la depresión por distintos motivos:
    1) Por un lado el impulso, lo que nos apetece (no lo que nos conviene, criterio que está basado en que seguiremos vivos y entonces nos encontraremos con las consecuencias reales de las decisiones tomadas) es no hacer nada, claudicar, abandonarlos a la pendiente, dejarnos caer.
    2) Por otro lado no encontramos el resorte que hace disparar la decisión, sentir por ejemplo más agrado con una camisa que con otra. Esperamos la emoción positiva que se supone provoca explorar hipótesis y escenas distintas y comparar estos distintos placeres “como si” lleváramos la camisa de turno y encontrar de este modo cual produce mayor recompensa. La dificultad de sentir placer -de cualquier tipo- vuelve muy difícil orientarnos, ya que la búsqueda del placer -a corto o largo plazo- es una de las mejores guías que tenemos los humanos para actuar. Por esta razón la persona deprimida está muy confundida e indecisa acerca de qué decisión tomar hasta en las cosas más nimias.
    Ayuda mucho en esta clase de problemas sustituir el sistema de decisiones habitual por otro provisional que solemos utilizar en algunas situaciones de supervivencia (por ejemplo al ser perseguidos): decidimos lo primero al azar, rápido, no volvemos atrás. Esto es, siguiendo el ejemplo anterior, cogemos la primera camisa al azar y aceptamos el riesgo de habernos equivocado sin escrúpulo ni remordimiento, comprendiendo que hasta estar recuperados éste es el sistema menos malo y el que combate mejor la inacción (que es como el comportamiento negativo que agrava el desánimo).

Poner a prueba cual es el máximo de funcionalidad de que se es capaz produce asombro y sorpresa en el deprimido, al constatar que los hechos de-muestran un panorama en el cual quizá no pueda estar brillante, ocurrente y productivo como en sus mejores momentos, pero se puede hacer  uperfectamentena actuación modesta, al punto de que no llame siquiera la atención (aunque esto podría tener el inconveniente de que los demás supusieran que “no le pasa nada” ya que puede comportarte con mediocre normalidad. A veces la persona deprimida tiene que colaborar poco y ser renuente para “ser tomado en serio” y demostrar la legitimidad de su trastorno en lo que respecta a cuidados y consideraciones). Sea como fuere, conviene apostar por mantener el rendimiento al máximo posible, ya que de este modo se está más cerca de una normalidad aceptable.

DESAPEGO DE LOS ESTÍMULOS

Lo que induce la depresión al deprimido frente a los estímulos es la actitud  de pre-concebir, de dar por hecho, derrotándose por anticipado, que no le “sentarán bien”.

A primera vista podríamos argüir que acercarse a lo agradable produciría consuelo y por ello mismo sería una apetecible medicina para nuestro lánguido estado. En cambio el deprimido desconfía de ese acercarse a lo bueno que antes le reconfortaba, y más bien renuncia preveyendo sentirse todavía más defraudado.

Se vuelve frío y escéptico, y ante la posibilidad de un placer conocido prefiere desilusionarse y así confirma con toda su crudeza, sin paliativos ni falsos consuelos, la amarga realidad que le atenaza.

También contribuye a esta actitud el rencoroso desaire que produce haber esperado mucho y haber encontrado poco en algunos momentos en que hemos probado, y haber sacado la precipitada conclusión “ya no me anima nada”, “será mejor resignarme a este malestar insoportable”.

Sin embargo, pese a esas conclusiones más fruto de la impaciencia que de otra cosa, la exposición a los estímulos agradables resucita los sentidos y las capacidades de goce obturados por la depresión.

La estrategia adecuada es acercarse y permanecer periodos cada vez más largos haciendo ‘como si’ disfrutáramos de productos alimentarios exquisitos, regalásemos el oído con música cuya belleza nos conmovía, nos atreviéramos -a pesar de la poca convicción- a poner ante los ojos la belleza visual del mundo natural (la antigua medicina de la “naturaleza cura”) y artístico.

Se trata de dejar que la curiosidad nos cosquille y provoque a pesar de nuestra inicial indiferencia, en una palabra, ir hacia el interés en vez de pretender estar interesados porque sí, sin habernos re-vitalizador a base de habernos auto-estimulado con la persuasión e insistencia necesarias.

Aparecer en vez de desaparecer, volver al ser que éramos en vez vaciarnos perdidos en nada: he aquí un cambio de actitud que busca y espera la reanimación de su paciente acercarse al habla, la expresión y la acción como el camino que crea lo que practica en vez de lamentar lo que ha perdido.

Practicar vida social, producir manual e intelectualmente, acercarse de puntillas a los placeres para saborearlos aunque fuera de refilón, todo ello hace mover la dinamo y produce el rayo de luz con el que irnos iluminando.

FUGA DE LA CONDUCTA

Este es un fenómeno más propio de los estados ansiosos, cuando el desasosiego que nos produce algo es desviado haciendo otra cosa aparentemente correcta, perteneciente al repertorio de loables propósitos que tenemos, pero cuya oportunidad y urgencia son más que discutibles, lo que la convierte precisamente en “acción tapadera”. Ejemplo de esto es el furor limpiador u organizador -loable, quien lo duda- que le entra al estudiante precisamente cuando tenía que ponerse a estudiar: las incertidumbres y agonías que entraña el “forzarse a aprender” son aparentemente sustituidas por una actuación útil y menos agobiante.

Claro está que lo rechazado retorna más tarde de nuevo con dosis de desagrado crecidas al socaire del silencioso invernadero en el que estuvo temporalmente sepultado.

Hacer lo que no toca, lo que no se debe, incluso lo desaconsejable (por ejemplo, ponerse a comer fuera de horario), pueden ser tentaciones para fugarse con sucedáneos de lo que en el fondo sabemos que “deberíamos” hacer.

Actuar para no hacer lo que se evita hacer, es una buena coartada para convencernos a nosotros mismos de que somos quizás saboteadores, si, pero inocentes y bien intencionados. Así, por ejemplo, debemos acudir a una cita importante, pero antes convendría regar las macetas y de paso dejar fuera del congelador la comida y claro está, no olvidemos coser ese botón que estaba medio suelto, y ciertamente, sería inapelable lavarse antes los dientes, y ya que estamos en la zona del baño podríamos aprovechar para recoger los frascos vacíos que hace días que están pendientes de retiro, ah, y sacar la ropa delicada que estaba en remojo, no se vaya a desteñir demasiado, y así sucesivamente. La persona es consciente de que se está haciendo tarde, que no llegará a tiempo, y no obstante no puede dejar de lado más tareas de última hora que exacerban la ansiedad tanto que resulta tragicocómico la forma en que, vaya fatídica casualidad, llegar a tiempo es ya imposible.

Esta penosa desorganización aparece aumentada en la depresión por otros factores añadidos tales como las dificultades de memoria, concentración y la evitación de lo desagradable o incluso por un oscuro impulso de “echarlo todo a rodar”, como complaciéndose en una degradación de las cosas acorde a la confusión interna de los sentimientos.

RITMOS CIRCADIANOS

Hay un tipo de insomnio, un conjunto de costumbres diarias, que consiguen que la persona deprimida tenga un ritmo “contracorriente” de los demás. Cuando los otros están frescos y despejados, el deprimido está en la espesa de las brumas matutinas, cuando los otros sucumben al cansancio y la modorra, el resucita cual vampiro en la ciudad solitaria.

El aturdimiento tiene a veces cierta ventaja, porque amortigua la angustia que producen las tareas diarias -especialmente cuando el origen de la depresión tiene mucho que ver con esas tareas- y permite un cierto vivir adormecido, un “matar el rato”, un lograr que el tiempo exista menos, una disculpa perfecta par que las cosas tengan un pobreza digna de repulsa y asqueada contemplación.

El apetito desaparece especialmente en las horas de comida, favorecido en esa ausencia por la presencia del picoteo extemporáneo, igual que apetece dormir en las horas más intempestivas y aparecen algunas ráfagas de deseo erótico cuando nadie parece estar a tiro.

La regulación de los ritmos de vigilia y sueño ayudan a encontrarse en el mismo camino que las personas que nos rodean. Las actividades fisiológicas y los impulsos naturales se ven favorecidos por el orden adaptativo en vez de verse perjudicados -disminuidos- por el desorden.

Regular las horas de sueño, de comida, de ejercicio, de lectura, etc. facilitan enormemente la recuperación. No quiere decir esto que nos tengamos que volver rígidos e inflexibles, sino que la flexibilidad es un lujo que uno se puede permitir sólo en el supuesto de que primero tenga una normalidad de funcionamiento.

ABANDONO

¿Cuándo abandonar un empeño? Es de suponer que no vamos a movilizar recursos ni ejercer una costosa tenacidad por bagatelas insustanciales, sino por aquello que tiene categoría. Por mejorar merece la pena esforzarse y, hasta el último resquicio de esperanza contiene enjundia como para arriesgar.

Apostamos por algo que queremos que suceda, identificándonos con el Yo que seríamos una vez conseguido lo que queremos. Los objetivos, los proyectos nos definen, nos hacen anhelar, nos sacan de de un apático pasmo que, en su aparente tranquila serenidad, ocultaría el horror del vacío.

Por estas buenas razones el abandono no ha de facilitarse, sino resistirlo hasta que sea imposible continuar.

En un estado normal tenemos esa fortaleza y resistencia necesarias para proseguir. En cambio, la depresión cambia considerablemente la intensidad de la lucha por mejorar, y podemos llegar a contemplar en ese estado, con blanda auto-comparecencia y frialdad, cómo una pulsión oscura de pronto reniega, se rebela, ya no juega a ganar, y ya no le importa ver el espectáculo de nuestra degradación.

  • [Estado_1] La cosa puede iniciarse por señales sutiles, como desinteresase por la imagen pública, poniéndonos cualquier prenda, descuidando la higiene, dejando de lado la exquisita educación y no nos afanamos en resultar simpáticos o seductores: ya no queremos decorar el mundo, brillar en él como si tuviéramos una disposición amorosa hacia el exterior donde los bienes se consiguen, donde los afanes se siembran y dan fruto.
  • [Estadio_2] Una vez oscurecidos, afeados y hoscos, el siguiente paso es el boicot y el sabotaje pasivo: dejar de hacer lo que sabemos que no podemos permitirnos.
    Para llevar a cabo este silencioso abandono se requiere un método sibilino: resistencia pasiva, omisión, olvido malintencionado, autoengaño, dejadez, ritmo insuficiente.
    Esta segunda etapa genera un perjuicio claramente perceptible, esto es, una degradación angustiosa del conjunto de asuntos que llevamos entre manos (manos obreras, sea dicho de paso, que evitan la tendencia de los asuntos a empeorar si los dejamos solos)
  • [Estadio_3] La preparación de las dos primeras fases es el requisito necesario para dar el paso decisivo: el abandono activo, el descolgar el teléfono para que no nos llamen, faltar al trabajo, dejar de tomar medicinas, no salir de casa, no levantarse de la cama o rebajar nuestras actividades a un mínimo de elemental sobrevivencia (o en su expresión máxima la persona puede “dejarse morir”).
    Quienes rodean al deprimido se escandalizan “¿No se da cuenta del grado de dejadez al que ha llegado?”. La respuesta es que sí. Lo ve con escalofriante asco y rechazo de si mismo. Pero este verse piltrafa impresentable, lejos de suscitar una urgente respuesta para remediarlo, más bien justifica aflojar una vuelta de tuerca más al abandono, soltando las migajas de acción positiva que quedaban como si uno que se viera cayendo no se le ocurriera cosa peor que empujar hacia abajo creyendo trepar hacia arriba.
  • [Estadio_4] El mayor grado de abandono conduce a la inanidad, a una muerte por tristeza o a la tentación del suicidio.

Aunque éste proceso que describimos es de un empeoramiento progresivo, ello no significa que un curso depresivo tenga que conducir a este final de forma inexorable.

La depresión vive del autoengaño de pensarse como “imparable”, dando a entender que la persona está negada, imposibilitada para reaccionar. Esta es la “película” que proyecta -para espantar y paralizar- en la pantalla de la conciencia.

Pero la reacción es siempre posible, y hasta milagrosamente eficaz. Alguien al borde del suicidio puede recapacitar y escandalizarse por haber ido tan lejos en su desesperación. Sin esos extremos dramáticos, siempre es posible combatir el abandono activo, “portarse bien”, cumpliendo -aunque fuera a regañadientes- con los compromisos básicos, hasta notar al cabo de un tiempo una modesta mejora que ir mejorando lentamente produce.

Lo ideal en cuanto a abandono es disciplinarse de forma preventiva: no dar los primeros pasos del desaliño y descuido personales y, es más, cultivar a modo de escudo protector un mimo y una delicadeza exquisitas en el cuidado propio, reflejo de un quererse a uno mismo, de un amor primero desde el que ir a un amor segundo, cultivando la simpatía, la cortesía, la dulzura seductora y la osadía de hacer un placer de nuestro actuar en el mundo, alejándonos tanto de la pereza timorata como del exceso de sensibilidad frente a las imperfecciones y debilidades humanas.

AISLAMIENTO

Una medida de vitalidad de una persona podría consistir en averiguar la calidad y cantidad de sus relaciones sociales. Cuando estamos animados tendemos a estar más expansivos, nos comunicamos más y mejor con las personas que nos rodean, tenemos interés en cuidar y mejorar el trato humano. Por el contrario, la reacción más común estando desanimados es disminuir la búsqueda activa de contacto y desimplicarnos (estar sin estar) en las relaciones que tenemos por costumbre.

La tristeza invita a un repliegue hacia un intimismo, hacia el Yo herido, mientras que la alegría busca un tú o un nosotros con los que compartir, aumentar y difundir la onda expansiva de la vitalidad interna.

El contacto humano, especialmente en un ambiente acogedor y armónico, realiza necesidades muy importantes de los seres humanos (condenados a ser una especie social, mal que nos pese) tales como la necesidad de apego, seguridad, integración, reconocimiento, valoración e incluso de identidad (pertenecer a un grupo, no ser un “don nadie” anónimo). Por consiguiente, alejarse es una forma de dar la espalda a estas necesidades, estar ausentes, perder el amarre que “ser alguien para alguien” nos ata al mundo.

Con cierta frecuencia este aislamiento no sólo es un síntoma de depresión, sino que también ha sido en buena medida su causa. La falta de habilidades sociales, especialmente para intimar y hacer amigos, las dificultades de carácter y maduración, hacen que nuestras relaciones resulten problemáticas o insatisfactorias, pobres y decepcionantes. En otras ocasiones nos hemos visto obligados a empezar de cero por cambios de residencia, estado civil, trabajo, muertes de seres queridos, las etapas que acaban y hasta los cambios culturales que no hemos podido digerir, todo ello puede producir en nosotros pérdidas de identidad y vinculación que conllevan dosis de frustración, duelo y tristeza.

La persona deprimida es consciente de no estar en su mejor momento y por ello no resulta tan agradable a los demás. y no quiere “hacer el papelón” o “ser pesada” o aburrida a los demás. Pero en cambio, en términos de egoísmo personal, es una de las cosas que más le pueden ayudar a recuperarse. Para ser atrevidos cabe tener en cuenta que el grado de “deslucimiento” no es quizá tan impresentable como parece a primera vista -porque los demás tampoco son tan exigentes que nos pidan estar arrebatados en un aura de genialidad constantemente-, y que nuestra capacidad de esfuerzo -aceptemos que sea costosa y trabajosa para nuestro estado depresivo- es sin embargo posible, y podemos afanarnos al punto de “parecer” normales. Esta teatrillo de hacer de normales tiene la inmensa virtud de normalizarnos, de activar nuestro cerebro en la buena dirección.

Seguramente la capacidad de disfrute esté disminuida, y la dificultad de concentración haga que en ocasiones perdamos viveza y capacidad de coger las cosas al vuelo, pero no obstante el contacto humano nos calma y nos reconforta. No debemos ser tan escrupulosos ante nuestros amigos y conocidos que no nos permitamos abusar un poco de ellos, imponiéndoles con la mayor normalidad posible nuestra presencia algo sombría: a cambio nos podemos comprometer a devolverles lo que les quitemos cuando estemos recuperados, guardando una deuda de gratitud y reciprocidad en las ocasiones futuras en las que ellos necesiten nuestro apoyo.

COMER O NO COMER

La alteración del apetito suele ser otro de los síntomas de la depresión. A unos lo que les sucede es que tienen pérdidas alarmantes de peso y a otros se les descontrola la necesidad de ingesta. Este doble posibilidad coincide con el efecto de la ansiedad sobre el apetito, quitándolo o exacerbándolo.

Cuando lo que experimentamos es pérdida de apetencia, la tentación es rechazar la comida, especialmente si tiene apariencia de copiosa o energética. La comida, por añadidura, es como un símbolo de amor a uno mismo (por lo que comer tiene de autocuidado) y también de ese amor universal que se traduce en “estar presentable”, “tener buen aspecto” para alagar y agradar la vista de los demás.

Obviamente, la depresión es un agonista del amor, lo enfría y reduce a una mínima dimensión.

Cuando hay una pérdida de peso preocupante se deben tomar medidas correctoras, y en vez de esperar a recuperar el hambre para asumir las costumbres habituales, como alternativa provisional conviene hacer ingesta de pequeñas dosis de alimentos (un vaso de leche, una fruta, un yogourt, una pequeña ración) cada dos o tres horas, hasta comprobar que el peso se mantiene. Si este plan se acompaña de ejercicio físico (que aumentará la demanda de nutrientes) la estabilización será mucho más rápida y eficaz.

En el caso opuesto, el de que se despierta una voracidad insaciable, el descontrol se ve favorecido por la indiferencia por el aspecto físico, por la falta de autoestima, que aumenta a su vez perdiendo la figura, contribuyendo con ello al apocamiento y aumentando el deseo de aislamiento para no ser vistos de esa guisa ni arriesgarse a que fueran conocidas nuestras debilidades impresentables.

Ideas que pueden ayudar a mejorar el control son las de “prevenir la debilidad”, anticiparse suprimiendo las tentaciones, analizando las ocasiones en las que se estimula más el furor por comer y buscando remedios y argucias para no caer. Si la dificultad es el aumento de la ansiedad en determinadas horas del día hemos de utilizar formas más inocuas de relajación (por ejemplo música apaciguadora, ver películas reconfortantes, pasear, leer, etc.). Si podemos contar con alguna ayuda externa sin que ello cause incomodidad o situaciones problemáticas, puede ser útil pedir vigilancia y control para el acceso a la comida (poner un candado el la nevera, supervisar la cantidad de alimentos, aparecer a ciertos intervalos para comprobar la situación, etc.)

En algunas ocasiones especiales comer o no comer puede ser un método indirecto de fastidiar a un ser querido ante el cual estamos resentidos o reprochantes. Al no comer lo angustiamos o comiendo más de la cuenta le privamos de “don de amor” que es la estética. Claro está, estas formas pasivas de agresión pueden tener el efecto de perjudicarnos a nosotros mismos más que a la persona a la que van dirigidas, que además, en vez de sentirse aludido y cambiar a favor, puede vernos como más desquiciados y enfermos de lo que estamos, distanciándose como quien tiene que tratar con un “bicho raro” al que hay que soportar, reacción que dista del amoroso celo que provoca quien se considera que se gana la esforzada dedicación por sus actitudes colaboradoras.

AUTO-AGRESIÓN

Mientras que la depresión, produce una dificultad para sentir sentimientos positivos (alegría, placer, goce, entusiasmo, deseo), por el contrario, deja intacta la capacidad de sentir lo desagradable (un ruido molesto, una contrariedad, lo penoso y trabajoso, el trato hostil o áspero de los demás).

La modulación emocional está basada en un juego de pesos y contrapesos que nos ayudan a dar la respuesta justa: nos pisan el pie, eso nos molesta, pero si evaluamos al responsable como inocente, con apariencia de buena persona, ello frena la reacción airada. En la depresión faltan unos “frenos” esenciales para la ira y la rabia: sentir amor por uno mismo y por los demás. Vivimos las situaciones como si los costes fueran mucho más pesados que los beneficios, y por ello dignos de la palabra más fácil y abundante en el depresivo: NO. No me gusta, no me interesa, no quiero.

La irritación que produce el más pequeño incidente o feo que nos hagan dispara en el deprimido una reacción desmesurada. Si la persona, antes de deprimirse, era una persona bien educada, con unos principios morales y un comportamiento ejemplar, no la veremos agresiva en el sentido más burdo de ponerse intemperante y ofensiva, ni menos aún pasar a la acción de agredir físicamente. En cambio, otros deprimidos, con dificultades previas a la depresión de control del mal humor y que entraban en estado rabioso a la primera de cambio, duplicarán estas conductas estando deprimidos (al igual que esas mismas personas tienden a sobrepasarse en estados alterados de conciencia como estando ebrios o cansados).

Cuando la persona, por su talante anterior, guarda las apariencias y no dirige la rabia hacia el exterior, la vuelve:

  • [a] Un comportamiento auto-lesivo, auto-punitivo.
  • [b] Un comportamiento agresivo-pasivo

El comportamiento [a] auto-agresivo consiste en hacerse daño a uno mismo. Cuando uno se daña hace a la vez de sujeto irascible, de verdugo ejecutor, y al mismo tiempo de víctima pasiva -que es la parte que en realidad hace que la ira se transforme en dolor y tristeza. La autoagresión consiste en:

  • insultarse y despreciarse constantemente (“soy imbécil”, “estoy hecho un asco”)
  • auto-críticas destructivas (“nunca ha valido para nada”, “no soy capaz de reaccionar”)
  • auto-evaluaciones negativas (“lo hago todo mal”, “no doy pie con bola”)
  • dejar de hacer cosas agradables (elegir el alimento menos sabroso, sentarse en el asiento más incómodo, no ir a ver la película que teníamos intención de ver, renunciar a una visita o a un favor, consuelo o ayuda que nos ofrecen)
  • llevar a cabo acciones de “autodegradación” tales como cortarse el pelo, ir con la ropa más lúgubre, poner música fúnebre en el tocadiscos, complacerse en los estímulos que proporcionan pena y dolor (determinadas fotos y cartas, evocar recuerdos desagradables, traer a colación viejas ofensas)
  • autolesiones (golpes, pellizcos, quemaduras) e intentos de suicidio.

El comportamiento [b] pasivo es una forma indirecta -y por ello mismo, generalmente inadecuada- de protestar y vengarse de los que han suscitado en nosotros la ira desatada. Dejar una ventana abierta por descuido en pleno invierno, quemar la comida, ponerle demasiada sal o elegir el menú que sabemos que menos le gusta a la persona diana, no hacer o hacer mal lo que habíamos prometido o en lo que nos habíamos responsabilizado (por lo tanto el no hacer ni dejar hacer), olvidar tomar la medicación o no colaborar en la recuperación para que los demás se preocupen y no se vean aliviados o se vean “castigados” con nuestro empeoramiento, son algunos ejemplo de tácticas que la mayor parte del tiempo se llevan a cabo con nuestro sacrificio y nuestro dolor, y por ello mismo nos quitan más que nos dan.

Ejercicios para la Depresion

Caminar 10 a 30 minutos todos los días, relajado y en lo posible sonriente funciona como antidepresivo natural.

Otra opción es sentarse en silencio unos 10 minutos cada día en una habitación tranquila donde poder meditar y pensar en cosas positivas de la jornada.

El sueño también es necesario, por lo tanto, para no desvelarse mirando televisión hasta muy tarde, puede grabar su programa nocturno favorito y verlo durante el día.

Dormir bien es esencial para estar de buen humor al día siguiente.

Además es muy bueno tener un propósito de vida cada día, incluso al levantarse en la mañana puede anotarlo y luchar por su realización con energía y optimismo.

Por último no deje nunca de lado las 3 E’s que son:

  • Energía
  • Entusiasmo
  • Empatía

No existen garantías en el tema felicidad, lo que sí existe es su deseo de superación personal. Es bueno escuchar o leer (en este caso) consejos, porque podemos o no seguirlos pero durante esa evaluación lo positivo es que vamos conociéndonos mejor a nosotros mismos.

Este tema es muy amplio y de numerosos matices, así que, si tienes alguna inquietud al respecto puedes plantearla y compartirla en este espacio.

Autoestima y Actitud Positiva

La tendencia a ver el lado negativo de las cosas y la tendencia a ver preferentemente el lado positivo son actitudes que no sólo influyen en nuestros estados de ánimo sino que terminan afectando a los resultados de lo que hacemos. Es ya un tópico describir a los optimistas como pesimistas mal informados, o como ingenuos que no captan todos los aspectos de la realidad, o como ilusos que antes o después se rendirán a la evidencia de que la vida es un cúmulo de problemas tan frecuentes como de difícil solución. Pero ser optimista no equivale a ser frívolo o inconsciente. Optimista es quien percibe lo bueno de cada circunstancia y quien a partir de esa percepción es capaz de optimizar las posibilidades que cada situación plantea. Una de las verdades más profundas de la psicología humana la refleja el viejo proverbio de que “nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Una misma situación percibida por dos personas puede adquirir una dimensión muy diferente. No se puede afirmar categóricamente “esto es así”, es más adecuado el planteamiento “yo esto lo percibo así”, porque la forma en que hemos aprendido a interpretar la realidad va a condicionar nuestro estado de ánimo y éste el enfoque que daremos a nuestra vida. En realidad, existen casi tantos puntos de vista como personas, en tanto que cada uno somos diferentes de los demás. Pero en una clasificación muy sencilla y quizá un poco reduccionista podemos distinguir entre optimistas y pesimistas. Las personas pesimistas interpretan la realidad desde su lado más negativo, y las optimistas perciben lo mejor de cada situación, lo que no quiere decir que ignoren lo malo. El pesimista no sólo tiene el sufrimiento garantizado, sino que con su actitud difícilmente va a aportar soluciones constructivas a los problemas. En cambio, los optimistas tienden a vivir más felices y superan con más facilidad las complicaciones. Dos tipos de actitudes Las actitudes de clausura las mantienen quienes perciben las dificultades como amenazas, quienes cierran la puerta a las soluciones, se enclaustran en lo dramático y ven, sobre todo, la dificultad. Al contrario, las actitudes de apertura son propias de quienes viven las dificultades como problemas a resolver, buscando la salida más eficaz posible. Cuando se encuentran en una apuro, no pierden mucho tiempo en lamentarse y se dedican a hallar las salidas al problema. Hay que elegir Simplificando, se trata de optar, de decidir qué tipo de pensamientos y actitudes nos resultan más convenientes. La vida cotidiana se empeña en proporcionarnos a menudo situaciones difíciles de sobrellevar y de superar. Esto nadie lo duda. Pero el pensamiento positivo nos ayuda a gestionarlas, porque es constructivo y enfoca las relaciones humanas de una manera más equilibrada, ya que se basa en la convicción de que todo puede ir mejor si nosotros ponemos de nuestra parte una actitud positiva. Ser pesimista amarga el carácter y enturbia nuestras relaciones. Además, esta actitud habitualmente esconde la falta de confianza en uno mismo y en los demás. “Qué más quisiera yo que ser optimista, pero la vida me ha hecho ser realista”. Esta afirmación casi siempre oculta una renuncia al cambio, que se basa en que las personas son como son y en que es inútil esforzarse por cambiar el carácter y la actitud de la gente. Nada más falso. Hay que reconocer que todos tenemos un componente genético difícil de modificar, pero la personalidad se compone también de conductas aprendidas y sobre estas sí se puede actuar. En eso consiste el proceso de mejora de la personalidad que, aunque en lo básico se construye en los primeros años de vida, puede cambiarse. Por mucho que creamos ser de un modo determinado, si echamos un vistazo a nuestros cinco o diez últimos años de vida contemplaremos cómo han evolucionado nuestras actitudes ante los diversos acontecimientos ocurridos. Y si la vida nos cambia, normalmente, a más serios y circunspectos, ¿por qué no podemos modificar voluntariamente nuestra manera de ver las cosas, para poder vivir más positivamente? Hablar con uno mismo Víktor E. Frankl, un psiquiatra, cuenta en “El hombre en busca de sentido” las peripecias de un colectivo de judíos prisioneros en campos de exterminio nazi, liderados por el propio Frankl, que cada día buscaban (y encontraban) motivos para seguir vivos y mantener la esperanza. Frankl continuó investigando sobre las actitudes positivas como medio de supervivencia y acuñó el término logoterapia, un método terapéutico que utiliza como elemento de curación la capacidad que todo individuo tiene para pensar, hablar y hablarse a sí mismo, en positivo. La clave es restringir los pensamientos negativos y fomentar la fe en nosotros mismos, buscando en cada momento la respuesta más conveniente a nuestros problemas. No se trata de negar las dificultades, sino de trasmitirnos consignas que nos ayuden a superarlos. ¿Quién no ha visto a los tenistas hablarse a sí mismos en pleno partido, animándose, corrigiéndose, estimulándose? Han sido entrenados psicológicamente para ello, para superar esos momentos de flaqueza o desaliento dándose ánimos a sí mismos, apelando a su fuerza interior, a esa actitud positiva y optimista. Ser optimista equivale a vivir mejor Buscar el lado positivo de las cosas ayuda a sentirnos mejor, hace surgir sentimientos de bienestar y proporciona fuerza y energía para enfrentarnos a las situaciones difíciles. Fijarse en las cosas buenas de la vida es una actitud, que puede ser cultivada y trabajada. Veamos algunas pautas: – Cuando percibimos algo como exclusivamente negativo, dudemos de ese pensamiento. Ha de haber algún modo de hallar algo positivo a la situación o, al menos, a relativizar su gravedad. – Cuando nos veamos atrapados en un callejón sin salida, no reaccionemos inmediatamente. Detengámonos, reflexionemos y busquemos alternativas. – Hagamos frecuentemente inventario de todo lo bueno que tenemos, que es mucho. Recordemos cuántas personas están peor que nosotros. – Escuchemos a quienes nos quieren y nos valoran tal y como somos. – Utilicemos pensamientos constructivos: “quiero”, “puedo”,”soy capaz”. Recordemos situaciones a las que respondimos positivamente. – No aceptemos pensamientos como “a mis años no puedo cambiar”. – Admitamos nuestros errores. Sólo quien se equivoca está vivo de verdad. Los que nunca se equivocan, cometen la mayor de las equivocaciones porque no asumen riesgos: consciente o inconscientemente, se han rendido. – Las dificultades son oportunidades que nos da la vida para fortalecernos. De esas batallas podemos salir reforzados y con una mayor autoestima.

Origen de la Depresion parte 2

Que es un  neurotransmisor?

Un neurotransmisor es una biomolécula, sintetizada generalmente por las neuronas, que se vierte, a partir de vesículas existentes en la neurona presináptica, hacia la brecha sináptica y produce un cambio en el potencial de acción de la neurona postsináptica. Los neurotransmisores son, por tanto, las principales sustancias de las sinapsis ABC (con muchos órganos).

Los neurotransmisores son sustancias bioquímicas elaboradas por las neuronas que hacen posible la transmisión de los impulsos nerviosos a través de las uniones entre neuronas y/u órganos (sinapsis).
Los neurotransmisores son producidos por las neuronas y almacenados en las llamadas terminaciones presinápticas. Al tener lugar un impulso nervioso, son segregados para que éste se pueda transmitir.

Que es una biomolecula?

Las biomoléculas son las moléculas constituyentes de los seres vivos. Los cuatro bioelementos más abundantes en los seres vivos son el carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, representando alrededor del 99% de la masa de la mayoría de las células.[1] Estos cuatro elementos son los principales componentes de las biomoléculas debido a que:

  1. Permiten la formación de enlaces covalentes entre ellos, compartiendo electrones, debido a su pequeña diferencia de electronegatividad. Estos enlaces son muy estables, la fuerza de enlace es directamente proporcional a las masas de los átomos unidos.
  2. Permiten a los átomos de carbono la posibilidad de formar esqueletos tridimensionales –C-C-C- para formar compuestos con número variable de carbonos.
  3. Permiten la formación de enlaces múltiples (dobles y triples) entre C y C, C y O, C y N, así como estructuras lineales ramificadas cíclicas, heterocíclicas, etc.
  4. Permiten la posibilidad de que con pocos elementos se den una enorme variedad de grupos funcionales (alcoholes, aldehídos, cetonas, ácidos, aminas, etc.) con propiedades químicas y físicas diferentes.

Que son las Neuronas?

Las neuronas son un tipo de células del sistema nervioso cuya principal característica es la excitabilidad de su membrana plasmática; están especializadas en la recepción de estímulos y conducción del impulso nervioso (en forma de potencial de acción) entre ellas o con otros tipos celulares, como por ejemplo las fibras musculares de la placa motora. Altamente diferenciadas, la mayoría de las neuronas no se dividen una vez alcanzada su madurez; no obstante, una minoría sí lo hace.[1] Las neuronas presentan unas características morfológicas típicas que sustentan sus funciones: un cuerpo celular o «pericarion», central; una o varias prolongaciones cortas que generalmente transmiten impulsos hacia el soma celular, denominadas dendritas; y una prolongación larga, denominada axón o «cilindroeje», que conduce los impulsos desde el soma hacia otra neurona u órgano diana.

Función de las neuronas

Las neuronas tienen la capacidad de comunicarse con precisión, rapidez y a larga distancia con otras células, ya sean nerviosas, musculares o glandulares. A través de las neuronas se transmiten señales eléctricas denominadas impulsos nerviosos.

Estos impulsos nerviosos viajan por toda la neurona comenzando por las dendritas, y pasa por toda la neurona hasta llegar a los botones terminales, que pueden conectar con otra neurona, fibras musculares o glándulas. La conexión entre una neurona y otra se denomina sinapsis.

Las neuronas conforman e interconectan los tres componentes del sistema nervioso: sensitivo, integrador o mixto y motor; De esta manera, un estímulo que es captado en alguna región sensorial entrega cierta información que es conducida a través de las neuronas y es analizada por el componente integrador, el cual puede elaborar una respuesta, cuya señal es conducida a través de las neuronas. Dicha respuesta es ejecutada mediante una acción motora, como la contracción muscular o secreción glandular.

El impulso nervioso

Artículo principal: Impulso nervioso

A. Vista esquemática de un potencial de acción ideal, mostrando sus distintas fases. B. Registro real de un potencial de acción, normalmente deformado, comparado con el esquema debido a las técnicas electrofisiológicas utilizadas en la medición.

Las neuronas transmiten ondas de naturaleza eléctrica originadas como consecuencia de un cambio transitorio de la permeabilidad en la membrana plasmática. Su propagación se debe a la existencia de una diferencia de potencial o potencial de membrana (que surge gracias a las concentraciones distintas de iones a ambos lados de la membrana, según describe el potencial de Nernst[8] ) entre la parte interna y externa de la célula (por lo general de -70 mV). La carga de una célula inactiva se mantiene en valores negativos (el interior respecto al exterior) y varía dentro de unos estrechos márgenes. Cuando el potencial de membrana de una célula excitable se despolariza más allá de un cierto umbral ( de 65mV a 55mV app) la célula genera (o dispara) un potencial de acción. Un potencial de acción es un cambio muy rápido en la polaridad de la membrana de negativo a positivo y vuelta a negativo, en un ciclo que dura unos milisegundos.

Transmisión de señales entre neuronas

Un sistema nervioso procesa la información siguiendo un circuito más o menos estándar. La señal se inicia cuando una neurona sensorial, generalmente asociada a un órgano de los sentidos, recoge información. Su axón se denomina fibra aferente. Esta neurona sensorial transmite la información a otra aledaña, de modo que acceda un centro de integración del sistema nervioso del animal. Las interneuronas, situadas en dicho sistema, transportan la información a través de sinapsis. Finalmente, si debe existir respuesta, se excitan neuronas eferentes que controlan músculos, glándulas u otras estructuras anatómicas. Las neuronas aferentes y eferentes, junto con las interneuronas, constituyen el circuito neuronal.

Origenes de la Depresion

Origen Neurobioquímico (neurotransmisores).

A nivel del sistema nervioso central, se puede relacionar esta enfermedad con alteraciones en los niveles de neurotransmisores.La primera hipótesis bioquímica de los trastornos afectivos surgió en 1965, cuando Schilkraut postuló la hipótesis aminérgica de estos trastornos.Estos marcadores biológicos, denominados neurotransmisores, en la actualidad se pueden dosar mediante un análisis de sangre u orina y sirven de base para el diagnóstico y tratamiento de cada persona.
En el hombre se han descrito diversas enfermedades que derivan de una alteración en este código, conocido como neurotransmisión. La esquizofrenia y la depresión se consideran en la actualidad día enfermedades de la neurotransmisión. Existen estudios que investigan la genética de los trastornos depresivos e investigan las variantes de los genes que codifican para estos neurotransmisores.
Los investigadores y los médicos inicialmente se centraron en la hipótesis de que una concentración baja de neurotransmisores y, por tanto, un déficit en la neurotransmisión produce depresión. Los neurotransmisores más estudiados han sido la noradrenalina, la serotonina y la dopamina, basándose en que el efecto de muchos fármacos antidepresivos pasa por una modificación en estos neurotransmisores o sus receptores. Los esfuerzos realizados para identificar anomalías bioquímicas consistentes en los pacientes con trastornos del estado de ánimo sólo han tenido un éxito parcial. Entre estos esfuerzos están la determinación en diferentes fluidos corporales (sangre, orina, líquido cefalorraquídeo) de los estos neurotransmisores y sus metabolitos (compuestos producidos tras el paso de estas sustancias por puntos del organismo -el hígado- donde se transforman).  No existe una sola explicación para todas las depresiones. Parte de la investigación ha estado muy centrada posteriormente en el estudio del funcionamiento de los receptores (donde se unen los neurotransmisores) y los subtipos de éstos, detectándose variaciones en su funcionamiento, como puede ser el que aumente su densidad en la membrana de la neurona o que estén más o menos sensibles al efecto de los neurotransmisores. Los receptores son también responsables de la transmisión de la señal eléctrica. También se ha observado que varios tipos de antidepresivos y la terapia electroconvulsiva (electroshock) y la Estimulación Magnética Transcraneana producen este efecto de disminuir la densidad de receptores en la membrana. Lo mismo que para la teoría anterior se ve que no vale para explicar todos los casos. Se sugiere, en general, que el efecto de los antidepresivos pasaría a través de la estimulación de la neurotransmisión de la serotonina, más que la adrenalina. A todo ello hay que decir que los sistemas de neurotransmisión en el cerebro no funcionan de forma independiente entre sí y esto le añade mucha complejidad a la investigación de las alteraciones bioquímicas en las depresiones. Finalmente, la serotonina y la noradrenalina son sólo dos de los muchos neurotransmisores y neuromoduladores que existen en el cerebro.

Distimia y Tratmiento

Los tratamientos para la distimia, depresión, etc, etc, no curan la enfermedad.  Solamente aplacan o camuflan los síntomas. La curación de la distimia pasa por cambiar de hábitos de vida, de alimentación y de forma de pensar y ver el mundo. Como puedes comprender, yo no sé que te va a decir el de la seguridad social, pero te recomiendo que DSISFRUTES DE LA VIDA. Ahí está la clave del éxito y de la curación de la mayoría de las enfermedades.

Si no disfrutas de la vida tu cerebro procesa ideas y conceptos negativos que hacen que la producción bioquímica de tu cerebro produzca sustancias que degeneran el sistema nervioso y al final otras partes del cuerpo, produciendo enfermedades diversas: depresión, stress, ansiedad, diarreas, migrañas, dolores de espalada, mareos, insomnio, envejecimiento prematuro, colitis, reuma, etc.

La ansiedad generalizada es un problema que padecemos casi todos. El ritmo de vida que nos impone la sociedad produce enfermedad de ansiedad a cualquiera que se deje llevar por él y no tome medidas para contrarrestarlo.

Intenta no ponerte demasiadas obligaciones. Haz cosas durante el día, pero bien hechas, perfectamente hechas. Cada cosa que hagas piensa que es como si no existiera otra cosa para hacer en el mundo. DISFRUTA DE LO QUE HACES.  Eso es muy importante.

Otra cosa, no te compares con nadie. Vive TU VIDA.  No quieras parecerte ni tomar modelo de lo que le pasa a esta o a la otra. Tú eres única e irrepetible y tienes que aprender a darte satisfacción, a conocerte y a respetarte a ti misma. Si los demás tienen problemas, tú procura ser consciente que su tristeza te puede arrastrar a ti.

Para ello, recobra energía disfrutando de tu vida, respirando, paseando al aire libre en la montaña o junto el mar.

Intenta no observarte demasiado. Si te tienes como protagonista “estelar” de tu vida no podrás dedicar suficientemente a los demás.

La mejor solución para el problema que notas ahora es LLENAR TU VIDA DE HECHOS DE AMOR Y DE SERVICIO PARA LOS DEMÁS.

Sí, hay muchas personas que pasan a diario en tu camino que necesitan de ti, de una sonrisa, de que les escuches, de que valores sus trabajos o esfuerzos. ¿Qué te impide esforzarte para hacerles la vida más agradable?. Así, cuando llegue al final del día te vendrán pensamientos de esas personas contentas, llenas de energía que les has comunicado tú, y verás que eso es muy contagioso (pues te lo pasas muy bien). Estarás pensando qué y cómo actuar mañana, la semana que viene, etc.

Tienes que vivir una vida que te satisfaga a ti. No dejes pasar los días uno detrás de otro sin ningún sentido. Cuenta los días de tu vida por las buenas obras que has hecho en cada uno de ellos. Si algún día no has hecho nada positivo por los demás, considéralo un día perdido.
LA FUERZA ESTÁ EN TI, EN TU MENTE. Conozco a personas que tomaban seis pastillas diarias contra diversas dolencias de su espíritu que se han recuperado tomando una infusión de manzanilla por las mañanas y una infusión de cola de caballo con miel por las noches, somos un estado mental, todo lo que necesitamos es creerlo….

Tener ansiedad puede ser un poco grave, medio grave o grave del todo. Depende de la intensidad de la misma y de otros factores. Por desgracia en nuestro mundo, en que todo lo queremos hacer a contra reloj y con prisa, el número de personas con ansiedad es altísimo, pero por suerte la naturaleza humana es muy fuerte.

Los medicamentos sólo pueden aliviar los síntomas, aletargando el proceso, haciendo dormir, pero la raiz de la enfermedad sigue vivia en nosostros, los medicamentos solos no curan, necesitamos Psicoterapia combinada con el tratamiento de farmacos para tener una cura exitosa.
Algo que funciona muy bien en el tiempo de recuperacion es:

Un plan de vida, un horario, y cúmplelo, por ejemplo:
7. 00 Levantarse y aseo
7. 45 Lectura, meditación o paseo
8. 15 Desayuno
9 a 13 trabajo
13 a 14 almuerzo
14 a 18 trabajo
18 a 20 tiempo libre
20 a 21 cena
21 a 22 Formación, lectura
22 a 23 aseo.
23 Descanso.

No quieras hacer muchas cosas. Ves haciendo las que puedas, pero cuando cojas una cosa entre manos intenta hacerla perfectamente, como si fuera la única cosa que pudieras hacer en tu vida. Sé útil a los demás no te encierres en ti mismo, ayuda a la gente que te rodea en tu familia, en tu trabajo en tus ratos con amigos. Hazles la vida sencilla, que no se tengan que preocupar por ti. Que después de estar contigo “noten” que han recibido energía, que se sienten mejor. Esa tendría que ser la motivación principal de tu vida, lo demás es relativo y menos importante.

Procura también alimentarte correctamente, tomar alimentos sanos y que sabes que te convienen, cuida a tu cuerpo y a tu persona. Respeta las necesidades del sueño.  Procura aprender a respirar bien, capta la energía de lo que te rodean, deja que te lleguen los rayos del sol, las partículas de aire que te dan la vida que necesitas para respirar. Haz buenas obras de las que tu sabes que puedes hacer. Si algo sale mal, ten paciencia contigo mismo, no te tortures, ámate a ti mismo.

Depresion, estados y factores

Tipos de estados depresivos y factores comunes

Consideraremos tres tipos de depresión agrupadas bajo la categoría de Transtornos afectivos

  • Depresión reactiva o neurótica

  • Depresión endógena

  • Depresión orgánica

Las tres tienen en común los siguientes factores:

  • Humor depresivo

  • Pérdida de placer e interés

  • Inutilidad y culpabilidad

  • Baja autoestima

  • Incapacidad

  • Pensamientos suicidas

  • Ansiedad

  • Dificultades para pensar

  • Obsesiones y paranoia

  • Perturbación del sentido del tiempo

  • Despersonalización (en casos más graves pueden llegar a sentirse apartados de la realidad, como si simplemente fueran observadores sin participar emocionalmente)

  • Pérdida de energía

  • Lentitud y agitación

  • Trastornos del apetito y el peso

  • Problemas de sueño

  • Reducción de la líbido (falta de deseo en las mújeres)

  • Síntomas corporales (jaquecas, náuseas, dolores varios, calambres etc…)

Todos estos síntomas pueden o no estar presentes en la mujer deprimida, estos son un consenso de todos los observados a lo largo de la experiencia.

Para que puedas clasificarte dentro de uno de los tres tipos de depresión mencionados vamos a definirlos con más detalle.

Depresión reactiva

Las depresiones reactivas son las más comunes y del tipo que a todos nos es familiar. No presentan ciclos temporales regulares, por lo general no responden a las terapias físicas (fármacos) no se hallan geneticamente predispuestas y si responden a la terapia cognitivo-conductual.

Este tipo de depresión normalmente parece coincidir con un acontecimiento adverso de la vida, tal como la muerte de un ser querido, el divorcio, las desavenencias conyugales, los problemas económicos o los problemas de desempleo. El inicio de la depresión no tiene porqué ocurrir inmediatamente después del acontecimiento, sino, a veces al cabo de unas semanas o meses. La primera aparición se produce, normalmente en la vida adulta temprana y está caracterizada por sintomatología física y psicológica variada. Es un estado más benigno y no psicótico, aunque, hasta cierto punto, la recuperación se ve influida por factores de personalidad.

Depresión endógena

Este tipo de depresiones son una respuesta a algún proceso endógeno o interno desconocido. Estas depresiones no son desencadenadas por ningún acontecimiento externo; simplemente, se abalanzan sobre la persona afectada. Por lo general, presentan ciclos temporales regulares y pueden ser bipolares o unipolares. La bipolar recibe el nombre de maníaco-depresiva (el individuo pasa repetidamente de la desesperación a un estado de ánimo neutro, de aquí a un estado maníaco hiperactivo y superficialmente eufórico, para volver a la desesperación, pasando por el estado neutro). La unipolar consiste en una alternancia regular de desesperación y neutralidad, sin aparición de manía.

Las depresiones endógenas responden a menudo al tratamiento con fármacos y pueden tener un origen hormonal. También pueden hallarse geneticamente predispuestas (ej. si la madre es depresiva y el padre alcohólico es posible que el descendiente llegue a ser depresivo. Se ha dicho que en los hombres el alcoholismo es el equivalente de la depresión en las mujeres) y sus síntomas suelen ser más graves que los de las depresiones reactivas.

Depresión orgánica

Cuando se hace un diagnóstico de depresión es importante descartar las bases orgánicas, puesto que el efecto y la conducta depresiva están asociadas muchas veces a una lesión cerebral o a la acción de ciertos fármacos.

Formulaciones de la depresión en la psicoterapia conductual

Para el tratamiento de las depresiones más comunes, las reactivas, se han formulado tres teorías en la psicoterapia conductual.

Baja proporción de reforzamiento

Según Lewinsohn la depresión se debe a una baja proporción del reforzamiento positivo seguido de respuestas específicas, bien porque existen pocos acontecimientos reforzadores en el ambiente del paciente y porque éste no suele tener respuestas gratificantes (posiblemente por falta de habilidades sociales). Según él los síntomas cognitivos y verbales de la depresión son consecuencia de la ausencia de respuestas que crea esta pérdida de reforzamiento. Es decir, el individuo deja de hacer más esfuerzos para obtener los resultados deseados porque los anteriores fracasaron. La terapia se dirige a identificar fuentes potenciales de reforzamiento en el ambiente del paciente y a desarrollar métodos para aumentar su disponibilidad (entrenamiento en habilidades sociales).

Pérdida de control: indefensión aprendida

El defensor de esta teoría es Seligman y sugiere que una persona se deprime cuando cree que su conducta tiene poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos, es decir, no tiene ningún control. La terapéutica incluye:

  • Cambiar la posibilidad de acontecimientos porvocadores de depresión con cambios ambientales.

  • Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista y reducir la posibilidad de que insista en el fracaso (pueden utilizarse varios tipos de terapias cognitivas para ello).

  • Desarrollar espectativas de control, por ejemplo, resaltando la variedad de habilidades sociales y comunicativas relevantes del paciente, aumentando el repertorio de actividades generales de modo que existan más oportunidades de resultados positivos y proporcionar estrategias de autocontrol eficaces.

  • Modificar atributos poco realistas de los fracasos, resaltando las circunstancias que impiden el resultado deseado.

  • Modificar atributos poco realistas de éxito, resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de la autoestima).

Distorsiones cognitivas

Postulado por Beck, sugiere que el estado depresivo surge de distorsiones cognitivas basadas en un conjunto de pensamientos negativos respecto a la visión del individuo de sí mismo, del mundo y del futuro. La terapia de dirige a la variedad creciente de actividades del paciente, identificando los pensamientos automáticos que siguen a la percepción de una dificultad, generando pensamientos alternativos (no depresivos) de índole más realista y adaptable, poniendo a prueba la credibilidad de estas alternativas y modificando los supuestos inadaptados que parecen caracterizar los pensamientos automáticos que conducen a las respuestas depresivas.

Depresion y Suicidio

Depresión y suicidio

La enfermedad psiquiátrica con más riesgo de suicidio es la depresión (entre un 10 y un 15%). Los momentos de la enfermedad con más riesgo son cuando disminuye la inhibición y la melancolía (empiezan a mejorar) o cuando se inicia la depresión. Los tres síntomas de la depresión relacionados con el suicidio son:

  • Aumento del insomnio

  • Aumento del abandono del cuidado personal

  • Aumento del deterioro cognitivo

Existen varias opiniones sobre la significación de los síntomas psiquiátricos en el paciente suicida, aunque la mayoría de las revisiones nos indican que en una proporción del 70%, los intentos de suicidio presentan una condición depresiva que es fácil de reconocer. Los depresivos endógenos corren mayor riesgo que los depresivos reactivos, los intentos de suicidio son impulsivos, pueden decidirse una hora antes.

Los intentos de suicidio son especialmente comunes entre las mujeres menores de 35 años (más entre 15 y 24 años), los hombres lo hacen en edad más avanzada. Por clases sociales es más común en las más bajas, pero más efectivo entre las clases altas y grupos profesionales de alto estatus económico.

Factores asociados al riesgo de suicidio:

  • Mujeres menores de 35 años, hombres mayores de 40

  • Separación, divorcio o muerte del cónyuge

  • Pérdida inminente de un ser querido

  • La soledad y el aislamiento social

  • Problemas económicos, paro reciente o jubilación

  • Mala salud

  • Ocupación de alto estatus

  • Depresión (sobre todo endógena)

  • Enfermedad terminal

  • Problemas con alcohol y/o drogas

  • Anteriores intentos de suicidio

  • Historia previa de trastornos afectivos

  • Historia familiar de trastrornos afectivos, suicidio, alcoholismo

  • Indicios suicidas (avisos o conversaciones suicidas)

  • Preparativos (hacer testamento, seguros, nota suicida)

En general los pacientes suicidas están dispuestos a hablar de sus intenciones y para algunos la necesidad de desahogarse con alguien que les toma en serio es terapeuticamente positivo. Cuando existe la  posibilidad de suicidio se le debe animar a que hable de ello y procurar emplear tiempo en el futuro para seguir hablando del tema con lo cual se puede facilitar el ingreso temporal en una unidad psiquiátrica y/o proporcionar la ayuda necesaria para atenuar la circunstancias que provovan el intento suicida.

Terapia Cognitiva para “Transtorno Bipolar”

La terapia cognitiva o terapia cognitiva conductual es una forma de intervención psicoterapéutica en la que destaca de forma prominente la reestructuración cognitiva, la promoción de una alianza terapéutica colaborativa y métodos conductuales y emocionales asociados mediante un encuadre estructurado. Su hipótesis de trabajo es que los patrones de pensamiento, llamados distorsiones cognitivas, tienen efectos adversos sobre las emociones y la conducta y que, por tanto, su reestructuración, por medio de intervenciones psicoeducativas y práctica continua, puede mejorar el estado del consultante.

La primera vez que el paciente se reúne con su psicoterapeuta, hablará acerca de cualquier problema que esté teniendo, de cómo se está sintiendo y sobre las metas que tiene para su psicoterapia. Después de unas cuantas visitas se decide con qué frecuencia se realizará la misma, pudiendo el paciente reunirse con su psicoterapeuta cada semana, o solamente una vez al mes. Los objetivos son acordados entre el terapeuta y el paciente y se formula un plan de intervención estructurado a la medida de las necesidades y características particulares evaluadas.

Mientras está recibiendo psicoterapia, aprenderá nuevas formas de pensar acerca de las situaciones que le molestan. Además, aprenderá nuevas maneras de afrontar sus sentimientos. La psicoterapia cognitiva también puede ayudarle con sentimientos de rabia, ansiedad, timidez o pánico.

La terapia cognitiva o terapia cognitiva conductual es un tipo de psicoterapia empleada para tratar la depresión, trastornos de ansiedad, fobias, y otras formas de trastornos psicológicos. Busca reconocer el pensamiento distorsionado que origina los trastornos y aprender a reemplazarlo con ideas sustitutivas más realistas. Sus practicantes sostienen que la causa de muchas de las depresiones (pero no todas) son los pensamientos irracionales.

Resulta pertinente señalar que los creadores de este enfoque psicológico y terapéutico, para fundamentarlo, manifiestan haber apelado a antiguos tópicos de la escuela estoica de la filosofía griega. Especialmente, a aquéllos en los que pensadores como Epicteto manifiestan, de modo terminante, que no son los “hechos” objetivos mismos los que perturban la dinámica del “alma”, sino lo que “pensamos” -he aquí el principio cognitivo- en nuestro interior, en nuestra subjetividad, sobre esos hechos. De esta manera, el control de las reacciones de nuestra emotividad y conducta puede permanecer de continuo en nuestras manos. O dicho de otro modo más taxativo: somos -hasta cierto punto- como los creadores de nuestra salud o enfermedad psíquicas, de nuestra dicha o de nuestra desdicha. La llamada Terapia racional emotiva conductual,a su vez, siempre ha operado con parejos principios. Es obvio que todo esto ha de ser especialmente valedero para las perturbaciones psicógenas manifiestas. Las distorsiones del paciente, son denominadas por los fundadores de la doctrina, como tríada cognitiva.

La tríada cognitiva consiste en tres patrones cognitivos principales que inducen al sujeto a considerarse a sí mismo, su futuro y sus experiencias, de un modo idiosincrásico. El primer componente de la tríada se centra en la visión negativa del paciente acerca de sí mismo. Tiende a atribuir sus experiencias desagradables a un defecto suyo de tipo psíquico, moral o físico. Debido a este modo de ver las cosas, el paciente cree que, a causa de estos defectos es un inútil carente de valor. Por último, piensa que carece de los atributos esenciales para lograr la alegría y la felicidad.

El segundo componente de la tríada cognitiva se centra, en el caso del depresivo, a interpretar sus experiencias de una manera negativa. Le parece que el mundo le hace demandas exageradas y/o le presenta obstáculos insuperables para alcanzar sus objetivos. Interpreta sus interacciones con el entorno en términos de relaciones de derrota o frustración. Estas interpretaciones negativas se hacen evidentes cuando se observa cómo construye el paciente las situaciones en una dirección negativa, aun cuando pudieran hacerse interpretaciones alternativas más plausibles.

El tercer componente de la tríada cognitiva se centra en la visión negativa acerca del futuro. Espera penas, frustraciones y privaciones interminables. Cuando piensa en hacerse cargo de una determinada tarea en un futuro inmediato, inevitablemente sus expectativas son de fracaso. El modelo cognitivo considera el resto de los signos y síntomas, por ejemplo de un síndrome depresivo, como consecuencia de los patrones cognitivos negativos. Por ejemplo, si el paciente piensa erróneamente que va a ser rechazado, reaccionará con el mismo efecto negativo (tristeza, enfado) que cuando el rechazo es real. Si piensa erróneamente que vive marginado de la sociedad, se sentirá solo.

Los síntomas motivacionales (por ejemplo poca fuerza de voluntad, deseos de escape) también pueden explicarse como consecuencias de las cogniciones negativas. La poca fuerza de voluntad viene provocada por el pesimismo y desesperación del paciente. Si esperamos un resultado negativo, no puede comprometerse a realizar una determinada tarea. Los deseos de suicidio pueden entenderse como expresión extrema del deseo de escapar a lo que parecen ser problemas irresolubles o una situación intolerable.

La creciente dependencia también se puede entender en términos cognitivos. Dado que el paciente se ve como inepto y dado que sobreestima la dificultad de las tareas, espera fracasar en todo. Así tiende a buscar la ayuda y seguridad en otros que él considera más competentes y capacitados. Por último, el modelo cognitivo también puede explicar los síntomas físicos de una depresión. La apatía y las pocas energías pueden ser consecuencia de la convicción del paciente de que está predestinado a fracasar en todo cuanto se proponga. La visión negativa del futuro puede producir una inhibición psicomotriz.

La terapia cognitiva es frecuentemente usada junto con medicación estabilizadora de las emociones para tratar el trastorno bipolar.

La técnica de las cuatro columnas

Una de las técnicas principales de la terapia cognitiva es la de las cuatro columnas, donde las tres primeras permiten analizar el proceso por el cual una persona ha llegado a estar deprimida. La primera columna registra la situación objetiva; en la segunda, el paciente escribe los pensamientos negativos que se le ocurrieron; la tercera columna registra los sentimientos negativos y las conductas disfuncionales que resultaron de ellos. Los pensamientos negativos de la segunda columna se consideran un puente que conecta la situación con los sentimientos angustiantes. Finalmente, la cuarta columna se emplea para desafiar el pensamiento negativo sobre la base de la evidencia de la experiencia del paciente.

Un sub-campo de la terapia cognitiva usado para tratar el trastorno obsesivo compulsivo hace uso del condicionamiento clásico a través de la extinción y habituación. Tal procedimiento ha sido usado exitosamente por el Dr. Steven Phillipson para tratar TOC. CBT también ha sido exitosamente aplicada al tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de pánico.

Mientras visiones similares de la emoción han existido por milenios, la terapia cognitiva fue desarrollada en su forma presente por Albert Ellis y Aaron T. Beck en los 1950s y 1960s. Rápidamente llegó a ser una intervención favorita para estudiar la investigación en Psicoterapia en ambientes académicos. En estudios iniciales fue contrastada con tratamientos conductistas para determinar cuál era el más efectivo. Sin embargo, en años recientes, técnicas cognitivas y conductistas han sido combinadas en tratamientos cognitivo-conductales. Puede declararse que éste es el tipo primario de tratamiento psicológico que se estudia en la investigación hoy día.

Tratando la depresión con CBASP

La terapia más nueva y efectiva para la depresión es el sistema de análisis cognitivo-conductista de Psicoterapia (CBASP). CBASP es una mezcla de varias de las técnicas más efectivas (exitosas). Cuando se realiza en combinación con tratamiento antidepresivo, puede ser extremadamente efectivo.
Un estudio publicado por el Dr. Martin Keller de Brown University et al el 18 de mayo, 2000 en el New England Journal of Medicine comparó el antidepresivo Serzone con la terapia talking, sistema de Psicoterapia de análisis cognitivo conductal (CBASP). CBASP es ampliamente derivado de otras terapias talking (conversacion) como la cognitiva, conductal, y la terapia interpersonal. [...] De los 519 pacientes que completaron el tratamiento, se verificó una tasa de respuesta de 55% en el grupo tratado únicamente con antidepresivo y una de 52% en el grupo tratado con psicoterapia. Los descubrimientos de Serzone aproximadamente se corresponden con muchos otros resultados experimentales de antidepresivos, y subrayan una mayor debilidad en estas drogas – que mientras son efectivas, el beneficio es marginal y el resultado del tratamiento problemático. Similarmente, los descubrimientos de CBASP validan otros estudios que las terapias talking (conversacion) tienen una eficacia cercana aproximadamente igual a tomar antidepresivos.

Los resultados del grupo de tratamiento combinado droga-terapia, de todos modos, fueron verdaderamente llamativos, con 85 por ciento de los pacientes que completaron alcanzando un 50 por ciento o más de reducción en síntomas. Cuarenta y dos por ciento en el grupo combinado alcanzaron la remisión (una virtual eliminación de todos los síntomas depresivos) comparado con el 22 por ciento en el grupo Serzone y 24 porciento en el grupo CBASP.

Los autores del estudio confesaron haber sido tomados por sorpresa por los resultados, admitiendo que “las tasas de respuesta y remisión en el grupo de tratamiento combinado eran sustancialmente más altas que aquellas que podrían haberse anticipado.”

Origen de la Depresion

Con fines explicativos podemos diferenciar a las depresiones con causas psicológicas en aquellas cuyo origen es percibible por quien la padece pues se halla dentro del alcance de su conciencia y hasta cierto punto de su comprensión; y aquellas otras que tienen su raíz en el ámbito del psiquismo profundo, siendo la causa original imperceptible a la conciencia de la persona, aunque esté en condiciones de señalar hechos relacionados a la misma o las manifestaciones evidentes de la depresión. Desde el punto de vista médico podríamos considerar a las debidas a desordenes metabólicos, intoxicaciones, infecciones; a enfermedades a las que acompañan a manera de efectos secundarios y aquellas en las que se puede reconocer un origen genético pues se puede identificar al fenotipo que la origina, que está presente y es “heredada” en una familia. Durante el presente siglo, se han planteado diversas hipótesis para explicar la causa de los trastornos afectivos. Son tres las líneas de pensamiento que han generado hipótesis en este sentido:

Psicodinámica Esta postula que los diversos conflictos intrapsíquicos son la causa de los trastornos afectivos.

Aprendizaje-conductual Asume que pensamiento y sentimientos son conductas aprendidas y que un reforzamiento negativo provocaría los trastornos afectivos.

Psicobiológica Considera que por lo menos los casos más graves de los trastornos afectivos son causados por factores biológicos y que tratamientos de tipo somático pueden ayudar a aliviarlos. Mas recientemente se han encontrado coincidencias mas que discrepancias entre las diversas teorías y así han surgido formulaciones integrativas como

La Hipótesis psicobiológica de vía final común Hipótesis psicobiológica de vía final común Considera que la participación conjunta de las siguientes condiciones determina los estados afectivos.

1 Vulnerabilidad biológica

2 Historia personal del paciente

3 Desencadenantes psicosociales

4 Condición fisiológica general

5 Rasgos y organización de la personalidad

Depresion “Preventiva?”

Como podemos prevenir la depresion? conociendo que es la depresion… La depresion es  una enfermedad como cualquier otra, todos los seres vivos nos  “deprimimos” Porque nos deprimimos?  Porque …respondemos  ante cierto tipo de situaciones, como la perdida de un ser querido, la enfermedad, la muerte, la perdida del trabajo, el divorcio, terminar con una relacion,  cuando viajamos a otro país, etc, etc, …todo esto nos forma  una situación de tensión o stress prolongado.
Existen muchos motivos que pueden conducir al inicio de una depresión, lo extraño sería que uno no se deprimiera nunca. Puede ser leve, moderada o mayor, dependiendo de la intensidad de los síntomas, causas y duración. Se puede mostrar “colorida” con todos sus síntomas o encubierta.
La depresión es una enfermedad común y tratable, afecta a un numero alto de la población y a menudo vuelve a reaparecer después de que se ha acabado con el tratamiento. Se estima que actualmente hasta el 60% de la población estadounidense padece un trastorno depresivo mayor o depresion endogena que es uno de los diagnósticos más frecuentes en la práctica general. A pesar de que puede tratarse con medicamentos, los antidepresivos tardan un tiempo aproximado de 1 a 2 semana en hacer efecto y los organismos pueden responder de manera diferente en cada caso.
En el Reino Unido, los médicos generales diagnostican casi dos millones de nuevos casos de depresión cada año. Ya que un síndrome depresivo puede ser desencadenado por numerosos factores físicos y psicológicos, y ya que algunos síntomas se prestan a confusión, el diagnóstico requiere evaluaciones completas del estado físico y mental de los pacientes, las cuales pueden tomar tiempo. Cada vez más, se reconoce que la depresión requiere un tratamiento prolongado. Después de la suspensión del tratamiento a corto plazo de los síntomas vuelven a aparecer aproximadamente en el 50% de los casos, lo cual traduce un tratamiento inadecuado del episodio depresivo más que la aparición de un nuevo episodio. El tratamiento de mantenimiento de la depresión representa hoy en día una práctica clínica bien aceptada. El tratamiento eficaz de la depresión mayor no sólo mejora la calidad de vida de quienes la padecen, sino que también puede mejorar problemas médicos asociados.
Trastornos del estado de ánimo“. Bajo el nombre de depresión se agrupan una variedad de estados clínicos: desde la alteración del estado de ánimo a una condición que puede poner la vida misma en peligro.
La Depresión es un estado emocional de abatimiento, tristeza, sentimiento de indignidad, de culpa. La misma lleva al que la siente, a la soledad, la pérdida de motivación, el retraso motor y la fatiga. Puede llegar incluso a convertirse en un trastorno psicótico donde el individuo se queda completamente incapacitado para actuar en forma normal en su vida de relación. La depresión mayor se acompaña frecuentemente de síntomas de ansiedad. Los pacientes deprimidos y ansiosos sufren una sintomatología más severa, tienen una respuesta reducida al tratamiento convencional y presentan un mas pobre pronóstico que los pacientes sin ansiedad concomitante.

SÍNTOMAS
Los síntomas más frecuentes son:
· Auto concepto bajo. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a considerarse como deficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un defecto físico, moral o mental. Tiende a rechazarse a sí misma, ya que cree que los demás la rechazarán.
· Una consideración negativa del mundo. Se siente derrotado socialmente. Considera al mundo como si le hiciera enormes exigencias y presentara obstáculos que interfieren con el logro de los objetivos de su vida. Las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas. Miran el futuro sin esperanza.
· Pesimismo marcado. Ve el futuro desde una perspectiva negativa y le da vueltas a una serie de expectativas negativas. El deprimido prevé que sus problemas y experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros mucho peores en su vida.
· Tienden a deformar sus experiencias, malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes tomándolos como fracaso, privación o rechazo personal.
· Exageran o generalizan excesivamente cualquier situación por más sencilla que sea, tienden también a hacer predicciones indiscriminadas y negativas del futuro. Perciben que todo siempre va a ir en contra suyo, acentuando lo negativo hasta casi excluir los hechos positivos.

PREVENCION Y TRATAMIENTO
Hay algunas pautas que pueden ser útiles para evitar caer en la depresión y facilitan salir de ella cuando esta recién asoma, es leve o moderada y se trata de una de una respuesta a una situación temporal:
· Establecer una red de soporte social y amistades. Ejemplo: Agrupación de ex alumnos, Colegio de profesionales, grupo parroquial, curso de idiomas, artes, computación, trabajo social, colonia de extranjeros, etc.
. Ocupar el tiempo en actividades nuevas y productivas, que de preferencia se traduzcan en nuevas rentas. Muchas veces caemos en una rutina de actividades reducidas sin darnos cuenta, trayendo como consecuencia el empobrecimiento de nuestras relaciones humanas, culturales y económicas. Es conveniente romper esa rutina realizando alguna actividad que nos hubiera gustado desarrollar y hemos pospuesto; lo ideal es encontrar entre esos intereses postergados alguno que se traduzca en mayores ingresos económicos y nos relacione con gente que comparte el mismo tipo de interés.
· Tener un programa moderado y constante de ejercicios. Ya está comprobado que existe un compuesto hormonal que está relacionado al “tono vital”, se le llama endorfina, que junto con la serotonina son las “hormonas de la alegría”, el cuerpo las sintetiza naturalmente (sin costo alguno) al realizar ejercicio muscular intenso en forma regular. Los diferentes tipos de danza son una buena alternativa.
· Poner más atención al cuidado físico y arreglo personal. Al inicio de la depresión se aprecia despreocupación en el cuidado de la apariencia personal, lo que a su vez hace que al vernos al espejo o recibir comentarios al respecto nos sintamos peor todavía. No hay que bajar la guardia, se debe procurar mantener la atención por lo menos en el aseo y cuidado personal.
· El stress y la depresión coinciden orgánicamente por estar presentes en situaciones de caídas en el nivel de las vitaminas y minerales (Zinc, Magnesio, etc.), lo que a su vez acentúa el stress, facilitando el ingreso a la depresión; creándose un círculo vicioso; el mismo que se puede romper tomando suplementos vitamínicos que contengan el Complejo B, C y A, los minerales mencionados o específicas para el stress.

Estos consejos pueden ser efectivos para prevenir la depresión o cuando está en su fase de inicio y el origen no es de mayor relevancia para los planes y metas de vida de la persona.
Sin embargo si esta se debe a la pérdida real o virtual de alguien que constituye un eje afectivo en la vida del sujeto, si la depresión ya está instalada por más de 3 meses, si está asociada a la presencia de ansiedad, con dolor existencial e interfiere en la efectividad laboral; entonces no sólo es necesaria la psicoterapia, sino que puede ser conveniente el uso de psico fármacos para compensar bioquímicamente a la persona y es el psiquiatra el profesional indicado para recetarlos.
Desde luego que no es suficiente con el tratamiento farmacológico, también es necesaria la psicoterapia a fin de “reparar” las estructuras mentales y afectivas que han sido afectadas por el evento o situación desencadenante; igualmente es necesario guiar o acompañar a la persona en la re elaboración de su “nueva vida” y el proceso psicoterapéutico debe ser conducido por un profesional debidamente entrenado.
Es conveniente señalar que se debe ser muy cuidadoso al “aconsejar” o “intervenir” en los casos de depresión, especialmente si no se ha realizado la evaluación que permita conocer el nivel de profundidad y las causas de la misma, pues si bien existen que algunas que son “fácilmente manejables” y nuestra intervención puede o no tener mayor trascendencia, igualmente hay otras en las que el daño a la integridad de la personalidad es tal que un desacierto puede conducir a un desenlace lamentable.

Ayudemonos los unos a los otros

Este mensaje lo publico porque pertenece a una de las pacientes del Grupo Nuestro que somos todos los que mantenemos el Grupo de Ayuda y Esperanza vivo, quien me ha escrito y me gustaria publicar su mensaje pues necesita de toda la ayuda que podamos prestarle.  Su mensaje dice asi:

sres. y sras.
grupos de ayuda y esperanza
sra. ANA MARIA BARRIOS

A todos ustedes mi mas respetuoso saludo por la labor diaria y universal que hacen, y  SIN FINES DE LUCRO, lo cual he podido comprobar al responder ENSEGUIDA todos los mensajes y e-mails que les llegan, y todo por el afan de ganar una sonrisa acompañada del bienestar que esta les brinda

mi ONG asociacion por la UNION, ESTABILIDAD Y PAZ de los bipolares del peru, como esta en proceso de iniciacion necesitamos toda ayuda posible, como medicina, sicologos y siquiatras que vengan a darnos charlas, y ya que no nos dan trabajo porque somos discrimanados algo MUY INJUSTO tambien queremos nos apoyen con maquinarias para nosotros mismos crearnos trabajo

en cuanto a la DRA. ANA MARIA BARRIOS que es una PRESTIGIOSA Y RECONOCIDA DRA. COLOMBIANA PARA TODO EL MUNDO, deseariamos si nos puede apoyar con literatura, ya sea libros, folletos, o si se puede programar un cursillo para nuestra ONG, la cual estariamos coordinando en cuanto ella nos dedique un tiempo.

bueno, esperamos haber cubierto sus expectativas, en cuanto a quienes somos y lo que queremos

con el amor de dios en sus corazones y en los nuestros estoy convencida haremos un planeta mas acorde con el plan de dios

teresa frias feijoo
PRESIDENTA DE LA ONG ASOCIACION POR LA UNION, ESTABILIDAD Y PAZ DE LOS BIPOLARES DEL PERU

teresafderomero@hotmail.com
telefonos en lima  255-8736     999885767
av. arequipa 4538 miraflores, lima, peru

Poema “Nuestra Mente”

Photobucketuien no ha sentido
Lo telúrico
Moverse en su interior
Despertando sentimientos
Que provocan gran ardor e
Incomodidades varias
Por no poder armar rápido
Rompecabezas vital
Humano y más que terreno
En nuestro pesado andar
Facilitando los pasos
(Transición que hemos de dar)
Entre el impúber y púber
Entre el maduro y el anciano
Entre el hombre llano y
El Hombre de verdad
Pleno de autoconocimiento
Sin incomodidades adentro
El rompecabezas armado
Relajado, tranquilo y vital

No se completa el autoanálisis
Por solo autoanalizar
Debe uno convertirse
En auto observador y ya
Pues el secreto estriba
En que el observador y
Lo observado
En uno solo se fundan
Logrando así el plan
Intrínseco en los genes
En el Cerebro y Alma
Aunque a algunos no les guste
Mencionar a ese ente
Sin el cual no podrían
Ni vivir, ni pensar, ni andar

Esa es la chispa
Sencilla y única
Que hace al motor andar…
Pero de ella no depende
Cuando la vida Iniciar
Hay aquí ciertas variables
Que el ingeniero en jefe
Creativo y Capaz
Debe medir primero y exactamente
Para poder aplicar

Ciertamente en dualismo
El hombre se debate ¡Ah!
Pero es porque no fija rumbo
Para su no enfilar
Hacia un puerto
O espejismo
Mientras experiencia gana y
Termina, como todos
Llamando al gran capitán…

Ya lo dijo Al Tantawi
“Fuimos creados libres
Pero más nos conviene ¡Ah!
Atarnos con aquellas cadenas
Del Amor y la humildad
De la sumisión perfecta
Renunciando al Albedrío
Que no supimos usar
Dejándole todo al “Universo

O como lo quieras llamar…”
“¡El sabe lo que nos dará!”

Aquel que se crea muy grande
Henchido de orgullo ha de andar y
Quizás contra grandes piedras
Sus frágiles pies han de chocar
Pues ya lo dijo el Gran Ajaib
Señor Pleno de Amor
Bañado en Pureza y Humildad
En una frase muy corta
Que Hari hoy a de alargar
“La Luz suprema mora en todos
Opacada por los velos de la mente y
De la Tosca materia
Para que ella Brille Plena
La mente hay que aquietar y
Dejar que el observador
Se funda con lo observado
Convirtiéndose así
En núcleo y periferia…
Que gran misterio es este que
La mente solo comprenderá
Cuando tome su lugar y
Al intelecto subyugue
Dejando al Alma aflorar.

Arte Terapia

La Terapia a través del arte, conocida como Arteterapia (Terapia artística, Terapia creativa o configurativa también), consiste en el uso de las artes visuales con fines terapéuticos. Se basa en la idea de que las representaciones visuales, objetivadas a través del material plástico, contribuyen a la construcción de un significado de los conflictos psíquicos, favoreciendo su resolución. La representación plástica sería, desde este punto de vista, un proceso de construcción del pensamiento.

La terapia artística tiene un rango amplio de aplicación, en áreas como la rehabilitación (ver Terapia ocupacional), la educación y la salud mental.

CARACTERISTICAS DEL ARTE TERAPIA

Actualmente en arteterapia existen 2 corrientes principales: por un lado, los que utilizan la plástica como medio de elicitar un diálogo paciente-terapeuta, con el objetivo de elaborar posteriormente de manera verbal el contenido plástico creado. Por otro lado, están los que se centran el lo artístico, sin requerir la posterior elaboración verbal. Los primeros generalmente son psicólogos o psiquiatras especializados en arteterapia, y los segundos, actúan supervisados en su mayoría por psicólogos o psiquiatras, y su labor es planteada como complementaria a una labor psicoterapéutica.

Independientemente de la orientación escogida, la terapia artística se caracteriza por:

  • Relevancia del proceso de creación por sobre el producto artístico, ya que es en las limitaciones de este proceso en donde pueden trabajrse las dificultades para simbolizar la experiencia
  • Importancia de la creatividad, bajo el supuesto que su desarrollo favorecería el surgimiento de soluciones creativas en otras áreas de la vida.
  • Énfasis en la creación espontánea, sin importar el grado de pericia plástica, con un objetivo más bien expresivo.
  • Articulo publicado en Wikipedia

Depresion causada por otras enfermedades

Entre el 10 y 15 por ciento de las depresiones son provocadas por un problema medico (enfermedad de la glándula tiroides, el cáncer, o enfermedades neurológicas, anemia) o por medicamentos. Una vez que se da tratamiento contra la enfermedad, o se ajusta la dosis y el medicamento adecuados la depresión desaparecerá.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés .En todos los casos es posible que la depresión instalada agrave el cuadro que la originó. En oportunidades disminuyendo las defensa del organismo, actuando directamente sobre el sistema inmunitario.

Enfermedades endocrinas y trastornos metabólicos

* Hipotiroidismo Hipoglucemia

** Hipertiroidismo Diabetes

Enfermedad de Addison Acromegalia

Enfermedad de Cushing Insuficiencia suprarrenal

Trastornos reumatoideos

Artritis reumatoidea

Lupus eritematoso sistémico

*Polimialgia reumática

*Carcinoma de la cabeza del páncreas Neoplasias

**Linfoma retroperitoneal

Trastornos del sistema nervioso central

Enfermedad de Parkinson Hemorragia subaracnoidea.

*Demencia Senil *Tumores cerebrales

Ateroesclerosis cerebral.

Infecciones virales

Influenza Neumonías virales

Hepatitis Mononucleosis infecciosa

Enfermedades cardíacas

Infarto agudo de miocardio (posterior a)

Angina de pecho

Insuficiencia cardíaca congestiva

Trastornos gastro-intestinales

*Ulcera péptica

Colitis

Miscelánea

Intoxicaciones por esteroides Anemia perniciosa

Intoxicaciones por metales: Porfiria intermitente

Talio, mercurio. Asma bronquial

Todas las enfermedades Neurodermatitis

Invalidantes, especialmente

Esclerosis múltiple

Y enfermedades reumáticas

Procedimientos quirúrgicos especialmente asociados con depresión

Cirugía cardiovascular Colectomía

Cirugía ginecológica: Cualquier amputación,

Mastectomía sin importar su dimensión

Histerectomía

Fármacos que causan depresión

Analgésicos | Antiinflamatorios

Fenacetina Fenilbutazona

***Indometacina

Agentes ansiolíticos/

Depresores del S.N.C. Antibióticos

***Benzodiacepinas Sulfamidas

***Barbitúricos Agentes activos contra gram-negativos.

Anticonvulsivos Agentes cardiovasculares

Carbamacepina Digitálicos

Derivados de la succimida Procainamida

***Antihipertensivos ***Corticoides

Clonidina Cortisol

Guanetidina Acetato de cortisona

Hidralazina

Metildopa Hormonas

Propanolol ***Anticonceptivos orales

Reserpina Estrógenos

Progesterona

Drogas antiparkinsonianas

Clorhidrato de amantadina Drogas toxicomaníacas

Levodopa Alcohol

Carbidopa Marihuana

Alucinógenos

Agentes antituberculosos Miscelánea

Cicloserina Colina

Disulfiram

Metilmercurio

Insecticidas organofosforados

Anorexígenos

***Anfetaminas

***fenfluramina

***fenmetrazina

*Enfermedades en las cuales los síntomas depresivos pueden dominar el cuadro

**En exámenes de laboratorio de rutinas aparecen trastornos del calcio sérico.

***Frecuentemente implicados en la depresión.

Puede no presentar anomalidades en los exámenes de laboratorio de rutina

La depresión es doblemente frecuente en pacientes con trastornos y enfermedades gastro-intestinales que en pacientes con otras enfermedades orgánicas.

Hipotiroidismo y Depresión

Los signos y síntomas del hipotiroidismo son casi idénticos a los de la depresión. Todos los pacientes que presentan sintomatología sospechosa deben recibir una prueba funcional de tiroides y, si es posible, se les debe medir el nivel de hormona estimulante de tiroides (TSH), dado que a veces el hipotiroidismo se delimita por la presencia de un nivel de función tiroidea por debajo de lo normal y niveles de TSH elevados concomitantemente. Cuando el paciente recibe la necesaria terapia sustitutiva, generalmente desaparecen los síntomas depresivos. Si los síntomas persisten debe tenerse en cuenta la posible existencia de una depresión autónoma.

Los cuadros depresivos primarios asocian a síntomas psicológicos como la tristeza, disforia, falta de interés o capacidad de placer y disfrute, sentimientos de inutilidad o culpa, estorbo, pensamientos de muerte que pueden llegar a ser de suicidio, otros síntomas somáticos como la pérdida de peso sin hacer régimen, aumento del mismo por hiperfagia, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotores, fatiga o pérdida de energía o disminución de la capacidad de concentración. Muchos de los síntomas de este segundo grupo son compartidos por otros síndromes y enfermedades médicas.

Por otro lado, la dificultad para expresar estados afectivos hace que un grupo de pacientes deprimidos expresen con mayor frecuencia e intensidad sintomatología somática que afectiva, y, sin embargo, padecen cuadros depresivos primarios, denominados tradicionalmente depresiones enmascaradas.

Será una historia clínica detallada la que permitirá detectar antecedentes médicos del paciente, así como la prescripción de fármacos potencialmente depresógenos . Datos demográficos como la edad de inicio del trastorno, que si es tardía, sugiere la necesidad de explorar patología médica o los antecedentes personales, por si no se tratara de un primer episodio depresivo. Los trastornos del humor son los que más se heredan en psiquiatría, así como son también hereditarias otras enfermedades médicas, por lo que resultará de interés profundizar en los antecedentes familiares. La ausencia de antecedentes personales y/o familiares de depresión, orienta a su origen médico o yatrogénico .

Es importante prestar atención a los síntomas cognitivos, incluso posibles fluctuaciones de los mismos. Los pacientes depresivos pueden tener alteradas la capacidad de evocación o la atención, pero si se presentan confusos o con deterioro cognitivo será preciso descartar patologías médicas. El paciente depresivo raramente se muestra desorientado en la exploración mental. Sus alteraciones de memoria, cuando las hay, son más subjetivas que objetivas, polarizando el recuerdo en lo negativo. El inicio de estos problemas será brusco.

Es necesario precisar los síntomas somáticos, por otro lado muy frecuentes en las depresiones primarias: por ejemplo, aunque durante los cuadros depresivos es frecuente la hiporexia y la pérdida de peso, en aquel paciente que ha perdido veinte kilos en un mes habrá que sospechar patología médica subyacente.

En cuanto a la exploración física: deberá ser completa, incluso en pacientes con un diagnóstico anterior de depresión, siempre que aparezcan quejas físicas. En todo caso se deberá incidir en aquellas exploraciones sugeridas por la impresión clínica, y de manera importante en la exploración neurológica.

Resulta a demás muy útil recabar información de los familiares o personas que convivan con el paciente, ya que los pacientes deprimidos no suelen dar información objetiva de su funcionamiento basal. De la misma manera, concretar si existe consumo de tóxicos por parte de los pacientes. Los pacientes deprimidos suelen consumir más alcohol, tóxico muy depresógeno, que la población normal

Depresion y Enfermedad Organica

La depresión podría ser una respuesta al stress ocasionado por enfermedades en pacientes predispuestos, o no, a deprimirse. Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar la depresión, además, las pérdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse más problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Evidentemente, la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además, como se observa en el cuadro, ocupa casi cualquier posición posible en relación con ella.

Relación secuencial entre depresión y enfermedad orgánica

Depresión => simula <= Enfermedad Orgánica
Enmascara
Precede
Acompaña
Intensifica
Complica
sigue

Dado que el médico centra su atención en la entidad orgánica, puede pasar por alto la detección de una depresión. Sin embargo, la depresión no sólo requiere tratamiento por su razón de ser, sino porque afecta desfavorablemente el curso y destino de la enfermedad somática. La depresión puede producir una exageración de los síntomas, aun los de un trastorno orgánico menor. Por ejemplo, los pacientes con trastornos gastrointestinales – con los cuales se asocia con frecuencia la depresión – pueden sentir mayor

Dolor o náusea de lo que podría esperarse por la severidad de la patología. Un paciente que se encuentra deprimido también puede no responder al tratamiento, demorando la recuperación y la rehabilitación. Además los síntomas somáticos de depresión, como constipación, palpitaciones, crisis de vértigo, malestares yu náusea, pueden enmascarar y confundir el cuadro clínico. La incidencia de depresión en pacientes

Clínicos y quirúrgicos es elevada, cualquiera que sea la entidad nosológica y su gravedad. Si bien en general los síntomas son somáticos o se expresan a través de los síntomas orgánicos de la enfermedad primaria, también están presentes síntomas psíquicos y emocionales: tristeza, llanto, evasión, pérdida del interés, enlentecimiento de las respuestas, temores infundados, y autoreproche.

Se sabe que algunas medicaciones y enfermedades orgánicas pueden imitar o, directamente, generar una depresión. Pero incluso en presencia de tales patologías y fármacos, el médico no puede suspirar “diagnósticamente” aliviado; el carcinoma de páncreas puede simular una depresión, pero detrás de la enfermedad puede haber una depresión “genuina” o puede surgir a consecuencia de ella. Se confunden la interdigitación de la enfermedad orgánica y la depresión, y también confunde la enfermedad, al paciente y al médico. La claridad e integridad del diagnóstico depende de un cuidadoso interrogatorio y examen clínico y de un alto índice de sospecha.

Los síntomas somáticos de la depresión no son “fantasías”, sino que se siente. La depresión es tanto un trastorno fisiológico como un trastorno psíquico.

La mejor garantía para establecer un diagnóstico de depresión cuando los síntoma son fundamentalmente somáticos es el tener una mente intuitiva.

La depresión podría ser una respuesta al estrés ocasionado por enfermedades en pacientes, predispuestos, o no a deprimirse.Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar una depresión, además las perdidas objetales, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse mas problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad. Es evidente que la depresión no solo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además ocupa cualquier posición posible en relación con ella.

Que es un Transtorno Depresivo?

Todo el mundo atraviesa períodos de tristeza, de soledad o de infelicidad. Los acontecimientos cotidianos, y nuestras reacciones ante ellos, afectan a veces a nuestra paz interior. AsÍ es la vida. Pero cuando estos sentimientos duran semanas o incluso meses, impidiendo que volvamos a adoptar una visión sana de la realidad, es posible que nos hallemos ante una depresión. El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. El depresivo está enfermo de su voluntad, y desgraciadamente los familiares y amigos, para estimularlos le piden “¡Tené Voluntad!”, lo que tortura al paciente depresivo pues la enfermedad se caracteriza por ausencia de la misma (no pueden, no es que no quieran). Se les recomienda que salgan de vacaciones, sin saber que el depresivo llevará su depresión en la maleta.Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente “ya basta, me voy a poner bien”. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión pueden mejorar con un .tratamiento adecuado. Características descriptivas y trastornos mentales asociados. Los sujetos con un episodio depresivo mayor se presentan a menudo con llanto, irritabilidad, tristeza, rumiaciones obsesivas, ansiedad, fobias, preocupación excesiva por la salud física y quejas de dolor (p. Ej., cefaleas o dolores articulares, abdominales o de otro tipo). Durante un episodio depresivo mayor algunos sujetos presentan crisis de angustia con un patrón que cumple los criterios del trastorno de angustia. En los niños puede presentarse una ansiedad por separación. Algunos sujetos refieren problemas en las relaciones personales, interacciones sociales menos satisfactorias o problemas en la actividad sexual. La consecuencia más grave de un episodio depresivo mayor es la tentativa de suicidio o el suicidio consumado. El riesgo de suicidio es especialmente alto para los sujetos con síntomas psicóticos, historia de tentativas de suicidio previas, historia familiar de suicidio consumado o consumo concomitante de sustancias. También puede haber una tasa aumentada de muertes por enfermedades médicas. Los episodios depresivos mayores a veces van precedidos de algún estrés psicosocial (p. Ej., la muerte de un ser querido, la separación matrimonial, el divorcio). El parto puede precipitar un episodio depresivo mayor.
Los síntomas de un episodio depresivo mayor suelen desarrollarse a lo largo de días o semanas. Antes de que comience puede haber un período prodrómico con síntomas ansiosos y síntomas depresivos leves, que puede durar semanas o meses. La duración de un episodio depresivo mayor también es variable. Lo habitual es que un episodio no tratado dure 6 meses o más, independientemente de la edad de inicio.

Transtorno de la depresion y Tratamiento

El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de progresivo deterioro, estará  indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el uso de terapia convulsiva, cuando no responde a otras  intervenciones terapéuticas .El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario. En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la comprensión, la simulación, el aprendizaje y el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir futuros episodios. El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir al paciente a un psiquiatra o psicólogo.

Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

ENCUENTRO ENTRE EL MÉDICO, EL PACIENTE Y SUS FAMILIARES

EL PROFESIONAL DEBERÁ RESPONDER A LAS PREGUNTAS DEL PACIENTE

Todo paciente tiene derecho a acceder a un volumen razonable de información sobre su enfermedad, pero más allá de ese derecho, el informar al paciente y a su grupo familiar puede llegar a constituirse en uno de los puntos más importantes del plan de tratamiento. La comprensión dinámica de la enfermedad, de su curso y de su tratamiento puede facilitar el establecimiento de cooperación entre el grupo familiar, el paciente y el medico. Este tipo de cooperación ayuda en la ejecución del tratamiento y hace que las recaídas sean menos problemáticas. Por ejemplo, la esposa que llega a entender que los síntomas perturbantes de la depresión no son culpa de su marido, que él no puede controlar esos síntomas, se pondrá menos hostil y enojada, y tendrá mayor capacidad para brindarle un apoyo afectivo. El paciente que sabe que la depresión es una enfermedad médica que puede ser tratada, con toda probabilidad seguirá las instrucciones médicas. Así también el paciente que entiende que la depresión tiene recaídas, con mayor probabilidad informará al medico sobre la presencia de síntomas larvados mientras todavía sean fácilmente controlables.

Las entrevistas esclarecedoras son en general, simples, y surgen por preguntas hechas por el paciente y sus familiares – , pero los puntos básicos de la depresión deben enunciarse una y otra vez en futuras consultas. Muchas personas tienen un sorprendente volumen de información errónea sobre la depresión , lo cual les impide realmente escuchar lo que se les está diciendo. Además, comprender la depresión especialmente cuando es propia, no es tarea fácil. En cada entrevista tres puntos deben formar la base de la aclaración de la depresión:

1.- La depresión es una enfermedad médica
2.- La depresión no es culpa del paciente o de su grupo familiar
3.- La depresión puede ser tratada.

La entrevista durante la cual se esclarece la depresión también debe incluir la posibilidad de que se requiera una derivación a otros especialistas en ese momento o en el futuro . La entrevista que se efectúa seguidamente es entre el médico y el grupo familiar, pero debe incluirse la misma información en una entrevista esclarecedora entre el médico y el paciente

PENSAMIENTO DEPRESIVO

Su Pensamiento Depresivo

Siempre que usted detecte que se está sintiendo algo más triste, mire hacia atrás e intente recordar qué pensamiento provocó su sentimiento de tristeza. Este pensamiento puede ser una reacción a algo que pasó recientemente, o quizás en la última hora o en los últimos minutos, o puede ser un recuerdo de un evento pasado. El pensamiento puede contener uno o más de los temas siguientes:

(1) Opinión Negativa sobre uno mismo.

Esta idea se mantiene a menudo al compararse con otras personas que parecen ser más atractivas o tener más éxitos o ser más capaces o inteligentes: “Yo soy peor estudiante que Mike,” “he fallado como padre”, “no tengo suficiente juicio o ingenio”. Usted se puede encontrar con que se ha preocupado con estas ideas, o rememora los acontecimientos negativos del pasado cuando otras personas parecían detestarle o despreciarle. Puede considerarse sin valor y aburrido y asume que sus amigos y familiares estarían contentos si se libraran de usted.

(2) Autocrítica.

La persona deprimida se siente triste porque enfoca su atención en sus presuntas limitaciones. Se culpa de no hacer un trabajo que piensa que debe hacer, por decir cosas que no debía o por las desgracias que causa a otros. Cuando las cosas van mal, es probable que la persona deprimida crea que es por su culpa. Incluso los eventos felices pueden hacerle sentirse peor si piensa, “no merezco esto. Soy indigno de ello”. Debido a que la opinión propia es tan baja, puede hacer demandas excesivas sobre sí mismo. Puede exigirse que sea una ama de casa perfecta o un incansablemente amigo fiel o un médico de juicio clínico infalible. Puede venirse abajo pensando, “debía haber hecho un trabajo perfecto”.

(3) Interpretaciones Negativas de los Hechos.

Una vez y otra, puede encontrarse respondiendo de manera negativa a las situaciones que no le molestarían si no estuviera deprimido. Si tiene un problema de no encontrar un lápiz, puede pensar, “Todo es difícil para mí”. Cuando gasta un poco de dinero, puede sentirse triste, como si hubiera gastado una gran cantidad. Puede ver la desaprobación en comentarios que otras personas hacen, o decide que ellos le detestan en secreto –aunque ellos pueden actuar de forma amistosa.

(4) Expectativas Negativas sobre el Futuro.

Puede llegar a tener el hábito de pensar que nunca superará sus sentimientos de dolor o sus problemas y creerá que durarán para siempre. O puede tener las anticipaciones de pensamiento negativas siempre que usted intente hacer un trabajo específico: “Estoy seguro de que voy a fallar en esto”. Una mujer deprimida tendría una imagen visual de ella de que estropea la cena siempre que cocina para invitados. Un hombre con una familia que atender se imaginó despedido por su jefe por cometer algún error. La persona deprimida tiende a ver el futuro como fracaso e infelicidad como algo inevitable y puede decirse que es vano intentar hacer que su vida vaya bien.

(5) ” Mis Responsabilidades me están Agobiando”.

Usted tiene los mismos tipos de trabajos para hacer en casa o en su trabajo que ha hecho antes muchas veces, pero cree ahora que es completamente incapaz de hacerlos o que le llevará semanas o meses antes de llevarlos a cabo. O se dice que tiene tantas cosas para hacer que no hay ninguna manera de organizar el trabajo. Algunos pacientes deprimidos se niegan parte de tiempo para dedicarlo a sus intereses personales debido a lo que ellos ven como obligaciones urgentes que les llueven de todos los lados. Pueden experimentar sentimientos negativos físicos que acompañan a tales pensamientos, incluso sensaciones de ahogo, náusea, o dolores de cabeza.

Que hacer con los Pensamientos Negativos

Una persona no deprimida podría tener los mismos pensamientos de vez en cuando pero generalmente los deshecha de su mente. Pero la persona deprimida los tiene todo el tiempo –siempre que él piense sobre su propio valor o habilidad o lo que es probable que le pase en la vida. Éstos son algunas de las maneras que usted puede reconocer el pensamiento deprimido.

(1) Los pensamientos negativos tienden a ser automáticos.

Realmente no están basados en la razón y la lógica –apenas parecen cruzan la mente, estos pensamientos están basados en la baja opinión y concepto que tienen las personas sobre ellos mismos, en lugar de en la realidad.

(2) Los pensamientos son irracionales y no sirven para ningún propósito útil.

Le hacen sentirse peor y le impiden conseguir lo que realmente quiere en la vida. Si los considera atentamente, probablemente encontrará que se ha saltado a una conclusión que realmente no es exacta. Su psicoterapeuta podrá mostrarle lo irrazonable de sus pensamientos negativos.

(3) Aunque estos pensamientos son irracionales, parecen ser absolutamente creíbles en el momento que usted los tiene. Normalmente se aceptan como razonables y se consideran como un pensamiento realista como, “El teléfono está sonando –debo contestarlo”.

(4) Cuanto más una persona cree estos pensamientos negativos (es decir, los acepta sin criticarlos), peor se siente.

Si usted se permite anclarse en estos pensamientos, encontrará que está interpretando todo de una manera negativa. Tenderá a hundirse cada vez más desde que todo parece desesperante. Pero rendirse es dañino –porque las personas deprimidas interpretan a menudo el hecho de que ellos se han rendido como otra señal de inferioridad y fracaso. Usted puede ayudarse aprendiendo a reconocer sus pensamientos negativos y entender por qué son incorrectos e ilógicos.

Tareas para Realizar (Segun BecK y Greenberg)

(1) Un Horario Diario.

Intente fijar las actividades para llenar todas las horas del día. (Una forma especial es el Horario de Actividades Semanal.) Haga una lista de actividades que usted planea realizar cada día. Empiece con la actividad más fácil y entonces progrese a la más difícil. Verifique cada actividad cómo la completó. Este horario también puede servir como un registro corriente de sus experiencias de dominio y satisfacción.

(2) Método del “Dominio y Placer”.

Usted tiene más cosas “favorables” de lo que es consciente normalmente. Apunte todos los eventos del día y entonces etiquete aquellos que involucran algún dominio de la situación con la letra “D” y aquellos que conllevan un poco de satisfacción con la letra “P”.

(3) El A.B.C. de los Sentimientos.

La mayoría de las personas deprimidas cree que su situación vital es tan penosa que es natural en ellos sentirse triste. Realmente, sus sentimientos se derivan de lo que piensan y cómo interpretan lo que le ha pasado. Si piensan cuidadosamente sobre un reciente evento que les ha perturbado y les ha deprimido, deben poder ordenar tres partes del problema: A. El hecho (Acontecimientos) B. Sus pensamientos C. Sus sentimientos (Consecuencias). La mayoría de las personas sólo son normalmente conscientes de los puntos A y C. Suponga, por ejemplo, A à su esposa se olvida de su cumpleaños. Usted se siente herido, defraudado y triste à C. Lo que realmente está haciéndole infeliz es el significado que usted da a los eventos (B). Usted piensa “el olvido de mi esposa significa que ella no me ama ya”. “He perdido el amor de ella y de otros”.Usted puede pensar entonces que sin su aprobación y admiración usted no puede estar nunca contento o satisfecho. Aunque, es bastante posible que su esposa simplemente estuviera ocupada o no comparta su entusiasmo por los cumpleaños. Usted ha estado sufriendo debido a su conclusión injustificada –no debido al propio evento.

(4) Si usted tiene un sentimiento triste, repase sus pensamientos .

Intente recordar que es lo que ha “pasado a través de su mente”. Estos pensamientos pueden haber sido su “automática” reacción a algo que pasó –el comentario de un amigo, recibir una factura en el correo, el ataque de un dolor de estómago, una imagen. Usted probablemente encontrará que estos pensamientos eran muy negativos y usted los cree.

(5) Intente Corregir Sus Pensamientos

“Contestando” a cada una de las declaraciones negativas que usted se hizo a sí mismo con una declaración más positiva, equilibrada. No sólo encontrará que eso es más realista respecto a su vida sino que, además,. se sentirá mejor. Una ama de casa estaba sintiéndose triste y abandonada porque ninguna de sus amigas le había telefoneado durante unos días. Cuando ella reflexionó sobre el tema, comprendió que María estaba en el hospital y Juana en el pueblo y Elena había llamado. Sustituyó esta explicación alternativa para el pensamiento negativo: “Me han abandonado” y empezó a sentirse mejor.

(6) la Técnica de la Doble Columna.

Apunte su pensamiento automático irrazonable en una columna y en la opuesta su respuesta a los pensamientos automáticos. (Ejemplo: Juan no ha llamado. Él no me ama. La respuesta: Él está muy ocupado y pienso que estoy mejorando respecto a la semana pasada–para que necesite preocuparse por mí.)

(7) Resolución de los Problemas Difíciles.

Si un trabajo particular que usted tiene que hacer parece ser muy complejo y difícil, escriba un ensayo sobre cada uno de los pasos que tiene que realizar para lograr resolverlo y entonces hacer simplemente un paso de cada vez. Problemas que parecen irresolubles pueden ser dominados descomponiéndolos en unidades manejables más pequeñas. Si usted se siente paralizado ante un problema y no está haciendo ningún progreso, intente apuntar maneras diferentes, alternativas de ver el problema. Pregúnteles a otras personas cómo ellos podrían ocuparse de semejante dificultad. Nosotros lo hemos etiquetado como maneras alternativas de presentar y resolver los problemas –”Terapia Alternativa”.

Ejercicio Físico y Depresión

Se ha demostrado que hacer 30 minutos de ejercicio rápido tres veces por semana es tan eficaz como la terapia con medicamentos para aliviar en corto tiempo los síntomas de depresión mayor. Los investigadores de Duque University Medical Center han mostrado además que continuando el ejercicio se reduce notablemente las recaídas de depresión.

Los investigadores de Duque demostraron en un estudio de 156 pacientes de la tercera edad con diagnostico de depresión mayor, que los pacientes que practicaron ejercicios durante 16 semanas, mostraron una mejoría significativa y comparable estadísticamente a la de aquellos que tomaron la medicación antidepresiva, o la de aquellos que a la vez tomaron la medicación y ejercitaron.

Un nuevo estudio con los mismos participantes durante seis meses adicionales, demostró que los pacientes que continuaron ejercitando después de completar el ensayo inicial, tuvieron menos recaídas de depresión, comparativamente con los otros pacientes. Sólo en 8 por ciento de los pacientes del grupo de ejercicio retornó la depresión, mientras que la misma volvió a presentarse en el 38 por ciento del grupo con medicamento sólo y 31 por ciento del grupo del ejercicio más droga.

Llegaron a la conclusión importante de que la efectividad del ejercicio parece persistir con el tiempo, y que los pacientes que responden bien para ejercer y mantener su ejercicio tienen menor riesgo de recaer.

El Dr. Blumenthal explicó. “Que con cada incremento de 50 minutos de ejercicio, se redujo también en un 50 por ciento el riesgo de recaída. Los “resultados de estos estudios indican que un programa de ejercicio modesto es un tratamiento eficaz para los pacientes con depresión mayor”, y continuó diciendo. “Y si estos pacientes motivados continúan con su ejercicio, ellos tienen mayor oportunidad de que la depresión no retorné”

Los investigadores se sorprendieron al ver que el grupo de pacientes que tomaron la medicación y ejercitaron no respondió como aquellos que sólo hicieron ejercicio. Sugirieron que el ejercicio puede ser beneficioso porque los pacientes asumen un papel realmente activo intentando mejorar, mientras que tomar la píldora representa un acto realmente muy pasivo”.

Los investigadores realizaron este exitoso estudio en personas de mediana edad y mayores, por lo que suponen que es lógico asumir que tales resultados se obtendrían también en la población general, puesto que las personas de mayor edad tienden a tener problemas médicos adicionales o enfermedades que podrían hacer mas difícil el ejercicio regular en comparación con los pacientes más jóvenes.

Escala del Test De Hamilton para la Ansiedad

Instrucciones: Escoja en cada ítem la puntuación que corresponda a la intensidad acorde a lo que siente o a su comportamiento, de acuerdo a su apreciación, y luego sume la totalidad de los 17 ítem.

1. Humor deprimido, tristeza (melancolía), desesperanza, desamparo, inutilidad:
0 = Ausente
1 = Estas sensaciones las expresa solamente si le preguntan como se siente
2 = Estas sensaciones las relata espontáneamente
3 = Sensaciones no comunicadas verbalmente (expresión facial, postura, voz, tendencia al llanto)
4 = Manifiesta estas sensaciones en su comunicación verbal y no verbal en forma espontánea

2. Sentimiento de culpa:
0 = Ausente
1 = Se culpa a si mismo, cree haber decepcionado a la gente
2 = Tiene ideas de culpabilidad o medita sobre errores pasados o malas acciones
3 = Siente que la enfermedad actual es un castigo
4 = Oye voces acusatorias o de denuncia y/o experimenta alucinaciones visuales amenazadoras

3. Suicidio:
0 = Ausente
1 = Le parece que la vida no vale la pena ser vivida
2 = Desearía estar muerto o tiene pensamientos sobre la posibilidad de morirse
3 = Ideas de suicidio o amenazas
4 = Intentos de suicidio (cualquier intento serio)

4. Insomnio precoz:
0 = No tiene dificultad
1 = Dificultad ocasional para dormir, por ejemplo le toma más de media hora el conciliar el sueño
2 = Dificultad para dormir cada noche.

5. Insomnio intermedio:
0 = No hay dificultad
1 = Esta desvelado e inquieto o se despierta varias veces durante la noche
2 = Esta despierto durante la noche, cualquier ocasión de levantarse de la cama se clasifica en 2 (excepto por motivos
de evacuar)

6. Insomnio tardío:
0 = No hay dificultad
1 = Se despierta a primeras horas de la madrugada, pero se vuelve a dormir
2 = No puede volver a dormirse si se levanta de la cama

7. Trabajo y actividades:
0 = No hay dificultad
1 = Ideas y sentimientos de incapacidad,  fatiga o debilidad (trabajos, pasatiempos)
2 = Pérdida de interés en su actividad (disminución de la atención, indecisión y vacilación)
3 = Disminución del tiempo actual dedicado a actividades o disminución de la productividad
4 = Dejó de trabajar por la presente enfermedad. Solo se compromete en las pequeñas tareas, o no puede realizar estas
sin ayuda.

8. Inhibición psicomotora (lentitud de pensamiento y palabra, facultad de concentración disminuida, disminución de la
actividad motora):
0 = Palabra y pensamiento normales
1 = Ligero retraso en el habla
2 = Evidente retraso en el habla
3 = Dificultad para expresarse
4 = Incapacidad para expresarse

9. Agitación psicomotora:
0 = Ninguna
1 = Juega con sus dedos
2 = Juega con sus manos, cabello, etc.
3 = No puede quedarse quieto ni permanecer sentado
4 = Retuerce las manos, se muerde las uñas, se tira de los cabellos, se muerde los labios

10. Ansiedad psíquica:
0 = No hay dificultad
1 = Tensión subjetiva e irritabilidad
2 = Preocupación por pequeñas cosas
3 = Actitud aprensiva en la expresión o en el habla
4 = Expresa sus temores sin que le pregunten

11. Ansiedad somática ( Signos físicos concomitantes de ansiedad tales como: Gastrointestinales: sequedad de boca,
diarrea, eructos, etc. Cardiovasculares: palpitaciones, cefaleas. Respiratorios: hiperventilación, suspiros. Frecuencia de
micción incrementada. Transpiración):
0 = Ausente
1 = Ligera
2 = Moderada
3 = Severa
4 = Incapacitante

12. Síntomas somáticos gastrointestinales:
0 = Ninguno
1 = Pérdida del apetito pero come sin necesidad de que lo estimulen. Sensación de pesadez en el abdomen
2 = Dificultad en comer si no se le insiste. Solicita laxantes o medicación intestinal para sus síntomas gastrointestinales

13. Síntomas somáticos generales:
0 = Ninguno
1 = Pesadez en las extremidades, espalda o cabeza. Dorsalgias. Cefaleas, algias musculares. Pérdida de energía y
fatigabilidad. Cualquier síntoma bien definido se clasifica en 2.

14. Síntomas genitales (tales como: disminución de la libido y trastornos menstruales):
0 = Ausente
1 = Débil
2 = Grave

15. Hipocondría:
0 = Ausente
1 = Preocupado de si mismo (corporalmente)
2 = Preocupado por su salud
3 = Se lamenta constantemente, solicita ayuda

16. Pérdida de peso:
0 =  Pérdida de peso inferior a 500 gr. en una semana
1 =  Pérdida de más de 500 gr. en una semana
2 = Pérdida de más de 1 Kg. en una semana

17. Perspicacia:
0 = Se da cuenta que esta deprimido y enfermo
1 = Se da cuenta de su enfermedad pero atribuye la causa a la mala alimentación, clima, exceso de trabajo, virus,
necesidad de descanso, etc.
3 = No se da cuenta que está enfermo

Si la suma total de esta Escala es igual o mayor a 6 puntos  puede estar padeciendo un Trastorno Depresivo.

E S C A L A  D E  H A M I L T ON  P A R A  A N S I E D A D (HARS)

INSTRUCCIONES: Escoja en cada ítem la puntuación que corresponda a la intensidad acorde a lo que siente o a su comportamiento, de acuerdo a su apreciación, y luego sume la totalidad de los 14 ítem. Las definiciones que siguen al enunciado de cada ítem son ejemplos que pueden servir de guía. Deben puntuarse todos los ítem acorde a los siguientes criterios: 0: Ausente; 1: Intensidad ligera; 2: Intensidad media; 3: Intensidad elevada;  4: Intensidad máxima ( invalidante ).

1. HUMOR ANSIOSO: Inquietud. Expectativas de catástrofe. Aprensión ( anticipación temerosa ). Irritabilidad.

2. TENSION: Sensaciones de tensión. Fatigabilidad. Imposibilidad de estar quieto. Reacciones de sobresalto. Llanto fácil. Temblores. Sensaciones de incapacidad para esperar.

3. MIEDOS: A la oscuridad. A los desconocidos. A quedarse solo. A los animales. A la circulación. A la muchedumbre.

4. INSOMNIO: Dificultades de conciliación. Sueño interrumpido. Sueño no satisfactorio, con cansancio al despertar. Sueños penosos. Pesadillas. Terrores nocturnos.

5. FUNCIONES INTELECTUALES ( COGNITIVAS ): Dificultad de concentración. Mala memoria.

6. HUMOR DEPRESIVO: Pérdida de interés. No disfruta del tiempo libre. Depresión. Insomnio de madrugada. Variaciones anímicas a lo largo del día.

7. SINTOMAS SOMATICOS MUSCULARES: Dolores musculares. Rigidez muscular. Sacudidas musculares. Sacudidas clónicas. Rechinar de dientes. Voz quebrada.

8. SINTOMAS SOMATICOS GENERALES: Zumbido de oídos. Visión borrosa. Oleadas de calor o frío. Sensación de debilidad. Sensaciones parestésicas ( pinchazos u hormigueos ).

9. SINTOMAS CARDIOVASCULARES: Taquicardia. Palpitaciones. Dolor torácico. Sensación pulsátil en vasos. Sensaciones de “baja presión” o desmayos. Extrasístoles (arritmias cardíacas benignas).

10. SINTOMAS RESPIRATORIOS: Opresión pretorácica. constricción precordial. Sensación de ahogo o falta de aire. Suspiros. Disnea (dificultad para respirar).

11. SINTOMAS GASTROINTESTINALES: Dificultades evacuatorias. Gases. Dispepsia: dolores antes o después de co- mer, ardor, hinchazón abdominal, nauseas, vómitos, constricción epigástrica. Cólicos (espasmos) abdominales. Borborigmos. Diarrea. Perdida de peso. Estreñimiento.

12. SINTOMAS GENITOURINARIOS: Micciones frecuentes. Micción imperiosa. Amenorrea (falta del período menstrual). Metrorragia (hemorragia genital). Frigidez. Eyaculación precoz. Impotencia. Ausencia de erección.

13. SINTOMAS DEL SISTEMA NERVIOSO AUTONOMO: Boca seca. Accesos de enrojecimiento. Palidez. Tendencia a la sudoración. Vértigos. Cefalea (dolor de cabeza) de tensión.

14. CONDUCTA EN EL TRANSCURSO DEL TEST: Tendencia al abatimiento. Agitación: manos inquietas, juega con los dedos, cierra los puños, tic, aprieta el pañuelo en las manos. Inquietud: va y viene. Temblor en las manos. Rostro preocupado. Aumento del tono muscular o contracturas musculares. Respiración entrecortada. Palidez facial. Traga saliva. Eructos. Taquicardia o palpitaciones. Ritmo respiratorio acelerado. Sudoración. Pestañeo.

EL AMOR MEDICINA NATURAL

I Lov U

El médico y escritor Dean Ornish dice: “El amor y la intimidad influyen de manera esencial en lo que nos enferma y lo que nos hace bien, lo que nos causa tristeza y lo que nos da alegría, lo que nos hace sufrir y lo que nos lleva a la curación. Si una nueva droga tuviera el mismo impacto, practicamnete todos loa médicos del país la recomendarían a sus pacientes; no prescribirla sería un acto contrario a la ética de la profesión”.

DISTIMIA, SINTOMAS, DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO

1 ¿Qué es la distimia?

La distimia, también llamada trastorno distímico, se define como un tipo de trastorno afectivo o del estado de ánimo que a menudo se parece a una forma de depresión grave (clínica) menos severa, pero más crónica. Sin embargo, las personas que tienen distimia también pueden experimentar a veces episodios de depresión grave.
La distimia es un trastorno depresivo que afecta al cuerpo, al estado de ánimo y a los pensamientos. Puede afectar o alterar radicalmente la alimentación, el sueño y la manera de pensar, pero no es lo mismo que sentir tristeza o estar decaído, ni tampoco es indicio de debilidad personal ni constituye un estado que pueda disiparse o modificarse a voluntad. Las personas que sufren una enfermedad depresiva no pueden simplemente “recobrar el ánimo” y reponerse. A menudo es necesario el tratamiento que, a veces, es incluso decisivo para la recuperación.
Existen tres tipos de depresión que pueden clasificarse en tres grupos principales:

  • Depresión grave (depresión clínica)
  • Síndrome maníaco depresivo (trastorno bipolar)
  • Distimia (trastorno distímico)

¿A quiénes afecta la distimia?
La distimia afecta a las mujeres con el doble de frecuencia que a los hombres. El trastorno distímico afecta aproximadamente al 5,4 por ciento de los adultos estadounidenses de 18 años de edad o mayores; es decir, a 10,9 millones de personas. Según el Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health), cada año alrededor del 40 por ciento de los adultos que tienen un trastorno distímico también cumplen los criterios de depresión grave o trastorno bipolar.
¿Cuáles son los síntomas de la distimia?
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la distimia, que son menos severos pero más crónicos que los de la depresión grave. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Tristeza, ansiedad o sensación de “vacío” persistentes.
  • Pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban.
  • Llanto excesivo.
  • Mayor inquietud e irritabilidad.
  • Menor capacidad de concentrarse y tomar decisiones.
  • Disminución de la energía.
  • Pensamientos de muerte o suicidas, intentos de suicidio.
  • Aumento de los sentimientos de culpabilidad, desamparo y, o desesperanza.
  • Alteraciones del peso y, o del apetito debido a comer de forma insuficiente o excesiva.
  • Alteraciones en los hábitos del sueño.
  • Aislamiento social.
  • Síntomas físicos que no ceden ante los tratamientos estándar (por ejemplo, dolor crónico, dolor de cabeza).
  • Altibajos del estado de ánimo
  • Tendencia al estado de ánimo irritable o deprimido. La persona distímica suele ser enojadiza, y con tendencia a estar triste o deprimida.
  • Dificultad para disfrutar de las cosas positivas de la vida. La persona distímica tiene atolladeros para llegar a considerarse plenamente feliz.
  • Trastornos del sueño: el sueño no acaba de ser reparador. La persona distímica se despierta varias veces, y suele hallarse cansada por la mañana.
  • Problemas de concentración. La persona distímica acostumbra a percibir problemas de memoria y de concentración, aún para actividades lúdicas (ver una película, por ejemplo).
  • Tendencia a las somatizaciones. Cefaleas y vértigos son las más frecuentes, junto a los estados de fatiga crónica.

    Para un diagnóstico de distimia, un adulto debe exhibir un estado de ánimo deprimido durante al menos dos años (un año en los niños y adolescentes), junto con por lo menos otros dos síntomas de depresión (señalados arriba). Los síntomas de la distimia pueden parecerse a los de otras condiciones psiquiátricas. Siempre consulte con un especialista para el diagnóstico.
    ¿Cómo se diagnostica la distimia?
    Como se ha comprobado que a menudo la depresión coexiste con otras condiciones médicas, como cardiopatía, cáncer o diabetes, y también con otros trastornos psiquiátricos como el abuso de drogas y la ansiedad, el diagnóstico y tratamiento en las etapas iniciales son cruciales para la recuperación. A menudo el diagnóstico se hace después de un examen psiquiátrico o psicológico minucioso, realizado por un  profesional de la salud mental.

    Causas de la distimia depresiva (trastorno distímico)
    La distimia, también llamada distimia depresiva, no es sino un estado casi depresivo, probablemente de naturaleza orgánica (genética) aunque activado por una situación de estrés continuado. Acontece con frecuencia en personas sometidas a tensiones constantes, o en personas extremadamente autoexigentes, para las cuales cualquier situación se convierte en estresante.

    Duración de la distimia (trastorno distímico)
    Puede durar semanas, meses o años. Hay personas que han estado así prácticamente toda su vida. Algunos autores hablan de “personalidad depresiva” en estos casos. Muchas personas con distimia llegan a creer que “ellas son así”, y no identifican la distimia como una condición patológica, sino como un estado normal de su forma de ser.

    Malestar personal o familiar creado por la distimia
    La distimia es causa frecuente de malestar personal, y de malestar familiar. Las personas con distimia suelen estar irritadas, agresivas, con facilidad para entrar en discusiones, y con una baja tolerancia a las frustraciones. Con frecuencia se las califica de “amargadas”.

    Tratamiento de la distimia (trastorno distímico)
    Las personas con trastorno distímico pueden ser tratadas mediante varias técnicas:

    • Psicoterapia.
    • Antidepresivos modernos. La distimia se debe a un fallo en los mecanismos de regulación del estado de ánimo, debido a un mal aprovechamiento de uno de los neurotransmisores cerebrales, la serotonina, en la zona cerebral que se cuida de moderar los cambios de humor.
    • El déficit de serotonina es común a una serie de trastornos, que pueden ser: anorexia, depresión, fobias, obsesiones, bulimias,  crisis de pánico, y otros. La distimia es uno de ellos, un trastorno menos grave que los otros, pero su característica de perpetuarse en el tiempo la convierte en muy molesta. Por otra parte, casi siempre, a la larga, acaba derivando en un fenómeno más grave: depresión mayor, o crisis de pánico, por ejemplo

    El empleo de medicamentos antidepresivos específicos para la conservación de la serotonina, que son los que se usan de forma prioritaria en los últimos 10 años, ha servido para corregir un trastorno que, sin ser grave, provoca una amplia disfunción en cuanto a la calidad de vida de gran cantidad de personas. Tales fármacos, combinados con una psicoterapia encaminada a potenciar el pensamiento positivo, permiten que las personas distímicas corrijan su propensión al desánimo y a la fatiga, y puedan sentirse plenamente satisfechos en cuanto a su calidad de vida.

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