Psicologia del Stress


A los efectos meramente descriptivos, podríamos dividir arbitrariamente, los patrones de conducta en tres grandes grupos, de acuerdo a características generales propias de interrelacionarse con el medio y con los demás: 1.- Patrón de conducta “A”: característico de personas que perciben su entorno como opuesto u oposicionista con sus objetivos y amenazadores de su autoestima. Son individuos tendientes a ejercer la dominación y a competir, se sienten impulsados a vivir en forma permanente como bajo las pautas propias de un estado de lucha, lo que los lleva a actuar con manifiesta agresividad hacia los demás. Elabora estrategias conductuales de lucha por la obtención del control, está en permanente competencia . Mantiene su organismo en activación constante y prolongada, llevándolo a un estado de resistencia y tensión. Sin embargo su conducta no llega a ser consumatoria. La inhibición de la conducta constituye una forma de claudicación del organismo en su intento de adaptación al medio. 2.- Patrón de conducta “B”: es el que caracteriza a un individuo relajado y tranquilo, confiado en sus potencialidades, atento tanto a la satisfacción como a la obtención del bienestar personal; mantiene relaciones interpersonales relajadas, está abierto a las emociones, incluso las que manifiestan hostilidad. 3.- Patrón de conducta “C”: es el conformado por personas de un estilo pasivo en su comunicación verbal, no asertivo, extraordinariamente colaborador, que manifiesta conductas de resignación, sumisión y bloqueo o contención emocional. 4.- Patrón manipulador del entorno: este patrón sería caracterizado por aquellas personas que creen que en el mundo están los demás y que éstos están para servirlos. La activación conductual, se halla sustentada biológicamente por sistemas que parecen alternarse en la regulación del organismo según sean los efectos de su conducta sobre la situación planteada. a) El sistema activador de la acción es dependiente de la actividad haz postencefálico central. Los mecanismos de lucha o huida, se hallan bajo control de la amígdala, Lóbulo temporal, Lóbulo frontal. La región septohipocámpica regula el sistema inhibidor de la acción o del castigo. La región Septal es la región del placer. Por lo tanto, la activación conductual puede expresarse por medio de mecanismos adaptativos, caracterizados por su eficacia para suprimir los estímulos percibidos como amenazadores o por su valor para reducir la activación biológica que provocan. En otras ocasiones, esta adaptación genera conductas de lucha por el control de la situación, la que deviene en una inhibición conductual como respuesta pardojal a la activación biológica central. Sin embargo, en todo caso no debemos dejar de tener en cuenta, que las conductas adaptativas buscan como fin último, reducir la activación provocada por la cognición que el sujeto hace de su entorno, lo que implica una valoración de riesgo percibido y de la evaluación que la persona hace de sus posibilidades para afrontarlo.

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